Monday, July 27, 2015

ECUADOR, PAÍS COLONIZADO


La semana pasada el diario The New York Times divulgó un análisis sobre las inversiones de China en el Ecuador. El autor utilizó el ejemplo del país sudamericano para demostrar el manejo impropio de los financistas chinos para subyugar las economías frágiles del tercer mundo.
Es el colonialismo del siglo XXI, al cual se ha sometido el presidente ecuatoriano Rafael Correa para rechazar lo que él llama el “imperialismo yanqui”, a fin de imponer en su lugar el “socialismo del siglo XXI” con su “Revolución Ciudadana” en el Ecuador.
Ningún diario de importancia en el país ha transcrito la versión en español del artículo del NYT, ni tampoco columnista alguno de medios audivisuales o escritos ha hecho referencia a su contenido. Esta circunstancia refleja la acción de la censura de la “Ley Mordaza” o el miedo a que se la ejerza.
El análisis del diario neoyorquino es absolutamente profesional y abunda en documentos de respaldo en todos los temas que aborda. Añade fotos y mapas y comentarios textuales de expertos, obreros y gente común, por lo cual es injustificable que el estudio no haya hallado eco en el Ecuador.
(La sola observación que cabría hacer es que la Texaco limpió la contaminación registrada en el Oriente ecuatoriano a satisfacción plena del gobierno. Fue la estatal Petroecuador la que luego contaminó la zona y el litigio contra Chevron, que reemplazó a Texaco, en verdad dbería dirigirse a Petroecuador que es la responsable de la contaminación actual)
Ningún político, polítologo o periodista de información u opinión del país había dicho con tanta claridad en qué consiste el entreguismo de Correa a China. La deuda externa del país, que la declaró impaga por inmoral, la reemplazó con un endeudamiento chino creciente, a altas tasas de interés y ligado al pago en petróleo a precios del mercado.
Además, China obligó a Correa a contratar obras de infraestructura con empresas chinas, lo que prohiben las leyes internacionales de comercio de la OMC. El mapa del Ecuador está plagado de puntos indicativos de obras chinas, con la inclusión de la refinería de Manta que nunca se construirá y en donde el gobierno ecuatoriano ha dilapidado ya 1.000 millones de dólares.
Los contratos de endeudamiento con China se pactaron con un petróleo a 100 o más dólares por barril y ahora está cotizado en 50 dólares y con  seguridad caerá a 30 dólares o menos por barril. El régimen Correa está en quiebra y para salir de apuros inmediatos, contrata más préstamos con China y busca dinero en otras fuentes antes demonizadas.
China sabe que está en tropiezos. Su economía, aunque ahogada en dólares, en lo sustantivo es frágil y artificial. Está centralmente dirigida y por tanto ha cometido y cometerá errores que el mercado desvelará con graves consecuencias. En el caso ecuatoriano y en el de otros países de economías dependientes de un producto primario, las deudas chinas serán incobrables en la mayoría de los casos. 
Una opción, señalada en el artículo para el ejemplo ecuatoriano, será extender los plazos de pago, lo que implicaría extender la dependencia sino/ecuatoriana. Si se viviese un colonialismo al estilo europeo de siglos pasados, la última opción sería la ocupación militar de las colonias insolventes.
Con los créditos chinos obtenidos en tales condiciones, Correa alardea de haber hecho un gobierno de prosperidad y abundancia. Pero los hechos le desmienten. La deuda pública se ha disparado, la inflación se ha contenido solo por la dolarización, el empleo ha disminuído porque no hay inversión privada ni interna ni externa, mientras que el manejo político ha sido autárquico.
El  columnista Vicente Albornoz de El Comercio acaba de hacer un rápido análisis comparativo del incremento de la riqueza del Ecuador durante el régimen de Correa, desde su inicio en el 2007. El precio y la producción del crudo aumentaron, pero se malgastaron en burocracia, inversión pública sin control y desaliento del sector privado.
Seguidamente el link o enlace con el artículo de Albornoz y también el acceso a la versión en español de artículo del NYT, que los medios ecuatorianos se han negado a publicar.







