Friday, July 5, 2013

LOS MILITARES Y LA DEMOCRACIA


Por lo general las fuerzas armadas en los países de plena o mediana democracia juran defender la Constitución y las leyes. Se supone que no son dirimentes, pero en casos extremos y sobre todo en los países del tercer mundo, se han visto forzadas para restaurar el orden. 
Es lo que acaba de suceder en Egipto y lo que ha ocurrido en incontables ocasiones desde la Grecia antigua hasta hoy por todos los confines del globo, con la excepción de pocos países, como los Estados Unidos.
En Egipto regía por años el régimen autárquico de Mubarak respaldado por los militares. En medio de lo negativo del origen de su poder, apoyaba a Occidente e Israel y mantenía en jaque a los islamistas radicales como los que se agrupaban en la Hermandad Musulmana.
Pero el pueblo egipcio se fatigó y salió a las calles a protestar. Fue cuando el presidente Barack Hussein Obama decidió intervenir para ofercer a los rebeldes un apoyo que no solicitaron, para derrocar a un Mubarak que se había mostrado solidario con USA y sus causas.
Cayó Mubarak y a él le scuedió, por voto popular, el líder Morsi de la Hermandad Musulmana. Según muchos predecían, el nuevo dirigente hizo todo lo que debía hacer para instituir el radicalizmo islámico. Obligó a aprobar la ley Shariah, sin un solo voto de la oposición en la asamblea y arremetió en sus amenazas contra Israel.
Su radicalización involucró odio y represalia contra religiones no alineadas con el Islam, particularmente la católica, cuyas iglesias fueron saqueadas e incendiadas, con la muerte de feligreses. La gente se indignó y se volcó nuevamente a las calles para exigir que el autócrata sea despedido y se reencauce a la nación por la vía democrática.
Fue duro para Obama que los militares expulsaran a su protegido, quien continuó recibiendo más de 1.600 millones de dólares de ayuda norteamericana, aparte de tanques y aviones de combate como se especificó en el acuerdo de paz con Arafat e Israel. Obama no atinó cómo reaccionar pero a la postre se resignó a perder a Morsi.
Con un añadido anodino: pidió que pronto se llame a elecciones, negándose a calificar como golpe militar a lo sucedido en Egipto. Salió con la perogrullada de sustituir “golpe” con “intervención militar”. Se ha negado también a llamar terroristas a los árabes terroristas, como Correa que no quiso llamar terroristas a los terroristas de las FARC sino “luchadores por la libertad”.
En los últimos tiempos se ha observado un cambio de posición en las fuerzas armadas en algunas naciones en las cuales han intervenido para detener la destrucción de constituciones y democracias. Cuando en Chile el socialista Salvador Allende destrozó la economía e intentó llevar al país hacia una dictadura al estilo de Cuba de la mano de Fidel Castro, los militares lo derrocaron sin vacilar.
Igualmene en Venezuela, Ecuador y otras naciones de América Latina (para solo hablar de esta región), si la situación quedaba fuera de control las fuerzas armadas asumían el mando para gobernar directamente, con civiles o con regímene mixtos hasta restablecer el orden y convocar a nuevas elecciones.
Mas ocurre que el nuevo estilo de quienes quieren el poder para llevar a las sociedades hacia el socialismo/fascismo, ha variado de estrategia. Tan pronto llegan a la presidencia por voto popular aparentemente normal, su objetivo inmediato es neutralizar a las fuerzas armadas y a los medios de comunicación.
A los militares, como en el Ecuador y Venezuela, ahora se les adula y otorga jugosos contratos para enriquecerlos, mantenerlos contentos y gratos y en silencio. A los medios se los humilla, amedrenta y  en algunos casos se persigue a los periodistas críticos o se instauran juicios contra los empresarios, para aplastarlos con millonarias penas.
Con esos dos factores en jaque, proceden a vulnerar la Constitución para asumir el control las otras dos ramas del poder que escrutan, fiscalizan y balancean los excesos de poder del Ejecutivo. Disuelven congresos y cortes y reemplazan a sus integrantes con gente sumisa a la ideología del mandatario.
En esas circunstancias los atropellos y abusos contra la Constitución y las leyes fluyen sin contrapeso. Los medios de comunicación se amoldan al nuevo orden, se amilan y prometen ser críticos cuando el estatus quo sea otro, como antes. Los militares aparecen muy cómodos y como que prefirieran llevar a ultranza el principio de su neutralidad.
En los Estados Unidos lo que acontece no es saludable tampoco. El presidente demócrata Obama ha cometido atentados nada demócratas y la mayoría de medios, que lo respaldan, los han pasado por alto. Inclusive las fuerzas armadas se han dejado atropellar, sin que haya respuesta alguna de su parte.
Obama quebranta la Constitución al nombrar más de una treintena de “zares”, que actúan como ministros de Estado sin la obligatoria aceptación del Senado. Forza la aprobación de una ley que estatiza los cuidados de la salud, pese al rechazo del 64% de la población y de todos los congresistas republicanos de oposición.
La ley está parcialmente vigente porque la Corte Suprema desechó la demanda de inconstitucional, gracias a una pirueta verbal abominable del presidente de la Corte, John Roberts, supuestamente republicano. Pero la aplicación de la ley Obama acaba de aplazarla por propia decisión hasta luego de las elecciones de medio período, en el 2014, sin consenso del Congreso.
El Nobel de la Paz, que es eso Obama, resolvió ayudar a los rebeldes del Al Qaida que pugnan por derrocar a Asad de Siria, con armas y tropas, sin la autorización del Congreso. Y está firmemente resuelto a retirar las tropas de Afganistán e Iraq, sin que antes se haya ganado una guerra que costó tantas vidas humanas y dinero a los Estados Unidos.
Continua en su cruzada por debilitar y desmoralizar a las fuerzas armadas destruyendo toda oposición a admitir el homosexualismo como algo normal en sus filas y que las mujeres sean admitidas incluso en las fuerzas elite de los Navy Seals y otros grupos de asalto. La feminización de la institución militar conducirá a su auto destrucción.
Al asesino de Fort Wood, en Texas, aún se lo mantiene con sueldo y recluído en espera de juicio. De alto rango militar, este islámico mató a 13 de sus colegas en un destacamento militar. En condiciones normales, se lo habría instaurado un juicio militar sumario y condenado a muerte por traición. Pero Obama lo protege.
Los casos de delación de la información de inteligencia son sospechosos y no se los entiende sin aceptar que fueron premeditados por quienes están empeñados en podrir y desperestigiar la democracia en USA. A Snowden, a quien Correa le ofreció inicialmente asilo, Obama lo tildó solo de hacker y no de traidor como lo hicieran altos funcionarios de inteligencia de su gobierno.
Hay infinidad de casos de violaciones al sistema de leyes en la Venezuela de Chávez y Maduro, en el Ecuador de Correa, en los Estados Unidos de Obama. Pero en contraste con lo observado en Egipto, la rebelión popular, si la hay, no alcanza niveles de preocupación para quienes manejan el poder con la fórmula mágica de anular a las fuerzas armadas y domar a los medios de comunicación.
Si bien esa manipulación está dando frutos en los citados países del tercer mundo, sería catastrófico si prospera en los Estados Unidos. Porque si en la primera potencia, cuya democracia perdura inalterada desde 1776, la tendencia hacia la estatización socialista/fascistoide se impone, entonces la pandemia de las tiranías se esparciría urbi et orbi, en espera de su  auto extinción.

