Friday, August 8, 2014

GUERRA SIN SOLDADOS


El presidente Barack Hussein Obama dijo anoche por TV a la  nación que la solución a los problemas de Irak y el Medio Oriente, convulsionados por el terrorismo, no es militar. Pero en la misma declaratoria anunció que él autorizaba bombardear a determinados objetivos terroristas en Irak.
¿Cómo calificar esa doblez? Surgen calificativos como tontería, hipocresía, inconsecuencia, inconsistencia. Quizás más bien revelan el deseo no muy oculto de Obama de renunciar a liderar el mundo libre sin importarle que las fuerzas neo nazis del terror se apoderen del mundo.
Muy bien conocen él y los que le rodean, asesoran y aupan que el Isis que está a punto de tomarse el Irak es resultado de sus políticas de repliegue militar en el área. En Bagdad quedó solo el gobierno de Al Maliki, elegido democráticamente, pero débil tras una estabilidad que la volvió a perder luego de haberla recuperado en el 2009.
En aquel año, de transición de los gobiernos de George W. Bush y Obama, los refuerzos militares al mando del general Petraeus lograron derrotar la reinsurgencia del terrorismo de los sunnis. Fue entonces que Obama, como el nuevo Presidente, dispuso que las tropas se retiren de Irak hasta fines del 2014. Desde esa fecha el régimen de Maliki comenzó a desmoronarse mientras los sunnis resurgieron.
Ahora los terroristas sunnis suman 50.000 hombres muy bien armados y disciplinados, que han avanzado desde Siria y van extendiendo el Califato Islámico por toda la región, encontrándose ya a las puertas de Bagdad. Los kurdos, la otra facción iraquí opuesta, se ha levantado en armas y junto con Malaki han pedido refuerzos a Washington.
Que nunca llegaron, hasta el anuncio de ayuda parcial de anoche. Los del Isis, como todos los terroristas, son de crueldad extrema, según lo prueban videos por ellos mismos divulgados. Los “infieles”, esto es, los que no son musulmanes o no practican el islamismo según sus reglas, son ejecutados si no se convierten o pagan altas sumas de rescate.
La mayoría de las víctimas del odio religioso son católicos y cristianos en general, los cuales han fugado en estampida a las montañas para evitar ser degollados. Las cabezas de los que no pudieron escapar cuelgan en postes de alumbrado y cercas, para escarmiento de los que se resisten.
Obama ha ordenado que aviones de transporte sobrevuelen la zona de los refugiados para hacerles llegar alimentos y agua, para evitar que mueran de hambre y sed. Pero el peligro es el terrorismo, que no desaparecerá sin el uso de la fuerza militar ahora bajo el comando de Obama.  No existe otra alternativa.
El propio Obama lo ha experimentado con Irak. Y lo mismo ha sucedido con Siria, desde donde Isis se ha desparramado hacia la conquista de la región. Es lo que se está observando con el terrorismo de Hamas en Gaza. Los terroristas no buscan la paz. Tan pronto cesó la última tregua de tres días con mediación de Egipto, la quebraron hoy al despuntar el alba.
Egipto habría sido otro aliado de Hamas, Hezbollah, Al Qaeda y todas las demás facciones de un mismo y único terrorismo, si hubiese continuado en el poder el líder de la Hermandad Musulmana, Mohamed Morsi. Su mandato se truncó por un golpe militar y ahora el nuevo presidente electo democráticamente coopera contra el terrorismo.
Morsi fue electo por voto popular. Igualmente lo fue Hitler, tras fracasar en un previo golpe de Estado, como fue exactamente el caso de Hugo Chávez en Venezuela. Hitler y Chávez, una vez electos, manipularon el sistema hasta convertrirse en tiranos. Una táctica imitada hoy en otras naciones desarrolladas y subdesarrolladas.
Obama insiste en su teoría de vencer al terrorismo sin respaldo militar. Si ahora ha autorizado los bombardeos limitados y acaso más tarde el uso de drones, no quiere soldados en tierra. A la postre, esa táctica fracasará como estratregia militar, pues sin la debida coordinación aire-tierra podrían cometerse crímenes de guerra por afectación de objetivos civiles no deseados.
En Irak ahora, como en el caso de Gaza, al terrorismo hay que combatirlo militarmente pues ellos utilizan no discursos sino armas para aterrorizar y matar. Las guerras en Irak y Afganistán, no buscadas ni deseadas por los Estados Unidos, quedaron inconclusas porque el enemigo no ha sido derrotado. Los bombardeos de hoy, sin tropas en tierra y sin objetivos militares claros,  correrán igual suerte.
En lugar de perseguirlos y liquidarlos en Irak y Afganistán hasta en sus más recónditas cuevas hasta aniquilarlos u obtener su rendición total, como ocurrió con el nazi/fascismo en la II Guerra Mundial, los soldados norteamericanos fueron atados de pies y manos (debido a absurdas reglas   de lucha) para combatir con un enemigo implacable, que no vacila en degollar ni en servirse de mujeres y niños como escudos humanos.
El presidente y su canciller John Kerry han condenado con frecuencia las supuestas atrocidades, no del enemigo, sino de los soldados de Estados Unidos. Cinco de los más peligrosos asesinos afganos de Guantánamo fueron liberados a cambio de un desertor yanqui de Afganistán, repudiado por sus compañeros de armas y premiado además con 350 mil dólares de salarios no recibidos mientras convivía unos 10 años con el enemigo.
Obama suele decir que su modelo es Abraham Lincoln. Debería ser Jimmy Carter, quien acaba de pedir que Hamas sea reconocido como factor político en la crisis de Gaza. Carter, bautista, predica la Biblia los domingos en Georgia. Hamas ha lanzado en 10 años más de 10.000 cohetes dirigidos a objetivos civiles de Israel. En su discurso de anoche Obama nunca se refirió a Hamas como grupo terrorista. A lo sumo dijo, acaso por compromiso, que no siente “simpatía” por él.
Efectivamente, la autorización adoptada anoche por Obama tiene todas las cualidades de provenir no de sus íntimas convicciones, sino de presiones circunstanciales del momento. De otro lado, habría reunido al alto mando militar para diseñar estrategias y tácticas de largo, mediano y corto plazo para pulverizar de una vez por todas al Isis y al terrorismo circundante.
Una vez logrado ese objetivo y paralelamente, debería suspender toda pérdida de tiempo y palabrería y frenar al Irán en su inminente adquisición de armamento nuclear. Si los terroristas ahora arrojan miles de cohetes desde túneles, hospitales y escuelas de Gaza a Israel ¿qué ocurriría si el Irán les arma además con cabezas nucleares?
La especulación podría ir más allá. ¿Qué tal si Irán, con Pakistán y Corea del Norte, se abastecen con misiles intercontinentales de cabezas nucleares para llegar a Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Australia? El califato que ahora brota sin resistencia en Siria e Irak, rápidamente se extendería como cáncer por toda el área y acaso el mundo.
En Quito había un judío que veía consternado cómo se fortalecía Hitler en la Europa de fines del decenio de 1930. Su clamor no hallaba eco, por la indiferencia y a veces simpatía de la gente hacia el nazismo. Comenzó entonces a escribir una columna en “Últimas Noticias”, gracias a la hospitalidad de Carlos Mantilla Ortega. Su labor pionera fue espléndida y fructífera.
Más tarde, como embajador, fue factor clave en la campaña para lograr  votos en Naciones Unidas para aprobar la creación del Estado de Israel en 1948. Su nombre, Benno Weiser Varon (1913-2010). Es dable destacar el apoyo constante que en aquella época tuvo siempre José María Velasco Ibarra a la causa israelí.
La pesadilla terrorista, como entonces la nazi, se esparece por el planeta y no siempre se la entiende en su cabal perspectiva. Hay “moros” infiltrados en todas las sociedades democráticas de Europa, los Estados Unidos y América Latina que utilizan las libertades del sistema para propalar mentiras en contra del sistema y en contra de la realidad.
Mucha gente, líderes políticos, articulistas y gobernantes han sucumbido a la propaganda convertiéndose en portavoces acaso involuntarios de la causa radical musulmana, como haciéndose eco del mismo tipo de propaganda que se esparcía desde Berlín hace 75 años y que tanto preocupaba a Benno Weiser Varon.