Monday, July 20, 2015

OBAMA GOBIERNA SOLO


Barack Hussein Obama consideraba injusto el trato que se daba al Irán, aún antes de posesionarse de Presidente. En la campaña presidencial del 2008 afirmaba que había un desbalance de poder mililtar en esa región del Medio Oriente en favor de Israel, en la suposición de que esta nación disponía de un arsenal nuclear, e Irán no. 
En los debates con el candidato republicano John McCain, Obama reiteró que la política de sanciones económicas contra Teherán eran inaceptables y aunque no adelantó que su propósito sería levantarlas tan pronto llegaba a la Casa Blanca, para que el Ayatola prosiguiese libremente en su plan de desarrollar su industria nuclear, así lo ha hecho.
Uno de sus primeros actos tras posesionarse en enero del 2009 fue reducir la presión económica contra Irán permitiendo que Rusia, Japón y otras naciones comercien con Irán, pese al embargo, los unos para comprar petróleo, los otros para venderle armamento, centrífugas y otros elementos y tecnología vinculados con el área nuclear.
La asfixia económica de Irán se alivió con Obama y ello se reflejó en la multiplicación espectacular de centrífugas de 300 a 19.000, la construcción de estaciones de lanzamiento de cohetes intercontinentales y, por cierto, el flujo de armamento, municiones y dinero a las organizaciones terroristas que ha apoyado Irán desde hace décadas, como Hezbollah y similares.
Irán nunca demandó a los Estados Unidos ni al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas una instancia o un foro para negociar sobre las sanciones o sobre su industria nuclear, que siempre ha dicho tiene fines pacificos. Fue iniciativa exclusiva de Obama el aproximarse a Teherán para firmar el acuerdo. (Algo parecido a lo que ha ocurrido con Cuba)
El acuerdo, que Estados Unidos acaba de ratificar como miembro del Consejo de Seguridad, dándole categoría de mandato internacional, no tiene carácter de contrato. Simplemente es una constancia de aceptación por parte de Irán del cese de una pena que se le impuso para impedir que fabrique bombas nucleares, de conformidad con el Tratado de No Proliferación Nuclear.
Ahora Irán queda libre de continuar en su empeño, con la ayuda adicional de 100 a 150 mil millones de dólares de fondos congelados por Estados Unidos y Europa y que comenzarán a fluir a raudales dentro de poco. Se acelerará el proceso armamentista y la propagación del influjo terrorista iraní en el área y fuera de ella, incluída la América Latina.
La Constitución de los Estados Unidos manda que los tratados internacionales sean ratificados por el Congreso. Para evadir el obstáculo Obama utilizó, como “tonto útil”, al senador republicano de Alabama Bob Corker, para que elabore un proyecto de resolución que transforme el tratado con Irán, en simple acuerdo exento del examen y veto del Senado.
La resolución se aprobó sin oposición creyendo ingenuamente que ataba la aprobación del acuerdo a la sanción del Congreso. No era así y ahora menos que nunca una vez resuelta toda duda en el Consejo de Seguridad. La única opción sobrante es impedir el levantamiento de las sanciones que corresponden al embargo de Estados Unidos, que es una fracción.
Lo cual en todo caso carece de importancia frente al levantamiento de sanciones de las demás naciones miembros del Consejo de Seguridad y de Europa y, sobre todo, por la luz verde dada a Irán para que se arme convencional y nuclearmente. Obama, ganador del Nobel de la Paz al posesionarse en el 2009, dejará la Casa Blanca en el 2017 con un mundo menos pacífico que nunca.
Arabia Saudita, líder de los árabes sunis, está en conversaciones para adquirir un arsenal nuclear para enfrentarse al líder shiita que es Irán. Israel, por su parte, buscará la ocasión propicia para bombardear instalaciones nucleares iraníes, pues sabe que deberá luchar solo contra quienes han jurado aniquilarlos, amenaza dicha en la misma mesa de negociaciones con su otrora mejor aliado, los Estados Unidos.
Los sunis, como aves de rapiña, se apoderaron de los despojos militares dejados por las tropas norteamericanas de Irak, que abandonaron sus bases por órdenes de Obama. Ahora han conformado un estado islámico terrorista, el Califato Isis que se opone a Irán y a los Estados Unidos. Obama no ha querido destruir al Isis/Isil y ahora se entiende por qué. 
Dejará libre terreno a Irán para que pulverice o doblegue al Isis, quizás esta vez si con la ayuda militar norteamericana, para de este modo consolidar el dominio iraní/shiita en la zona. Luego caerán Egipto, otras naciones árabes sunnis y finalmente surgirá la incógnita de Arabia Saudita y, por cierto, la incógnita de quién será el que gobierne a este país el 2017.
Lo que queda en claro es la imposición de la autoridad “progresista” de Obama, entendida como despreciativa del sistema político que ha regido en los Estados Uniodos desde la creación de la República en 1776. Para él y los progresistas, la creencia en el gobierno por consenso popular y con sujeción al principio de la división de poderes, obstruye el ejercicio del mando.
La división puede ser tolerable, dicen, siempre que se sujete a la voluntad del Ejecutivo, cuya visión es, así lo piensan, infalible e irrefutable. Si el Congreso no acepta su ley Obama de inmigración, éste la tramita por Decreto Ejecutivo. Si hay resistencia a su ley de salud pública, maniobra para que el Congreso la apruebe.
Si el Obamacare tiene fallas, legisla para rectrificarlas sin participación del Congreso y si aún así hay violaciones constitucionales, encuentra una Corte Suprema de Justicia dócil que legisla en su favor, sin que la  Constitución lo permita. Igual ocurrió con la autorización de la CSJ para terminar la vida de seres humanos en el vientre materno (1973) y acaba de hacerlo para reconocer al matrimonio homosexual.  
La convicción de que el poder reside en el pueblo y que no proviene de un monarca o un líder, fue revolucionaria en 1776 y su validez sigue inmutable y constante. Se ha vuelto axiomático que mientras las naciones más se apartan de ese principio, más males sobrevienen. Nunca como con estos años de obamismo “progresista” este país ha caído a niveles tan bajos de auto estima y de estima internacional.

(Para quienes leen en inglés, se reproduce este artículo del diario The Wall Street Journal que ilustra con claridad lo hecho por Obama con Irán)

Obama Pours Gas on the Mideast Fire

By KAREN ELLIOTT HOUSE
While President Obama hopes his nuclear deal with Iran will burnish his presidential legacy as a great peacemaker, the near-term consequence will be more—and even bloodier—sectarian violence in the Middle East. In particular, security threats will escalate for Saudi Arabia and Israel, until now America’s two major Mideast allies.
The Israelis and Saudis, longtime adversaries, in recent years have joined in vehement opposition to Mr. Obama’s attempts to negotiate a nuclear deal with Tehran. For the Israelis the concern was entirely about an Iranian atomic weapon. But for the Saudis the fear was less about future nuclear capability than about the real and present threat that a deal would further enhance Iran’s regional stature and its capability to ratchet up the regime’s exploitation of regional sectarian divisions.
That nightmare has arrived. The immediate threat to Saudi Arabia far exceeds that to Israel, which (without saying so) already possesses nuclear weapons and in a real crisis can almost surely be more confident of U.S. support—from future American presidents, if not the current one—than can Saudi Arabia. Furthermore, Sunni Saudi Arabia, not Jewish Israel, is Shiite Iran’s primary rival for regional hegemony.
Opinion Journal Video