Sunday, June 30, 2013

¿UN TERCER PARTIDO EN USA?


La primera notable figura política del partido republicano de los Estados Unidos en aceptar que podría apoyar la formación de un tercer partido en el país ha sido Sarah Palin, que fue candidata a la vicepresidencia de la República junto a John McCain en el 2008.
Responde así a la creciente frustración de la mayoría de republicanos por la conducción del partido en los últimos años, que ha significado sucesivas derrotas en las elecciones presidenciales. La primera fue con el binomio de McCain/Palin, la segunda con Romney/Ryan y la tercera con la reelección de Obama en el 2012.
En esas tres históricas fechas, el GOP renunció a los principios del partido y en su intento por mimetizarse con los demócratas fue abatido por los votantes que optaron por el enigma Obama, antes que por candidatos que demostraban inseguridad e indefinición, propios de la falta de liderazgo rechazada por las mayorías. 
Los conductores del GOP, consultores que ganan fortunas pierdan o no sus candidatos, han errado en sus estrategias. En lugar de ofrecer una alternativa indeclinable a los empeños de Obama por destruír los cimientos sobre los que se ha erigido esta nación, han propuesto ceder.
McCain es un ejemplo deplorable. Careció de persuasión y cuando nominó a Palin, el brote de entusiasmo que resucitó a su lánguida candidatatura pronto se extinguió, cuando sus asesores y él mismo la ordenaron callar. Un desconocido Barack Hussein Obama le ganó con amplia ventaja e inició su mandato como un mesías redentor. 
Su primer gobierno fue un desastre para quienes consideran que el sistema de libre mercado, en el cual el gobierno tiene control mínimo de la sociedad para que fluya sin interferencias. Pero fue un éxito para los que, como él, piensan que el mercado debe sujetarse en todo a las regulaciones estatales, con la menor oposición posible.
El desempleo subió y se mantuvo por cuatro años al nivel del 10% y la economía cayó con una deuda de 17 trillones de dólares, mayor que el total de la economía norteamericana. Todo hacía presagiar que en el 2012 los votantes repetirían su rechazo al régimen expresado dos años atrás, en el 2010, cuando los demócratas fueron arrasados en los comicios de medio tiempo para renovar congresistas y gobernadores.
El elegido para la batalla fue Mitt Romney. En un comienzo la situación parecía favorecerle. Vapuleó sin misericordia a sus rivales en las elecciones primarias del GOP y se suponía que con igual táctica podría pulverizar a Obama en la campaña y, sobre todo, en los debates frente a frente. 
Esa esperanza se cuajó en el primero de los tres debates. Obama denotó de manera inconfundible su incompetencia e incluso sus adoradores tuvieron que admitirlo. Romney le hizo trizas. Eso se reflejó en el rostro de Obama: demudado, aplastado, humillado. Tal como apareció en la reciente fotografía frente al premier ruso Putín, tras discutir de Siria y de armas nucleares.
Pero entonces se produjo lo inesperado. Romney, acaso obedeciendo a sus consultores, cambió abruptamente de táctica. Se doblegó ante Obama, rehusó urtilizar el arma más contundente a la fecha contra él, el asesinato al embajador de USA en Benghazi y a tres altos funcionarios que quedaron sin defensa frente a los terroristas del Al Qaida. Allí terminó Romney.
Los fanáticos de Obama y los medios escritos y audivisuales que lo apoyaban y apoyan, respiraron aliviados y prosiguieron en sus loas a Obama y sus diatribas y acusaciones falsas contra Romney y el GOP. Los resultados dejaron estupefactos a los republicanos, muchos de los cuales se habían abstenido de votar en señal de protesta.
El impacto sicológico de la derrota es demoledor. La recaudación de fondos en favor del GOP ha declinado incluso en favor del Tea Party y sus diversas ramas como los movimientos patriótricos y pro defensa de la Constitución de 1776, tantas veces vulnerada por los demócratas y sus punta de lanzas en el sistema judicial y los medios. 
Los consultores profesionales del GOP, lejos de rectificarse, siguen en su empeño de lograr que el partido se adapte al partido demócrata y renuncie a su posición frente cuestiones sociales como el aborto y el matrimonio gay, así como en asuntos de seguridad interna a internacional. En lo económico, también su consejo es tolerar más impuestos, no tope a la deuda pública, más regulaciones para toda transacción.
Una de las figuras estelares del GOP era Marco Rubio, de ancestro cubano. De fácil diáléctica, algunos pensaban que podría ser presidenciable. Pero por motivos incomprensibles decidió inclinarse ante Obama y sus súbitos en el Senado para forzar la aprobación de una ley de inimigración que legalizaría a once o más millones de inmigrantes.
La meta es iniciar al propio tiempo un proceso para regular el proceso inmigratorio al país y terminar con los accesos ilegales. Fue lo mismo que se aprobó en 1986 con el presidente Ronald Reagan. El estado de California, del cual fue gobernador por dos períodos, era ampliamente republicano. Con la ley de amnistía para 3 millones de ilegales a esa fecha, el estado se volvó ampliamente demócrata.
El presidente George W Bush propuso una reforma a la ley de inmigración que descartaba los peligros del unipartidismo. Lo hizo cuando el GOP controlaba las dos cámaras del Congreso, pero no solo los demócratas sino los de su propio patrido se opusieron y Bush tuvo que retirar el proyecto.
El proyecto que acaba de aprobar el Senado se basa en el de Bush, pero contiene añadidos que lo distorsionan y “regalos” (coimas) para los republicanos renuentes a apoyarlo. Pronto comenzarán los debates en la Cámara de Representantes con mayoría republicano y es probable que surja un nuevo proyecto corregido, difícilmente aprobable en dirimencia por el Senado. La historia es incierta, pero es probable que Obama manipule como manipuló con el Obamacare.
