Sunday, January 18, 2009

LA POSESIÓN DEL MESÍAS

Los norteamericanos de piel negra o los de piel “liberal” (o izquierdista o izquyierdosa), están extasiados con la perspectiva de la posesión de Barack Hussein Obama como Presidente de esta nación, este martes.
Obama dista de presentarse como un estadista. Ha preferido la opción de actor, al menos por el momento. Quienes lo observan con objetividad en estas horas previas a su investidura, tienen (tenemos) la impresión de que está “actuando”, esto es, está tratando de aparecer como presidente.
Ahí está la comedia de llegar en tren desde Filadelfia a Washington, como lo hiciera Abraham Linconln a mediados del siglo XIX. Ha hecho paradas en cada pueblo, ha salido a la tarima del vagón presidencial, ha extendido los brazos en alto y ha agradecido, bendecido más bien, a sus “fans”.
“I love you back”, dijo a una mujer negra que lloró como si estuviese en trance al verlo tan cerca y decirle “We love you!”. Tardó horas  en llegar a la capital pero ya antes habían comenzado los festejos con luminarias de la farándula y de Hollywood, que lo adoran.
El costo de la fiesta de cuatro días, tan prolongada como las fiestas de antaño en haciendas y pueblos del Ecuador, será de 150 millones de dólares, sin contar los costos fiscales de seguridad. Es la cifra más alta de la historia (al ser reelecto George W Bush, hace 4 años, el costo fue de 10 millones de dólares, que se cubrió con donaciones. 
Los demócratas y “liberals” condenaron con los peores adjetivos a Bush por los gastos incurridos en las ceremonias del primero y segundo términos. Hoy no solo nada censuran el alto costo con Obama, sino que lo alaban y justifican, “porque es para relievar la defensa de los principios que inspiran a esta nación (¿?)”.
Cuando Woodrow Wilson se posesionó en medio de la I Guerra Mundial no hubo ceremonia por respeto a los soldados combatientes en el frente de batalla y cuando Franklin D Roosevelt asumió por cuarta vez la presidencia en 1944, la sobriedad respetuosa se reflejó en el limitado número de invitados y en un menú con solo ensalada con presas frías de pollo.
Estados Unidos está en guerra con el terrorismo internacional y en dos frentes específicos de batalla, Irak y Afganistán. Pero eso no cuenta para Barack Hussein. Ni tampoco el hecho de que al país está afectado por una de las peores crisis económicas de su historia, con repercusiones en el mundo entero. Se trata de ungir al mesías y todo y cualquier gasto es bienvenido para los demócratas.
Lo que apena, sobre todo por los negros, es que Obama es una ficción. Obama pretende convertirse en la reencarnación de Lincoln e inclusive de Martin Luther King Jr., pero las diferencias con uno y otro son abismales. Para comenzar, Obama es un político desconocido, un improvisado. Ganó las primarias del partido demócrata porque su rival, Hillary Clinton, tenía igual o más oposición que respaldo. Y superó a John McCain por ser un candidato anodino, sin atractivo entre republicanos y demócratas. Los que votaron por él lo hicieron no porque lo apoyaban, sino en rechazo a Obama)
Adicionalmente, no es un negro norteamericano auténtico. La mayoría negra (negroes) de los Estados Unidos descende de esclavos traídos a la fuerza desde África. La mayoría, además, es negra por las vías materna y paterna. El padre de Barack Hussein fue un ciudadano libre de Kenya que libremente llegó a los Estados Unidos a estudiar en una de sus mejores universidades.
Allí conoció a una dama blanca, “hippy”, de Kansas, con quien lo procreó. Ella tiene ancestro de quienes tuvieron esclavos. Se separó, volvió a casar con un indonesio y juntos llevaron a Barack a Jakarta para que se eduque en una madrassa o escuela islámica fundamentalista.
El “afroamericano” que hoy adoran los negros en los Estados Unidos, no es, pues, un negro puro auténtico. Es mulato y tiene más de africano que de norteamericano, pues no solo que su niñez y adolescencia la pasó en el exterior, sino que no ha podido exhibir su partida de nacimiento en Hawaii: hay pruebas de que nació en Kenya. Según la Constitución, no calificaría para presidente por no ser norteamericano por nacimiento.
En cuanto a Lincoln, hay gente negra y culta que lo aborrece porque lo consideran débil frente a las retaliaciones que debió ejercer contra los blancos en compensación por sus pecados esclavistas. Pero, además, fue el líder que comandó y triunfó en una muy cruenta guerra civil para defender la unión americana y terminar con la esclavitud. Lo hizo por creer en los valores sustantivos que dieron origen a esta nación sin vacilar para ello en tomar decisiones conflictivas.
Obama repudia, o ha repudiado, las acciones militares y civiles que se han adoptado en este país para defenderlo de los ataques terroristas. Y es muy complaciente e inclinado a dialogar sin condiciones con los enemigos de esta nación, ofreciendo el desarme nuclear unilateral, aún con el claro peligro de que Irán y otros países busquen desarrollar y almacenar ese y otro tipo de armas de destrucción masiva.
Martin L. King Jr. fue un apóstol del ideal de llegar algún día a contar con una sociedad en la que los ciudadanos sean apreciados y valorados, no por el color de su piel, sino por los atributos de su personalidad. Barack Hussein, en contraste, ha dicho en sus libros que la barrera racial es insuperable y ha ignorado y derspreciado, acaso por ello, la parte blanca de su ancestro. Se asoció por más de 20 años, además, a un líder religioso que abomina de los blancos y de los valores sustantivos de este país y que ha achacado al “imperio” todos los males del planeta.
Pero los “liberals” también se engañan y ya han comenzado a entenderlo. Creían que BHO cumpliría al pie de la letra sus promesas extremistas, pero ello es y será un imposible, a menos que haga algo impropio y la población no reaccione a tiempo para detenerlo (como ha ocurrido con Correa en el Ecuador).
El presidente electo dijo en la campaña que ordenará, por ejemplo, el retiro inmediato de las tropas en Irak. Hoy afirma que la fecha inicial de retirada, fijada por Bush con el premier iraquí Maliki es razonable: 16 meses, si las condiciones lo permiten. Es lo que Bush ha prometido: las tropas de la coalición, lideradas por USA abandonarán Irak así su gobierno se sienta capaz de asumir por si solo el control completo de la seguridad interna y externa del país.
Con respecto a los problemas de Abu Ghraib, la prisión para los detenidos del régimen de Saddam Hussein, BHO se hizo eco de las invectivas del mundo en contra de Washington por las supuestas torturas y adelantó que ordenará el cierre de la prisión de Guantánamo para probar que los enemigos de los Estados Unidos, incluidos los más avezados terroristas, serán tratados como delincuentes comunes protegidos por el Habeas Corpus.
Dice que cumplirá lo prometido al posesionarse. Con la aclaratoria, eso si, de que ejecutar esa orden “tomará tiempo” dada la delicadeza del tema. Ahora reflexiona que a estos terroristas, que no vacilan en sacrificar sus propias vidas o las de sus hijos para matar a inocentes pro Israel y pro USA, no cabe tratarlos como contraventores comunes que se pasan una luz roja. Y que, además, nadie los quiere de vuelta en sus países de origen ni en ninguna ciudad de USA si se clausura Guantánamo.
En lo económico el mesías es menos ambiguo: está encantado con el operativo rescate tramitado por su predecesor  y pide más para “estimular” la economía en recesión mediante aumento del gasto fiscal. No importa que 350.000 millones de dólares de rescate en manos de los bancos no hayan tenido efecto positivo, como no lo tendrán los 350.000 más del paquete de 700.000 millones de dólares que aprobó el Congreso.
Ahora Barack quiere más plata, 1 trillón, quizás más (1 millón de millones de dólares) para crear dizque, primero 2.5 millones ahora 4 millones de nuevos empleos. ¿Cómo? En obras públicas, como lo hizo su otro “ídolo”, el presidente FDR.
La fórmula equivale a echar más gasolina a una hoguera o a darle tragos a un alcohólico. Para ganarse a los republicanos, se ingenia en proponer juntamente una reducción de impuestos...pero no general, sino limitada a los ciudadanos de ingresos medios y bajos. No a los “ricos”, a los que quiere castigar con más impuestos, como Correa en el Ecuador.
Pero ocurre que quienes crean riqueza no son los pobres, sino los ricos, los burgueses a los que Correa quiere ver exiliados del Ecuador. En los Estados Unidos, pese a su economía, si se aumenta el gasto fiscal y se dificulta el ahorro y la inversión, la consecuencia será mayor recesión, mayor desempleo y mayor pobreza. Como ocurrió con FDR hasta antes de la II Guerra Mundial que movilizó realmente las fuerzas productivas de esta nación.
USA está gastando más de lo que produce, recibe y ahorra. La diferencia se está temporalmente superando con endeudamiento externo. Pero ese factor no es indefinido y cualquier momento estalla con la devaluación del dólar y y el derrumbe de toda la estructura que está detrás de ese símbolo. La única opción es una moderar el gasto con un reajuste disciplinario en las prioridades y, sobre todo, con un real estímulo al ahorro y la inversión.
El lema de BHO ha sido el cambio. Si el solo cambio que pudiera aplicar fuera en el campo tributario, con un “flat tax” o impuesto único, por ejemplo, la economía del país reflotaría y con ella la del mundo entero. Por desgracia, su objetivo, como el de Correa, es castigar a los “burgueses”, “pelucones” y ricos en general (aún cuando él esté como tanto demócrata charlatán en el nivel de la gente con más altos ingresos en este país) y aparecer caritativo con los pobres.
La ceremonia de “inmaculización” (como dice el popular analista de radio Rush Limbaugh) de Barack el mesías será este martes y no hay persona que no perciba desde ya olor a incienso por doquier. La ilusión durará poco. La “negritud” y los “liberals” no tardarán en darse cuenta que BHO, el enigma, el mito, es solo eso y nada más. Como ha ocurrido con tantas otras utopías de la izquierda en todos los tiempos y latitudes.

