Friday, April 27, 2018

TRUMP Y LAS COREAS

El dictador de Corea del Norte, Kim Jong-Un, cruzó el Paralelo 38 que divide a la Península desde 1953 y saludó y se abrazó con el Presidente de Corea del Sur, Moon Jae-In, para seguidamente acordar la paz entre las dos fracciones y un sucesivo tratado de desnuclearización total. 
La península coreana fue invadida por las fuerzas comunistas de China y la Unión Soviética a poco de concluída la II Guerra Mundial y las Naciones Unidas resolvieron repeler el ataque con los ejércitos de varios países, bajo el comando del general Douglas MacArthur y un mayor contigente militar de los Estados Unidos.
La guerra estuvo a punto de concluir coincidiendo con el azote de uno de los más crudos inviernos de la historia en 1952, cuando la ayuda militar china flaqueó y se replegó. MacArthur, héroe de la II Guerra Mundial y gestor de la pacificación y restauración del Japón, pidió autorización para asestar un golpe definitivo al enemigo, pero fue relevado del mando.
El Presidente Harry Truman, demócrata, el mismo que autorizó lanzar las bombas en Hiroshima y Nagasaki, temió que MacArthur llegase al extremo de recurrir a esa arma nuclear y lo despidió. Y ya cuando la victoria militar estaba ad portas sin necesidad de esa medida extrema, optó por el armisticio para acordar un cese de fuego sin sellar una paz duradera.  
Corea del Norte, con el amparo y la protección sino soviética, eirigió en esa región de la península una cárcel orwelliana con supresión total de las libertades individuales. Más aún, en violación de los acuerdos de Naciones Unidas y con apoyo financiero y tecnológico comunista desarrolló una industria nuclear cuya tecnología a su vez transfirió a Irán y Siria. 
Los intentos por disuadir a la dictadura norcoreana de su programa nuclear fracasaron, tanto de parte de las Naciones Unidas como de presidentes de los Estados Unidos, incluídos demócratas como Bill Clinton y Barack Hussein Obama como de los dos republicanos Bush. Clinton intentó halagar al dictador con obsequios de alimentos y préstamos, con resultados negativos.
Donald J. Trump, republicano, adoptó una política distinta. Invitó a China, a Rusia y a otros aliados a implantar severas sanciones económicas y comerciales a Corea del Norte, advirtiéndole que la opción militar no se descartaba si persistía en su obsesión de amedrentar a sus vecinos, a los Estados Unidos y al mundo con bombas nucleares.
Como de costumbre los demócratas progresistas de la oposición se mofaron de Trump y lo acusaron de provocador, irresponsable y posible causante de una lII Guerra Mundial. La verdad ha sido la opuesta. Los líderes de las dos Coreas se han unido, pronto los acuerdos de paz y renuncia a la nuclearización se concretarán y ratificarán y Trump estará en la ceremonia como el Invitado de Honor “gestor del milagro”.
Mientras el mundo observa deslumbrado ese “milagro”, que recuerda el de la reunificación de las dos Alemanias en circunstancias distintas y peor la derrota injustificada de Vietnam, los demoprogresistas le asestaron un nuevo golpe a Trump al obstruirle el nombramiento del Vicealmirante Ronny Jackson como Director de Departamento Para Veteranos, alegando acusaciones infundadas. 
El candidato fue médico consecutivamente de tres presidentes en la Casa Blanca (Bush, Obama, Trump) y de los tres recibió las mejores calificaciones por su capacidad profesional y humana. Nada de ello sirvió a los enemigos de Trump, cuyo odio fue mayor que el criterio favorable de los tres Jefes de Estados de dos partidos políticos.
Jackson, que sirvió en Afganistán y nunca fue político, se vio forzado a declinar la nominación. Ninguno de los ex-Presidentes, especialmente el demócrata Obama, tuvo la entereza de respaldar con alguna declaración al eminente galeno y militar calumniado. Trump ha dicho que al ritmo actual de obstruccionismo, se requeriría de nueva años para que las personas por él nominadas sean aprobados por el Congreso.

