Wednesday, August 14, 2019

ODIADO POR ACOGERSE A LA LEY

Las sociedades mejor organizadas son las más prósperas. Y las mejor organizadas son aquellas que han acordado sujetarse a un patrón de conducta delineado por leyes y regulaciones que todos se han comprometido a respetar para lograr una convivencia armónica y feliz.
Lo contrario es el caos, la anarquía, la incertidumbre, la corrupción y el abuso. Los países más pobres o subdesarrollados son aquellos en los cuales el irrespeto a la ley es la característica común. La anarquía deviene en caos y el caos se interrumpe por lo general con otros regímenes que no dan soluciones de fondo.
La solución de fondo, la trascendente, es establecer un sistema de gobierno que garantice la convivencia pacífica basada en el respeto a la ley, que todos se comprometen a respaldar porque esas leyes no son impuestas por monarquías o dictaduras, sino por  consenso del pueblo a través de sus representantes elegidos libremente.
Ese sistema es el que rige en los Estados Unidos desde 1776 y ha funcionado eficientemente. Su Constitución ha sido enmendada pero nunca quebrantada. Sus 13 Colonias iniciales se transformaron en 13 Estados Federales a los que se añadieron otros 37 Estados, no por la fuerza de las armas sino por la adhesión de sus habitantes a los principios de libertad de la Constitución. 
En noviembre del 2020 se celebrarán elecciones presidenciales y Donald J. Trump, actual Presidente republicano, buscará ser reelegido. Su plataforma es simple. Quiere seguir restaurando la vigencia plena de la Constitución de 1778, que para muchos de sus partidarios está siendo debilitada por parte del partido demócrata progresista.
Por esa promesa, la de querer cumplir con la ley y la Constitución, el actual mandatario ha sido y sigue siendo víctima de la más virulenta campaña de insultos y calumnias que se inició el día primero de su campaña en junio del 2015, cuando dijo que evitaría el libre flujo de la inmigración ilegal.
Mencionó que entre los inmigrantes que acceden furtivamente por la frontera sur se filtran traficantes de drogas, otros delincuentes y mercaderes de seres humanos. La oposición, incluídos la mayoría de la "gran prensa", lo acusó de enemigo de los inmigrantes y de calificar a "todo inmigrante latinoamericano" de criminal y traficante de droga.
Lo que quiere Trump y la mayoría del pueblo es que se respete la ley. Quien desee inmigrar tiene que solicitar su ingreso según las normas legales. Las "fronteras abiertas" que invocan los demócratas son contrarias a la seguridad nacional y están prohibidas por la ley. 
Trump también desea que se respete la ley en el plano internacional. Con la OTAN había el compromismo de que los países aportaran al menos con el 2% del PIB para el presupuesto y les pidió que lo hicieran, so pena de alguna retaliación. La oposición se escandalizó, pero prevaleció la cordura y ahora la OTAN está refinanciada según la ley sin la carga injusta sobre los Estados Unidos.
Se empeñó también Trump en revisar acuerdos comerciales que no se ajustaban a la ley. Con China principalmente, que ha robado sistemáticamente patentes de los Estados Unidos desde la época de Jimmy Carter y que ha manipulado su moneda y otras regulaciones prohibidas por la Organización Mundial del Comercio, generando un déficit comercial en contra de USA de más de 500.000 millones de dólares por año.
La batalla comercial con China, que no la inició Trump y que la quiere detener hasta lograr un trato recíproco en las relaciones, no ha terminado. El Presidente ha utilizado el arma de las tarifas para presionar al dictador Xi. Las discusiones son arduas y China ha comenzado a sufrir el impacto en su economía, mientras que la de Estados Unidos se robustece frente a las del resto del orbe.
Cuando parecía que finalmente Xi cedería y anunciaría que rectificaría su política frente a los Estados Unidos, dio marcha atrás por lo que Trump impuso más tarifas a las importaciones por un equivalente de mercadería por 300 billones de dólares a partir del primero de septiembre. Al parecer Xi esperaría hasta conocer los resultados de las elecciones del 2020 con la esperanza de que Trump no sea reelecto.
Trump acaba de suspender la aplicación de tarifas a la importación de varios productos de China, como eTablets y similares, muy populares para la época navideña. Con las tarifas, dichos productos podrían encarecerse si China no reduce los precios o podrían escasear en el mercado si el importador no quiere importar el producto más caro si China no baja los precios.
En todo caso la "guerra comercial" no es un capricho de Trump, es el deseo de que se cumplan las leyes nacionales e internacionales del comercio ignoradas por sus antecesores en la Casa Blanca. La Bolsa de Valores puede caer 800 puntos o más, pero la razón está del lado de Trump y terminará por prevalecer, antes o después de su reelección. 