Sunday, January 11, 2009

RAFAEL CORREA AL DESCUBIERTO

Fidel Castro, cuando derrocó a Batista, jamás dijo que su verdadera ideología era la comunista. Al contrario, habló de que no le interesaba el poder y que su objetivo era convocar a elecciones libres lo antes posible, para que en Cuba hubiese una transición inmediata de la dictadura a la democracia.
Han transcurrido 50 años y esas promesas se las llevó el viento. La Cuba de Batista se convirtió en la Cuba de Fidel. Las elecciones libres nunca llegaron y la oposición a la nueva férrea dictadura fue combatida a sangre y fuego. Nada en esa isla otrora próspera se hace o dice sin la venia del caudillo.
Fidel enfermó gravemente y desde hace un par de años ha dejado de presentarse en público. Pero sigue gobernando tras de bastidores a través de su hermano menor Raúl, a quien designó por su sola voluntad a que lo represente “en vivo” como gobernante.
Si bien Fidel ocultó su ideología hasta que asumió el mando sin oposición, su sucesor condicionado no tuvo necesidad de ello. Desde muy temprano estuvo afiliado a las juventudes comunistas de Cuba y es obvio suponer que lo hacía con el conocimiento y autorización de su dominante hermano mayor.
El actual presidente ecuatoriano Rafael Correa también ha ocultado su verdadera ideología hasta época reciente, luego de dos años de gobernar al país e imponerse autoritariamente al punto de derruir todo el sistema institucional democrático y abrir camino a una abierta dictadura.
En su visita a Cuba en estos días, Correa ha agotado el léxico de adjetivos para alabar al sistema dictatorial castrista. Ha dicho que ese sistema es “profundamente democrático” y admirable “por su respeto a los derechos humanos” entre los cuales destacó los de la libertad e independencia. Como para enfatizar su devoción por la dictadura visitó reverente la tumba del Che Guevara, como antaño solía hacerlo todo comunista que se auto respetaba a las tumbas de Lenín y Stalin.
Quien así se expresa y actúa, es obvio que comparte una ideología que exalta el caudillismo, el culto a la personalidad y el mesianismo y que, por lo mismo, rechaza los sistemas antípodas basados en la alternabilidad responsable de los gobernantes, elegidos en comicios libres, abiertos y periódicos.
En suma, a Correa finalmente se le ha caído la careta. Su verdadero rostro es el del autócrata que quiere controlarlo todo, que quiere humillar y acaso encarcelar también a quienes no piensan como él, sean líderes del sector empresarial privado, incluídos las empresas periodísticas y los periodistas que informan, opinan y critican.
Correa es una réplica de Hugo Chávez de Venezuela, el cual a su vez es un guignol que los hermanitos Castro manejan desde La Habana. Es a ellos y a servidores menores como Ortega y Morales, que el presidente ecuatoriano rinde pleitesía. Y cuando califica de democracia ejemplar a lo hay en Cuba, es porque considera que es un ejemplo que hay que imitar en el Ecuador.
Cuba tenía el nivel de vida más alto de América Latina, con anterioridad a la toma del poder de Castro en 1959. Ahora tiene uno de los más bajos de la región, similar al de Haití. Es probable que el analfabetismo haya bajado, pero ha bajado en compensación la calidad de la educación primaria, secundaria y universitaria.
Los apologistas de los Castro hablan de los logros en medicina, pero en el mejor de los casos ello se refiere tangencialmente a la atención primaria, esto es, vacunación y primeros auxilios. Pero a otros niveles faltan medicamentos, cuartos, quirófanos, salvo que se trate de atender a los pacientes/turistas extranjeros, que dejan las tan necesitadas divisas.
Inclusive si fueran ciertas esas conquistas ¿se justificaría por ello la pérdida de las libertades humanas? En el proceso de afianzamiento de la “revolución”, Castro y el Che Guevara asesinaron en el paredón a cerca de 20.000 disidentes y aún hay en las cáceles centenares de presos políticos.
El sistema policíaco ni siquiera permite la resistencia pasiva o comentarios privados entre familiares y amigos cercanos debido a la delación constante de infiltrados. La radio, la TV y los medios escritos son todos estatales e inclusive el acceso a audiciones externas y al Internet están prohibidos o muy restringidos.
¿Es eso lo que Correa califica como algo “profundamente democrático”?
Quizás por ello es que no cesa en acosar a los periodistas y a los medios de comunicación todavía independientes en el Ecuador. En La Habana tildó al diario El Universo de Guayaquil de pasquín y amenazó con tomar medidas porque realmente “sus dueños son extranjeros”. Citó cifras, nombres e incluso dijo que los dueños son originarios de las Islas Caimán.
Confiscó, sin derecho a la defensa, las propiedades de la familia Isaías y entre ellas estaciones de TV y radio. Antes lo ha hecho con otras radios y con el diario El Telégrafo, también de Guayaquil. Fundó una TV estatal con dólares de Chávez y está en proceso el reforzamiento de la moribunda Radio Nacional del Estado.
Correa quiere controlarlo todo, como los Castro, Chávez, Lenin, Mao, Kim y todos los de esa estirpe, Hitler y Mussolini no son excepción. Y lo está consiguiendo aceleradamente con la venia de casi el 70% de la población, según últimas encuestas. No hay que sorprenderse. En el Egipto de Nasser, su popularidad era del 95% y Hitler ganó los comicios en 1933 hasta con el voto de los judíos.
Esos hechos históricos no prueban ni que las dictaduras comunistas o fascistas sean benéficas, porque asi lo crean y deseen en determinadas circunstancias ciudadanos frustrados por múltiples motivos. Ni que ninguna dictadura sea solución a problemas de la democracia, por graves que fueren.
Nadie en sano juicio podría argüir que dado el descalabro de los Castros, sería preferible el retorno de un Batista. Pero tampoco cabe sostener que una dictadura estilo Batista, Trujillo o Somoza merecen respaldo frente al potencial peligro de una dictadura comunista.
Los extremos son deplorables. La sensatez, el sentido común, el estudio de la historia aconsejan que los defectos de la democracia tienen que ser rectificados con más democracia, no con menos democracia. No porque un Gutiérrez, Palacio e inmediatos antecesores en el gobierno ecuatoriano fueron ineptos, ha de decirse que la democracia falló y que hay que ensayar una dictadura para mejorarla.
Los caudillos estilo Correa, Chávez o Castro se rodean exclusivamente de esbirros para gobernar. Siempre éstos están prontos a alabar todos sus ex-abruptos e impertinencias. Porque al menor asomo de crítica, caen en desgracia y son expulsados del clan, cualquiera sea su rango.
