Saturday, May 30, 2020

¿UNA INCREIBLE CONSPIRACIÓN?

¿Es desquiciado suponer que la paralización, no solo de la mayor potencia mundial del planeta sino del planeta todo, obedezca a una conspiración sin precedentes de quienes pretenden imponer la tiranía de unos pocos contra la voluntad de los más?
Hay indicios de que la idea no sea descabellada. La motivación para la paralización fue la pandemia del coronavirus que se inició en China y se irradió por Europa, los Estados Unidos y luego por todo el orbe, sin que los chinos ni la Organización Mundial de la Salud advirtiesen del peligro del contagio.
En el pasado ha habido pandemias mucho más mortíferas que, pese a los tremendos estragos, no ocasionaron paralizaciones ni cierre de actividades como con el Covid-19. La fiebre española de 1918 infectó a 500 millones de personas y durante casi un año y medio mató entre 17 y 100 millones de seres humanos. Pero la reacción no fue ni remotamente parecida a la actual.
Mas desde entonces a esta fecha ha mediado un fenómeno peculiar en la conducta humana. Han desaparecido los imperios coloniales, quedaron algunos monarquías, desaparecieron dictaduras como  las del nazifascismo aunque otras se perpetuaron tras la Segunda Guerra Mundial bajo la Unión Soviética. 
Pero lo que no desapareció es la China de Mao y la ideología marxista heredada de la URSS y del propio Mao. Durante la Segunda Guerra Mundial se dio el extraño fenómeno de que los Estados Unidos, líder de los aliados, diera su respaldo a Mao frente a Chiang Kai Shek, apuntalando al comunista frente al líder anti comunista.
Fue el general George Marshall el ejecutor de la decisión, el mismo que inspiró el plan de recuperación de la Europa derruida luego de la II Guerra Mundial. Chiang Kai Shek tuvo que huir y refugiarse luego en la isla de Formosa o Taiwan, donde lideró una potente república democrática reconocida por las Naciones Unidas.
Hasta el gobierno de Nixon, quien con la asesoría de Kissinger bregó por "persuadir" a Mao a que acepte sustituir a Chiang en las Naciones Unidas para sumarse al coro de países universalmente aceptados como pulcros...pese a los genocidios. Estados Unidos volvió a mimar a Mao con Jimmy Carter, quien firmó varios acuerdos comerciales con China.
Tales acuerdos no eran de beneficios recíprocos, sino de ventajas para China, incluyendo el acceso gratuito a las patentes de los productos que los inversionistas norteamericanos se comprometían a fabricar en sus territorios. El balance negativo para USA es de unos 500.000 a 600.000 millones de dólares por año, que ahora Trump trata de corregir, aparte del asunto robo de patentes.
Se diría que no hay ciudadano norteamericano que no respalde al Presidente en su búsqueda de equilibrio con China y freno al saqueo de la inventiva yanqui. No es así. La ideología socialista marxista o "progresista", está muy enraizada en la sociedad a través del influjo de los demócratas en los centros educativos de todo nivel y el control de la mayoría de medios de comunicación.
La ideología prevalente en esos círculos es que el origen de los males del mundo está en el capitalismo y el sistema de libre mercado que pregonan los Estados Unidos. La solución sería terminar con ese sistema y sustituirlo por un socialismo global que gobierne para todos, sin fronteras y sin oposición. Su estrategia inicial es llegar al poder por la vía ordinaria y luego alterar el estatus quo y modificarlo para el nuevo orden.
En los Estados Unidos es lo que estaba haciendo Obama y es lo que estaban seguros que continuaría haciendo Hillary Clinton, cuya ganancia en el 2016 la creían segura. Pero ganó Donald Trump y éste se ha propuesto frenar a los demócratas y reivindicar en toda su plenitud los principios democráticos de la Constitución de 1778.
Desde la posesión de Trump en el 2017 los demos han intentado descalificarlo acusándolo de haber triunfado con apoyo de Putin y de haber hecho uso de todas las más innobles e ilegales maniobras. Sus esfuerzos han fracasado, pese al apoyo feroz y frontal de la mayoría de los medios. Se especula que ahora se han ingeniado una respuesta tremendista a la pandemia del coronavirus para tratar de debilitar uno de los mayores logros del régimen, el fortalecimiento espectacular de la economía.
Según la teoría echaron a rodar la pandemia. Tremendo impacto en la economía. Pero ésta se recuperará, pues no es fruto de un destrozo por bombardeo de los medios de producción, o muertes masivas, o recesión por malos manejos financieros. Desde ya ha comenzado la recuperación con el levantamiento de los frenos y la rebelión de la gente.
No todos están contentos con el giro. Los demos "progresistas" ven con buenos ojos el globalismo. Otros están comprometidos con China directamente con acciones e inversiones, según se lee en este artículo en el cual figuran nombres prominentes, incluídos el actual candidato presidencial demócrata Joe Biden y Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes.
¿Qué otra estratagema tienen en mente los demos para acabar con el Presidente Trump? El History Channel acaba de difundir una serie sobre el General Ulysses S. Grant. Magnífica muestra de calidad histórica y cinematográfica. Y de la aterradora verdad sobre la trayectoria de los demócratas en la formación de este país, desde los tiempos de la Guerra Civil hasta estos días.

Friday, March 6, 2020

¿ASUSTADOS DE SU FRANKENSTEIN?

La columnista Laura Ingraham, que tiene un programa de TV, dijo que los radicales izquierdistas del partido demócrata están ahora asustados por su campaña de más de cuatro décadas para adueñarse del partido "por haber creado un Frankenstein, Bernie Sanders".
Sanders, senador por muchos años por Vermont, no es afiliado al partido pero se convirtió en su líder de las primeras elecciones primarias para elegir al candidato presidencial para disputarle la reelección al Presidente Republicano Donald Trump en los comicios del 3 de noviembre próximo.
Sanders era puntero hasta las votaciones primarias del pasado martes, llamados "Super Tuesday" o Super Martes (porque votaron 10 Estados) que le dieron la delantera al ex Vicepresidente Joe Biden, a quien todos le daban por eliminado por su pésimo desempeño en la campaña y en los comicios primarios previos.
La resurrección de Biden fue una sorpresa "casi milagrosa" para unos y otros. ¿Qué pasó? Probablemente lo que dijo Laura. Los demos se  asustaron por lo que antes había declarado Sanders: que admiraba a Fidel Castro, que otras dictaduras (Ortega, Chávez, Maduro, Stalin) no todas son malas, tienen sus logros positivos, que no se arrepiente de su pasado que incluyó un viaje de luna de miel a la URSS en plena Guerra Fría, etc. 
Eran confesiones demasiado sinceras de un líder demócrata en favor de un sistema no capitalista, que respalda el colectivismo y la "justicia social" con "redistribución de la riqueza", que conlleva la  limitación de los derechos individuales y una libertad que es consustancial al capitalismo, en pro de una mayor concentración del poder en manos del Ejecutivo.
En vista de ello, los dirigentes del partido aparentemente forzaron a varios de los pre candidatos sin mayores opciones a renunciar previo al Super Tuesday y endosar sus votos en favor de Joe Biden, a quien quieren promoverlo para el resto de la campaña como "moderado". La estrategia resultó y Biden "resucitó" y logró superar a Sanders en votos y delegados. Aún faltan muchas primarias, pero hay demos optimistas en creer que triunfará.
El problema es que Biden sigue siendo el mismo pre candidato de siempre, que ha optado por ese cargo múltiples veces y ha fracasado por su falta de talento político. Ahora es mucho más viejo, tiene 78 años de edad, su mente está muy confusa, olvida dónde está, las fechas y no tiene otro mensaje que insultar a Trump e invocar a Obama, que rehusa hasta el momento respaldarlo pese a que fue su segundo a bordo durante ocho años.
De "moderado" frente a Bernie Sanders, Biden no tiene nada. Ha prometido seguir a pie juntillas la promesa de Obama de "transformar al país" si sale electo. Esto es cambiar la Constitución porque los demos progresistas como él, Obama, Sanders y demás la consideran obsoleta por obstruir la urgencia de la "justicia social" y la "redistribución de la riqueza", nociones opuestas al capitalismo.
Los  socialistas, que ahora conforman la mayoría del partido demócrata, son los utopistas que a lo largo de la historia han creído que es factible crear en la tierra una nación/paraíso en la que reine la concordia eterna, la paz inalterada, la justicia, el amor. En la antigua Grecia, Platón creía en esa República organizada por un comité de sabios. En Paraguay los jesuitas en el sigo XVIII forjaron su supuesto paraíso similar.
Marx y Engels, con su Manifiesto idearon una República Socialista con los medios de producción en manos de los obreros y la ulterior formación de la República Comunista sin gobiernos opresivos. Todos esos mitos y utopías, que se repitieron en una u otra forma en diversos lugares, fracasaron sin excepción pese a que advinieron férreas tiranías para intentar perpetuarlos.
(En Israel los kibutz originales seguían el modelo utópico socialista y permanecían estancados. Netanyahu los des-socializó y volvió competitivos, es decir capitalistas y hoy son pioneros en tecnología electrónica, mejoramiento ambiental, agricultura, medicina y sirven al mejoramiento de las condiciones de vida en el mundo entero, con prescindencia de las ideologías)
La explicación simple del fracaso la dio James Madison, uno de los Fundadores de esta nación: la tierra está poblada no por ángeles, sino por seres humanos. Fue la idea que inspiró a los próceres de la Independencia de los Estados Unidos al redactar la Declaración de 1776, que repudió la monarquía de Jorge III y formó la República Independiente con las 13 Colonias.
En consideración a que los hombres de la nueva nación no eran ángeles y como tales podían estar sujetos a las pasiones del poder y similares ambiciones, los Fundadores se ingeniaron un mecanismo de mutuo control para frenar cualquier exceso de quien pretendiere excederse de la ley. Leyes que, por supuesto, garantizaban el principio de que era el pueblo, no el rey ni el autócrata, el que las dictaba.
Los del partido demócrata de Obama, Sanders o Biden han comenzado a ignorar la Constitución al legislar no por consenso popular, es decir a través del Congreso, sino a través de las Cortes Suprema, Cortes Superiores y Jueces o a través de Comités de Burócratas. Tales los casos de la aceptación del gay marriage, el aborto y una multitud de leyes y regulaciones referentes a inmigración, medio ambiente o discriminación racial en asuntos laborales y educativos.
Donald Trump y los republicanos e independientes que lo siguen están dispuestos a impedir que en los Estados Unidos continúe influyendo la corriente socialista/progresista del partido demócrata, que se ha infiltrado y corroído a la mayoría de medios de comunicación e institutos de educación de todo nivel. En la campaña electoral que se avecina, el GOP está dispuesto a desenmascarar a Biden y a Sanders en toda su verdadera dimensión y propósitos para "transformar" a esta nación.