Pictures from London………..
Those of you receiving these pictures in the USA, please see the last paragraph
and forward them to everyone.
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These pictures are of Muslims marching through the STREETS OF LONDON during their recent 'Religion of Peace' Demonstration.
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Wednesday, August 6, 2014

DE HIROSHIMA Y DE GAZA


No deja de conmover cada año la conmmemoración en Japón del estallido de las dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Juntas causaron la muerte instantánea de más de 200.000 personas y muchas más luego por efecto de la radiación.
Fueron arrojadas hace 69 años y, según relata la historia, ni siquiera ese efecto horrendo bastó para convencer al comando de las fuerzas armadas del Japón a rendirse. Para ello fue indispensable la intervención “divina” del Emperador Hirohito, a fin de que se impusiera la rendición.
El general Douglas MacArthur comandó las fuerzas de ocupación. Japón no se convirtió en una colonia sino en democracia y ahora es una de las mayores potencias económicas del globo. El emperador Hirohito continuó en funciones, pero despojado de su divinidad. 
Con cada año de recordación de Hiroshima y Nagasaki, aflora la retórica anti belicista y anti nuclear. Se vuelven a proyectar las imágenes de los efectos devastadores de las bombas, de las víctimas, de las ruinas y obviamente el sentimiento de solidaridad y aborrecimiento por la violencia desatada es unánime.
No podría ser de otro modo. ¿Quién podría solazarse con los destrozos de la guerra, no solo nuclear sino en cualquiera de sus formas? En estos mismos días estremecen las fotografías de las víctimas ocasionadas por la guerra en Gaza, especialmente con la visión de niños, mujeres y ancianos muertos, heridos o ensangrentados.
Tales escenas, tanto del Japón de hace 69 años como las de Gaza de hoy, como que promueven un concurso internacional de llantos, quejas, acusaciones, insultos, amenazas, invectivas, venganzas, comparaciones, superlativos e interjecciones sin freno.
En cuanto al Japón, la discusión debería haberse archivado. Si los Estados Unidos no se adelantaban a Alemania en desarrollar el arma atómica, la II Guerra Mundial se habría inclinado en su favor. Y si no la empleaba contra Japón, acaso ni con el sacrificio de medio millón más de soldados hubiera podido derrotarla.
Quienes, como todos, se conduelen con las imágenes de los efectos de las guerras, bien harían en reflexionar que esas imágenes no existirían si esas guerras no se hubieran producido. Los Estados Unidos fue renuente tanto en la I como en la II Guerra Mundiales a ser parte de los conflictos. Pero dadas las circunstancias, tuvo que hacerlo.
Israel, como los Estados Unidos, siempre ha peferido la paz. Su suerte ha sido precaria debido a su religión. Desde hace 5.000 años, desde hace 2.000 años su pueblo ha sido forzado a vivir intermitentemente en el exilio hasta que recuperó parte de su Judea original en 1948, por decisión de las Naciones Unidas luego del Holocausto a manos de los nazis.
Desde la formación misma del moderno estado de Israel, el acoso por parte de los musulmanes ha sido permanente. Ha resistido y ha triunfado en todas las guerras nunca iniciadas por los israelíes. Pese al asedio de 300 millones de árabes a una nación de 6 millones de judíos, el Estado de Israel ha llegado a ser modelo de prosperidad y democracia.
Militarmente es el país mejor preparado de la zona. Pero sus militares no piensan en la conquista, sino en la defensa. Los terroristas justifican ante la TV que han lanzado 3.000 cohetes a poblaciones israelíes para defenderse de ataques judíos. Pero la ocupación militar israelí en Gaza, por ataques previos, cesó hace 9 años.
La muerte de civiles, cuando se desatan las guerras, no las desea nadie. Con excepciones. En Gaza, allí están las prueba testimoniales y visuales de que los terroristas del Hamas utilizan a niños y mujeres como escudos para recibir el ataque de represalia. Luego las fotografías y videoclips se divulgan urbi et orbi como prueba del “genocidio” israelí.
¿Cómo evitar el daño colateral civil cuando es forzoso destruir objetivos militares ubicados estratégicamente en escuelas, hospitales, mezquitas y mercados? Desde esos objetivos claramente identificables y ubicables con los modernos dispositivos tecnológicos, se lanzan día y noche los misiles dirigidos desde Gaza a Israel.
Hitler, con quien los palestinos se aliaron en la II Guerra Mundial, no vaciló en atacar a los civiles cuando asediaba por las noches a Londres y otras ciudades del Reino Unido. Ni cuando acordó la “solución final” contra los judíos de todo el continente europeo. Hoy los judíos no están dispuestos a aceptar otro holocausto.
Los que ahora sueltan gruesos lagrimones por las víctimas de Gaza deben admitir que los autores de esas víctimas y guerras son los mismos que hace 70 años se subieron al carro hitleriano de exterminio de judíos. Calificar a Netanyahu de nuevo Himmler y a Gaza del nuevo ghetto polaco, porque Israel se defiende de estos neonazis, es una aberración.
Y repiten lo de los terroristas de que Gaza está cercada. Claro que a Israel no le queda otra alternativa que vigilar sus fronteras para evitar el ingreso de más y más armas y explosivos para matar judíos. Pues el cemento y el dinero y más ayuda que Israel ofrece, generalmente cae en manos de Hamas no para construir escuelas sino túneles para almacenar armas y cohetes, para llegar a territorio israelí a matar y secuestrar. 
Hay túneles de hasta 10 millones de dólares. Tienen electricidad (israelí), aire acondicionado, telefonía y tan espaciosos que no uno sino dos y hasta tres terroristas pueden caminar de pie. ¿Sirven estos túneles para la paz, la defensa o para atacar? Si es para defenderse ¿de qué atacantes?
Desafortunadamente, las guerras como el odio, son consustanciales a la naturaleza del hombre. No terminarán nunca. Para detenerlas no basta el deseo ni la buena voluntad de no quererlas. Es necesario estar preparados para enfrentarlas y derrotarlas, a fin de que prevalezca el otro lado del odio.
Cuando en estos momentos se está imponiendo un criterio favorable al terrorismo, parecería que es el signo del odio el que está prevaleciendo. Como en los años que precedieron al estallido del nazismo y a las dos bombas en Hiroshima y Nagasaki. O como ahora en Gaza, que resume el odio musulmán por los valores occidentales que casi se hacen añicos con la insurgencia demoladora del Eje. ¿Estamos quizás al borde de la resurrección de un odio similar que partirá al mundo en dos?

