Monday, May 27, 2019

UN PERIODISMO DESVIADO

El escritor y periodista Mark Levin acaba de publicar un libro en el que analiza documentadamente el estado de deterioro en el cual ha caído el periodismo en los Estados Unidos, debido a la pérdida de objetividad por influjo de la ideología demócrata "progresista".
Al libro lo titula "Unfreedom of the Press", empleando un neologismo para insinuar que la libertad de prensa en los Estados Unidos, uno de los pilares de la democracia garantizada por la Constitución de la República, ha comenzado a debilitarse en el país.
En una entrevista por TV con Sean Hannity, Levin hace un recuento  de la evolución del periodismo en los Estados Unidos desde la época revolucionaria, cuando prevalecieron los panfletos, hasta el advenimiento del "progresismo" a comienzos del siglo XX con el Presidente Woodrow Wilson y el ideólogo John Dewey.
La corriente "progresista" de la que se adueñó el partido demócrata,  consideró que la Constitución de 1778 era insuficiente para satisfacer las necesidades modernas de justicia social y de una más adecuada redistribución del ingreso, por lo cual surgieron las primeras ideas para crear un Estado Administrativo.
El Estado Administrativo fue surgiendo paulatinamente a medida que el Congreso Federal capitulaba al ceder funciones legislativas a una burocracia que asumió, además, tareas inconstitucionales de administrar justicia y dictar sanciones privativas del sistema judicial.
Con anterioridad a la ola "progresista" y tras la etapa panfletaria, los diarios usual y abiertamente se alineaban por uno u otro partido político, pero expresaban sus criterios políticos solo en las columnas y espacios dedicados a la opinión. Los hechos noticiosos públicos o privados se relataban con  objetividad. 
Pero el "progresismo" se tomó por asalto el periodismo. Algunos líderes de la profesión consideraron que el periodismo debía dejar de ser neutro en la entrega de noticias y optar por una posición de impulsor del cambio social, entendido éste como la necesidad de implantar la justicia social con redistribución del ingreso.
Estos postulados "progresistas" (socialistas) implican violación de la Constitución pues no cabe redistribución forzada de ingresos sin pérdida de libertades, basamento del sistema vigente en el país. La existencia del Estado Administrativo es, por cierto, otra aberración anticonstitucional inaceptable.
El problema mayúsculo es que la mayoría de medios está comprometida con la causa "progresista", que la absorben en las universidades. Según las estadísticas, más del 90% de los periodistas que trabajan en los medios son afiliados demócratas que  han aportado a candidatos de ese partido. La ideología "progresista" es prioritaria en casi todos los centros educativos del país y no solo académicos, sino a nivel secundario.
Ello explica la oposición implacable de los medios al Presidente Donald J. Trump, quien se ha propuesto y lo está logrando restaurar la plena vigencia de la Constitución, tal como fue concebida por los Fundadores y que ha probado ser el documento más eficaz de convivencia y bienestar en libertad que ha existido en la historia.
Trump ha demostrado cualidades de liderazgo inéditas para afrontar victorioso a la arremetida de los medios. Y hay encuestas que predicen que será reelecto con amplitud en las elecciones del 2020. Cualquier otro líder con menor prestancia hace ya mucho tiempo que habría sucumbido.
La entrevista a Levin se la puede ver y escuchar en este enlace o link. El libro Unfreedom of The Press, impreso o digital, se lo puede adquirir por Internet de cualquiera de los proveedores como Amazon o Kindle.