Monday, February 24, 2020

LOS DEMÓCRATAS ENTRAMPADOS

La retórica izquierdista radical del partido demócrata de los Estados Unidos, que en las últimas décadas ha absorbido a ese partido al extremo de poner como su líder en las primarias para las próximas elecciones presidenciales a un marxista confeso (no afiliado al partido), al parecer podría culminar con una implosión espectacular.
Bernie Sanders es el senador por Vermont que acaba de arrasar con las primarias demócratas de Nevada el sábado pasado y que probablemente asegure distancias con sus inmediatos rivales este sábado en Carolina del Sur y el martes 3 de marzo, el "super Tuesday", cuando voten simultáneamente otros 14 Estados.
Sanders ya disputó a Hillary Clinton en el 2016 y la venció en las primarias, pero Hillary manipuló los datos e hizo uso de los "super delegados" para imponerse. Todos quienes la respaldaban, incluso los mayores medios de comunicación pro demócratas, estaban por completo seguros de su victoria frente a Donald J. Trump, pero éste la derrotó ampliamente. 
Esta vez una nueva manipulación será difícil. El electorado no da muestras de afinidad por las otras opciones. Mike Bloomberg fue un rotundo fracaso en su primer debate en Nevada; Joe Biden, el ex Vicepresidente de Obama sigue opaco, cuestionado por su malos negocios en Ucrania, tanto que ni su ex jefe le apoya y Pete the Mayor, el homosexual de Indiana, es rechazado por cristianos y negros.
A Bernie Sanders, en cambio, lo apoyan con entusiasmo todos los adoctrinados en escuelas, colegios y universidades controlados por los sindicatos de profesores demócrata progresistas, esto es, pro marxistas y de los cuales han egresado la mayoría de los periodistas de la "gran prensa", incluídos radio y TV. Son devotos de la tesis de la "justicia social" mediante la "redistribución del ingreso".
Creen que la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos y la Constitución de este país son documentos obsoletos porque no se amoldan a esas dos supuestas necesidades de cambio. Que las estarían encarnando Bernie Sanders y sus seguidores que proclaman que a esta nación hay que transformarla.
En la primaria de Nevada más de la mitad de los latinos votó por Sanders. Muchos de ellos emigraron seguramente de Cuba y otros países latinoamericanos con regímenes autoritarios donde las condiciones de vida eran deplorables por las restricciones del tipo socialista que invoca Sanders. Pero votaron por él.
Igual extaño fenómeno se observa "dentro de casa". De California la gente emigra a diario debido al deterioro de las condiciones de vida que imponen los regímenes demócratas con impuestos y otras restricciones. Se asientan en Texas, por ejemplo, un Estado que ha sido tradicionalmente republicano y votan...demócrata!   
En la entrevista del popular programa de TV "60 Minutes" divulgado anoche, Sanders le dijo al entrevistador Anderson Cooper que defendía a Fidel Castro y la Revolución Cubana, porque "no todo era malo". Citó como "logros" la alfabetización y la salud pública y cuando se le mencionó la represión, dijo que él la condenaba.
¿Cuántas decenas de miles de cubanos pasaron y pasan años en las mazmorras de Fidel? ¿Cuántas de esas víctimas fueron torturadas y asesinadas? Se justifican millones de "alfabetizados" (otros dicen adoctrinados) por una sola víctima asesinada por resistirse a la tiranía? Para alfabetizar y dar asistencia (precaria) de salud ¿es indispensable imponer una dictadura férrea que ya dura más de 60 años, con pérdida total de los derechos individuales y el éxodo de millones?
La incógnita política del momento es si Bernie Sanders continuará solidificando su liderazgo en las primarias, que concluirán a mediados de año. Pero cualquiera que fuere la respuesta y cualquiera que resultare nominado, la verdad es que el partido demócrata ha quedado desecho en esta contienda, no por efecto de fuerzas exteriores sino como resultado de sus propias contradicciones. Tiene que renovarse o morir.
Hay analistas que piensan que para el 3 de noviembre próximo se podría repetir la sorpresa del 2016 y que el candidato demócrata, que tendría poca credibilidad de victoria como Trump en aquella fecha, pudiera acabar con la fuerza titánica del actual mandatario y evitar su reelección. Pero tal reflexión parece ser una más de las tantas fantasías de los mitómanos demócratas.    

Wednesday, February 12, 2020

EL PARTIDO DEMÓCRATA SE DESPLOMA

Quién hubiera podido imaginar que al comenzar las primarias del partido demócrata para escoger al candidato que le dispute la reelección al Presidente republicano Donald Trump en noviembre próximo, figuren como punteros dos socialistas/comunistas, uno no afiliado al partido y el otro un gay.

El hecho denota una crisis que se analiza en un artículo publicado hoy por el diario The Wall Street Journal, transcrito al final de esta nota, que explica cómo el partido demócrata ha cedido al influjo de la izquierda radical en los último años, hasta lucir por completo dominado por esta ideología.

Bernie Sanders, de 77 años de edad, es un veterano legislador y ex gobernador de Vermont, hijo de exiliados polacos que no oculta sus preferencias por el socialismo, que pasó su luna de miel en Moscú y expresó sus simpatías por Fidel Castro y los tiranuelos que lo han imitado en Nicaragua, Venezuela y Bolivia. Es independiente, no se ha afiliado nunca al partido demócrata.



En las elecciones primarias (concluirán en junio) de Iowa y New Hampshire Sanders ha resultado ganador, pero muy cerca le sigue Pete Buttigieg o Pete the Mayor, de 38 años de edad, ex alcalde de un pueblito de Indiana, homosexual, casado con homosexual. Muy locuaz y sofista, se escuda en la Biblia para justificar su sexualidad y oculta con habilidad sus ideas extremas de izquierda que heredó de su padre, comunista afiliado y catedrático universitario.



La lista de aspirantes a la nominación era larga pero se ha reducido a no más de cinco o seis. Ninguno de ellos respondió con entereza a la pregunta de si objetaban que el partido se haya encaminado hacia la izquiera radical marxista. Y todos convinieron en que uno de los requisitos de afiliación era no disputar el derecho de la mujer al aborto sin restricciones.



Previamente al inicio de la primarias, el ex Vicepresidente Joe Biden figuraba como favorito para la nominación y así lo predecían y proclamaban incansablemente los medios de comunicación adictos a la causa y proclamas del partido demócrata. Pero la realidad ha sido brutalmente otra. Los primeros resultados revelan que Biden ha pasado a últimos lugares.


Lo cual confirma la convicción de que el fallido "Impeachment" al Presidente Trump, en el que se le acusaba de "abusar del poder" para presionar al Presidente de Ucrania para que enjuicie y desprestigie a Biden "porque sería su principal rival en los comicios
electorales del 2020" era un patraña falsa y miserable.

El Impeachment se basó en una conversación telefónica de Trump con el Presidente Zelensky de Ucrania en julio del 2019 en la cual le pide información sobre hechos turbios de Biden y su hijo Hunter en el 2016, sin hacer referencia jamás a política para el 2020. No se menciona ninguna coerción, amenaza, ni corte de ayuda militar y ello fue corroborado por el propio Zelensky.

¿Por qué tanto interés, tanta mentira y fatiga de los demócratas por defender a Biden? Biden gestionó un cargo en la junta directiva de la petrolera Barisma de Ucrania para su hijo Hunter, con un sueldo de 83.000 dólares mensuales. Es una compañía de corrupción total y cuando se anunció que sería auditada, Joe amenazó con suspender la ayuda militar al régimen de entonces si no se cancelaba al Fiscal.

De ello hay pruebas en un clip de TV que circula profuso pero nadie ha iniciao juicio contra él por el delito de cohecho y ahí si de "abuso del poder". Tampoco se ha comentado que los senadores demócratas Menendez y Durbin amenazaron con represalias a ese mismo régimen si no apoyaban la tesis de la colisión rusa contra Trump dentro de la campaña para oponerse al candidato en el 2016.

Joe Biden se hallaba en gestiones en Ucrania por pedido y mandato de su jefe Obama. Cualquier fechoría de Biden debía tener el visto bueno de Obama, tanto en Ucrania como en China, donde obtuvo un crédito (?) de 1.500 millones de dólares. Rudy Giuliani, el abogado de Trump, dice tener todos los documentos probatorios y que está dispuesto a exhibirlos en el momento propicio.

Ese momento propicio aparentemente está por llegar, cuando el comisionado especial John H. Durham de a conocer el resultado de sus investigaciones sobre el origen, nexos y vinculaciones del caso de la colisión rusa y demás actos de corrupción del FBI, CIA que se confabularon en tiempos de Obama para destruir e incluso derrocar a Donald J. Trump, legítimamente electo Presidente en el 2016.

