Thursday, June 8, 2017

COMEY, SER DESPRECIABLE

James Comey, hace poco cancelado por Donald Trump como Director del FBI, mide casi dos metros de estatura pero realmente es un pigmeo. Se entiende que desde el punto de vista moral e intelectual, según se ratificó esta mañana con su testimonio ante el Senado de los Estados Unidos.
El gran error de Trump fue no deshacerse de él en cuanto se posesionó el 20 de enero pasado como Presidente. En julio del 2016, en plena campaña electoral, Comey ya había dado muestras suficientes de su deshonestidad al exonerar a Hillary Clinton de toda culpa por la  manipulación dolosa de  emails confidenciales a su paso como Secretaria de Estado.
Hillary, que competía con Trump en las elecciones, había instalado ilícitamente en su domicilio una computadora mientras era Secretaria, para dirigir misivas a gobiernos y corporaciones recabando fondos para la Fundación Clinton, con fines políticos. Cuando fue sorprendida, eliminó más de 30.000 emails al iniciarse una investigación en su contra.
El Presidente Obama y la Fiscal General Loretta Lynch la protegieron, con el aporte sumiso de Comey. Éste, finalmente, en lugar de entregar el fruto de la investigación a la Fiscal para que determine si hay lugar a juicio o al nombramiento de un jurado investigador, proclamó sin ninguna autoridad que Hillary era inocente de cargos, allanándole el camino a la Casa Blanca.
Porque Obama, Comey, los demócratas y los medios daban por seguro que Hillary sería la nueva Presidenta. Pero no lo fue. Entonces idearon una nueva estrategia para atacar a Trump el ganador y acusarlo de fraude: se inventaron el mito de que el billonario republicano había derrotado a Hillary por su “colusión” con Putin y los rusos para alterar los comicios.
Fue una paparruchada o “una charada” como dijo Trump al comienzo. Tan sin sentido y sin sustento le pareció la acusación, que quizás ello fue la motivación para mantener a Comey en su cargo. Talvez le pareció que era asunto de sentido común que, de entrada, la CIA y el FBI descartaran por necia tan descabellada pretensión.
No ocurrió así. Para comenzar, Jeff Sessions, el nuevo Fiscal General de Trump, se excusó de conocer el asunto interferencia rusa porque él mismo había conversado alguna vez con el embajador ruso durante la campaña y cuando aún era senador. Ello complicó el proceso al punto que el Fiscal subrogante nombró un investigador independiente para enmarañar más un asunto que debió terminar de un tajo al principio.
Con el testimonio de hoy, la prensa y los demócratas esperaban que Comey confirmaría que Trump lo canceló porque no quiso obedecerlo para que suspenda la investigación sobre la colusión rusa y que daría, por fin, datos concretos sobre tal colusión. No hubo ni lo uno ni lo otro. El ex-Fiscal se vio forzado a reiterar que no hubo obstrucción y que no existe prueba alguna de colusión de Trump con Putin.
Comey es, o era, republicano. Fue escogido para esas funciones por George W. Bush y ratificado por Obama. Sus únicos defensores esta mañana eran demócratas, en gratitud porque evitó a Hillary ir a la cárcel en plena campaña electoral. Igualmente, los que insistían en la intrusión rusa eran solo demócratas. Hasta hace poco los demos eran  apologistas de la URSS durante el macarthismo.
Comey admitió hoy ser uno de los “leakers” o filtradores de datos confidenciales a la prensa, delito penado con diez años de cárcel y admitió haber cambiado el término “investigación” penal contra Hillary por “matters” o asunto, a pedido de Loretta Lynch. Y dijo que no protestó por el encuentro inapropiado que ésta tuvo con Bill Clinton, antes de anunciar la exculpación de su cónyuge.
El abogado de Trump dice y con razón, que la declaratoria de James Comey ante el Senado lo reivindica por completo, pues demuestra que no mintió al decir que el FBI no lo investigaba por una supuesta colusión sin pruebas, como así lo aseguró el propio Comey. Esta verdad nunca se filtró a los medios, lo cual sí ha ocurrido con tantas otras informaciones de alta seguridad,  divulgadas por una burocracia traidora.
Esas falsas acusaciones de colusión rusa, le dijo Trump a Comey, constituyen una nube que se cierne sobre nuestro gobierno y tiene que disiparse, mientras más rápido mejor. No se trataba de una orden, sino de un pedido a un individuo que creía honesto. No era una amenaza, porque el lenguaje que Trump utiliza es directo. Además, Comey, según la ley, es un subalterno del Presidente y tiene que acatar cualquiera de sus órdenes.
Si quería Trump que se suspenda la investigación, lo hubiera dispuesto. No lo hizo, aguardaba una reacción honesta de Comey. Sucedió lo contario. A ello se suma el perdón ilegal e inmoral por los delitos de Hillary y la falta de entereza ante las presiones de Lynch y Obama. El Director del FBI republicano había rebasado los límites de la tolerancia, había que echarlo. Y así lo hizo.
Su presencia ante el Senado deja a Donald J. Trump indemne y a  James Comey como alguien nada confiable, contradictorio y amoral. Imagen distinta a la que de él han difundido los medios. Su destitución se justifica plenamente.