Nadie, en su círculo, le hizo ver la idotez de pelearse con Lula del Brasil en torno a pagos de un préstamo para una hidroeléctrica. Estuvo desafiante hasta último momento, hasta que se entrevistó con Lula y agachó la cerviz. El embajador en Quito, retirado en protesta, regresará tras el pago de la primera cuota del crédito en diciembre pasado.
Tampoco nadie objetó su asalto a los fondos del IESS. Con los primeros 700 millones de dólares, ha pagado 350 millones de dólares de otras deudas externas y el resto lo empleará para sueldos de una burocracia que ha crecido perniciosa y obscenamente. El monto de estos pagos llega a 4.500 millones de dólares, la mitad del Presupuesto estatal.
El gasto público, por tanto, permance inalterado, pese a que los ingresos se han reducido significativamente por la caída de los precios del petróleo y las remesas de emigrantes. Y pese a la crisis, sigue expulsando a empresas petroleras extranjeras como la Perenco de Francia y Agip de Italia, solo por su capricho de continuar en la OPEP y reducir la producción ordenada por el cartel.
Al propio tiempo continúa en sus diatribas contra el presidente Uribe de Colombia, con quien no quiere reanudar las relaciones diplomáticas que él suspendió por el ataque al campamento de Angostura, en marzo pasado. El líder colombiano le proponía, por enésima vez que se deje de lamentar por el ataque a los terroristas, que reanude las relaciones y se sume a la lucha contra las FARC.
Correa montó en cólera y dijo que seguirá combatiendo a las FARC (¿?), pero se negó a tildarlos de “terroristas”, como la Unión Europea y Estados Unidos. Si no son terroristas ¿son “luchadores por la libertad”? Así fue como Correa los llamaba afectuosamente hasta antes del 1 de marzo. Ahora esa frase parece que toma actualidad, justo en consonancia con las alabanzas que acaba de hacer a Cuba y su sistema de terror.
La visión está ahora bastante clara al respecto. Le ha dolido a Correa el ataque a Angostura, no porque se violó el territorio ecuatoriano en una estrecha franja de frontera, sino porque allí murieron terroristas, entre ellos el líder Reyes y se capturó información de computadoras que revelan sus nexos con las FARC.
Gustavo Larrea anuncia que renunciará al ministerio de Seguridad para postularse para la Asamblea (antes Congreso). Si rigiera un Estado de Derecho, este señor debería renunciar al ministerio para ir a la cárcel, por colaborar con las FARC en Angostura, sitio al que visitó con frecuencia. Él autorizó la presencia de ese campamento en territorio ecuatoriano , lo cual eso si viola la soberanía nacional.
Eliminar terroristas en ese sitio no es violar la soberanía, es acción de limpieza contra quienes quieren afectar a la democracia por métodos violentos. Lo ideal habría sido que Uribe y Correa realizaran esa operación conjunta de limpieza. Pero ello era imposible, dado que los servicios de inteligencia colombiana probablemente le advirtieron a Uribe sobre las verdaderas inclinaciones ideológicas de Correa, protectivas de las FARC.
Uribe actuó como Israel está actuando en Gaza. Con los terroristas no cabe negociación, hay que eliminarlos antes de que ellos nos eliminan a nosotros. Israel quizo bombardear las centrales nucleares de Irán, como lo hizo antes con la central nuclear de Irak, pero no hubo respaldo de GW Bush.
Si Bush fue renuente ¿qué cabría esperar de Obama? Omert, que falló en la respuesta militar a Líbano, no vaciló esta vez. Ordenó el ataque con toda la fuerza para pulverizar a Hamas que no había cesado en disparar cohetes a Israel y enviar suicidas en misiones inenarrables contra seres inocentes. Si Israel no actuaba pronto, no podría, no hubiera podido actuar jamás contra Hamas en tiempos de Obama...
Si Uribe consultaba a Correa antes del golpe en Angostura, este golpe no ocurría nunca y los terroristas escapaban. Ahora Correa condena a Israel por “genocidio”, pero nunca dijo nada por los ataques constantes de Hamas contra este país, única democracia en Medio Oriente y entre las más prósperas de las naciones en lo económico, cultural, científico y militar.
Hamas llegó al gobierno por elección popular. Pero no gobernó para mejorar las condiciones de vida de los palestinos, sino para absorber recursos propios y de Irán y Siria para armarse y atacar a Israel. Ahora claman los anti israelíes como Correa por una tregua, tregua que existía y que fue quebrantada por Hamas.
Las treguas son pausas que han servido para el rearme de Hamas. Los millones de dólares de todas partes del mundo para la rehabilitación de los palestinos víctimas de la guerra, han servido para el rearme. Alguien decía que Truman puso en marcha el Plan Marshall para reconstruir a la Europa devastada por la II Guerra Mundial, pero no para recrear al Reich.
En Alemania, en toda Europa florecen la democracia y la prosperidad gracias a ese Plan Marshall. En Hamas, si la situación no varía, una nueva ayuda internacional a Gaza equivaldría a oxigenar a un grupo asesino, tan asesino y genocida como el de Hitler.
También en armonía con su ideología fascista, Correa se ha mostrado escéptico con Obama. Duda que esta vez un presidente norteamericano “se porte bien” con Cuba. Antes de estrecharle la mano, Correa quiere que Obama termine con el “bloqueo” a Cuba. ¿De qué bloqueo habla si él y cualquier otro ciudadano del mundo puede ir y venir y comerciar con Cuba?
El bloqueo a una isla como Cuba, supondría un acordonamiento de ese territorio por aire, mar y tierra, con fuerzas militares, acorazados, lanchas, helicópteros, intercepción de comunicaciones. Nadie podría entrar ni salir de la isla sin autorización de las fuerzas encargadas del bloqueo.
Nada de eso sucede. Lo que si hay es un embargo que se instauró tras las confiscaciones de empresas norteamericanas en la isla, sobre todo las azucareras, que eran y siguen siendo (aunque ahora bajo control estatal) la principal fuente de ingresos en Cuba (aparte de los 6.000 millones de dólares del subsidio soviético en tiempos de la URSS y del petróleo venezolano, hoy).
El embargo bloquea, si, pero al libre comercio entre Cuba y los Estados Unidos, aunque hay excepciones humanitarias y de otra índole. Y, por supuesto, controla el flujo de divisas a la isla, mientras mantiene suspensas las relaciones diplomáticas con el régimen cubano. ¿Hasta cuándo? No hasta que vuelva un Batista, sino hasta que en ese hermoso país se instaure la democracia. No la democracia “correista”, por cierto.