American Enterprise Institute Critical Threats Project Director Frederick Kagan on how the nuclear deal will reshape the Middle East.
Under the deal announced Tuesday, Iran stands to have $100 billion of assets unfrozen by late this year. That, coupled with the bizarre U.S. decision to unfreeze the ban on selling Iran conventional weapons and ballistic missiles down the road, means that Tehran can use those billions of freshly available assets not to enhance its economy, as the Iranians promised negotiators, but rather to buy deadly new arms for its nefarious partners across the region. These include Shiite militias in Iraq, Syria’s Bashar Assad, Hezbollah in Lebanon and Syria, and the Houthi rebels in Yemen.
A cocky, conventionally armed Iran increasing regional mischief-making puts Saudi Arabia in the cross hairs—of Iran, but also of Islamic State in Iraq and Syria (ISIS). As Iranian-backed Shiites across the region increase efforts to exploit turmoil in failing Mideast states for Tehran’s benefit, so too will their Sunni opponents in ISIS, who are no friends of the Saudis.
The expansion of Iran and ISIS also means ever-greater internal threats to Saudi stability. Some 60% of the Saudi population is under 30 years old, and unemployment among those young Saudis is about 30%. Saudi Arabia has made it a crime for its citizens to join ISIS, but the Saudi Interior Ministry has acknowledged that in recent years some 2,200 young Saudis have gone to Syria to fight. As Saudi Sunnis watch their Sunni coreligionists being killed by Iranian-backed Shiites across the region with little opposition from any force other than ISIS, that terror organization’s appeal grows, especially among deeply religious young Saudis.
But what are Saudi Arabia’s choices? The short, subdued statement this week by Riyadh’s embassy in Washington again calling for “strict, sustainable” inspections speaks volumes about the kingdom’s precarious position and its lack of good options. The deal obviously comes as no surprise to the Saudis, who have watched the Obama administration fervently court Iran at Saudi expense. Given that the kingdom already has taken any number of actions to try to protect itself, few remain. So don’t expect any significant Saudi action in the short term, not even openly lobbying Congress against the deal.
Already, Riyadh has reached out to a broader range of countries, sending its top officials to China last year and Russia last month. Only last week, the kingdom’s young deputy crown prince boarded a U.S. aircraft carrier in the Persian Gulf to keep alive the impression, however dubious, that Saudi Arabia still can count on the U.S. for protection.
The kingdom has become more assertive on its own behalf, though this can easily be overstated. Saudi efforts to confront Syria’s Assad have been mostly unsuccessful, and as Iran gains the freedom under the nuclear deal to buy and share new conventional armaments, overthrowing the Assad regime will be ever harder. Riyadh’s bombing campaign against what it sees as an Iranian-backed insurgency by Houthi tribesmen in Yemen has killed more than a thousand civilians but failed to achieve the Saudi goal of restoring Yemen’s deposed president.
One semi-successful action by the Saudis: increasing their oil production to put pressure on an Iranian economy already staggering under economic sanctions from the U.S. and Europe. This month the Saudis have been pumping 10.6 million barrels of oil a day, a historic high.
A final option open to the Saudis: Get a nuclear weapon as soon as possible. Prince Turki al Faisal, the kingdom’s former head of intelligence, vowed in the spring that “whatever the Iranians have, we will have.” The kingdom doesn’t have the technological ability to build its own nuclear program and is more likely to lobby Pakistan—whose nuclear development the Saudis helped fund—to establish a weapons program on Saudi soil. But Pakistan’s nonproliferation commitments make that solution less likely than many Saudis like to pretend.
So, while the nuclear agreement is being cheered in Tehran, while Obama aides are fist-pumping in the White House, while Europeans are salivating at the prospect of doing business in Iran, and while the Israelis are trying to lobby the U.S. Congress against the deal, the Saudis are left grinding their teeth in Riyadh, surveying a bleak future and no good options to change it.
Ms. House, a former publisher of The Wall Street Journal who won a Pulitzer Prize as a reporter for her coverage of the Middle East, is the author of “On Saudi Arabia: Its People, Past, Religion, Fault Lines—and Future” (Knopf, 2012).

Monday, July 13, 2015

SE APUNTA UNA QUIMERA

El acceso de Donald Trump a la contienda electoral ha convulsionado a todos y si logra la candidatura presidencial del partido republicano para los comicios de noviember del 2016 y triunfa, generará una revolución política interna con repercusiones mundiales.

Al anunciar su decisión de terciar como pecandidato, Trump utilizó un estilo directo de oratoria que el público estaba reclamando desde hace mucho tiempo, pero sobre todo desde que el protagonista de la politica en el país ha sido Barack Hussein Obama. 

Dada su condición de negro (mulato más bien, su padre negro es de Kenia y su madre blanca de Kansas), toda crítica a su gobierno y a su oratoria se ha bloquear por racista. Tal ha sido, entre otros, el caso del manejo de la política de inmigración.

Obama se ha resistido a aplicar las leyes de Inmigración y ha forzado a la policía de control a dejar las fronteras prácticamente abiertas o “porosas”. Junto con líderes demócrstas del Congreso ha creado más de 200 ciudades en las que los inmigrantes ilegales puede eludir las leyes federales.
Son las llamadas “ciudades santuario”, en las cuales los ilegales dejan de ser apresados o deportados por las autoridades locales, aún si así lo disponen las autoridades federales. San Francisco es una de esas ciudades y allí un mexicano ilegal acaba de asesinar a un mujer de 32 años.
El asesino había sido deportado 5 veces y 5 veces reingresó ante le lenidad de las autoridades, pese a que tenía 7 cargos en su contra, incluído consumo y tráfico de drogas. Su caso se produjo luego del discurso de Trump, en el que denunció la política inmigratoria que permite el  ingreso de delincuentes, narcotraficantes y violadores.
El tono de su prédica es el mismo que emplea al escibir. Tiene escritos más de una veintena de libros sobre muchas materias de negocios, varios de ellos “best sellers” y el que se refiere al grave mal de la inmigración ilegal lo publicó hace tres años. En él emplea los mismos argumentos y datos de sus recientes discursos, que han alterado el discuros político convencional.
El móvil de Obama frente a los inmigrantes no es de compasión. Quiere alentar la inmigración ilegal de México, del resto de Latrinoamérica y de los países árabes para aumentar el número de votos demócratas. Paralelamente está en campaña para que no es exija ningún documento de identidad para votar y que se autorice la votación a los convictos, no solo que hayan cumplido con la sentencia, sino que aún guarden prisión.
Es una táctica propia de Saul Alinsky para captar el poder, resumida en el siguiente texto y cuyas reglas Obama las ha cumplido en los siete años de su gobierno. Hillary Clinton, que fue su Secretaria de Estado y aspira a sucederlo en la Casa Blanca, hizo su tesis de grado de abogada sobre este personaje. La nota:

(Saul Alinsky
Education: University of Chicago
Books: Rules for Radicals, Reveille for Radicals
Saul Alinsky died about 4 3 years ago, June 12, 1972 at
Carmel-by-the-Sea, CA, but his writings influenced those in political control of our nation today  for example.......


Hillary did her college thesis on his writings and Obama writes about him in his books. 

There are eight levels of control that must be obtained before you are able to create a social state. “S.A.”
In just the last 7 years, “All eight of Alinsky's Rules”, have been implemented into being in the U.S. 
1)  Healthcare– This is the  first and the most important.  Control healthcare and you control the people “S.A.” and in the USA the 6th of 

2)  Poverty – Increase the Poverty level as high as possible, “Poor people are easier to control and will not fight back if you are
providing everything for them enough just to survive”.  “S.A.”

one is on the works by the Regime.
3)  Debt – Increase the debt to an unsustainable level. “That way you are able to increase taxes, and this will produce more poverty”. “S.A.”
4)  Gun Control– Remove the ability to defend themselves from the Government. That way you are able to create a police state. “S.A.” This 

type of welfare”
5)  Welfare – Take control of every aspect of their lives (Food, Housing, and Income) “S.A.”  “40% (+) of Americans are receiving some

6)  Education – Take control of what people read and listen to – take control of what children learn in school. “S.A.”   “Political
Correctness and Indoctrination ???!!!”

