Monday, April 13, 2015

SE DESVANECE LA LÓGICA


Mientras el presidente de los Estados Unidos persiste en su empeño de capitular ante Irán, enemigo confeso y promotor del terrorismo a nivel mundial, acaba este fin de semana de sellar su segunda capitulación voluntaria ante otro enemigo terrorista, aunque de dimensiones menores: Cuba. 
En Panamá, en la cumbre de la OEA, Obama abrazó a Raúl Castro y le prometió cumplir su promesa de formalizar las relaciones diplomáticas y comerciales cuanto antes. El representante de Fidel previamente le citó a Obama las innumerables supuestas agresiones del “imperio yanqui” contra la Isla, pero le perdonó porque “él no tenía la culpa”.
Los culpables, dijo Raúl, son los 10 presidentes que le precedieron, pues Obama no había nacido cuando su hermano Fidel encabezó la revolución en 1959. El razonamiento le cayó de perlas al aludido, quien sin vacilar afirmó que, en realidad, la Guerra Fría surgió después de que él naciera y que, además, esa guerra ya había terminado por lo que “había que olvidar el pasado”.
¿Es esa respuesta válida para un mandatario norteamericano, cualquiera que fuere su ubicación partidista, frente las acusaciones del representante de una dictadura perpetuada en el poder por más de 50 años? Ciertamente que no. Y tanto que Obama, al aceptar sin réplica dichas acusaciones, se ubicó virtualmente en el bando enemigo.
Arguye Obama que el congelamiento de las relaciones con Cuba por más de media centuria, “no han servido para nada”, por lo cual había que dar un paso adelante. Si nada ha cambiado y si la dictadura castrista sigue igual, según su lógica son los Estados Unidos los que tienen que cambiar. La democracia debe adaptarse a los designios de la dictadura, no al revés.
Las relaciones entre Cuba USA se suspendieron tras la confiscación de inversiones norteamericanas por más de 7.000 millones de dólares, en valores de 1960. Y porque Cuba se alió con la URSS convirtiéndose en punta de lanza para expandir el comunismo no solo en América Latina sino en África mediante la infiltración, el espionaje y la guerrilla.
Las libertades en Cuba se suprimieron, más de dos millones se exiliaron y la próspera economía se derrumbó. La miseria generalizada tuvo que ser subsidiada por Moscú, primero y por Chávez después, desde Caracas. Las indemnizaciones a las confiscaciones nunca se dieron ni se darán. Nunca hubo bloqueo, solo un embargo comercial entre Estados Unidos y Cuba.
El embargo se ha cumplido parcialmente, ya que el exilio ha podido remitir dinero desde el exterior a los familiares, medicamentos y otros artículos e inclusive han prevalecido formas de comercio disimuladas a través de los frecuentes viajes de visita a familiares. No existen restricciones para que  otras naciones del mundo comercien con Cuba.
Si la sociedad cubana está sumida en la miseria, no es por el embargo ni por un “bloqueo” que no existe, sino por el tipo de dictadura que rige en la Isla. Más bien hay quienes creen que a los Castro les conviene que siga el embargo, para así disfrazar la verdadera causa  del desastre cubano.
¿Por qué Obama fraterniza con los Castro y el Ayatola y en general atrae a los enemigos y ahuyenta a los aliados? Se ha filtrado que hay un ideólogo que ha influído en el mandatario y lo ha convencido de que el mejor modo de neutralizar al enemigo, desde el sitial de potencia mundial, es seducirlo, mimarlo, disuadirlo como vía para encauzarlo por la vía del bien.
Algo de esa teoría dejó traslucir en uno de sus intentos por defender su indefendible posición ante Irán. Hemos acordado, dijo, que Irán suspenda el desarrollo de armas nucleares por 10 y 20 años, habrá inspecciones y si fallan, serán castigados “por desobedientes”. El Ayatola replicó que jamás ha acordado semejante cosa y que no permitirá inspecciones, salvo en sus propios términos y calendario.
En medio de estas mutuas acusaciones de falsear la verdad, lo que parece no aceptar Obama es que Irán, Cuba y países con sistemas de gobierno en mayor o menor grado dictatoriales, ven en los Estados Unidos (y los aliados de Occidente) como a un enemigo al cual hay que atacar por todos los flancos para debilitarlo hasta reducir y suprimir su influencia mundial.