Saturday, January 3, 2009

LOS AMIGOS DEL PRESIDENTE CORREA

El presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower, hizo célebre el adagio que dicen es de origen árabe, cuando justificó el apoyo a ciertos dictadores de América Latina afirmando que "los enemigos de mi enemigo son mis amigos".
Estos dictadores, como Somoza de la República Dominicana, eran abiertamente anti comunistas y el peor enemigo de los Estados Unidos en esa época era la Unión Soviética, que quería propagar por el mundo el comunismo, sistema de concentración fascista del poder que implicaba la desaparición de la democracia occidental.
Debido al evidente rechazo a los movimientos comunistas y pro comunistas de tales dictaduras latinoamericanas, Washington veía con indiferencia esa otra forma de represión de la democracia y ofrecía apoyo económico, militar y táctico a los tiranos y tiranuelos a condición de que frenaran la propagación comunista.
Ahora se advierte que tal política era equivocada y se la ha rectificado, como es el caso del actual presidente George W Bush. El objetivo ahora de la "doctrina Bush" es propiciar la construcción de las democracias por todo el orbe y aunque la amenaza del comunismo casi ha desaparecido tras la caída y disolución de la URSS, el nuevo enemigo de la democracia es ahora el fundamentalismo musulmán.
El presidente ecuatoriano Rafael Correa es un economista que estudió 4 años de Economía en los Estados Unidos. No obstante, el lapso vivido en este país no le sirvió para entender mejor su cultura e historia. Al contrario, tan pronto asió el poder político en el Ecuador como Presidente (y antes como ministro de Finanzas del régimen previo) enfiló todas sus acciones a acomodar al país y sus instituciones a su ambición de gobernar como un fascista.
(La definición moderna del fascismo es, según el website YourDictionary: "...a system of government characterized by rigid one-party dictatorship, forcible suppression of opposition, private economic enterprise under centralized governmental control, belligerent nationalism, racism, and militarism, etc." lo que en español significa: "...sistema de gobierno caracterizado por una dictadura de rígido unipartidismo, supresión por la fuerza de la oposición, la empresa privada bajo control centralizado del gobierno, nacionalismo beligerante, racismo, militarismo, etc.")
Este estilo Correa está logrando de manera acelerada. La oposición ha desaparecido y no hay sino un solo partido político, el de Correa. Las funciones tradicionales de la democracia para frenar los excesos del ejecutivo han sido vandalizadas y las que han surgido de los escombros son sumisas por completo a la voluntad del dictador constitucional, como en la Venezuela de Hugo Chávez. Muchos medios de comunicación escritos y audiovisuales son ahora de propiedad del Estado y los privados que sobreviven son constantemente asediados y vejados por Correa, cuya incontinencia verbal no se diferencia en nada de la de los tiranuelos tradicionales.
En esa campaña permanente por destruir a sus opositores y absorber poderes, Correa ha hecho de los Estados Unidos y su forma de gobierno un anatema casi diario. La explicación es clara: los Estados Unidos y los países que comparten parecidos sistemas de gobierno son antípoda del fascismo y hay que combatirlos. No importa si la política ha variado y que el mundo ya no se divide tajantemente entre comunismo y pro comunismo frente al anticomunismo.
 Correa insulta a los Estados Unidos porque es antípoda de su concepción de gobernar. Él va en pos del fascismo concentrador de poder como ocurrió con la Alemania nazi y la URSS. Estas formas arcaicas han fracasado, fueron derrrotadas por las fuerzas militares de las democracias de Occidente, pero aún subsisten en Cuba, Corea del Norte y en las áreas árabes del Medio Oriente, Asia y África.
El contraste entre democracia/libertad y fascismo es obvio para cualquiera con sentido común y conocimiento de la historia. El absolutismo en todas sus formas humilla al ser humano y lo empobrece material y espiritualmente. Cuba, hasta 1959, era la nación con el más alto nivel de vida en América Latina. Con la dictadura de medio siglo de Fidel Castro, es ahora una de las más oprimidas y miserables. Corea del Norte tiene que recurrir al chantaje nuclear para proveerse de petróleo y alimentos para aliviar la hambruna de su pueblo.
Ciertamente que en Cuba pre Castro, como en el Ecuador y en todas las democracias del mundo, el sistema no era ni es perfecto,porque nada de lo humano es perfecto. Pero el fascismo, en sus variantes comunista, socialista o falangista, se auto califica de utopía perfecta y es todo lo contrario. Correa y sus coidearios Correa, Chávez, Evo Morales y el mentor Fidel Castro lo saben pero sostienen que el socialismo del siglo XXI es la respuesta a las imperfecciones de la democracia. La mentira la han disfazado con dádivas populistas financiadas por los excedentes en los precios petroleros, pero ya esa farsa comienza a evaporarse y el colapso económico está ad-portas.
Arrecian en consecuencias las diatribas contra los Estados Unidos y sus aliados y amigos. Esa tendencia se refleja en el giro que Correa ha dado a la política internacional que parece guiarse con una paráfrasis del adagio de Eisenhower: "todos los enemigos de mi enemigo son mis amigos". A lo que habría que añadir: "todos los amigos de mi enemigo son mis enemigos", como en el caso del presidente colombiano Álvaro Uribe. De ahí que en la lista de "fraternos" de Correa figuren Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y últimamente Irán y otros extremistas musulmanes. (Quiere incluir a Rusia y China, pero ese es otro error de visión de Correa)
El nuevo canciller ecuatoriano acaba de divulgar un comunicado mentiroso de respaldo al movimiento terrorista Hamas. Acusa a Israel, no a Hamas, de actos brutales y asesinos y se solidariza tácitamente con sus acciones de terror contra Israel. Y tácitamente también da su respaldo a Irán y Siria, que fomentan con armas y dinero dichas acciones terroristas en Israel, Irak, Líbano, Afganistán y, por extensión, en otras zonas distantes como Mumbai, Indonesia, Túnez, Madrid y, si pudieren, los Estados Unidos y otras áreas de Europa.
En su charla radial de los sábados, Correa ha dicho hoy que irá feliz de visita a Cuba esta próxima semana. "Es una gran deferencia que nos han hecho" al invitarnos a la celebración del 50 aniversario de la dictadura castrista, afirma. Se supone que utiliza el "nos" no como el Papa, sino en referencia a los ecuatorianos. ¿Los ecuatorianos se sienten realmente honrados de rendir pleitesía a una dictadura interminable, que se delega sin pudor de un hermano a otro y que mantiene subyugada a una mayoría que acaso da su apoyo en las encuestas porque no tiene otra opción?
A propósito de encuestas, sería interesante averiguar si la mayoría ecuatoriana está consciente y de acuerdo con la destrucción del sistema de empresa privada libre en el Ecuador, con la carga de insultos con los cuales pretende doblegar a banqueros y periodistas cada vez que alguno de ellos osa criticar sus medidas y sus acciones,  si concuerda con la alianza del Ecuador con las naciones terroristas. Y si les parece aceptable su inconsistencia en el manejo de la deuda externa, el asalto a los fondos del IESS (l.500 millones de dólares para gasto corriente, por la caída de los precios del crudo).
La insensata decisión de reafiliarse a la OPEP, en infantil suposición de que esta asociación petolera es enemiga de USA y Occidente, ahora le resulta inconveniente pues tiene que rebajar su ya magra cuota exportable en unos 40.000 barriles diarios de crudo. ¿Con qué viveza superará este dilema? Pues obligando a una empresa privada, la italiana AGIP, a que deje de producir en ese monto. ¿Cómo va ella a resarcirse de su inversión? Es problema de ellos, parece contestar Correa.
Casi simultáneamente a esta abusiva e irresponsable decisión, se anuncia que Petroecuador necesitará de 24.000 millones de dólares de inversión hasta el 2013 para que la producción se mantenga en el nivel de 200.000 b/d. El Estado está en quiebra. ¿Qué compañía inversora extranjera sería tan ingenua como para facilitar esa inversión en el Ecuador, ante tanta insensatez? Los chinos, a los cuales por algún momento Correa quería atraer, probablemente se sentirán ofendidos por el lenguaje empleado hoy en su perorata radial para reclamarles por un supuesto retraso en las obras portuarias de Manta. Las voy a patear (como a Odebrecht de Brasil) y desde ahora las obras portuarias pasan a control del Estado... dijo.
El arrogante líder, a este paso, corre peligro de quedarse sin amigos, sean o no amigos de los Estados Unidos.