Sunday, August 4, 2019

DE GOOGLE Y POLICíAS

Google es la invención de un grupo de jóvenes norteamericanos que ha generado una de las más espectaculares revoluciones en el mundo del conocimiento y de las comunicaciones en todo el orbe.
Por la vía del Internet ha facilitado el intercambio de información de manera instantánea entre personas y corporaciones ubicadas a corta distancia o en lugares remotos, a costos ínfimos. Y permite, además, efectuar transacciones y acceder a datos que antes requerían demorados trámites.
Google es el núcleo formativo de las llamadas "redes sociales" con las cuales la gente ahora se comunica directamente entre sí sin el escollo de la censura de los habituales medios de comunicación, lo que inclusive ha dado lugar a excesos lindantes con la calumnia, la pornografía, el espionaje y recolección ilegal de datos.
En este aspecto, ha surgido la preocupación particularmente por parte de los partidos políticos, en especial de los republicanos y en general del ala conservadora. Se acusa a Google, Facebook, Twitter entre otros de censurar los mensajes de tendencia conservadora como las contrarias al aborto y al matrimonio homosexual, por ejemplo.
Se lamenta que medios de tanto influjo sean en contraste tan abiertamente partidistas en favor del "progresismo" y demandan que se ponga freno a tal situación mediante la interención del gobierno y concretamente del Congreso Federal para que dicte una ley restrictiva anti monopolio.
Aparentemente se han convertido en gigantes de tal envergadura que absorben el mercado de las redes sociales en su totalidad. Recuerda este caso el de la Standard Oil de New Jersey forjada por Nelson Rockefeller que llegó a producir, vender y manejar toda la industria concerniente al petróleo sin lugar a competencia hasta 1911.
En ese año la Corte Suprema de Justicia, cuando Theodore Roosevelt era Presidente de la República, aplicó la Ley Sherman Anti Monopolio de 1890 y disolvió a la Standard Oil Company, que se dividió en varias subsidiarias. ¿Será eso aplicable a las compañías como Google y demás y sus  derivaciones?
Es probable. Una ley restrictiva sería improbable pues las compañías son privadas y cualquier ciudadano tiene el derecho constitucional de utilizar un medio para expresar sus preferencias por un partido o ideología libremente, sin injuriar ni calumniar. La alternativa a quienes se sienten ignorados o diferidos por estas supercompañías  sería pues acudir a otros medios alternativos.
¿Será eso factible? Existen otras alternativas a Google como Bing, DuckDuckGo, Yahoo, pero la mayoría aún dista de ser competitiva. Pero Bing pertenece a Microsoft, de ideología izquierdista afin a Google. ¿Acaso disolver a Google para dar opción a accionistas conservadores a intervenir en las potenciales células subsidiarias divididas? Parece utópico. ¿O que inversionistas multibillonarios creen otro medios rivales? Quizás.
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Con insistencia se han difundido por TV imágenes de jóvenes y niños lanzando baldes de agua a policías uniformados en barrios de Nueva York y Baltimore. Los locutores protestan insistentemente por la falta de respeto a los gendarmes y reclaman sanciones a los atacantes y mayor firmeza a las autoridades policiales. Pero nadie se queja de la cobardía de los policías humillados.
Desde luego es censurable la agresión. Pero es censurable también que los "agentes del orden" no reaccionen con firmeza y autoridad para impedir la agresión. Si temían una reacción colectiva de la gente, pues bien podían pedir respaldo por radio a sus colegas. 
Las autoridades superiores harán bien en tratar de ubicar a la gente que irrespetó a los policías para reprenderlos, pero igual deberán sancionar a estos gendarmes por su humillante conducta, a fin de que no vuelva a repetirse.
                                            