La consigna demócrata es destruir a Trump, con cualquiera que resultare ganador de la nominación. No lo van a lograr porque si lo lograran, la Constitución quedaría hecha trizas como trizas hizo la líder del Congreso Nancy Pelosi con el discurso de Trump. Quienes creen que el socialismo/progresista/marxista conviene al país, es porque ignoran la Historia y rechazan la Constitución Americana.


El Artículo de Joseph Epstein, WSJ:

George Orwell noted the nervousness of people on the left when confronted by those even further to the left. This nervousness stems from leftists’ fear that they will be taken for impure in their own leftism, that their thought and actions don’t go far enough, that they are, finally, not really on the bus. In America during the 1930s, Communists mocked liberals for their weakness, and liberals worried about not measuring up. Hence the phenomenon of the “fellow traveler,” someone who sympathized with the Communist Party but couldn’t bring himself to join it. 
Orwell’s observation remains in play. In the mid-1960s, Stokely Carmichael and other young black militants pushed the American civil-rights movement leftward, and away from its goal of integration. Liberals, unable to face down this left-wing pull toward Black Power, knuckled under. A gloriously successful campaign for equal rights based on conscience and dignity devolved into an angry, incoherent movement based on guilt and victimhood. The last thing allowed was the concession of progress of any sort in racial matters. Impressive civil-rights leaders such as Martin Luther King Jr., Whitney Young, Roy Wilkins, and A. Philip Randolph were replaced by such dubious figures as Jesse Jackson and Al Sharpton. The movement never recovered.
The same phenomenon appeared in American universities. In faculty meetings everywhere, small groups of the most radical professors were able to get their way through political pressure. Liberals, generally in the majority, were worried (if not terrified) of seeming to be on the wrong side. When they didn’t give in completely, they sought compromises that invariably favored the radicals. Standards and intellectual authority in universities have given way to political correctness and identity politics.
The same scenario is playing out in the Democratic Party. Since nominating George McGovern in 1972, the party has moved progressively leftward. If the Democrats may by now be said to have a center, it cannot hold, as William Butler Yeats has it in his poem “The Second Coming.” Among today’s Democrats, “The best lack all conviction, while the worst / Are full of passionate intensity.” 
By ceding moral authority to the far left, the Democrats have lost the power to counter bizarre proposals with simple common sense. When a freshman congresswoman proposes a wildly improbable Green New Deal, instead of responding as Democrats of an earlier day would have—“Whaddya, kiddin’ me?”—they now take it seriously and several adopt it. When two other freshman Democrats make anti-Semitic pronouncements, no one in a party overwhelmingly the choice of Jewish voters has the authority to tell them to knock it off. When Democratic presidential candidates propose to provide free health care for all, or eliminate college tuition and college debt, or enlarge and pack the Supreme Court, or eliminate the Electoral College, all this is taken in earnest. And the Democratic Party is being held hostage to identity politics, so that no national ticket can ever again be without a black or female candidate. 
Donald Trump’s aggressive personality has hastened the Democrats’ radicalization. Party members measure the intensity of their idealism by their hatred of Mr. Trump. The tone and temper of the contemporary Democratic Party encourages—indeed fully supports—this sad condition. 
Consider Speaker Nancy Pelosi. A serious and skillful politician, she was finally pushed by her party’s left wing into permitting a hopeless impeachment proceeding that violated her own sensible criteria: that the reasons for impeachment be compelling, the evidence for it overwhelming, and the support for it bipartisan. When the impeachment failed in the Senate, as she had predicted it would, it drove her to the distinctly un-Pelosian act of tearing up her copy of the State of the Union address on national television. 
What is to be done? No one has a good answer. Perhaps the only hope is that the Democrats put together a nightmare ticket— Elizabeth Warren and Cory Booker, say, or Bernie Sanders and Kamala Harris —and the party is so crushingly defeated in November that it returns to its long-lost political seriousness.

Mr. Epstein is the author, most recently, of “Charm: The Elusive Enchantment.”

Thursday, February 6, 2020

SE IMPUSO LA CONSTITUCIÓN DE 1778

El partido demócrata, absorbido por el radicalismo de izquierda, fracasó en su intento golpista por deponer al Presidente Donald J. Trump mediante una maniobra comparable a un típico "cuartelazo" del Tercer Mundo.
Todo comenzó con una conversación telefónica que tuvo Trump con el Presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, a quien felicitó por su reciente elección. En el diálogo de julio pasado le prometió ayuda para combatir la corrupción rampante en ese país y de paso le dijo qué averigüe qué pasó allí con los Biden.
Se refería a Joe Biden, el Vicepresidente de Obama, que con su hijo Hunter estaban en negocios turbios con la petrolera Burisma en Ucrania. El hijo estaba empleado allí con un sueldo de 83.000 dólares mensuales; el padre se estaba postulando como candidato presidencial demócrata para las elecciones del 2020.
El informe Moeller acababa de concluir exculpando a Trump de toda vinculación con Putin para ganar los comicios del 2016, pero existían informes de que la acusación de la supuesta colisión rusa nació con Biden en Ucrania y que otros personajes tenían vínculos directos e indirectos con la petrolera Burisma, fuente de máxima corrupción.
Un soplón o "whistleblower" divulgó a congresistas demócratas la existencia del diálogo, pero distorsionando su contenido. Adam Schiff, representante demócrata lo hizo público ante la Cámara y al hacerlo alteró deliberadamente su contenido. Pese a que Trump se  había visto forzado a entregar la transcripción textual de la conversación, con la venia de Zelensky.
Según la transcripción, aceptada por el Presidente ucraniano y por los que estuvieron presentes en la conversación, no hubo ninguna presión de Trump para que hostigara a Joe Biden para anularlo como rival para su reelección en noviembre del 2020, ni retención condicionada de ayuda militar ni otro medio de presión parecida.
No obstante, los demócratas hicieron caso omiso de la transcripción y bajo el comando de Nancy Pelosi, líder de la Cámara de Representantes, decidieron iniciar el proceso de Impeachment para enjuiciar y destituir el Presidente. Inicialmente Pelosi se opuso y con razón, aduciendo que para emprender tan severa medida se precisa probar que el jefe de Estado ha cometido crímenes graves de alta traición o similares.
Y que, además, haya consenso bipartidista acerca de la conducta criminosa del Presidente para evitar la división e inestabilidad de la nación. Desoyó su propia reflexión y cediendo a la presión de la izquierda radical, ordenó que el Impeachment continúe sin un solo voto republicano de respaldo.
En cuanto a los "crímenes" para justificar el Impeachment, resumidos en dos capítulos, tienen bases falsas: Obstrucción del Congreso y Abuso del Poder. En el primer caso, Trump se negó a que algunos testigos se presenten por razones de seguridad nacional  en consideración al principio de separación de poderes y, en el segundo, no hubo abuso de poder al pedir que se investiguen actos ocurridos en el 2016 en Ucrania.
Los demócratas aducían que Trump quería anular a Biden con miras a los comicios del 2020, asunto que no se menciona jamás en la transcripción del diálogo. Trump ha dicho que nunca tuvo en mientes a Biden como rival de peligro y los resultados iniciales de la primarias demócratas en Iowa y New Hampshire le están dando la razón (Biden está tercero o cuarto).
La farsa del Impeachment ha llegado a su fin con la votación ayer en el Senado. Solo 47 estuvieron por la destitución, muy lejos de los dos tercios mínimos, 67, para lograrlo. Solo hubo un voto traidor en favor de "culpable" por uno de los dos capítulos, el voto de Mitt Romney, cuya defección ha sido repudiada incluso por los propios demócratas.
Los demócratas no han hecho honor a su calificativo. No aceptaron el claro triunfo de Trump y desde el mismo día 8 de noviembre del 2016 comenzaron la conspiración para anular su victoria sobre Hillary Clinton. Primero se intentó alterar los resultados en las urnas. Luego se fabricó la teoría de la interferencia de Putin para favorecer a Trump sobre Hillary y la investigación Moeller de tres años y 40 millones de dólares.
Por último este Impeachment, infame desde su nacimiento hasta la actitud patanesca de Nancy Pelosi que rompió la copia del discurso sobre el Estado de la Nación pronunciado por Trump ante el Pleno del Congreso. El partido demócrata, causante de la Guerra Civil por defender la esclavitud, que asesinó a Lincoln y se negó a la integración formal de la negritud, con el fracasado Impeachment ha dado un paso más hacia atrás en la Historia.
Porque si continúa ahondándose el radicalismo progresista de izquierda en el partido según se desprende de la posición de los pre candidatos ahora en las contiendas primarias, es porque repudian al sistema constitucional implantado en 1776/1778, basado en la libertad y  el equilibrio de poderes. Es el capitalismo que ha perdurado por más de dos centurias y que ha hecho de este país la primera potencia mundial.
Pero ¿qué es el capitalismo? Los demócratas y tanta otra gente mal informada o desinformada no conoce sus beneficios. Aquí un corto videoclip que ayuda a una mejor comprensión:
https://www.prageru.com/video/as-the-rich-get-richer-the-poor-get-richer/