Sunday, December 21, 2008

EL CHARLATÁN SE RECTIFICA

El presidente Rafael Correa, que ha superado a Abdalá Bucaram como el peor charlatán en la larga historia de gobernantes del Ecuador, acaba de rectificarse y advertir que la crisis global de la economía también afectará a esa nación bananera/petrolera.
Correa tiene un doctorado en Economía en una respetable universidad de los Estados Unidos, pero sus conocimientos académicos sobre la materia no parecen superiores a los de un abacero de barrio. Cuando se produjo el colapso en el mercado hipotecario de los Estados Unidos, casi pareció alegrarse suponiendo que ello solo afectaría “a los gringos”.
Me importa un comino lo que les pase a ellos, dijo, puesto que nosotros en el Ecuador “estamos blindados” para evitar cualquier impacto de ese problema. Como en tantas otras de sus predicciones y sentencias sobre economía, esta vez también falló. El mal manejo de la política de concesión de hipotecas, por influjo de los gobiernos demócratas, hizo tambalear no solo a la economía y finanzas de los Estados Unidos, sino de todo el mundo.
Una de las consecuencias del descalabro, que no se sabe cuando terminará ni cuando comenzará a superarse, fue el desplome de los precios del petróleo de 140 dólares por barril a menos de 30 dólares, que bajan a 20 dólares para el crudo del Ecuador. Los emigrantes ecuatorianos en USA y Europa, además, están reduciendo drásticamente los envíos de dinero a sus familiares en el Ecuador.
Esos dos rubros, petróleo y remesas, generaban la bonanza fiscal de Correa que le permitió apuntalar su forma altanera e insultante de gobernar. En base a ese poder económico ficticio, descuartizó la estructura institucional democrática del país, acrecentó el gasto público de manera descomunal e irrresponsable, absorbió el control total de la economía y con ello desalentó la inversión nacional y extranjera, aumentando el desempleo y la pobreza.
Ahora se ve en aprietos por el impacto del fenómeno mundial “que ha ido más allá de nuestras expectativas”. Pero lejos de pedir excusas por las evidentes muestras de su incapacidad como estadista, se lanza en nuevos insultos contra banqueros, empresarios, periodistas a los que acusa de “pelucones” corruptos acostumbrados a “mangonear” del país.
Un dato estadístico señala que su su administración de 2 años hubo un ingreso imprevisto de 17.000 millones de dólares por las ventas petroleras, debido al incremento igualmente inesperado de los precios en el mercado mundial. En lugar de crear un fondo de reserva para afrontar posibles contratiempos no planeados en la economía, como Noruega lo ha hecho de modo ejemplar, Correa forró sus discursos con una expansión insolente de la burocracia, los ministerios, la concesión de contratos sin licitación ni control, los viajes innecesarios, las compras inútiles de aviones y más equipos.
Para halagar y silenciar a las fuerzas armadas, ahora se conoce que Correa duplicó a 631 millones de dólares las compras de armamentos hechas por sus 3 predecesores juntos. Cada una de las ramas recibió jugosos contratos para obras públicas, hecho que no se repetía desde las últimas dictaduras militares. La Marina se hizo cargo de Petroecuador, por añadidura.
El dinero fácil le permitió continuar en su arrogante actitud frente a las empresas de inversión extranjeras, como las del petróleo u otras como las brasileñas. Y le indujo a decidir unilateralmente el no pago de parte de la deuda externa, casi la mitad de 12.000 millones de dólares, lo que traerá como consecuencia el cierre del crédito externo y el planteamiento de juicios por parte de las aseguradoras de esos créditos en mora.
En su obsesión antinorteamericana, resolvió poco antes de la crisis mundial volver a adherirse a la OPEP, en la creencia de que era otro sindicato anti yanqui. Con la baja de los precios, ese organismo acude otra vez a la rebaja colectiva de la producción para sostener dichos precios y el Ecuador, lo dice Correa, acatará el acuerdo en la cuota porcentual. No cabe duda, Ecuador terminará nuevamente por desafiliarse y ahora tampoco podrá pagar la millonaria cuota de asociación.
Humillación tras humillación. Como plazuela de barrio, se irritó por una falla de construcción de la hidroeléctrica San Francisco y decidió expulsar a la constructora brasileña y no pagar el crédito de un banco estatal de ese país. El presidente Lula frenó al gangster y ahora, tras dialogar con él en Brasil, Correa terminó por aceptar pagar lo que debe pagar.
Igual sucederá con las petroleras cuyas instalaciones fueron confiscadas y, con el paso del tiempo, con las empresas de la familia Isaías, incluídas las estaciones de TV. A la banca privada la ha acosado verbal y jurídicamente y cuando ellos, en un comunicado de la Asociación, le piden cordura porque los malos tiempos se avecinan, los amenaza con encarcelarlos si osan nuevamente “propalar falsos rumores”.
Para paliar la crisis, auncia más impuestos. Promete limitar el gasto, pero deja sin precisiones esa tarea a los 30 y más ministerios. Se sabe que nada significativo ocurrirá en el corto plazo. Pero reitera que los subsidios y el “gasto social” no se reducirán. ¿Cómo hacerlo? Lo dice con todo descaro: tomando del IESS 2.200 millones de dólares.
Su razonamiento de economista con PhD es “claro”. ¿Por qué vamos a regalar esa plata a los gringos, colocándola al 0.98% de interés, cuando aquí podemos usar ese dinero al 5 % o 6%%? El dirigente del IESS, esbirro colocado por Correa, dice estar listo a ayudar al Gobierno, como ha sido costumbre con gobiernos anteriores...
Velasco Ibarra era adicto a echar mano de los fondos del IESS cuando le venía en gana. Correa lo hará y en todos los casos lo que ocurrirá es que esos fondos nunca regresan y pasan a alimentar la deuda eterna del sector público con esa institución, a la que aportan los trabajadores y empresarios del sector privado.
Algo parecido sucedió recientemente en Argentina, aunque de modo mucho más radical. No debe sorprender si ese primer manotazo de Correa termina en algo parecido en el Ecuador. Cuán distinto sería si la seguridad social buscara el canal privado para capitalizarse, como en Chile y que, en lugar de que los ahorros sean poco productivos o caigan en manos de gobiernos irresponsables, alimenten el ahorro social para fines productivos a través de la empresa privada.
Correa sigue impertérrito en su voluntad de entrar en moratoria del pago de la deuda “ilícita”. Ignora que los préstamos externos se conceden no a los titulares de los gobiernos del momento, sino a los gobiernos representativos de los Estados soberanos. Si se detectaran irregularidades de cualquier tipo en la concertación de los empréstitos, se los podría volver a examinar, pero con la venia de las partes. No unilateralmente. Eso viola la ética y las regulaciones internacionales sobre materia..
Pero Correa dice que si seguirá pagando las deudas al BID, a la CAF y a otras institucionaes crediticias regionales “porque son nuestras”. ¿O sea que si “no son nuestros” no paga? Por lo que se conoce el principal accionista del BID es los Estados Unidos (cuando se fundó aportó 15 de los 40 millones de capital, ahora tiene 991 millones de dólares de los 2.902 milllones y en el presupuesto de operaciones especiales su aporte es de 100 millones de dólares del total de 150 millones de dólares).
Con menos dinero del petróleo y de las remeses de los emigrantes, la economía ecuatoriana se desploma. Las medidas correctivas no servirán para nada, pues en nada se alterará la actitud obstructiva del gobernante en contra de la actividad privada empresarial, nacional y extranjera. Con más impuestos a las importaciones y más restricciones al ingreso y egreso de capitales, habrá menos inversión.
Muchos analistas hay en el Ecuador que están preocupados por esta marcha al vacío del presidente Correa y piden que reflexione. Lo que consiguen es más insultos y más amenazas de crear mordazas a la libre expresión del pensamiento a través de la radio, la prensa y la TV. Pero los gremios no reaccionan aun en debida forma.
Uno de los afectados es Carlos Vera, considerado (sobre todo por él mismo) como la superestrella de la televisión ecuatoriana. Vera fue un ardiente defensor y propulsor de Correa en la campaña presidencia y sucesivas. Pero últimamente ha denunciado algunas cosillas impropias del caudillo, como viviendas mal construídas con fondos públicos en su tierra natal de Manabí.
La respuesta de la maquinaria propagandística del gobierno ha sido furibunda contra Vera. Y éste se queja (en entrevista concedida a Ecuador Inmediato), no de Correa en general, sino de su inconsistencia e ingratitud, pues le recuerda que siempre le ha sido fiel y que si volviera a presentarse la disyuntiva entre Correa y Álvaro Noboa, volvería a votar con los ojos cerrados por Correa.
¿Por qué me tratas así? parece decirle Vera a Correa, si yo he aplaudido todos tus actos buenos como el no pago de la deuda ilícita, la arremetida contra las empresas petroleras extranjeras, la reacción contra Colombia por destruir el campamente de narcoterroristas en la frontera, por el saqueo a las empresas de la familia Isaías. Todo, todo eso he aplaudido ¿y me pagas de ese modo, Rafael?
Si Vera (cuyo estrellato despuntó en uno de los canales de TV de los Isaías) y otros concuerdan con esas acciones de Correa, deberían ser entonces sus incondicionales. Las malas construcciones escolares no son sino minucias comparadas con esas aberraciones de mal gobernar, que Vera las aplaude.