7) Religion – Remove the belief in the God from the Government and schools. “S.A.”    “Attacks on Christians and Jews”

8)  Class Warfare – Divide the people into the wealthy and the poor. “S.A.”    “The USA was not as racially divided, even before the Civil
Rights, as it is now.  This will cause more discontent and civil unrest and revolts”

Alinsky merely simplified Vladimir Lenin's original scheme for world conquest by communism under Russian rule.)

No es la inmigración el único tema que ha abordado Trump en su naciente campaña por la nominación. Se ha referido a muchos otors temas, como  el económico y militar y ha destacado que es indispensable rescatar en todos ellos la grandeza perdida de los Estados Unidos en estos siete años de obamismo.
Deplora que Washington se humille ante Teherán para firmar un acuerdo en que se le concede todo para que siga construyendo su industria nuclear militar, libre inspecciones y sanciones. Censuró los tratados comerciales que favorecen solo a las contrapartes y reducen el empleo y aumentan la deuda de la nación.
El tono de sus discursos y su personalidad reflejan la convicción de que es posible mantener invicta la condición de excepcionalidad de los Estados Unidos, dejando atrás los falsos complejos de inferioridad y de culpa de Obama y sus seguidores, empeñados en querer rehacer la Historia según lineamientos de un marxismo que ya fue derrotado en 1989.
La sorpresiva aparición de Trump ha desconcertado no solo a demócratas sino a republicanos de corte convencional o pro establishment. Se trata de un “rodeo clown” (los payasos que aninman los rodeos) pasajero dijo el comentarista Krauthammer de FoxNews. No tan pasajero, puesto que en tres semanas pasó a encabezar las encuestas en la lista de 15 pre candidatos.
Imposible predecir si perdurará su popularidad si acaso el GOP logre nominarlo. Todo dependerá del talento de Trump. No del establishment, como en pasadas ocasiones en que los escogidos fueron John McCain y Mitt Romney. En el 2012, cuando Gingrich y Cain intentaron oponerse a Obama utilizando una retórica directa, pero el establishment los pulverizó.
Esta vez puede ser diferente. Trump no es el payaso al que Krauthamer alude, pues sus títulos académicos y espectaculares victorias en el mundo de los negocios prueban lo contrario. Además no necesita de “donantes” que financien su campaña ni favores que deberles. La presencia de Trump es, en verdad, deconcertante. Pero para el resto es alucinante.

Monday, June 29, 2015

LA CONSTITUCIÓN DESTROZADA


La Corte Suprema de Justicia, por complacer a Obama, sigue haciendo añicos a la Constitución de los Estados Unidos, lo que puede acelerar la decadencia de su sistema democrático.
Hace tres años, con la acción decisiva del presidente de la Corte, John Roberts (nombrado por el Senado a petición de George W. Bush), rescató al Obamacare, la ley destinada a forzar de modo obligatorio el servicio de salud, lo cual está prohibido por la Constitución.
La ley, que el Congreso demócrata aprobó contra la voluntad popular y sin un solo voto republicano, penaliza al ciudadano que no adquiere una póliza de salud. Según la Constitución, ningún servicio de tal naturaleza puede ser mandatorio. Pero Roberts se las inngenió para decir que la multa no era tal, sino un impuesto.
Y que el impuesto era legal pues la ley fue aprobada por el Congreso, incluída la Cámara de Representantes, la única rama encargada de crear tributos. Esa “multa”, pues, era un “impuesto” gracias al malabarismo verbal de Roberts y los cuatro jueces obamistas que lo respaldaron.
La ley pudo haber muerto si la Corte lo declaraba entonces inconstitucional y pudo haberla frenado el jueves pasado, en otra instancia similar. La ley, según la redactaron sus autores y aprobaron los congresistas demócratas, establecía que los nuevos asegurados al Obamacare podían acceder a los subsidios federales, solo si la ley era acogida por los Estados. 
Pero 17 Estados la rechazaron por lo cual algo más de 6 millones de personas habrían quedado sin subsidio para cubrir el costo de los seguros. La Corte, por presión de John Roberts, volvió a rescatar a Obama y su ley “progresista” resolviendo que los legisladores demócratas erraron al redactar de modo “ambiguo” ese acápite de la ley. Y él lo corrigió.
Eso es legislar. Y la CSJ no legisla, esa es misión exclusiva del Congreso Federal y de los Congresos Estatales. Roberts, con el Obamacare, pues, ha roto dos veces la Constitución. Y la Corte (aunque esta vez Roberts se excluyó), la volvió a quebrar el viernes pasado al añadir otro derecho a la Constitución, el del matrimonio homosexual.
A la Constitución no se la reforma de un solo tajo, con la mayoría de 5/4 de jueces de la CSJ. Es un proceso complejo que arranca en el Congreso Federal y pasa por el escrutinio de los 50 Estados, cuyas 3/4 partes tienen que aprobar la enmienda propuesta. La Constitución de 1778 tiene, por ello, solo 27 enmiendas.