Monday, July 29, 2019

LOS DEMOS SE QUEDAN SIN OXÍGENO

Los demócratas, que ahora se llaman "progresistas", ya no saben qué hacer para debilitar al Presidente Donald J. Trump, que irónicamente cobra cada vez más fuerza para ser reelegido con aplastante mayoría en las elecciones de noviembre del 2020.
Cuando la victoria del magnate de Manhattan les cayó como un mazazo en noviembre del 2016, pues todos ellos estaban listos a coronar a Hillary Clinton, lo primero que se les ocurrió es encontrar fraude en el conteo de votos con la pueril esperanza de anular los resultados.
Pero los primeros re conteos de votos más bien aumentaron las cifras en favor de Trump, por lo cual decidieron cortar de inmediato esa opción. Surgió otra, sugerida no se sabe por quién pero del todo descabellada: atribuir la derrota de Hillary a la supuesta intervención de Rusia comandada por Putin en favor del magnate.
Vladimir Putin, ex Director de la KGB, dejó de ser comunista y más bien defiende ahora valores identificados con la cultura judeo cristiana de Occidente siendo él un cristiano ruso ortodoxo practicante. Pero aún así es difícil aceptar que prefiriera a Trump antes que a Hillary (discípula de Saúl Alinsky, promotor del socialismo marxista) para la Presidencia.
Además, nunca los demos han llegado a explicar cómo pudo darse la intervención rusa en los comicios, cómo su influjo alteró los resultados en las mentes de los votantes o en los resultados de las urnas. Para colmo, tres semanas antes de los comicios del 2016, Obama aseguraba a los reporteros que hay absoluta seguridad de que no existía intervención ninguna en los comicios.
Los analistas dicen ahora que esa intervención pudo haberla de alguna manera, pero Obama la calló para no empañar en absoluto la victoria de Hillary que él y tantos otros como él daban por segura.  Esa versión cambió cuando varió la estrategia anti Trump. Luego de convenir en que hubo una supuesta colusión Putin/Trump contra Hillary se inició la trama para crear un crimen que jamás existió.
En base a un "dossier" falso financiado por Hillary con un agente británico, el FBI y la CIA del gobierno de Obama espiaron a Trump y su equipo, encarcelaron a varios colaboradores y gastaron unos 40 millones de dólares en una investigación que no logró ninguna evidencia de colusión. El jefe investigador, Bob Mueller presentó un informe en ese sentido y el jueves pasado estuvo siete horas ante el Congreso discutiéndolo.
Su presentación fue desastrosa y devastadora para los demócratas que esperaban que surgiera algo nuevo, es decir alguna evidencia no incluída en el reporte Mueller que revelara que Putin le regaló la Presidencia a Trump. Como no fue así, ahora anuncian que pedirán que se reúna un Jurado Inquisidor para que interrogue a los testigos que ya fueron interrogados por el equipo Mueller (y por tres otras comisiones).
Es una actitud infantil e infructuosa. El móvil es hallar una base para el "impeachment" o interpelación del Presidente y su ulterior destitución. La Constitución estipula que el "impeachment" se justifica por el delito de traición o crímenes graves. La Cámara de Representantes aprueba los artículos del Impeachment y los somete a consideración del Senado. Éste debe aceptarlos con los dos tercios de sus 100 miembros y adoptar una decisión en sesión que presida el Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Actualmente la Cámara de Representates tiene mayoría demócrata pero el Senado tiene mayoría republicana y es imposible pensar que 
su Presidente, Mitch McConnell, acepte siquiera someter a consideración la lectura de los capítulos del "Impeachment".
Una mayoría de demócratas en la Cámara de Representantes, no obstante, sigue clamando por la necesidad del "Impeachment" pese a que no hay evidencia de crimen. Llegan al absurdo de sugerir que haya un "impeachment" para iniciar una investigación en busca del crimen. El crimen está allí, dicen, en la obstrucción de la justicia.
Y la gente se pregunta: ¿obstrucción a qué? ¿A que Mueller realice su investigación y presente su informe o reporte? ¿Acaso no lo presentó y divulgó urbi et orbi y lo discutió el jueves ante el Congreso? Y aún si encontraren pretextos para llamar al "impeachment" ¿no comprenden que no pasaría en el Senado?
Parece que los demócratas progresistas y sus aliados de la gran prensa han perdido la capacidad de raciocinio. No de otro modo se explica la tozudez de su actitud, la insistencia en argüir en base a mentiras y distorsiones. Si no fuera por el eco que hallan en la mayoría de los medios, esa insistencia en la colusión de los rusos y en la obstrucción de la justicia sería cosa del pasado.
Pero no lo es. No habrá más remedio que esperar hasta noviembre del 2020 para dar por terminada de una vez por todas tanta insensatez.