Sunday, December 14, 2008

ECUADOR EN PROCESO DE EXTINCIÓN

El presidente Rafael Correa continúa en su plan de destruir al Ecuador en todos sus flancos.
En lo político ha destrozado y corroído el sistema institucional democrático basado en el mecanismo universalmente aceptado de controlar los excesos de poder, dividiéndolo en tres ramas que se vigilen mutuamente.
Ahora nadie puede prevenir ni sancionar los excesos de una de las tres ramas, la del Ejecutivo, en manos del presidente Correa. No hay ni Congreso ni Función Judicial ni Contraloría que puedan frenar sus abusos y corrupción.
Una de las tantas muestras de abuso las dio Correa al intervenir personalmente en Petroecuador para que se revoque la concesión legalmente otorgada a una empresa minera norteamericana y cederla a otra petrolera representada por su hermano mayor.
La compañía afectada ha presentado una querella ante una corte de Colorado. Probablemente la gane y el país, con o sin Correa, tendrá que pagar las consencuencias. Mientras tanto el mandatario protege a su hermano en lo interno y trata de bloquear cualquier investigación interna amenazando que si se procede, renunciará.
En política exterior, no hay Comisión Consultiva de Relaciones Exteriores o Congreso para le apruebe o no sus arriesgadas decisiones, como la de insistir en la ruptura diplomática con Colombia o indisponerse con Brasil.
Tampoco nadie le ha objetado que continúe distanciándose de la Unión Europea y los Estados Unidos al estrechar lazos con Irán, que está condenado por las Naciones Unidas por su negativa a aceptar la inspección que compruebe si sus programas nucleares están o no encaminados a fabricar bombas.
Peor aún, Correa ha dicho lo que no ha dicho ningún otro jefe de Estado, ni el propio fundamentalista iraní Ahmadenajad: que nadie puede negarle el derecho a Irán de contar con su propio arsenal nuclear.
Cuando los Estados Unidos fabricó y utilizó las primeras bombas atómicas, como último recurso para derrotar al Japón y terminar la II Guerra Mundial sin más víctimas norteamericanas y aliadas, propuso al mundo que no se fabriquen más bombas y que la energía atómica sirva solo para fines pacíficos.
La Unión Soviética se opuso, como se opuso a integrar el Plan Marshall para la reconstrucción europea. Luego se entendió por qué y para qué. Hurtó la fórmula a los Estados Unidos y desarrolló no solo la bomba atómica sino también luego la de hidrógeno. Con ello amedrentó a Occidente para expandir su imperio ideológico por todo el orbe.
Correa quiere que Irán se sume al club nuclear ¿para qué si nadie quiere invadir a ese país? La respuesta la ha dado el mismo Ahmadenajad en repetidas oportunidades: el propósito es liderar al fundamentalismo musulmán para borrar del mapa a Israel y atacar a los Estados Unidos y sus aliados de Occidente, como ya lo ha hecho antes y después del 9/11, pero con mayor fuerza destructiva.
Para tan radical giro en la política exterior del Ecuador, Correa está rodeado no de consejeros ni analistas, sino de esbirros. La ejecutora directa de sus caprichos, la Canciller María Teresa Salvador, es una que ahora se retira del cargo “con la misión cumplida”.
Los militares no opinan nada. Su silencio está al parecer comprado con los contratos asignados a dedo por Correa para que ejecuten obras públicas que nadie fiscaliza o para administrar mal empresas estatales como Petroecuador.
Las escuelas y viviendas contratadas con orden suya, sin concursos de licitación, se caen por mal construídas y la vialidad nueva y las obras de mantenimiento no aparecen mientras los caminos están más intransitables que nunca.
En lo económico, borró la independencia del Banco Central y de la Superintendencia de Bancos y ha castrado a la banca privada, al extremo que tres importantes bancos se han ofrecido en venta al gobierno. Estaciones de TV y al menos un diario nacional han sido confiscados y nada que critique al mandatario se permite divulgar o comentar.
En uno de sus peores gestos de matón, expulsó a la empresa brasileña Odebrecht y decidió no pagar el préstamo brasileño para construir la central hidcroelétrica San Francisco (sin licitación). Acto continuo decidió declararse en mora en el pago de deuda externa e intereses que juzga “ilegales” y que constituyen el 40% del total de más de 12.000 millones de dólares de deuda.
La resolución coincide con la baja en los precios del petróleo y con el debilitamiento de la economía global, que ha reducido las remesas de los inmigrantes que buscaron refugio de trabajo en otros lares.
Las ventas del crudo y esas remeses representan los mayores ingresos del fisco, esto es, de la chequera no auditable del dictador “constitucional” Correa. Si siguen a la baja, como todos predicen, la charlatanería obscena del líder no bastará para sufragar sueldos ni para afrontar el boicot financiero internacional que sobrevendrá por el no pago unilateral de la deuda.
Sobrevendrá la inflación, tendrá que desaparecer el escudo de la dolarización y el país entrará en crisis total que afectará, como siempre y principalmente, a los sectores más desprotegidos de la población.
Segmento que, irónicamente, es el que le sigue apoyando beatífica y masoquistamente con cerca del 70%, según las últimas encuestas de opinión.