Monday, June 5, 2017

AVERSIÓN A LA VERDAD

A los demócrata/progresistas que se oponen virtualmente a todo lo que hace y dice el Presidente Donald Trump, les aterra la verdad. Razón tuvo el escritor y comentarista de radio Michael Savage de calificar al izquierdismo que caracteriza a ese grupo como una “mental disease”, esto es, como una enfermedad mental.
A ellos se los conoce aquí también como “liberals”, pero nada tan alejado de la acepción original del vocablo. Están blindados al raciocinio, al intercambio de ideas dispares, a la discusión de argumentos. Para ellos, la tolerancia existe solamente cuando el que discrepa con ellos calla y cede sin discutir.
Trump sostiene con datos recientes e históricos que el terrorismo islámico es la peor amenaza contra la seguridad nacional e internacional y que hay que combatirlo extinguiéndolo en sus raíces. Al decirlo, es atacado por los “progresistas” que lo acusan de islamofobia originada por los supuestos desmanes de unos pocos perturbados.
Niegan que los terroristas islámicos se autoinmolen (y a su paso asesinen a decenas y centenas de seres inocentes) por inspiración religiosa, pese a que lo hacen invocando el nombre de Alá. Los kamikazis lo hacían por su emperador, los narcotraficantes por la supremacía del poder en el mundo del hampa. ¿Acaso los jihadistas lo hacen solo por sadismo/masoquismo,?
Un experto en islamismo radical recordaba por TV que el Corán aprobado en Egipto en 1924 es el de uso común entre los 1.500 millones o más de musulmanes que hay en el planeta. En su texto se insertan alrededor de 100 acápites acerca de cómo convertir a los “infieles” (judíos, cristianos y más) al Islam o acabar con sus vidas.
Ese Corán de 1924 es comparable en popularidad con la Biblia del Rey Jacobo. Con la diferencia de que en la Biblia no se exhorta al odio para la conversión, sino a la persuasión y el amor. Pese a excesos en la aplicación de las Escrituras en alguna época, no se registra promoción de huestes cristianas para degollar. Las Cruzadas se organizaron para recuperar con la espada la Tierra Santa tomada por los moros. 
La misión de terminar con el terrorismo musulmán tendrá que hacerse con la cooperación de la parte musulmana que no comparte la versión radical del Corán, es decir, la suni. Con ese objetivo viajó Trump a Arabia Saudita y allí concertó una gran coalición con 54 naciones árabes sunis decididas a frenar al extremismo shiíta, comandado por Irán.
Los primeros resultados comienzan a aflorar en el lado árabe, con el cerco que las naciones sunis han tendido a Qatar, señalándola como propulsora shiíta del terrorismo en unidad con Irán. Del lado occidental, Trump logró una reafirmación de la OTAN para combatir al terrorismo, amenaza más próxima y patente que el comunismo de la extinta URSS.
Pero cuando Trump critica al alcalde musulmán de Londres Sadiq Khan e indirectamente a la Primera Ministra Theresa May por sus referencias demasiado “políticamente correctas” sobre los asesinos del Puente de Londres y Manchester, los críticos renuevan los ataques de “islamofobia” contra Trump y alaban a la cantante Ariana Grande, John Kerry y otros por sus mensajes alternativos de besos y abrazos a los degolladores.  
Por fortuna, esa visión suicida para enfrentar al enemigo (muy distinta de la de un jihadista), cambiará con Trump. El Islamismo radical, con la venia de los musulmanes que dicen no ser radicales, está en guerra con el Occidente Judeo Cristiano prácticamente desde el Siglo VIII en que Mahoma lo creó.
El Norte de África, con Egipto, Libia, Marruecos y Túnez eran asiento de cristianos algunos tan célebres como San Agustín. Poco a poco y no por la gentil y devota persuasión de misioneros sino por acción de las cimitarras, todas esas zonas otrora romanas cayeron en poder de los árabes musulmanes, que se tomaron también “las Españas” hasta ser expulsados por Isabel La Católica. 
La reconquista se ha reanudado con vigor, no solo con el terror sino con una inmigración favorecida por los propios europeos. Hay más nacimientos hoy de árabes musulmanes que de parejas con ancestro europeo y más milicias jihadistas que soldados de ejércitos regulares. Las mezquitas, centros de capacitación religiosa y militante, hace tiempo que superaron en número a las iglesias cristianas.
George W. Bush respondió al ataque terrorista del 9/11 con una guerra en Afganistán e Iraq, pero cometió el grave error de no declararla formalmente tal con aprobación del Congreso. Pidió a los ciudadanos que no se atermorizaran, que siguieran su vida rutinaria y salieran de compras a los malls como si nada hubiera pasado. La consecuencia fue que la guerra  no termine en 16 años, con pérdida de centenares de vidas y trillones de dólares de presupuesto.
Parece que los últimos jefes de Gobierno tienen miedo de ganar guerras no buscadas, ofuscados quizás por la retórica revisionista de quienes ven en los Estados Unidos (como Obama y demás progresistas) el origen de la desigualdad y explotación en el mundo. Y no como la nación que evitó la expansión de dos regímenes de corte “progresista”, el nazi fascista y el  comunista, que hubieran ahogado todas las libertades individuales
A las amenazas residuales del nazifacismo y el comunismo, se suman hoy las amenzas terrorista y expansionista del radicalismo musulmán. Igual que a comienzos del siglo XX, quedan muchos adictos a esas doctrinas, en especial del socialismo colectivista de corte marxista, que desde la izquierda dominan en escuelas, colegios, universidades y medios de comunicación. 
Estos infiltrados parecen ahora estar en extraño conturbernio con el radicalismo islámico, a juzgar por el bloqueo a todo empeño propuesto por el Presidente Trump para combatirlo. Pero si ese anti Trumpismo es feroz, el liderazgo del Presidente es indoblegable y prevlecerá con el respaldo del pueblo, que se acrecienta pese a que los medios digan lo contrario.