Sunday, July 21, 2019

LO QUE QUIERE LA "SQUAD"

La genialidad política del Presidente Donald Trump ha hecho célebres a cuatro jóvenes diputadas recientemente elegidas a la Cámara de Representantes que están formulando propuestas de cambio al sistema cultural y político de los Estados Unidos que él ha calificado como anti norteamericanas.
Las cuatro integran lo que se ha calificado como el "squad" o escuadrón de ataque por las declaraciones extremistas que propalan dentro y fuera del recinto de la Cámara y ante los reporteros de la radio y la TV ávidos de difundir cualquier alusión que menoscabe al actual mandatario.
En un tweet el mandatario dijo a las autoras que si no están contentas con los Estados Unidos, deberían marcharse a sus países de origen para corregir la corrupción de la que huyeron y luego retornar si lo desean para dar consejos. Se deslizó un error, ya que solo una de las cuatro del "squad", Ilhan Omar, nació afuera, en Somalia.
Las otras son Alexandria Ocasio Cortes, nacida en Nueva York de padres portorriqueños; Rashida Tlaib de Michigan, de padres palestinos y Ayanna Pressley, de Massachusetts. Pero todas ellas coinciden en un mismo discurso que busca no el cambio en las leyes y en la Constitución vigentes, sino en su tranformación hacia el socialismo marxista.
Proponen la despenalización del ingreso ilegal de los inmigrantes y la virtual abolición de las fronteras; la extensión gratuita de los servicios de salud a los inmigrantes ilegales, a más de la educación, la vivienda y la alimentación; la institucionalización como ley federal de la resolución hasta hoy condicionada de la Corte Suprema de Justicia en favor del aborto.
Peor aún, las cuatro del escuadrón han condenado a Israel y han hecho mofa del ataque terrorista de Al Qaida a las Torres Gemelas de Nueva York y, por defender a los palestinos, han acentuado su postura antisemita que la Cámara de Representantes ha pasado por alto. Singularmente la diputada Omar ha sido mordaz con quienes aquí defienden la resistencia al extremismo islámico.
Paralelamente la "squad" pide la supresión del ICE y la Policía de Fronteras que controlan la Inmigración, para supuestamente evitar la tortura de los niños inmigrantes "apresados" en los "campos de concentración" de la frontera (son albergues creados por Obama en el 2014 para separar por ley a los niños de sus padres que cruzan la frontera ilegalmente).
La "squad" se suma a los 24 precandidatos demócratas a la Presidencia, que intentan frustrar la reelección de Trump en el 2020, con la tesis de servicios de salud "gratuitos" de salud para todos y educación "gratuita" para todos hasta el nivel universtario, admitiendo en este caso que se financiará no solo con más impuestos a los ricos, sino "a todos".
Ninguna de las propuestas citadas se ciñe a las leyes ni a la doctrina o postulados de la Constitución, inspirada en la Declaración de la Independencia de 1776. Si en el 2020 se diera la indeseable opción de que los demócratas progresistas triunfaran y quisieran aplicar sus propuestas, sobrevendría una nueva Revolución Americana pero a la inversa.
Donald Trump y la mayoría que lo respalda están percatados de ello y es por eso que el Presidente ha resuelto desenmascarlos a tiempo convencido de que siempre han sido grupos reducidos de extremistas los que se han aprovechado de la lenidad o ingenuidad de un sistema, para manipularlo y hacerse del poder para destruirlo.
Saul Alinsky, mentor de Hillary Clinton, Obama y de tantos otros como las del "squad", aconseja a sus discípulos cómo llegar a los objetivos socialistas sin revoluciones sangrientas, aprovechando las debilidades de las democracias, muchas de las cuales son y han sido más débiles que la de los Estados Unidos. Alinsky sin duda se inspiró en las enseñanzas de Mao; el Che Guevara se inspiró en Mao para ir a Bolivia pero fracasó.
Así ocurrió con Lenín y los bolcheviques y pese a las advertencias de Churchill, las fuerzas de Occidente capitularon. Igual de reducido era el grupo que rodeó originalmente a Hitler, e incluso los judíos lo respaldaron al despuntar. Pululan los ejemplos por doquier, en la China de Mao y Chiang Kai Shek, en Cuba, Venezuela y otros países de Latinoamérica. Pero en Estados Unidos esos grandes errores no se repetirán con Trump.
En jugada maestra Donald Trump ha logrado identificar al partido demócrata con la "squad" extremista y los esfuerzos de quienes pretenden contrarrestar esa maniobra son un fracaso, pese a la ayuda de una prensa que hace mucho tiempo dejó de ser independiente y no es merecedora de la protección de la primera Enmienda Constitucional.
Para las votaciones del 2020 el ciudadano norteamericano tendrá que escoger entre confirmar los valores tradicionales que han hecho de esta nación la más poderosa y libre de la historia, o una propuesta incierta que echaría por tierra esos principios y esa Constitución y se aventuraría por un esquema político autoritario que ha fracasado sin excepción en todo el orbe.