Rubio en todo caso ha caído en desgracia ante el GOP. A lo que se suma el anuncio del ex gobernador de Florida, Jeb Bush, hermano de George W., de que impondrá a Hillary Clinton la más alta presea como Defensora de la Libertad. El acto se hará el otoño venidero, casi al aniversario de la masacre de Benghazi, cuando Hillary era Secretaria de Estado. Ella y Obama son directamente responsables de la indefensión del embajador y sus colegas. Es a ella a quien condecorará Jeb, posible candidato pesidencial del GOP (¿?).
Para los republicanos tradicionales, la decisión de Jeb Bush es vomitiva y no se explica sino porque hay un aparente contubernio de las altas esferas de conducción del partido por asimilarse al partido demócrata. El caso de la impotencia por frenar el avance del movimiento homosexual (grupo que representa a no más del 3% del total de la población), es otra evidencia.
La Corte Suprema falló en favor de la disolución del DOMA (Acta en defensa del matrimonio entre un hombre y una mujer) que firmaron Clinton y la mayoría de senadores y representantes) y los medios saludan este suceso como otra conquista de los derechos civiles, comparable con el fin de la esclacvitud o la prohibición de los matrimonios interraciales.
La esclavitud fue defendida por los demócratas hasta muy entrado el siglo XX. La Reconstrucción luego de la Guerra Civil para concretar, entre otras fines, los derechos civiles sin discriminación a los negros (como quería Lincoln), fue obstruída por los demócratas, que se opusieron también al derecho al voto de la mujer en general entrado el siglo XX. 
Ahora los demócratas figuran como los campeones defensores de los negros. Sus derechos al voto y a la no discriminación fueron negados en los congresos por la barrera demócrata. Esto cambió con Lyndon B Johnson, el demócrata que con gran capacidad de maniobra logró los votos con la ayuda del GOP para pasar la Ley de Derechos Civiles y hacerla suya, pero dentro de su plan de la Gran Sociedad que acentuó la dependencia de los negros a los programas de bienestar del gobierno.
Los negros celebran la resolución de la Suprema diciendo que legalizar el matrimonio gay es como legalizar el matrimonio interracial. No hay tal. La la ley que prohibía el matrimonio de un negro con un blanco era y es una aberración legal. Matrimonios o uniones birraciales han existido desde los tiempos de Salomón con la reina etíope Sheba. En la propia monarquía británica hay el caso de la Reina Carlota, esposa del Rey Jorge III,  alemana descendiente de la negra Madragana, amante del rey portugués Alfonso III. La actual Reina Isabel II de Inglaterra es su descendiente.  
Pero ni en los tiempos bíblicos ni sucesivos se ha dado el caso y peor la aceptación del matrimonio gay. Porque va contra la ley natural. La pareja hombre/mujer se une para procrear y perpetuar la especie y ello es causa de alegría para la comunidad. La unión entre seres del mismo sexo es una aberración y si bien no cabe condenarla con castigos severos, tampoco cabe equipararla con la unión tradicional.
El aborto jamás fue tolerado, menos impulsado y protegido por ninguna sociedad post pagana, porque atenta contra la ley natural de perpetuar la especie. La pareja homosexual no procrea por si sola. El aborto termina con la vida recién germinada. Los movimientos seudo feministas quieren defender el aborto como el derecho de la mujer a cuidar su salud, como si el embarazo fuera una enfermedad.
El embarazo no es una enfermedad y un aborto (salvo casos de excepción) no cura ninguna enfermedad, mata a un ser humano. Si se trata de una enfermedad, podría entonces pensarse en prevenirla mediante la castración o la vasectomía en los pre púberes y el ligamento de trompas en las pre púberes.
Los demócratas están conscientes de que el aborto, que defienden con fé plena sin importar su posición religiosa, ha causado desde 1973 más de 52 millones de infanticidios. La población original sigue restringiéndose y la tasa sería negativa a no ser por la inmigración ilegal. Por ello impulsan la aministía. Para repoblar al país, para generar más ingresos por impuestos que apuntalen al Estado interventor.
La dirigencia del GOP no mira así la declinación de los valores y de la población. Su preocupación es aceptar estos cambios como cambios hacia la modernización, que es lo que está permitiendo a los demócratas asir y perpetuarse en el poder. Hagamos como ellos, parecen decir y asi mejoraremos en las urnas.
Los resultados prueban lo contrario. Por ello Sarah Palin se une a la perotesta y la preocupación y no le disgusta la perspectiva de formar un nuevo partido, que inclusive ya tiene un nombre: The Freedom Party o Partido de la Libertad.
¿Hay signos de desconento dentro del partido demócrata? Visiblemente no, pero debería haberlo. El partido de hoy no es el de Harry Truman, que declaró la guerra a la expansión comunista de la URSS ni el de John F. Kennedy, que si erró en el caso Bahía de Cochinos frenó a Jrushov en su intento de instalar bases nucleares en Cuba y luego quiso derrocar a Fidel Castro, plan que falló cuando pocas semanas antes la Mafia lo mató.
Obama y sus colaboradores no están en guerra con el comunismo ni el marxismo. Lo quieren aplicar aquí, desarmando al capitalismo surgido de la Constitución de 1776 y que en su versión europea ha vuelto a fracasar. ¿No es hora de que despierten también los demócratas cuya visión  es diferente de la republicana, pero que tienen en común que ambos tienen como premisa primaria defender a los Estados Unidos como un país excepcional?
O rescatan al verdadero partido demócrata norteamericano o forman otro. O se suman al Partido de la Libertad.