Tuesday, December 10, 2019

ATENTADO PUERIL Y VERGONZOSO

El partido demócrata ha concluido el ciclo previo al "impeachment" o interpelación y remoción del Presidente Trump, presentando dos cargos llamados artículos que no justifican el proceso previsto en la Constitución.
Los cargos están contenidos en lo que se conoce como Artículos del Impeachment, que deberán ser aprobados por la Cámara de Representantes antes de pasar a juicio del Senado, que para ello deberá estar presidido por el Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Los cargos o artículos son dos. El primero habla de "Abuso del Poder" y el otro de "Obstrucción del Congreso". La Constitución faculta al Congreso recurrir al impeachment solo en caso de que haya pruebas de que el mandatario haya cometido traición o delitos de muy alta consecuencia para los intereses del Estado.
El supuesto abuso del poder, según los demócratas, surge de una llamada telefónica de Trump en julio pasado al Presidente Zelensky de Ucrania, de congratulación por su reciente elección. Los demos afirman que Trump le pidió que hostigue y enjuicie a Joe Biden, el Vicepresidente de Obama cuyo hijo Hunter hacía negocios turbios en Ucrania en 2016.
Hunter, sin experiencia, obtuvo un cargo en la petrolera Burisma con 83.000 dólares mensuales, sin ninguna experiencia en el negocio y aparentemente por influjo de su padre. Burisma estaba acusada de corrupción y cuando el fiscal general quiso investigar, Joe Biden intervino y presionó públicamentre para que se lo destituya, de lo cual hay clips de TV.
En esa época el anterior gobierno ucraniano conspiró con Obama y Hillary en contra de Trump, de lo cual hay constancia en los diarios de uno y otro país. Fue a eso a lo que se refirió Trump cuando pidió a Zelensky que indague sobre las acciones corruptas de los Biden y los nexos con la farsa de la supuesta "colusión rusa" que habría llevado a Trump a la Casa Blanca de la mano de Putin.
La Comisión Moeller consumió casi 40 millones de dólares para pagar a unos 17 abogados demócratas en la investigación de casi tres años sobre la colusión y los resultados dejaron indemne a Donald Trump. El tema ruso no ha desaparecido para ellos y lo han tratado de revivir con Ucrania.
El "abuso de poder" lo vinculan con la supuesta presión de Trump sobre Zelensky contra su enemigo o rival político Biden para las elecciones de noviembre del 2020. En julio pasado, Biden era uno de los primeros pre candidatos presidenciales demócratas, que llegaron a más de una veintena después y que ahora se han reducido. Las primarias para escoger al candidato final se realizarán entre febrero y junio del año próximo.
¿Alguien cree tan estúpido y débil a Trump como para que pida socorro al jefe de Ucrania para que le "ayude a ganar" la reelección en el 2020? Para comenzar, en la transcricpión de la conversación telefónica jamás el Presidente menciona a los comicios del 2020 ni nunca alude a Biden como rival. En el 2015/2016 se enfrentó a 17 precandidatos republicanos mucho más sólidos y los derrotó y luego a la Hillary. Biden luce hormiga frente a él.
A más de "abuso del poder" los demos hablan de "obstrucción". Lo dicen porque el Presidente se negó a autorizar la presencia de algunos testigos y entregar ciertos documentos en uso de sus derechos constitucionales. Si el Congreso discrepaba de ese criterio era la Corte Suprema de Justicia la otra rama que tenía que decidirlo. Pero el presidente del Comité de Inteligencia encargado de los interrogatorios Adam Schiff dijo que eso podía demorar ocho meses o más "y no cabía esperar tanto..."
La negativa presidencial de fondo es lo viciado del precedimiento del impeachment desde su origen. Según la Constitución, la decisión de hacerlo es de tanta gravedad y responsabilidad que no cabe hacerlo por facciones, esto es, de manera unipartidista. Ni un solo republicano se ha adherido al proceso. Ni uno solo de los principales testigos solicitados por los republicanos ha sido aceptado por la dirigencia demócrata.
Los artículos del Impeachment es probable que sean aprobados por la Cámara de Representantes, por mayoría demócrata. Pero en el Senado la mayoría es republicana y allí se estancará, no sin antes ser llamados muchos de los testigos clave negados por la otra cámara y que harán revelaciones comprometedoras contra los ahora acusadores.

Friday, November 1, 2019

CÓMO TUMBAR A TRUMP

En algunos países latinoamericanos se ha puesto de moda organizar feroces motines para intentar tumbar gobiernos elegidos por voto popular, supuestamente con el financiamiento cubano venezolano. En los Estados Unidos los demócratas están ensayando otro método de golpe de Estado: esta vez con la ficción del "Impeachment".
El impeachment es una interpelación que la inicia la Cámara Baja o de Representantes del Congreso al Presidente de la República por presuntos graves delitos de lesa Patria como traición y similares. La acusación debe plasmarse en Capítulos del Impeachment que pasan a estudio y resolución del Senado, que para el efecto lo preside el Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
El objetivo del Impeachment, en caso de culpabilidad, es decidir la destitución del Presidente. Tan complejo paso debe ajustarse a normas. Por ejemplo, que la aceptación de presunta culpabilidad del Jefe de Estado sea de la Cámara, no de una facción y ello solo se refleja si se somete a votación la iniciación de los interrogatorios conducentes a la redacción de los Capítulos.
Nada de eso ha existido en el caso del actual Impeachment a Trump. El asunto se inició con una acusación de Nancy Pelosi, que preside la Cámara de mayoría demócrata, acerca de una conversación del Presidente con su homólogo de Ucrania sostenida en julio pasado. Pelosi dijo,  sin documentarlo, que Trump presionó al Presidente Volodomyr Zelensky a que investigue negocios turbios del ex Vicepresidente Joe Biden y su hijo Hunter en ese país.
Esa es la raíz del "escándalo" armado por el partido demócrata progresista y sus aliados los principales medios de comunicación audiovisual para tratar de desestabililzar y a la postre destituir a Trump con la maniobra del Impeachment. Pero el Presidente destrozó el intento desde el comienzo al hacer pública la versión oficial del diálogo con el líder ucraniano en el cual con claridad se revela que toda alusión a Biden se refería al 2016 y no al 2020, año en el cual habrá nuevas elecciones presidenciales.
Trump busca reelegirse en noviembre próximo y Biden es uno de los varios precandidatos demócratas que le disputarán. Pero él ha dicho que Biden no le preocupa como rival y que, en todo caso, jamás habría pedido ayuda a Ucrania para el 2020. Lo que le interesa y por mandato legal es establecer la verdad sobre la maniobra aparentemente originada en Ucrania en el 2016 sobre la "colusión rusa".
Fue con Obama y la CIA y FBI a su mando que se fraguó la leyenda de la colusión que consumió casi 40 millones de dólares y el pago a 16 costosos abogados demócratas para investigar por casi tres años si en verdad Putin conspiró contra Hillary Clinton para llevar a Trump a la Casa Blanca. Todo resultó falso con gran pérdida de dinero y tiempo y desvío de atención. 
Algo similar ocurrirá con este sustituto de "coup d´etat" cantinflesco que quizás no llegará ni siquiera a ser aceptado para estudio del Senado por carecer de validez de un cargo para el "impeachment". Tras la denuncia de Pelosi y la publicidad del diálogo de los presidentes, surgió un "whistleblower", o soplón denunciante de acciones contrarias a los intereses públicos de altos funcionarios, que pretende sostener que Trump si presionó para que la imagen de Biden sea perjudicada con miras a los comicios del 2020.
El alegado quid pro quo no tiene basamento y aún si asi fuere, no constituiría en si mismo causal de "impeachment". Pelosi y sus áulicos se empecinan en mantener secreto el nombre del whistleblower, que se entrevistó sin  embargo con Adam Schiff, jefe del Comité de Inteligencia que inició en secreto los interrogatorios, sin permitir participación de los republicanos.
A último momento, Pelosi pidió votación para el proceso. Ni un solo republicano la apoyó y dos demócratas se rebelaron. El proceso en esas condiciones debió haberse suspendido y archivado porque el Impeachment corre legal y políticamente si así lo acuerda la Cámara en su conjunto, no una facción. En el caso de la interpelación de Richard Nixon y Bill Clinton los dos procesos comenzaron con amplio consenso bipartidista.
La situación hoy es vergonzosamente distinta. Si el proceso avanza en la Cámara de Representantes por la tozudez de Nancy Pelosi, será entonces en la Cámara del Senado donde deberá hallar su sepultura al momento de arribar.