Tuesday, July 9, 2019

DISTORSIONES LÓBREGAS

La selección femenina de fúbol de los Estados Unidos acaba de cumplir una espectacular jornada en el campeonato mundial de Francia, al conquistar por cuarta vez la Copa, colocándose así a solo un puesto del pentacampeón mundial masculino Brasil.
Es un suceso que debía llenar de alegría y orgullo a todo ciudadano de esta nación. Sin embargo no fue así pues la victoria fue opacada por algunas de las mismas jugadoras y por los demócratas progresistas enemigos del Presidente Trump.
El Jefe de Gobierno, como es usual en todo Presidente, invitó a la Casa Blanca a las integrantes del equipo victorioso pero su capitana, la goleadora Megan Rapinoe anunció que re chazaría la invitación. Rapinoe tuvo gestos de desprecio a la bandera y al himno de los Estados Unidos, lo cual censuró el Presidente.
La invitación subsiste y resta por conocerse si el resto del equipo aceptará o no asistir al ritual de congratulación en la Casa Blanca. A la cita que no vacilaron en aceptar es a la de Nancy Pelosi y Charles Schumer, líderes de las dos cámaras del Congreso e implacables enemigos del actual gobernante.
La loable gesta deportiva se tornó político partidista y a ello se añadió un grito de batalla que las muchachas lanzaron cada vez que las cámaras de TV las enfocaban: "equal pay", "equal pay" o sea igual paga para las futbolistas mujeres que para los hombres, tal como si fuese un paro o huelga previa ante patronos abusivos y explotadores del sexo débil. 
Mas ocurre que los salarios que ellas (y ellos) ganan se financian con los ingresos provenientes de aficionados que concurren a los encuentros deportivos y a los anuncios que las empresas paguen para los distintos eventos radiales, televisivos, impresos. El fútbol masculino tiene una historia más antigua y por tanto un público mayor y estable y por ende mejores ingresos que en el caso del fútbol femenino.
Para el reclamo que hoy plantean las guapas campeonas influye la retórica demócrata progresista marxista que pretende igualarlo todo para acabar con la "injusticia social" y de "género". Si consiguiesen que los salarios de las mujeres se igualaren automáticamente a los de los varones, por Decreto Ejecutivo (sobre un negocio privado), lo más probable es que la FIFA de mujeres quiebre y que la tetracampeona yanqui nunca llegue a jugar más.
Es lo que a la postre lograrían los demócratas que han caído en manos del socialismo marxista progresista, si acaso lograran el poder en las elecciones presidenciales de noviembre del 2020. Como en el caso de la victoria del fútbol, no quieren festejar las  bondades de este país sino lanzar un velo de lóbregas mentiras con propuestas destructivas.