Friday, May 24, 2013

LA TERCERA CORONACIÓN


Probablemente Rafael Correa jamás habría sido “coronado” por tercera vez consecutiva como presidente del Ecuador, si desde un principio hubiese existido allí una prensa altiva y firme en la defensa de los principios sustantivos de la democracia, como la libertad de expresión.
En los Estados Unidos también el presidente Barack Hussein Obama, tan parecido a los Correa y otros autócratas del tercer mundo, ha abusado del poder y ha pretendido y pretende acallar a la oposición, incluyendo a determinados medios de comunicación sobre todo de la radio y TV.
Desde el 2010 dispuso, aunque la documentación para probarlo está por develarse, que la Agencia de Cobros de Impuestos (IRS) hostigue a toda organización conservadora, incluído el Tea Party, cualquier grupo que ostente la palabra patriota y los que se unen para defender la vulnerada Constitución de 1787. Y también contra los periodistas de la más grande agencia de noticias, AP y de Fox News.
Hasta hace 17 años en el país había un monopolio de tres grandes cadenas de TV (ABC, NBC y CBS), con la adición última de CNN, pionera en la transmisión continua de noticias, análisis y comentarios. Todas eran uniformes en bloquear noticias no sujetas al patrón liberal demócrata. El vacío lo llenó Fox News, que decidió competir con un periodismo independiente.
Ese periodismo independiente, que no mezcla información con opinión ni silencia noticias y opiniones discrepantes, es calificado por los demócratas como periodismo de extrema derecha. Pero Fox News tiene los más altos índices de sintonía, aunque las tres otras cadenas y subsidiarias aún anegan con ventaja la audiencia nacional.
Para amedrentar a ese segmento del periodismo, Obama ordenó que se intercepten los celulares de 20 reporteros de la AP, a propósito de un leak o filtración de una noticia sobre un atentado terrorista en Yemén, que fue frustrado. El propósito era detectar al autor del leak, pero la arremetida fue contra AP. Desde ya, dijo su presidente, hay resistencia en las fuentes para dialogar con los periodistas.
En el caso de Fox News (que pertenece a Robert Murdock, el británico australiano dueño entre otros medios del The Wall Street Journal) el afectado fue James Rosen, a quien el Procurador General lo acusa de ser un co conspirador en búsqueda de información sensitiva para la seguridad nacional.
Niunguno de los reporteros de la AP (Associated Press), ni Rosen han sido separados por los ejecutivos de los medios para los cuales trabajan. Todo lo contrario, el presidente de la AP ha planteado un reclamo jurídico ante la Casa Blanca por esta violación a la Primera Enmienda de la Constitución, que garantiza la libre expresión y el libre acceso a las fuentes de información. 
Y ésto es lo que dice hoy el principal ejecutivo de Fox News, Roger Ailes, a sus periodistas:

“Dear colleagues,
The recent news about the FBI’s seizure of the phone and email records of Fox News employees, including James Rosen, calls into question whether the federal government is meeting its constitutional obligation to preserve and protect a free press in the United States.  We reject the government's efforts to criminalize the pursuit of investigative journalism and falsely characterize a Fox News reporter to a Federal judge as a "co-conspirator" in a crime. I know how concerned you are because so many of you have asked me: why should the government make me afraid to use a work phone or email account to gather news or even call a friend or family member? Well, they shouldn’t have done it. The administration’s attempt to intimidate Fox News and its employees will not succeed and their excuses will stand neither the test of law, the test of decency, nor the test of time. We will not allow a climate of press intimidation, unseen since the McCarthy era, to frighten any of us away from the truth.
I am proud of your tireless effort to report the news over the last 17 years. I stand with you, I support you and I thank you for your reporting with courageous optimism. Too many Americans fought and died to protect our unique American right of press freedom. We can’t and we won’t forget that. To be an American journalist is not only a great responsibility, but also a great honor.  To be a Fox journalist is a high honor, not a high crime.  Even this memo of support will cause some to demonize us and try to find irrelevant things to cause us to waver.  We will not waver.
As Fox News employees, we sometimes are forced to stand alone, but even then when we know we are reporting what is true and what is right, we stand proud and fearless.  Thank you for your hard work and all your efforts.
Sincerely,
Roger Ailes

En traducción no profesional al español, Ailes dice: Queridos colegas. La reciente noticia de que el FBI ha secuestrado los récords telefónicos y de email de los empleados de Fox News, incluído James Rosen, genera el interrogante acerca de si el gobierno federal está cumpliendo con la obligación constitucional de preservar y proteger a la prensa libre en los Estados Unidos. Rechazamos los intentos del gobierno por penalizar la tarea del periodismo de investigación y de caracterizar falsamente al reportero de Fox News ante un juez federal como un “co conspirador” en un crimen. Sé lo preocupados que están porque muchos de ustedes me han preguntado: ¿por qué el gobierno puede hacerme temer usar mi teléfono y mi email para colectar información o incluso para llamar a un amigo o a un familiar? Bueno, no deberían haberlo hecho. La pretensión del gobierno de intimidar a Fox News y a sus empleados no prosperará ni sus excusas serán suficientes frente al rigor de la ley, de la decencia ni la prueba del tiempo. Nosotros no toleraremos un clima de intimidación a la prensa no vista desde la época de McCarthy, para apartarnos de la verdad por temor.
Estoy orgulloso del incansable esfuerzo que han demostrado para reportar las noticias en el curso de los últimos 17 años. Estoy con ustedes, los respaldo y les agradezco por sus reportajes hechos con coraje optimista. Demasiados norteamericanos han luchado y muerto por defender nuestro preciado derecho a una prensa libre. No podemos olvidarlo ni lo olvidaremos jamás. Ser un periodista norteamericano no solo es una gran responsabilidad, es un gran honor. Ser un periodista de Fox es un alto honor, no un alto crimen. Incluso este  memo de respaldo va a motivar que alguien nos demonice para tratar de buscar causas superficiales para hacernos claudicar. Pero nosotros no vamos a claudicar.
Como empleados de Fox a veces nos vemos forzados a permanecer solos, pero inclusive en esos casos cuando sabemos que estamos informando porque es la verdad y lo correcto, permanecemos orgullosos y sin ningún temor. Gracias por su excelente trabajo y todos sus esfuerzos.
Atentamente,
Roger Ailes.

Qué contraste con lo ocurrido en el Ecuador. Correa disolvió al Congreso, destruyó la Corte Suprema, atropelló a los partidos políticos de oposición, amedrentó al sector privado de la producción, vituperó a los medios,  se adueñó de varios de ellos y criminalizó a los periodistas con los peores epítetos. Y la prensa claudicó. La voz crítica de periodistas de prensa, radio y TV se silenció para siempre, sin protección de sus empleadores.
En los Estados Unidos la prepotencia de Obama persiste sin castigo, pese a las voces de Fox y otros medios independientes. Por desgracia, la mayoría de medios lo protege, encabezada por el The New York Times. La disputa es compleja, porque con esos medios no hay diálogo: ellos y solo ellos tienen la verdad y Obama es su caudillo intocable. 
Los escándalos de traición en Benghazi, los abusos inconstitucionales por parte del IRS y el Procurador, sumados a la crisis que no se detiene de la economía desde hace 5 años de Obama en el poder, habrían determinado la interpelación y despido del actual gobernante hace mucho tiempo, si no fuera por el escudo de desinformación de los principales medios de comunicación colectiva.
El influjo de los medios para apuntalar o desmantelar a una democracia no es nuevo. Correa lo sabía desde el comienzo, como lo sabían Castro, Cristina Fernández, Chávez y demás tiranuelos en cualquier parte del orbe y desde siempre. Silenciarlos, para atrincherarse en el poder, es el objetivo central de los caudillos. Lo cual una vez más se ha comprobado en el Ecuador.
En cuanto a los Estados Unidos, la incógnita persiste. Lo que alienta es el hecho de que la democracia aquí es la más sólida del mundo y que la mayoría de la población la quiere defender frente al acoso de una mayoría que ha llegado al poder por una equivocación de la historia. La batalla está en pleno desarrollo. 