Eso lo entendieron desde el comienzo los fundadores de los Estados Unidos en 1776. Las 13 Colonias se unieron con el fin primordial de garantizar su seguridad interna y externa frente a las agresiones. La situación no ha variado desde entonces. Aunque separados por dos océanos, la república no fue inmune a las amenazas de la I y la II Guerras Mundiales.
Tuvo que repeler más tarde la expansión de la hegemonía soviética en Corea y Vietnam y las amenazas no se han atenuado por la geografía con el desarrollo del terrorismo. Estados Unidos sufrió con el ataque del 9/11en su territorio continental una peor agresión que la de Pearl Harbor de 1941. La nueva guerra podría ser nuclear y provenir de Irán.
En 1962 casi se produjo una guerra nuclear con la URSS por culpa de Cuba, que se evitó a última hora. Cuba no ha dejado de ser terrorista. Hace pocas semanas por sus aguas pasó una nave con misiles nucleares de Corea del Norte, otro con armas convencionales destinadas a las FARC de Colombia. La Habana es huésped hoy de este grupo narcoterrorista para sus conversaciones con el presidente colombiano Juan M. Santos.
En enero pasadolos Castro apresaron a 78 disidentes políticos, en febrero  a 492 y en marzo a 610. Raúl Castro exige a Obama, aparte del retiro del membrete de terrorista, que se indemnice a Cuba por el embargo y que se les devuleva Guantánamo, donde hay terroristas capturados en combate. Obama ha liberado a muchos y de buen grado devolvería Guantámo con todo sus terroristas.
El Papa Francisco se identifica con Obama en lo de Irán y Cuba. Envió sus bendiciones a la OEA en su cumbre y dijo compartir el logo inspirador de la cita: “Progreso con equidad”. Los dos piensan en la redistribución de la riqueza como vía para alcanzar la sociedad igualitaria, sin clases, sin hambre, sin odios, sin porbreza ni guerras.
Los une un común desprecio por el capitalismo basado en el libre comercio y la libertad, aduciendo que la riqueza de unos supone la explotación y la pobreza de otros. Edward P. Lazear, profesor de la Stanford University, en un artículo que publica el WSJ (Abril 1) dice que hay solo dos formas para reducir la desigualdad: hacer que los ricos se empobrezcan o facilitar que los pobres se hagan ricos.
Contrariamente a lo que el Papa y Obama predican, ha sido el capitalismo el instrumento acelerador del enriquecimiento y distribución de la riqueza. El asunto no es tanto político, cuanto económico. En 1820, el 94% de la población en Europa vivía en la pobreza y el 84% en el nivel de la más extrema pobreza. Con el advenimiento del capitalismo y la expansión del comercio, las condiciones de vida en Inglaterra, Bélgica, Holanda y Dinamarca mejoraron notoriamente.
Con anterioridad, en la Italia del Renacimiento el promedio de ingreso era de 1.000 dólares (de 1900). Y cuando la economía de mercado llegó a la China comunista, el índice de pobreza cayó del 84% en 1984 al 17% en el 2011. Igual “fenómeno” se registró en la India donde la pobreza cayó del 66% en 1979 al 24% en el 2011. Y en Vietnam, que en 1993 tenía 70 millones de habitantes con un 64% de pobreza y 85 millones en el 2008, pero con solo 17% de pobres.
(Huelga citar los milagros de las sociedades igualitarias impulsados por el Socialismo del SigloXXI: Venezuela, Cuba, Ecuador, Argentina, Nicaragua, Bolivia están en ardua competencia para ver cuál llega primero a igualar los índices de miseria de la nación inspiradora de la doctrina, Cuba)
Por cierto que siempe habrá pobres y desprotegidos, pero la mejor manera de rescatarlos no será demonizando al capitalismo ni a los empresarios y a la gente de talento, sino procurando que se les facilite el acceso a más oportunidades para desarrollarse. La meta, en suma, no ha de ser la igualación de resultados, que peresupone redistribución de la riqueza y una sociedad igualitaria, sino igualdad de oportunidades dentro de la ley, el libre mercado y la democracia.

