Saturday, October 13, 2018

DEL DERECHO DE LOS ESCLAVOS

Históricamente los esclavos eran resultado de las guerras. Quienes vencían sometían sin excepción a los vencidos a la esclavitud permanente o en ciertos casos como en la Grecia y Roma antiguas, dejaban abierta la opción a una libertad condicional o definitiva.
La misma palabra esclavo se deriva de eslavo, gente sometida a la esclavitud en la temprana Edad Media y cuyo vocablo se difundió luego por la Europa moderna. Pero en época más reciente, la esclavitud se asocia más con la raza negra proveniente de África y traída en galeones a las colonias americanas.
Pero esos esclavos no fueron "cazados" por los mercaderes blancos, como se supone y embarcados a América. Los proveedores de esa mercancía eran los propios negros convertidos en empresarios que traficaban con bienes traídos del otro lado del Atlántico o dinero, a cambio de dichos esclavos.
África era un continente plagado de guerras entre tribus que generaban de modo permanente un excedente de esclavos que hacia los siglos XV, XVI y sucesivos los negociaban a otros países de Noráfrica y a Europa y, más tarde, a las Américas.
Las constantes guerras tribales africanas anulaban toda posible resistencia al tráfico de esclavos. Esa debilidad se mantenía en los lugares de destino mediante férreas regulaciones que dividían a las familias, les impedían todo acceso a la educación, la información y la movilización. Todo intento de rebeldía se cortaba brutalmente de raíz.
En todo caso, los hacendados en los Estados Unidos, Brasil u otras naciones de América no necesitaron de una guerra de conquista para derrotar y esclavizar al enemigo. Los esclavos les fueron provistos por mercaderes sin que mediaran batallas de su parte: los adquirieron inicialmente de los empresarios negros que vencieron y esclavizaron a seres de su misma raza.
La Historia puede y debe ser estudiada, pero es pueril pretender rectificarla moldeándola con los patrones morales y éticos actuales. Los negros fueron víctimas de la esclavitud por su propia división y debilidad en el África, que les impidió resistirse. Los blancos, como los árabes y los de otras etnias en todas las épocas, se aprovecharon de esa debilidad para medrar.
Durante el comercio de esclavos que se prolongó hasta el siglo XIX, hubo un beneficio triangular para los negros que vendían negros, para los que los comerciaban, para los que los compraban. En América del Norte y el Caribe, los negros sustituyeron a los nativos que morían por millones con las viruelas y fueron útiles en las plantaciones de algodón, azúcar y tabaco.
La esclavitud estaba prohibida por la Constitución de los Estados Unidos no obstante lo cual fue necesaria una Guerra Civil y más de 600.000 muertos para abolirla a mediados del siglo XIX. La Guerra fue ganada por los blancos al mando de un Presidente blanco, Abraham Lincoln. Se evitó la secesión y la perpetuación de un esclavismo defendido por los demócratas.
La completa recuperación de los derechos ciudadanos de los negros se frustró tras el asesinato de Lincoln por un demócrata. La segregación se prolongó por una centuria adicional, durante la cual los negros fueron víctimas de linchamientos y humillaciones perpetuas con leyes y regulaciones (Jim Crow) y por grupos terroristas como el Klu Klux Klan, formado por demócratas.
Paradógicamente, cuando hacia 1960 se dictaron medidas para terminar con la segregación, la mayoría de negros prefirió alinearse con el partido demócrata y exigir, amparados en ese partido, protecciones más allá de lo previsto por la Constitución, como si fueren minusválidos o ciudadanos de segunda clase (subsidios, dádivas, reparaciones).
Quienes prefirieron la secesión y la Guerra, consideraban a los esclavos seres inferiores, no aptos para la libertad. Los demócratas de hoy tienen en su ADN todavía ese sentimiento y al pareceer proyectan la plantación en sus políticas protectivas hacia los negros, considerándolos incapaces de competir en igualdad de condiciones con los demás.
Por fortuna, cada vez son más los negros que se percatan de la realidad de la Historia y creen que el futuro está en sus propias manos, no en las falsas promesas protectivas del Estado para surgir por sus propios méritos, como lo han hecho brillantemente tantos de su etnia en los campos del arte, la ciencia, el deporte y el entretenimiento.
Restan muchos, por desgracia, que aún adoptan una actitud revanchista que quiere demoler monumentos, rehacer la historia,  demandar "reparaciones" por centurias de esclavismo. ¿A quién o a quiénes dirigir esos reclamos? ¿A los negros vendedores de esclavos negros? ¿A los negros que no supieron rebelarse allá ni acá? ¿A los demócratas que asesinaron a Lincoln y frenaron la Restauración?
Al contrario, deberían ser gratos de vivir en esta nación cuya Constitución fruto es de los principios judeo cristianos que presuponen que todos los hombres han sido creados iguales y que en igualdad de condiciones, tienen todos el derecho a la vida, la libertad y la prosperidad. Es este concepto lo que hace de los Estados Unidos una nación excepcional.