Wednesday, April 25, 2018

MACRON Y LAFAYETTE

Fue el propio Emmanuel Macron quien pidió en París a Donald J. Trump el año pasado que, cuando le tocara venir a los Estados Unidos en visita oficial de reciprocidad, le hiciese conocer Mount Vernon, la residencia de George Washington muy cercana a la capital. 
Su deseo se cumplió por cierto y Macron, junto a su cónyuge Brigitte y con Trump y Melania recorrieron la histórica y sobria residencia que albergó al Padre de la Patria y que, según confesiones mutuas, fue Padre Adoptivo del General y Marqués de Lafayette. 
Lafayette es una de las figuras más fascinantes en la historia de este país y de Francia, por lo cual se lo considera Héroe de Dos Mundos. No faltan las críticas negativas, pero prevalece su grandeza no obstante que ahora se atraviesen tendencias al revisionismo histórico. 
Lafayette, aristócrata, fue clave a inicios de la Revolución Francesa, pero desde su temprana juventud fue atraído por la causa independentista de la naciente república americana. Con sus propios recursos financió su nave para viajar a respaldar la revolución americana. Luego regresó a Francia para levantar fondos para la causa.
George Washington, nacido en 1732, era 25 años mayor que Lafayette (1757) y entre ellos surgió una entrañable simpatía y estrecha amistad que con el tiempo se transformó en una relación filo-paterna (Washington no tuvo hijos biológicos). Lafayette poseía grandes talentos militares y fue clave en el célebre sitio de Yorktown.
De regreso en Francia, Lafayette se opuso al radicalismo de la Revolución Francesa y fue encarcelado por cinco años. Napoleón lo liberó en 1797 y tras varias vicisitudes políticas, rechazó en 1830 el convertirse en dictador (así como su “padre adoptivo” rechazó una tercera presidencia), apoyando al rey Luis Felipe, que lo decepcionó con su autoritarismo. Murió Lafayette en 1834.
Previamente el Presidente James Monroe lo había invitado a visitar a los Estados Unidos en 1824. En una gira triunfal, recorrió los 24 Estados de entonces y en todas partes fue recibido apoteósicamente, a la manera de los héroes romanos. Su prestigio ha ido declinando en la memoria popular y si bien en el 2002 fue declarado ciudadano honorario, ha sido con Trump y Macron que su recuerdo ha revivido.
Ha sido inevitable esbozar un paralelo merced al evidente afecto mutuo entre los dos mandatarios actuales, a los que separa una parecida cantidad de años: él, Trump, con 71, y él, Macron, con 40. Emmanuel podría ser su hijo y Donald J. muchas veces lo trata como a tal, aún cuando para la turba anti Trump de los medios ello sea motivo de mofa. 
Chris Wallace, que tiene un programa de entrevistas los domingos en FOX, viajó a París para entrevistar a Macron en vísperas de su viaje a Washington. No aprovechó la oportunidad para exaltar los vínculos que unen, no a Trump con Macron, sino a Francia con Estados Unidos. Wallace  envileció el diálogo con preguntas como extraídas de James Comey y CNN o MSNBC para inducir a Macron a que hable mal de Trump, sin lograrlo.
Macron le recordó que Francia y Estados Unidos están juntos desde el nacimiento de esta nación en la Revolución Americana, en el Primer Tratado Comercial, en la I y II Guerra Mundiales. En los discursos tanto él como Trump han enfatizado en la fraternidad y unidad de propósitos que los une para luchar por la libertad, aún con sacrificio humano.
En este enlace o link en español de Wilkipidia se puede leer una interesante reseña sobre este legendario personaje Marqués de Lafayette.