Sunday, December 7, 2008

REVOLUCIÓN CIUDADANA + REVOLUCIÓN ISLÁMICA

El presidente ecuatoriano Rafael Correa ha volado a Teherán acompañado de casi un centenar de personas para sellar personalmente y ante testigos un pacto con el gobierno teocrático que preside el Ayatola Sayed Ali Jamein.
El pacto no es para crear y estimular el comercio entre los dos países. Dado que ambos producen y consumen casi los mismos productos, ese objetivo es solo una fachada. La verdadera razón de la alianza es la lucha conra el enemigo común: los Estados Unidos.
Se entiende que Irán considere a los Estados Unidos su enemigo por ser el líder de un movimiento que cuenta con el respaldo de las Naciones Unidas para obligar a esa nación a que se abra a la inspección de expertos para comprobar si está o no construyendo armas nucleares con las cuales quiere, según confesión expresa de sus líderes, combatir a Occidente y borrar del mapa a Israel.
Tampoco Irán ha visto con simpatía a los Estados Unidos y sus aliados de la OTAN en la lucha para contener la expansión del terrorismo islámico de Al Qaeda, Hamas, el Talibán y otras organizaciones afines y conexas que cuentan con el respaldo político, financiero, moral y táctico de Irán.
Lo que no está claro es el origen y justificación de la animadversión de Correa contra los Estados Unidos, ni el sumarse a las autoridades iraníes para calificar a este país como potencia imperialista de la que hay que liberarse asociándose con regímenes que propician y aplican el terror.
El Canciller iraní Manecher Motaki, al unísono con Correa, acaba de decir en Teherán que "la unión entre países que no quieren estar bajo el yugo de los Estados Unidos es la única vía para salvar a la humanidad del imperialismo mundial".
Como eco a sus palabras, Correa ha dicho que "no hay lugar para los radicalismos relacionados con los Estados Unidos", añadiendo: "Los gobiernos de Irán y Ecuador triunfarán sobre la arrogancia de los Estados Unidos". ¿A qué radicalismo y a qué arrogancia se refiere el líder ecuatoriano?
La identificación que siente Correa con el Ayatola Jamein y con el presidente Mahmud Ahmedinejad debe ser muy fuerte como para justificar tan largo y tan costoso viaje y para decidir de común acuerdo, entre otras cosas, abrir embajadas en las dos capitales en enero próximo.
Si tal afinidad existe y lo están probando sus acciones, entonces Correra debe estar de acuerdo con Ahmedinejad en que Israel deber ser pulverizada tan pronto Irán disponga de un arma nuclear. Y que por cierto está de acuerdo con que no se obstruya su plan de fabricar tales armas.
Igualmente verá con malos ojos el proceso de democratización de Irak gracias al apoyo militar y económico de los Estados Unidos (y otra veintena de países que forman el contigente de intervención aprobada por las Naciones Unidas).
No lo ha dicho públicamente, pero si se identifica con Ahmadinejad entonces se opone a la presencia de tropas de NU en Irak y de la OTAN en Afganistán, donde las fuerzas islámicas talibanas, apoyadas por Irán, se resisten fieramente al proceso de democratización. (Los talibanes fueron los artífices de la reciente bárbara acción de terror en Mumbai o Bombay, India)
Rafael Correa vivió en los Estados Unidos por 4 años cuando en goce de una beca estudió Economía. Debieron haber sido años tortuosos para él, dada la aversión que tiene contra todo lo que se asocie a la cultura yanqui, a su sistema político y económico. Aquí obtuvo un doctorado, aunque ello resulte inverosímil dada su obscena ignorancia en asuntos económicos.
(Hay quienes creen que Correa aborrece a los Estados Unidos por cuanto su padre, ya fallecido, fue condenado a prisión aquí por tráfico de drogas.)
La alianza de gobiernos con similar odio a a los Estados Unidos, por ignorancia o convicción ideológica, recuerda las asociaciones o simpatías compartidas entre regímenes que se observaba durante la Guerra Fría, cuando la Unión Soviética estaba en el pináculo de su poderío bélico y su afán expansionista por el globo, incluyendo a Cuba y a través de ella América Latina.
Pero entonces había al menos dos claras ideologías en disputa: la socialista o comunista fomentada por Moscú y la capitalista y democrática, con los Estados Unidos a la cabeza. Correa, imitando a Hugo Chávez y a su asesor Fidel Castro, dice que su doctrina (o ideología) es la del Socialismo del Siglo XXI.
Nadie, ninguno de sus propiciadores, acierta a definirla. En todo caso ¿en dónde podría hallarse una afinidad entre Correa y el gobierno teocrático musulmán del Irán? No se lo ve por ninguna parte. Pero quizás la analogía se la podría hallar en el membrete de los dos gobiernos : el de Correa es gobierno de la "Revolución Ciudadana", el del Ayatola es el de la "Revolución Islámica Iraní".
¿Qué tienen en común  las dos "revoluciones",  aparte de su común desafecto por los Estados Unidos? Muy simple: la concentración unilateral del poder en manos del Ejecutivo. Y la consecuencia inevitable : pauperización, destrucción del esfuerzo privado para crear riqueza, acumular capital e incrementar el empleo y la reducción de las libertades individuales.
Es sintomático que las economías de Irán y Ecuador estén en declinación por el excesivo gasto fiscal y la caída de los precios del petróleo, producto exportable que genera la mayor parte de los ingresos públicos en ambos países. En Irán, como en Venezuela, la inflación ya está en el 30% y en el Ecuador sería igual o mayor si no fuere por la contención de la dolarización, recurso que está en peligro de sucumbir a corto plazo.
¿Será capaz el terrorismo islámico de derrotar a Occidente y a los Estados Unidos, como lo pronostican Correa y el Ayatola con la alianza que acaban de concertar? ¿Qué opinan al respecto los ciudadanos conscientes del Ecuador, sus políticos y sus fuerzas armadas? ¿Qué dice la comunidad católica (cristiana en general) y judía? ¿Y la Canciller María Isabel Salvador y su padre y ex Canciller Jorge Salvador Lara, supuestamente ultra católico? El silencio es cómplice.

