Los medios de comunicación de este país, que en su mayoría respalda rebañegamente la doctrina radical del presidente Barack Hussein Obama, publican alarmados que la popularidad de su líder ha bajado al 41%.
Hasta hace poco tiempo y luego de su extraña reelección en noviembre pasado, las encuestadoras señalaba que esa popularidad era superior al critico nivel del 50%, registrándose por un buen lapso hasta el 54%, para decaer luego al 49% y finalmente al 41%.Los seguidores a ultranza de Obama podrán alarmarse por la caída, pero lo realmente sorprendente es que la cifra no sea mucho menor, dado que su administración de cinco años se ha deteriorado a un ritmo imparable en todos los frentes, tanto interno como externo.Obama ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para dividir a la nación y para frenar la economía. El pueblo lo eligió en el 2008 con la esperanza de que lograría en su gobierno lo contrario, seducido como estuvo por la demagogia que él y los medios esparcieron por doquier.La deuda pública sigue incrementándose y ha llegado a los 17 trillones de dólares, superior a la riqueza nacional. Nada ha hecho este gobierno por moderarla, sino lo opuesto. El banco de la Reserva Federal, puesto que los recursos no bastan para cubrir los gastos, sigue imprimiendo moneda sin respaldo.La justificación ideológica de la izquierda en el poder es la redistribución de la riqueza para alcanzar la “justicia social”. En contubernio con las “unions” o sindicatos públicos y de las grandes corporaciones se continúan otorgando privilegios exorbitantes a empleados y trabajadores acrecentando gravemente la deuda pública y externa.El partido demócrata cree que la desigualdad de ingresos puede superarse no con el esfuerzo individual para el aprovechamiento de la libertad de oportunidades, sino con la intervención del Estado a través de un gobierno autoritario, desentendido de los mandamientos de la Constitución y ahito de poder.Obama continua empeñado en aplicar el modelo intervencionista que ha llevado a la ruina a Detroit, la otrora dinámica ciudad del automóvil. En esa urbe ha reinado el partido demócrata desde 1960, hasta llevarla a la bancarrota porque primó el criterio de redistribución sobre el de estimular la inversión y la libre competencia para estimular el crecimiento de la economía y el empleo.Los sindicatos de gigantes como la General Motors quebraron por esos motivos, pero Obama los rescató con subsidios de 90.000 millones de dólares, sin condiciones. Continuó el pago de pensiones a gente que no trabajaba o que se jubilaba a los 45 años de edad. Ninguna reforma estructural se operó por oposición de los sindicatos, contribuyentes de Obama, La deuda incobrable supera los 54.000 millones de dólares.Parecida situación se registró en otras empresas y en oficinas públicas. Las pensiones, que no pueden reducirse por mandato de la Constitución de Michigan, se siguen saldando con deuda. Ésta ha llegado a 20.000 millones de dólares y la situación se hizo insostenible.La bancarrota no la declaró el alcalde, que es demócrata. La decisión, que es la única factible y que la recomendó Mitt Romney en la campaña presidencia pasada, la adoptó un republicano. Todas las leyes y regulaciones pre existentes quedan suspendidas, hasta que agentes de bancarrota fijen reglas claras para salir de la crisis.Si se observa un mapa de USA se identifica a los Estados en rojo, al borde de la bancarrota: son demócratas. California, por ejemplo, tuvo superávit al cierre de la gestión de Ronald Reagan. Pero a raíz de la amnistía a los immigrantes el Estado se volvió azul, o sea demócrata y la economía ahora está en rojo por años, con varias ciudades próximas a la bancarrota.Gastar más de lo que ingresa, sea en una economía familiar o de Estado, conduce a la quiebra. Es lo que está ocurriendo en Europa donde la señora Merkel de Alemania quiere acaso infructuosamente convencer a los países de la UE que solo con más trabajo y no con más impuestos y subsidios se corregirán los absurdos socialistas en Grecia, España, Italia y tantos otros socios ineficaces.Para Obama y su equipo estas realidades de Detroit y Europa no existen, son falsías de la derecha recalcitrante. Su Obamacare naufraga, pero eso no le impide iniciar una campaña cuasi electoral para proponer medidas de salvamento de la economía. Pero sus tesis son las mismas, las mismas que han fracasado en cinco años de su gobierno, las mismas que han llevado a la bancarrota a Detroit y Europa.Como si lo de la economía no fuera suficiente, Obama vuelve a interferir en el sistema judicial, que prohibe la Constitución garante de la independencia de funciones. En la Florida un vigía voluntario fue agredido brutalmente por un negro y para librarse del asedio lo dispara en defensa propia y lo mata. Obama de inmediato acusa al autor de racista.El autor es de apellido Zimmerman pero es hispano mestizo. Los medios, para proteger a Obama, dicen que es hispano pero blanco. La Policía, por las evidencias del suceso, no presentaron cargos. Pero los activistas lograron que se lo instaure, éste se realiza y Zimmerman queda absuelto. El Presidente no se da por vencido. Insinúa que hay que respetar el fallo pero suelta una andanada de alusiones racistas que a estas alturas no son aplicables de los Estados Unidos.Afirma que él comprende el racismo, porque siempre se sintió rechazado por la sociedad blanca en la calle, los ascensores, escuelas, almacénes y restaurantes. Lo cual no es verosímil, pues Obama no tiene esclavos en su ancestro, es mulato, se crió con su madre y abuelos blancos e ingresó a las mejores escuelas y universidades del país sin problema.Su objetivo es atizar el odio. Él y el Procurador, Eric Holder, otro negro, se propusieron instaurar un juicio civil contra Zimmerman para probar que violó los derechos civiles de la víctima Trayvon Martin. Se organizaron flash mobs o asaltos fugaces en 100 ciudades, pero no tuvieron impacto. A la postre, no habrá juicio civil.Pero queda clara la actitud racista de Obama, secundada por Holder. (Nadie menciona otro caso de contubernio corrupto entre un presidente y el Procurador, que se supone es independiente: el de John F Kennedy, que nombró Procurador a su hermano Robert por orden del padre de ambos...) Y Obama fue electo por blancos y negros, dizque para acabar con el racismo.Los negros han sido siempre oprimidos por los demócratas. A comienzos del siglo XIX, la esclavitud fue inclusive alentada por los conservadores de entonces, los whigs. Pero hubo una ruptura de quienes no consideraban válida esa posición y así surgió el GOP o partido republicano en 1854, con el agregado de muchos republicanos anti esclavistas.El GOP cobró notoriedad con Lincoln, quien comandó la Guerra Civil hasta la victoria. Evitó así la secesión buscada por los demócratas que no querían privarse de la mano de obra esclava para mantener su poder económico en las grandes plantaciones del Sur. Terminada la Guerra Civil, Lincoln fue asesinado y con ello la tarea de reivindicación de los negros quedó truncada a medias.La Restauración se obstruyó por los excesos republicanos contra los demócratas vencidos. Y éstos, a su vez, bloquearon el acceso a los derechos civiles de los negros hasta bien entrado el siglo XX. Los negros, por tradición, fueron republicanos. Pero a la fecha, un negro republicano es una excepción escarnecida por sus hermanos de etnia.Los demócratas, para aislar a los negros, se organizaron en grupos como el Ku Klux Klan. Su misión era amedrentar a los negros y a los que pretendían su amistad o un matrimonio mixto. La era de los linchamientos e incendio de iglesias para negros se registraban hasta mediados del siglo pasado, hasta que la ley de Derechos Civiles se aprobó, rompiendo el bloqueo demócrata.La conquista de la causa negra tuvo líderes de la talla de Martin Luther King, maravilloso ideólogo y orador que fue asesinado por un demócrata radical. King proponía la armonía racial y estaría horrorizado hoy al escuchar a Obama en sus prédicas de odio contra blancos y contra empresarios de cualquier color.La America (USA) de odio de los años sesenta de King ya no es la America de hoy. La elección misma de Obama lo prueba. Si bien las relaciones inter raciales pudieran ser aún defectuosas, son mucho más humanas y menos prejuiciadas de lo que insinúan Obama y otros líderes negros congelados en las luchas de entonces.Obama dijo que la muerte de Trayvon Martin era como si hubiese muerto el hijo que no tuvo. Luego dijo que él mismo habría sido Matin hace 35 años. Son palabras insinceras en procura de alentar al radicalismo negro. Pero, por fortuna, sin eco. Los tiempos han cambiado, como lo anota con perspicacia el columnista del The Wall Street Journal (link).¿Por qué la popularidad de Obama sigue con el alto porcentaje del 41? Si a la manipulación del caso Zimmerman se suma lo del asesinato del embajador en Benghazi, el espionaje de NSA, el acoso a periodistas de medios críticos, el bloqueo a las agencias del Tea Party con el IRS (Control de Impuestos), la inaplicabilidad del Obamacare, el fracaso en la política externa y la hecatombe de la economía...¿por qué hay todavía 41% de Obama adictos?En gran medida, por los medios de comunicación. Facilitaron la divulgación de la mentira Obama en la elección y reelección y ahora la minoría radical controla la Casa Blanca, el sistema judicial, los sindicatos, las escuelas y colegios. La “verdad” demócrata parace blindada. Ello explica tanto barullo por el caso Zimmerman, pese a que el sector negro es solo el 13% del total de la población.Igual sucede con el homosexualismo, que no pasa del 3% del total de este país. Es tal el influjo creado por estas minorías que la “verdad” homosexual se distorsiona hasta parecer mayor que el parecer y vivir de la abrumadora mayoría que aborrece esa tendencia, así como el aborto, las drogas y el uso indiscriminado de anticonceptivos.La barrera interpuesta es por hoy casi infranqueable, pero no invencible. A la postre la sensatez y el sentido común terminarán por derribarla.