Tuesday, October 15, 2019

MÁS PARECE UN LINCHAMIENTO

El proceso para enjuiciar y destituir al Presidente Donald Trump  está desarrollándose en la Cámara de Representantes del Congreso Nacional con tanto secretismo que más que "impeachment" está pareciéndose a un "lynching".
La Constitución de la República dispone que dicha Cámara puede iniciar ese juicio siempre que haya presunción de delitos muy graves de parte del mandatario, como traición y sobornos y siempre también que exista acuerdo entre las facciones partidistas.
Ello se cumplió en los tres casos previos de impeachment con Andrew Jackson, Richard Nixon y Bill Clinton. Con Trump, sin embargo, la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi dice que no será necesario votar si procede el juicio y ha ordenado que se llame a testigos sin participación republicana.
Esa conducta contraviene normas fundamentales del Derecho, que estipula que el acusado puede y debe cuestionar a sus acusadores y testigos en defensa propia. Ello rige para cualquier caso menor, máxime en tratándose de despedir a un Presidente legítimamente elegido, lo cual sin el debido proceso equivaldría a un golpe de Estado.
Los diputados republicanos no han podido exponer en la Cámara que el cargo de impeachment no tiene validez. Se le acusa al Presidente de haber llamado telefónicamente en julio pasado al Presidente de Ucrania Zelensky para pedirle que investigue al ex vicepresidente Joe Biden y a su hijo Hunter por negocios turbios en ese país, con el supuesto ánimo de dañar su candidatura presidencial para el 2020.
Los Biden hicieron negocios multimillonarios en Ucrania y Trump quería y quiere averiguar si cuando ambos viajaron a ese país en el 2013 estuvieron vinculados con la trama que se fraguó sobre la llamada "Russian collusion", según la cual los "camaradas" habrían intervenido en las elecciones del 2016 para ayudar a Trump el plutócrata a derrotar a Hillary Clinton la socialista.
Pero Trump destruyó la coartada al ordenar que se desclasifique la conversación suya con Zelensky. En ella no hay ninguna presión para destruir a Biden con miras a los comicios del 2020 en los cual Trump busca ser reelecto, ni menciona para nada la entrega o no de fondos pre asignados de ayuda militar a Ucrania.
Pelosi, acorralada al igual que Adam Schiff, jefe del Comité de Inteligencia encargado de los interrogatorios, elude contestar las preguntas clave sobre incorrecciones del proceso e inclusive  anuncian que no llamarán al "whistleblower" o soplón de segunda mano que dio una versión falsa del diálogo de los Presidentes. Sin la presencia de dicho personaje, el sainete montado por los demócratas se desmoronaría.
El proceso, no obstante, acapara la atención pública merced a los amplios espacios que la prensa, radio y TV, aliados a la campaña anti Trump, dedican al tema sin pausa y sin opción a pensamientos divergentes. Un reportero audaz, que representa a "Veritas", hizo una grabación secreta de reuniones de trabajo del jefe de CNN con sus reporteros.
Al inicio de la jornada, se observa cómo les instruye cuál debe ser el objetivo de los reportajes para el día: destruir la imagen de Trump y su equipo e ignorar cualquier logro que le favorezca. Veritas hizo otro reportaje similar sensacional revelando cómo Planned Parenthood negociaba en un restaurante la venta de partes humanas de los fetos que a diario "cosechaba" la institución (financiada por el fisco).
El caso de la "colusión rusa" demoró casi tres años, costó unos 43 millones de dólares y resultó un fiasco, pese a los 18 abogados sabuesos que escudriñaron todos los recovecos posibles en la vida y milagros de Trump. Se ignora si los demócratas perseverarán en esta farsa del impeachment, que ha impedido a la Cámara y al Congreso un trabajo productivo en salud, infraestructura, impuestos, tratados comerciales, seguridad de fronteras.
Si de todos modos la Cámara aprueba los Artículos del Impeachment, en el Senado de mayoría republicana es probable que el proceso se estanque y termine en el archivo. A menos que los demócratas se ingenien algo que convierta al impeachment en un lynching o linchamiento, que para ello tienen la experiencia que adquirieron tras la Guerra Civil, con la ley Jim Crow y el desprecio contumaz por la Constitución que han evidenciado tantas veces.

Thursday, October 3, 2019

¿SON ESTÚPIDOS LOS ANTI TRUMP?

La "resistencia" a Trump se está quedando sin argumentos válidos para su "impeachment" o juicio político para destituirlo, a punto tal que su comedia va camino de convertirse en una farsa en la cual los demócratas están apareciendo como una partida de estúpidos.
Primeramente la líder demócrata Nancy Pelosi, Presidenta de la Cámara de Representantes, se opuso a un impeachment que los elementos más radicales de su partido le exigieron que iniciara tan pronto ellos obtuvieron mayoría de la Cámara en 2018.
Con apego a la ley y la tradición, Pelosi dijo que no cabía lanzarse a un impeachment si no existía acuerdo bipartidista y si los cargos lo justificaban. Tales cargos contra el Presidente son de supuesta traición, soborno o graves delitos por abuso del poder, los cuales deben ser especificados por el Comité Jurídico.
Para comenzar la indagación, se precisa someterla a votación, lo cual Pelosi ha pasado por alto para evitar el indispensable aporte de la contraparte republicana. En consecuencia, la indagación se hará solo con requerimientos de la parte demócrata acusadora y no a través del Comité Juridico que preside Jerry Nadler, quien sigue otra vía orientada hacia el mismo fin de  un impeachment.
La motivación del impeachment orquestada por Pelosi es una conversación telefónica de Trump con el nuevo Presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky, en julio pasado. Acababa de suceder al corrupto Petro Poroshenko tras una campaña basada precisamente en una promesa contra la corrupción.
Pelosi argüía que Trump llamó a Zelensky para presionarlo a que investigue y sindique al ex Vicepresidente Joe Biden y a su hijo Hunter por negocios fraudulentos en ese país, so pena de cancelar ayuda militar. La intención supuestamente era debilitar a Biden para las elecciones presidenciales del 2020, acaso por considerarlo el pre candidato de mayor peligro para su reelección.
Toda esta leyenda dijo Pelosi se la conocería gracias a un "whistleblower" (denunciante que cuenta con amparo legal) cuya denuncia se sabría más tarde. Pero su acusación se desplomó cuando Trump hizo pública la transcripción del diálogo con Zelensky en el que se constata que el único objetivo de la llamada fue felicitarlo por lo victoria y alentarlo por el buen éxito de la gestión.
Fue el líder ucraniano quien mencionó a Biden y a su hijo y ofreció cooperar en las investigaciones para hallar los nexos de la fracasada Misión Moeller sobre la colusión rusa que la "resistencia" demócrata dijo existió para favorecer a Trump frente a Hillary Clinton en las elecciones del 2016. Entonces Zelensky citó al Fiscal  General Bill Barr y al abogado del Presidente, Rudy Giuliani, para que aporten en la investigación sobre los albores de la supuesta colusión rusa.
En ningún momento hubo amenaza de suspensión de ayuda militar ni de otra índole y jamás se mencionó nada respecto a los comicios del 2020. Resulta ingenuo suponer que Trump buscara ayuda de Ucrania para sumar votos para la reelección: ¿cómo? ¿con donaciones?¿alterando resultados en las urnas?¿con coimas? ¿en las redes sociales, con avisos?
De otro lado, nada ni nadie podía garantizar en julio pasado que Joe Biden sería el elegido en las primarias demócratas, cuyos resultados se sabrán en junio del próximo año. A Bernie Sanders, uno de los punteros de la campaña, le sobrevino un problema cardíaco con sus 78 años de edad. Biden tiene 76 años de edad y su salud no es muy sólida. ¿Por qué Trump iba a arriesgar tanto por él en el affaire Ucrania?
Lo cierto es que los demócratas progresistas, aliados con la prensa mayoritaria que hace tiempo ha dejado de ser profesional, han estado al acecho de Donald J. Trump desde el momento mismo de su victoria en noviembre del 2016 a la espera del menor desliz para tratar de socavarlo y hundirlo. Es algo milagroso que no lo hayan logrado con semejante muralla de desinformación y calumnia.
Hillary y sus aliados de la "resistencia" progresista idearon la mentira de la colusión rusa con el dossier del espía británico Christopher Steele y tras casi tres años y 43 millones de dólares fracasó. Luego hubo varios intentos para boicotear sus nombramientos para la Corte Suprema de Justicia y otros jueces, para la seguridad de las  fronteras, etc. 
Ahora se han inventado lo del "whistleblower" que terminará siendo con seguridad otro gran fiasco, para sanidad de la nación y para oprobio de un partido que está anegado cada vez más en las mentiras.

Wednesday, September 25, 2019

¿SUICIDIO POLÍTICO COLECTIVO?

Los dirigentes del partido demócrata, desesperados por su impotencia ante la eficiencia y popularidad del Presidente Donald J. Trump, a quien ven imposible evitar que sea reelegido en los comicios del 2020, han resuelto iniciar el proceso de "impeachment" o enjuiciamiento político en el Congreso para intentar destituirlo.
Es una maniobra que no tiene sustento legal ni político y que con seguridad no tomará cuerpo ni siquiera en el momento inicial de ser sometida a votación en la Cámara de Representantes. El llamado al "impeachment", para comenzar, no fue tal sino que se lo hizo  para establecer si hay o no lugar a cargos contra el Presidente para el impeachment.
El llamado lo hizo ayer la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, no obstante que previamente el presidente de la comisión judicial de la Cámara, Jerry Nadler, había iniciado trámites e interrogatorios orientados al mismo fin del impeachment. Peor aún, Pelosi dijo que el enjuiciamiento a Trump urgía al saberse que dialogó con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.
Según un "whistleblower", o denunciante protegido, que reveló dicho diálogo, Trump habría forzado a Zelensky a que ahonde la investigación de un negociado fraudulento del hijo del ex-vicepresidente Joe Biden y ahora pre candidato presidencial, para que obtenga un contrato con una petrolera ucraniana con un sueldo de 50.000 dólares mensuales  y una suma multimillonaria adicional.
Joe Biden y su hijo Hunter presionaron al anterior gobierno de Ucrania a que cancele al Fiscal de entonces opuesto al negociado y luego viajaron a China para sellar otro negociado por 1.500 millones de dólares. Estas peripecias ocurrieron años atrás durante el régimen de Obama, pero la prensa demócrata pro Obama lo ocultó.
Pelosi, sin conocer aún el texto del diálogo de Trump con Zelensky de julio pasado e ignorando a Nadler, dio paso al inicio del impeachment. Pero Trump hizo pública hoy la versión escrita de la conversación, previa la venia de Zelensky. En ningún acápite hay presión alguna que denote interferencia o condicionamiento y así lo confirmó hoy en rueda de prensa el propio mandatario ucraniano en Nueva York.
En suma, ocurre que Trump llamó a Zelensky para felicitarlo por su victoria y para desearle buen éxito en su cruzada contra la corrupción que heredaba de su antecesor. Dentro de ese tema, le pidió que revisara la conducta de los Biden y las acusaciones de acciones inapropiadas, lo cual en alguna forma se ligaba con la investigación de Moeller sobre la fallida acusación de colusión rusa contra Trump fraguada por los demócratas y que resultó totalmente falsa.
En todo caso, los cargos para aceptar un impeachment en el Congreso deben traducirse en artículos planteados por la Cámara de Representantes, en el supuesto de que el Presidente haya cometido un delito mayor, un crimen de corrupción o de traición a la Patria. Difícilmente podría encasillarse en alguno de esos cargos el pedir que se investigue la conducta fraudulenta de un ex Vicepresidente de la República, en una nación que justamente acababa de elegir a alguien que, como Trump, se había comprometido a combatir la corrupción. 
(Una vez aprobado el impeachment en la Cámara, el Senado tiene que aprobarlo con mayoría de 2/3, presidido por el presidente de la Corte Suprema de Justicia)
Los demócratas progresistas siguen bloqueados mentalmente frente a la realidad de la victoria de Trump en el 2016. Lo quieren derrocar a como de lugar. Con el Informe Moeller fracasaron e igual ocurrió con el boicot en dos etapas a Kavanaugh, el juez de la Suprema. En la campaña para el 2020 sus candidatos no aciertan a idear una oferta original y se limitan a las utopías e insultos.
El resultado es que la popularidad de Trump aumentó ayer al 52% y es probable que suba más tras el fracaso de la charada del "impeachment" o juicio político del Congreso. Este último intento de los demócratas más parece un suicidio político resultado de la angustia colectiva de un partido que zozobra a la deriva.