Sunday, November 30, 2008

PRIMERO VAYAN A HACER PAÍS

Frente al lamento plañidero de los delegados ecuatorianos forzados a firmar el Protocolo de Río de Janeiro el 29 de enero de 1942, el Canciller del Brasil Oswaldo Aranha les habría recomendado que para reclamar "vayan ustedes primero a hacerse país".
Bueno, esa es al menos la frase que se ha popularizado en la historia. Aranha habría dicho, en realidad según los documentos: "Vayan y digan a su país que primero sean una fortaleza. Una vez que sean fuertes, reclamen al mundo sus derechos.
En el fondo, el ministro brasileño, uno de los más brillantes de la tradicionalmente brillante diplomacia brasileña, estaba diciendo lo mismo. Al hablar de fortaleza no se refería solo al aspecto militar, sino a la fortaleza de país en su conjunto cultural, social, económico y político, indispensables para alcanzar respetabilidad.
Sin esas fortalezas no cabe pensar en una hipotética fortaleza militar. Ésta es resultante de ellas, no lo contrario. Hitler lo entendió así cuando se trazó como objetivo denunciar el Tratado de Versalles que humilló a la Alemania derrotada en la I Guerra Mundial.  
Concentró los poderes para rearmar a Alemania y fortificarla en todos los planos. Una vez que lo logró, denunció no con la retórica sino con las armas el Tratado y no solo se limitó a ello, sino que se propuso y casi lo logra, expandir su poder bélico por Europa y otros continentes. 
Ecuador no siguió los consejos de Aranha de "hacer país" primero para merecer el respeto de las naciones, sino que reinicidió en acciones absurdas como la de Velasco Ibarra de "denunciar" el Protocolo de Río sin ningún respaldo militar ni diplomático. La denuncia cayó así en el vacío y solo sirivió para alimentar una huera retórica en cuarteles, aulas y espacios periodísticos.
La retórica no siempre fue verbal y pasiva. En otras dos ocasiones se tradujo en acciones bélicas descabelladas, como la de Paquisha y el Cenepa, de las cuales el país fue librado del desastre solo por acción de la diplomacia de los mediadores. A la final la leyenda de los "sagrados derechos territoriales" concluyó con un acuerdo bilateral por el cual el Ecuador terminó por reconocer lo que ya era reconocido por todos: la validez del Protocolo de Río.
La migaja que recibió a cambio el Ecuador (¿a cambio de qué? habría que preguntar) fue una chacra en el monte, donde no se ha podido cultivar ni chochos. Lo positivo, eso si, ha sido la apertura sin restricciones de la frontera entre Ecuador y Perú, lo que ha multiplicado varias veces las transacciones comerciales mutuas y las inversiones y, con ello, la prosperidad binacional.
La eliminación de las tensiones de frontera permitió reducir gastos militares de control. Pero los dividendos de paz no han durado mucho, pues con el actual presidente colectivista Rafael Correl, el país se ha abierto unilateralmente otro frente de batalla: Colombia, pese a que siempre las relaciones con el vecino del norte fueron cordiales, acaso con la excepción de la disputa por el triángulo de Leticia.
Pero Correa ha corrompido esas relaciones y todo por una incursión militar dispuesta por el presidente colombiano Álvaro Uribe para destruir un campamento clave de narcoterroristas en territorio del Ecuador, de cuya existenciasa conocían el mandatario y su ministro de Seguridad Francisco Larrea. Éste incluso se entrevistó varias veces en ese campamento con "Raúl Reyes", el comandante del grupo y segundo a bordo de las FARC. 
Reyes y una veintena de terroristas de varias nacionalidades murieron en el bombardeo del 1 de marzo pasado. Este fue calificado como el Día de la Infamia por el poeta ministro de Defensa Javier Ponce Ribadeneira, no obstante que debió ser reconocido como el Día de la Gratitud por quienes consideran al narcoterrorismo como uno de los peores enemigos de la humanidad en los tiempos presentes.
Contrariamente al objetivo de "hacer país", Rafael Correa ha emprendido una "revolución" ciudadana que es involución o regresión a lo peor del pasado en prácticas de gobierno. En lugar de corregir los defectos propios de cualquier régimen democrático, los está agravando a pasos acelerados, destruyendo el control del poder central con las funciones legislativa y judicial (y electoral).
Éstas han sido borradas del esquema y quienes pretenden representarlas son subalternos no deliberantes de Correa. No hay Congreso, no hay Corte Suprema. Correa gobierna por edictos, o decretos leyes de emergencia (más de 47) que nadie supervisa ni controla. Entrega el control de Petroecuador a la Marina en acto dictatorial y el fracaso es rotundo. Igual sucede con la vialidad y la construcción de viviendas y escuelas en manos del Ejército. Los contratos se hacen a dedo, sin concurso ninguno.
Uno de esos contratos fue concedido así a la empresa brasileña Odebrecht para la construcción de la hidroeléctrica San Francisco, con financiamiento brasileño. Algo falló en la estructura que ningún fiscalizador detectó previo a la recepción de la obra (porque no lo hubo) y la obra se paralizó.
Correa montó en cólera, dijo que no pagaría el préstamo y expulsó a la compañía brasileña sin más trámite. La cancillería brasileña, que protege a sus compañías por principio y hasta que se prueben posibles yerros, protestó y llamó a Brasilia a su embajador en Quito. Paralelamente detuvo todo otro proceso de cooperación con el Ecuador.
El préstamo para la San Francisco fue de unos 286 millones de dólares que ahora Correa dice que no pagará, vulnerando toda ley y convenio internacional sobre la materia. También quedará en el aire un negocio de compraventa de aviones de combate Toucán y un avión presidencial con crédito brasileño por unos 261 millones de dólares.
El poeta Javier Ponce desmintió que los aviones iban a ser financiados con crédito brasileño. Afirmó que la transacción sería con pago al contado. ¿Dice la verdad el poeta? A nadie con sentido común se le ocurre realizar una compra de ese volumen con pago "cash", salvo talvez en un caso de guerra declarada.
Pero ¿para qué van a o iban a servir los Toucan (son, o eran, 12 o 14)? El frente del "enemigo secular" peruano desapareció. Pues ahora hay uno nuevo: Colombia. No, las armas no van o iban a servir para cooperar con Uribe en la lucha contra el enemigo común, el terrorismo. No. Es para evitar, como lo han dicho varios funcionarios, que se repita otro Día de la Infamia. En otras palabras, ni Correa ni Ponce tolerarían nuevas acciones bélicas en territorio ecuatoriano para matar a más narcoterroristas colombianos. Para eso los Toucan.
Ojalá el distanciamiento entre Lula y Correa frustre la compra al contado de armamento inútil. Hacerlo sería una locura, en momentos en que el precio del petróleo está a la baja y continuará estándolo por mucho tiempo. Ni el mentor de Correa, Hugo Chávez de Venezuela, se siente ya dispuesto a continuar los gastos enloquecidos, pese a que la producción petrolera en ese país es unas 10 veces superior a la ecuatoriana.
Con los ingresos fiscales en crisis por los precios del crudo y la baja en las remesas de los emigrantes en Europa y Estados Unidos, amén de la crisis financiera global, la fiesta del gasto de Correa está llegando a su final. Para superarla no habla de reducir el gasto sino de aplicar más y más obstáculos al desarrollo de la producción y productividad nacionales. En lugar de propiciar la inversión la desalienta con confiscaciones de bancos, empresas y amenazas de intervenciones en la propiedad agrícola.
Puesto que no le preocupan la ley ni del Congreso, acaba de ordenar a dedo que se incrementen los aranceles a la importación de un millar de artículos "suntuarios", igual que en las peores dictaduras militares, a sabiendas que los efectos son contraproducentes, desalientan la producción y estimulan el contrabando. Paralelamente dice que si en un año todas las tierras de los "pelucones" (oligarcas) no están en plena producción, las confiscará (o pagará el precio catastral, que es lo mismo) para entregarlas en gratuidad a los "campesinos" pobres para que las cultiven. No cabe, ha dicho, que los pelucones guarden sin cultivar las tierras para especular sin compensar la inversión fiscal en caminos y riego.
Las experiencias colectivistas en esta área han fracasado sin excepción en todas las épocas y en todas partes, generando hambrunas como en la URSS. Algo de eso se observó con la repartición de los huasipungos en el decenio de 1960 en el Ecuador. La gente, sin conocimientos y sin capital, nada pudo hacer con los lotes asignados. Y la potencial unión en cooperativas o fusión para mejorar la producción no se dió debido a la prohibición de comercializar los lotes en uno u otro sentido.
Correa es un colectivista o "socialista del siglo XXI", aborrecedor de la formación de capital por el esfuerzo e iniciativa privados, la libre competencia y el libre mercado. Cree que todo debe provenir del Estado planificador, regulador y concentrador de poderes. Hacia allá va y lo está consiguiéndolo apoyado en Chávez y los 2/3 o más de la población ecuatoriana.
Cuando menciona confiscaciones, revela su repudio al principio fundamental del capitalismo (sistema dentro del cual han emergido y prosperado las naciones más ricas y libres del planeta): el derecho a la propiedad. Sin ese derecho básico se frustran los estímulos para crear y ahorrar y sin él, la libertad de competencia es inconcebible. En cambio el talento y el sentido empresarial ebullen cuando hay ganancia en compensación, paso previo a la formación del ahorro y el capital.
La distribución, o redistribución, de la riqueza no crea riqueza. Es confiscatoria por parte del fisco y reduce la capacidad de crecimiento e inversión. Si las amenazas confiscatorias de tierras o a través de más aumentos tributarios a los "ricos" se cumplen, el inversionista buscará otros lares para guardar sus recursos o invertirlos en ambientes más propicios. Eso puede ocurrir no solo en el Ecuador sino inclusive en los Estados Unidos si Obama cumple sus promesas de campaña en parecida dirección.
En decenas de países se está aplicando un estímulo real para evitar la emigración, fomentar la inversión e incrementar la riqueza. Muy lejos de confiscaciones y elevaciones tributarias, lo que se está experimentando es lo opuesto, mediante el llamado flat-tax o fair-tax, o sea impuesto único o impuesto justo. Con variantes, en suma la idea es eliminar la maraña del impuesto a la renta por uno general del 19%. En USA puede llegar al 38%. Los impuestos a las ganancias de capital bajarían al 15%, del casi 38% que rige en Estados Unidos.
La filosofía liberal y democrática es aumentar, no reducir el número de ricos y dar oportunidad al mayor número de personas a que prospere. Por cierto el libre mercado deja de ser tal cuando los agentes involucrados en él dejan de cumplir las leyes y regulaciones para chantajear, eludir impuestos o vulnerar la competencia mediante ardides fraudulentos como monopolios y carteles. 
Es propio de la condición humana ceder a las tentaciones. Cuando ocurren, hay que detectarlas y castigar a los responsables, no castigar a la sociedad corrompiendo el sistema de producción. Cuando se obstruye la libre producción y competencia, como lo quiere Correa, los perjudicados son los más débiles de la sociedad. Y el Estado interventor termina por sucumbir ante la corrupción y la ineficiencia. 
Correa y sus incondicionales van por ese camino. Sus peroratas y bravuconadas contra todos y contra todo lo que se opone a su modo de pensar y actuar, aún tiene amplio respaldo popular. Pero irá decayendo. Es inevitable: lo demuestra la historia. Sobrevendrán algún momento el caos,  el desconcierto y por enésima vez brotará la esperanza de que por fin llegue alguien con dotes de líder para hacer realidad lo que Aranha aconsejaba al Ecuador: que algún día termine por "hacerse país".