Saturday, October 6, 2018

LA PONZOÑA QUEDÓ ATRÁS

Brett Kavanaugh acaba de ser ratificado por el Senado del Congreso Federal de los Estados Unidos como noveno juez de la Corte Suprema de Justicia, cerrando el paso a la más insidiosa y obstructiva campaña de oposición del partido demócrata progresista de que se tenga memoria. 
El nominado por el Presidente republicano Donald Trump ostentaba las más altas calificaciones académicas y fue elogiado por juristas y organizaciones de todos los matices políticos. Fue sometido a intenso interrogatorio por el Comité Jurídico del Senado por más de 30 horas y tras aprobarlo, surgió la acusación contra él por un supuesto abuso sexual.
La maniobra adolecía de fraudes múltiples. La denuncia fue enviada por carta a la senadora demócrata Dianne Feinstein en julio, pero ésta no la hizo pública ni en las audiencias ni en el diálogo privado con el nominado. Peor aún, la carta fue filtrada a un diario, pese a su carácter de confidencial y de ahí surgió un escándalo explotado por los medios.
La acusación de la profesora Christine Blasey Ford no ofreció pruebas. Dijo que el incidente se produjo cuando ella tenía 15 años de edad y Kavanaugh 17, pero los supuestos testigos que citó negaron haberlo presenciado. Solo recuerda con precisión que había bebido solo una cerveza, pero no cuándo se produjo el intento de violación, ni en dónde, como llegó al sitio ni como salió de él.
Los senadores demócratas del Comité y los medios anti Trump esgrimieron toda suerte de agravios contra el nominado, pero él logró probar que durante las supuestas fechas del incidente se encontraba, en el verano de 1982, muy lejos del lugar y en compañía de sus compañeros de colegio o familiares. De todos modos, la oposición pidió una investigación adicional (la séptima) del FBI.
El presidente del Comité accedió al pedido de que se lo haga en una semana, al cabo de lo cual el informe ratificó que no había pruebas de la acusación de la profesora contra el juez. El Presidente del Senado, Mitch McConnell, anunció entonces que la táctica dilatoria de los demócratas había concluído y que era hora de concluir los debates y llamar a la votación final. Ello ocurrió esta tarde.
La votación fue 50-48. Los demócratas pretendían posponer la votación para obligar a Trump a retirar la nominación de Kavanaugh y suspender el anuncio de un nuevo nombre hasta luego de las elecciones de noviembre de medio tiempo. Soñaban y sueñan con ganar esos comicios y recuperar la mayoría en las dos cámaras del Congresos para destruir a Trump.
Porque ése es el fondo de las maquinaciones y turbulencias tejidas en torno a la nominación del juez. Con Trump se les ha escapado el control de la Corte, a través de la cual legislaban para cambiar la cultura de este país en asuntos como la defensa de la vida  que garantiza la Constitución (no al aborto), el matrimonio heterosexual, medicina y educación de acceso libre y, en general, respeto a la división de poderes.
Con el nombramiento de Kavanaugh, la Corte Suprema de Justicia por primera vez en una cincuentena de años tendrá mayoría de jueces no partidistas, que juzguen según los principios originales de la Constitución y que no legislen guiados por distorsiones ideológicas. Fue penoso observar que entre quienes protestaban dentro y fuera del Congreso la mayoría era de mujeres pro aborto, defensoras del derecho a matar con impunidad el fruto de sus vientres.  
La ponzoña demoprogresista acaso quede atrás en lo atinente a la nominación del noveno juez, pero esa ponzoña anti Trump continuará en el partido demo y en el eco que halla en la mayoría de medios de prensa. Pero Trump sigue demostrando una fortaleza increíble por lo cual su popularidad ha saltado al 51%, pese al total bloqueo informativo y de opinión de dichos medios.
Y seguirá ganando batallas. Pronto se harán públicos los documentos de Inteligencia del FBI y la CIA que demostrarán la conspiración de Obama y los demócratas para destruir a Trump y vendrán juicios contra los culpables y, quién sabe, comenzarán las condenas públicas a altos funcionarios de esas Agencias y a sus cómplices, a Hillary Clinton y acaso a otros civiles y militares.
Pero lo ocurrido hoy en el Senado es ya una espectacular victoria para la democracia en este país, para su líder Trump y para los senadores que no cejaron ante los embates venenosos de la oposición. A la cabeza figuran el presidente del Comité Judicial, Chuck Grassley y el Presidente del Senado, Mitch McConnell. 