Friday, May 17, 2019

Y SE HARÁ JUSTICIA

El número de pre candidatos presidenciales de la oposición demócrata "progresista" llega ya a 23 y ninguno de ellos presenta una opción válida que no sea de insultos al Presidente Donald Trump, cuyo gobierno de dos años ha sido uno de los más prósperos en la historia de este país.
Durante más de dos años la oposición se ha dedicado a tratar de probar que el actual mandatario llegó a la Casa Blanca empujado por Putin, en perjuicio de Hillary Clinton, la candidata escogida por  Obama para que sea ungida en los comicios de noviembre del 2016.
Una comisión investigadora gastó entre 35 y 40 millones de dólares y no halló ninguna prueba de colusión, pese a que entrevistó a centenares de personas y examinó millones de documentos. Igual resultado nulo tuvieron otras comisiones legislativas, pero ello no satisfizo a los opositores.
La situación se oscureció con la pérdida republicana en la Cámara de Representantes, que se dedicó a boicotear a Trump en todos los planos, tanto en lo relativo a la supuesta colusión como a la política de fronteras  y de inmigración en general. En cuanto a otro material de legislación, la Cámara ha sido totalmente improductiva.
Mientras tanto, a ninguno de los pre candidatos presidenciales le importa asumir una posición anticonstitucional cuando atacan a Trump o defienden una tesis. Por ejemplo, se oponen a respaldar al Presidente en su afán de garantizar la seguridad de la frontera sur con un muro debido a la crisis y al no hacerlo, vulneran la Constitución.
Se negaron a votar en favor de prohibir el aborto al tercer trimestre del embarazo o de dar cuidados médicos a infantes que sobreviven a un embarazo y consideran el aborto como un derecho humano de la mujer, pese a que la Constitución garantiza el derecho a la vida como un derecho primario. Y quieren extender los servicios médicos universales como derecho obligatorio, lo cual es inconstitucional.
También hablan los demócratas de suprimir el sistema de elección presidencial por colegios electorales y no solo por voto popular, como lo estatuye la Constitución. El sistema lo idearon los fundadores para contrastar el peso de los Estados más populosos con los más débiles en población y no debe ser alterado pues es  lo justo.
(Y, por supuesto, casi todos ellos, acaso con la excepción de Biden, el ex vicepresidente de Obama, abogan por cambios sustantivos en el sistema pollítico de la nación orientados al socialismo marxista, lo cual está en abierta oposición a la esencia de lo que la Constitución propone inspirada en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos de 1776.)
En tres ocasiones un Presidente ganó por votos electorales y no por votos populares: Jefferson, Lincoln y Trump. Trump va camino de hacer historia, como lo predijo John F. Kennedy Jr en junio de 1999 en su revista George Magazine: "Si mi querido amigo Donald Trump se decidiera alguna vez a sacrificar su fabulosa vida de billonario para convertirse en Presidente sería una fuerza imbatible para hacer justicia que demócratas y republicanos celebrarían por igual".
("John F. Kennedy Jr. said, "If my dear friend Donald Trump ever decided to sacrifice his fabulous billionaire lifestyle to become president he would be an unstoppable force for ultimate justice that Democrats and Republicans alike would celebrate.")
La justicia está por llegar con el nuevo Fiscal General, William Barr que ha comenzado a bucear en el pantano de la CIA y FBI, que bajo la tutela de Obama conspiraron con sus agentes para crear la fantasía de la colusión. En sus primeras declaraciones, da signos de que muchos de los altos dirigentes de Inteligencia, conectados con Obama y los Clinton, serán interrogados y enjuiciados.
Muchos deshonestos anti Trump terminarán tras de rejas.

