Tuesday, August 12, 2014

PRÍNCIPE DE LA PAZ Y LA GUERRA


¿Qué se propone hacer en el Medio Oriente el presidente Barack Hussein Obama? Como Premio Nobel de la Paz 2009, uno se atrevería a pensar que lo que quiere es que allí y en el resto del mundo islámico se imponga la paz.
Pero quizás lo que él y lo que los visionarios de Oslo que le otorgaron el Premio entienden por paz, es diferente a lo que entiende la mayoría en el mundo judeocristiano. Porque al parecer él está dispuesto a que la paz llegue cuando termine por imponerse el islamismo radical.
Obsérvese cómo ha mirado impasible que Isis, ala super armada de Al Qaida, ha invadido a Irak desde Siria y está listo a tomarse a Bagdad, en el inicio de la campaña para implantar el gran califato en la región. En esa línea se ha negado a dar ayuda militar a los kurdos y a Maliki para frenar al Isis.
Presionado por alguien, el pasado fin de semana decidió autorizar que se auxilie con agua y alimentos a los cristianos que huyen de las matanzas del Isis a las montañas y que se lancen bombardeos selectivos a ciertas posiciones de los terroristas, cercanas a ciudades kurdas, que son leales a Washington.
Todos concuerdan en que ello no bastará para detener ni menos acabar con las fuerzas del Isis, que cuentan con 50.000 soldados bien entrenados y financiados y con los equipos norteamericanos abandonados en Irak cuando Obama ordenó el  retiro de tropas al iniciar su mandato. 
Inclusive antes de posesionarse, Obama expresaba su odio a Maliki, el primer ministro elegido democráticamente por el parlamento iraquí. El pasado abril se celebraron nuevas elecciones y el partido de Maliki volvió a sumar la mayoría, por lo que aspiraba a un tercer mandato según así lo permite la Constitución.
Eso no le agradó a Obama. En acuerdo con el Presidente del Irak, Fouad Masum, se optó por un virtual golpe de Estado. Nouari al-Maliki fue depuesto y en su lugar el presidente del parlamento nombró premier a Haider al-Ibadi. La Constitución prevé otro proceso para censurar por una u otra razón al Primer Ministro. He aquí el texto pertinente:
El artículo 74 de la Constitución estipula que el Presidente de la República debe asignar la misión de formar un Gabinete al candidato a Primer Ministro del partido político o coalición política que tenga mayor cantidad de diputados en el Consejo de Representantes. El Presidente debe hacer la asignación dentro de los quince días siguientes a la primera reunión de cada nuevo Consejo de Representantes electo.
“El candidato a Primer Ministro tiene un plazo máximo de treinta días desde su asignación por el Presidente para nombrar a los ministros de su gabinete y para diseñar su Plataforma Ministerial (su programa de gobierno); y luego deberá presentarse ante el Consejo de Representantes y pedir su apoyo o confianza. Se entenderá que el Consejo de Representantes le ha otorgado su confianza y que por lo tanto el Primer Ministro y sus Ministros han sido elegidos; cuando cada uno de sus Ministros sea aprobado o ratificado de forma individual, y cuando su Plataforma Ministerial sea aprobada por la mayoría absoluta del Consejo de Representantes (por lo menos la mitad más uno de los diputados del Consejo). Como el Consejo se compone actualmente de un total de 325 diputados, se requiere el voto favorable de un mínimo de 163 diputados para que un candidato a Primer Ministro sea elegido o ratificado. En caso contrario, el Presidente deberá asignar la formación del Gabinete a otro candidato.
“Por todo esto, cuando los ciudadanos iraquíes eligen a sus diputados al Consejo de Representantes están eligiendo de manera indirecta al Presidente de la República, al Primer Ministro y al resto del Gobierno; y como en toda democracia parlamentaria, el líder de cada partido político o coalición política que presenta una lista de candidatos a diputados se juega en las elecciones legislativas o parlamentarias la posibilidad de ser elegido Primer Ministro.
“El Consejo de Representantes puede destituir al Primer Ministro y su Gobierno con un voto de censura o no confianza que reúna el apoyo de la misma cantidad de votos necesarios para ratificar al Primer Ministro (por lo menos la mitad más uno de los diputados).
“El Primer Ministro tiene el poder de nombrar y destituir a todos los ministros del Gobierno; pero para que el nombramiento de un ministro sea válido tiene que ser aprobado por el Consejo de Representantes por mayoría absoluta. Si no se consigue esa mayoría, el Primer Ministro deberá nombrar a otra persona para el cargo.”