Sunday, September 30, 2018

LINCHAMIENTO ESTILO DEMO

El nombramiento del juez Brett Kavanaugh, nominado por Donald Trump para llenar la vacante número nueve de la Corte Suprema de Justicia, está siendo obstruído por los demócratas con un proceso parecido al de los linchamientos que practicaban con los negros a través del Klu Klux Klan.
En aquella época, que se prolongó desde la terminación de la Guerra Civil en 1864 hasta entrado el siglo XX, los demócratas se opusieran a que los negros gozaran de los plenos derechos civiles a los que debían acceder con la abolición de la esclavitud, que se logró con el sacrificio de las vidas de 600 mil ciudadanos.
Bastaba que un blanco denunciara algo indeseable de un negro o negra, como una mirada y peor un supuesto intento de agresión sexual o robo, para que el acusado fuera apresado y sentenciado sin el debido proceso para que las víctimas casi siempre inocentes fueran linchadas por  la multitud y colgadas y ahorcadas de un árbol en una plaza pública.
Kavanaugh, un jurista y juez de impecable trayectoria, ha sido acusado a última hora por una mujer de abuso sexual, pero en su testimonio ante el Comité del Senado no precisó ni la fecha del supuesto asalto, ni el sitio ni otros detalles. Citó nombres de testigos, los cuales han negado haber tenido conocimiento y participación.
La acusadora, Christine Blasey Ford, doctora en Sicología, afirma que el asalto se produjo en 1982 cuando ella tenía 15 años de edad y él 17. Kavanough jura no haberla conocido ni estado en ese supuesto lugar de los hechos y presentó un calendario de su adolescencia con anotaciones que prueban que estuvo para esa época ausente de la ciudad de los hechos denunciados.
Las audiencias del Comité del Senado para interrogar al nominado habían concluído satisfactoriamente cuando saltó la noticia de Ford. Se supo que había enviado una nota al respecto a la senadora demócrata Dianne Feinstein en julio pasado, pero ésta no la mencionó al nominado cuando dialogó con él privadamente ni en las audiencias públicas, acaso porque juzgó que la denuncia carecía de sustentación.
Pero el contenido de la carta se filtró a la prensa anti Trump, luego Ford dio un entrevista al The Washington Post y el escándalo saltó a última hora. Sin las evidencias y sin la lógica, el embate de los demócratas del Comité y de los medios de prensa y TV ha sido incansable para tratar de demoler a Brett a como de lugar, exactamente como en un linchamiento.
Cuando finalmente el Comité aprobó la nominacióm de Kavanaugh, para que la ratifique el Senado en pleno más tarde, surgió la zancadilla de un republicano traidor, Jeff Flake, que condicionó su voto ratificatorio a que el FBI haga una investigación de una semana sobre lo que ya se ha investigado suficientemente sobre el juez. Maniobra parecida a la de otro traidor, el senador John McCain, que con su voto impidió abolir el Obamacare.
Se trata de una nueva pérdida de tiempo, que es lo que buscan los demócratas para tratar de posponer la designación hasta las elecciones de noviembre próximo, cuando esperan retomar la mayoría en el Congreso para impedir la elección de otro juez republicano y, ultimadamente, buscar la interpelación y despido de Trump por la Legislatura.
El boicot de fondo es ése, terminar con Trump. Aún continúa la investigación sobre un supuesto entendimiento con Rusia para favorecerlo en los comicios del 2016, que no ha arrojado ninguna prueba concreta en casi dos años. Y aún continúa el boicot de altos funcionarios de Inteligencia que impiden que se hagan públicos documentos probatorios del complot para ecchar por tierra la Presidencia republicana.
Si Kavanaugh finalmente llega a la Suprema, como se espera que ocurra este viernes próximo, la Corte contará con una mayoría no demócrata de jueces que actuarán como tales y no como individuos al servicio del "progresismo" demócrata que menosprecia la Constitución y la división del poder popular en tres ramas que se autocontrolan.
Desde hace más de cincuenta años la CSJ, con la connivencia del Congreso, en violación de la Constitución ha legislado en cuanto al derecho a extinguir vidas humans mediante el aborto, a legalizar el matrimonio heterosexual y a aceptar la socialización de la medicina con el Obamacare y muchas otras medidas similares que han eliminado del Congresos su exclusividad para legislar.
A mediados del siglo pasado los demócratas prefirieron escindir a la nación y desatar una guerra civil que aceptar la eliminación de la esclavitad, que la Constitución condena. Asesinaron a Lincoln, el victorioso de la Guerra Civil y con ello quedó trunca la emancipación total de los esclavos y su admisión como ciudadanos con plenos derechos en la nación.
Emprendieron una tenaz resistencia contra la Restauración y la igualación de los derechos civiles con la Ley Crow, formando grupos de terror como el Klu Klux Klan y oponiéndose a toda reforma liberadora. Ahora pretenden aparecer como defensores de los negros y de los derechos de los desposeídos y de las minorías y de las mujeres, pero no pueden deshacerse de su DNA original que les induce al despotismo,  la intolerancia y el desprecio por la vida de los más indefensos.
Ello se ha reflejado con claridad meridiana en sus actuales maniobras para bloquear la llegada a la Corte Suprema de Justicia de un hombre impecable, salvo el "pecado" de ser republicano y de querer seguir siendo lo que ha sido a lo largo de su carrera de más de 30 años como jurista y juez: un hombre de honestidad intachable, que juzgará según la Constitución y no acorde con los  dictados  partidistas de ninguna tendencia.