Tuesday, July 23, 2013
¿OBAMA SOLO HA BAJADO AL 41%
Sunday, July 14, 2013
DE VEREDICTOS Y ESPIONAJE
Un tribunal de la Florida absolvió anoche de culpabilidad a un hispano que mató a un joven negro en defensa propia. La decisión de los jurados fue admirable, pues resistieron a la presión contraria del gobierno de Obama, las organizaciones racistas y los medios de comunicación prejuiciados.
La policía floridana inicialmente no detuvo al autor de la muerte, George Zimmerman, pues era evidente que ese acción era en defensa propia. Pero líderes racistas negros como Al Sharpton, que tiene un programa en MSNBC, una TV radical, desató una campaña para acusar a George Zimmerman de asesinar un negro indefenso e inocente.
Sharpton no actuó así por propia iniciativa. Siguió la directiva del presidente Barack Hussein Obama, quien tan pronto se divulgó la noticia llamó a sus dóciles periodistas y les dijo que la muerte de Trayvon Martin, de 17 años, le había dolido tanto como si hubiese perdido al hijo varón que nunca tuvo.
Con ello llamaba a la insurgencia de los negros “oprimidos”, en la creencia de que Zimmerman era un blanco reminiscente acaso del Ku Klux Klan. Pero ocurre que era hispano, hijo de peruana y con tez mestiza. Cuando ello se hizo evidente, los medios y los líderes negros lo tildaron entonces de “white hispanic”, o hispano blanco, para preservar la noción racista.
La presión para hallar a Zimmerman culpable de asesinato racista, nacida de la Casa Blanca, se prolongó por año y medio y pretendió continuar hasta la medianoche de ayer. Se comprobó que el gobierno, a través del Fiscal General Eric Holder, negro, financió el envío de expertos agitadores para la organización de tumultos racistas.
El jurado lo integraron seis damas, cinco de ellas madres, todas blancas y una hispana. Desde el inicio del juicio permanecieron en secuestro, aisladas del público y de los medios de comunicación, pero mucho se temía que pese a las precauciones, se hubiese filtrado algún tipo de amenaza para torcer su criterio en pro de la tesis racista oficial.
No sucedió así y hacia las 10 de la noche, luego de 16 horas de deliberaciones, el verdedicto de No Culpable finalmente se difundió. “Es una bofetada en el rostro” fue el primer comentario de Sharpton, que tiene título de reverendo aunque nadie le ha escuchado jamás dictar un sermón ni se ha conocido nunca que tuviese iglesia alguna.
Mas el “reverendo” esta vez tuvo razón. Fue una bofetada pero en el rostro del racismo que el pueblo norteamericano ingenuamente creyó se mitigaría al elegir a un negro (mulato) a la Casa Blanca. Para su gran desilusión, no solo no se debilitó el racismo, sino que arreció con Obama en el poder.
Fresca está la memoria del policía blanco de Boston que tuvo un altercado con un profesor universitario negro, a quien le pidió identificarse cuando fue visto en actitud incierta en una casa de apartamentos. El profesor reaccionó con violencia y fue apresado. Obama, al saberlo, llamó a sus periodistas y vilipendió al policía acusándolo de racista.
Más tarde se aclararon las cosas y se le dio la razón al policía en todo lo actuado. A poco Obama invitó a policía y profesor a una conciliación en los Jardines de la Casa Blanca, brindándoles un vaso de cerveza. Pero las alusiones racistas de Obama son constantes cuando están de por medio proyectos de ley o decisiones que hallan oposición en los republicanos. No razona: los acusa de obstrucción, porque él es negro.
Los abogados de la defensa fueron severos con los periodistas anoche en la rueda de prensa. Fueron acusados de tratar a Zimmerman como a un paciente en la sala de operaciones, al cual quisieron aplicar toda suerte de experimentos sin anestesia para probar que era racista.
Las televisoras manipularon y rehicieron las cintas magnéticas grabadas cuando Zimmerman habló con los policías a minutos del incidente y les explicó lo ocurrido, sin ayuda de abogados. Sus versiones no dejaron dudas, razón por la cual los policías no presentaron cargos en su contra. Pero luego fue capturado, en respuesta al clamor racista.
Si Zimmerman hubiese sido negro, que mató a un negro en defensa propia, el asunto no trascendía. Es lo que se registra a diario en muchas ciudades de los Estados Unidos, sobre todo en Chicago donde las matanzas entre negros suceden cada día, varias veces al día. La central tática de operaciones políticas de Obama y su clan está en esa ciudad.
Dadas las circunstancias sombrías que afectan a este país en lo político, cultural y social desde que Obama está en el poder, el veredicto de la Florida adquiere trascendental importancia, máxime que la juez, que condujo el proceso, es demócrata y por ende obamista. ¿Se trata quizás de un presagio alentador de lo que adviene?
El país se encuentra en un despeñadero. La economía, con la reelección de Obama, sigue en recesión. El desempleo no se detiene y si la Bolsa de Nueva York no está en rojo, es por el espejismo especulativo de la emisión de moneda sin respaldo por parte de la Reserva Federal, que ha elevado la deuda pública a más de 17 trillones de dólares.
En lo moral, Obama se ha convertido en el principal profusor, no solo del racismo, sino del homosexualismo, el uso masivo de anticonceptivos, el aborto y el matrimonio gay. Ello ha contagiado a las fuerzas armadas, a las escuelas, colegios y universidades. La unidad familiar declina y se multiplica el número de madres solteras y con ello la delincuencia juvenil y el consumo de drogas.
Por cierto que Obama no es el único responsable. Pero es la cabeza principal de la hydra cuyos orígenes han de encontrarse en el decenio de 1960 y sucesivos, cuando las cómodas generaciones nacidas en la bonanza de posguerra buscaron eludir la conscripción militar y la vida fácil, de rápida autosatisfacción con drogas y sexo sin compromiso con anuencia de feministas adictas a cualquier tipo de anticonceptivos y al aborto.