Monday, August 4, 2014

ES CONGRESO, NO PARLAMENTO


Frente al fracaso irreversible del gobierno del presidente demócrata Barack Hussein Obama, transcurridos ya seis de sus ocho años en la Casa Blanca, sus fanáticos seguidores tratan de exculparlo diciendo que la culpa no la tiene él, sino el Congreso.
Para prueba se refieren a las encuestas de opinión. Según Gallup y otras, el voto a favor de Obama, el semidiós de la izquierda y de tantos ingenuos cuando se posesionó en enero del 2009, ha caído de más del 60% a entre el 39% y el 41%, uno de los más bajos en la historia del país.
Pero el Congreso Federal, dicen sus defensores, está aún más bajo en la percepción de la gente. Las encuestadoras en general, dicen que para el 7 de julio pasado el porcentaje de desaprobación del Congreso era del 80%, frente a un 15% de aprobación.  
Quizás de mayor peocupación es el dato que sobre el gobierno tiene la opinión pública, entendido gobierno como la suma de las tres ramas del poder. La “mayor parte del tiempo” el 81% de la gente desaprueba la manera cómo se desempeña el gobierno, frente a solo un 19% que está conforme “una parte del tiempo”.
Ocurre que en los Estados Unidos no rige el sistema parlamentario sino el republicano, por lo cual no cabe comparar la eficiencia del Ejecutivo con la del Congreso. A la función legislativa le toca legislar y al Ejecutivo ejecutar de buena fe esas leyes, La falla en ejecutar la ley y en gobernar no es responsabilidad que la pueda o deba compartir con el Congreso.
En el sistema parlamentario es el pueblo el que elige directamente a los miembros del parlamento, los cuales conforman los gobiernos según fórmulas que armonizan los resultados de mayorías y minorías. Cuando el Premier o Primer Ministro y su Gabinete no funcionan, se llama a nuevas elecciones para sustituirlos. 
El sistema republicano es más rígido. El jefe del ejecutivo es nombrado por cuatro años y puede ser reelecto por una vez, como en el caso de Obama. Se tiene más amplitud de gestión, no debe comparecer en cualquier instante a rendir cuentas al parlamento, ni ser removido por el Congreso con la facilidad de un parlamento. Pero tiene que cogobernar con la Legislatura.
Ello quiere decir que no puede crear leyes, ni aplazar ni alterar las que el Congreso aprueba y le encomienda cumplir. Si planea algún cambio en las políticas de la nación, tiene que idear proyectos de ley y negociarlos con sus coidearios y opositores para lograr su aprobación.
Se convierte, así, en el gran negociador y del éxito de su capacidad negociadora depende la consolidación de su gobierno y del sistema democrático e institucional. De otro modo la institucionalidad comienza a resquebrajarse y la culpa no hay que buscarla en otros, sino en las falencias del gran negociador o líder.
El Congreso actual ha sido criticado por el bajo número de leyes aprobado y de allí el bajo índice de favorabilidad en la opinión pública. El problema radica en un escollo: la Cámara del Senado está controlada por el partido demócrata (al igual que la Casa Blanca), mientras que en la Cámara de Representantes hay mayoría republicana.
En esta Cámara se origina la asignación de fondos fiscales y es clave por lo mismo para reasignaciones, creación de empleos y demás. Pues ocurre que en los seis años de dominio demócrata, se aprobaron 356 proyectos de ley, que han sido detenidos en su trámite por el líder demócrata del Senado, Harry Reid.
Paradógicamente, el 98% de los 356 proyectos contaron con la aprobación bipartidista. 200 de ellos fueron aprobados por unanimidad y 100 con el apoyo del 75% demócrata. Si con estas cifras se quiere hablar de fracaso del Congreso, habría que agregar que es fracaso de los demócratas del Senado y fundamentalmente de su líder Reid, encargado de tramitar o archivar los proyectos.
Pero sobre todo es un fracaso de liderazgo de Obama, que siempre ha mirado con desprecio al Congreso y singularmente a los republicanos. “A ellos les toca ir en la parte trasera del bus, de ahora en adelante mando yo”, dijo poco antes de posesionarse en el 2009.
En cada oportunidad que puede se burla del Congreso por su inutilidad en aprobar las leyes que él quiere que se aprueben según sus puntos de vista. Para él no hay negociación estilo Reagan, Bush o Clinton. O hacen lo que yo ordeno, o yo gobierno con decretos ejecutivos, ha prometido.
Lo está haciendo. Lamentablemente, cuando en administraciones pasadas, tanto republicanas como demócratas, se registraban similares intentos inconstitucionales del Ejecutivo por excederse en sus atribuciones, los legisladoes de uno y otro bando se unían para frenar las acometidas. Hoy la mayoría de legisladores demócratas ha renunciado a su dignidad y se ha allanado a la humillación.
Obama no negocia. Impone. Ha sido imposible un acuerdo para reducir el gasto fiscal que en su gobierno ha incrementado la deuda en 7 trillones de dólares, para un total de más de 17 trillones de dólares. Por ello fue inevitable forzarle a que reduzca el gasto mediante lo que se conoce como “secuestro”, cortes automáticos a discreción.
Obama ha escogido entre otras una de sus áreas favoritas para el recorte: la militar. Ha bajado el gasto en armamentos y personal de modo que los expertos afirman que atentará contra la seguridad nacional. Por ejemplo, acaba de anunciar que se dará de baja a 500 oficiales en el grado de mayor, no importa si están en los frentes militares de Irak o Afganistán.
Los demócratas, exceptuados Franklin D Roosevelt y Harry Truman (que autorizó lanzar las bombas atómicas en Japón), no quieren la victoria para las guerras en las que participan las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Obama lo está demostrando y eso es lo que se vió en Vietnam. 
A continuación se transcribe un enlace o link corto pero muy claro y explícito acerca de cómo los Estados Unidos derrotaron a los comunistas y al Vietcong en Vietnam, cómo éstos se rindieron y aceptaron firmar la paz en París y cómo después todo se frustró cuando los demócratas cortaron los fondos militares. La imagen que a la postre quedó en la memoria de la guerra perdida es la vergonzosa salida en fuga del aeropuerto de Saigón.