Sunday, September 23, 2018

UNA PRENSA NO INDEPENDIENTE

El Presidente Trump dijo en uno de sus recientes "rallys" o apariciones públicas que realiza en enormes estadios repletos de simpatizantes, que si no fuera por el influjo negativo de la mayoría de los medios de prensa, los demócratas  no lograrían ni el 5% de los votos que consiguen.
Acaso la cifra sea exagerada, pero al mandatario no le falta razón en su crítica a la obstrucción a su labor de casi dos años en el gobierno, desplegada por las grandes cadenas de TV como CNN, ABC, MSNBC y diarios de la talla del The New York Times y The Washington Times, que sirven de fuente informativa a millares de otros medios menores. 
Dichos medios de comunicación ignoran o minimizan conquistas evidentes en el campo de la economía como el salto al 4.2 del PNB del menos del 2.0 con Obama, la creación de cuatro millones de nuevos empleos, el retorno de capitales de inversión fruto del corte tributario y la anulación de regulaciones restrictivas del anterior régimen.
Los medios han ocultado las verdaderas razones que motivan la revisión de los tratados de comercio internacional con China, la Unión Europea, México y Canadá, acusándolo de aislacionista cuando en realidad su propósito es lograr resultados equitativos y de mutuo beneficio para las partes. El caso patético mayor es el de China, país que ha crecido a expensas de Estados Unidos y de su tecnología asida a zarpazos.
Se niegan también a darle crédito por la transformación radical en las relaciones con Corea del Norte, que estaban al borde de una guerra nuclear. Cesaron las pruebas balísticas, está en proceso la reunificación de las dos Coreas, todo en base a las sanciones impuestas por Trump al régimen de Kim Jon-Un para llegar a la total desnuclearización de la Península.
(Trump ha calificado a los medios que practican este periodismo fraudulento como "enemigos del pueblo", reclamando no elogios sino veracidad en la transmisión de las noticias, sin distorsiones ni omisiones como tampoco mezcla de noticia con opinión. Las críticas negativas o positivas tienen su espacio garantizado por la Constitución en las áreas pre fijadas)
La hostilidad de los medios se refleja también en el intento por inclinar a la opinión pública en favor de una saboteadora de última hora de la nominación del nuevo juez de la Corte Suprema de Justicia, Brett Kavanaugh. Cuando ya la audiencia del Comité del Senado había concluidó el interrogatorio de más de 30 horas al candidato, surgió una denuncia en su contra por abuso sexual.
La denunciante, Christine Blasey Ford, alega que cuando tenía 15 años de edad, Kavanaugh de 17 años la manoseó y quiso abusar de ella en un aparte de un fiesta colegial. Dice que no se acuerda la fecha, ni el sitio, ni quienes la acompañaban en un dormitorio, aunque cita el nombre de alguien que fue clave para que la violación o un crimen mayor no se consumaran.