La tasa de crecimiento vegetativo ha llegado al nivel más bajo y se ha vuelto negativa, es decir, menor a la necesaria para reponer la población actual. Igual que en Europa, como en Japón. En los Estados Unidos esa brecha se llena, por el momento, con inmigrantes de México y América Latina. Pero también con árabes, que hoy son la cuota principal en Europa.
La hydra, nacida en esa coyuntura, tiene sus cabezas incrustadas en la educación, en los mayores medios de comunicación, en la diplomacia y ha comenzado a infiltrarse en las fuerzas armadas. ¿Será el veredicto de anoche, acordado contra la feroz presión de la agenda oficial, una clarinada anunciadora del inicio del corte herculeano de las cabezas múltiples de la fátidica hydra?
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Algunos países de Europa y América Latina han pedido “explicaciones” a los Estados Unidos por las acciones de espionaje denunciadas por el desertor de la CIA Edward Snowden, todavía en el limbo en un aeropuerto de Moscú.
¿Explicaciones de qué? Obviamente los dignatarios de esos países no están contentos al saber que los servicios de inteligencia norteamericanos acumulan información para procesarla y clasificarla y determinar si son o no útiles a sus intereses de defensa nacional, no solo militar sino de otra índole, industrial incluída.
¿Qué explicación cabe? No solo los Estados Unidos, sino todos los países del mundo y a través de toda la historia se han dedicado al espionaje. No por hobby o por defecto o mala costumbre, sino por necesidad. Desde tiempos de Grecia y Roma, China o la India e inclusive en las sociedades más primitivas, las comunidades han debido cuidar de su supervivencia frente a actitudes potencialmente agresivas de comunidades rivales.
¿Cómo? Acumulando información de sus actividades, de sus planes, del estado de sus ejércitos, de sus tácticas, armas y reservas. En muchos casos el espionaje se hace indispensable no solo para prevenir ataques sino para originar los ataques de conquista.
Es pueril suponer que los Estados Unidos pida autorización o perdón por espiar, solo porque un desertor haya hecho públicos los procedimientos y parte de la información acumulada, como ya se produjo con otro delator, el militar que dio la información a Wikileaks. El espionaje puede disgustar pero no desaparecerá. Lo censurable es la traición.
La traición no es nueva. La hubo aquí durante la Revolución Americana por la Independencia, en la Guerra Civil, en las dos guerras mundiales, en las guerras menores entre países. No se puede luchar con ventaja si no se conocen las características del enemigo. Y enemigos los habrá siempre.
Lo reprochable es que entre los que protestan por el espionaje develado por Snowden esté Rafael Correa, presidente del Ecuador que ya protege a Julian Assange, jefe y creador de Wikileaks. Lo tiene encerrado en la embajada en Londres, prófugo de la justicia británica.
La policía inglesa lo reclama para deportarlo a Suecia, donde es reclamado por abuso sexual contra dos mujeres, no por difundir información de inteligencia de Estados Unidos. Está allí ya más de un año. Correa dice que lo protege porque es campeón de la libertad de expresión, algo que él ha coartado en el Ecuador.
A un primer impulso, Correa también quiso poner a Snowden bajo su ala, pero se arrepintió, sin razonar el por qué de su inconsistencia ya que su caso es similar al de Assange. Pero en todo caso, los dos son espías. A uno lo protege por espía y al otro “casi” lo protegió, pues su cónsul en Londres le concedió una que luego revocó.
¿Cuál es la lógica de Correa para reclamar en esas circunstancia a los Estados Unidos por el espionaje denunciado por sus protegidos?.
De los incidentes, hay que apartar lo relativo al espionaje interno denunciado por Snowden. Si Obama espía a los ciudadanos de los Estados Unidos dentro de los Estados Unidos, sin autorización judicial, ello es violatorio de la Constitución y hay que sancionar al culpable, previa la investigación correspondiente.
Pero mientras haya países y naciones, nunca faltarán conflictos ni guerras, ni hostilidades y para enfrentarlos, habrá que estar prevenidos. Uno de los instrumentos para ello son los servicios de inteligencia. Tan necesarios son como las inmunizaciones en el cuerpo humano para prevenir enfermedades.
Friday, July 5, 2013
LOS MILITARES Y LA DEMOCRACIA
Por lo general las fuerzas armadas en los países de plena o mediana democracia juran defender la Constitución y las leyes. Se supone que no son dirimentes, pero en casos extremos y sobre todo en los países del tercer mundo, se han visto forzadas para restaurar el orden.
Es lo que acaba de suceder en Egipto y lo que ha ocurrido en incontables ocasiones desde la Grecia antigua hasta hoy por todos los confines del globo, con la excepción de pocos países, como los Estados Unidos.
En Egipto regía por años el régimen autárquico de Mubarak respaldado por los militares. En medio de lo negativo del origen de su poder, apoyaba a Occidente e Israel y mantenía en jaque a los islamistas radicales como los que se agrupaban en la Hermandad Musulmana.
Pero el pueblo egipcio se fatigó y salió a las calles a protestar. Fue cuando el presidente Barack Hussein Obama decidió intervenir para ofercer a los rebeldes un apoyo que no solicitaron, para derrocar a un Mubarak que se había mostrado solidario con USA y sus causas.
Cayó Mubarak y a él le scuedió, por voto popular, el líder Morsi de la Hermandad Musulmana. Según muchos predecían, el nuevo dirigente hizo todo lo que debía hacer para instituir el radicalizmo islámico. Obligó a aprobar la ley Shariah, sin un solo voto de la oposición en la asamblea y arremetió en sus amenazas contra Israel.
Su radicalización involucró odio y represalia contra religiones no alineadas con el Islam, particularmente la católica, cuyas iglesias fueron saqueadas e incendiadas, con la muerte de feligreses. La gente se indignó y se volcó nuevamente a las calles para exigir que el autócrata sea despedido y se reencauce a la nación por la vía democrática.
Fue duro para Obama que los militares expulsaran a su protegido, quien continuó recibiendo más de 1.600 millones de dólares de ayuda norteamericana, aparte de tanques y aviones de combate como se especificó en el acuerdo de paz con Arafat e Israel. Obama no atinó cómo reaccionar pero a la postre se resignó a perder a Morsi.
Con un añadido anodino: pidió que pronto se llame a elecciones, negándose a calificar como golpe militar a lo sucedido en Egipto. Salió con la perogrullada de sustituir “golpe” con “intervención militar”. Se ha negado también a llamar terroristas a los árabes terroristas, como Correa que no quiso llamar terroristas a los terroristas de las FARC sino “luchadores por la libertad”.
En los últimos tiempos se ha observado un cambio de posición en las fuerzas armadas en algunas naciones en las cuales han intervenido para detener la destrucción de constituciones y democracias. Cuando en Chile el socialista Salvador Allende destrozó la economía e intentó llevar al país hacia una dictadura al estilo de Cuba de la mano de Fidel Castro, los militares lo derrocaron sin vacilar.
Igualmene en Venezuela, Ecuador y otras naciones de América Latina (para solo hablar de esta región), si la situación quedaba fuera de control las fuerzas armadas asumían el mando para gobernar directamente, con civiles o con regímene mixtos hasta restablecer el orden y convocar a nuevas elecciones.
Mas ocurre que el nuevo estilo de quienes quieren el poder para llevar a las sociedades hacia el socialismo/fascismo, ha variado de estrategia. Tan pronto llegan a la presidencia por voto popular aparentemente normal, su objetivo inmediato es neutralizar a las fuerzas armadas y a los medios de comunicación.
A los militares, como en el Ecuador y Venezuela, ahora se les adula y otorga jugosos contratos para enriquecerlos, mantenerlos contentos y gratos y en silencio. A los medios se los humilla, amedrenta y en algunos casos se persigue a los periodistas críticos o se instauran juicios contra los empresarios, para aplastarlos con millonarias penas.