Thursday, April 18, 2019

LA FARSA DE LA COLUSIÓN SE VAPORIZÓ

Por cerca de tres años los demócrata "progresistas" han pregonado a diario la mentira de que Donald J. Trump llegó a la Casa Blanca con la ayuda ("colusión") de los rusos, comandados por Vladimir Putin. La farsa era indigerible, pero la mayoría de medios la respaldaba también a diario.
Esa fantasía se ha desplomado con el informe dado a conocer hoy de las investigaciones del Investigador Especial Bob Mueller, que exime de toda culpabilidad a Trump y a su personal de campaña de nexos con los rusos para alterar los resultados electorales de noviembre del 2016.
En esos comicios Trump derrotó nítidamente a Hillary Clinton, candidata de los demócratas a la que creían segura ganadora. El inesperado resultado contrario afectó duramente a los demócratas y a sus aliados los principales medios escritos y audiovisuales, que comenzaron a fraguar ideas para desacreditar e inclusive anular la victoria de Trump.
Tras descartar varias opciones, se inclinaron por la de atribuir un supuesto influjo de Putin en las elecciones para favorecer a Trump, un billonario de Manhattan más bien antípoda del ideal para alguien como Putin, ex-Director de la KGB, cuyas simpatías se inclinarían mejor por Hillary, simpatizante marxista seguidora de Saul Alinsky.
La farsa se montó sobre la base de un dossier mentiroso preparado por un ex espía británico a un costo millonario pagado por Hillary, que relataba escenas obscenas de Trump con prostitutas en un hotel de Moscú. El entonces director del FBI, James Comey, indicó a Trump que tal documento era falso pero la decisión de investigar la supuesta colusión rusa siguió adelante, con Mueller como Investigador Especial.
Mueller, ex-Director del FBI, gastó algo más de 30 millones de dólares en la investigación y contrató a 17 abogados, todos ellos demócratas, incluído uno de la Fundación Clinton. Entrevistaron a millares de personas, accedieron a millones de documentos y, pese a que Trump constantemente afirmó que era inocente y que la investigación constituía una "cacería de brujas", jamás negó a la comisión documento alguno o acceso a ningún funcionario.
Vaporizada la acusación de colusión, los demócrata progresistas pretenden ahora cercar a Trump acusándolo de que hubo "obstrucción a la justicia" en la gestión de Mueller. Mencionan, para comenzar, que canceló a Comey. Pero lo hizo por recomendación del Inspector de la Fiscalía porque Comey perjuró ante el Congreso y cometió otros actos impropios. Además, la ley le permite deshacerse del Director del FBI en cualquier momento y sin explicaciones.
Citan otros motivos de supuestas interferencias obstruccionistas, que el actual Fiscal General William Barr explicó no tienen magnitud censurable. En todo caso, se observa que Trump siempre ha negado toda conexión con los rusos con fines de manipulación electoral, por lo cual mal podía querer maniobrar para obstruir la investigación sobre un delito que jamás cometió.
De otro lado, el punto central de la investigación Mueller es la colusión rusa. En el supuesto de que los demócratas encontrasen un acto de obstrucción a la justicia válido ¿cómo operó esa obstrucción? ¿se ocultó, se distorsionó algún factor de colusión, cómo actuó e influyó, si hubo, esa obstrucción en favor de Trump?
Si además se prueba la obstrucción ¿se anularía el informe Mueller, se anularía y descalificaría a Barr? ¿iría Trump al "impeachment"?
En el fondo los demócratas cada vez más pierden piso en su batalla para debilitar y destituir a Trump, que tuvo la "audacia" de bloquear a Hillary y al avance del "progresismo" de Obama, que no otra cosa es sino debilitamiento de la Constitución como garantía de que rija en el país un sistema democrático sustentado en la libertad, la tolerancia y la división del poder popular en tres instancias de mutuo control.
Esa concepción es la que está rescatando Trump y la está consolidando en menos de sus tres primeros años de gobierno pese al embate de una oposición ciega y medios de comunicación que les hacen eco irreflexiblemente. Ahora, para el 2020, una veintena de pre  candidatos presidenciales demócratas se proponen reanudar la tarea de radicalización, entre otros con un marxista sin tapujos, Bernie Sanders y el matrimonio homosexual de Pete the Mayor.
El uno, Sanders, representa una ideología que la historia ha probado es un fracaso total porque agudiza la miseria y suprime las libertades. Lo otro, porque el matrimonio gay simplemente constituye una aberración que va contra la ley natural. Dichas variantes, "innovadoras" según ellos, no son sino una garantía para que la reelección de Donald J. Trump en el 2020 sea un hecho seguro.
Pero quienes tramaron la farsa de la colusión y causaron tanto daño a tantas personas inocentes y ocasionaron tanto daño a la nación no pueden quedar impunes. Trump y la Fiscalía General tienen la misión moral y ética de investigar a los investigadores y sancionar a los responsables con todo el peso de la ley. Porque lo que hicieron es comparable con un acto de traición a la Patria.