Tuesday, September 17, 2019

ACABAR CON LA REPÚBLICA

Esa sería la consecuencia de triunfar alguno de los candidatos presidenciales demócratas en las próximas elecciones del 2020: la paulatina e irreversible extinción de la República, tal como fue ideada y estucturada por los Founding Fathers de esta Nación, o Padres de la Patria, allá por los años 1776 y 1778.
El principio que inspiró a los Fundadores fue garantizar las libertades individuales mediante la formación de un gobierno por consenso, el cual se encargaría de crear las leyes apropiadas para organizar la sociedad alejada del peligro de las tiranías contra las cuales se había librado la gran lucha independentista.
En un momento sin par para la historia, mentes lúcidas convinieron en delegar el poder popular en tres ramas que estuviesen en constante vigilancia mutua, para evitar que cualquiera de ellas se excediese en sus atibuciones y rompiera el equilibrio en desmedro de las libertades colectivas e individuales.
Los principios fundamentales quedaron plasmados en la Declaración de la Independencia y su aplicación social y política se plasmó en la Constitución, tras intenso debate que duró dos años entre los congresos y los intelectuales y políticos de las 13 Colonias independizadas de la monarquía de Jorge III. Esa Constitución no se ha quebrantada en 242 años de vigencia y ha recibido solo 27 enmiendas.
Estados Unidos ha probado con ello ser una nación de leyes, único ambiente propicio para la prosperidad en libertad. Esas cualidades la han convertido en la mayor potencia económica, política, cultural  y  militar del mundo y todas las naciones que han imitado su sistema son ahora prósperas. Mientras más centralistas y autoritarios los regímenes, mayor la miseria y opresión de sus pueblos.
Los demócratas, ahora encasillados como "progresistas" creen que la Constitución de 1778 es obsoleta. No han querido respetarla desde tiempo atrás. Cuando Lincoln juzgó que había que aplicarla a profundidad en uno de sus aspectos más sensibles, la abolición de la esclavitud, los demócratas se opusieron. Se desató la Guerra Civil y 600.000 murieron.
Los frutos de la Guerra en pro de la igualación de los esclavos, implícita en la Declaración y la Constitución, hallaron una muralla en los demócratas primero con el asesinato de Lincoln y luego la obstrucción al voto, a otros derechos, la Ley Jim Crow y similares vallas segregacionistas que se prolongaron hasta muy avanzado el siglo XX.
Los demócratas de hoy ya no creen en el gobieno por consenso. Sino en el Ejecutivo fuerte. Poco a poco lo han ido logrando con la presión sobre el Congreso para que ceda su poder de legislar en favor del Estado Administrativo que mediante Comisiones legislan, ejecutan y juzgan. Similar cesión de poder se ha dado a las Cortes que ya no solo juzgan y dirimen, sino que legislan.
Los demócratas progresistas están convencidos de que el Ejecutivo debe promover los cambio hacia una directa redistribución del ingreso. Todos los candidatos presidenciales los proclaman. Dentro de esa proclama, abogan por la atención médica estatal gratuita, el perdón a la deuda de los estudiantes, el levantamiento de las fronteras, el indulto a los inmigrantes ilegales. Todas propuestas anticonstitucionales.
Unas veces anuncian que los servicios "gratuitos" serán pagados con fuertes impuestos a los más ricos, otras ocasiones omiten decirlo cómo, otras simplemente dicen que el Estado "lo financiará". Ligan estas "obras sociales" con la necesidad de defender el medio ambiente prohibiendo la explotación petrolera y el uso de los plásticos y todo transporte movido por sus derivados.
Son chifladuras que en el fondo invocan el retorno a sistemas políticos superados con la Revolución Americana. Los demócratas de hoy quieren lograr cambios culturales y políticos no "por consenso", como estipularon los Fundadores, sino por otras vías. El aborto es práctica "legalizada" por  decisión condicionada de la Corte Suprema de Justicia, igual que la aceptación del matrimonio homosexual y el Obamacare.
Ahora pretenden borrar las fronteras, que se institucionalice que  ciudades y Estados protejan como "santuarios" a los inmigrantes ilegales acusados de crímenes, que voten los indocumentados, que haya juicios políticos para destituir jueces de la Corte Supreama sin cargos probados, que se suprima la policía de fronteras, que se borre la elección presidencial mediante Colegio Electoral.
Los "progresistas" se han tomado los principales medios de prensa y TV, controlan los sindicatos de profesores de escuelas y colegios, la academia es de ellos e igual la Cámara de Representantes. Solo un líder de la envergadura de Trump ha podido enfrentar con ventaja esa muralla de desinformación y odio que representan. En noviembre del 2020 se  comprobará si nuevamente sale victorioso y si es así, la República de los "Founding Fathers".

Wednesday, August 14, 2019

ODIADO POR ACOGERSE A LA LEY

Las sociedades mejor organizadas son las más prósperas. Y las mejor organizadas son aquellas que han acordado sujetarse a un patrón de conducta delineado por leyes y regulaciones que todos se han comprometido a respetar para lograr una convivencia armónica y feliz.
Lo contrario es el caos, la anarquía, la incertidumbre, la corrupción y el abuso. Los países más pobres o subdesarrollados son aquellos en los cuales el irrespeto a la ley es la característica común. La anarquía deviene en caos y el caos se interrumpe por lo general con otros regímenes que no dan soluciones de fondo.
La solución de fondo, la trascendente, es establecer un sistema de gobierno que garantice la convivencia pacífica basada en el respeto a la ley, que todos se comprometen a respaldar porque esas leyes no son impuestas por monarquías o dictaduras, sino por  consenso del pueblo a través de sus representantes elegidos libremente.
Ese sistema es el que rige en los Estados Unidos desde 1776 y ha funcionado eficientemente. Su Constitución ha sido enmendada pero nunca quebrantada. Sus 13 Colonias iniciales se transformaron en 13 Estados Federales a los que se añadieron otros 37 Estados, no por la fuerza de las armas sino por la adhesión de sus habitantes a los principios de libertad de la Constitución. 
En noviembre del 2020 se celebrarán elecciones presidenciales y Donald J. Trump, actual Presidente republicano, buscará ser reelegido. Su plataforma es simple. Quiere seguir restaurando la vigencia plena de la Constitución de 1778, que para muchos de sus partidarios está siendo debilitada por parte del partido demócrata progresista.
Por esa promesa, la de querer cumplir con la ley y la Constitución, el actual mandatario ha sido y sigue siendo víctima de la más virulenta campaña de insultos y calumnias que se inició el día primero de su campaña en junio del 2015, cuando dijo que evitaría el libre flujo de la inmigración ilegal.
Mencionó que entre los inmigrantes que acceden furtivamente por la frontera sur se filtran traficantes de drogas, otros delincuentes y mercaderes de seres humanos. La oposición, incluídos la mayoría de la "gran prensa", lo acusó de enemigo de los inmigrantes y de calificar a "todo inmigrante latinoamericano" de criminal y traficante de droga.
Lo que quiere Trump y la mayoría del pueblo es que se respete la ley. Quien desee inmigrar tiene que solicitar su ingreso según las normas legales. Las "fronteras abiertas" que invocan los demócratas son contrarias a la seguridad nacional y están prohibidas por la ley. 
Trump también desea que se respete la ley en el plano internacional. Con la OTAN había el compromismo de que los países aportaran al menos con el 2% del PIB para el presupuesto y les pidió que lo hicieran, so pena de alguna retaliación. La oposición se escandalizó, pero prevaleció la cordura y ahora la OTAN está refinanciada según la ley sin la carga injusta sobre los Estados Unidos.
Se empeñó también Trump en revisar acuerdos comerciales que no se ajustaban a la ley. Con China principalmente, que ha robado sistemáticamente patentes de los Estados Unidos desde la época de Jimmy Carter y que ha manipulado su moneda y otras regulaciones prohibidas por la Organización Mundial del Comercio, generando un déficit comercial en contra de USA de más de 500.000 millones de dólares por año.
La batalla comercial con China, que no la inició Trump y que la quiere detener hasta lograr un trato recíproco en las relaciones, no ha terminado. El Presidente ha utilizado el arma de las tarifas para presionar al dictador Xi. Las discusiones son arduas y China ha comenzado a sufrir el impacto en su economía, mientras que la de Estados Unidos se robustece frente a las del resto del orbe.
Cuando parecía que finalmente Xi cedería y anunciaría que rectificaría su política frente a los Estados Unidos, dio marcha atrás por lo que Trump impuso más tarifas a las importaciones por un equivalente de mercadería por 300 billones de dólares a partir del primero de septiembre. Al parecer Xi esperaría hasta conocer los resultados de las elecciones del 2020 con la esperanza de que Trump no sea reelecto.
Trump acaba de suspender la aplicación de tarifas a la importación de varios productos de China, como eTablets y similares, muy populares para la época navideña. Con las tarifas, dichos productos podrían encarecerse si China no reduce los precios o podrían escasear en el mercado si el importador no quiere importar el producto más caro si China no baja los precios.
En todo caso la "guerra comercial" no es un capricho de Trump, es el deseo de que se cumplan las leyes nacionales e internacionales del comercio ignoradas por sus antecesores en la Casa Blanca. La Bolsa de Valores puede caer 800 puntos o más, pero la razón está del lado de Trump y terminará por prevalecer, antes o después de su reelección. 