La denuncia llegó a manos de la senadora demócrata Dianne Feinstein en julio, pero ésta no la mencionó en las audiencias ni la hizo pública sino hasta la semana pasada. Con infinita paciencia el Comité de mayoría republicana ha aceptado escuchar a Ford el jueves próximo, pese a que el hecho supuestamente ocurrió hace casi cuatro decenios, no hay pruebas y que el juez Kavanaugh lo ha negado de plano.
En el Libro del Año de la época colegial de Christine Blakey, ya retirado del Internet, se relatan los excesos de alcohol y sexo de las frecuentes fiestas de los colegiales. Lo más probable es que ella se embriagó a tal punto, pese a su corta edad, que no recuerda cómo llegó a la fiesta, cómo llegó a su casa, ni en qué momento tuvo o no el percance de agresión sexual.
Trump se pregunta, en un tweet y con él tantísima gente, cómo es que un menor de 15 años, si es que en verdad fue víctima sexual, no lo denunció a sus padres y éstos a la Policía. O miente ella, o se confunde de victimario. En todo caso, el Senado no puede seguir posponiendo el nombramiento por capricho de esta nueva coartada demócrata.
La intención demócrata progresista es clara. Con la pérdida de Hillary Clinton en el 2016, están perdiendo también el control de la Corte Suprema, a la que habían recurrido para implantar en la nación reformas radicales que no podían ni podrían lograr por la vía demócratica ordinaria del voto y las leyes en los congresos estatales y Federal.
Con la adición de Kavanaugh, la CSJ tendrá mayoría de jueces que no harán uso de la atribución inconstitucional de legislar por ejemplo, que las madres tienen derecho a sacrificar a sus hijos con el aborto, que son iguales los matrimonios homosexuales y heterosexuales, o aprobar el Obamacare. Estas y similares decisiones deberán ser revertidas, como lo fue la Dred Scott de 1857 en favor de la esclavitud.
El caso Kavanaugh, como el caso de la corrupción de la alta dirigencia del FBI con la complicidad de la mayoría de medios son parte de la conspiración
para frenar y destruir a Trump que se ha erigido en el gran campeón para la defensa de la Constitución de los Estados Unidos y su inspiración, que está simpre vigente, la Declaración de la Independencia de 1776.
Los progresistas quieren un Ejecutivo que se imponga a las dos otras ramas en que se ha dividido el poder popular, para así adelantar sus consignas de "justicia social" con "redistribución de los ingresos", que no se obtienen sino con la supresión de las libertades individuales: lo cual es, claramente, un retroceso al absolutismo que abolió la Revolución Americana, que ahora se lo quiere resucitar con tintes globalistas, fascistas, socialistas.
La conspiración anti Constitución y anti Trump está en vías de sucumbir con la descladificación de documentos clave de Inteligencia ordenada de manera irreversible por el mandatario.

Tuesday, September 18, 2018

POR FIN...