Saturday, April 13, 2019

LA OPOSICIÓN NO ES SOLO ANTI TRUMP

El problema de la oposición de los demócratas/progresistas contra Donald Trump, que busca ser reelegido Presidente en noviembre del 2020, es que sus propuestas son tan radicales y contrarias a las leyes y cultura de este país, que están perfilándose no solo como anti Trump sino como anti USA. 
Varios son los ejemplos. El de la inmigración ilegal es concluyente. Uno de los mandatos primarios que la Constitución asigna a todo Presidente es velar por la seguridad territorial. Uno de los puntos más vulnerables de los últimos años es la frontera con México y Trump, desde el inicio de su gestión, ha pedido al Congreso los fondos necesarios para asegurar la frontera.
Los demócratas retomaron el control de la Cámara de Representantes en las elecciones de noviembre del 2017 y desde entonces se han negado a cooperar con el Ejecutivo para que cumpla con el mandato constitucional. Trump ha ensayado toda suerte de proposiciones transaccionales, pero la oposición ha sido  implacable.
Trump tuvo que declarar la emergencia para hacerse de fondos por sobre el bloqueo del Congreso, pero ello no basta. Hace falta reformar leyes obsoletas pues los invasores de ilegales aumentan y a pretexto de buscar asilo, tienen el derecho a ingresar al país hasta que se resuelvan sus casos. Casi sin excepción nunca retornan ante los jueces atiborrados de trabajo para finiquitar sus casos. A este paso, los nuevos ilegales sobrepasarían este año el millón.
Los precandidatos demócratas a la Presidencia han planteado eliminar todo obstáculo a los ilegales y 27 Estados se han declarado "santuarios" para protegerlos de la requisición y captura por la policía de fronteras, lo cual prohiben las leyes federales. Muchos ilegales así protegidos han cometido asesinatos y otros crímenes abominables.
Los sitios de albergue en las fronteras, para adultos y niños (muchos de éstos llegan sin sus padres como escudos para los ilegales) ya han rebasado su capacidad, por lo cual Trump ha advertido que no quedaría otra opción que el cierre de la frontera sur (excepto el paso autorizado por la autopista de enlace comercial entre los dos países) o el envío de ilegales a los Estados y  ciudades "santuarios".
Esta cuasi amenaza disgustó a los líderes demócratas partidarios de fronteras abiertas y ciudades santuarias, pues la mayoría de ellos habita lujosas y millonarias mansiones que se verían afectadas con la llegada de multitudes empobrecidas de refugiados, que huyen de la miseria de países mal gobernados, donde impera la corrupción y el irrespeto a la ley.
Un país sin fronteras o con fronteras mal protegidas, como el que abogan los demócratas por su rechazo a Trump, no es un país que se ciña a lo que estipulan la Constitución y las leyes. Igual actitud contraria a la ley es la que patrocinan los demócratas/progresistas en otros de sus ataques a Trump.