("The history of capitalism, as portrayed in academia and among much of the media, is a sad story. It's one of smokestacks, sweatshops, child labor, robber barons, social stratification and general exploitation of workers," the Washington Examiner observed.
But Roser's research "tells a much different story — one of industrialization being associated with a rapid decline in poverty."
Roser's website Our World in Data features graphics depicting the steady increase in people's wealth over the centuries.
In the year 1500, Renaissance Italy was the only region among those for which data is available where the gross domestic product per capita was above $1,000 in 1990 dollars.
In 1700, the GDP was above $2,000 per capita only in England, Belgium, Denmark, and the Netherlands.
By 1820, most of Western Europe had a GDP per capita over $1,000, although the average life expectancy was under 40.
Moving ahead to 1913, the United States, England, and Australia had GDP per capita of from $6,000 to $10,000, along with Belgium Canada, and the Netherlands.
In 1960, the U.S. was the only nation with GDP per capita from $10,000 to $20,000, although several Middle Eastern oil sheikdoms had GDPs higher than $20,000. By 2008, America's GDP was over $25,000, as was the GDP per capita in Australia, Norway, Switzerland, and Ireland. China's was less than $10,000.") 


Thursday, April 9, 2015

LA CONTRACORRIENTE "PROGRESISTA"


A la democracia se le está volviendo cada vez más difícil surcar aquí por las aguas infestadas de “progresismo”, esa visión que afloró a comienzos del siglo XX con el presidente Woodrow Wilson, se afianzó con Franklin D. Roosevelt y ha llegado a su climax con Obama.
Cuando las 13 Colonias Americanas se independizaron en 1776, formaron una nación de características sin precedentes en la humanidad al determinar que todos los seres humanos son creados iguales, con ciertos derechos inalienables y que deben ser gobernados por consetimiento popular. 
Con anterioridad a la Declaración de la Independencia y la Constitución de 1787, los pueblos habían sido gobernados por reyes, monarcas o autócratas de parecidos títulos que pretendían haber recibido poderes de la divinidad. En esas condiciones los derechos de los súbiditos eran magnánima concesión de la autoridad.
Quienes fundaron los Estados Unidos entendieron que el poder divino no residía en individuos ni familias, sino en el pueblo. Y que el depositario de ese poder popular era el Congreso. De éste debía derivarse el poder en dos direcciones para la práctica de gobernar: el Ejecutivo y el Judicial, habida cuenta que la legislación se la reservaba el Congreso.
Desde luego, la sabiduría de los fundadores les llevó a diseñar un esquema de gobierno para seres de carne y hueso, no para ángeles que no gobiernan, según advirtió James Madison. Convencidos de que la flaqueza humana es inevitable, como el ansia de acumulación de poder y riqueza, se dispuso que los gobernantes se alternen y que las tres ramas se vigilen mutuamente para evitar excesos.
La Declaración de la Independencia y la Constitución, en ese sentido, son dos documentos finales que no necesitan alteraciones sustanciales. ¿Quién podría discutir la validez final de la inalienabilidad e igualdad de los derechos humanos, del origen del poder, de la necesidad de contrapesar las funciones de poder y la responsabilidad que todo gobernante debe a su electorado?
La Constitución pevió cambios mediante un complicado proceso. Los de mayor trascendencia fueron los 10 artículos contenidos en el Bill of Rights que se ratificaron en 1791. Otros 17 (que jamás han alterado lo sustantivo de la Carta) se han añadido a través de su historia, lo que le ha convertido en el estatuto legal más estable, sin paralelo en el mundo. (Esta evidencia y no otra es lo que ha hecho excepcional a los Estados Unidos)
Los progresistas discrepan. Opinan que si la DI y la Constitución contienen en si principios y objetivos finales, ello obstruye el progreso al imposibilitar el cambio. El cambio que ellos buscan es el opuesto al de los fundadores. Sueñan en la utopía de la redistribución de la riqueza que hará que desparezca la pobreza y con ello la envidia y las guerras.
Dentro de esa concepción utópica (que solo ha conducido al empeoramiento de la pobreza) quedan englobadas las ideologías tanto de izquierda como de derecha, socialistas o fascistas. El común denominador de tales ideologías, una vez encaramadas en el poder, ha sido la supresión gradual o violenta de la libertad, puesto que la redistribución de la riqueza solo se impone con la fuerza.
El obstáculo para la aplicación de la ideología progresista en cualquiera de sus niveles aquí es la Constitución. Obama, desde sus tiempos de estudiante en la universidad de Harvard, ha sostenido que ese documento es obsoleto y tiene que ser actualizado o sustituído. Para alguien como él, resuelto a transformar de modo radical a esta nación, la división de poderes es una barrera inaguantable.
¿Qué avizoran, qué pretenden alcanzar los progresistas más allá de los dos documentos esenciales de este país? Para el Presidente Calvin Coolidge (1923/1929), lo que los “progresistas” pretenden es todo menos progresar: deshacer o romper lo conquistado en 1776/1778, dijo, sería una regresión, un condenable retorno a las tiranías a las que se quiso desterrar para siempre.
Por desgracia, el debilitamiento de la democracia no ha llegado de súbito con Obama. Ha sido un preoceso lento que se ha ido acentuando desde hace unos cincuenta años. La administración del gobierno se ha hecho más compleja y el Congreso, presionado por las demandas del Ejecutivo, ha cedido sus derechos de legislar a agencias que ahora legislan, ejecutan y juzgan por si solas.
(Hasta la fecha hay 2.000 agencias con capacidad para dictar regulaciones, ejecutarlas y sancionar a quienes las incumplan. Sus dictados, con atribuciones que la Constitución dividía en tres funciones independientes de mutuo control, son además inapelables. Los estudiosos dicen que tales agencias han dictado 7.000 regulaciones hasta hoy.) 
Son el cuarto poder del Estado surgido fuera de la Constitución, con la venia del Congreso y el beneplácito de un Ejecutivo manipulador. Esta distorsión de forma y fondo de la estructura del gobierno, asociada a la monstruosa deuda pública que llega a más de 18 trillones de dólares, amenazan la supervivencia de  esta nación, almenos como la concibieron sus fundadores en 1776.
La única alternativa para minimizar hasta eliminar a este cuarto poder es esperar que el Congreso reaccione y reasuma su papel constitucional en la materia. E igual en materia fiscal y monetaria. Ha sido aprobado en principio un proyecto para equilibrar el Presupuesto en diez años, presentado por Paul Ryan con la fórmula “mágica” de reducir gastos y estimular la economía. Obama lo vetará.
Porque Obama se mueve en otra galaxia. Como lo dijo el ex-vicepresidente Dick Cheney, no ha habido en este país otro mandatario tan anti USA. Es progresista en grado sumo. Su concepto de redistribución ha incrementado la dependencia de la gente en los subsidios estatales y ha estancado la economía. En el frente externo, extiende la mano al enemigo, menosprecia al aliado y baja la guardia. 
Estados Unidos, primera potencia y líder del mundo libre, ha dejado de ser tal con Obama. Aquellos con fe en los principios contenidos en la Declaración de la Independencia y la Constitución y que reclaman su formal aplicación, son la vasta mayoría. Pero están siendo apabullados por la minoría “progresista” adueñada hoy de la Casa Blanca, con el respaldo de los principales medios de comunicación y la academia. 
Los “progresistas” calfican de “reaccionarios” a sus rivales, esto es, a los que defienden la forma “anticuada” de gobernar en libertad y democracia como lo idearon los fundadores de esta nación. Se ignora quién se impondrá a la postre. El futuro es incierto, pero la respuesta se encontrará en las urnas, en los comicios presidenciales del próximo 2017. Mientras tanto mucha bruma hay en los mares.