Sunday, May 19, 2013

UN LIDER EQUIVOCADO


Una mayoría mal informada ha elegido por equivocación y por dos veces a un líder que no encaja con esta nación: Barack Hussein Obama. 
Su preparación cultural e ideológica y sus principios le habrían sido más útiles si estuviese al frente de alguna republiqueta del tercer mundo, sin sólidos cimientos democráticos como Venezuela, Ecuador o algún país islámico.
En los Estados Unidos su agenda socialista/fascista/populista no tiene futuro. Ganada la reelección en noviembre del 2012, Obama se creyó libre de toda atadura y se lanzó a fondo en su tarea de transformar a esta nación, de democrática en otra centralmente planificada.
Sus principales obstáculos eran y son el Congreso y una parte importante de las medios de comunicación colectiva. Una parte, porque la mayoría de ellos, escritos y audiovisuales, está por completo entregada a respaldar la tesis antinorteamericana del gobernante.
En un país como Ecuador, Argentina o Venezuela, la tarea de limpiar el camino hacia la autocracia ha resultado fácil, dada la historia de endeblez de los principios e instituciones democráticas. Allí se han disuelto congresos o asambleas libremente elegidos y se los ha reemplazado con casas de marionetas virtualmenre elegidas a dedo. 
La oposición política allí está acabada. En cuanto a los medios de comunicación, se los ha cerrado o comprado o amedrentado, persiguiendo y obligando al exilio a columnistas testarudos. En la actualidad los medios sobrevivientes de oposición tienen poco o ningún peso, incluídos algunos articulistas que se han resistido a halagar al régimen para vivir en paz.
En los Estados Unidos parece que la situación es distinta. Primeramente está fracasando el intento de Obama por amedrentar y acallar a grupos de oposición como el Tea Party y otros que abogan por el respeto a las normas  sustantivas de la Constitución. No ha utilizado la táctica de las golpizas y la cárcel, como en el tercer mundo, sino el IRS.
Esta entidad tiene el control del cobro de los impuestos. Desde el comienzo del régimen y sobre todo a raíz del 2010, el IRS recibió la directiva de hostigar a los grupos de oposición con auditorías forzadas y cuestionarios acerca de la más disímil temática como origen e ideología de donantes, qué oraciones pronuncian, sus lecturas y libros favoritos, etc.
Este estilo propio de la soviética KGB, la Gestapo nazi o la Stazi germano comunista es antípoda del sistema democrático instaurado en USA en 1776. La práctica de acoso de Obama se ha filtrado desde dentro de la misma institución y ahora ha pasado a ser examinada por el Congreso, originando furor en ciudadanos de todas las tendencias.
Obama y sus subalternos pretenden achacar la conducta del IRS a mandos medios e inferiores, eludiendo su responsabilidad, pero ese cuento no se lo traga nadie. Republicanos y algunos demócratas están decididos a proseguir las investigaciones hasta descubrir a los verdadores causantes del escándalo. Y todos saben que en la cúspide está Obama.
Pese a que los medios escritos y audiovisuales han sido favorables al régimen en su mayoría, eximiéndole en el pasado de culpabilidad por hechos por los que se habría censurado a un presidente republicano, Obama incurrió en un error incomprensible que afectó a la Associated Press, la más grande y confiable agencia de noticias de la cual son socios más de 1.500 diarios de está nación.
Alguien de la administración filtró a la AP que la CIA descubrió y frenó a tiempo un atentado terrorista en Yemen, contra un avión de pasajeros en ruta a USA. El gobierno, por razones de seguridad nacional, pidió el embargo de la noticia, a lo que accedió la AP. No obstante esta entendible cooperación de la agencia, el gobierno arremetió contra ella en otra área.
¿Cómo? Mediante el espionaje ilegal por inconstitucional de las llamadas telefónicas de 20 reporteros, incluyendo sus celulares y las centrales de las oficinas y sus domicilios. La AP se enardeció y con razón y ha presentado una protesta formal al régimen. Esas prácticas podrían darse y se dan en el tercer mundo, pero no en la primera democracia del planeta.
Si existe de por medio un asunto de seguridad nacional, la ley faculta al gobierno a hacer ese escrutinio de llamadas y comunicaciones. La agencia aludida, con los delegados del gobierno, juntos acortan el rango de informaciones susceptibles del escrutinio. Si las partes concuerdan, allí termina el proceso previo al escrutinio. Caso contrario, lo decide un juez.
Nada de eso ocurrió en este caso y ello viola la I Enmienda Constitucional que garantiza a los ciudadanes la libre expresión de pensamiento y el libre acceso a las fuentes de información. Obama quiere, como Correa, que la información sea centralmente controlada por el Estado, al igual que la economía y el mercado.
Si Obama se ha mostrado en este caso tan preocupado por el filtro de informaciones de peligro para la seguridad nacional, ¿por qué delató él al médico paquistaní que confirmó el paradero de Osama Bin Laden al norte de Pakistán? Tan pronto se divulgó su delación, el informante fue apresado.
Además, Obama hizo algo que ningún comandante en jefe de las fuerzas armadas de los Estados Unidos hubiera hecho: identificó al grupo de Navy Seals del operativo que halló y mató a Bin Laden. Tras la noticia, 16 de esos heróicos militares han sido asesinados por el Talibán. Y el cadáver de Bin Laden ¿por qué fue lanzado al Mediterráneo, como para evitar testigos?
Hay muchas sobre la identidad de Obama, porque todos los documentos que podrían aclararla permanecen selladas por orden ejecutiva. Pero es obvio que tiene afinidad por lo islámico. En Egipto apoyó a la Hermandad Musulmana en el derrocamiento de un gobernante pro Israel y pro Occidente. Le dio dinero y respaldo moral y táctico.
Se dice que la HM busca derrocar a Assad de Siria, con el apoyo de Arabia Saudita, de la cual Al Qaeda es enemiga. Para ello se encargó al embajador en Libia que negocie el envío de armas y municiones a los rebeldes de la HM en Siria para lo cual viajó de Tripoli a Benghazi. Las seguridades eran ínfimas y el embajador pidió ayuda, que fue negada. Vino el ataque del Al Qaeda y el embajador fue violado y asesinado, junto con otros tres marines que intentaron el rescate.
Obama y la canciller de entonces Hillary Clinton pretenden evadir responsabilidades en la masacre, pero el Congreso, con mayoría republicana en la cámara baja, avanza en la investigación y al parecer llegará a su objetivo de ubicar y castigar a los responsables. Como en casos parecidos, la cabeza del ejecutivo es el responsable principal.
Si a los casos del IRS, AP y Benghazi se suma el del operativo Fast and Furious (por el cual Obama entregó armamento a los narcotraficantes de México, con las que aniquilaron a mas de 100 mexicanos y a un guardia de la frontera norteamericana, para supuestamente respaldar que se prohiba aquí el derecho constitucional de los ciudadanos a portar armas) se llegaría a la conclusión de que este régimen está en ruta hacia el ocaso.
Pero toda predicción es aún pematura, pues la capacidad de maniobra de Obama y su pandilla de Chicago es increíble e impredecible. Y porque es quizás muy optimista esperar que los medios de comunicación dejen de ser panegiristas para volver a ser lo que siempe debieron ser: periodistas profesionales independientes.
Las dudas se acentúan al leer al The New York Times, biblia o buque insignia de la flotilla liberal, que trata de demoler lo trascendental de esta nación. En sus editoriales (la opinión oficial, no de articulistas) acusa  a la oposición de conspirar contra el régimen, niega los cargos sin argüir y exige cumplir agenda obamista a cualquier costo.
La lucha contra los regímenes autoritarios es más ardua mientras menos libres sean los medios de comunicación. Resta por ver si la mayoría en este país se amilana frente a una reducida minoría radical encaramada en la Casa Blanca por una jugarreta de la historia y la vuelve a colocar en su lugar. 
Lo de IRS, por cierto, trasciende las manipulaciones de este gobierno, pero la coyuntura que se ha presentado debe conducir a algo más profundo: a su disolución total, por ser fuente permanente de abuso y corrupción. Tiene que abolirse el sistema tributario actual y ser remplazado por uno más simple, como el flat tax de tanto éxito en otros países.
Con un solo impuesto a las ventas o a los ingresos, del 10% por ejemplo, se haría innecesaria la maquinaria burocrática monumental del IRS con sus mecanismos de extorsión y de fraude que se magnifican con gobiernos abusivos como el actual. Con ello, por añadidura, la economía acusaría un esplendor sin precedentes.