Friday, August 1, 2014

LA RED MUNDIAL DEL TERRORISMO


La lucha contra el terrorismo es eso, aterradora. Porque el enemigo no es el que tradicionalmente ha existido hasta batallas recientes, sujetas en cierto modo a reglas y convenciones internacionalmente aceptadas. 
El terrorista, para comenzar, se oculta, camufla, busca objetivos civiles, no usa uniformes ni insignias y lleva máscaras. Para actuar preferentemente se escuda en las sombras de las noche, en mezquitas, escuelas y hospitales e incluso desprecia su propia vida. 
Lanza cohetes no desde instalaciones militares sino desde escuelas de niños. No vacila en planear atentados en los que ellos mismos son los proyectiles humanos suicidas, con chalecos apertrechados de bombas con los que se lanza a mercados repletos y plazas públicas, o las lleva ocultas en aviones comerciales en vuelo.
Aunque la mayoría de terroristas profesa la religión musulmana, los hay de todas las religiones y de ninguna, de todas las etnias y nacionalidades y les une el objetivo común de acabar con el “imperialismo” y el “sionismo” en referencia, claro está, a los Estados Unidos e Israel.
Lo que no se ha clarificado lo suficiente es que no importa la denominación de las facciones terroristas, todas están ligadas e intercomunicadas entre si. Por ejemplo, en la Venezuela de Chávez y hoy de Maduro, hay campos de adiestramiento del ETA de España, de Hamas del Medio Oriente y de las FARC de Colombia.
Con regularidad mantienen reuniones de actualización en diversas partes del mundo, con líderes de todas las organizaciones. Una de ellas se celebró en un sitio inesperado, al norte de Suecia, en cuyo borde polar ártico hay una mezquita. Desde allí se fraguan instrucciones de terror.
Un periodista español, que adoptó el seudónimo de “El Palestino” para una  temeraria empresa de infiltración, narra documentadamente con videos clandestinos las interioridades del movimiento terrorista internacional, que en estos momentos combate Israel militarmente en Gaza.
En uno de los clips se observa y escucha al famoso “Chacal” Ramírez, el ultra criminal venezolano ensalzado por Chávez que guarda prisión en Francia, pero que libremente se comunica con sus discípulos por el mundo entero telefónicamente. Ahí uno se entera de las simpatías del Chacal por el nazismo y cómo y porqué se convirtió  al Islam.
También se ve a Chávez lamentarse, igual que Rafael Correa, por la  muerte del jefe terrorista Raúl Reyes, tras el ataque militar de Uribe/Santos contra el campamento de las FARC asentado en la frontera colombo ecuatoriana y como jura vengarse del “asesino” de Uribe. Ahora Santos negocia con las FARC y Maduro quiere asilar a los huérfanos de Hamas.
Una negociación de paz solo cabe si las dos partes están dispuestas a ir a la paz. Los terroristas no la quieren, no la desean, no la buscan. Su meta es exterminar al enemigo, abolir el imperialismo y el sionismo. Eso lo vemos con nitidez en estos momentos en Gaza.
La suspensión de hostilidades por 72 horas no duró sino 2 horas. Hamas no quiere la paz. Secuestró a un soldado israelí y continúa aferrado a los trúneles aún no destruídos, donde almacena armamentos para continuar lanzando cohetes a objetivos civiles israelíes y, de paso, secuestrar a soldados o ciudadanos de ese país.
Israel está resuelto a destruir todos los túneles en Gaza y desmilitarizar a Hamas, Hezbollah y demás organizaciones de terror que auspician Irán, Catar, Turquía, Corea del Norte y otros países. El terrorismo no deja otra alternativa, según se desprende de los videos que a continuación se transcriben. 
Yerra el presidente colombiano Juan Manuel Santos al querer doblegarse ante las FARC y bien haría en dedicar unos minutos a ver este Blog y arrepentirse de su intento. En cuanto a otros personajes, como la líder de los demócratas en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, su caso no tiene remedio.
Ella dijo, por defender a los terroristas y atacar a Israel, que “hay que ver el lado humanitario” del Hamas. Fue la misma que recomienda recibir a todos los niños y pandilleros que han inundado la frontera como si fueran “el niño Jesús” y que ordenó a sus colegas que aprueben el Obamacare sin leerlo, para que “lo lean después, si lo quieren”. Pelosi dice ser católica, pero es furiosa defensora del aborto y el matrimonio gay.
He aquí los links o enlaces de los videos:





Thursday, July 31, 2014

¿INTERPELARLO? PUES CLARO


No hay otro presidente en la historia de los Estados Unidos que merezca tanto ser interpelado y destituído por el Congreso Federal como Barack Hussein Obama. Pero paradógicamente esa posibilidad se estrella contra la realidad política vigente. 
Las causales de interpelación son múltiples y todas ellas se sustentan en el desprecio del Presidente por el sistema constitucional, que ha regido en esta nación sin alteración desde que se fundó en 1776. Desde el inicio en el 2009 lo menos que ha hecho Obama es co gobernar con el Congreso.
Para esquivar la exigencia constitucional de aprobación del Senado para el nombramiento de ministros, optó por designar a un enjambre de llamados zares o superministros, cuya sola responsabilidad descansa en él y no en el Congreso.
Ha gobernado por seis años sin un presupuesto aprobado por el Congreso y lo ha hecho por decretos ejecutivos. Ello le ha permitido inflar el gasto y la burocracia a niveles extremos, hasta superar los 17 trillones de dólares, lo que supera el total de la riqueza nacional. Ello es inconstitucional.
Nombró como Fiscal General a Eric Holder, que ha actuado todo menos como abogado independiente de la nación. Fue pieza capital del operativo “Fast and Furious” que facilitó gratuitamente armas al narcoterrorismo de México y ocasionó la muerte de un guardia de frontera norteamericano. Se ha negado en desacato a facilitar documentación al Congreso.
También se ha declarado en rebeldía al pedido de que designe a un investigador independiente para analizar las acusaciones de que el IRS, que colecta impuestos, actuó maliciosamente contra organizaciones de oposición por orden de la Casa Blanca, durante la campaña para reelegir a Obama en el 2012.
Uno de los mandatos primarios que tiene el Presidente es garantizar la seguridad interna y externa de la nación. Obama ha reducido el personal de las fuerzas armadas, las ha retirado de sitios clave de conflicto como en el Irak y Afganistán, impidió la defensa del personal diplomático asignado en el Libia, ha demostrado ambigüedad en sus políticas de Medio Oriente.
Existen pruebas concretas de su rompimiento de la ley con la propia ley que lleva su nombre, el Obamacare. Presionó para que se la apruebe y lo logró utilizando todas las argucias posibles, no obstante la oposicón mayoritaria del pueblo y sin un solo voto republicano de respaldo.

Pero la ley tenía y tiene innumerables defectos, vacíos y contradicciones, que resolvió enmendar sin consultar al Congreso, como manda la Constitución. De manera similar amenaza con gobernar mediante Decretos Ejecutivos para enfrentar los conflictos por él creados para estimular la inmigración ilegal por la frontera con México.
La ley de Inmigración no ha sido aplicada con rigor desde la última vez que fue enmendada cuando gobernaba Ronald Reagan en 1986. Se concedió aministía a unos tres millones de inmigrantes, condicionado a que se vigilaría con estrictez las fronteras. Ello no ocurrió y ahora se calcula que hay entre 11 millones y 13 millones de ilegales en el país.
Cuando George W Bush impulsó una reforma para facilitar la transición de los ilegales a la legalidad y racionalizar el ingreso de nuevos inmigrantes, hubo oposición incluso de los mismos republicanos. Bush retiró el proyecto. Igual ocurrió con el proyecto de estatización de la salud de Bill y Hillary Clinton: fue tal la oposición, que el proyecto lo archivó.
Obama es distinto, según se vió con el Obamacare. Con el problema de la inmigración, fueron los demócratas los que tomaron la batuta. Pero la idea Bush fue alterada y se convirtió a la postre en una velada ruta hacia la inmunidad. El Senado, controlado por los demos, aprobó el proyecto pero se estancó en la Cámara de Repesentantes con mayoría republicana. 
Ahora Obama quiere hacer prevalecer su voluntad al golpe de un Decreto Ejecutivo que conceda amnistía a 5 millones de ilegales y legalice a los niños (y adolescentes y pandilleros) que aguardan pacientemente en las fronteras o en confortables hostales de varios estados, hasta que se concrete su legalización como refugiados.
Con tantas y tantas evidencias ¿por qué no proceder a la interpelación y a la ulterior destitución, como establece la Constitución? Por la simple razón  de que este documento, tan frágil en manos de Obama, exige que para la interpelación se requiere la simple mayoría de votos en la Cámara de Representantes, o sea un mínimo de 218 y de la mayoría de los dos tercios de votos en el Senado, esto es, 67.
Si bien en la Cámara de Representantes hay una mayoría de 234 republicanos frente a 205 demócratas, en el Senado el asunto se complica pues los demos tienen 53 votos más 2 independientes que votan siempre demo; los republicanos tiene solo 45 y algunos tan tibios como John McCain. En esas condiciones, sería un sueño aspirar a 67 o más en favor de un “impeachment”.
Los demócratas han demostrado en asuntos como el Obamacare que votan sin razonar, como borregos en una asamblea de Correa o de Chávez. Para el Obamacare Nancy Pelosi, líder demócrata en la Cámara de Representantes, recomendó (ordenó) a algunos de sus coidearios vacilantes que “votaran sin más” que ya después podrían leer el texto de la ley de más de 2.000 páginas, si querían.
Ningún presidente ha sido interpelado y destituído en los Estados Unidos. Ha habido cuatro interpelaciones: a Andrew Johnson, John Tyler, Richard Nixon y Bill Clinton. Johnson y Clinton llegaron a ser interpelados por la Cámara de Representantes, pero fueron absueltos por el Senado. No hubo votos suficientes para interpelar a Tyler. Nixon renunció antes de someterse al proceso.
El actual presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, seguramente tras analizar la historia y las alternativas actuales decidió bloquear la interpelación a Obama y en su lugar optó por recurrir a los jueces para que lo sancionen por irrespeto a las leyes y la Constitución. 
No hay antecedentes de un juicio de esta naturaleza y tampoco se prevén resultados prácticos. Primeramente, porque el trámite demoraría más allá del término del actual presidente y segundo, porque probablemente los jueces se excusarían del caso, arguyendo que ello equivaldría a interferir entre las dos funciones del Estado.
Lo cual es precisamente el origen de la protesta y planteamiento del juicio. En todo caso, quedaría formalizada la protesta y evidencia de que el actual mandatario irrespeta la ley y la Constitución. Y que si no cabe interpelarlo hoy, al menos queda la esperanza de rescatar al sistema institucional gravemente malherido por este régimen, mediante las elecciones que se avecinan.
En noviembre próximo se podría recuperar la mayoría republicana en el Senado y mantener e incluso aumentar la mayoría republicana en la Cámara de Representantes. Aunque Obama continuaría boicoteando al país desde la Casa Blanca por dos años más, los daños podrían ser atenuados si existe un Congreso con dos cámaras de oposición.