Tuesday, April 7, 2015

LA DOCTRINA ANTI USA


El presidente Barack Hussein Obama llamó el sábado pasado a la Casa Blanca a Thomas Friedman, el articulista judío premio Pulitzer del The New York Times, para que le sirviera de mensajero pasivo  en su explicación de lo que es su Doctrina Obama en materia de política exterior.
Esta doctrina implica una ruptura radical con la misión que en el mundo han tenido los Estados Unidos desde su fundación en 1776. Siempre ha sido esta nación guía e inspiración de la libertad y recurso nunca rehusado para acudir en apoyo de pueblos y países agobiados por las tiranías.
Obama, lo explica en su Doctrina, ha dejado de ser adalid del Mundo Libre y en el futuro se relacionará igual con democracia que con autocracias, sean o no terroristas. Bien podría decir Obama, como parodiando al Papa Francisco: “¿quién soy yo para juzgarlos?”
Justificó el pre acuerdo al que ha llegado con Irán, afirmando que el único propósito es lograr que aplace la fabricación de armas nucleares, no que renuncie a tenerlas como lo prometió él con anterioridad y que era lo que querían las Naciones Unidas con las sanciones económicas impuestas hace unos 15 años.
Ante la amenaza iraní de aniquilar a Israel, Obama dijo que ese tema no fse analizó en la discusión, pues ello habría obstruído las conversaciones. Nuestra idea era y sigue siendo que Irán demore su nuclearización, no que cambie de régimen (ni que abandone su deseo de pulverizar a los judíos).
Admitió, pues, que ahora es  dable conversar con enemigos como Irán, estrechar sus manos, desoir sus amenazas contra aliados como Israel y permitir como algo inevitable que siga en sus planes de desarrollo nuclear.
El calificativo de Irán como “terrorista” será borrado por orden del creador del nuevo orden. E igual ocurrirá con Cuba, con cuyo dictador Raúl Castro se abrazará en la próxima cumbre de la OEA. ¿Será factible que Fidel viaje a Panamá para hacerle más feliz a Obama y abrazarlo en señal de gracias al Gran Protector de la Revolución Cubana?
Albricias a la Doctrina Obama. Y adiós a la Doctrina USA, contenida en la Declaración de la Independencia, traslucida a su vez en un sistema de gobierno sustentado en la libertad y el respeto a la ley, resumida en la Constución de 1778. Dos documentos incompatibles con las tiranías y la diseminación del terror. Dos documentos a los que Obama ha demostrado aborrecer.
La Doctrina Obama no hace sino confirmarlo.

Friday, April 3, 2015

CAPITULACIÓN DE OBAMA


Los iraníes salieron a las calles a bailar y celebrar encantados el acuerdo entre su Ayatola y Obama. No era porque ello significaría una renuncia a  seguir en sus proyectos de desarrollar armas nucleares, como dijo Obama en Washington, sino precisamente por todo lo contrario.
Ni en Israel ni en Estados Unidos hubo demostraciones de beneplácito por el anuncio que en breves palabras hizo del jefe de gobierno, en la misma tribuna de la Casa Blanca en la que anunció que canjeaba cinco asesinos talibanes de Guantánamo por un soldado yanqui desertor.
El acuerdo es en realidad un pre acuerdo, no está firmado por las partes y debe ser reexaminado en junio próximo. Lo que si prevé, desde ya, es que las instalaciones industriales orientadas al desarrollo nuclear de Irán, tanto subterráneas como de superficie, no se tocarán. Y que las sanciones económicas y comerciales se suspenderán.
John Boehner, presidente republicano de la Cámara de Representantes, dijo que ese preacuerdo no es lo que prometió Obama en un principio, cuando dijo que no permitiría armas nucleares para Irán. Obama ahora lo permitirá, aunque pospuesta por 10 años, lapso en el cual dizque “se vigilará que el desarrollo nuclear no ocurra”.
En el 2012 Obama declaró que no se entiende por qué Irán ha construído laboratorios subterráneos profundos, al pie de una montaña, si el objetivo tuviese fines meramente pacíficos y no militares. (Los expertos han dicho que tales instalaciones serían invulnerables al bombardeo de las más potentes armas convencionales)
Su criterio, pues, ha variado y hoy confía en que los trabajos en esos y otros laboratorios se suspenderán para fines militares y se limitarán a fines pacíficos. El Ayatola, dijo, acepta inspecciones pero en ciertas condiciones y no súbitas, o sea imprevistas, sin anuncio previo. Si se revisa la historia iraní de los últimos tiempos, confiar en su palabra es o ingenuidad o es un acto de traición.
Obama ha buscado negociar con Irán a cambio de nada. Igual que con Cuba, aún cuando las dimensiones de peligro varíen. En ambos países los regímenes siguen intactos. En Cuba hay una refugiada norteamericana activista convicta de asesinar a un policía, en Irán están por los menos cinco ciudadanos secuestrados. Con los acuerdos de paz, los regímenes de los dos países se fortalecerán económicamente, sin asomo de cambio político alguno.
Cuba, desde que se deshizo la URSS, ha dejado de ser una amenaza directa contra los Estados Unidos. Pero Irán lo es, como Estado terrorista que fomenta y financia el terrorismo en el Medio Oriente y otras regiones del mundo y que ha jurado aniquilar a Israel. Si se le permite contar con armas nucleares, su amenaza sería global. 
Hay quienes comparan a Obama con Chamberlain, el Canciller británico que suscribió un acuerdo de paz en 1938 con Hitler. Al retornar a Londres, Chamberlain se ufanó de haber garantizado la paz y evitado la guerra, a cambio de cesiones territoriale en favor del dictador nazi. En 1939, Hitler invadió Polonia y comenzó la II Guerra Mundial.
El símil con Obama, sin embargo, no es pertinente. Chamberlain negociaba en un plano de debilidad del Reino Unido, ante una Alemania nazi que se había rearmado descomunalmente. Urgía una tregua para alertar al Reino Unido sobre el desastre de las políticas de izquierda que habían debilitado a sus fuerzas armadas. 
El espíritu derrotista y antimilitar que infestaba a Gran Bretaña tuvo un cambio radical con la llegada de Winston Churchill. Gracias a su oratoria imbatible, resultante de un liderazgo en el cual no había lugar a  vacilaciones ni morales ni intelectuales, condujo al Mundo Libre hacia la derrota del Eje. (En 1940 su ministro de Defensa era Chamberlain).
En la época actual, la situación es distinta. Quien busca negociar con Irán es Obama, líder de la superpotencia del Mundo Libre. El acuerdo, por ende, no debió ser buscado por Estados Unidos, cuya posición era (quizás ya no lo es) de fuerza. E Irán talvez debió eludirlo, a menos, claro está, de salir con ventaja. 
Y eso es lo que ha  conseguido y celebran en las calles los iraníes y lo que traslucen las sonrisas de sus funcionarios negociadores. Las concesiones han provenido o provendrán, no de la parte débil, sino de la superpotencia. El primer ministro israelí Netanyahu, anonadado, ha dicho que Obama ni siquiera ha logado de Irán que retire su juramento de aniquilar a Israel.  
The New York Observer publicó días antes del preacuerdo un análisis del contenido de las negociaciones, que se recomienda su lectura en este link dada su excelencia. También se inserta otro link con la opinión del editor emérito del diario The Washington Times, publicado luego del preacuerdo. Este último diario simpatiza con la causa republicana, The Observer tiene una posición contraria.