Con esos dos factores en jaque, proceden a vulnerar la Constitución para asumir el control las otras dos ramas del poder que escrutan, fiscalizan y balancean los excesos de poder del Ejecutivo. Disuelven congresos y cortes y reemplazan a sus integrantes con gente sumisa a la ideología del mandatario.
En esas circunstancias los atropellos y abusos contra la Constitución y las leyes fluyen sin contrapeso. Los medios de comunicación se amoldan al nuevo orden, se amilan y prometen ser críticos cuando el estatus quo sea otro, como antes. Los militares aparecen muy cómodos y como que prefirieran llevar a ultranza el principio de su neutralidad.
En los Estados Unidos lo que acontece no es saludable tampoco. El presidente demócrata Obama ha cometido atentados nada demócratas y la mayoría de medios, que lo respaldan, los han pasado por alto. Inclusive las fuerzas armadas se han dejado atropellar, sin que haya respuesta alguna de su parte.
Obama quebranta la Constitución al nombrar más de una treintena de “zares”, que actúan como ministros de Estado sin la obligatoria aceptación del Senado. Forza la aprobación de una ley que estatiza los cuidados de la salud, pese al rechazo del 64% de la población y de todos los congresistas republicanos de oposición.
La ley está parcialmente vigente porque la Corte Suprema desechó la demanda de inconstitucional, gracias a una pirueta verbal abominable del presidente de la Corte, John Roberts, supuestamente republicano. Pero la aplicación de la ley Obama acaba de aplazarla por propia decisión hasta luego de las elecciones de medio período, en el 2014, sin consenso del Congreso.
El Nobel de la Paz, que es eso Obama, resolvió ayudar a los rebeldes del Al Qaida que pugnan por derrocar a Asad de Siria, con armas y tropas, sin la autorización del Congreso. Y está firmemente resuelto a retirar las tropas de Afganistán e Iraq, sin que antes se haya ganado una guerra que costó tantas vidas humanas y dinero a los Estados Unidos.
Continua en su cruzada por debilitar y desmoralizar a las fuerzas armadas destruyendo toda oposición a admitir el homosexualismo como algo normal en sus filas y que las mujeres sean admitidas incluso en las fuerzas elite de los Navy Seals y otros grupos de asalto. La feminización de la institución militar conducirá a su auto destrucción.
Al asesino de Fort Wood, en Texas, aún se lo mantiene con sueldo y recluído en espera de juicio. De alto rango militar, este islámico mató a 13 de sus colegas en un destacamento militar. En condiciones normales, se lo habría instaurado un juicio militar sumario y condenado a muerte por traición. Pero Obama lo protege.
Los casos de delación de la información de inteligencia son sospechosos y no se los entiende sin aceptar que fueron premeditados por quienes están empeñados en podrir y desperestigiar la democracia en USA. A Snowden, a quien Correa le ofreció inicialmente asilo, Obama lo tildó solo de hacker y no de traidor como lo hicieran altos funcionarios de inteligencia de su gobierno.
Hay infinidad de casos de violaciones al sistema de leyes en la Venezuela de Chávez y Maduro, en el Ecuador de Correa, en los Estados Unidos de Obama. Pero en contraste con lo observado en Egipto, la rebelión popular, si la hay, no alcanza niveles de preocupación para quienes manejan el poder con la fórmula mágica de anular a las fuerzas armadas y domar a los medios de comunicación.
Si bien esa manipulación está dando frutos en los citados países del tercer mundo, sería catastrófico si prospera en los Estados Unidos. Porque si en la primera potencia, cuya democracia perdura inalterada desde 1776, la tendencia hacia la estatización socialista/fascistoide se impone, entonces la pandemia de las tiranías se esparciría urbi et orbi, en espera de su auto extinción.
Sunday, June 30, 2013
¿UN TERCER PARTIDO EN USA?
La primera notable figura política del partido republicano de los Estados Unidos en aceptar que podría apoyar la formación de un tercer partido en el país ha sido Sarah Palin, que fue candidata a la vicepresidencia de la República junto a John McCain en el 2008.
Responde así a la creciente frustración de la mayoría de republicanos por la conducción del partido en los últimos años, que ha significado sucesivas derrotas en las elecciones presidenciales. La primera fue con el binomio de McCain/Palin, la segunda con Romney/Ryan y la tercera con la reelección de Obama en el 2012.
En esas tres históricas fechas, el GOP renunció a los principios del partido y en su intento por mimetizarse con los demócratas fue abatido por los votantes que optaron por el enigma Obama, antes que por candidatos que demostraban inseguridad e indefinición, propios de la falta de liderazgo rechazada por las mayorías.
Los conductores del GOP, consultores que ganan fortunas pierdan o no sus candidatos, han errado en sus estrategias. En lugar de ofrecer una alternativa indeclinable a los empeños de Obama por destruír los cimientos sobre los que se ha erigido esta nación, han propuesto ceder.
McCain es un ejemplo deplorable. Careció de persuasión y cuando nominó a Palin, el brote de entusiasmo que resucitó a su lánguida candidatatura pronto se extinguió, cuando sus asesores y él mismo la ordenaron callar. Un desconocido Barack Hussein Obama le ganó con amplia ventaja e inició su mandato como un mesías redentor.
Su primer gobierno fue un desastre para quienes consideran que el sistema de libre mercado, en el cual el gobierno tiene control mínimo de la sociedad para que fluya sin interferencias. Pero fue un éxito para los que, como él, piensan que el mercado debe sujetarse en todo a las regulaciones estatales, con la menor oposición posible.
El desempleo subió y se mantuvo por cuatro años al nivel del 10% y la economía cayó con una deuda de 17 trillones de dólares, mayor que el total de la economía norteamericana. Todo hacía presagiar que en el 2012 los votantes repetirían su rechazo al régimen expresado dos años atrás, en el 2010, cuando los demócratas fueron arrasados en los comicios de medio tiempo para renovar congresistas y gobernadores.
El elegido para la batalla fue Mitt Romney. En un comienzo la situación parecía favorecerle. Vapuleó sin misericordia a sus rivales en las elecciones primarias del GOP y se suponía que con igual táctica podría pulverizar a Obama en la campaña y, sobre todo, en los debates frente a frente.
Esa esperanza se cuajó en el primero de los tres debates. Obama denotó de manera inconfundible su incompetencia e incluso sus adoradores tuvieron que admitirlo. Romney le hizo trizas. Eso se reflejó en el rostro de Obama: demudado, aplastado, humillado. Tal como apareció en la reciente fotografía frente al premier ruso Putín, tras discutir de Siria y de armas nucleares.
Pero entonces se produjo lo inesperado. Romney, acaso obedeciendo a sus consultores, cambió abruptamente de táctica. Se doblegó ante Obama, rehusó urtilizar el arma más contundente a la fecha contra él, el asesinato al embajador de USA en Benghazi y a tres altos funcionarios que quedaron sin defensa frente a los terroristas del Al Qaida. Allí terminó Romney.
Los fanáticos de Obama y los medios escritos y audivisuales que lo apoyaban y apoyan, respiraron aliviados y prosiguieron en sus loas a Obama y sus diatribas y acusaciones falsas contra Romney y el GOP. Los resultados dejaron estupefactos a los republicanos, muchos de los cuales se habían abstenido de votar en señal de protesta.
El impacto sicológico de la derrota es demoledor. La recaudación de fondos en favor del GOP ha declinado incluso en favor del Tea Party y sus diversas ramas como los movimientos patriótricos y pro defensa de la Constitución de 1776, tantas veces vulnerada por los demócratas y sus punta de lanzas en el sistema judicial y los medios.
Los consultores profesionales del GOP, lejos de rectificarse, siguen en su empeño de lograr que el partido se adapte al partido demócrata y renuncie a su posición frente cuestiones sociales como el aborto y el matrimonio gay, así como en asuntos de seguridad interna a internacional. En lo económico, también su consejo es tolerar más impuestos, no tope a la deuda pública, más regulaciones para toda transacción.