Tuesday, July 29, 2014

EL LADO "HUMANITARIO" DE LA GUERRA


Los de izquierda reclaman para si el monopolio de la verdad en todas las áreas, incluídas la de cómo gobernar mejor para proteger al débil. La fórmula que aplican es simple: yo regulo, nadie replica. 
Ellos creen saber de qué lado está el bien, por ejemplo, en el caso de la guerra de Israel contra el terrorismo de Hamas, en Gaza. Los agresores son los israelíes, dicen y ellos los culpables de los excesos de la guerra. 
El gobierno de Obama ha declarado, de labios para afuera, que Israel tiene derecho a defenderse de los ataques de Hamas. Pero ha ordenado a su canciller John Kerry que trate de imponer una paz fraguada con Catar y Turquía para beneficiar a Hamas. 
Con amigos como Kerry, preferible hablar con el enemigo, dijo una portavoz israelí. Un diario calificó a la propuesta como un atentado terrorista y el Knessset o parlamento israelí la rechazó por unanimidad. Israel acogió el plan de Egipto, que Gaza incumplió.
Egipto está gobernado por un  régimen de elección popular que siguió al anterior de Mohamed Morsi de la Hermandad Musulmana, apoyado por Obama. Fue tal su radicalismo islámico, que las fuerzas armadas lo depusieron. Hamas es uno de los hijuelos siniestros de la HM.
Obama/Kerry quieren que Israel detenga la represión al terrorismo, sin mencionar que éste se desarme o cese de atacar a Israel. En otras ocasiones los israelíes han cedido a presiones “humanitarias”, pero los resultados no han sido de paz, sino de tregua para que se rearmen los terroristas.
La propaganda árabe, que acoge la izquierda de todo el orbe, se basa en la difusión de las escenas de muerte de civiles, de mujeres y niños por las explosiones de la guerra. Con razón se implora que tales escenas no se repitan, que cese la muerte. Lo que no se enfatiza es en señalar quiénes la originan.
El Papa Francisco, muy molesto, dijo el domingo: Stop, Stop the war. Claro ¿quién que no sea un desquiciado la quiere? Pero el pontífice y los que claman por el cese de las hostilidades, deberían meditar previamente en el hecho de que la violencia nace con Hamas, no con Israel.
Hamas y las organizaciones terroristas similares como Al Fatah, Hezbollah, Al Qaida, Isis, cobijadas y brotadas de la Hermandad Musulmana y financiadas por Irán, buscan la extinción de Israel y extender el Calificato en la región, lo que se ha iniciado ya en Irak.
La religión musulmana que inspira al terrorismo es una religión que exalta a la muerte y no a la vida. Se calcula que hay 1.800 millones de musulmanes en el mundo y que solo un 25% son extremistas. Poco cuentan los pacíficos. Lo que importan son los 250 millones o 300 millones de terroristas cuya misión es aplastar a Occidente. 
John Kerry, veterano de Vietnam, se volvió activista en contra de su país, acusando a sus compañeros de armas de cometer atrocidades en los campos de batalla. Dialogó con el enemigo Vietcong en París, tal como lo hizo en Hanoi la actriz Jane Fonda. Fueron factores clave del repliegue y derrota de las tropas en Vietnam.
Más tarde, en la guerra de Irak y Afganistán, Kerry volvió a denigrar a los soldados norteamericanos afirmando que aprovechaban la oscuridad de la noche para masacrar a mujeres y niños inocentes. Ni Jane Fonda ni John Kerry fueron enjuiciados por traición a la Patria. Ella continúa como actriz de fama, él es ahora Canciller de Obama.
Cuando los comunistas del vietcong invadieron Vietnam del Sur, pese a que militarmente las fuerzas comandadas por USA podían vencer, hubo una matanza de millones allí y en Camboya y  Laos con el Polpot, a lo que siguió una ola de refugiados que huían en balsa de las carnicerías.
No hubo una sola lágrima, una sola queja de Kerry ni Fonda. Como tampoco se les ha escuchado lamento alguno por el constante asedio de los terroristas de Hamas y otras organizaciones contra Israel e israelíes en otros puntos de la tierra, tan lejanas como Buenos Aires. La lluvia de cohetes sobre ciudades israelíes  no ha cesado ni en momentos de tregua.
Esta gente piensa que Estados Unidos es el problema. En Corea no fueron los comunistas los que invadieron la península con apoyo de la URSS y China, fueron las tropas yanquis. En Vietnam el conflicto no fue la invasión del vietcong apoyado por las potencias comunistas expansivas, sino la interferencia yanqui. La guerra fría la creó Estados Unidos contra la URSS y algo similar pasa en Irak, Afganistán y Palestina, con Israel protegida por USA. 
Gaza y Autoridad Palestina no han podido conformar un estado, pese a la ayuda financiera y técnica internacional, en gran parte por la interferencia del terrorismo. En Gaza, el dinero se invierte en la compra de armas y en construir túneles, primero para conectar con Egipto, luego con dirección a Israel.
Los portavoces palestinos justifican el lanzamiento de cohetes y los túneles como actos de “defensa” contra la agresión e invasión israelíes. Ellos mismos afirman que Israel posee las fuerzas armadas más potentes y sofisticadas de la región y acaso del mundo. Si tal es el caso y si el afán de Israel es de conquista e invasión ¿por qué no lo han hecho?
Los túneles que construye Hamas no son de defensa, como tampoco son de turismo: son vías construídas en escuelas, casas privadas, hospitales para alamacenar armamento y para eventualmente acceder a territorio israelí para hacer daño, secuestrar, matar, amedrentar. Cualquier país con tal amenaza no tiene otra alternativa que destruirlos.
Eso es lo que está haciendo Israel. Demoler los túneles, desmilitarizar al terrorismo y, si fuere posible, descabezar al movimiento. Los israelíes, por religión, tradición y experiencia, exaltan la vida y la paz. En la pequeña área recuperada tras dos mil años de exilio forzoso, han erigido un oasis de paz y prosperidad, con altísima tecnología.
Son 6 millones de personas que buscan convivir pacíficamente con los 300 millones de árabes que los rodean, por desgracia infestados por grupos terroristas que a lo largo de 60 años de la existencia de Israel, han obstruído todo esfuerzo por “humanizar” y racionalizar las relaciones entre las naciones del área.
Ahora y pese a las obstrucciones de la conocida propaganda pro islámica y mediaciones insinceras de descalificados como Kerry, a Israel no le queda sino el sacrificio, una vez más, de una guerra por prolongada que fuere hasta la exterminación del enemigo.
Si se aspira a un cese de fuego por “razones humanitarias”, el apoyo a Israel debería ser irrestricto. La deshumanización tiene su origen en el odio infinito de Hamas a quienes profesan otra religión y un desprecio a la vida incluso de sus propios compatriotas, a los que utiliza como escudos fente a la justa reacción militar israelí. 