Wednesday, April 1, 2015

¿SE ESFUMA EL IDEAL REPÚBLICA?


Cuando las 13 Colonias americanas se independizaron de Gran Bretaña en 1776, los peligros internos y externos no habían desaparecido. Urgía, por lo mismo, aglutinar a esas naciones que lucharon juntas contra el opresor dentro de una marco institucional coherente y aceptado por todos.
Los más brillantes cerebros de entonces debatieron durante muchas horas las alternativas y concluyeron que la opción republicana era la que más convenía a las partes. Inspirados por la doctrina de la Declaración de la Independencia, el fruto de sus debates fue la Constitución aprobada por la Convención Constitucional el 17 de septiembre de 1787.
El documento tenía que ser ratificado por las 13 Colonias según proceso en ese mismo documento especificado. Había escepticismo y resistencia a ceder la soberanía en favor de un gobierno central, por lo cual la tarea de persuasión se encargó a tres ilustres gestores de la Unión: Alexander Hamilton, James Madison y John Jay.
Ellos escribieron 85 artículos y ensayos con el seudónimo común de Publius, que se publicaron en los medios de mayor difusión de la época y que fueron profusamente discutidos en reuniones públicas y privadas. La necesidad de unirse para mejor afrontar las amenazas internas y externas no dejaba dudas. La incógnita debatible era cómo.
Madison partió de un principio simple pero convincente y de certeza perenne: “los hombres no son ángeles”, dijo “y los ángeles no gobiernan”. Por tanto, concluyó, hay tenemos que unirnos pero con un gobierno lo menos intrusivo posible para evitar los excesos de tiranía que han sido constantes en la historia.
Para comenzar, en los artículos que luego se conocieron como Escritos Federalistas, se ponderó la necesidad de respetar la identidad y derechos de cada una de las 13 naciones, uniéndolas en una Federación. De esa manera, todo lo que no estuviese estrictamente regulado y prohibido en la Constitución, quedaría en manos de cada Estado el resolverlo.
Los derechos inalienables de los ciudadanos a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, descritos en la Declaración de Independencia, no eran dádiva de nadie sino de la divinidad. Se rompía, así, el mito de que el poder de monarcas o emperadores pudiera provenir de Dios y que en manos de ellos estuviera el otorgar o no tales derechos a los súbditos.
Pero el poder, si conferido por Dios al pueblo, tenía que ser administrado no por ángeles, sino por hombres. ¿Quién podría garantizar que tal poder podría ser manejado sabiamente y por cuánto tiempo, dada la falibilidad del ente humano? Fue entonces que surgió la convicción en quienes redactaron la Constitución de dividir el poder del gobierno en tres instancias.
El actual presidente Barack Hussein Obama se refiere despectivamente al supuesto “excepcionalismo” de los Estados Unidos, afirmando desde que se posesionó en el 2009 que “no tenemos nada de excepcional, somos como cualquier otro país del mundo”. No es verdad pues lo que distingue y hace excepcional a este país es el concepto de “república”.
Una república en que la armonía social se sustenta en la libertad y respeto a la ley. La fuente de toda ley es la Constitución con su mandato de distribuir el poder del gobierno en las ramas ejecutiva, legislativa y judicial para que se contrapesen entre si a fin de evitar abusos y excesos. Cuando el Ejecutivo desoye ese mandato, el equlibrio se resquebraja.
Es lo que está ocurriendo con Obama. Aunque pertenece a una ideología autotildada de “progresista” o “progresiva”, es decir de izquierda, su actitud revela añoranza de un poder como el que primaba antes de las prédicas Federalistas  del Siglo XVIII. La religiosidad de Obama está en entredicho, pero parece que él cree que alguna divinidad le confirió a él y no al pueblo el derecho a gobernar.
El concepto de República, que aquí ha funcionado mejor que en ninguna otra parte del globo hasta convertir a los Estados Unidos en la primera potencia mundial, ha comenzado a declinar en años recientes, hasta agudizarse con Obama. Peor aún si paulatinamente se ha ido creando un cuarto poder dentro del gobierno, la burocracia.
Este cuarto poder está asumiendo en sí mismo los poderes de legislar, juzgar y ejecutar. Son las agencias, casi 7.000, que se han ido formando no caprichosamente sino con autorización y delegación de poder del propio Congreso Federal. La explicación que se da, no justificación, es la expansión de la nación y del poder central.
Las agencias regulan (legislan) prácticamente sobre todas las actividades humanas, del medio ambiente, el clima, los alimentos, la educación, la sexualidad, el transporte, los combustibles, las inversiones. Usualmente las agencias están del lado “progresista”, de suerte que no necesitan de presión alguna del presidente actual para actuar.
¿Acaso es un hecho consumado, imposible de remediar? La respuesta la deberían dar los legisladores. Ahora el Congreso Federal tiene mayoría de oposición en las dos cámaras, al igual que hay mayoría republicana en los congresos estatales y gobernaciones. Pero no se escuchan argumentos ni individuales ni colectivos para afrontar este problema sustancial.
El cual va íntimamente ligado a la destrucción de la República, carcomida por las dentelladas del progresismo/estatista al estilo Obama. Las perspectivas se ensombrecen al contemplar cómo Obama sigue gobernando por fuera de la Constitución. Lo ha hecho desde el 2009 y pese a ello fue reelecto en el 2014.
¿Acaso la mayoría en los Estados Unidos está renegando del legado de los fundadores de la República y autores de la Constitución y quiere dar un vuelco a la historia para dejar de ser “excepcional” y parecerse, como lo quiere Obama, “a cualquier otro país” como Venezuela, Ecuador o Cuba?