En las elecciones, la demócrata Hillary Clinton obtuvo 3 millones más de votos populares que Trump (65 millones vs 62 millones), pero perdió los votos electorales 306 frente a 232 con lo cual se convirtió nítidamente en Presidente. Los demócratas quieren eliminar el sistema del Colegio Electoral, consustancial a la noción federalista de la República. Si desapareciese, los presidentes serían electos por las mayorías de Nueva York y California sin que influyan los criterios de Estados menores.
Al crearse la República, las 13 Colonias previeron que cada una eligiera dos senadores y que éstos eligieran tantos diputados proporcionalmente a su población. Cada Estado eligiría tantos electores según diputados para Presidente, para así lograr un equilibrio de fuerzas. La reforma buscada por los demócratas, sin embargo, nunca pasará pues se requeriría de la aprobación de los 2/3 de cada una de las dos cámaras de cada Estado y los 2/3 de los 50 Estados.
También los demócrata/progresistas quieren violar la ley al reducir la edad para votar de 18 años a 16 años y hasta 14 años y también conceder el derecho al voto a los reclusos y a los ilegales. Todo en la convicción de que dichos votos serían favorables al partido demócrata, dado que a menor cultura y a menor información, mayor vulnerabilidad a la mitología marxista.
Se ha convertido también en dogma indispensable de afiliación para los  demoprogresistas la defensa del aborto, al que consideran derecho intocable de la mujer. El aborto, para ellos, es permisible en todas las etapas del embarazo e inclusive tolerable la muerte del ser que nace si ello  así lo resuelve la madre.
También los precandidatos presidenciales demócratas acaban de jurar ante Al Sharpton su voluntad a legislar si llegan a presidentes, que se asignen fondos a los descendientes de los esclavos. Las "reparaciones" tendrían que pagarlas todos los ciudadanos de Estados Unidos hoy, tengan o no vínculos con los esclavistas anteriores a 1865, a la gente que tenga o no vínculos con los esclavos de ayer, en cifras por montos que no se sabe quién ni por qué pudiera determinarlas.
Otro lema de batalla anti USA es la promesa de destruir el sistema de salubridad del país, reconocido como el más eficiente del mundo, para sustituirlo por uno de control absoluto del Estado. Los costos subirían en diez años a más de 32 trillones de dólares, el desempleo sería brutal, los servicios se volverían desastrosos y la corrupción alcanzaría niveles asfixiantes.
Para colmo, la destrucción del país más próspero de la historia se completaría con la idea de "sanear" el medio ambiente mediante la eliminación del uso de combustibles fósiles, la aerotransportación, la eliminación del ganado vacuno, la reducción de la reproducción humana (que ya está en declinación por el excesivo uso de  anti conceptivos, el aborto y la multiplicación del homosexualismo y los matrimonios gay).
El panorama aparece injustamente lóbrego debido a la resonancia que hallan los demócratas en la mayoría de medios de comunicación audiovisual e impresos. Pero la realidad parece ser otra si se observa como pese al bloqueo constante de los medios al discurso y a los logros de Trump, su popularidad ha  crecido últimamente del 47% al 51% según Rasmussen y del 37% al 45% según la encuestadora Gallup.