Friday, April 20, 2018

ES LA HORA DE ASSANGE

Cuando todo indica que está a punto de terminar, sin cargos contra Trump, la larga y costosa investigación sobre su supuesta colusión con Rusia para llegar a la Casa Blanca en lugar de Hillary Clinton, la directiva del partido demócrata acaba de plantear hoy un juicio penal sobre el tema.
Esta vez lo hacen ante la Corte Federal de Nueva York contra Putin, Trump y Assange acusándoles de haberse confabulado para manipular el proceso eleccionario del 2016 en favor del multibillonario neoyorquino del partido republicano, para obstruir la victoria de Hillary que todos daban por segura.
La derrota demolió a los demócratas progresistas que no se recuperan ni mental ni emocionalmente hasta la fecha. Lo mínimo que debieron esperar es a que se pronuncie el Investigador Especial del caso, Bob Moeller, lo que puede ocurrir muy pronto. Otra comisión del Congreso ya examinó el caso y desechó los cargos.
Se desconoce cómo los progresistas pudieran enjuiciar a Putin, gobernante de un Estado soberano y cuáles serían las pruebas para respaldar la demanda. Trump y sus dirigentes de campaña han indicado reiteradamente que todo documento disponible (1.3 millones) ha sido puesto en manos de los investigadores, sin que se descubriera nada negativo.
La clave, en consecuencia, podría estar ahora en Julian Assange, creador y dirigente de WikiLeaks asilado en la embajada del Ecuador en Londres desde hace más de cinco años. De él depende hacer añicos a esta nueva demanda de los demprogresistas, si revela finalmente que los emails de Hillary y Podesta (su jefe de campaña en el 2016) llegaron a sus manos no de Rusia, sino de la CIA y el FBI.
Agentes y ex-agentes de esos organismos estaban indignados por la forma como Hillary violó las normas de seguridad nacional cuando ejercía la Secretaría de Estado en el gobierno de Obama al tener un servidor en su domicilio. En el intento por investigarla por esos delitos, ella ocultó 33.000 emails y destruyó computadores y iphones con ácidos y a martillazos.
Aterrrados por la posibilidad de que Hillary llegue a la Presidencia decidieron entregar a WikiLeaks los emails del DNC para revelar la forma ruin de hacer campaña de Hillary contra su rival Bernie Sanders. Hasta hace poco había en el Internet los clips con las declaraciones en tal sentido de los agentes (uno de ellos de ancestro cubano), pero ya han desaparecido de la red.
Trump, como el gran negociador que es, podría acordar con Assange la forma de dar a publicidad el origen de la filtración de los emails. Ecuador ha anunciado que quiere terminar de alguna forma con el asilo. Assange teme que Estados Unidos busque extraditarlo, por anteriores difusiones de secretos de alta seguridad. Pero es factible hallar alguna vía de solución en aras de conocer la verdad.
Si se confirma y divulga que los emails de Podesta no fueron hackeados por los rusos sino que provinieron de los Estados Unidos, la “colusión” imputada a Trump/Putin se desmoronaría definitivamente y, por ende, el jucio planteado en Nueva York y la investigación de Moeller.

En este link o enlace se puede leer una nota referente al verdadero origen de la filtración de los emails destinados a WikiLeaks. Por desgracia el videoclip también ha sido borrado.

Monday, April 16, 2018

EL TERCER "ESTABLISHMENT"