Friday, May 10, 2013

EL AVANCE DE LA IZQUIERDA


Es incuestionable la eficiencia de la izquierda en los últimos 40 o 50 años para debilitar al sistema democrático capitalista, no por medio de las armas y las revoluciones violentas como antaño, sino mediante la infiltración desde dentro del sistema.
La estrategia, según testimonios de ex líderes de la KGB de Rusia (se insertó un  video en un Blog anterior), fue  el resultado de constatar que la acción armada no tenía futuro. Uno de los últimos fracasos se dio con el Che Guevara, que no logró persuadir a los bolivianos y fue muerto en combate con los soldados.
Se dice que Mao Zedong, el férrero y sanguinario líder de la China Roja, dijo a Moscú que si el marxismo/leninismo/socialismo/estatismo tenía aún esperanzas de imponerse en el mundo, había que cambiar la metodología. La clave fue, y es, infiltrarse y debilitar las estructuras que sustentan el sistema liberal, aprovechando sus falencias. 
Desde entonces han actuado con sabiduría maligna. Los puntales de la estrategia fueron y siguen siendo la educación y los medios de comunicación audivisuales y escritos. Tras la II Guerra Mundial y a comienzos del decenio de 1960, hubo un movimiento envolvente en esos dos frentes y los resultados espeluznan.
La educación en sus niveles primario y secundario e incluso universitario, está controlada por el Gobierno. Los profesores pertenecen a los sindicatos de modo obligatorio. Los sindicatos están dirigidos por demócratas (que respaldan y financian a gobiernos demócratas) que imponen la curricula y bloquean cualquier intento de quienes no piensan como ellos para modificar el pensum.
En esencia, la doctrina o mandato diseminado en el sistema educativo es que los Estados Unidos no es una nación grande porque ha evolucionado en libertad, sino porque ha explotado a los pobres del mundo. Ésta evidencia, según ellos, obliga al cambio del sistema para sustituir el libre albedrío por el mandato de un gobierno autoritario que no admite discusión. 
Esta visión unilateral de la historia ha calado hondo en los estudiantes de todos los niveles y ahora ha encontrado una caja de resonancia en los medios de comunicación que emplean a los graduados inmersos en esa doctrina. Con ellos el diálogo y el debate han desaparecido, pues según ellos poseen la verdad absoluta.
Los que contradicen sus postulados son considerados de una extrema derecha que quiere volver...al pasado. ¿Qué pasado? La evolución de la historia, en lo político y social, ha sido una constante lucha entre quienes quieren asirse o permanecer en el poder sin responder por sus acciones y quienes buscan un sistema alternativo y reponsable de gobernar.
Grecia hace casi 3.000 años creó la primera democracia. En el Partenón de Pericles se reunían y deliberaban los escogidos por sus méritos para gobernar. Pero cada año, en ese mismo templo de sabioejercicio de la  política, el pueblo acudía a juzgarlos. Si se hallaba corrupción o ineptitud, se destituía a los culpables y se les despojaba de sus bienes para enviarlos al exilio por diez años. 
Desde entonces, ha habido una gama incontable de gobiernos más o menos autócratas, sean sus líderes reyes, emperadores, zares o califas. En algunos casos de excepción, hubo reinados magnánimos pero en suma el denominador común era la opresión, la injusticia y los privilegios para la clase dirigente aduladora del gran jefe.
La mayor experiencia histórica para romper esa cadena de regímenes autócratas se DIO sin duda en los Estados Unidos. Desde 1776 se afincó un sistema en el cual el autoritarismo se anula por el constante chequeo de poder entre las tres ramas clásicas del ejecutivo, legislativo y judicial, mas la garantía de alternabilidad de las autoridades, con elecciones periódicas y libres.
En esas condiciones de respeto a la libertad y la ley, floreció la economía. La competencia de los más eficientes e innovadores en el mercado libre dieron un empujón al progreso de todos, sin antecedentes en la historia. Desde luego, la aplicación puede ser imperfecta, lo ha sido en innumerables ocasiones, pero los errores se han corregido sin alterar al sistema.
Los ideólogos de la izquierda, con su equivalencia fascista e islámica, tildan de reaccionarios a quienes defienden el sistema de libertad. Cuando es precisamente lo contrario. La izquierda quiere borrar el pasado y todas las conquistas para controlar los excesos del poder, pues su ideal es un gobierno despotico y sin controles. Lo cual no es progreso, sino regresión.
Las fallas del sistema democrático a las que aluden los de izquierda no son fallas del sistema, son fallas en su aplicación. Europa está en quiebra porque el gasto excedió a los ingresos, por mantener un artificioso estado de bienestar. La democracia en Venezuela, Ecuador o Bolivia tuvo falencias por las mismas razones y las recetas de los autócratas no han mejorado el sistema: están arruinando económica y culturalmente a esas naciones.
Igual ocurre en los Estados Unidos. Barack Hussein Obama es un típico ejemplo de adoctrinación anti norteamericana. En cinco años de gobierno no ha cesado en censurar el supuesto pasado de explotación de este país y en prometer redimirlo mediante la acción iluminada de su presidencia. Allí están los resultados: un desempleo y una deuda pública sin precedentes.
El sistema aquí no falló, fue  su aplicación. La debacle de la economía fue consecuencia de la irresponsable concesión de créditos hipotecarios para la gente sin capacidad de pagarlos. El gobierno forzó a los bancos y les garantizó compensación por los créditos incobrables. Estalló la burbuja pero lejos de enmendar los errores, se los ha acentuado.
El gasto y la deuda no paran y ahora se gasta un 104% más del PIB. La burocracia ha crecido, sus sueldos aumentan y las prebendas de los sindicatos continúan con el apoyo del gobierno socialista. A ello se agrega el obamacare que se aprobó con la oposición popular y cuya aplicación aumentará sideralmente la deuda pública, al tiempo de quebrar los sistemas privados de salud vigentres.
En la arremetida contra el sistema democrático, los autócratas mienten aquí y allá. Y sus acciones no pueden ser obstruídas ni analizadas, pues la mayoría de los medios de comunicación están bajo su control directo o indirecto. El caso Benghazi para los Estados Unidos, es elocuente. El 11 de septiembre pasado, terroristas del Al Qaeda assesinaron al embajador en Libia y tres altos funcionarios, sin recibir protección ni ayuda del gobierno.
Obama y Hillary Clinton, un mes antes de la reelección presidencial, tejieron una red protectiva de mentiras. Dijeron que la muerte obedeció a una reacción popular espontánea por un presunto video anti árabe difundido por un amateur en el You Tube, que nadie vió. La verdad era que la CIA advirtió al Departamento de Estado que un ataque terrorista estaba en ciernes y que urgía protección.
Obama y Hillary la negaron, pues según ellos el terrorismo había sido exterminado por el régimen. Mitt Romney, el candidato republicano, perdió las elecciones por su vergonzante cobardía de no acusar a su rival por estos criminales incidentes. La prensa se silenció y exculpó a sus autores. No obstante, el caso al parecer no podrá ser archivado.
Los principales medios audiovisuales, tan expeditos en hurgar todo lo que pudiese afectar a los republicanos, como en el caso Watergate, esta vez dejaron de lado el periodismo investigativo. Si las escuchas de Watergate hubiesen sido implantadas a los republicanos en ese hotel por los demócratas, el incidente no habría merecido ni dos líneas en páginas interiores del New York Times.
Pero Benghazi tiene cola. Los republicanos, que dominan la Cámara de Representantes, solicitan la entrega legal de todos los emails cruzados en esas aciagas fechas. Uno de esos emails fue conocido por un reportero de la televisora ABC. En gesto que honra a la profesión periodística, el canal divulgó hoy ese hallazgo.
Es concluyente. Hillary ordenó que la versión original de la CIA (que calificó al acto de terrorista), fuera corregido para eliminar toda alusión a toda esa verdad dicha en el documeno original. Fue el punto de partida para toda la urdimbre posterior de mentiras.
Si el hecho hubiera sucedido con un presidente republicano como George W Bush, hace tiempo que habría sido interpelado y destituído por traidor a la Patria. Qué suerte correrá Obama, nadie lo puede predecir.