Si, por fin el Presidente Trump ha ordenado a la Fiscalía General que haga públicos los documentos clave de los altos dirigentes de ese departamento en tiempos de Obama, comprometidos para sabotear al nuevo jefe de Estado.
Dentro de pocos días se confirmará pues que el cabecilla del FBI, James Comey y sus más altos subalternos, así como el ex-Director de la CIA, John Brennan y sus íntimos colaboradores jamás se resignaron a aceptar la pérdida de la demócrata Hillary Clinton en el 2016 por lo cual fraguaron un plan para descalificar a Trump.
Al plan lo llamaron una "póliza de seguro" anti Trump y comenzaron a diseñarlo y aplicarlo inclusive antes de concretarse los comicios en noviembre de ese año. Todos ellos daban por segura la victoria de Hillary, pero ante la realidad aún antes de la posesión del nuevo mandatario iniciaron los actos de sabotaje.
Se idearon las filtraciones de las conversaciones de Trump con mandatarios extranjeros y de otros de sus colaboradores y, en unidad conspirativa con influyentes medios de prensa, se publicaron notas ad-hoc sobre supuestas alianzas ilícitas de la campaña del Presidente con Rusia.
Llegaron al extremo de utilizar un "dossier" pagado por  Hillary con acusaciones falsas contra Trump en Moscú, elaborado por un ex agente británico. El dossier fue transferido por el extinto senador John McCain al FBI que filtró una nota a un Diario, que publicada fue luego utilizada como prueba por el FBI para obtener licencia judicial para espiar a colaboradores de Trump.
De ahí nació la famosa investigación sobre la supuesta "colusión" de Rusia y Putin para favorecer a Trump en las elecciones en desmedro de Hillary, que se ha prolongado por casi dos años y no ha arrojado prueba alguna. La dirige el ex-director del FBI Bob Mueller, directamente asociado con Comey.
La revelación de los documentos desclasificados promete ser sensacional y de total exculpación a Trump y algunos de sus cercanos colaboradores  injustamente perseguidos. Pero además pondrá en claro que la verdadera colusión se dió entre Hillary y Rusia, tanto por el asunto dossier como en la negociación fraudulenta de uranio enriquecido cuando ella ejercía la Secretaría de Estado.
Del intercambio de comunicaciones entre los altos dirigentes de Inteligencia y el mismo Obama, se pondrá en evidencia la forma corrupta como Hillary fue exculpada del delito contra la seguridad nacional por el mal manejo y destrucción de los 33.000 emails secretos del Departamento de Estado, así como el abuso de poder para lograr fondos para la Fundación Clinton a cambio de sus servicios en esa dependencia.
La conspiración anti Trump se convirtió en "Resistencia" y obstrucción a toda iniciativa y acción del Presidente, pese a lo cual la economía está boyante con un crecimiento del 4.2 del PIB, récords de empleo con más de 4 millones de nuevas ofertas, niveles de empleo para mujeres, negros y latinos como nunca antes en décadas y con reformas positivas en todos los acuerdos de comercio internacional. 
La obstrucción obcecada se ha hecho presente con la nominación del nuevo juez de la Corte Suprema de Justicia, Brett Kavanaugh, jurista de impecable trayectoria, alabado por especialistas de toda ideología. Cuando había concluído la etapa de "hearings" o audiencias del Comité del Congreso para el riguroso interrogatorio al nominado, a última hora surgió la denuncia sobre un supuesto acto de abuso sexual cometido hace 36 años.
La denunciante dice haber sido agredida cuando ella tenía 15 años y él 17, en una fiesta con licor de high school o colegio. Pero ella no se acuerda en qué día, ni si estaba acompañada por dos o cuatro colegiales, ni en qué casa. Dijo que supuestamente Kavanaugh quiso desnudarla y acaso matarla pero que  intervino alguien, al que identifica como Judge, que lo impidió. Nunca contó a nadie del incidente, ni a la Policía. (Judge lo niega todo)
Pero en el 2012, ya casada, tuvo una sesión de terapia sicológica para tratar de estabilizar su matrimonio y entonces recordó de pronto lo ocurrido, que a la postre lo contó en una carta a la senadora demócrata Dianne Feinsten, la cual calló desde julio pasado hasta el pasado fin de semana. La autora de la carta, Christine Blasey Ford, quiso permanecer anónima, hasta ayer, en que dijo querer presentarse al Comité para testificar.
El Comité aceptó recibirla, junto con el acusado, el próximo lunes. Pero Ford ha anunciado que no se presentará. Es probable, entonces, que el Comité reciba a Kavanaugh el lunes, descarte la denuncia de Ford por ausencia y proceda a la votación diferida sobre su nominación, que se espera le sea favorable. La definitiva y de confirmación vendrá días más tarde, antes de finalizar este mes, en el Senado.
La confirmación de Kavanaugh y la desclasificación de los documentos de la Fiscalía Fiscal marcarán un nuevo rumbo para la nación. La Corte Suprema de Justicia, dominada por más de cincuenta años por el "progresismo" se había convertido en rama legislativa para aprobar el aborto, el Obamacare y el matrimonio homosexual, violando la Constitución. En adelante, los jueces de la Suprema serían solo eso, jueces.
En cuanto a la desclasificación, se iniciará el desmoronamiento de un "golpe de Estado" del establishment progresista, que ha buscado modificar la esencia de la doctrina constitucional basada en el respeto a las libertades individuales y el fraccionamiento del poder popular en tres ramas que mutuamente se controlan, a nombre del solo dueño del poder, que es el pueblo.
   