Insisten en despenalizar el ingreso ilegal de inmigrantes al país, con lo cual las fronteras desaparecerían, junto con las aduanas y los controles de ingreso. Pralelamente, proponen servicios de salud gratuitos para los ilegales y cobertura de vivienda y alimentación igualmente sin costos. País sin fronteras no es país, es un principio incontestable desde los tiempos bíblicos.
Los servicios de salud en manos privadas en este país son los mejores del mundo, pero los demócratas quieren eliminarlos para reemplazarlos por un único provisto y controlado por el Estado. Es la medida más radical hacia el socialismo que la inició Obama y que, una vez aplicada en rigor, costaría al fisco unos 34 trillones de dólares, pérdidas infinitas de empleo y deterioro en picada de la calidad de atención.
Si existen segmentos de población sin seguros médicos, la solución no es destruir el sistema sino ampliarlo y perfeccionarlo mediante propuestas que este gobierno ya las ha propuesto y que no han llegado a ponerse en marcha por obstrucción demócrata en el Congreso. La mejora y ampliación de los servicios se alcanzarán con una mejor acción del sector privado, no con interferencia del gobierno.
La sociedad estadounidense se ha convertido en la más próspera de la historia debido a la operabilidad de su sistema poítico en el cual el gobierno está al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del gobieno. En 1776 las 13 Colonias se liberaron del Rey Jorge III y lo sustituyó por una forma de gobierno alternativo, representativo y responsable.
Al Rey no le elegía nadie y virtualmente no respondía de sus actos. En la nueva era el poder no emanaría del Rey por gracia divina sino  del pueblo, que delegaría temporalmente ese poder a representantes que a su vez se vigilarían mutuamente en tres ramas de gobierno para crear leyes, para ejecutarlas y para juzgar las divergencias.
A los neo demócratas de hoy esos principios de la Constitución y la Declaración de la Independencia les suena anticuados y sueñan con volver al Ejecutivo fuerte (al rey) que gobierne directamente con un Estado Administrativo para alcanzar una rápida "justicia social", que para ellos significa redistribución de la riqueza e igualación forzada de resultados.
Eso piensan los demócratas. Los mismos que prefirieron la Guerra Civil antes que abolir la esclavitud, generando la muerte de 600.000 ciudadanos, que asesinaron a Abraham Lincoln frustrando la plena integración de los negros a la sociedad, que apoyaron la ley Jim Crow, que fundaron el Ku Klux Klan, que se oponían al voto de la mujer y los que se negaban a aprobar los Derechos Civiles en 1960.
Un retorno demócrata en el 2020 sería un retorno al pasado lóbrego, no un tránsito al "progresismo" como proclaman.