Friday, June 2, 2017

LA NODRIZA DE PACHAK MAMA

Donald J.Trump dijo ayer que él era el Presidentes de los Estados Unidos y no del mundo, por lo cual se retiraba del Acuerdo de París para que cada nación dependa de si misma y no de la caridad yanqui para mejorar las condiciones ambientales.
El Acuerdo, que firmó Obama sin aprobación del Senado, exige a los Estados Unidos que “voluntariamente” done hasta 410.000 millones de dólares al Fondo Verde, destinado (sin decir específicamente cómo) a evitar la contaminación en naciones corruptas del tercer mundo.
Adicionalmente le impone a Washington, también “voluntariamente”, que restrinja la producción de bienes y servicios considerados contaminantes en el área de la acería, el carbón y otros energéticos, a niveles hasta del 80%, mientras gigantes como China e India quedan exentos de hacerlo.
El “global warming” o recalentamiento global, ahora llamado cambio climático por falta de pruebas científicas, se ha convertido en la religión de los “verdes”. “An Inconvenient Truth”, el libro de Al Gore que le valió el Nobel de la Paz y que convertido en película se difunde profusamente en videos, es la nueva Biblia de los globalistas.
El dios que adoran es el planeta tierra que los indígenas andinos llaman Pachak Mama o Pachamama o Mama Pacha. Quizás los verdes deberían unirse a sus ritos, en los cuales se sacrifican camélidos en demanda de fertilidad para las futuras cosechas. Críticos dicen que la ruptura de Trump significa “una estocada de muerte a la Tierra”, o sea a Pachak Mama.
Bien saben que esa es otra mentira de la izquierda colectivista y orwelliana. Como lo advirtió el propio Trump, a los globalistas les importa una higa el cuidado del medio ambiente. Lo demuestran sus promotores cada vez que se movilizan a las reuniones en lujosos jets y yates de alta contaminación desde sus residencias donde todo tienen menos “green energy”.
Lo que está en juego es el control del poder mediante la manipulación de la utopía de la redistribución de la riqueza y la igualación de resultados. Si se analiza con hechos, se observa que el más alto desarrollo tecnológico en la lucha contra la contaminación ambiental la tiene y aplica los Estados Unidos, al tiempo que la pone a disposición del mundo.
Cuando George W. Bush se negó a firmar el Protocolo de Kyoto de 1992 por parecidas razones que Trump, la emisión de CO2 bajó en los Estados Unidos por debajo de las metas allí trazadas y por iniciativa privada. El Acuerdo de París implicaría limitaciones a la evolución del mercado y a la innovación en todos los campos, sobre todo al energético.
Trump no se opone al desarrollo de nuevas fuentes como las solares o las eólicas, pero exige que compitan y sobrevivan sin subsidio estatal. Gracias al sistema, las gasolinas en los Estados Unidos no son un artículo de lujo como en Europa y la libre explotación de los recursos significará el ocaso definitivo de carteles como la OPEP.
El encarecimiento de la energía frustrará los esfuerzos que se realicen por propia iniciativa o con ayuda externa para que los países pobres alcancen un desarrollo más acelerado. A mayor pobreza, mayor contaminación. La miseria no será superada con energía eólica ni solar, ni ninguna de éstas hará factible la telefonía, el tratamiento de aguas, la salubridad en general.
En su reciente visita a Bruselas Trump instó a los socios morosos de la  OTAN a ponerse al día en sus pagos. Cuando terminó la II Guerra Mundial, Estados Unidos se convirtió en el mayor financista del organismo y por el temor a un resurgimiento del militarismo, instaló tropas en Alemania y Japón, lo que ahorró ese gasto a los derrotados.
Esa es una de las motivaciones del “estado de bienestar” que ha debilitado a las economías de Europa, situación que tiene que revisarse para aliviar al contribuyente norteamericano. Es lo que está haciendo Trump. Y lo que significa también su retiro del Acuerdo de París, con el cual los obamistas pretendían que Estados Unidos continúe siendo nodriza de Pachamama.
Por allí se habla de que China cubrirá el “vacío” dejado por los Estados Unidos en la “cruzada” (que el Papa Francisco apoya) para defender a la Pachak Mama. Mas el Acuerdo exime a China de todo compromiso hasta el 2030 presumiéndose que toda la producción de carbón prohibida a Estados Unidas la desarrollarían los chinos.
Nadie va a suplantar a los Estados Unidos en el liderazgo tecnológico, sea relativo a la contaminación o a cualquier otra área. Fueron pioneros en el mundo en la descontaminación de los tres ríos de Pittsburgh, ahora lo son en sanear los hipercontaminados muelles de ciertos parajes del puerto de  Nueva York. ¿Y a propósito de innovaciones, quién no tiene un teléfono celular..? 
El Obamacare, camino a desaparecer, fue el mayor asalto a la economía de mercado. Buscaba el control del 16% del PIB. Con el intervencionismo del Acuerdo de París, violatorio de la Constitución, un área mucho mayor de la economía habría sucumbido al “colectivismo”, esta vez gobal. “No mientras yo sea Presidente”, dijo Trump, para consuelo de muchos.

Wednesday, May 31, 2017

Y AHORA ¿A MATAR A TRUMP?

