Monday, June 2, 2008

A RAFAEL CORREA HAY QUE DERROTARLO

Junio 2, 2008

A RAFAEL CORREA HAY QUE DERROTARLO

Ha transcurrido un año y medio de gobierno del presidente Rafael Correa y no queda sino una conclusión: con este sujeto no cabe discutir ni debatir. La única alternativa para evitar que termine destruyendo al país es derrotarlo.
Derrocarlo sería la palabra, pero para ello deberían intervenir los militares y éstos, por ahora, están como embobados y anestesiados. No han reaccionado a ninguna de las humillaciones del mandatario, lo que induce a pensar que, por lo pronto, restan muy pocas esperanzas en ellos.
Entonces ¿cómo derrotar a Correa? Pues utilizando lo mismo que él utilizó para llegar al poder, usurparlo y demoler al sistema democrático merced al cual se convirtió en Presidente: el voto popular para decir No a la Constitución de la Asamblea. Lo cual equivaldría a decir No a Correa para que sea él y no los técnicos del Banco Central los que tengan que “irse de patitas a la calle”.
Discutir con argumentos los errores de gobierno de Correa se ha vuelto inútil, sobre todo a raíz de la confusión mental en que se han sumido él y los suyos a raíz del descubrimiento y divulgación de los documentos de las computadoras portátiles de las FARC.
Ese hallazgo y la autenticidad ratificada por la INTERPOL se han constituido en un golpe mortífero contra Rafael Correa, del cual no logra superarse. Cuando el presidente colombiano Álvaro Uribe lo llamó por teléfono en la mañana del sábado 1 de marzo para contarle que el (“su”) campamento de Angostura había sido bombardeado, la primera reacción de Correa fue…de estupefacción: quedó helado, sin palabras.
Ahora entendemos por qué. Ese campamento se construyó y operaba con la complacencia de Correa. Fue allí que su ministro de Seguridad Gustavo Larrea se entrevistó varias veces con el cabecilla Raúl Reyes de las FARC, para seguir a Hugo Chávez, presidente de Venezuela, en el juego de negociar la liberación de Ingrid Betancourt.
Poco ha poco, reponiéndose de la sorpresa, Correa ha ido reaccionando con iracundia cada vez mayor. Primeramente dijo que el campamento era solo un puesto de avanzada móvil (tenía estructuras de cemento armado), luego se engolfó en una serie de improperios para sostener que los documentos eran ficticios, manipulados por Uribe. En otra ocasión afirmó que las computadoras no estuvieron nunca en Angostura.
Con el paso de los días Correa ha dicho que los documentos son falsos, que le tienen sin ningún cuidado, que su conciencia está tranquila, para luego solicitar copia de los documentos, pedir a la Fiscalía que los analice e insistir en que la INTERPOL miente. Pero se niega a recibir al técnico de esta institución, que ha ofrecido viajar a Quito para demostrarle el por qué del pronunciamiento de autenticidad.
En la cita de estos días de la OEA en Medellín, Correa a través de su Canciller María I Salvador ha pedido a la organización que investigue los documentos. ¿Para qué, si él sostiene o sostenía, que son falsos? La OEA no está capacitada para poner en duda la idoneidad de la INTERPOL, que tiene el aval de sus más 100 países integrantes, entre los cuales figuran todos los de la OEA. Lo único dable para la OEA sería aplicar sanciones a Ecuador y Venezuela por proteger y financiar al terrorismo, prohibido expresamente por la Carta de la sexagenaria institución. Pero Insulza es uno de los más insulsos secretarios generales que ha tenido la OEA y nada positivo puede esperarse de él, máxime que su solo empeño es hacer campaña presidencial en Chile.
El impacto del descubrimiento de las laptops de las FARC ha desestabilizado aún más la inestable mente de Correa. E igual de sus inmediatos seguidores. Ocurre que los documentos revelaron, entre otras cosas más, que toda la familia Larrea estaba vinculada con los terroristas. No solo Gustavo, sino su hermano Iván Marcelo, candidato presidencial fallido por movimientos de extrema. (Pero no se menciona a Hugo Larrea Benalcázar, padre de los dos y célebre por su socialismo/velasquismo, otrora activo y militante).