Al Presidente Donald J. Trump le ha brotado un tercer “establishment” con ánimo de obstruirle su gestión. El primero, desde luego, es el de la abierta oposición del partido demócrata “progresista”, respaldado por la gran prensa y el segundo el de los “RINOs” (Repubicanos solo de nombre).
Estos últimos son los republicanos de membrete que en el fondo coinciden con los demócratas en su visión “progresista” del mundo sobre economía, medio ambiente y la necesidad de abdicar la hegemonía de los Estados Unidos en aras de un globalismo igualitario e intolerante.
El nuevo “establishment”, que acaba de aflorar, es el de los conservadores recalcitrantes, algunos conocidos columnistas, que no aceptan ninguna flexión de Trump para gobernar si de por medio surgen obstáculos propios de la realidad política y legal del momento.
El grupo ha sido leal a Trump, pero no admite que el líder, para seguir cumpliendo con sus ofertas de campaña, en ocasiones tenga que recurrir a estrategias temporales para evitar el estancamiento y el fracaso. No siempre el mejor camino para cruzar el pantano es la línea recta, dijo Lincoln. 
Tal el caso, por ejemplo, del Presupuesto recientemente aprobado con un alto endeudamiento y que incluye asignación de fondos para organismos tan opuestos a la prédica republicana como el Planned Parenthood, que promueve el aborto. Trump no debíó aprobarlo, dicen los “ultra”. 
Lo aprobó porque en el Senado rige la regulación del anterior gobierno de Obama de que la mayoría debe obtenerse con los 2/3 de los 100 votos y en paquete, no por partes. Trump aprobó la Proforma porque incluía 6.700 mil milllones de dólares adicionales para las Fuerza Armadas, que Obama las debilitó y desfondó.
Para aprobar la próxima Proforma, en septiembre/octubre, Trump promete no aprobar gastos impropios y ha pedido al presidente del Senado, Mitch McConnell, que deshaga lo hecho por su predecesor demócrata Harry Reid para reinstituir la simple mayoría constitucional de aprobar leyes  con la simple mayoría de  51/100. Para decidirlo se necesita 51 de los 52 votos de los actuales senadores republicanos.
También los “ultra” se han quejado de que Trump no ha cumplido con la promesa de no intervenir en Siria y la reciente de retirar cuanto antes las tropas que aún quedan allí. Pero el sábado pasado se vio forzado a lanzar misiles a tres puntos concretos donde se producían, almacenaban y luego esparcían productos químicos para matar inocentes.
Ese método de muerte quedó prohibido por la Convención de Ginebra luego de las atrocidades registradas en la I Guerra Mundial. Obama dijo que Assad, el Presidente de Siria, se había deshecho de tales instalaciones, pero no fue así. El año pasado Trump ordenó el lanzamiento de un cohete de alto poder como advertencia, pero más tarde hubo decenas de víctimas por venenos químicos.
Tras una semana de investigaciones, Trump en alianza con Gran Bretaña y Francia resolvió lanzar otro ataque a dichos tres objetivos y el resultado fue de impecable efectividad. Rusia e Irán, que respaldan a Asaad, no respondieron militamente. Todos confían en que los ataques con armas químicas no se repitan.
Y que la oposición de los “tres establishments” no bloqueen al Presidentre en sus gestiones pro paz con Corea del Norte, China y Rusia, factores clave en el conflicto coreano, sirio y del Medio Oriente en general. Trump busca negociar la paz sin claudicar, pero los “progresistas” insisten en la  supuesta “colusión” Putin/Trump, que podría sustituir el diálogo con las armas.
Igualmente ha habido reticencia contra Trump por su estilo para terminar con las desventajas comerciales con China y otros (casi todos) los países. Su arma negociadora ha sido la amenaza de imponer tarifas en los casos en los cuales los productos norteamericanos entran a China con altos impuestos, mientras que los productos chinos importados (por ejemplo) ingresan con aranceles 0.
En el caso de China, los resultados han sido inmediatos. Claro, porque la supuesta “guerra comercial” habría perjudicado más a ese país que a USA. China ha prometido revisar las desventajas que elevan el déficit comercial en más de 500.000 millones de dólares por año, sin tomar en cuenta los billones adicionales (se habla de 800.000 millones) por concepto de robos intelectuales de patentes y de marcas.
Similares estrategias se seguirán aplicando a otras naciones con las cuales hay desbalance comercial, como con la Unión Europea, alrededor de 150.000 milllones de dólares anuales, con México y otras. El objetivo no es ni la guerra comercial ni el aislacionismo sino la búsqueda de convenios comerciales realmente libres y de beneficio recíproco.
Cuando están de por medio asuntos de tanta trascendencia, la gran prensa se ha hecho eco con gran vocinglería del lanzamiento de un libro del ex-director del FBI, James Comey, que fue tardíamente despedido por Trump de su cargo por perjuro y filtrador de información reservada. Comey debió haber sido cancelado el 20 de enero del 2017, tan pronto se posesionó Trump de la Presidencia.
Comey perdonó a Hillary por la eliminación de más de 30.000 emails y otras infracciones mientras era Secretaria de Estado, pese a que su papel como director del FBI era investigar y entregar el informe a su superior, la Fiscal General, para que decida lo pertinente. Esa falta era motivo suficiente para que no permaneciera en su cargo.
Trump confió demasiado y ahora Comey, despedido, lanza un libro que demócratas y republicanos condenan por canallesco. Es probable que se le siga juicio porque como ex director del FBI está prohibido de opinar en un caso cuya investigación aún no concluye, la colusión y por referirse a informes reservados.
También ocupó la atención pública las confesiones ante una Comisión del Congreso del creador de Facebook, Mark Zukerberger, por supuestas censuras político doctrinarias a algunos usuarios. Zukerberger, de 29 años de edad y dueño de una fortuna de 40.000 millones de dólares, pidió disculpas a los afectados y dijo que de buena gana aceptaría regulaciones del Estado a futuro.
El usufructuario de Facebook es ultra izquierdista, ultra obamista y lo que más querría es una regulación que le permita seguir haciendo lo que  ha hecho hasta ahora: borrar de la plataforma a la derecha. Una “ley mordaza”  estilo ecuatoriano le vendría de perlas. Pero lo que menos se necesita es eso precisamente. Lo que se requiere es menos intrusión del gobierno y más “facebooks”, es decir, más opciones de comunicación.
Facebook es una plataforma de expresión a la que voluntariamente acude una multitud de gente. Si muchas personas hallan barreras de expresión, algún otro “zukerberger” debe surgir para diseñar medios alternativos. Y hasta que ello ocurra, debería surgir un boicot espontáneo de quienes no están de acuerdo con este tipo de censura del medio existente.