La histeria anti Trump se está volviendo cada vez más peligrosa a medida que se descarrilan todos los intentos por descalificar al Presidente. La última “gracia” fue exhibir una cabeza simulada del líder, degollada y ensangrentada al mejor estilo jihadista. 
La imagen fue preparada por la comediante de CNN Kathy Griffin en colaboración con un fotógrafo estrella y circuló profusamente por el Internet. Pero causó repulsión, inclusive de parte de una asociación que existe para venerar a Satán.
Griffith se limitó a tuitear que quizás se excedió y pidió disculpas. Pero si hubiese sido un republicano el autor de algo similar en FoxNews contra Obama, habría sido encarcelado y al canal se lo habría seriamente amonestado o multado por infringir la ley.
Los demócrata/progresistas están más desesperados que nunca y no atinan qué hacer para detener a Trump con el The New York Times como jefe de campaña, para lanzar toda suerte de sandeces y especulaciones sin el más mínimo respaldo. 
En lugar de ejercer un periodismo profesional, la “gran prensa” infestada  en su mayoría por el virus demo/progresista, no hizo un análisis real de la importancia de la reciente gira de Trump por Medio Oriente y Europa y se dedicó a distorsionar nimiedades anunciadoras de supuesas rupturas y distanciamientos.
No solo entre Estados, sino incluso con su cónyuge Melania. Las cámaras repitieron ad infinitum una imagen en la que Melania retira su mano de la de Donald por alguna razón trivial, pero que los sagaces reporteros intepretaron como señal de que el divorcio entre los dos estaba ad portas.
Les importó un comino que Trump sellara un pacto estilo OTAN con Arabia Saudita y más de 50 estados árabe musulmanes para combatir juntos al terrorismo del ISIS y del radicalismo islámico apoyado por Irán, un país fortalecido por Obama. Prefirieron destacar minucias.
Como en Bruselas, ocasión en la cual Trump apoyó al Secretario General del organismo que igual que él ha reclamado a los socios morosos que paguen sus cuotas de al menos el 2% del PIB. Decirlo en público fue insultante, dijo la “gran prensa”. Pero todos a una firmaron el acuerdo de lucha antiterrorista pedido por Trump y comienzan a ponerse al día en los pagos.
Otra “perla” globalista “progresista” legada por Obama, el acuerdo de París para elevar los impuestos a quienes emiten carbono en la atmósfera para agravar un inexistente calentamiento global, se va al canasto. El solo beneficio habría sido fortalecer los controles centralizados ahora a nivel mundial, con desmedro para el desarrollo de los pueblos. 
El desmantelamiento del Estado Administrativo, que es el proceso seguido en esta nación en las últimas décadas para suplantar el libre mercado y el pleno ejercicio de las libertades individuales por un Ejecutivo cada vez más intrusivo y regulador, tiene desconcertados a los seguidores de ese credo de izquierda, inspirado en un socialismo/marxista que no murió en 1989.
Y son ellos, los que se mofaron de Joseph McCarthy cuando demostró con documentos que había demócratas a sueldo de Moscú, los que atizaron las protestas contra la guerra en Vietnam (fomentada por Moscú y Beijing), los que aplaudieron a Obama por capitular ante Fidel Castro, son ellos los que ahora acusan a Trump de haber llegado a la Casa Blanca por Putin.
Han transcurrido más de ocho meses de la cantaleta o charada, según Trump, de la “conspiración” de los rusos para sepultar a Hillary Clinton en las elecciones del 2016 y llevar como borregos a los electores de USA para que voten por el multibillonario de las Golden Towers de Manhattan.
A útima hora quieren involucrar al yerno de Trump pues no han conseguido nada para vincularlo directamente a él. Pero Jared Kushner, de 36 años de edad y casado con Ivanka, sonríe y ha dicho desde el primer momento que no hay nada oculto, que está voluntariamente listo a declarar todo lo que sabe y hecho con el embajar ruso y cualquier otra persona de ese país.
Obviamente no habrá nada. Queda pendiente descubrir y castigar a todos los obamistas burócratas que continúan filtrando información confidencial a los medios demócratas. Alguien ha dicho con sorna que se les debería cortar la lengua, como se estila en algunas culturas que tanto defienden. Por eso ha dicho Trump, también con sorna, que cualquier líder mundial puede llamarlo a su celular cuando quieran.
Esas potenciales llamadas tendrían tanto secretismo y confidencialidad como las tantas que ha tenido en la Casa Blanca y que los burócratas y  agentes secretos demócrata/obamistas del FBI/CIA infiltrados han estado ofreciendo a los grandes medios, desde antes de su posesión y hasta estos días.
Los jueces del IV Circuito Federal han vuelto a vetar a Trump en su deseo de restringir el ingreso de inmigrantes de siete países de alto riesgo terrorista, así calificados por Obama. Dicen que discrimina a una religión, la musulmana. En Manchester el suicida se sacrificó a nombre de Alá, como sus predecesores. Se reveló que en Inglaterra residen 23.000 jihadistas dispuestos a hacer lo mismo en cualquier instante.
¿Cuántos de igual calaña hay aquí? El terrorismo islámico es religioso y así lo acaban de aceptar los propios árabes sunitas en Riyad. Quieren, con Trump y ahora con la OTAN y el Papa e Israel combatir a este terrorismo que los shiítas de Therán promueven y fomentan con armas y dinero. Dinero que fue dado a raudales por Obama, más de 500.000 millones de dólares.
¿Está la oposición a Trump con Irán, con los shiítas, con Kathy Griffin, con la disolución del país, con la victoria islámica? Si no es así ¿por qué actúan, piensan y escriben para decir exactamente lo mismo?