Saturday, March 30, 2019

ES HORA DEL CASTIGO

Ha llegado el momento para que los conspiradores de la farsa de la "colisión" rusa, diseñada dizque para elegir con fraude a Trump en lugar de Hillary Clinton, sean descubiertos y expuestos los detalles de su plan, a fin de que la justicia imponga las sanciones con el máximo rigor de la ley.
Daban por descontado que Hillary, la candidata de Obama y del partido demócrata y la mayoría de los medios de comunicación sería la ganadora y cuando se anunció que Trump fue quien ganó en noviembre del 2016, los "perdedores perdieron" la cabeza y optaron por sostener que debió haber habido intervención de Putin para manipular las elecciones.
Esta fantasía era difícil de aceptar, dado que Putin había sido director de la KGB en el esplendor de la URSS y Trump era todo un magnate de Manhattan, antípoda del comunismo. En contraste Hillary había dado un vuelco a la izquierda en su vida estudiantil como discípula de Saul Alinsky, uno de los mayores propaladores del marxismo en las universidades del país.
Aunque Putin se volvió duro crítico del comunismo y manifestó su deseo de entablar buenas relaciones con Occidente y de apartura con Trump, ésta se frustró por la campaña malévola de los demócrata progresistas por la supuesta colusión. Se nombró una comisión especial con Bob Mueller, ex Director del FBI que contrató a l7 abogados y gastó entre 25 y 40 millones de dólares en interrogar y hostilizar a millares de personas por más de dos años.
El Congreso designó otras comisiones bipartidistas y ninguna de ellas halló el menor indicio de colisión, esto es, de confabulación o inflitración rusa en las elecciones del 2016 que hubiera podido influir en alguna forma en los resultados de los comicios. Sin embargo, en el curso de casi tres años, no cesó el embate de los políticos y los medios de oposición de acosar al Presidente y su entorno de una posible "traición" para llegar a la Casa Blanca.
En realidad no hubo crimen que justifique el nombramiento de niunguna comisión, ni siquiera la principal de Mueller que acaba de concluir liberando de cargos a Trump. La sola acusación fue un "dossier" elaborado por un ex-agente británico pagado por Hillary sobre supuestas obcenidades cometidas por Trump en un hotel ruso, acusación que resultó falsa. Mueller debió rechazar la comisión ipso facto por esa circunstancia.
La trama fue urdida con el concurso de los más altos dirigentes de la Fiscalía General, CIA y FBI en las postrimerías del régimen de Barack Hussein Obama. Obviamente que este personaje, cuya partida de nacimiento aún está cuestionada, es el principal implicada en esta fracasada coartada para deponer a un Presidente limpia y legítimemente elegido por el pueblo.
Coartada en la que cooperaron diarios de tanta envergadura como The New York Times y The Washington Post, que recibieron uno y otro el Premio Pulitzer por Altos Méritos Periodísticos al divulgar urbi et orbi notas y comentarios sobre la colisión de Trump para usurpar la Casa Blanca. Trump está pidiendo al Comité que otorga estos Premios, que los revoque en este caso.
Una vez que se ha confirmado la ninguna justificación de las acusaciones sobre la "coalición rusa", el Presidente Donald Trump ha dicho que se siente libre (sin temor a que se lo acuse de "obstrucción" de la justicia) para hacer públicos los documentos que prueban cómo los mencionados funcionarios se confabularon para debilitar e inducior a la destitución de su presidencia via interpelación. Es evidente que con la lectura de esos documentos surgirán conexiones que delaten a Obama.
Colateralmente, se revivirá el caso latente del injustificado perdón a Hillary por la destrucción de más de 30.000 emails que despachó desde su domicilio privado cuando era Secretaria de Estado, en abierta violación de las leyes de seguridad nacional. Y otras inmoralidades como la venta ilícita de uranio a los rusos y donaciones obtenidas para la Fundación Clinton a cambio de favores de gobierno, etc. 
Mientras tanto, se viene el cierre de fronteras con México. Los demócratas y el presidente mexicano López Obrador quieren fronteras abiertas y Trump se apega a la Constitución para impedirlo. México tiene las leyes de inmigración más severas, pero permite el tránsito sin impedimento de decenas de miles de individuos de toda América Latina y otros continentes para que invadan a los Estados Unidos por la frontera sur.
Si no los frena, advierte Trump, cierro la frontera indefinidamente. López contesta que la respuesta tiene que ser que Trump cree más empleos...en los sitios de donde se ven forzados a emigrar los ilegales. Ante semejante tozudez del lado demócrata y del lado mexicano es obvio que habrá que cerrar la frontera hasta que se construya el muro de contención, que finalmente continuará gracias al decreto de emergencia que se impuso sobre la traidora oposición demócrata.