El respeto a la Constitución de los Estados Unidos (y su inspiración, que es la Declaración de la Independencia) ha sido la garantía de estabilidad, prosperidad y libertad en este país. Los principios en ella expresados, que básicamente radican el poder en el pueblo, no tienen precedentes en la historia de la humanidad.
Ese poder se delega temporal y condicionadamente al Congreso para que legisle y forme un gobierno, el cual debe siempre actuar bajo consenso. Para evitar (débil como es la naturaleza humana) las tentaciones y distorsiones del ejercicio del poder, los creadores de la Constitución dividieron al gobierno en tres ramas para que se controlen y fiscalicen mutuamente.
La rama con más fuerza era y debió seguir siéndolo, el Congreso. Y la más débil, la judicial. Con el paso del tiempo ahora se constata que la CSJ se ha convertido en la rama capaz de alterar el sistema de vida y las leyes naturales de la nación, al botar por la borda la institución ancestral del matrimonio, que ni siquiera la Constitució necesitó definirla.
No la definió, por “self evident”, esto es, que no necesita demostración, como el derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad, que se citan como ejemplo en la Declaración de la Independencia. Cuando la CSJ dijo que era lícito matar a los seres humanos en el vientre materno (resolución sobre el aborto en 1973) y cuando ahora afirma que es legal el matrimonio homosexual, abomina de la Constitución, del sentido común, la ley natural, la Constitución y las “self evident truths” de la Declaración de la Independencia.
La mayoría del pueblo lo cree así. En 37 de los 50 Estados de la Unión hubo votaciones, referendos y resoluciones legislativas reafirmando que el matrimonio es una institución (no un derecho) que ampara la unión entre un hombre y una mujer para la perpetuación de la especie. Pero en casi 20 años ha habido jueces estatales y federales que han rechazado el voto popular, por “inconstitucional”.
¿Puede existir algún pronunciamiento más “constitucional” que la votación libremente expresada en las urnas? Hay quienes comparan la “conquista” de los homosexuales con la decisión de las CSJ de abolir la prohibición al matrimonio interracial en el decenio de 1960. Matrimonios interraciales ha habido desde tiempos bíblicos. Se los siguió prohibiendo aquí como rezago del racismo fomentado por los demócratas.
(El asesinato de nueve personas negras en la Iglesia bautista de Carolina del Sur ha desatado una fiebre por extinguir los símbolos esclavistas, que incluyen no solo la bandera confederalista, sino estatuas de Jefferson, Washington y otros personajes. ¿Qué tal si se pide censurar al peor símbolo esclavista de toda la historia de los Estados Unidos, causante de la Guerra Civil, que es el partido Demócrata? Lea detalles en este link)
En cambio jamás en la humanidad se ha vulnerado la institución ancestral del matrimonio entre un hombre y una mujer. Se han dado casos inclusive de bestialismos, pero nunca de “matrimonios” homosexuales. Ha habido, si y habrá homosexualidad, pero nunca se la ha exaltado al punto de pintar la Casa Blanca con sus colores emblemáticos como ocurrió con Obama este pasado fin de semana.
Los panegiristas homo hablan de que la decisión pro gay de la CSJ es un triunfo del amor. Difícil probarlo. Un periodista, con una video cámara oculta, visitó a un gay bar e hizo entrevistas a varios homosexuales adultos y les averiguó la historia de sus iniciaciones. Todos aceptaron que su vida homosexual comenzó a los 13, 14, 15 años por asalto de un adulto pederasta.
Indicaron que ellos, a su vez, sedujeron en la práctica homosexual a sus amigos adolescentes, en esa etapa de exploración e incertidumbre de la sexualidad y que más tarde en su edad adulta, se convirtieron a su vez en predadores de menores. ¿Es eso amor o desviación sexual?
Nadie predica la violencia contra los homosexuales. En el Irán, cuyo régimen fascina a Obama, se obliga al homosexual masculino a someterse a una operación para transformarse en mujer y viceversa ocurre con la mujer homosexual. En la antigüedad a los homosexuales se los destinaba a la hoguera, se los empalizaba o daba muerte en varias formas.
No se sugieren castigos para quienes voluntariamente o no opten por unirse a seres del mismo sexo. Pueden mutuamente concederse todos los derechos que deseen, pero ni la sociedad, ni el Estado ni la CSJ pueden ni deben reconocer a esas uniones como matrimonios equiparables con la unión ancestral e institucional del matrimonio entre un hombre y una mujer. 
La decisión de la Suprema, por inconstitucional, no se ha convertido de hecho en ley de la nación que hay que acatar, como han sugerido algunos candidatos presidenciales, incluso del GOP. Lo que procede es aplicar la misma Constitución para interpelar a esos jueces que no han actado  el mandato popular, para juzgarlos y destituirlos.
El pueblo no ha rescindido su poder en favor ni de Obama ni de cinco jueces de la Corte Suprema. Nadie les ha facultado a ellos para legislar a discreción, más allá de las atribuciones específicas que les ha otorgado la Constitución.