Friday, May 26, 2017

ENTRE TAORMINA Y LAS RATAS

El Presidente Donald J. Trump terminará su gira internacional por Taormina, que es uno de los parajes más encantadores (de los muchísimos que tiene Sicilia) debido a su paisaje, su historia y los monumentos arquitectónicos algunos de los cuales se remontan a milenios.
File:Taormina_square.jpg
Se le entendería a Trump y sobre todo a Melania si a la culminación de las conferencias y los protocolos ceremoniales optaran por quedarse en la isla y renunciaran a volver para ensuciarse en el “pantano” de Washington, en el cual se ha convertido con las víboras y ratas de la oposición.
En Ryad, Roma, Bruselas y Taormina Trump cosechó logros de validez histórica, pero aquí los demócratas y algunos republicanos con respaldo de la “gran prensa”, los han minimizado insistiendo que Trump conspiró con Putin para llegar a la Presidencia, ahora supuestamente con la ayuda de su yerno Jared Kushner, marido de Ivanka.
En Ryad consolidó una coalición anti terrorista islámica con cincuenta países árabes liderados por Arabia Saudita. En El Vaticano limó asperezas con el Papa acordando luchar en favor de la vida y contra el radicalismo islámico que asesina a cristianos, hoy en Egipto. En Bruselas le dijo a la OTAN que no solo piense en la amenaza rusa, sino en el terrorismo y que sus socios paguen  las cuotas que deben.
La histeria de los medios escritos y audiovisuales anti Trump subió de punto con el inicidente originado por la necedad del reportero del diario local The Guardian que quiso obtener una declaración a como de lugar sobre el debate del Obamacare al candidato republicano para llenar la vacante por Montana de la Cámara de Representantes.
El candidato, Greg Gianforte, se disponía a hablar en una reunión previa a las elecciones de ayer, en una habitación contigua. El reportero lo abordó, Gianforte le dijo que no estaba disponible, que lo buscara más tarde. Pero el pedido no fue aceptado y cuando la grabadora se aproximó al candidato éste la rechazó y tomó de los hombros al reportero y lo lanzó al suelo. 
Alegan que los lentes del reportero se rompieron. El incidente ocurrió en vísperas de la votación. Los medios calificaron la agresión como un crimen inaudito contra la libertad de prensa y atribuyeron su origen a Trump. Greg Gianforte fue llamado a comparecer. Pero las elecciones siguiern su curso y todos predijeron que el demócrata rival Rob Quist lo derrotaría por amplio margen. 
Ocurrió lo contrario. Gianforte ganó 50.8% a 43.4%. Es otro indicio de que los medios y políticos de oposición están despistados en su juicio sobre Trump y el pueblo que lo respalda. Ya los analistas, creyendo asegurada la victoria demócrata en Montana, vaticinaban que para los comicios parciales del 2018, la sepultura política de Trump estaba garantizada.
¿Cuántas veces los antitrompistas han predicho la derrota de Trump? Incontables. Los primeros sabios y sesudos análisis en tal sentido comenzaron a pocos días de anunciada su candidatura, en junio del 2015. Y continuaron durante toda la campaña. Y no se detuvieron cuando ganó la nominación, ni tampoco cuando fue elegido Presidente y comenzó a ejercer sus funciones.
Probablemente esas predicciones de fracaso, retiro, interpelación, etc. no terminarán nunca, ni siquiera cuando Trump entregue el mando a su sucesor, luego de haber gobernado por ocho años, en el 2025...

