Thursday, March 13, 2014

CORREA, UN FRAUDE INTELECTUAL


Se necesita de gran coraje para decidirse, sin que nadie lo force a ello, a ver una entrevista por TV del presidente Rafael Correa. Eso me ocurrió a mi por “defecto profesional”, tras leer algunas reseñas acerca de la sarta de sandeces dichas por el mandatario en esa ocasión.
La entrevista la ubiqué en YouTube. Es fácil encontrarla, si acaso hay alguien que, como yo, quisiera también autoflagelarse y verla si no la ha visto aún. No lo recomiendo, a menos que quien lo haga sea un siquiatra, correista o no entienda el español. 
Dura algo más de hora y media. Pese a mi objetivo, no pude tolerarla sino unos 30 minutos y el resto los empleé en ir de salto en salto a los puntos más salientes del diálogo/monólogo, para acortar la tortura. Desde el punto de vista periodístico, fue un fracaso total.
Una pena verlo a Miguel Rivadeneira, buen periodista de El Comercio, ahora al frente de Ecuadoradio. Es de la vieja escuela en la que se hacía un periodismo independiente, según la cual el reportero es intermediario entre lo que genera la noticia y el público receptor. El mensaje se lo transmitía de la manera más fiel posible, asignando la opinión a otros espacios.
El periodista, por tanto, no tenía por qué aparecer en una entrevista ni en favor ni en contra del entrevistado. Su misión era, nada más pero tampoco nada menos, que representar al público en los cuestionamientos a quienes ejercen una función por mandato popular. Éstos responden no al reportero pro o anti gobierno,  sino al pueblo.
Correa no lo entiende así. Cualquier cuestionamiento crítico a su gestión lo interpreta como un ataque malévolo de la derecha y de la prensa corrupta y arremete contra unos y otros. Miguel preguntaba como en la vieja escuela, pero recibía contestaciones desviadas e impropias que invitaban a polemizar, no a mantener una entrevista periodística.
El otro periodista, Rubén Darío Buitrón, antaño independiente, lucía como un bufón de corte, muy del agrado de Correa. Le sonreía, asentía y trataba de ayudarle incluso con argumentos de tanto adulo que el mismo adulado se vio obligado a rechazar. Señor Presidente, le dijo, no es cierto que la derecha ganó en Quito, no es para tanto...
No, Rubén Darío, le replicó, es la verdad. Entonces el poeta/periodista le dio una lección de Historia al Presidente: Quito siempre ha sido rebelde y de izquierda, desde Rumiñahui. Todos sus alcaldes han sido de izquierda... Solo le faltó decir que todos, desde Rumiñahui, fueron de Alianza País, incluídos Jacinto Jijón y Caamaño, Carlos Andrade Marín, Jaime del Castillo, Álvaro Pérez y demás.
Con esta gente (Correa, Buitrón) el diálogo racional se bloquea. El jefe de Estado, máxima autoridad política en el país, contradijo a Rivadeneira y le aseguró que la aplastante derrota de su partido en las pasadas elecciones fue una victoria para su partido. En Quito, Guayaquil, Cuenca, Manta, Portoviejo y otras grandes ciudades, AP perdió por amplia votación y así se difundió urbi et orbi.
Pero él juzga que esos resultados son manipulados por la prensa corrupta que no analiza que esa derrota es en realidad victoria, solo por su ánimo golpista. Para corrobar la verdad de sus asertos, dijo a sus contertulios (había también una señorita que decoraba el panel) que no descartaría revisar su decisión de retirarse en el 2017 y presentarse a la reelección.
En el diálogo y en días subsiguientes, Correa ha manoseado y destrozado la lógica para imponer su criterio. Según él, la prohibición constitucional de reelección no existe, se la puede aclarar de un plumazo y sin referendo. Alguien le dijo que las recientes elecciones pudieran ser consideradas en si un referendo, esto es, una negativa adelantada a la reelección.
Y comentó, en lo que aparentemente consideraba una muestra suprema de su sagacidad: si la oposición cree que hubo un referendo, entonces vayamos a la reelección y probemos que me puedan derrotar con votos. Resumió su sapiencia en Derecho Constitucional diciendo que es el pueblo y solo el pueblo el que puede decidir sobre la opción de la reelección.
En esa y otras entrevistas, singularmente la que concedió al veterano periodista mexicano Jorge Ramos, Correa dio otra muestra de sabiduría sobre democracia y Derecho Constitucional. En Cuba, le dijo a Ramos, hay un democracia distinta, la que quiere el pueblo cubano. ¿La quiere? ¿Con dos millones de exiliados, 20.000 presos políticos, dictadura de 50 años?
Con seguridad hubiera alabado también la “democracia” de Kim Jong-un en Corea del Norte, quien acaba de ser reelecto con el 100% de los votos, tal como lo quisieran los Correas, Obamas y Maduros del mundo: sin rivales. (Un humorista de TV dijo que el porcentaje de Jong-un podría aumentar cuando se sumen los absentee ballots o votos de los ausentes como se estila aqui en USA...).
Correa le dijo otra barbaridad a Rivadeneira: que Maduro, el monigote colocado en Venezuela por Hugo Chávez, es un humanista incomprendido y atacado por la “ofensiva imperialista” contra los “gobiernos progresistas”. Defendió que tenga a Leopoldo López encerrado en una mazmorra militar y virtualmente compartió el criterio “muy maduro” de que a los rebeldes en ese país “hay que tratarlos como a terroristas”.
Sinceras condolencias a Miguel Rivadeneira por la penosa tarea de lidiar a un individuo que destroza de tal manera la lógica, la historia, la cordura y la decencia. Son gajes del oficio, Miguel, en le cual usted ya lleva mucho años de un  brillante desempeño.

1 comment:

Anonymous said...

QUITO ES LA SEDE DE LA BURROCRACIA QUITEÑA SIEMPRE ARARASTARDA,LAMBONA ,CRIMINAL Y REGIONALISTA QUE HA SAQUEADO AL ECUADOR Y ESTE DARIO BUITRON ES UN EJEMPLO DE ARARSTRADO