Monday, March 30, 2015

ASÍ ESTÁ EL MUNDO


Marzo 30, 2015

ASÍ ESTÁ EL MUNDO HOY

Si el acuerdo secreto de Obama con el Ayatola para que Irán pueda continuar su plan de desarrollo de armas nucleares tambalea, según informan algunas agencias noticiosas, eso no le preocupa al huésped de la Casa Blanca. De todos modos tenía previsto recurrir a Naciones Unidas para ése y otros asuntos.
Quizás la probabilidad de que el acuerdo no se diera, le facilitaría y justificaría no tener que lidiar con un Congreso adverso de mayoría republicana. Así el organismo internacional con su Consejo de Seguridad pudieran hacer suya la doctrina de que la nuclearización de Irán es necesaria porque Israel ya lo es.
Obama sostuvo esa tesis aún antes de posesionarse del cargo en el 2009 y desde entonces su política exterior fue favorable a Irán y desfavorable a Israel. La situación se ha extremado al cabo de seis años de su gestión, al punto que nadie podría contradecir ahora la evidencia de que el influjo iraní se ha esparcido por la región y el mundo.
Si el acuerdo entre Obama y el Ayatola llega a firmarse de todos modos antes de que venza el plazo mañana, tendrá que ser ratificado por el Congreso y si recibe una negativa parcial o total, o si la sanciones no se levantan, el Presidente se sentiría liberado para poner la solución del entredicho en manos de las Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad.
Esos organismos crearon los Aliados en 1945 tras derrotar a las fuerzas del Eje, con el objetivo quimérico de desterrar las guerras para siempre, con igual esperanza utópica de la Liga de las Naciones creadas luego de la I Guerra Mundial, en 1920. En uno y otro caso, la condición humana jamás dejó de ser tal  y, por ende, jamás las guerras han desaparecido.
Estados Unidos fue el principal promotor de Naciones Unidas en su calidad de la primera potencia del Mundo Libre. Ofreció albergue a la sede en Manhattan y contribuyó con el mayor porcentaje de fondos para su presupuesto. La única prerrogativa frente a los vencidos fue el derecho al veto de los Cinco Grandes en el Consejo Seguridad.
Pasados los años, no solo las guerras no desaparecieron sino que las N.U. paulatinamente se volvieron antinorteamericanas y anti Occidente. Si los asuntos se hubiesen resuelto por simple mayoría de votos en la Asamblea General o sin el Veto en el Consejo de Seguridad, ese organismo habría sido dominado por el comunismo, hasta unos años, o por los musulmanes, hoy. 
Las Naciones Unidas gozan del clima ideal para que Obama ventile allí sus rencillas con Israel y Netanyahu y para Irán pueda seguir raudo en su preopósito de aniquilar a la nación judía no solo con la cohetería convencial sino dotándola de cabezas nucleares. Con el vacío de poder de los Estados Unidos creadopor Obama, incluso el poder del Veto en el CS se ha desvanecido.
Mientras tanto, en el frente interno, todo se ha corroído con este régimen. Hay más gente que vive y se alimenta con subsidios del Estado que gente empleada. Los subsidiados reciben un promedio de 30 dólares por hora, conel dinero que reciben de los impuestos pagados por quienes trabajan con sueldos cuyo  salario promedio  es de 20 dólares por hora.
Los impuestos se han multiplicado para engrosar la burocracia y para proteger a esa masa parásita de subsidiados. Uno de los factores de mayor distorsión tributaria es el Obamacare, que los demócratas aprobaron sin un solo voto republicano y la oposición del 64% de la población. Los servicios privados de salud eran los mejores, de más amplia cobertura y más eficaces del mundo hasta  la estatización de Obama.
Un cuadro demostrativo de lo dicho se inserta a continuación:

Latest U.S. Statistical Map:

Make sure you read to the bottom...
 

Quite an eye opener!
pastedGraphic.pdf

These 11 States now have More People on Welfare than they do Employed! Last month, the Senate Budget Committee reports that in fiscal year 2014, between food stamps, housing support, child care, Medicaid and other benefits, the average U.S. Household below the poverty line received $168.00 a day in government support. What's the problem with that much support? Well, the median household income in America is just over $50,000,which averages out to $137.13 a day. 
To put it another way, being on welfare now pays the equivalent of $30.00 an hour for a 40-hour week, while the average job pays $20.00 an hour. 
*************************************
 

Furthermore:
 
There are actually two messages here. The first is very interesting, but the second is absolutely astounding - and explains a lot. A recent "Investor's Business Daily" article provided very interesting statistics from a survey by the United Nations International Health Organization. 


Percentage of men and women who survived a cancer five years after diagnosis:
 
U.S. 65%
England 46%
Canada 42%
 

Percentage of patients diagnosed with diabetes who received treatment within six months:
 
U.S. 93%
England 15%
Canada 43%
 

Percentage of seniors needing hip replacement who received it within six months:
 
U.S. 90%
England 15%
Canada 43% 


Percentage referred to a medical specialist who see one within one month:
 
U.S. 77%
England 40%
Canada 43% 

Number of MRI scanners (a prime diagnostic tool) per million people:
 
U.S. 71
England 14
Canada 18 


Percentage of seniors (65+), with low income, who say they are in "excellent health":
 
U.S. 12%
England 2%
Canada 6%

And now..for the last statistic:
 

Socialized Health Insurance?
 
U.S. NO
England YES
Canada YES
 

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Check the last set of statistics!! 


The percentage of each past president's cabinet... Who had worked in the private business sector...prior to their appointment to the cabinet. You know what the private business sector is; a real-life business...not a government job.
 

Here are the percentages.
 
T. Roosevelt...
  ....  38%
Taft.............................40%
Wilson ......................
  .  52%
Harding.......................49%
Coolidge......................48%
Hoover........................
  .  42%
F. Roosevelt.................50%
Truman........................50%
Eisenhower..................57%
Kennedy............30%
Johnson.......................47%
Nixon............................53%
Ford.............................42%
Carter................32%
Reagan........................56%
GH Bush......................51%
Clinton ..............39%
GW Bush.....................55%
 
Obama......8%
 

This helps explain the incompetence of this administration: ONLY 8% of them...have ever worked in private business!
  That's right!  Only eight percent---the least, by far, of the last 19 presidents!  And these people are trying to tell our big corporations...how to run their business? How can the president of a major nation and society...the one with the most successful economic system in world history, stand and talk about business...when he's never worked for one? Or about jobs...when he has never really had one? And, when it's the same for 92% of his senior staff and closest advisers?  They've spent most of their time in academia, government, and/or non-profit jobs.  Or...  As "community organizers." 
They should have been in an employment line. 

We'll NEVER see these facts...in the main stream media

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  And we still have 20 months to go. 
In case you didn't notice, Here is what happened on January 1, 2014:
  
Top Medicare tax went from 1.45% to 2.35%, an increase of 62 %
Top Income tax bracket went from 35% to 39.6%, an increase of 13 %
Top Income payroll tax went from 37.4% to 52.2%, an increase of 52 %
Capital Gains tax went from 15% to 28% an increase of 87 %
Dividends tax went from 15% to 39.6%, an increase of 164 %
Estate tax went from 0% to 55%, an increase of infinity . . .
Remember this fact: These taxes were all passed with only Democrat votes.  No Republicans voted for these taxes.
These taxes were all passed under the Affordable Care Act, aka Obamacare.

Thursday, March 26, 2015

ALLAHU AKBAR!!