Friday, September 7, 2018

EL ESTABLISHMENT EN PANICO

Algunas personas creen que el Presidente Trump debería ignorar las últimas arremetidas orquestadas en su contra por el establishment en forma de un libro, un artículo anónimo y una diatriba de Obama y centrarse en destacar los logros espectaculares logrados en menos de dos años por su gobierno.
Quizás tengan razón, pero siempre que Trump tuviese otro temperamento como el del Presidente Galo Plaza del Ecuador, por ejemplo, que cuando el semanario Combate del grupo CFP que comandaba Guevara Moreno se quedó sin papel, ordenó a una dependencia oficial que les proporcione unas resmas para que puedan seguir insultándolo.
Trump, que de seguro se habría llevado divinamente bien con Plaza, tiene otra personalidad y otra forma de reaccionar frente a quienes lo insultan y arguyen con premisas falsas. No le molestan las críticas sino las falsedades  y las distorsiones. De ahí que ha tildado a la mayoría de medios que lo atacan como "fake news" (noticias falsas), porque manipulan mentiras.
El diario The New York Times acaba de publicar en sus páginas de opinión un artículo de autor anónimo, identificado como alto funcionario de la Casa Blanca y miembro oculto de la "Resistencia", movimiento creado para anular al Presidente mediante el impeachment u otro medio. La publicación de un anónimo en tales circunstancias es condenable para cualquier medio escrito.
Se justificaría omitir nombres de denunciantes de un delito, solo si su vida corre riesgo si se los desenmascara. Pero es inaceptable que un diario ampare a un funcionario de un Presidente para que anónimamente lo denigre por actos y conducta que ni siquiera especifica y continúe como empleado. Tanto el diario como el anónimo autor son igualmente responsables de un delito de fraude y traición que deberían purgar.
Es contradictorio que el artículo alabe los logros del gobierno de Trump por la reducción de impuestos, la eliminación de regulaciones que obstruían la inversión, por la mejora de la economía y aumento del empleo y que, pese a  ello, diga que el Presidente es un loco de atar al que hay que vigilar hasta que renuncie o sea destituido. 
Paralelamente se han divulgado acápites del libro "Miedo" del periodista Bob Woodward, dedicado como el artículo anónimo a pretender demostrar que la Casa Blanca es una casa de locos y que a Trump nadie lo puede soportar porque nadie lo entiende ni él jamás sabe lo que hace. Woodward ha hecho negocio con su pluma con libros parecidos sobre Bush y Obama, luego del que publicó sobre Watergate sobre Nixon. Son libros que han terminado en el tacho de basura.
Algún comentarista dijo que si Trump es un loco y despistado y gobierna en medio del caos, bienvenido el loco y el caos pues la nación nunca ha experimentado una recuperación tan acelerada en tan corto tiempo, con 4.2 % de crecimiento anual, 4 millones de nuevos empleos, las más altas tasas de empleo para mujeres, negros, jóvenes y latinos en décadas y la recuperación del prestigio militar y político en lo internacional.
Aparte de la andanada de directas e indirectas que los oradores del funeral del senador John McCain profirieron contra Trump, a la arremetida del establishment acaba de sumarse Obama, quien entre otras cosas le censuró al Presidente que haya conminado al Fiscal General a que actúe con mayor energía para investigar a Hillary Clinton y a altos funcionarios del FBI por conducta indebida. 
Lo dice Obama, que está involucrado en la conspiración fraguada en el 2016 para invalidar la victoria de Trump en los comicios del 8 de noviembre de ese año. Hay documentos que prueban cómo se armó una torpe trama entre el FBI de entonces, Hillary y un ex espía británico para idear una presunta colisión rusa para llevar a Trump a la Casa Blanca.
La supuesta conspiración originó una investigación a cargo de Bob Mueller, ex director del FBI que ha durado casi dos años y que, ayudado por 13 abogados demócratas latisueldos, no ha arrojado ninguna evidencia de colisión. En cambio, ha trascendido la colusión de Hillary con los rusos y otros manejos turbios para intentar desestabilizar a Trump, que se conocerán en detalla una vez que el Presidente finalmente dicte una orden para desclasificar los documentos pertinentes.
Según últimas noticias, provenientes de dos de los 12 miembros de la Cámara de Representantes que acaban de exigir la desclasificación, esa acción es cuestión inminente. ¿Será esa la explicación por la catarata de ataques del establishment de los últimos días? ¿Han entrado en pánico?