Tuesday, May 26, 2015

CÓMO LIQUIDAR AL CAPITALISMO


Se celebró ayer Memorial Day o Día de Recordación de los Caídos en las guerras libradas por los Estados Unidos y la división entre la clase militar y la población es cada vez más acentuada, como resultado de la información negativa en contra de la institución militar, divulgada desde hace unos cincuenta años en este país.
Otrora los ciudadanos sentían orgullo de ser soldados o de pertenecer a  una familia de soldados: desde la Guerra Americana para luchar contra la dominación británica, hasta los aciagos tiempos de la Guerra Civil, cuando los jóvenes de uno y otro bando falsificaban su mayoría de edad para lograr ser enlistados.
Esa misma fe patriótica era evidente en los llamados que se hacían para combatir en las dos guerras mundiales y todavía se hacía presente en las dos guerras menores de Corea y Vietnam. Pero fue a raíz de la derrota en Vietnam que la situación se alteró. Como fruto de la visión distorsionada de lo militar, inclusive a los veteranos de guerra que regresaban  se los recibió con rechiflas e insultos.
Las imágenes de TV transmitían sin cesar los horrores que toda guerra implica, sin proyectarlas dentro del contexto adecuado. No se insistía, por ejemplo, en decir que la guerra no la iniciaron los Estados Unidos, sino que fue una respuesta de Naciones Unidas a la agresión del Vietcong comunista a Vietnam del Sur, respaldada por la URSS y la China de Mao.
Walter Cronkite, de la NBC, no dijo a los televidentes que lo de Vietnam era repetición del caso Corea, cuando los comunistas intentaron dominar al sur con respaldo chino/soviético y tuvieron que ser repelidos por una coalición militar pedida por Naciones Unidas.  El conflicto pudo concluir con la derrota comunista al mando de MacArthur, pero el presidente demócrata Harry Truman prefirió el armisticio.
Corea del Norte sigue comunista, convertida en una cárcel donde hay abundancia para una elite y hambre y total falta de libertades para los más en contraste con una Corea del Sur democrática y próspera. En Vietnam pudo derrrotarse al comunismo agresor, pero se interpuso la política y el Congreso negó los fondos para repeler al Vietcong.
Hasta la guerra de Vietnam, el servicio militar era obligatorio para todos los varones jóvenes mayores de 18 años. Pero en el decenio de 1960 y el de 1970, la guerra iniciada por John F. Kennedy, primero con asesores y luego con soldados combatientes, se hizo cruenta y ello no gustó ni a los medios ni a los potenciales nuevos reclutas, renuentes a reclutarse.
Los veteranos que regresaron de la II Guerra Mundial recibieron facilidades para sus estudios universitarios. La economía, sin las restricciones de guerra, se dinamizó y los veteranos experimentaron una mejoría en sus niveles de vida nunca antes conocidos. Igual sus hijos, los que ahora se amotinaban en calles y universidades para protestar por los “asesinatos” en Vietnam.
¿Por qué y para qué iban a combatir si tenían una vida cómoda y si por añadidura estaban por despuntar la revolución sexual y Woodstock? Los diarios publicaban la foto de una niña desnuda que huía  de la persecución de los soldados yanquis y otra en la cual un oficial le disparaba en la sien a un vietnamita rebelde. Luego se comprobó, en los dos casos, que los victimarios eran vietcongs.
(Kronkite, "el hombre más creíble" del periodismo norteamericano, extremó la situación cuando dijo que la Ofensiva Tet de enero de 1968 la perdieron los militares norteamericanos ante el Vietcong. Era lo contrario, pero el presidente Johnson afirmó que si Kronkite lo decía, entonces la guerra estaba perdida. Detalles sobre el tema están en el BLOG del 3 de junio del 2012)
De todos modos, la presión era tal que Nixon y Kissinger se vieron forzados a buscar un armisticio con el enemigo, pese a que, como en Corea, la victoria militar estaba del lado de los aliados. El acuerdo se firmó en París en 1973 y en él Hanoi se comprometía a retirar las tropas de ocupación en el sur de la península, renunciar al apoyo militar exterior y a permitir la libre autoderminación de los pueblos al norte y al sur, así como en Laos y en Camboya.
En tales condiciones los Estados Unidos inició el repliegue de tropas para cumplir con su parte en el acuerdo. Pero en 1974 surgió el escándalo de Watergate y Nixon renunció a la presidencia. Se produjo un vacío político interno, situación que aprovechó el Vietcong para violar el acuerdo y reanudar la invasión militar al Sur, puestas las miras en Saigón. 
Los mandos militares alertaron al país y al mundo de estos hechos, pero el Congreso y los medios bloquearon toda posibilidad de ayuda. Los fondos para financiar a las fuerzas armadas fueron negadas por el Congreso, ni siquiera fondos para los refugiados sudvietnamitas y Saigon finalmente cayó, marcando así la más vergonzosa y traicionera derrota para la nación.
Los vietcongs arremetieron en forma aterradora y bárbara en la zona inerme de la península y algo peor ocurrió con el Kmer Rouge en Laos y Camboya, donde hubo millones de asesinatos en un genocidio que, por cierto, no mereció ni una lágrima de Jane Fonda ni de otros campeones contra la “guerra injusta” del Vietnam.
Cuando el Eje del nazi fascismo fue derrotado en 1945, los Aliados, entre ellos la URSS, se comprometieron a desmilitarizar los territorios ocupados y a garantizar la democratización de esos países mediante elecciones en el menor tiempo posible. Así se convino en Potsdam, a pocos meses de la capitulación de Alemania. Pero la URSS nunca cumplió el compromiso. La Alemania se partió en cuatro. La dominada por Moscú quedó comunista hasta la Caída del Muro de Berlín en 1989, así como los demás países de la órbita.
Estados Unidos invitó a la URSS a sumarse a la reconstrucción europea del Plan Marshall, pero se negó. También le pidió unirse para el uso pacífico de la energía atómica, recibiendo igual negativa. En 1949 Moscú logró estallar su primera bomba atómica, gracias a los secretos dados por espías norteamericanos. Más tarde detonaría su bomba de hidrógeno.
La URSS nunca cesó en su afán expansionista de dominación. Primero lo hizo con acciones militares, como en Corea y Vietnam. Siempre mediante la desestabilización de regímenes democráticos, con guerrillas, espionaje, coimas. En una última etapa, tras los fracasos del Che Guevara, desechó la opción militar e implantó la táctica de amoldarse al sistema y aprovechar sus debilidades para quebrarlo desde adentro.
Surgieron ideólogos como Saul Alinsky (sobre cuya doctrina escribió su tesis de grado Hillary Clinton) que promueven la captación del poder con el voto, para paulatinamente reorientar el sistema democrático al socialista y estatista, hasta tornarlo irreversible. Dentro de ese propósito están los “community organizers” como Barack Hussein Obama, agitadores sociales cuya misión es sembrar la zozobra social.
En Ferguson, Misuri, acaba de revelarse que los motines causados por la muerte del ciudadano negro a manos de la policía, fueron promovidos por agitadores a sueldo pagados por ACORN y MORE. Obama, en su juventud, se adiestró en ACORN y hace pocos días dijo que añoraba esos días y que al dejar la Casa Blanca quisiera volver a esa organización. Los motines de Wall Street, Long Island, Baltimore y más, se sabe ahora que no han sido espontáneos, sino pagados.
El sistema democrático en los Estados Unidos no habría podido sobrevivir con tanto vigor desde su fundación en el siglo XXVIII, si no hubieses estado defendido eficientemente desde un princpio. Destruir la institución militar es, por tanto, misión primordial de los agitadores marxistas y “progresistas”. Lo están consiguiendo.
Obama dijo ayer que por primera vez en 14 años se celebraba un Memorial Day sin tropas de Estados Unidos en combate. No las hay porque él ordenó retirarlas del Medio Oriente sin antes derrotar al enemigo, igual que sucedió en Vietnam. Para los “progresistas” los militares son asesinos “que asaltan a mujeres y niños a la sombra de la noche”, según dijo John Kerry de la guerra en Irak. Kerry es el secretario de Estado actual que peleó en Vietnam y denigró con parecidas frases a sus compañeros de entonces.
Los Estados Unidos, con Obama, han dejado de ser la superpotencia con la misión de mantener un equilibrio internacional de fuerzas que preserve la supervivencia del mundo occidental. La URSS, como bloque, se deshizo en 1989, pero el vacío de poder lo van a llenar la misma Rusia, o China, o Irán. La democracia, como la idearon los federalistas en el siglo XVIII, se está corroyendo aquí internamente. 
En relación a estos temas, alguien citaba a Toynbee en el sentido de que si la democracia va a morir, morirá pero no por asesinato sino  por suicidio.