Sunday, August 4, 2019

DE GOOGLE Y POLICíAS

Google es la invención de un grupo de jóvenes norteamericanos que ha generado una de las más espectaculares revoluciones en el mundo del conocimiento y de las comunicaciones en todo el orbe.
Por la vía del Internet ha facilitado el intercambio de información de manera instantánea entre personas y corporaciones ubicadas a corta distancia o en lugares remotos, a costos ínfimos. Y permite, además, efectuar transacciones y acceder a datos que antes requerían demorados trámites.
Google es el núcleo formativo de las llamadas "redes sociales" con las cuales la gente ahora se comunica directamente entre sí sin el escollo de la censura de los habituales medios de comunicación, lo que inclusive ha dado lugar a excesos lindantes con la calumnia, la pornografía, el espionaje y recolección ilegal de datos.
En este aspecto, ha surgido la preocupación particularmente por parte de los partidos políticos, en especial de los republicanos y en general del ala conservadora. Se acusa a Google, Facebook, Twitter entre otros de censurar los mensajes de tendencia conservadora como las contrarias al aborto y al matrimonio homosexual, por ejemplo.
Se lamenta que medios de tanto influjo sean en contraste tan abiertamente partidistas en favor del "progresismo" y demandan que se ponga freno a tal situación mediante la interención del gobierno y concretamente del Congreso Federal para que dicte una ley restrictiva anti monopolio.
Aparentemente se han convertido en gigantes de tal envergadura que absorben el mercado de las redes sociales en su totalidad. Recuerda este caso el de la Standard Oil de New Jersey forjada por Nelson Rockefeller que llegó a producir, vender y manejar toda la industria concerniente al petróleo sin lugar a competencia hasta 1911.
En ese año la Corte Suprema de Justicia, cuando Theodore Roosevelt era Presidente de la República, aplicó la Ley Sherman Anti Monopolio de 1890 y disolvió a la Standard Oil Company, que se dividió en varias subsidiarias. ¿Será eso aplicable a las compañías como Google y demás y sus  derivaciones?
Es probable. Una ley restrictiva sería improbable pues las compañías son privadas y cualquier ciudadano tiene el derecho constitucional de utilizar un medio para expresar sus preferencias por un partido o ideología libremente, sin injuriar ni calumniar. La alternativa a quienes se sienten ignorados o diferidos por estas supercompañías  sería pues acudir a otros medios alternativos.
¿Será eso factible? Existen otras alternativas a Google como Bing, DuckDuckGo, Yahoo, pero la mayoría aún dista de ser competitiva. Pero Bing pertenece a Microsoft, de ideología izquierdista afin a Google. ¿Acaso disolver a Google para dar opción a accionistas conservadores a intervenir en las potenciales células subsidiarias divididas? Parece utópico. ¿O que inversionistas multibillonarios creen otro medios rivales? Quizás.
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Con insistencia se han difundido por TV imágenes de jóvenes y niños lanzando baldes de agua a policías uniformados en barrios de Nueva York y Baltimore. Los locutores protestan insistentemente por la falta de respeto a los gendarmes y reclaman sanciones a los atacantes y mayor firmeza a las autoridades policiales. Pero nadie se queja de la cobardía de los policías humillados.
Desde luego es censurable la agresión. Pero es censurable también que los "agentes del orden" no reaccionen con firmeza y autoridad para impedir la agresión. Si temían una reacción colectiva de la gente, pues bien podían pedir respaldo por radio a sus colegas. 
Las autoridades superiores harán bien en tratar de ubicar a la gente que irrespetó a los policías para reprenderlos, pero igual deberán sancionar a estos gendarmes por su humillante conducta, a fin de que no vuelva a repetirse.
                                            

Monday, July 29, 2019

LOS DEMOS SE QUEDAN SIN OXÍGENO

Los demócratas, que ahora se llaman "progresistas", ya no saben qué hacer para debilitar al Presidente Donald J. Trump, que irónicamente cobra cada vez más fuerza para ser reelegido con aplastante mayoría en las elecciones de noviembre del 2020.
Cuando la victoria del magnate de Manhattan les cayó como un mazazo en noviembre del 2016, pues todos ellos estaban listos a coronar a Hillary Clinton, lo primero que se les ocurrió es encontrar fraude en el conteo de votos con la pueril esperanza de anular los resultados.
Pero los primeros re conteos de votos más bien aumentaron las cifras en favor de Trump, por lo cual decidieron cortar de inmediato esa opción. Surgió otra, sugerida no se sabe por quién pero del todo descabellada: atribuir la derrota de Hillary a la supuesta intervención de Rusia comandada por Putin en favor del magnate.
Vladimir Putin, ex Director de la KGB, dejó de ser comunista y más bien defiende ahora valores identificados con la cultura judeo cristiana de Occidente siendo él un cristiano ruso ortodoxo practicante. Pero aún así es difícil aceptar que prefiriera a Trump antes que a Hillary (discípula de Saúl Alinsky, promotor del socialismo marxista) para la Presidencia.
Además, nunca los demos han llegado a explicar cómo pudo darse la intervención rusa en los comicios, cómo su influjo alteró los resultados en las mentes de los votantes o en los resultados de las urnas. Para colmo, tres semanas antes de los comicios del 2016, Obama aseguraba a los reporteros que hay absoluta seguridad de que no existía intervención ninguna en los comicios.
Los analistas dicen ahora que esa intervención pudo haberla de alguna manera, pero Obama la calló para no empañar en absoluto la victoria de Hillary que él y tantos otros como él daban por segura.  Esa versión cambió cuando varió la estrategia anti Trump. Luego de convenir en que hubo una supuesta colusión Putin/Trump contra Hillary se inició la trama para crear un crimen que jamás existió.
En base a un "dossier" falso financiado por Hillary con un agente británico, el FBI y la CIA del gobierno de Obama espiaron a Trump y su equipo, encarcelaron a varios colaboradores y gastaron unos 40 millones de dólares en una investigación que no logró ninguna evidencia de colusión. El jefe investigador, Bob Mueller presentó un informe en ese sentido y el jueves pasado estuvo siete horas ante el Congreso discutiéndolo.
Su presentación fue desastrosa y devastadora para los demócratas que esperaban que surgiera algo nuevo, es decir alguna evidencia no incluída en el reporte Mueller que revelara que Putin le regaló la Presidencia a Trump. Como no fue así, ahora anuncian que pedirán que se reúna un Jurado Inquisidor para que interrogue a los testigos que ya fueron interrogados por el equipo Mueller (y por tres otras comisiones).
Es una actitud infantil e infructuosa. El móvil es hallar una base para el "impeachment" o interpelación del Presidente y su ulterior destitución. La Constitución estipula que el "impeachment" se justifica por el delito de traición o crímenes graves. La Cámara de Representantes aprueba los artículos del Impeachment y los somete a consideración del Senado. Éste debe aceptarlos con los dos tercios de sus 100 miembros y adoptar una decisión en sesión que presida el Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
Actualmente la Cámara de Representates tiene mayoría demócrata pero el Senado tiene mayoría republicana y es imposible pensar que 
su Presidente, Mitch McConnell, acepte siquiera someter a consideración la lectura de los capítulos del "Impeachment".
Una mayoría de demócratas en la Cámara de Representantes, no obstante, sigue clamando por la necesidad del "Impeachment" pese a que no hay evidencia de crimen. Llegan al absurdo de sugerir que haya un "impeachment" para iniciar una investigación en busca del crimen. El crimen está allí, dicen, en la obstrucción de la justicia.
Y la gente se pregunta: ¿obstrucción a qué? ¿A que Mueller realice su investigación y presente su informe o reporte? ¿Acaso no lo presentó y divulgó urbi et orbi y lo discutió el jueves ante el Congreso? Y aún si encontraren pretextos para llamar al "impeachment" ¿no comprenden que no pasaría en el Senado?
Parece que los demócratas progresistas y sus aliados de la gran prensa han perdido la capacidad de raciocinio. No de otro modo se explica la tozudez de su actitud, la insistencia en argüir en base a mentiras y distorsiones. Si no fuera por el eco que hallan en la mayoría de los medios, esa insistencia en la colusión de los rusos y en la obstrucción de la justicia sería cosa del pasado.
Pero no lo es. No habrá más remedio que esperar hasta noviembre del 2020 para dar por terminada de una vez por todas tanta insensatez.