Sunday, September 2, 2018

FUNERALES ANTI TRUMP

Casi simultáneamente acaban de celebrarse en la ciudad de Washington los funerales de la cantante Aretha Franklin y del senador John McCain. Ambas oportunidades se convirtieron en competencia de insultos contra el Presidente Donald Trump. 
Por cierto que exaltaron las virtudes de los fallecidos pero lo que "hizo noticia" fueron las alusiones directas e indirectas contra el mandatario pronunciadas por la hija de McCain, los ex Presidentes Obama, George W. Bush y Bill Clinton, así como por cantantes y líderes negros en el caso de Aretha.
Trump no asistió a la ceremonia porque McCain, aún vivo, asi lo dispuso al igual que a Sarah Palin, su candidata a Vicepresidenta en la contienda electoral presidencial del 2008, en la que perdió frente a Barack Hussein Obama. 
En sus discursos elegíacos los oradores destacaron la inclinación de McCain por aliarse con los demócratas para aprobar proyectos bipartidistas, como aquel para reformar la Ley de Inmigración. El proyecto fue rechazado porque implicaba una nueva amnistía para los inmigrantes ilegales.
La actitud "bipartidista" que los demócrtata veneran, ha sido criticada por los republicanos porque a la postre significa cesión de principios de la línea republicana en favor de la línea demócrata, nunca lo contrario. Trump ha sido firme, por ejemplo,  en su posición anti inmigración ilegal.
También los demócratas elogian ahora a McCain (al que lo vituperaban en la campaña del 2008) por su búsqueda de consenso, pero omiten mencionar su innoble conducta frente a Sarah Palin. Cuando fue escogida en la campaña presidencial, la popularidad del binomio alcanzó niveles insospechados.
Esa evidencia puso nervioso al "establishment" que siempre rodeó a McCain, pues Sarah se debía al movimiento Tea Party de renovación del GOP y de ahí su enorme populariad, que más tarde se transmitió y sigue enraizado en Trump. Desde entonces McCain trató de opacarla e ignorarla, hasta inferirle la estocada final poco antes de morir.
En su libro final, McCain reveló que se había arrepentido de escoger a Sarah y no al senador Joe Lieberman, que aunque identificado como independiente siempre se ha alineado como demócrata. Al enterarse de la confesión y  de la no invitación al funeral, Sarah Palin respondió con nobleza expresando que prefería recordar a McCain en los mejores momentos.
Trump, en la campaña presidencial del 2016 y en respuesta a una pregunta en una entrevista de TV, dijo que no consideraba a John McCain un héroe, pues prefería esa condición para los combatientes que evitan caer prisioneros. Esta aseveración no ha sido analizada y ha servido para escarnecer al mandatario por parte de demócratas e inclusive de republicanos.
¿Qué acto heróico es ser abatido en un avión destinado a bombardear Hanoi, aún antes de hacerlo? Peor si se dice que el vuelo utilizó una ruta no autorizada y que el piloto, McCain, enredó su paracaidas en el aparato al lanzarse al vacío? ¿Cuántas decenas o centenas de otros prisioneros liberados no han sido declarados héroes como McCain, hijo y nieto de Almirantes?
Generalmente los actos heróicos tienen otra connotación. Hace pocos días el Presidente Trump condecoró post mortem a un saldado que se sacrificó para salvar a sus compañeros en un operativo de combate en Afganistán. Otros han recibido preseas de héroes por actos similares y que han sobrevivido muchas veces con gravísimas amputaciones.
McCain cayó y fue apresado. Estuvo cinco años y medio en prisión. Pidió perdón por la incursión y los ataques de las fuerzas aliadas en Vietnam. Dio informes sobre puntos clave para que los vietcong ataquen a objetivos norteamericanos. A su regreso fue recibido como héroe, se lo declaró como tal, incursionó en política y estuvo en el Congreso  37 años.
Las ceremonias funerales duraron una semana y culminaron con cobertura no vista ni siquiera en los casos de deceso de jefes de Estado. Las cadenas de TV, en su mayoría demócrata partidistas, se volvieron fanáticas del "republicano" John McCain y transmitieron homilías y elogios sin descanso, casi 24/7. Solo porque McCain se declaró enemigo de Trump.
Trump no ha hecho aún ningún comentario. Acaso no lo haga y se concentre más bien en una misión más importante: terminar con la arremetida de Bob Mueller y su investigación de casi dos años por una supuesta "colusión" rusa para llevarlo a la Casa Blanca. Para ello, según se ha filtrado, se propone probar que Mueller no está calificado para ese cometido, por ser parte de la conspiración del FBI de Obama para deponer al Presidente.
La desclasificación de los documentos de Inteligencia todavía secretos retenidos por el actual Fiscal General, Jeff Sessions, será fundamental para el buen éxito de la misión esclarecedora.