Monday, April 9, 2018

¿POR QUÉ INVITAN A CASTRO?

Estuvo bien que el nuevo gobierno del Perú ratifique no invitar a Maduro a la Conferencia de las Américas de este fin de semana en Lima porque su régimen contradice la Carta Pro Democracia de la OEA. Pero no se entiende que no se aplique la misma medida a Raúl Castro.
Carlos Chávez, antecesor de Maduro, inició la quiebra de la incipiente democracia en Venezuela y ahora con Maduro esa nación está en escombros. Fidel Castro fue el inspirador y ambos recibieron apoyo para implantar allí otra “revolución socialista” que colectivice la miseria y anule las libertades inidividuales.
Mary Anastasia O´Grady, comentarista del diario The Wall Street Journal, hace un claro análisis de la contradicción de “desinvitar” a Maduro e invitar a Castro. En la nota, reproducida a continuación, resalta las atrocidades de la dictadura castrista enraizada en la Isla por más de media centuria y la complacencia de la OEA e incluso de Obama.
Hay gobernantes que son activos admiradores de los Castro, sobre todo de Fidel, como Lenín Moreno de Ecuador y otros de Nicaragua, Bolivia y de más allá de las Américas. Sin excepción, quienes exaltan a los Castro apoyan a Maduro (el caso Lenín), según sus propias confesiones.
En los Estados Unidos la izquierda siempre tuvo su “love affair” con el comunismo de la URSS, como lo probó documentadamente el senador McCarthy a mediados del siglo pasado. Obama reanudó las relaciones con Cuba y departió feliz con Raúl Castro en un juego de beisbol y antes, en una conferencia continetal, con Chávez. Eso se recuerda en una nota de este link).

Seguidamente el artículo del WSJ, en inglés, sobre Maduro y Raúl Castro:

Mary Anastasia O’Grady
Donald Trump got to the Oval Office in part because of his willingness to buck conventional narratives. When he addresses the eighth Summit of the Americas in Lima, Peru, Saturday he has a unique opportunity to live up to that reputation by telling the truth about Cuba’s totalitarian military dictatorship to a room full of people who would rather he not bring it up.
Many victims of the Castros’ revolutionary misery will be looking to the U.S. president for moral clarity on the giant crime against humanity that is Cuba, but none more than the long-suffering Cubans themselves, who are trapped on the island slave plantation and ignored by their regional brethren.
The Americas summit is almost a caricature of the classic hot-air convention. Every few years, since 1994, it gathers most of the leaders of the 34 members of the Organization of American States. There’s lots of eating and drinking to go along with the posing and pontificating for domestic consumption back home. But results are unimpressive. Despite an OAS democratic charter adopted in Lima in 2001, the Cuban disease has spread to Venezuela, Bolivia and Nicaragua.
This year the double talk will be especially hard to take. The systematic starvation of the Venezuelan people, and the refugee crisis it has spawned, isn’t only embarrassing for a bunch that pays lip service to human rights. It is also inconvenient since so many of the wretched exiles are now turning up on neighboring doorsteps.
To signal its dissatisfaction with the Caracas regime that has been violating civil liberties since the early 2000s, the “Lima Group”—Argentina, Brazil, Canada, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Guyana, Honduras, Mexico, Panama, Paraguay, Peru and St. Lucia—disinvited Venezuela to this year’s summit. This is progress and ought not go unappreciated.
Yet while Venezuela’s bus-driver-cum-dictator, Nicolás Maduro, won’t be sipping pisco sours and spooning ceviche in the Peruvian capital next weekend, the full OAS has decided that Raúl Castro, the mob boss who orchestrated the collapse of Venezuelan democracy, is most welcome.
This will go down in history as one of the most gutless decisions the region has taken in modern memory—and there’s a lot of competition. The Castro record is clear: Millions of Cubans have been summarily shot, hanged, drowned, poisoned, starved, imprisoned, tortured, sent to concentration camps, enslaved and exiled. Cubans have been stripped of their property, their right to raise their children and their freedom of conscience and religion.
Mythmakers’ claims about superior health care and education have been shot full of holes. Hospitals are run-down, unsanitary, and lacking basic medical supplies, linens and food. Many countries in the region have made far greater strides in literacy in the past half-century than Cuba, and they did it without putting their people in chains.
There is no way to sugarcoat the horror. Notwithstanding President Obama’s effort to give Raúl an image makeover during a U.S. presidential visit to the island in 2016, the brutality persists. By some measures it has grown worse as Fidel’s 86-year-old little brother prepares to step aside from the presidency on April 19. He is widely expected to hand the official title to Miguel Díaz-Canel, though Raúl will still head the Communist Party.
The passing of the nightstick will be risky for the police state. As Cuban-born writer Carlos Alberto Montaner, president of the Miami-based Interamerican Institute for Democracy, observed last week in a website post, Cuban material privation—from food to drinking water to housing, clothing and transportation—is dire. But there is also “the constant fear, the absence of rights and the unpleasant need to lie, a need all Cubans have in order to survive in a totalitarian society.” The raw failure of the system, Mr. Montaner wrote, implies something has to change as the Castro boys fade to black.
The dictatorship’s elite understand this, which is why they are doubling down on the repression. The Center for a Free Cuba reports that more than 5,100 dissidents were arrested in 2017. Eduardo Cardet Concepción, a medical doctor and leader of the Christian Liberation Movement, has been in prison since November 2016. He is accused of failing to respect “the comandante.” Amnesty International has named him a prisoner of conscience. In December he was beaten and stabbed by other prisoners.
Members of the dissident group Ladies in White are thrashed in the streets, dragged on the pavement and often detained when they try to attend Sunday Mass. In March the group’s leader, Berta Soler, was denied permission to leave the country. Havana has blocked human-rights advocates from traveling to Lima.