Una de las figuras estelares del GOP era Marco Rubio, de ancestro cubano. De fácil diáléctica, algunos pensaban que podría ser presidenciable. Pero por motivos incomprensibles decidió inclinarse ante Obama y sus súbitos en el Senado para forzar la aprobación de una ley de inimigración que legalizaría a once o más millones de inmigrantes.
La meta es iniciar al propio tiempo un proceso para regular el proceso inmigratorio al país y terminar con los accesos ilegales. Fue lo mismo que se aprobó en 1986 con el presidente Ronald Reagan. El estado de California, del cual fue gobernador por dos períodos, era ampliamente republicano. Con la ley de amnistía para 3 millones de ilegales a esa fecha, el estado se volvó ampliamente demócrata.
El presidente George W Bush propuso una reforma a la ley de inmigración que descartaba los peligros del unipartidismo. Lo hizo cuando el GOP controlaba las dos cámaras del Congreso, pero no solo los demócratas sino los de su propio patrido se opusieron y Bush tuvo que retirar el proyecto.
El proyecto que acaba de aprobar el Senado se basa en el de Bush, pero contiene añadidos que lo distorsionan y “regalos” (coimas) para los republicanos renuentes a apoyarlo. Pronto comenzarán los debates en la Cámara de Representantes con mayoría republicano y es probable que surja un nuevo proyecto corregido, difícilmente aprobable en dirimencia por el Senado. La historia es incierta, pero es probable que Obama manipule como manipuló con el Obamacare.
Rubio en todo caso ha caído en desgracia ante el GOP. A lo que se suma el anuncio del ex gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano de George W., de que impondrá a Hillary Clinton la más alta presea como Defensora de la Libertad. El acto se hará el otoño venidero, casi al aniversario de la masacre de Benghazi, cuando Hillary era Secretaria de Estado. Ella y Obama son directamente responsables de la indefensión del embajador y sus colegas. Es a ella a quien condecorará Jeb, posible candidato pesidencial del GOP (¿?).
Para los republicanos tradicionales, la decisión de Jeb Bush es vomitiva y no se explica sino porque hay un aparente contubernio de las altas esferas de conducción del partido por asimilarse al partido demócrata. El caso de la impotencia por frenar el avance del movimiento homosexual (grupo que representa a no más del 3% del total de la población), es otra evidencia.
La Corte Suprema falló en favor de la disolución del DOMA (Acta en defensa del matrimonio entre un hombre y una mujer) que firmaron Clinton y la mayoría de senadores y representantes) y los medios saludan este suceso como otra conquista de los derechos civiles, comparable con el fin de la esclacvitud o la prohibición de los matrimonios interraciales.
La esclavitud fue defendida por los demócratas hasta muy entrado el siglo XX. La Reconstrucción luego de la Guerra Civil para concretar, entre otras fines, los derechos civiles sin discriminación a los negros (como quería Lincoln), fue obstruída por los demócratas, que se opusieron también al derecho al voto de la mujer en general entrado el siglo XX.
Ahora los demócratas figuran como los campeones defensores de los negros. Sus derechos al voto y a la no discriminación fueron negados en los congresos por la barrera demócrata. Esto cambió con Lyndon B Johnson, el demócrata que con gran capacidad de maniobra logró los votos con la ayuda del GOP para pasar la Ley de Derechos Civiles y hacerla suya, pero dentro de su plan de la Gran Sociedad que acentuó la dependencia de los negros a los programas de bienestar del gobierno.
Los negros celebran la resolución de la Suprema diciendo que legalizar el matrimonio gay es como legalizar el matrimonio interracial. No hay tal. La la ley que prohibía el matrimonio de un negro con un blanco era y es una aberración legal. Matrimonios o uniones birraciales han existido desde los tiempos de Salomón con la reina etíope Sheba. En la propia monarquía británica hay el caso de la Reina Carlota, esposa del Rey Jorge III, alemana descendiente de la negra Madragana, amante del rey portugués Alfonso III. La actual Reina Isabel II de Inglaterra es su descendiente.
Pero ni en los tiempos bíblicos ni sucesivos se ha dado el caso y peor la aceptación del matrimonio gay. Porque va contra la ley natural. La pareja hombre/mujer se une para procrear y perpetuar la especie y ello es causa de alegría para la comunidad. La unión entre seres del mismo sexo es una aberración y si bien no cabe condenarla con castigos severos, tampoco cabe equipararla con la unión tradicional.
El aborto jamás fue tolerado, menos impulsado y protegido por ninguna sociedad post pagana, porque atenta contra la ley natural de perpetuar la especie. La pareja homosexual no procrea por si sola. El aborto termina con la vida recién germinada. Los movimientos seudo feministas quieren defender el aborto como el derecho de la mujer a cuidar su salud, como si el embarazo fuera una enfermedad.
El embarazo no es una enfermedad y un aborto (salvo casos de excepción) no cura ninguna enfermedad, mata a un ser humano. Si se trata de una enfermedad, podría entonces pensarse en prevenirla mediante la castración o la vasectomía en los pre púberes y el ligamento de trompas en las pre púberes.
Los demócratas están conscientes de que el aborto, que defienden con fé plena sin importar su posición religiosa, ha causado desde 1973 más de 52 millones de infanticidios. La población original sigue restringiéndose y la tasa sería negativa a no ser por la inmigración ilegal. Por ello impulsan la aministía. Para repoblar al país, para generar más ingresos por impuestos que apuntalen al Estado interventor.
La dirigencia del GOP no mira así la declinación de los valores y de la población. Su preocupación es aceptar estos cambios como cambios hacia la modernización, que es lo que está permitiendo a los demócratas asir y perpetuarse en el poder. Hagamos como ellos, parecen decir y asi mejoraremos en las urnas.
Los resultados prueban lo contrario. Por ello Sarah Palin se une a la perotesta y la preocupación y no le disgusta la perspectiva de formar un nuevo partido, que inclusive ya tiene un nombre: The Freedom Party o Partido de la Libertad.
¿Hay signos de desconento dentro del partido demócrata? Visiblemente no, pero debería haberlo. El partido de hoy no es el de Harry Truman, que declaró la guerra a la expansión comunista de la URSS ni el de John F. Kennedy, que si erró en el caso Bahía de Cochinos frenó a Jrushov en su intento de instalar bases nucleares en Cuba y luego quiso derrocar a Fidel Castro, plan que falló cuando pocas semanas antes la Mafia lo mató.
Obama y sus colaboradores no están en guerra con el comunismo ni el marxismo. Lo quieren aplicar aquí, desarmando al capitalismo surgido de la Constitución de 1776 y que en su versión europea ha vuelto a fracasar. ¿No es hora de que despierten también los demócratas cuya visión es diferente de la republicana, pero que tienen en común que ambos tienen como premisa primaria defender a los Estados Unidos como un país excepcional?
O rescatan al verdadero partido demócrata norteamericano o forman otro. O se suman al Partido de la Libertad.
Friday, May 24, 2013
LA TERCERA CORONACIÓN
Probablemente Rafael Correa jamás habría sido “coronado” por tercera vez consecutiva como presidente del Ecuador, si desde un principio hubiese existido allí una prensa altiva y firme en la defensa de los principios sustantivos de la democracia, como la libertad de expresión.
En los Estados Unidos también el presidente Barack Hussein Obama, tan parecido a los Correa y otros autócratas del tercer mundo, ha abusado del poder y ha pretendido y pretende acallar a la oposición, incluyendo a determinados medios de comunicación sobre todo de la radio y TV.
Desde el 2010 dispuso, aunque la documentación para probarlo está por develarse, que la Agencia de Cobros de Impuestos (IRS) hostigue a toda organización conservadora, incluído el Tea Party, cualquier grupo que ostente la palabra patriota y los que se unen para defender la vulnerada Constitución de 1787. Y también contra los periodistas de la más grande agencia de noticias, AP y de Fox News.