Friday, March 22, 2019

CONTRA LA CONSTITUCIÓN Y LAS LEYES

Los pre candidatos del partido demócrata que aspiran a impedir la reelección del Presidente Donald Trump en las elecciones de noviembre del 2020 tienen propuestas que implican casi sin excepción reformas a la Constitución, lo cual demanda un proceso largo y complejo difícil de lograr.
En el fondo los demócratas, que se autocalifican de "progresistas", son todo lo contrario a progresistas pues su propósito, delineado desde los tiempos del Presidente Woodrow Wilson a comienzos del siglo XX, es "modernizar" la Carta Fundamental en favor de un Ejecutivo más fuerte e interventor para acelerar "la justicia social". Es, pues, un progresismo "regresista".
Les incomoda a los demócratas el uso pleno de las libertades individuales y la competencia de mercado en todos los órdenes de la actividad humana, por lo que proponen sustituir la igualdad de oportunidades que implícitamente se da en la Constitución, por una utópica igualdad de resultados que obviamente sería regulada por la burocracia estatal.
La imposición de la igualdad de resultados elimina las libertades y da paso a la intolerancia y la represión. Como sistema de gobierno adopta variantes del socialismo marxista o del fascismo que, en todo caso, se manifiesta como un control excesivo del poder por parte del ejecutivo, con opciones mínimas o nulas de participación de otras ramas gubernamentales.
Dos centurias atrás y algo más, ése era el régimen autoritrio que regía por estas tierras con el Rey Jorge III de Inglaterra, hasta que sus 13 Colonias se rebelaron y el 4 de Julio de 1776 decidieron independizarse. Luego de mucho debatir los hombres sabios de entonces convinieron en suscribir en 1778 una Constitución inspirada en la Declaración de la Independencia, que rige hasta la fecha y que ha probado ser insuperable.
No lo creen así los demócrata progresistas. En su obsesión por ganarle a Trump, quieren por ejemplo que se suprima la elección presidencial por Estados (Colegio Electoral) y que cuente solo el "voto popular" general. Les duele que Trump haya ganado las elecciones con 370 votos electorales pero que haya perdido con 3 millones de "votos populares" de Hillary Clinton.
Las 13 Colonias eran disímiles en tamaño y población. Para lograr la unidad y consenso se convino en que cada Estado elija proporcionalmente tantos diputados según sea su población (llamados representantes) y que éstos elijan a dos senadores por cada Estado (más tarde los dos senadores serían elegidos popularmente en cada Estado, decisión controvertible). Así Estados pequeños como Maine o Delaware no se sentían disminuídos por los estados grandes como Nueva York. 
El mismo concepto válido para entonces es válido para hoy, ya que no cabe que Estados como Nueva York o California arrasen en las votaciones generales contra el criterio generalmente diverso de estados más pequeños y rurales del Medio Oeste o del Sur del país. En todo caso, el mandato del Colegio Electoral está dado por la Constitución y para deshacerlo se requiere de la aprobación de los 2/3 de las legislaturas de cada Estado y de los 2/3 de los Estados.
La razón no escondida de los demócratas para los cambios propuestos es obstruir la victoria de Trump. No terminan por aceptar que ganó en el 2016 y para evitar su reelección, quisieran manipular para que si vuelven a fallar en los votos intervenga de algún modo la Corte Suprema de Justicia, que sumó dos jueces consevadores y cambió su tendencia "liberal". Qusieran ampliarla a quince, para insertar jueces antiTrump.
También los precandidatos están divulgando la idea de reducir la edad legal para votar de 18 a 16 años. Están seguros de que serían votos demócratas dada el intenso lavado cerebral al que son sometidos los niños y adolescentes de las escuelas públicas en contra de la historia real de los Estados Unidos y en pro de la "justicia social" que es imposición de la sociedad igualitaria mediante la igualación de resultados.
Paralelamente han acentuado la campaña antiTrump de asegurar la frontera sur, asediada por los invasores ilegales de Centro, Sudamérica y de otros continentes, entre los que se filtran narcotraficantes, otros delincuentes y traficantes de seres humanos. La Constitución obliga al Presidente a garantizar la seguridad de las fronteras, pero el Congreso con demócratas y algunos republicanos obstuyen la provisión de fondos para cumplir ese fin.
Otro mandato de la Constitución es la defensa de la vida, al que los demócratas se oponen. Repetidamente han vetado proyectos de ley para evitar que los infantes sobrevivientes de un aborto sean sacrificados por acuerdo entre madre y médico. Y frenan todo intento por abolir o reducir el impacto de la autorización inconstitucional al aborto de la Corte Suprema  (Roe vs Wade, 1973), que ha segado la vida de más de 70 millones de seeres humanos.
A los demócrata progresistas/regresistas no les gusta la Constitución y ello explica por qué rehuyen dialogar con quienes discrepan de sus posiciones rígidas. Los campus de la mayoría de las universidades públicas son campos vedados a quienes quieren expresar ideas diferentes, como elogiar los logros de esta nación y su historia, o la superioridad evidente de su Constitución. La hostilidad ha llegado a tal grado de violencia que el Presidente Trump decidido retirar los fondos de subsidio a los universidades que no respeten la libertad de expresión. (El total del subsidio llega a 34.000 millones de dólares)
Esa libertad está garantizada por la Primera Enmienda de la Constitución y el rechazarla es otra muestra de la mentalidad autoritaria e intolerante de la izquierda "progresista" (regresista) que se ha entronizado en el partido demócrata. Pero según demuesttran las encuestas, mientras más se ahonda ese radicalismo, más suben los puntos en favor de Trump.