Wednesday, May 24, 2017

LA ANTI LÓGICA

Mientras el Presidente Donald J. Trump continúa su primera gira, ahora por El Vaticano y Bruselas para culminar en Taormina, Sicilia, la oposición de los demócratas y la “gran prensa” persisten en su intento por demostrar que fue Putin quien llevó al billonario a la Casa Blanca.
Llamaron a comparecer ante el Congreso al ex-Director de la CIA, John Brennan, para que confirme que los rusos intervenieron en las elecciones del año pasado para favorecer a Trump, en perjuicio de la demócrata Hillary Clinton. Desde el verano del 2016 lo sospechamos y pedimos a los rusos que no lo hagan, dijo Brennan.
Cuando un senador republicano le preguntó si había alguna evidencia de “colusión” entre agentes rusos y Trump o miembros de su campaña para el sabotaje, Brennan ratificó lo que había dicho con anterioridad: ninguna. Pero “quizás aparezca” en el curso de la investigación, añadió. Investigación que ya lleva ocho meses.
Si la CIA a su mando, en el gobierno de Obama, había detectado intención de interferencia en las elecciones por parte de los rusos, el impedirlo debió ser su responsabilidad. La advertencia que si hubo fue la del FBI, que pidió al GOP y a los demócratas blindar las computadoras para evitar el hackeo. Los demos nada hicieron salvo hacer público el “password” o clave secreta que decía: password.
Las evidencias no existen y no se encontrarán. Si las hubiere, por mínimas que fueren, ya habrían saltado a las primeras planas del The New York Times y The Washington Post, hallando eco 24/7 en CNN, MSNBC y ABC   y demás fieles parlantes del progresismo demócrata. No obstante, la mentira y la distorsión persisten con el objetivo de desestabilizar a Trump.
Mucha gente tiene una visión errada del partido demócrata. En su origen  fue un defensor de la esclavitud y prefirió la secesión del Sur para perpetuarla. La resistencia se quebró con la Guerra Civil comandada por un republicano, Abraham Lincoln, con el sacrificio de 600.000 vidas humanas y pérdidas económicas incomensurables.
Tras la victoria y abolición de la esclavitud, Lincoln quiso restaurar la unidad, evitando las retaliaciones contra los vencidos y garantizando los derechos ciudadanos a los negros, incuído el del voto. Pero a poco un  asesino  demócrata acabó con su vida, frustrando los anhelos del lider por ver una nación finalmente ajustada a plenitud a  la Constitución.
Por influjo y prevalancia de los demócratas la segregación racial prevaleció en todos los órdenes, incluído el de la votación para los negros y  su acceso a establecimientos educativos, medios de transporte, hoteles y demás sitios públicos, como restaurantes y salas de espectáculos. El Presidente Woodrow Wilson (1913-1921), virtual padre del “progresismo”, fue uno de los más radicales segregacionistas
Paralelamente, los demócratas impedían por la fuerza cualquier intento de atenuar la segregación, mediante grupos como el Ku-Klux-Klan, quienes ocultos en sus cucuruchos incendiaban y linchaban o ahorcaban a negros supuestamente infractores de las leyes de la supremacía blanca. También fueron tenaces opositores a conceder el voto a la mujer.
La situación varió con la aprobación de la Ley de Derechos Civiles que abolía lo que ya quedó abolido con la Guerra Civil: la discriminación racial. La propusieron los republicanos y pese a la tenaz oposición demócrata, fue aprobada por el Congreso en tiempos de Lyndon Johnson, Presidente demócrata, segregacionista convencido.