The State Department could have objected to Castro’s attendance and made other members explain their support. Instead Foggy Bottom has signaled complicity through silence. Many are hoping that President Trump will speak out, with the added benefit that he can deliver the message to Raúl personally.







Friday, April 6, 2018

CONFUSIÓN CON CHINA

En momentos en que se acentúa la confusión por las medidas que el Presidente Donald J. Trump ha adoptado para que China se ciña a las normas internacionales del comercio, que causa a los Estados Unidos y al mundo enormes perjuicios, es saludable leer el análisis que se transcribe porque ayuda a comprender mejor al mandatario.
Estados Unidos tiene un déficit anual de más de 500.000 millones de dólares en la balanza comercial con China y todas las naciones que comercian  con el gigante rojo tienen quejas similares. Aquí se sabía de esa realidad, pero ningún jefe de Estado anterior tuvo las agallas para actuar.
La izquierda progresista, por tradición afín al comunismo de Mao y Stalin, aparece ahora como ardiente defensora del capitalismo occidental, porque Trump cree que es preferible dialogar con Putin para mantener la paz y porque quiere revisar los convenios de comercio sin beneficios recíprocos.
La Bolsa de Valores cayó ante la incertidumbre. Los comentaristas de los medios anti Trump condenaron al Presidente por desatar una “guerra" comercial contra China, intentando hacer aparecer al victimario, China, como la víctima de los desafueros de un “demente” de la Casa Blanca.
Si se desata la “guerra”, la parte responsable sería China. No obstante la idea que se difunde es la opuesta,  pesumiéndose que quienes tienen las de perder son los Estados Unidos. Lo cual es falso, si se refresca lo leído  en el BLOG del 28 de marzo pasado. Si bien la economía china ha avanzado,  lo ha logrado sobre la estructura frágil del dumping y el centralismo total.
A la postre Trump impondrá disciplina en esa economía, que de otro modo se autodestruiría. China tendrá que respetar los acuerdos de reciprocidad de la OMC, incluídos los de propiedad intelectual, lo que forzará a reducir gastos militares y acaso reajustes en esa desmesurada burocracia que lo regula y controla todo. Si los chinos quieren “hacer chino” a Trump elevando tarifas para encarecer sus productos, o sea para vender menos a su principal mercado, se estarían echando una soga al cuello “made in China”.
El artículo que se reproduce a continuación fue escrito por Victor Davis Hanson, historiador especializado en cultura grecorromana. Fue publicado por Real Clear Politics el 5 de este mes y se refiere al Nudo Gordiano que nadie podía deshacer, hasta que Alejandro Magno lo pudo de un solo tajo con su espada, sin vacilaciones ni rodeos “politically correct”.