Thursday, May 21, 2015

MENTIROSOS CONGÉNITOS


Hay quienes mienten por conveniencia, para ocultar un delito o por defecto morboso de su personalidad. En todo caso, son despreciables y deben ser sometidos al peso de la ley si la infringen. Pero el problema sube de punto si el mentiroso congénito llega al poder y hace de la mentira una política de Estado.
Tal parece ser el caso de Barack Hussein Obama. Inquilino por más de seis años en la Casa Blanca y nadie sabe dónde nació ni cómo obtuvo su tarjeta de Seguridad Social (base de la Cédula de Identidad) o la beca que dicen que obtuvo de la Fundación Fulbright para estudiantes extranjeros.
El caos del Medio Oriente, destrozado por el terrorismo musulmán que él jamás quiso evitar, se lo entiende mejor gracias a los documentos de la Inteligencia Militar que comienzan a salir a la luz. Los expertos, ahora se sabe, le advirtieron que Irak no debía quedar desprotegida en el 2011, cuando Obama ordenó de todos modos el retiro total de tropas.
Los documentos prueban que para entonces Obama fue informado de que Al Qaida estaba en pleno vigor y vigencia, tal como lo estaba su líder Osama Bin Laden. Éste murió en un operativo de comandos en mayo del 2011. Los documentos secuestrados allí confirman lo que el criterio militar  decía sobre el peligro terrorista y las mentiras subsiguientes de Obama al respecto.
Más de un millón de documentos fueron colectados por los navyseals de la residencia pakistaní en que estaba oculto Bin Laden. Apenas 120 se publican, con la noticia de que nadie había revisado ninguno de ellos en más de un año (¿por orden de quién?). En los pocos conocidos se ratifica que Bin Laden tenía el control pleno del operativo global del terror en el globo, hasta en los más mínimos detalles.
Hussein Obama justificó el retiro de tropas del Irak en el 2011 indicando que el gobierno de Maliki era autosuficiente para defenderse. Lo decía convencido de lo contrario. Dijo también que con la muerte de Bin Laden se sellaba el fin de Al Qaida. Tenía en sus manos las notas de sus asesores, que sostenían lo contrario.
Ahora se sabe que Bin Laden planeó las insurrecciones musulmanas en el África del Norte y el Oeste, así como en Siria y el Irak.También queda muy en claro que el régimen autocrático del Ayatola del Irán trabajaba y trabaja en íntima conexión con Al Qaida, reiterando la teoría de que, en último término, sunnis y chiitas son lo mismo en cuanto a la exhortación “Death to America” (muerte a los Estados Unidos) proferida por el Ayatola.
Dentro del marco de la mentira como política de Estado, aterra concluir que la masacre de Benghazi pudo evitarse. Inteligencia Militar advirtió con diez días de anticipación al gobierno Obama que se planeaba un ataque terrorista en el consulado libanés, exactamente para el 11 de septiembre del 2012 y para conmemorar el 9/11 del 2001.
Obama y Hillary Clinton le mintieron al pueblo norteamericano y al mundo al decir que la reacción de ese día fue espontánea, debida a un video anti islámico difundido por Internet. Hillary llegó cínicamente a prometer a familiares de los cuatro asesinados en Benghazi en el funeral, que “se haría justicia” capturando “al autor del video”. 
Obama ordenó a la entonces embajadora en Naciones Unidas Susan Rice que fuese a los canales de TV un domingo subsiguiente a la catástrofe de Benghazi, para continuar con la mentira de que el acto terrorista no fue tal, sino una protesta espontánea ocasionada por un video que nadie recuerda haberlo visto. 
Se trataba del 2012, vísperas de las elecciones de noviembre para la reelección y Obama quería seguir mintiendo a los electores sobre una supuesta derrota al terrorismo. En ello le ayudó su opositor republicano Mitt Romney, quien en una entrevista de TV evitó hacerle preguntas clave sobre el tema. Fui allí que Romney perdió para siempre la batalla.
¿Por qué el embajador Christopher Stevens estaba en Libia? El ex Sub Director de la CIA, Mike Morell, en entrevista para FoxNews, admitió que el gobierno Obama conocía que se tramitaba un envío de armas a AlQaida de Siria desde Benghazi. Evitó ser explícito sobre el papel de la CIA en ese negocio, pero negó que en el ataque terrorista haya influído ningún video.
Obama y Hillary mienten como si fuese una función natural en ellos, como la de respirar. Es aplastante la montaña de mentiras de Hillary sobre los centenares de millones de dóles recibidos como coimas para la Fundación Clinton, de los cuales ni el 15% destina a obras caritativas. Rush Limbaugh  califica a esa fundación como la Clinton Crime Family Foundation.
Hillary tiene como constante maestro en la mentira a su cónyuge Bill. Degradó a la Oficina Oval de la Casa Blanca cuando forzó a Monica Lewinsky, joven que hacía una pasantía, a practicar con él sexo oral. Fue denunciado por otra víctima de su acoso sexual, negó sistemáticamente, pero a la postre hubo pruebas DNA del delito y el Congreso le inició el proceso de interpelación.
John F. Kennedy fue un incontenible sexual, tuvo muchas  relaciones con damas inclusive en el lecho conyugal de la Casa Blanca (según relató después una de ellas), pero nunca fue enjuiciado políticamente como Bill Clinton. Claro que el juicio no propsperó. No lo echaron del cargo por perjuro y más bien Bill siguió tan campante y tan popular o más (y sexy) que antes. 
La mujer no se sintió es traicionada. Aprovechó que la “aventurilla” de Bill le aumentó su popularidad para medrar en su favor y a poco de dejar la Casa Blanca, decidió conquistar la senaduría de Nueva York y lo consiguió con la mayor facilidad. Con esa misma facilidad está dispuesta a retornar a la Casa Blanca, pero como Presidenta.
La corrupción del gobierno de Obama, compartida por Hillary, parece no alterar a los demócratas. Recientes encuestas indican que la popularidad de Obama no baja del 60%. En otra señal, todos los que asistieron a un encuentro demócrata con Hillary dijeron que votarían por ella, pese a que ninguno de ellos pudo decir qué logro destacable había en su gestión.
Para Rush Limbaugh la explicación estaría en que el votante, sobre todo de las generaciones jóvenes, está convencido de que gente como Obama y Clinton tiene buenas intenciones, pero que lo que  no funciona es el país. En escuelas y colegios, más los medios de comunicación, dice, se les bombardea constantemente con la prédica de que son los Estados Unidos la causa de todos los males.
La academia y los medios infestan la atmósfera con mentiras acerca de la causa y los remedios para la desigualdad de los ingresos, la “crueldad y el racismo” de la policía, la “perversidad del militarismo colonialista yanqui” y la necesidad de transformar de raíz a la nación, mediante la redistribución de la riqueza y el freno al “abusivo uso” de las libertades.
Como ejemplo del mal uso del poder militar, insisten en la errónea decisión de invadir Irak y deponer a Hussein. Ni el propio hermano de George W. Bush, Jeb, ha sido  capaz de rebatir los argumentos falsos. La columnista Ann Coulter lo precisa, aunque no mencione que incluso el no hallazgo de armas de destrucción masiva es discutible, pues si las hubo. El informe sobre dichas armas no fue sino uno de los factores que motivaron la invasión muiltinacional, dice Coulter.
Obamacare nació con maniobras desleales y sobre argumentos también falsos. El acuerdo con Irán avanza con la autorización del Congreso, pese a que se trata de un régimen tan anfitrión de AlQaida como lo fue Afganistán en el 2001. El actual Presidente rompe intermitentemente la Constitución y el Congreso cada vez más cede sus poderes, que originalmente primaban sobre las del Ejecutivo y Judicial.
¿Qué opinarían los Federalistas acerca de la evolución de la idea que tuvieron de la República, allá en el siglo XVIII?
(A propósito de Jeb Bush y del auge de la mentira ¿nadie recuerda ya que el 9 de noviembre del 2013, al aniversario de la matanza de Benghazi, el ahora aspirante a la pesidencia de la República por el GOP le entregó la Medalla a la Libertad a Hillary Clinton y la llenó de elogios? ¿Qué esperan los pre candidatos que compiten con él para refrescar la memoria de los votantes? He aquí el clip de TV con las palabras de Jeb)