Hasta hace 17 años en el país había un monopolio de tres grandes cadenas de TV (ABC, NBC y CBS), con la adición última de CNN, pionera en la transmisión continua de noticias, análisis y comentarios. Todas eran uniformes en bloquear noticias no sujetas al patrón liberal demócrata. El vacío lo llenó Fox News, que decidió competir con un periodismo independiente.
Ese periodismo independiente, que no mezcla información con opinión ni silencia noticias y opiniones discrepantes, es calificado por los demócratas como periodismo de extrema derecha. Pero Fox News tiene los más altos índices de sintonía, aunque las tres otras cadenas y subsidiarias aún anegan con ventaja la audiencia nacional.
Para amedrentar a ese segmento del periodismo, Obama ordenó que se intercepten los celulares de 20 reporteros de la AP, a propósito de un leak o filtración de una noticia sobre un atentado terrorista en Yemén, que fue frustrado. El propósito era detectar al autor del leak, pero la arremetida fue contra AP. Desde ya, dijo su presidente, hay resistencia en las fuentes para dialogar con los periodistas.
En el caso de Fox News (que pertenece a Robert Murdock, el británico australiano dueño entre otros medios del The Wall Street Journal) el afectado fue James Rosen, a quien el Procurador General lo acusa de ser un co conspirador en búsqueda de información sensitiva para la seguridad nacional.
Niunguno de los reporteros de la AP (Associated Press), ni Rosen han sido separados por los ejecutivos de los medios para los cuales trabajan. Todo lo contrario, el presidente de la AP ha planteado un reclamo jurídico ante la Casa Blanca por esta violación a la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libre expresión y el libre acceso a las fuentes de información.
Y ésto es lo que dice hoy el principal ejecutivo de Fox News, Roger Ailes, a sus periodistas:
“Dear colleagues,
The recent news about the FBI’s seizure of the phone and email records of Fox News employees, including James Rosen, calls into question whether the federal government is meeting its constitutional obligation to preserve and protect a free press in the United States. We reject the government's efforts to criminalize the pursuit of investigative journalism and falsely characterize a Fox News reporter to a Federal judge as a "co-conspirator" in a crime. I know how concerned you are because so many of you have asked me: why should the government make me afraid to use a work phone or email account to gather news or even call a friend or family member? Well, they shouldn’t have done it. The administration’s attempt to intimidate Fox News and its employees will not succeed and their excuses will stand neither the test of law, the test of decency, nor the test of time. We will not allow a climate of press intimidation, unseen since the McCarthy era, to frighten any of us away from the truth.
I am proud of your tireless effort to report the news over the last 17 years. I stand with you, I support you and I thank you for your reporting with courageous optimism. Too many Americans fought and died to protect our unique American right of press freedom. We can’t and we won’t forget that. To be an American journalist is not only a great responsibility, but also a great honor. To be a Fox journalist is a high honor, not a high crime. Even this memo of support will cause some to demonize us and try to find irrelevant things to cause us to waver. We will not waver.
As Fox News employees, we sometimes are forced to stand alone, but even then when we know we are reporting what is true and what is right, we stand proud and fearless. Thank you for your hard work and all your efforts.
Sincerely,
Roger Ailes
En traducción no profesional al español, Ailes dice: Queridos colegas. La reciente noticia de que el FBI ha secuestrado los récords telefónicos y de email de los empleados de Fox News, incluído James Rosen, genera el interrogante acerca de si el gobierno federal está cumpliendo con la obligación constitucional de preservar y proteger a la prensa libre en los Estados Unidos. Rechazamos los intentos del gobierno por penalizar la tarea del periodismo de investigación y de caracterizar falsamente al reportero de Fox News ante un juez federal como un “co conspirador” en un crimen. Sé lo preocupados que están porque muchos de ustedes me han preguntado: ¿por qué el gobierno puede hacerme temer usar mi teléfono y mi email para colectar información o incluso para llamar a un amigo o a un familiar? Bueno, no deberían haberlo hecho. La pretensión del gobierno de intimidar a Fox News y a sus empleados no prosperará ni sus excusas serán suficientes frente al rigor de la ley, de la decencia ni la prueba del tiempo. Nosotros no toleraremos un clima de intimidación a la prensa no vista desde la época de McCarthy, para apartarnos de la verdad por temor.
Estoy orgulloso del incansable esfuerzo que han demostrado para reportar las noticias en el curso de los últimos 17 años. Estoy con ustedes, los respaldo y les agradezco por sus reportajes hechos con coraje optimista. Demasiados norteamericanos han luchado y muerto por defender nuestro preciado derecho a una prensa libre. No podemos olvidarlo ni lo olvidaremos jamás. Ser un periodista norteamericano no solo es una gran responsabilidad, es un gran honor. Ser un periodista de Fox es un alto honor, no un alto crimen. Incluso este memo de respaldo va a motivar que alguien nos demonice para tratar de buscar causas superficiales para hacernos claudicar. Pero nosotros no vamos a claudicar.
Como empleados de Fox a veces nos vemos forzados a permanecer solos, pero inclusive en esos casos cuando sabemos que estamos informando porque es la verdad y lo correcto, permanecemos orgullosos y sin ningún temor. Gracias por su excelente trabajo y todos sus esfuerzos.
Atentamente,
Roger Ailes.
Qué contraste con lo ocurrido en el Ecuador. Correa disolvió al Congreso, destruyó la Corte Suprema, atropelló a los partidos políticos de oposición, amedrentó al sector privado de la producción, vituperó a los medios, se adueñó de varios de ellos y criminalizó a los periodistas con los peores epítetos. Y la prensa claudicó. La voz crítica de periodistas de prensa, radio y TV se silenció para siempre, sin protección de sus empleadores.
En los Estados Unidos la prepotencia de Obama persiste sin castigo, pese a las voces de Fox y otros medios independientes. Por desgracia, la mayoría de medios lo protege, encabezada por el The New York Times. La disputa es compleja, porque con esos medios no hay diálogo: ellos y solo ellos tienen la verdad y Obama es su caudillo intocable.
Los escándalos de traición en Benghazi, los abusos inconstitucionales por parte del IRS y el Procurador, sumados a la crisis que no se detiene de la economía desde hace 5 años de Obama en el poder, habrían determinado la interpelación y despido del actual gobernante hace mucho tiempo, si no fuera por el escudo de desinformación de los principales medios de comunicación colectiva.
El influjo de los medios para apuntalar o desmantelar a una democracia no es nuevo. Correa lo sabía desde el comienzo, como lo sabían Castro, Cristina Fernández, Chávez y demás tiranuelos en cualquier parte del orbe y desde siempre. Silenciarlos, para atrincherarse en el poder, es el objetivo central de los caudillos. Lo cual una vez más se ha comprobado en el Ecuador.
En cuanto a los Estados Unidos, la incógnita persiste. Lo que alienta es el hecho de que la democracia aquí es la más sólida del mundo y que la mayoría de la población la quiere defender frente al acoso de una mayoría que ha llegado al poder por una equivocación de la historia. La batalla está en pleno desarrollo.
Sunday, May 19, 2013
UN LIDER EQUIVOCADO
Una mayoría mal informada ha elegido por equivocación y por dos veces a un líder que no encaja con esta nación: Barack Hussein Obama.
Su preparación cultural e ideológica y sus principios le habrían sido más útiles si estuviese al frente de alguna republiqueta del tercer mundo, sin sólidos cimientos democráticos como Venezuela, Ecuador o algún país islámico.
En los Estados Unidos su agenda socialista/fascista/populista no tiene futuro. Ganada la reelección en noviembre del 2012, Obama se creyó libre de toda atadura y se lanzó a fondo en su tarea de transformar a esta nación, de democrática en otra centralmente planificada.
Sus principales obstáculos eran y son el Congreso y una parte importante de las medios de comunicación colectiva. Una parte, porque la mayoría de ellos, escritos y audiovisuales, está por completo entregada a respaldar la tesis antinorteamericana del gobernante.