Friday, June 28, 2019

¿POR QUÉ TANTO ODIO?

Hace exactamente cien años se firmó el Tratado de Versalles que puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial. Contrariamente a lo que la mayoría de la gente supone, no fueron los errores o excesos de ese tratado la simiente que dio origen a la devastadora Segunda Gran Guerra.
El historiador Joseph Laconte, catedrático de King´s College de la ciudad de Nueva York, publica hoy en el Diario The Wall Street Journal un excelente artículo en el cual sostiene que la I Guerra, que causó la muerte de 40 millones de personas, generó un trauma indecible en la humanidad de entonces.
Los valores y principios culturales, éticos y religiosos colapsaron y la gente, desorientada y desconcertada, renegó del pasado y deambuló en búsqueda de una nueva fe en la cual creer. En marzo de 1919, antes de Versalles, Mussolini anunció la llegada del fascismo "que lo abarca todo: fuera de él ningún valor humano o espiritual puede existir , mucho menos tener valor".
En 1922, Mussolini se declararía dictador. El comunismo de Lenín, en Rusia, se consolidaba como otra forma de fascismo con una tiranía absolutista, cuyos peligros advirtió Churchill desde su nacimiento a raíz de la caída del zarismo y el advenimiento de los bolcheviques.
En todo caso, la desazón y el desconcierto que siguieron a los estragos de la I Guerra Mundial se explican. Los sobrevivientes de la catástrofe se tornaron nihilistas y escépticos, prontos a aceptar fórmulas nuevas, por utópicas o extremas que pudieren aparecer. La prueba de la experiencia, sin embargo, los haría reflexionar.
Lo que no se explica, en contraste, es lo que está ocurriendo en los Estados Unidos, país que contribuyó a salvar a Europa y al mundo de las dos grandes tragedias bélicas sin sufrir directamente los horrendos destrozos de otras naciones. No obstante ello, se está extendiendo una corriente de repudio hacia lo que es este país, como si hubiere sido víctima de alguna crisis de decadencia y destrozo funestos.
Ello a juzgar por la campaña política de la veintena de pre candidatos presidenciales por el partido demócrata, que con el membrete de "progresista" aspira a evitar la reelección del Presidente Donald J. Trump en noviembre de 2020. Sus postulados todos se han alineado con principios socialistas, antípodas de lo que consagra la Constitución de 1778 inspirada en la Declaración de la Independencia de 1776.
Para salir del supuesto deterioro en que se halla el país, los demócratas piden despenalizar el ingreso ilegal de migrantes y la concesión gratuita de asistencia médica, licencias de manejo (que sirven de cédula de identidad para votar), derecho a alimentación y vivienda y otras garantías, todo lo cual prohibe la Constitución. Al mismo tiempo proponen no deportar a los hijos menores de quienes llegaron ilegalmente.
Proponen abolir los servicios privados de salud para sustituirlos por un servicio único estatal gratuito, calificando a la salud como un derecho humano, no contemplado en la Constitución. En igual situación colocan al derecho a la educación gratuita en todos los niveles, lo que tampoco prescribe la Constitución.
Los demócratas, por unanimidad, quieren que se convierta en ley federal el derecho al aborto en cualquier instancia, que fue autorizado en forma condicional por la Corte Suprema de Justitica y está sujeto a revisión. La Constitución garantiza el derecho a la vida en toda circunstancia.
En suma, el "progresismo" del partido demócrata inclinado hacia el socialismo considera que la Constitución es obsoleta y tiene que ser modificado para amoldarse a las modernas necesidades de "justicia social" que no otra cosa es sino redistribución del ingreso según criterios de un gobierno y de una burocracia cada vez más más autoritarios (quitar a los ricos para dar a los pobres, pese a que la Constitución garantiza la propiead privada).
Esa mentalidad de cambio de los últimos decenios no es resultado de una catástrofe o una demolición como las ocurridas con las dos grandes guerras, sino de la obra de zapa de una ideología marxista que se ha ido infiltrando arteramente en los centros de educación en sus distintos niveles y se ha ido extendiendo a la mayoría de medios de comunicación e infiltrado ahora hondamente entre los demócratas.
Si esa corriente persevera y se impone en las elecciones del 2020, como ya se impuso en los pasados comicios para retomar la Cámara de Representantes y generar tanto daño y obstrucción a la misión de gobernar,  se habría iniciado ahora sí la declinación de la nación más próspera y libre que haya tenido la humanidad.