Thursday, July 24, 2014

LA GUERRA NO ES UN PICNINC


Rush Limbaugh, el influyente comentarista de radio de este país dijo ayer, haciéndose eco de lo que opinan algunos comentaristas, que ojalá John Kerry, el enviado por Obama al Medio Oriente, fracase en su gestión de lograr otra tregua en la guerra de Israel contra el terrorismo de Hamas.
El mismo Rush dijo algo parecido en el 2009, cuando se posesionó de la presidencia el actual presidente: ojalá fracase Obama en su gestión de transformar a los Estados Unidos. Los fanáticos seguidores de Barack Hussein Obama se indignaron y lo acusaron hasta de traidor.
La idea de Rush era la opuesta. Por su convencido patriotismo, no quería que Obama rehiciera a los Estados Unidos y lo transformara en una nación de  corte socialista, muy distante de la que idearon sus fundadores en 1776. Y no se equivocó. En seis años de obamismo, este país ya no es el mismo.
Su consejo para el Medio Oriente es igualmente válido. Israel está ahora más sola que nunca con sus seis millones de habitantes, rodeada de 300 millones de árabes que quieren su extinción en su territorio recuperado en 1949. El apoyo de Estados Unidos es precario por lo que su sola opción ahora es acabar con el Hamas.
En anteriores ocasiones, por parecidas agresiones árabes, los israelíes han accedido a frenar las represiones justamente por presión de aliados como los Estados Unidos. Esta vez no tienen por qué hacerlo. Si bien la Casa Blanca justifica las acciones defensivas de Israel, hay síntomas de sus simpatías por la causa árabe que inducen a la desconfianza. 
Hamas, Hezbollah, Al Qaida, Isis y toda la mezcolanza de organizaciones terroristas jihadistas financiadas mediante extorsiones o por Irán y países árabes han manifestado de manera pública y repetida que no aspiran a convivir con Israel, sino a aniquilarlo, hasta extinguir al último judío.
De ahí que Autoridad Palestina nunca pudo construir un país o un Estado, pese a las magnánimas contribuciones de las Naciones Unidas y de países como los Estados Unidos. La misma Israel, cuando desocupó la franja de Gaza hace nueve años, ofreció subsidios y ayuda técnica, pero Hamas jamás usó la ayuda en otro gasto que no fuera bélico.
Autoridad Palestina, sin fuerza para reprimir a Hamas, optó por aliarse con ese grupo y lo invitó a ser parte del gobierno. Netanyahu, el premier israelí se vió forzado a suspender las eternas conversaciones encaminadas a un acuerdo de paz con AP, que entre otros fines busca formar un estado palestino.
Ello presupondría que el estado palestino reconozca como válida la existencia con derechos plenos del estado israelí y a ello se oponen Hamas y las demás organizaciones árabes terroristas. ¿Cuál la alternativa para Israel? ¿Más intermediación de John Kerry, célebre por sus diálogos traidores con el Vietcong en París cuando las fuerzas armadas norteamericanas peleaban contra los comunistas en Vietnam?
El acuerdo de paz con los palestinos solo vendrá con la victoria israelí contra los enemigos terroristas. Ningún acuerdo tendría sentido si la guerra está en curso. Equivaldría a una tregua, no a un acuerdo de paz. Mucho tiempo ha transcurrido, muchas las agresiones y demostraciones de odio para que Israel ceda a  la presión de una tregua más en esta guerra sin fin.
Las guerras inconclusas tienen efectos desastrosos. Estados Unidos, desde su nacimiento ha sido una nación rehacia a involucrarse en guerras más allá de sus fronteras. Lo hizo en circunstancias especiales pero nunca por iniciativa propia ni en afán de conquista. Tales los casos de la Primera y Segunda Guerras Mundiales.
Para concluír la II Guerra y evitar más bajas militares, el presidente Harry Truman accedió a lanzar dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. La rendición del emperador Hirohito fue inmediata, el cese de hostilidades se concretó y entonces se firmaron los acuerdos de paz. El general Douglas MacArthur dirigió la reconstrucción y democratización del Japón.
Mientras los aliados se dedicaron a ayudar a la recuperación de los países enemigos del Eje, la Unión Soviética amplió su dominio sobre las naciones satélites de Europa del Este y Asia. Cuando con China quiso extender su imperio en la península de Corea, Naciones Unidas decidió detener militarmentre la agresión.