Obama según se sabe fue profesor adjunto de Derecho Constitucional en Chicago. Entonces debe tener plena conciencia de que lo que está haciendo en el Irak viola normas internacionales de no intervención y la Constitución de ese país. También sabía que violaba leyes constitucionales cuando apoyó la caída en Ucrania de Víctor Yanukovich, para sustituirlo por un aliado de la OTAN.
La explicación del rechazo de Obama a Maliki es porque alega que no formó un gobierno “incluyente”, esto es, porque no incluyó en su gabinete a un número suficiente de kurdos y sobre todo de sunnis. El parlamento que ha elegido a Maliki ha tenido siempre mayoría shita y por eso los sunnis, dice él, se han rebelado, armado y lanzado a las calles a sembrar el terror.
Se desprende, según la doctrina de este príncipe de la Paz, que el nuevo gobierno iraquí, nombrado por él desde los campos de golf de Martha´s Vineyard, donde descansa, incluirá a los sunnis rebeldes del Isis y quién sabe si a su mismo líder Abu Bakr al-Baghdadi. Y entonces, como por ensalmo, sobrevendrá la paz en el Irak.
Seguramente asi piensa. Una y mil veces Obama y su parlante John Kerry juran que no desatarán una III guerra en el Irak, que la solución al terrorismo no es militar y que los bombardeos autorizados parecen pero no son militares, sino solo humanitarios. ¿Acaso les revuelve en la memoria aquello de la “pax romana”, entendida a su modo?
Al-Baghdadi ha descollado como asesino descomunal en sus campañas. Ha degollado a mujeres, niños, ancianos y sus cabezas las ha expuesto en postes como escarmiento. Julio César arrasó en las Galias 800 ciudades y quemó, degolló y pasó por las armas a un millón de personas inocentes para imponer la paz, la “pax romana”.
Julio César, de extraordinario talento y cultura, fue recibido en triunfo en Roma y llegó a emperador. Del líder sucesor de Bin Laden se conoce que estuvo varios años preso por los militares de Estados Unidos y dice  ser descendiente de Mahoma, algo creíble dada la tremenda capacidad reproductora de este profeta, guerrillero y pedófilo.
Cuando reinen él e Isis en Irak y por tanto la paz ¿Obama quedará tranquilo? Se entenderá así por qué se negó a calificar como terroristas a las organizaciones como el Hamas. Y que cuando en el campamento de Fort Hood, Texas, el mayor Malik Hassan mató a 13 soldados e hirió a 30, Obama dijo que el acto no fue terrorista, sino solo de violencia de trabajo.
Le repugnó siempre que no se trate con delicadeza a los terroristas presos en Guantánamo y se horrorizó por la tortura de obtener información vital mediante el método de inmersión contenida, al que se somete como entrenamiento todo soldado yanqui. Desde siempre quiso clausurar el centro de detención de Guantánamo.
No lo ha podido hasta ahora. Pero si se dio modos para poner libres a cinco de los más peligrosos talibanes terroristas, a cambio de un soldado yanqui que desertó para pasarse al enemigo. Ahora el desertor tiene un trabajo cómodo administrativo y goza del ahorro de 350.000 dólares por sueldos no recibidos mientras se hospedaba con los afganos.
En Egipto Obama hizo todo por apoyar a la Hermandad Musulmana, matriz de Hamas, Hezbollah, Al Qaida y todas las demás células terroristas que se esparcen por el orbe, incluída América Latina (véase otro buen artículo de O´Grady del WSJ). Cuando Mohamed Morsi fue electo por voto popular, le dio todo su respaldo. Pero hizo tantas barbaridades pro terroristas, que las fuerzas armadas egipcias lo depusieron y la Hermandad fue declarada ilegal.
En el conflicto Israel/Hamas, Kerry quiso que Catar y Turquía medien en favor de Hamas y fracasó. Israel está sola, tendrá que seguir luchando sola pues en su caso no caben las fórmulas del príncipe de la Paz pues equivaldría a la desaparición de Israel. La misión de Hamas, como la de Isis, es demoler, asesinar y dominar, no convivir en paz.
Los casos de brutalidad del Isis no son únicos en la historia. Está el caso de las Galias, o los de Hitler, Stalin, Mao y tantos otros episodios. Convendría repasar los relatos que han quedado inscritos sobre los asirios para sentar un paralelo con lo que está sucediendo estos mismos días en casi los mismos sitios del Medio Oriente.
El califato de Isis a este ritmo terminará absorbiendo al Irak y   Afganistán será el nuevo socio. Más tarde se sumarán Siria, Líbano, Libia y más naciones árabes que tendrán que luchar solas si no adhieren al califato. Pues el apoyo de los Estados Unidos, con Obama, estará del otro lado.




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