Trump Is Cutting Old Gordian Knots

The proverbial knot of Gordium was impossible to untie. Anyone clever enough to untie it would supposedly become the king of Asia. Many princes tried; all failed.
When Alexander the Great arrived, he was challenged to unravel the impossible knot. Instead, he pulled out his sword and cut through it. Problem solved.
Donald Trump inherited an array of perennial crises when he was sworn in as president in 2017. He certainly did not possess the traditional diplomatic skills and temperament to deal with any of them.
In the last year of the Barack Obama administration, a lunatic North Korean regime purportedly had gained the ability to send nuclear-tipped missiles to the U.S. West Coast.
China had not only been violating trade agreements, but forcing U.S. companies to hand over their technological expertise as the price of doing business in China.
NATO may have been born to protect the European mainland, but a distant U.S. was paying an increasingly greater percentage of its budget to maintain NATO than were its direct beneficiaries.
Mexico keeps sending its impoverished citizens to the U.S., and they usually enter illegally. That way, Mexico relieves its own social tensions, develops a pro-Mexico expatriate community in the U.S. and gains an estimated $30 billion a year from remittances that undocumented immigrants send back home, often on the premise that American social services can free up cash for them to do so.
In the past, traditional and accepted methods failed to deal with all of these challenges. Bill Clinton's "Agreed Framework," George W. Bush's "six-party talks" and the "strategic patience" of the Obama administration essentially offered North Korea cash to denuclearize.
American diplomats whined to China about its unfair trade practices. When rebuffed, they more or less shut up, convinced either that they could not do anything or that China's growing economy would sooner or later westernize.
Europeans were used to American nagging about delinquent NATO contributions. Diplomatic niceties usually meant that European leaders only talked nonstop about the idea that they should shoulder more of their own defense.
Mexico ignored U.S. whining that our neighbor to the south was cynically undermining U.S. immigration law. If America protested too much, Mexico usually fell back on boilerplate charges of racism, xenophobia and nativism, despite its own tough treatment of immigrants arriving into Mexico illegally from Central America.
In other words, before Trump arrived, the niceties of American diplomacy and statecraft had untied none of these knots. But like Alexander, the outsider Trump was not invested in any of the accustomed protocols about untying them. Instead, he pulled out his proverbial sword and began slashing.
If Kim Jong Un kept threatening the U.S., then Trump would threaten him back and ridicule him in the process as "Rocket Man." Meanwhile, the U.S. would beef up its own nuclear arsenal, press ahead with missile defense, warn China that its neighbors might have to nuclearize, and generally seem as threatening to Kim as he traditionally has been to others.
Trump was no more patient with China. If it continues to cheat and demand technology transfers as the price of doing business in China, then it will face tariffs on its exports and a trade war. Trump's position is that Chinese trade duplicity is so complex and layered that it can never be untied, only cut apart.
Trump seemingly had no patience with endless rounds of negotiations about NATO defense contributions. If frontline European nations wished to spend little to defend their own borders, why should America have to spend so much to protect such distant nations?
In Trump's mind, if Mexico was often critical of the U.S., despite effectively open borders and billions of dollars in remittances, then he might as well give Mexico something real to be angry about, such as a border wall, enforcement of existing U.S. immigration laws, and deportations of many of those residing illegally on U.S. soil.
There are common themes to all these slashed knots. Diplomatic niceties had solved little. American laxity was seen as naivete to be taken advantage of, not as generous concessions to be returned in kind.
Second, American presidents and their diplomatic teams had spent their careers deeply invested in the so-called postwar rules and protocols of diplomacy. In a nutshell, the central theme has been that the U.S. is so rich and powerful, its duty is to take repeated hits for the global order.
In light of American power, reciprocity supposedly did not matter -- as if getting away with something would not lead to getting away with something even bigger.
Knot cutters may not know how to untie knots. But by the same token, those who struggle to untie knots also do not know how to cut them.
And sometimes knots can only be cut -- even as we recoil at the brash Alexanders who won't play by traditional rules and instead dare to pull out their swords. 
(C) 2018 TRIBUNE CONTENT AGENCY, LLC.
Victor Davis Hanson is a classicist and historian at the Hoover Institution, Stanford University. His latest book is The Savior Generals from BloomsburyBooks. You can reach him by e-mailing author@victorhanson.com.