Tuesday, May 19, 2015

EL MUNDO DE PACO Y BARACK


Obama dijo en el 2011 que se sentía orgulloso de entregar al mundo un Iraq pacificado, capaz de autodefenderse y autogobernarse. En consecuencia, dijo, estoy en capacidad de ordenar en este instante el repliegue de todas las tropas que llegaron a ese país en el 2003.
Fue una estupidez. Como habría sido una estupidez si tal hubieran hecho los Estados Unidos y sus aliados tras derrotar a Alemania y Japón en 1945. Lo errado, si, fue no exigir a la URSS que permita, según lo convenido, que haya  elecciones libres en los territorios por ella ocupados.
Si bien Irak, luego del reforzamiento militar al mando del general Petraeus, quedó libre temporalmente de terroristas y con un gobierno parlamentario estabilizado, sus fuerzas armadas estaban en ciernes y era evidente que necesitaban del apoyo técnico/militar y de personal norteamericano para afrontar incertidumbres.
Eso le dijeron los asesores militares a Obama, pero éste se negó. A poco se formó el ISIS/ISIL que creció como facción sunni contraria al Premier Maliki. Los insurgentes se apropiaron de vehículos y armamento dejados por fuerzas militares de EE.UU. y paulatinamente se asentaron en zonas de Siria y avanzaron a Irak.
Sus milicias, bien adiestradas y armadas, suman más de 50.000 y acaban de tomarse Ramadi, principal ciudad de Anbar a pocos kilómeros de Bagdad. Los militares iraquíes superaban en número a los invasores, pero se rindieron y fugaron. Más de 500 cadáveres de civiles yacen en las calles insepultos.
El ISIS surgió en protesta contra los chiitas, cuyo mayor poderío está en el Irán. Se dice que el Ayatola, con la aquiescencia de Obama, se propone recuperar Ramadi con sus llamadas Guardias Revolucionarias. Dentro del galimatías de la región, se destaca que Irán apoya a Siria, Arabia Saudita al ISIS, Irán a un Yemén Chiita y que Egipto es sunni.
Barack acaba de autorizar la matanza de un líder sunni en Siria mediante un operativo Delta pero sigue renuente a que vayan más Deltas a Irak y otros puntos vulnerables donde acosan los terroristas musulmanes (que para él no son musulmanes). ¿Obama quiere dejar el exterminio del ISIS sunni enteramente en manos de Irán?
¿Por qué quiere llegar al acuerdo con el Ayatola, cuando sabe él y los saben todos que ello no hará sino facilitar sin trabas que Irán complete su plan de armamentismo nuclear? Sunnis y Chiitas, aunque se peleen por la sucesión directa del profeta Mahoma, quieren por igual la implantación del Islam y la ley Sharia en el mundo. Los sunnis, liderados por Arabia Saudita, crearon para ello el Al Qaida y lo propio buscan los chiitas con Hezbollah y derivados.
¿Cuál es el mundo que avizora Barack? ¿Prefiere el dominado por los sunnis o uno bajo el comando chiita? Aparentemente los jeques de Arabia Saudita, si bien apadrinaron el 9/11 hacen buenos negocios con Occidente y no hablan, al menos abiertamente, de la aniquilación de Israel, como  lo hace el Irán. Imagínense ustedes un 9/11 con armas nucleares...
En este mundo de Barack ¿cuál la ubicación de Paco, el Papa Francisco? Está claro que ha optado por el activismo político, por lo cual la pregunta no es necia. Ahora se sabe que fue el artífice clave para que se les acepte en la comunidad internacional a los hermanos Castros, sin que se les plantee reclamo alguno por su pasado.
Raúl Castro estuvo una hora con el Papa y salió encantado, diciendo que daba gracias por haber estudiado en colegio de jesuitas, congregación que ha sido capaz de producir seres tan geniales como Paco. Antes de visitar a los Estados Unidos el Pontífice hará escala en La Habana para charlar otra vez con Raúl, pero sobre todo con Fidel, el mago de la Revolución. 
Si tan activo está en política, mejor haría en dirigir el poder de la Iglesia y con ello presionar a Occidente a tratar de rescatar a millares de cristianos perseguidos y ejecutados a diario por los musulmanes. El Papa calificó de “ángel de la paz” a uno de ellos, el presidente Mahmud Abbas de Autoridad Palestina, a la que se adelantó en categorizarla de Estado. En el proyecto de constitución del Estado, Palestina no reconoce a Israel como Estado.(Autoridad Palestina está aliada a Hezbollah y su primer líder fue Yasser Arafat)
El Papa Paco, pues, se alía con los musulmanes para ofender a Israel, habida cuenta que sin Israel no habría Catolicismo ni Cristiandad, instituciones a las que él representa. Y se alía con los Castro, cuya tiranía se ha prolongado por más de 50 años, teñida con la sangre de decenas de miles de rebeldes. Muchos sobrevivientes fueron semisepultados en mazmorras o lograron escapar al exilio.
Anastasia O´Grady es columnista del Diario The Wall Street Journal  que se ha especializado en asuntos latinoamericanos. Acaba de escribir una nota en la que intenta, con su brillantez habitual, analizar las causas por las cuales el Papa Francisco respalda tesis tan poco democráticas y razonables. 
En otro link, se ruega leer un sumario estremecedor de las barbaridades que están cometiendo los musulmanes extremistas a nombre del Islam, en Oriente Medio, África y otros lares. No se atina a entender cómo el jefe de la Iglesia Católica llama a uno de ellos “ángel de la paz”. Suena a blasfemia.