Pero Johnson, de sagacidad sin paralelo, se apropió de la ley y vió en ella una fuente inagotable de provisión de votos para el partido demócrata con la artimaña de convertir a los negros en “víctimas” de un sistema injusto que ellos históricamente contribuyeron a consolidar desde el nacimiento de la República. De verdugos pasaron ellos a convertirse en salvadores de los negros.
Una profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Vanderbilt, Carol Swain, negra, explica con claridad la realidad histórica del partido demócrata, al cual son tan adictos los de su raza, jóvenes y más personas ajenas a la Historia. El clip de pocos minutos se halla en este enlace.
Hay otras características que se pasan por alto sobre el partido demócrata. No solo la Guerra Civil no tuvo la culminación deseable. Otras guerras se desviaron por falta de liderazgo de los gobernantes demócratas de turno. Tras la II Guerra Mundial, FDR permitió el florecimiento de la URSS como  imperio de hegemonía mundial, pese a las advertencias de Churchill.
La URSS erigió una “cortina de hierro” alrededor de las naciones súbditas y quiso ampliar su dominio más allá de ella. Primero en Corea, luego en Vietnam y en Cuba. Estados Unidos comandó las tropas de las  Naciones Unidas para repeler las agresiones en Corea y Vietnam, pero faltó la voluntad política para alcanzar la victoria.
Los invasores chinos en Corea estaban derrotados y el general MacArthur estaba listo para aplastarlos, cuando ya los soviéticos retiraban su apoyo. Pero el demócrata Truman prefirió destituir al general y conceder a los invasores el armisticio, dividiendo a la península con el paraleo 38. Al norte quedó una mazmorra comunista que subsiste con armas nucleares y un régimen despótico, frente a un Sur capitalista y próspero.
Algo peor ocurrió en Vietnam. La mentalidad demócrata/progresista no pudo enfentar a la “gran prensa” y a los muchachos que no querían ir a la guerra a combatir a los agresores sino/soviéticos. El Congreso congeló los fondos para las fuerzas de combate. Estados Unidos, por primera vez, perdía una guerra que la tenía ganada si hubiese habida la decisión de ganarla.
Con Cuba la historia es igualmente deprimente. Fidel Castro “había salido del closet” y entregado por completo a la URSS. No habría ocurrido ello si el demócrata John F. Kennedy cumplía el plan del republicano Eisehhower para derrocar a Fidel con la invasión por Bahía de Cochinos. A última hora ordenó que no se envíe la aviación de respaldo y Fidel ganó. La dictadura continúa en la Isla, como en Corea del Norte.
Parece que los hermanos Kennedy se arrepintieron y tramaron deshacerse de Fidel luego de la crisis de los misiles. Pero días antes del golpe, la mafia lo asesinó en Texas, la misma mafia que le ayudó a derrotar a Nixon en las elecciones a pedido del padre Joseph Kennedy y que luego se sintió  traicionada cuando el Procurador Robert los persiguió.
¿Más casos de guerras perdidas o inconclusas? Irak y Afganistán. Estados Unidos lleva dieciseis años en una pelea sinfin, esta vez por culpa de Obama que pudo terminarla cuando de todas maneras George W. Bush había rectificado sus errores, antes de entregarle el mando. Al contrario, lo que logró Obama es la expansión y robustecimiento del terrorismo islámico.
Donald J. Trump está precisamente en diálogo con los aliados en su gira internacional para formar una coalición con el fin de pulverizar al terrorismo en sus orígenes. Si lo logra, sobrepasaría con mucho a sus predecesores demócratas en la Casa Blanca.