En un país como Ecuador, Argentina o Venezuela, la tarea de limpiar el camino hacia la autocracia ha resultado fácil, dada la historia de endeblez de los principios e instituciones democráticas. Allí se han disuelto congresos o asambleas libremente elegidos y se los ha reemplazado con casas de marionetas virtualmenre elegidas a dedo.
La oposición política allí está acabada. En cuanto a los medios de comunicación, se los ha cerrado o comprado o amedrentado, persiguiendo y obligando al exilio a columnistas testarudos. En la actualidad los medios sobrevivientes de oposición tienen poco o ningún peso, incluídos algunos articulistas que se han resistido a halagar al régimen para vivir en paz.
En los Estados Unidos parece que la situación es distinta. Primeramente está fracasando el intento de Obama por amedrentar y acallar a grupos de oposición como el Tea Party y otros que abogan por el respeto a las normas sustantivas de la Constitución. No ha utilizado la táctica de las golpizas y la cárcel, como en el tercer mundo, sino el IRS.
Esta entidad tiene el control del cobro de los impuestos. Desde el comienzo del régimen y sobre todo a raíz del 2010, el IRS recibió la directiva de hostigar a los grupos de oposición con auditorías forzadas y cuestionarios acerca de la más disímil temática como origen e ideología de donantes, qué oraciones pronuncian, sus lecturas y libros favoritos, etc.
Este estilo propio de la soviética KGB, la Gestapo nazi o la Stazi germano comunista es antípoda del sistema democrático instaurado en USA en 1776. La práctica de acoso de Obama se ha filtrado desde dentro de la misma institución y ahora ha pasado a ser examinada por el Congreso, originando furor en ciudadanos de todas las tendencias.
Obama y sus subalternos pretenden achacar la conducta del IRS a mandos medios e inferiores, eludiendo su responsabilidad, pero ese cuento no se lo traga nadie. Republicanos y algunos demócratas están decididos a proseguir las investigaciones hasta descubrir a los verdadores causantes del escándalo. Y todos saben que en la cúspide está Obama.
Pese a que los medios escritos y audiovisuales han sido favorables al régimen en su mayoría, eximiéndole en el pasado de culpabilidad por hechos por los que se habría censurado a un presidente republicano, Obama incurrió en un error incomprensible que afectó a la Associated Press, la más grande y confiable agencia de noticias de la cual son socios más de 1.500 diarios de está nación.
Alguien de la administración filtró a la AP que la CIA descubrió y frenó a tiempo un atentado terrorista en Yemen, contra un avión de pasajeros en ruta a USA. El gobierno, por razones de seguridad nacional, pidió el embargo de la noticia, a lo que accedió la AP. No obstante esta entendible cooperación de la agencia, el gobierno arremetió contra ella en otra área.
¿Cómo? Mediante el espionaje ilegal por inconstitucional de las llamadas telefónicas de 20 reporteros, incluyendo sus celulares y las centrales de las oficinas y sus domicilios. La AP se enardeció y con razón y ha presentado una protesta formal al régimen. Esas prácticas podrían darse y se dan en el tercer mundo, pero no en la primera democracia del planeta.
Si existe de por medio un asunto de seguridad nacional, la ley faculta al gobierno a hacer ese escrutinio de llamadas y comunicaciones. La agencia aludida, con los delegados del gobierno, juntos acortan el rango de informaciones susceptibles del escrutinio. Si las partes concuerdan, allí termina el proceso previo al escrutinio. Caso contrario, lo decide un juez.
Nada de eso ocurrió en este caso y ello viola la I Enmienda Constitucional que garantiza a los ciudadanes la libre expresión de pensamiento y el libre acceso a las fuentes de información. Obama quiere, como Correa, que la información sea centralmente controlada por el Estado, al igual que la economía y el mercado.
Si Obama se ha mostrado en este caso tan preocupado por el filtro de informaciones de peligro para la seguridad nacional, ¿por qué delató él al médico paquistaní que confirmó el paradero de Osama Bin Laden al norte de Pakistán? Tan pronto se divulgó su delación, el informante fue apresado.
Además, Obama hizo algo que ningún comandante en jefe de las fuerzas armadas de los Estados Unidos hubiera hecho: identificó al grupo de Navy Seals del operativo que halló y mató a Bin Laden. Tras la noticia, 16 de esos heróicos militares han sido asesinados por el Talibán. Y el cadáver de Bin Laden ¿por qué fue lanzado al Mediterráneo, como para evitar testigos?
Hay muchas sobre la identidad de Obama, porque todos los documentos que podrían aclararla permanecen selladas por orden ejecutiva. Pero es obvio que tiene afinidad por lo islámico. En Egipto apoyó a la Hermandad Musulmana en el derrocamiento de un gobernante pro Israel y pro Occidente. Le dio dinero y respaldo moral y táctico.
Se dice que la HM busca derrocar a Assad de Siria, con el apoyo de Arabia Saudita, de la cual Al Qaeda es enemiga. Para ello se encargó al embajador en Libia que negocie el envío de armas y municiones a los rebeldes de la HM en Siria para lo cual viajó de Tripoli a Benghazi. Las seguridades eran ínfimas y el embajador pidió ayuda, que fue negada. Vino el ataque del Al Qaeda y el embajador fue violado y asesinado, junto con otros tres marines que intentaron el rescate.
Obama y la canciller de entonces Hillary Clinton pretenden evadir responsabilidades en la masacre, pero el Congreso, con mayoría republicana en la cámara baja, avanza en la investigación y al parecer llegará a su objetivo de ubicar y castigar a los responsables. Como en casos parecidos, la cabeza del ejecutivo es el responsable principal.
Si a los casos del IRS, AP y Benghazi se suma el del operativo Fast and Furious (por el cual Obama entregó armamento a los narcotraficantes de México, con las que aniquilaron a mas de 100 mexicanos y a un guardia de la frontera norteamericana, para supuestamente respaldar que se prohiba aquí el derecho constitucional de los ciudadanos a portar armas) se llegaría a la conclusión de que este régimen está en ruta hacia el ocaso.
Pero toda predicción es aún pematura, pues la capacidad de maniobra de Obama y su pandilla de Chicago es increíble e impredecible. Y porque es quizás muy optimista esperar que los medios de comunicación dejen de ser panegiristas para volver a ser lo que siempe debieron ser: periodistas profesionales independientes.
Las dudas se acentúan al leer al The New York Times, biblia o buque insignia de la flotilla liberal, que trata de demoler lo trascendental de esta nación. En sus editoriales (la opinión oficial, no de articulistas) acusa a la oposición de conspirar contra el régimen, niega los cargos sin argüir y exige cumplir agenda obamista a cualquier costo.
La lucha contra los regímenes autoritarios es más ardua mientras menos libres sean los medios de comunicación. Resta por ver si la mayoría en este país se amilana frente a una reducida minoría radical encaramada en la Casa Blanca por una jugarreta de la historia y la vuelve a colocar en su lugar.
Lo de IRS, por cierto, trasciende las manipulaciones de este gobierno, pero la coyuntura que se ha presentado debe conducir a algo más profundo: a su disolución total, por ser fuente permanente de abuso y corrupción. Tiene que abolirse el sistema tributario actual y ser remplazado por uno más simple, como el flat tax de tanto éxito en otros países.
Con un solo impuesto a las ventas o a los ingresos, del 10% por ejemplo, se haría innecesaria la maquinaria burocrática monumental del IRS con sus mecanismos de extorsión y de fraude que se magnifican con gobiernos abusivos como el actual. Con ello, por añadidura, la economía acusaría un esplendor sin precedentes.
Friday, May 10, 2013
EL AVANCE DE LA IZQUIERDA
Es incuestionable la eficiencia de la izquierda en los últimos 40 o 50 años para debilitar al sistema democrático capitalista, no por medio de las armas y las revoluciones violentas como antaño, sino mediante la infiltración desde dentro del sistema.