Sunday, July 21, 2019

LO QUE QUIERE LA "SQUAD"

La genialidad política del Presidente Donald Trump ha hecho célebres a cuatro jóvenes diputadas recientemente elegidas a la Cámara de Representantes que están formulando propuestas de cambio al sistema cultural y político de los Estados Unidos que él ha calificado como anti norteamericanas.
Las cuatro integran lo que se ha calificado como el "squad" o escuadrón de ataque por las declaraciones extremistas que propalan dentro y fuera del recinto de la Cámara y ante los reporteros de la radio y la TV ávidos de difundir cualquier alusión que menoscabe al actual mandatario.
En un tweet el mandatario dijo a las autoras que si no están contentas con los Estados Unidos, deberían marcharse a sus países de origen para corregir la corrupción de la que huyeron y luego retornar si lo desean para dar consejos. Se deslizó un error, ya que solo una de las cuatro del "squad", Ilhan Omar, nació afuera, en Somalia.
Las otras son Alexandria Ocasio Cortes, nacida en Nueva York de padres portorriqueños; Rashida Tlaib de Michigan, de padres palestinos y Ayanna Pressley, de Massachusetts. Pero todas ellas coinciden en un mismo discurso que busca no el cambio en las leyes y en la Constitución vigentes, sino en su tranformación hacia el socialismo marxista.
Proponen la despenalización del ingreso ilegal de los inmigrantes y la virtual abolición de las fronteras; la extensión gratuita de los servicios de salud a los inmigrantes ilegales, a más de la educación, la vivienda y la alimentación; la institucionalización como ley federal de la resolución hasta hoy condicionada de la Corte Suprema de Justicia en favor del aborto.
Peor aún, las cuatro del escuadrón han condenado a Israel y han hecho mofa del ataque terrorista de Al Qaida a las Torres Gemelas de Nueva York y, por defender a los palestinos, han acentuado su postura antisemita que la Cámara de Representantes ha pasado por alto. Singularmente la diputada Omar ha sido mordaz con quienes aquí defienden la resistencia al extremismo islámico.
Paralelamente la "squad" pide la supresión del ICE y la Policía de Fronteras que controlan la Inmigración, para supuestamente evitar la tortura de los niños inmigrantes "apresados" en los "campos de concentración" de la frontera (son albergues creados por Obama en el 2014 para separar por ley a los niños de sus padres que cruzan la frontera ilegalmente).
La "squad" se suma a los 24 precandidatos demócratas a la Presidencia, que intentan frustrar la reelección de Trump en el 2020, con la tesis de servicios de salud "gratuitos" de salud para todos y educación "gratuita" para todos hasta el nivel universtario, admitiendo en este caso que se financiará no solo con más impuestos a los ricos, sino "a todos".
Ninguna de las propuestas citadas se ciñe a las leyes ni a la doctrina o postulados de la Constitución, inspirada en la Declaración de la Independencia de 1776. Si en el 2020 se diera la indeseable opción de que los demócratas progresistas triunfaran y quisieran aplicar sus propuestas, sobrevendría una nueva Revolución Americana pero a la inversa.
Donald Trump y la mayoría que lo respalda están percatados de ello y es por eso que el Presidente ha resuelto desenmascarlos a tiempo convencido de que siempre han sido grupos reducidos de extremistas los que se han aprovechado de la lenidad o ingenuidad de un sistema, para manipularlo y hacerse del poder para destruirlo.
Saul Alinsky, mentor de Hillary Clinton, Obama y de tantos otros como las del "squad", aconseja a sus discípulos cómo llegar a los objetivos socialistas sin revoluciones sangrientas, aprovechando las debilidades de las democracias, muchas de las cuales son y han sido más débiles que la de los Estados Unidos. Alinsky sin duda se inspiró en las enseñanzas de Mao; el Che Guevara se inspiró en Mao para ir a Bolivia pero fracasó.
Así ocurrió con Lenín y los bolcheviques y pese a las advertencias de Churchill, las fuerzas de Occidente capitularon. Igual de reducido era el grupo que rodeó originalmente a Hitler, e incluso los judíos lo respaldaron al despuntar. Pululan los ejemplos por doquier, en la China de Mao y Chiang Kai Shek, en Cuba, Venezuela y otros países de Latinoamérica. Pero en Estados Unidos esos grandes errores no se repetirán con Trump.
En jugada maestra Donald Trump ha logrado identificar al partido demócrata con la "squad" extremista y los esfuerzos de quienes pretenden contrarrestar esa maniobra son un fracaso, pese a la ayuda de una prensa que hace mucho tiempo dejó de ser independiente y no es merecedora de la protección de la primera Enmienda Constitucional.
Para las votaciones del 2020 el ciudadano norteamericano tendrá que escoger entre confirmar los valores tradicionales que han hecho de esta nación la más poderosa y libre de la historia, o una propuesta incierta que echaría por tierra esos principios y esa Constitución y se aventuraría por un esquema político autoritario que ha fracasado sin excepción en todo el orbe.

Tuesday, July 9, 2019

DISTORSIONES LÓBREGAS

La selección femenina de fúbol de los Estados Unidos acaba de cumplir una espectacular jornada en el campeonato mundial de Francia, al conquistar por cuarta vez la Copa, colocándose así a solo un puesto del pentacampeón mundial masculino Brasil.
Es un suceso que debía llenar de alegría y orgullo a todo ciudadano de esta nación. Sin embargo no fue así pues la victoria fue opacada por algunas de las mismas jugadoras y por los demócratas progresistas enemigos del Presidente Trump.
El Jefe de Gobierno, como es usual en todo Presidente, invitó a la Casa Blanca a las integrantes del equipo victorioso pero su capitana, la goleadora Megan Rapinoe anunció que re chazaría la invitación. Rapinoe tuvo gestos de desprecio a la bandera y al himno de los Estados Unidos, lo cual censuró el Presidente.
La invitación subsiste y resta por conocerse si el resto del equipo aceptará o no asistir al ritual de congratulación en la Casa Blanca. A la cita que no vacilaron en aceptar es a la de Nancy Pelosi y Charles Schumer, líderes de las dos cámaras del Congreso e implacables enemigos del actual gobernante.
La loable gesta deportiva se tornó político partidista y a ello se añadió un grito de batalla que las muchachas lanzaron cada vez que las cámaras de TV las enfocaban: "equal pay", "equal pay" o sea igual paga para las futbolistas mujeres que para los hombres, tal como si fuese un paro o huelga previa ante patronos abusivos y explotadores del sexo débil. 
Mas ocurre que los salarios que ellas (y ellos) ganan se financian con los ingresos provenientes de aficionados que concurren a los encuentros deportivos y a los anuncios que las empresas paguen para los distintos eventos radiales, televisivos, impresos. El fútbol masculino tiene una historia más antigua y por tanto un público mayor y estable y por ende mejores ingresos que en el caso del fútbol femenino.
Para el reclamo que hoy plantean las guapas campeonas influye la retórica demócrata progresista marxista que pretende igualarlo todo para acabar con la "injusticia social" y de "género". Si consiguiesen que los salarios de las mujeres se igualaren automáticamente a los de los varones, por Decreto Ejecutivo (sobre un negocio privado), lo más probable es que la FIFA de mujeres quiebre y que la tetracampeona yanqui nunca llegue a jugar más.
Es lo que a la postre lograrían los demócratas que han caído en manos del socialismo marxista progresista, si acaso lograran el poder en las elecciones presidenciales de noviembre del 2020. Como en el caso de la victoria del fútbol, no quieren festejar las  bondades de este país sino lanzar un velo de lóbregas mentiras con propuestas destructivas.
Insisten en despenalizar el ingreso ilegal de inmigrantes al país, con lo cual las fronteras desaparecerían, junto con las aduanas y los controles de ingreso. Pralelamente, proponen servicios de salud gratuitos para los ilegales y cobertura de vivienda y alimentación igualmente sin costos. País sin fronteras no es país, es un principio incontestable desde los tiempos bíblicos.
Los servicios de salud en manos privadas en este país son los mejores del mundo, pero los demócratas quieren eliminarlos para reemplazarlos por un único provisto y controlado por el Estado. Es la medida más radical hacia el socialismo que la inició Obama y que, una vez aplicada en rigor, costaría al fisco unos 34 trillones de dólares, pérdidas infinitas de empleo y deterioro en picada de la calidad de atención.
Si existen segmentos de población sin seguros médicos, la solución no es destruir el sistema sino ampliarlo y perfeccionarlo mediante propuestas que este gobierno ya las ha propuesto y que no han llegado a ponerse en marcha por obstrucción demócrata en el Congreso. La mejora y ampliación de los servicios se alcanzarán con una mejor acción del sector privado, no con interferencia del gobierno.
La sociedad estadounidense se ha convertido en la más próspera de la historia debido a la operabilidad de su sistema poítico en el cual el gobierno está al servicio del pueblo y no el pueblo al servicio del gobieno. En 1776 las 13 Colonias se liberaron del Rey Jorge III y lo sustituyó por una forma de gobierno alternativo, representativo y responsable.
Al Rey no le elegía nadie y virtualmente no respondía de sus actos. En la nueva era el poder no emanaría del Rey por gracia divina sino  del pueblo, que delegaría temporalmente ese poder a representantes que a su vez se vigilarían mutuamente en tres ramas de gobierno para crear leyes, para ejecutarlas y para juzgar las divergencias.
A los neo demócratas de hoy esos principios de la Constitución y la Declaración de la Independencia les suena anticuados y sueñan con volver al Ejecutivo fuerte (al rey) que gobierne directamente con un Estado Administrativo para alcanzar una rápida "justicia social", que para ellos significa redistribución de la riqueza e igualación forzada de resultados.
Eso piensan los demócratas. Los mismos que prefirieron la Guerra Civil antes que abolir la esclavitud, generando la muerte de 600.000 ciudadanos, que asesinaron a Abraham Lincoln frustrando la plena integración de los negros a la sociedad, que apoyaron la ley Jim Crow, que fundaron el Ku Klux Klan, que se oponían al voto de la mujer y los que se negaban a aprobar los Derechos Civiles en 1960.
Un retorno demócrata en el 2020 sería un retorno al pasado lóbrego, no un tránsito al "progresismo" como proclaman.