Monday, May 22, 2017

UNA OPOSICIÓN PIGMEA

A medida que la figura de Donald Trump como estadista se acrecienta con su primera gira internacional por Arabia Saudita, Israel y Europa, la imagen de la oposición que incluye a algunos miembros de su propio partido y a la llamada “gran prensa”, va minimizándose hasta la ridiculez.
La recepción ofrecida por el rey saudita Salman ha sido espectacular,  como diseñada para resaltar la satisfacción del contraste con su antecesor Obama, quien optó desde el comienzo de su gobierno en el 2009 por fortalecer al Irán, promotor del terrorismo global.
Ya en su primera campaña presidencial en el 2008 Obama anunció cuál sería la meta de su política de Medio Oriente: retirar las fuerzas militares de los Estados Unidos y propiciar un equilibrio del poder bélico en la zona, levantando las restricciones que pesaban sobre Irán.
Eso lo consiguió casi al término de su mandato, con un acuerdo que no tuvo la aprobación del Congreso y que Trump, Israel y países árabes como Arabia Saudita lo han calificado como uno de los mayores desastres de la historia. El objetivo iraní es la dominación shiíta frente a la suni que lidera la monarquía saudí.
La oposición en los Estados Unidos critica a Trump por visitar al país cuna de Bin Laden y los asesinos del 9/11 y en el cual rigen normas y conductas contrarias a la cultura occidental. Pero precisamente lo que ha logrado el presidente norteamericano es establecer un frente común de lucha contra el ISIS y toda forma de terrorismo del islamismo radical.
Advirtió que no iba en plan de predicador sino de socio en el combate a los bárbaros que asesinan a inocentes, no solo cristianos sino en su mayoría musulmanes y que esparcen el crimen por todo el globo. La victoria sobre el terror, dijo, no depende solo de nosotros, tienen que ganarla ustedes y para ello contarán con nuestro apoyo.
Consecuentemente, firmó un acuerdo para el suministro de armas por 110 mil millones de dólares, la suma más grande de la historia y asistió a la inauguración de un centro tecnológico para el rastreo de pistas terroristas, con lo más avanzado de la ciencia. El país que fue cuna de los terroristas del 9/11, es ahora el mayor líder árabe del antiterrorismo.
Trump está ahora en Israel y junto con sus líderes ratificarán la resolución de luchar juntos contra el terrorismo. El problema mayor seguirá siendo la Autoridad Palestina, que con el apoyo de Irán fomenta el terrorismo desde la más tierna infancia de sus ciudadanos, a los que adiestra y adoctrina para matar israelíes y buscar la desaparición de Israel.
Trump aspira a definir una fórmula de entendimiento con los palestinos que les persuada a renunciar a aniquilar a Israel y a convivir en paz. Luego de Israel, Trump irá al Vaticano para cerrar el círculo de enlace con los líderes de las tres grandes religiones monoteistas, que las quiere ver unidas y no en una guerra que ya es milenaria.
Esta aspiración quizás pueda aparecer utópica, pero la intención es noble. Si se la consigue, al menos en lo concierniente a extinguir las fuentes actuales del terror y sus ramificaciones globales, lo logrado por Trump a su paso por Ryad, Jerusalén, El Vaticano, Bruselas y Taormina tendría una resonancia histórica de inmensa trascendencia.
La oposición de démocratas y su “prensa” cada vez tendrá menos eco en la población, con su cansina insistencia, sin presentar pruebas,  de que Trump ganó las elecciones por influjo de Putin. A propósito, Putin es íntimo aliado de Irán. Si Trump es títere de Putin ¿cómo Putin le permite que firme una alianza contra Irán y el terrorismo, llamada la OTAN árabe por algunos?