Tuesday, April 3, 2018

INMIGRANTE INVASOR

Aparentemente los mismos que organizaron la marcha de los muchachos contra el Presidente Trump, achacándole a él y a quienes defienden como él el derecho constitucional de los ciudadanos a portar armas de fuego, son los que han organizado la invasión de ilegales a Estados Unidos por la frontera mexicana.
Una caravana de hombres, mujeres (algunas embarazadas) y niños iniciaron hace varios días una peregrinación desde Centro América hacia este país, cruzando por México. La caravana fue engrosando y se dice que alcanza a más de 2.000 según los últimos conteos. 
México tiene rígidas leyes para evitar la inmigración ilegal, más severas que las de Estados Unidos, pero en esta ocasión evidentemente es cómplice de los anti Trump pues han permitido que la caravana avance impune por su territorio en tránsito hacia la frontera. El embajador mexicano dijo que se impedirá el avance, pero aún no hay pruebas de ello.
Luego de la tragedia del colegio Parkland de la Florida, cuando el ex alumno Nikolas Cruz abrió fuego con un arma semiautomática y mató a 17 individuos, los demócratas progresistas manipularon la tragedia para instruir a algunos jóvenes líderes para que hablen en contra de Trump y de la NRA, Asociación fundada en el siglo XIX para defender la II Enmienda de la Constitución sobre el libre acceso a las armas.
Las marchas y manifestaciones no contaron ni con el 10% de alumnos. La mayoría era de activistas “progresistas” que clamaban por la abolición de la Enmienda y por la necesidad de que los muchachos acudan a inscribirse para votar, tan pronto cumplan los 18 años de edad. Para votar, era la consigna, por cualquier candidato que sea demócrata. 
A la postre lo que el progresismo busca es archivar la Constitución, por considerarla obsoleta frente a la necesidad de la "redistribución del ingreso" y la "justicia social", lo cual no ha de lograrse sino con una mayoría definitiva en los congresos federal y estatales, que silencie a la oposición republicana y consolide la fuerza y exclusivo uso de las armas en el Ejecutivo. 
Con la facilidad del ingreso de ilegales, sean mexicanos, sudamericanos o de cualquier otro origen, la izquierda progresista aspira a logar más votos para su partido demócrata para reforzar la esperanza de que algún día contarán con una nación de un solo partido, con una sola manera de pensar, decidir y actuar, a la manera de Orwell en “1984”.
Barack Hussein Obama, uno de los favoritos del progresismo, se ingenió  dos trampas para facilitar el ingreso de inmigrantes: DACA y la orden para que cualquier inmigrante que pise territorio norteamericano y pida asilo, sin papeles, sea detenido y puesto en libertad atuomáticamente, hasta que una corte decida su suerte. O sea, nunca.
DACA es el decreto ejecutivo por el cual Obama impidió que se deporte a 869.000 ilegales, menores traídos a territorio norteamericano por padres ilegales. El Decreto temporal fue enviado al Congreso, por inconstitucional, para que elabore una solución definitiva. No lo hicieron. Trump envió entonces un proyecto en el que se ampliaba el número de “dreamers” a 1.800.000 para que sigan un proceso de ciudadanía en tiempo perentorio.
Ello estaba condicionado a que se asignen fondos para la construcción inconclusa del muro fronterizo con México, aprobado por los dos partidos en el 2006, que se eliminen las visas por sorteo y las concedidas a familiares incluso lejanos de los inmigrantes legalizados. Los demócratas se han negado reiteradamente, frente a lo cual Trump ha anunciado que ordenará que se proceda a las deportaciones.
En cuanto a la caravana amenazante, el Presidente ha dicho que recurrirá si es preciso a las fuerzas armadas para impedir que ningún ilegal pise tierra en este país y pretenda acogerse al la patraña de Obama del “catch and release” (péscalo y suéltalo). Quien intente cruzar la frontera será devuelto a México ipso facto, sin discusión. 
Los potenciales invasores no tienen derecho alguno a la protesta. La invasión, si se da, viola la seguridad nacional justificando con ello una intervención militar. La Iglesia Católica actúa hipócritamente al proteger a los inmigrantes en vías de quebrantar la ley. Sus prédicas deberían más bien persuadir a esa gente a protestar contra los gobiernos corruptos de los países de origen, causantes del éxodo.

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(Es interesante que uno de los líderes del movimiento en favor de los inmigrantes (legales) que trabajaban en las haciandas y fincas agrícolas de los Estados Unidos era César Chávez, de origen mexicano y fundador del Sindicato United Farm Workers. Pues bien, él era uno de los mayoeres promotores del control de la inmigración ilegal, por considerarla contraproducente a los intereses de los que se hallan aquí legalmente. El Representante Louie Gohmert, de Texas, acaba de presentar ante  la Cámara un proyecto de Ley en su homenaje, que declara la fecha de su nacimiento, 31 de marzo, Día Nacional del Control de Fronteras)