La estrategia, según testimonios de ex líderes de la KGB de Rusia (se insertó un video en un Blog anterior), fue el resultado de constatar que la acción armada no tenía futuro. Uno de los últimos fracasos se dio con el Che Guevara, que no logró persuadir a los bolivianos y fue muerto en combate con los soldados.
Se dice que Mao Zedong, el férrero y sanguinario líder de la China Roja, dijo a Moscú que si el marxismo/leninismo/socialismo/estatismo tenía aún esperanzas de imponerse en el mundo, había que cambiar la metodología. La clave fue, y es, infiltrarse y debilitar las estructuras que sustentan el sistema liberal, aprovechando sus falencias.
Desde entonces han actuado con sabiduría maligna. Los puntales de la estrategia fueron y siguen siendo la educación y los medios de comunicación audivisuales y escritos. Tras la II Guerra Mundial y a comienzos del decenio de 1960, hubo un movimiento envolvente en esos dos frentes y los resultados espeluznan.
La educación en sus niveles primario y secundario e incluso universitario, está controlada por el Gobierno. Los profesores pertenecen a los sindicatos de modo obligatorio. Los sindicatos están dirigidos por demócratas (que respaldan y financian a gobiernos demócratas) que imponen la curricula y bloquean cualquier intento de quienes no piensan como ellos para modificar el pensum.
En esencia, la doctrina o mandato diseminado en el sistema educativo es que los Estados Unidos no es una nación grande porque ha evolucionado en libertad, sino porque ha explotado a los pobres del mundo. Ésta evidencia, según ellos, obliga al cambio del sistema para sustituir el libre albedrío por el mandato de un gobierno autoritario que no admite discusión.
Esta visión unilateral de la historia ha calado hondo en los estudiantes de todos los niveles y ahora ha encontrado una caja de resonancia en los medios de comunicación que emplean a los graduados inmersos en esa doctrina. Con ellos el diálogo y el debate han desaparecido, pues según ellos poseen la verdad absoluta.
Los que contradicen sus postulados son considerados de una extrema derecha que quiere volver...al pasado. ¿Qué pasado? La evolución de la historia, en lo político y social, ha sido una constante lucha entre quienes quieren asirse o permanecer en el poder sin responder por sus acciones y quienes buscan un sistema alternativo y reponsable de gobernar.
Grecia hace casi 3.000 años creó la primera democracia. En el Partenón de Pericles se reunían y deliberaban los escogidos por sus méritos para gobernar. Pero cada año, en ese mismo templo de sabioejercicio de la política, el pueblo acudía a juzgarlos. Si se hallaba corrupción o ineptitud, se destituía a los culpables y se les despojaba de sus bienes para enviarlos al exilio por diez años.
Desde entonces, ha habido una gama incontable de gobiernos más o menos autócratas, sean sus líderes reyes, emperadores, zares o califas. En algunos casos de excepción, hubo reinados magnánimos pero en suma el denominador común era la opresión, la injusticia y los privilegios para la clase dirigente aduladora del gran jefe.
La mayor experiencia histórica para romper esa cadena de regímenes autócratas se DIO sin duda en los Estados Unidos. Desde 1776 se afincó un sistema en el cual el autoritarismo se anula por el constante chequeo de poder entre las tres ramas clásicas del ejecutivo, legislativo y judicial, mas la garantía de alternabilidad de las autoridades, con elecciones periódicas y libres.
En esas condiciones de respeto a la libertad y la ley, floreció la economía. La competencia de los más eficientes e innovadores en el mercado libre dieron un empujón al progreso de todos, sin antecedentes en la historia. Desde luego, la aplicación puede ser imperfecta, lo ha sido en innumerables ocasiones, pero los errores se han corregido sin alterar al sistema.
Los ideólogos de la izquierda, con su equivalencia fascista e islámica, tildan de reaccionarios a quienes defienden el sistema de libertad. Cuando es precisamente lo contrario. La izquierda quiere borrar el pasado y todas las conquistas para controlar los excesos del poder, pues su ideal es un gobierno despotico y sin controles. Lo cual no es progreso, sino regresión.
Las fallas del sistema democrático a las que aluden los de izquierda no son fallas del sistema, son fallas en su aplicación. Europa está en quiebra porque el gasto excedió a los ingresos, por mantener un artificioso estado de bienestar. La democracia en Venezuela, Ecuador o Bolivia tuvo falencias por las mismas razones y las recetas de los autócratas no han mejorado el sistema: están arruinando económica y culturalmente a esas naciones.
Igual ocurre en los Estados Unidos. Barack Hussein Obama es un típico ejemplo de adoctrinación anti norteamericana. En cinco años de gobierno no ha cesado en censurar el supuesto pasado de explotación de este país y en prometer redimirlo mediante la acción iluminada de su presidencia. Allí están los resultados: un desempleo y una deuda pública sin precedentes.
El sistema aquí no falló, fue su aplicación. La debacle de la economía fue consecuencia de la irresponsable concesión de créditos hipotecarios para la gente sin capacidad de pagarlos. El gobierno forzó a los bancos y les garantizó compensación por los créditos incobrables. Estalló la burbuja pero lejos de enmendar los errores, se los ha acentuado.
El gasto y la deuda no paran y ahora se gasta un 104% más del PIB. La burocracia ha crecido, sus sueldos aumentan y las prebendas de los sindicatos continúan con el apoyo del gobierno socialista. A ello se agrega el obamacare que se aprobó con la oposición popular y cuya aplicación aumentará sideralmente la deuda pública, al tiempo de quebrar los sistemas privados de salud vigentres.
En la arremetida contra el sistema democrático, los autócratas mienten aquí y allá. Y sus acciones no pueden ser obstruídas ni analizadas, pues la mayoría de los medios de comunicación están bajo su control directo o indirecto. El caso Benghazi para los Estados Unidos, es elocuente. El 11 de septiembre pasado, terroristas del Al Qaeda assesinaron al embajador en Libia y tres altos funcionarios, sin recibir protección ni ayuda del gobierno.
Obama y Hillary Clinton, un mes antes de la reelección presidencial, tejieron una red protectiva de mentiras. Dijeron que la muerte obedeció a una reacción popular espontánea por un presunto video anti árabe difundido por un amateur en el You Tube, que nadie vió. La verdad era que la CIA advirtió al Departamento de Estado que un ataque terrorista estaba en ciernes y que urgía protección.
Obama y Hillary la negaron, pues según ellos el terrorismo había sido exterminado por el régimen. Mitt Romney, el candidato republicano, perdió las elecciones por su vergonzante cobardía de no acusar a su rival por estos criminales incidentes. La prensa se silenció y exculpó a sus autores. No obstante, el caso al parecer no podrá ser archivado.
Los principales medios audiovisuales, tan expeditos en hurgar todo lo que pudiese afectar a los republicanos, como en el caso Watergate, esta vez dejaron de lado el periodismo investigativo. Si las escuchas de Watergate hubiesen sido implantadas a los republicanos en ese hotel por los demócratas, el incidente no habría merecido ni dos líneas en páginas interiores del New York Times.
Pero Benghazi tiene cola. Los republicanos, que dominan la Cámara de Representantes, solicitan la entrega legal de todos los emails cruzados en esas aciagas fechas. Uno de esos emails fue conocido por un reportero de la televisora ABC. En gesto que honra a la profesión periodística, el canal divulgó hoy ese hallazgo.
Es concluyente. Hillary ordenó que la versión original de la CIA (que calificó al acto de terrorista), fuera corregido para eliminar toda alusión a toda esa verdad dicha en el documeno original. Fue el punto de partida para toda la urdimbre posterior de mentiras.
Si el hecho hubiera sucedido con un presidente republicano como George W Bush, hace tiempo que habría sido interpelado y destituído por traidor a la Patria. Qué suerte correrá Obama, nadie lo puede predecir.
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