Gustavo e Iván Larrea, con la misma dialéctica pueril de su jefe Correa, repiten que si se cree a las FARC por los documentos de las computadores, entonces también habrá que creer lo que han dicho sobre las vinculaciones de Uribe con los paramilitares colombianos. Pero a los documentos de las FARC hay que creerles porque son auténticos, por ratificación de la INTERPOL. En cuanto a los paramilitares Uribe los ha combatido, ha desmovilizado a 30.000 de ellos e inclusive extraditó a los Estados Unidos a una docena de sus cabecillas.
Pruebas de la veracidad de los documentos son múltiples, como se ha señalado en anteriores ocasiones (el traficante ruso de armas, los “misioneros” de las FARC capturados en Costa Rica con 480.000 dólares para insurgencia y otros similares que se concretaron con las pistas de esos documentos). Acaba de divulgarse otra prueba: la negativa de Lula a dialogar con las FARC y otra negativa del PT, sindicato izquierdista de trabajadores brasileños, para recibir a delegados de ese grupo terroristas a una convención en Brasil.
La corresponsal del diario The Wall Street Journal, uno de los diarios más serios y prestigiosos de los Estados Unidos (y del mundo), hace hoy un recuento y evaluación del hallazgo de los documentos que se pueden leer en este link o enlace, que incluye el audio de una entrevista con la autora del artículo.
En su desesperación por desligarse de las pruebas, Correa también ha entrado en gastos sin licitación para comprar aviones de combate tripulados y no tripulados en el Brasil. Lo justifica diciendo que así podrá mejor vigilar la frontera con Colombia para evitar “nuevos ataques” a la soberanía nacional por militares de ese país. El gesto no es patriótico ni patriotero: es disparatado y pueril.
Porque Colombia, como lo acaba de decir Uribe en Medellín, en 50 años de lucha contra el terrorismo, jamás ha atacado a países vecinos. La incursión en Angostura no fue contra Ecuador, fue contra los terroristas colombianos. Dijo que Correa debería estar grato con él, porque acabó con un campamento de indeseables.
¿O son deseables para Correa? Porque si no lo son, debió haber hecho desde un principio lo obvio para un demócrata: impedir su acceso o aprehenderlos y exterminarlos si cruzan la frontera. Puesto que para el demócrata Uribe son indeseables los terroristas, entonces lo obvio habría sido que Correa y Uribe unan fuerzas para combatirlos, a uno y otro lado de la frontera.
En lugar de ello, Correa los ha protegido. Se lamenta a última hora de que Uribe no destine suficientes fuerzas militares y policiales para impedir que crucen la frontera hacia el Ecuador. Pero ésta es misión de los gobiernos hacia los que convergen los terroristas, no lo inverso. Al menos así piensa otro gobernante afortunadamente hoy converso a la democracia, Alan García de Perú.
En fin, el peligro para la supervivencia de lo poco que queda de democracia en el Ecuador se magnifica con los quebrantos causados en la psiquis de Correa con la captura de las computadoras de las FARC. El peregrinaje que hiciera por América Latina y Europa para rogar que no le crean a Uribe fracasó de manera rotunda y humillante.
En lo interno, todo lo que hace por propia iniciativa u ordena a sus serviles de la Constituyente se orienta a acentuar el control del poder en sus manos. Si se advierten fallas en las operaciones de la banca privada, hay que estatizarla. Si escasean los alimentos en el mercado mundial, el Estado tiene que controlar la producción y mercado, como lo dijo en Nicaragua. Si hay mujeres insatisfechas en su vida sexual, hay que revertir esa tendencia por mandato constitucional.
Los caminos y carreteras del país están en escombros: hay que poner en manos militares su reconstrucción. A poco, la experiencia fue peor. Petroecuador, el monstruo estatal en quiebra, no mejoró sino que empeoró al mando de los marinos. ¿Qué les ha ofrecido a los aviadores para garantizar su pasividad?