Thursday, March 14, 2019

TRUMP CON 12 MENOS

Doce senadores republicanos decidieron esta tarde alinearse con los líderes demócratas Shummer y Pelosi y votar en contra del Presidente Donald Trump en su propósito de cumplir con el mandato constitucional de garantizar la vulnerable seguridad de la frontera sur del país.
Desde hace décadas atraviesan por esa frontera decenas de miles de ilegales no solo de México, Centro y Sudamérica sino de todos los continentes y entre ellos se filtran delincuentes de todas las cataduras incluídos narcotraficantes, traficantes de niños y niñas para la prostitución o simplementes seres a los que engañan por dinero prometiéndoles ingresos fraudulentos como asilados.
La policía de fronteras ha sido impotente para controlar el ingreso creciente de ilegales, pese a las ayudas tecnológicas y de contingentes militares eventuales. De ahí que en el 2006 se convino, por consenso de los dos partidos del Congreso, construir un muro de contención al estilo de los que existen en Israel y otros países.
Desafortunadamente, la asignación de recursos fue magra aunque nunca cesó hasta que en las pasadas elecciones de noviembre los demócratas lograron la mayoría en la Cámara de Representantes, que es la encargada de la asignación de recursos fiscales. Fue entonces que la líder de la Cámara, Nancy Pelosi, ordenó rechazar a Trump su pedido de 5.700 millones de dólares para proseguir la construcción del muro.
Le asignó 1.700 millones, que Trump consideró insuficientes. Sobrevino un veto, un cierre de gobierno y luego un decreto de emergencia del Ejecutivo para utilizar fondos de otras fuentes. Esa emergencia es la que ha sido negada esta tarde por los demócratas por unanimidad, con el apoyo de 13 republicanos.
Aducen que lo hacen por "constitucionalistas", pues juzgan que solo al Congreso le compete asignar recursos y no al Presidente, incluso si hace uso de una emergencia autorizada por el propio Congreso en 1976. Se inclinan por esa "ortodoxia constitucionalista" pero ignoran la obligatoriedad que tenía y tiene la Cámara de Pelosi de respaldar al Presidente (a cualquier Presidente) con fondos para que cumpla con su deber constitucional de velar por la seguridad de fronteras. 
El mandatario, como ya lo ha anunciado, vetará la resolución del Senado y este veto se someterá a votación de las dos cámaras. Solo con los 2/3 de cada una podría rechazarse el veto, lo cual se descarta. La emergencia, pues, se impondría pero hasta que algún juez federal la impugne una vez más y el caso vaya a resolución definitiva de la Corte Suprema de Justicia. 
Lamentable pérdida de tiempo para un asunto que pudo haberse resuelto hace mucho tiempo y de modo simple e inmediato si hubiese habido mayor lealtad, celeridad y unidad en el lado republicano, que durante dos años controló las dos cámaras legislativas y por cierto la Casa Blanca. ¿Qué ocurrirá cuando el caso llegue a la Corte Suprema?
Mientras tanto, se acorta el plazo para las elecciones presidenciales del 2020 en las cuales Trump buscará ser reelecto. Su reelección parece más cierta que nunca a medida que se confirman y hablan los candidatos de la oposición, por el cúmulo de sandeces que evacúan por sus gaznates. Con ellos y el eco de los columnistas y comentaristas de radio y TV todos antiTrump, la reelección está garantizada.
Con la excepción de Howard Schultz, el demócrata que anuncia su candidatura como independiente, todos quieren el socialismo como sistema de gobierno para este país. Para ello tendrían que comenzar por derogar la Constitución, pues el socialismo es antípoda de la propiedad individual y el libre mercado. Respaldan también el Green New Deal que destruiría la forma actual de vivir y producir.
Los demócratas progresistas, además, respaldan el aborto en cualquier etapa del embarazo e inclusive la extinción de la vida del ser que sobrevivió a un aborto. Acabaron de rechazar un proyecto de ley que prohibía el infanticidio. Pero al propio tiempo apoyan al gobernador de California que intenta abolir de un plumazo la ley de la pena de muerte, sin sujetarse al proceso legal de extinción o reforma a la ley.
En suma, los demócrata progresistas, como en el caso de la construcción del muro, tienen aversión al acatamiento a la norma  "The Rule of Law" (Soberanía de la Ley), sin la cual cualquier sociedad se desquicia. Sin seguridad de fronteras hay flujo incontrolado de drogas y de individuos, con peso para la sociedad respetuosa de la ley. 
Sin respeto a la vida, mandato primario de la Constitución, la cifra de 70 millones o más de seres humanos muertos por aborto desde la vigencia en 1973 de la decisión inconstitucional Roe vs Wade seguirá en ascenso, declinará la población y la sociedad envejecida no tendrá seguidores con capacidad productiva para mantenerla.
Al ramillete de candidatos inútiles de oposición, añádase los escándalos pendientes del informe Bob Muller sobre la fantasía "colusión rusa" de Putin para llevar a Trump a la Casa Blanca en perjuicio de Hillary Clinton, que está por publicarse, así como los documentos aún reservados en que se prueba la conspiración de Obama para perjudicar a Trump antes, durante y después de la campaña electoral del 2016.
Han comenzado a aflorar datos sobre dichos documentos, confirmando que hubo órdenes de Obama para que no se procese a Hillary por el uso  ilícito de más 30.000 emails que destruyó, así como fondos que recibió ilegalmente para su Fundación, la venta fraudulenta de uranio a Rusia y otras "joyas y manjares" parecidas. 
Con todo ello, el multibillonario quizás no necesite gastar ni un solo centavo adicional en la campaña por la reelección, para ganar por "landslide" o avalancha.