O sea: Alá es Grande. Este es el grito que los musulmanes lanzan a voz en cuello antes de cometer actos de barbarie a nombre de Alá y de Mahoma, su profeta. Los seguidores de este credo estarán entonando encantados esa invocación, en estos tiempos en que Obama les ha facilitado expandirse como nunca antes en la historia.
Obama nunca disimuló sus simpatías por Irán, cuyo Ayatola basa su tiranía  teocrática en el islamismo más extremo. A poco de asumir su mando en el 2009, Barack Hussein Obama se alineó de inmediato con el régimen iraní al negar el más mínimo respaldo a un grupo rebelde que reclamaba alguna libertad en el Irán, que luego fue brutalmente reprimido.
No lo hizo, dijo en esa ocasión, por respeto a la soberanía iraní. Pero no tuvo empacho en enviar a su experto en elecciones a Israel para evitar que Benjamin Netanyahu sea reelecto Primer Ministro de Israel, ordenando el gasto de millones de dólares del fisco. Su odio a Netanyahu nació paralelo a su afecto por el Ayatola, en el 2009.
Desde luego el repudio de Obama hacia el premier israelí no es tan solo personal, es ideológico. Lo que detesta es a Israel y a la causa judía. Al parecer a los  norteamericanos y en general a Occidente se les hace difícil aceptar esta realidad, pero allí están los hechos. La última prueba es su obsesión por lograr un acuerdo para que Irán, enemigo de USA por excelencia, prosiga en su proyecto nuclear. 
En alguna conferencia o charla dada durante la campaña previa a su primera elección en el 2008, Obama sostuvo que no había equilibrio militar en el Medio Oriente, puesto que Israel tenía armas nucleares e Irán no. Con esa alusión, insinuó injustificadas las sanciones de Naciones Unidas para evitar que Irán se “nuclearice”.
Nunca Israel ha admitido que poseía armas nucleares, aunque era dable suponer que así sería dada su alta tecnología y la necesidad que tiene de estar eficientemente armado para contrarrestar la permanente agresión de los enemigos que le rodean por todos los flancos. Estados Unidos conocía ese secreto, por supuesto, pero lo mantenía en reserva.
Hasta ahora, que Obama lo acaba de hacer público. Se diría, al observar la actitud del actual huésped de la Casa Blanca, que Israel ha dejado de ser el mejor aliado de los Estados Unidos en esa región convulsionada, para ser reemplazado por Irán. La ruptura del secretismo perjudica a Israel, la firma de acuerdos en secreto, beneficia al Irán.
Dentro de esa perspectiva fue que Obama canjeó a cinco de los peores asesinos talibanes que estaban presos en Guantánamo, por un desertor. El soldado Bowe Bergdahl abandonó su campamento en Afganistán y se entregó al enemigo. Obama llamó a los padres del soldado a la Casa Blanca para anunciar en pública ceremonia la concertación del infame canje.
En un comienzo sus compañeros de armas creyeron que se había perdido en las inmediaciones del campamento, lo buscaron y algunos fueron muertos por el enemigo. Todos sabían que Bergdahl era un desertor. Pudo haber sido fusilado si era sorprendido como tal en el campo de batalla. Para Obama y su Asesora de Seguridad Nacional Susan Rice, Bergdahl es un héroe.
Un tribunal militar acaba de revisar el caso y ratifica lo que la mayoría presumía, que es desertor. Será juzgado por esa causa y por graves fallas de conducta, lo que podría significarle prisión de por vida. Ni Obama ni sus portavoces han opinado aún sobre el pronunciamiento militar, pero poco le importará.
Nada comentó cuando los militares le contradijeron sobre la masacre de Fort Hood, cuando un oficial musulmán al grito de Allahu Akbar mató a 13 de sus compañeros e hirió a varias decenas más. El gobierno se negó a calificar al acto como terrorista, reduciéndolo a “una acción violenta en un recinto de trabajo”. Los militares acaban de decir que era terrorismo y ello permitirá a los familiares de las víctimas algún alivio por compensación monetaria.
Las acciones terroristas islámicas no son acciones de musulmanes sino de “ideólogos del terror”, según las últimas piruetas verbales del actual jefe de la CIA, John Brennan, dichas en una entrevista con Chris Wallace en FoxNews. Insistió, como su jefe Obama, que el Isis/Isil se toma en vano el nombre del Islam para sembrar el terror y que cuando invocan a Alá para hacerlo en realidad lo hacen movidos por la “ideología del terror”.
Es un galimatías pueril que pretende ocultar lo que está a la vista de todos: respaldo al Islam más radical y expansionista encabezado por Irán. Isis/Isil no conjuga con el poder de Teherán. Por eso Obama no hizo intento real por liquidarlo. Ha esperado que en Irak gobierne un simpatizante de Irán y que éste ataque al Isis/Isil bajo la dirección de Irán, para intervenir.
Paralelamente a la develación del “secreto” atómico de Israel, el gobierno de Obama, por intermedio del jefe de Gabinete Denis McDonnough, acaba de amenazar a Israel a que renuncie a ocupar los territorios palestinos y a que retorne a los límites de 1967. Sería, como lo dice un historiador, como obligarle a Israel a encerrarse dentro de las vallas de un nuevo Auschwitz.
¿Quién mató a los 149 seres humanos que iban a bordo de la aeronave alemana filial de la Lufthansa, estrellada en los Alpes franceses? El fiscal francés se niega admitir que el copiloto que forzó al avión a precipitarse sea un terrorista. Pero lo era, sea o no islámico. Surgen sospechas sin embargo de que pudo haber sido musulmán. Como lo fueron los del 9/11 y aparentemente lo eran los que causarons las tragedias de las naves de Malaysia Air y Egipt Air.
Estos asesinatos colectivos no son inspirados por “la ideología del terror”, sino por Allahu Akbar y mientras mayor el número de víctimas, mayor la gloria de Alá. Si al piloto se le ocurría ir al baño cuando sobrevolaban grandes ciudades, la matanza habría sido peor. ¿Quién adiestró al copiloto Andreas Lubitz, de 28 años de edad, para este acto terrorista? ¿Dónde y cómo? Quizás algún día se sabrán las conexiones.