Su intención en lo militar, según el ministro de Defensa Javier Ponce, es desligar a la institución de la nociva influencia norteamericana y probablemente también de sus equipos. Para futuros adiestramientos habla de Brasil, Chile y algún otro. Todos siguen la línea yanqui, que ha probado por lo demás ser la más eficiente. No menciona a Rusia, China o Irán. Acaso el “gran cambio” comience con otra imitación a Chávez: uniformes verde oliva traídos de China. Son los que usan ahora Chávez y sus soldados y son los que Chávez obsequió a las FARC.
Mientras más tiempo Correa se quede en el poder, más daño hará al país. Poco importa que las encuestadoras todavía le marquen altos índices de popularidad, sobre el 50% (una le baja al 46%). La gente está atosigada por la verborrea de Correa y su maquinaria de propaganda y reaccionará cuando tenga acceso a mejor información sobre la farsa de este gobierno y sobre la farsa que es la Asamblea Constituyente.
La Asamblea está elaborando una nueva Constitución. Sería pérdida de tiempo analizar los artículos que va aprobando. Todos se encauzan a fortificar el control de los poderes en Correa, como ya lo vienen de señalar algunos articulistas en diarios del Ecuador. En lo económico se está proponiendo no es un crecimiento sino el “decrecimiento” (¿como en Cuba?) de la economía según con acierto lo dice Walter Spurrier.
A la Asamblea, a su Constitución, a Correa y los suyos habrá que meterlos en un solo saco y echarlos al estercolero de la historia. ¿Cómo? No por las armas o la sedición, sino por la misma fuerza del voto que empinó a Correa al poder. La oportunidad es el próximo referendo sobre el nuevo texto constitucional.
En Venezuela el pueblo le dijo No a Chávez en su pretensión de perpetuarse en el poder. En Bolivia ya son tres provincias o departamentos los que se distancian de Morales y anhelan la autonomía. ¿Por qué no puede ocurrir algo parecido en el Ecuador, en cuanto a rechazar a un autócrata? Hay que confiar en que la anestesia que afecta a los ecuatorianos sea solo pasajera y que se disipará paulatina pero sostenidamente tan pronto acceda a una mejor información.
Correa se ha adelantado. Aún antes de que termine de elaborarse la nueva Constitución, pide que se la apruebe sin discutirla. Y ha puesto en marcha una abrumadora propaganda por todos los medios. La respuesta no puede ser otra que usar sus mismas armas, pero para la anti propaganda.
Con partidos políticos destrozados por Correa, la iniciativa debería quedar en manos de algunos líderes sobrevivientes de esos partidos, pero además debe invitarse a la juventud (como en Caracas), a intelectuales independientes, a dirigentes empresariales, a periodistas y hacer un frente común.
Tendría que crearse con urgencia un fondo para colectar fondos para el No a la Constitución, o sea un No a Correa. Los más afortunados, que quieran velar no solo por sus fortunas sino por la preservación de los valores permanentes de la democracia y libertad, deberían proveer los fondos iniciales para contratar a alguna gran empresa especializada en relaciones públicas de dentro o fuera del Ecuador, para que organice y arranque la campaña.
Las colectas podrían hacerse de modo que, si lo prefieren, no se afecte a la identidad de los donantes. Las donaciones no tendrían límite mínimo ni máximo y podrían llegar vía Internet desde cualquier punto del orbe donde haya exiliados “idiotas” como en España, o de parte de cualquier otro simpatizante de cualquier nacionalidad.
El tiempo apremia: hay que quemar etapas. Aquí en los Estados Unidos existe toda una técnica aconsejable para allegar fondos, en todo campo de actividades, incluido por cierto el político. La cruzada en el Ecuador debería empezar ya. La indiferencia o la reacción lenta, serían demoledoras.

1 comment:

Raffico Correa said...

Compañerito, visite mi blog

http://rafaelcorreafarc.blogspot.com

Ya en serio:
P.D. Buen blog, excelentes opiniones, tengo la firme esperanza que despertemos de esta pesadilla pronto