Monday, June 17, 2019

TOWARD THE RE-ELECTION

President Donald J. Trump will announce tomorrow in the city of Orlando, Florida, that he will seek re-election in the 2020 presidential election. Twenty-two Democratic, socialist and probably 1 independent candidates will try to prevent it.

Unless something totally unexpected happens it will be impossible.Because the proposals of the progressive democrats who oppose Trump erode the substantive principles of the Constitution of this country of 1778, derived from the Declaration of Independence of 1776, which have made this nation great.
These documents created, in short, a system that would forever prevent the establishment of authoritarian regimes in America in the manner of the monarchy of George III of the United Kingdom that had just been defeated. For this, although the need to create a regulatory government was admitted, at the same time mechanisms were imposed to prevent it from exceeding its power.
The mechanism devised was the delegation of popular power in three branches with the task of mutual control, precisely to stop the excesses.One of the branches would be in charge of legislating, another of executing the laws and a third of resolving doubts and discrepancies in the application of the laws.
If for the monarchs the power came to them as a gift of the deity and the conqueror as a result of the imposition of force, for the liberated settlers the power resided in the people by the grace of God. And since men were not angels, as Madison explained, one had to be very vigilant about the use they would make of the temporal power that the people conferred on them to govern.
The Constitution was elaborated for that purpose. Guarantee that the government never exceeds its powers of control and that both the Federal Congress and the State Congresses do not renounce their mission to legislate and that the Courts at their various levels do not exceed their functions assuming those of legislating beyond what allows the Constitution.
The anti-Trump candidates propose that health care for all be socialized, which would imply a growth of more than 32 trillion dollars in public spending, the abolition of the private health sector and an unsustainable increase in state intervention and bureaucracy, to the detriment of the quality of service and the rise of fraud and corruption.
In another unconstitutional demand, they ask to abolish the polling stations for the presidential elections, which was the mechanism of the Founders to balance the political forces of the smaller and less populated states with the larger and densely populated ones. It was another way to create a Republic, not a democracy that could degenerate into "mobocracy" or the imposition of amorphous crowds.
They also ask for "social justice", a verbal game to hide their socialist / Marxist attempts to redistribute income through the imposition of confiscatory taxes or the direct confiscation of goods "to those who have more" in favor of "those who have less". which is a violation of the Constitution that guarantees the right to private property.
The demoprogressists are ardent defenders of abortion and gay marriage, two options contrary to the Constitution that are now practiced freely in the United States by decision of the Supreme Court itself, which years ago backed slavery as legal and later as illegal. interracial marriage.
Opposition candidates do not have a single valid idea according to the Constitution. If there was an independent press, they would be beaten for that and other circumstances night and day. But they are not, but on the contrary. Because that press, with minimal exceptions, has been common cause with "progressivism" for several decades and has renounced outright professional journalism.
That blockade of the media could explain why there are people who support them, that ignores that the day this country abandons the principles of the Declaration of Independence and its Constitution, it will have begun its decline and self-destruction comparable with that which undermined the Roman Empire , without external influence of the barbarians.
There are still many moons for the elections of November 2020 but some anti-Trump polls are already jumping. Any of the 23/24 candidates precedes it with more than 10 points. But just remember that on the eve of the 2016 elections, The New York Times gave Hillary an advantage over Trump with 80%.