Se conformó una fuerza militar aliada al mando del héroe MacArthur, quien confirmó su prestigio en rápidos operativos que recuperaron la capital Seul y que se proponía llegar hasta más allá del paralelo 38. Fue entonces que Truman le preguntó si el avance hacia la liberación al norte no tentaría a la China a intervenir y él respondió que no, que no le daría tiempo a ello.
Erró. El avance, no de conquista sino de liberación, comenzó con éxito a fines de septiembre de 1950. Pero llegó un invierno feroz, con 40 grados F bajo 0, que llegaba a -70F con los vientos. A ello se sumó el envío de 250 mil soldados chinos de un Mao recientemente llegado al poder como un dios. Los dos factores fueron devastadores para las fuerzas yanquis.
MacArthur pensaba que la derrota no era inevitable. Pidió armas, pidió armas nucleares. El Pentágono y el alto mando en principio le aprobaron. Truman vaciló. Conferenció con Londres y a la postre se opuso, temiendo que ello desataría una III Guerra Mundial. Ordenó la retirada de tropas, reasignó a MacArthur en el Mar de la China  y nombró al general Matthew Ridgway, otro héroe de la II Guerra, como jefe militar en Corea.
Ridgway restituyó la decaída moral en las tropas y prontamente recuperó Seúl y avanzó nuevamente hasta el paralelo 38. Su intención, ya entrada la primavera de 1951, era avanzar hasta liberar a Corea del Norte, como quiso su antecesor. Lo habría logrado sin armas atómicas: habría sido suficiente la superioridad militar vigente.
En efecto, las pérdidas humanas y materiales de Mao habían sido el doble y  más de las sufridas por las tropas aliadas. La China de entonces carecía de un frente económico, militar y tecnológico fuerte para detener al general Ridgway. Pero Truman no quiso ganar la guerra y ordenó frenar el avance.
Anunció que más bien buscaría la paz con los chinos. Éstos recibieron con gran delectación tan inesperado pedido. El armisticio se firmó dos años más tarde, durante los cuales las hostilidades no cesaron, ni los muertos ni heridos. La península quedó dividida en el paralelo 38 y la paz nunca ha llegado hasta la fecha.
Corea del Norte es una cárcel comunista con armas nucleares.  Corea del Sur, una potencia industrial y tecnológica. China, tras su victoria en Corea, se convirtió en potencia mundial, también con armamento nuclear. Fue pieza clave, con la URSS, en la Guerra Fría y con su admisión de capital y tecnología extranjeros, es una potencia industrial de primer orden.
El avance comunista se repitió más tarde en Vietnam. La URSS y China apoyaron al Vietcong en la conquista de la península del sudeste asiático, llamada Indochina como colonia de Francia. Nuevamente se formó un frente militar para detener al comunismo. La victoria militar era posible, como en Corea, pero la política se interpuso y aunque esta  vez no hubo armisticio, en cambio sobrevino una vergozosa derrota.
Truman destituyó a MacArthur cuando éste objetó su oposición a ganar la guerra en Corea. La destitución la conoció el héroe militar al escucharla por la radio, no por canales regulares. A su regreso fue recibido en Nueva York como un héroe. En contraste, los soldados que sobrevivieron la guerra de Corea fueron ignorados a su retorno. Algo peor sucedió con los de Vietnam: fueron vejados, escupidos e insultados.
Estados Unidos ha perdido la noción de lo que es la guerra. Si te involucras en ella forzado por el enemigo, tienes que emplear todos tus recursos para ganarla. Una vez que has derrotado al enemigo, lo invitas a dialogar con condiciones sobre la paz. Nunca antes, nunca en medio de la guerra.
La Guerra del Golfo terminó con una victoria a medias, la liberación de Kuwait. George HW Bush no quiso culminar la guerra con la deposición del autor de la agresión de Kuwait, que era Sadam Hussein de Irak. No estaba en el programa, dijo. ¿Consecuencias de ello? Su hijo tuvo que armar otra guerra para derrocarlo, enviarlo a juicio y ejecutarlo.
Las dos guerras de Afganistán e Irak son dos guerras inconclusas. No se ha querido derrotar al enemigo, el terrorismo y se ha dejado también todo a medias, lo que ha permitido al enemigo robustecerse. Los terroristas se han adueñado de gran parte de Irak y avanzan hacia la meta del gran Califato en la zona y, acaso, en el mundo.
Israel no quiere correr ese riesgo. John Kerry puede hablar todo lo que quiera con los palestinos y con los terroristas árabes y hacer todos los comentarios que le plazcan sobre la estrategia militar israelí, que Israel deberá continuar impertérrita en su propósito: aplastar al enemigo.