Friday, April 26, 2013

CEDIENDO ANTE EL ENEMIGO


¿Cómo se explica el colosal fracaso de la FBI para prevenir el atentado terrorista en Boston? La agencia tenía toda la información de inteligencia a la mano, con la ayuda incluso de Rusia, pero los autores actuaron con toda libertad para perpetrar el asesinato colectivo en la maratón.
Si bien es cierto que luego de producido el acto de terror las agencias de inteligencia se unieron para identificar y ajusticiar o capturar a los asesinos en pocos días, lo cual fue saludado y aplaudido por bostonianos y no bostonianos, la verdad es que el FBI merecía no eso sino una condena.  
Porque los dos hermanos chechenios Tsarnaev debieron y pudieron haber sido detenidos antes de que colocaran e hicieran estallar las bombas en la  meta final del célebre evento deportivo, sitio al cual acudieron centenares de personas, como todos los años.
¿Qué influyó para que la FBI fallara? Sus dirigentes esgrimen diferentes argumentos, ninguno de los cuales les exime de culpa. Pero quizás haya una explicación de la negligencia: la orden impartida del presidente Barack Hussein Obama de no considerar al Islam como fuente del terrorismo contra los Estados Unidos y el Occidente en general.
Desde su posesión Obama se dedicó a defender al Islam dentro y fuera del país y borró de su léxico el vocablo “terrorismo” y “terrorista” para referirse a los extremistas que cometen horrendos atentados en nombre de esa religión, que de ninguna manera es una religión de la paz como la llaman algunos, entre ellos su pedecesor George W Bush.
No obstante que todos los actos terroristas de los últimos años han sido perpetrados por terroristas islámicos, Obama prohibió que se haga un perfil de potenciales enemigos de los Estados Unidos con la etnia árabe. Es algo que aplica Israel desde siempre, con éxito innegable.
Para el caso de los chechnios asesinos, la información disponible en su contra era inmensa, pero la FBI la desechó desoyendo consejos en tal sentido de la CIA (que opera fuera del territorio norteamericano) y la KGB de Rusia, cuyo líder de antaño Putin es ahora el presidente de ese país.
Las pruebas abundaban. Los dos hermanos, naturalizados, eran estudiantes pero tenían un tren de vida incompatible con sus ingresos. Uno de ellos estuvo hace poco en Rusia durante seis meses, lapso en el cual se puso en contacto con extremistas, en citas registradas por la KGB y que sirvieron para dar las alertas a la FBI. Ambos eran adictos a alucinógenos e incluso traficaban con marihuana.
Tras el informe de la KGB, el FBI interrogó al hermano mayor (que murió a balazos), pero lo absolvió de toda culpa. Si lo hubieran vigilado, habrían conocido de los gastos de ambos para adquirir explosivos (¿dónde?) y más artefactos de muerte. Y habrían podido determinar las conexiones internacionales que tenían para recibir dinero e instrucciones tácticas para consumar el atentado.
El problema que se interpuso es el hecho de que los dos eran musulmanes. El presidente y sus súbditos, en el intento por proteger lo islámico, pidieron no adelantar juicios sobre las causas de la “tragedia” ni sobre posibles conspiraciones del extremismo musulmán. En abierta contradicción, la directora de Seguridad Nacional, Janet Napolitano, se adelantó en asegurar que no existía conexión internacional ninguna en el atentando de Boston. 
Tal aseveración es inadmisible por reñida con la lógica. El terrorismo islámico nunca actúa aislado. Existe coordinación, entrenamiento, reclutación y financiamiento. Es pueril imaginar que dos jóvenes hayan podido hacer lo que hicieron por su propia cuenta, sin instrucciones ni dinero ajeno. 
Si avanzan las investigaciones se comprobaría lo érroneo de la posición del equipo Obama. Pero en este régimen, esa posiblidad no está garantizada: cuando el terrorista sobreviviento cantaba todo lo que sabía, llegó un juez federal y ordenó terminar el diálogo. El asesino no podía ser considerado “enemy combatant” sino delincuente común con acceso al derecho Miranda de no hablar sin abogado.
En la administración precedente de Bush, todas las agencias de inteligencia fueron unificadas en lo que se llamó Homeland Security, de la que Napolitano es hoy la líder. Se lo hizo después del holocausto del 9/11, cuando fue evidente que la descoordinación causó la dispersión de información, con la cual pudo haberse evitado la masacre.
En los ocho años de Bush no se repitió ningún atentado gracias a la oportuna intercepción de la inteligencia. Con Obama se bajó la guardia y hasta la fecha se han registrado cinco atentados terroristas con pérdida de muchas vidas humanas. Al asesino de Fort Hood, siquiatra musulmán con atecedentes extremistas que mató a 13 compañeros dentro del cuartel, no se lo quiere enjuiciar como terrorista sino como delincuente común.
En Bengazi, Libia, los terroristas islámicos asesinaron al embajador de los Estados Unidos y a otros dos altos diplomáticos en septiembre pasado, pero el gobierno de Obama y su canciller Hillary Clinton evaden toda responsabilidad por la falta de prevención de los atentados. Pretendieron sostener que la reacción era aislada, motivada por un video que nadie vió y en el cual se ofendía al Islam.
En cambio Obama ha reiterado todo el respaldo financiero y táctico militar de los Estados Unidos a regímenes del extremismo musulmán, como el de la Hermandad Musulmana en Egipto. El nuevo presidente egipcio, Mohamed Musir, se ha propuesto institucionalizar la ley shariah, susentada en la intolerancia total religiosa, con la cual se persigue a los infieles católicos, cristianos y judíos y se mantiene en condiciones feudales de inferioridad a la mujer.
En Siria, Obama y algunos republicanos como John McCain abogan por fortalecer a Al Qaeda para derrocar al presidente Assad. Este gobernante tiene defectos, pero la solución no es propiciar la expansión del islamismo apoyando al mayor enemigo de los Estados Unidos. Como ya ocurrió con Afganistán y la secuela del 9/11.
Obama dice que solo espera que Assad cruce la “línea roja” para atacar, o sea que Assad utilice armas químicas para combzatir al Al Qaeda. Nadie se pregunta, sin embargo, de dónde preoceden esas armas químicas, que el régimen sirio es incapaz de producir. La respuesto es: son herencia de Hussein de Irak.
El ataque a Irak dispuesta por Bush, con respaldo bipartidista, se basó en los informes de inteligencia no solo de Estados Unidos sino de Francia, Gran Bretaña y otras naciones que indicaban que Hussein aún tenía grandes depósitos de armas químicas (que usó para exterminar a más de 100.000 de sus compatriotas de oposición) y que tenía instalaciones para desarrollar armas nucleares.
Hussein se negó a admitir inspecciones de Naciones Unidas por lo cual Bush optó ir a la guerra, con el respaldo de 34 naciones. Pero hasta la toma de la decisión, hubo un lapso de varios meses durante los cuales Hussein envió las armas de destrucción masiva a Siria. Hay fotos aéreas de enorme camiones de carga atravesando el desierto en esa dirección, de lo cual ya nadie se acuerda.
Las instalaciones nucleares fueron destruídas por Israel en un ataque sorpresa similar al que lo hicieran años atrás contra Irak y con el mismo objetivo. Pero aparentemente las armas químicas quedaron embodegadas a salvo y Assad las está comenzado a utilizar (así lo dice Israel). La paradoja para quienes creen que el extremismo islámico es enemigo mortal de USA está en impedir que Assad use armas bioquímicas de exterminio, sin fortalecer al mismo tiempo al Islam y su instrumento militar Al Qaeda.
Los Estados Unidos, la mayor potencia económica, militar y cultural que defiende un sistema de gobierno en libertad, no siempre ha sido firme en frenar al enemigo. El aislacionismo del siglo pasado terminó con su participación definitoria para la victoria en las dos guerras mundiales. Pero a partir de entonces, ha sido vacilante en aplicar tácticas de defensa contra sus enemigos, el comunismo primero, el extremismo musulmán hasta la fecha. 
La ilusión de forjar un nuevo mundo de paz con los Soviets fracasó desde un comienzo. Moscú quería difundir el estatismo socialista, Washington la noción de gobernar con libertad. La URSS erigió un Cortina de Hierro entre los dos mundos, tras de la cual manipuló la política internacional para extender el comunismo mediante prácticas de infiltración o guerrillas. 
El imperio colapsó en 1989 con Reagan (de la mano con el Papa Juan Pablo II y Maragaret Thatcher), pero ya antes hubo signos de debilidad evidente. El propio Reagan es responsable del fortalecimiento del Islam en Medio Oriente, cuando optó por replegarse del Líbano tras del ataque terrorista a las barracas militares de USA y la muerte de 270 soldados. Años atrás, en Corea, Truman capituló ante Moscú y Pekín y prefirió el armisicio entre dos Coreas antes que la victoria prometida por el General McArthur.
Algo parecido se repitió en Vietnam. Las fuerzas comunistas terminaron por expulsar a los Estados Unidos en vergonzosa retirada, pese a que la victoria militar estaba ad portas si las fuerzas armadas hubieran recibido el respaldo de la estructura política, mermada ya por el influjo de la cosmovisión socialista/estatista que ha proliferado por el orbe.
Las Torres Gemelas de Nueva York fueron dinamitadas dos veces, pero tras la primera no se optaron las medidas precautelatorias del caso. En Irak y Afganistán la victoria  militar tampoco se ha dado frente al enemigo, pues las restricciones de acción en el campo de batalla lo impidieron y lo siguen impidiendo. 
Obama, en su cruzada pro islámica, ha agudizado las contradicciones. Dio plazo hasta el año entrante para que el grueso de las fuerzas militares en Afganistán sean retiradas y lo propio ha ocurrido en Irak. Cuando tal ocurra, esas naciones serán pasto del islamismo extremo bajo el liderazgo de Irán, con quien Obama se empeña en dialogar para la paz.
Después de todo Obama es Premio Nobel de la Paz. En su distorsión de la realidad, como que quiere justificar el premio concertando un acuerdo de paz con quienes no quieren la paz, como así lo advierten en toda ocasión  el ayatola Alí Jamenei y su portavoz Mahmoud Ahmadinejad. Lo que ellos quieren, lo han dicho, es borrar del mapa a Israel y liquidar a los Estados Unidos como paladín de Occidente.
En lo interno Obama continua en su plan de debilitar al sistema democrático de este país. Pese a que la forzada y mínima restricción del gasto público, llamada “secuestro”, ya impulsó el crecimiento al 2.5%, no ceja en su empeño de seguir endeudándose y pedir más impuestos para seguir gastando. La deuda ha llegado a casi 17 trillones de dólares, con lo cual toca la línea surreal de alcanzar el 104% del PIB. Obama incurre ya en un gasto fiscal mayor que los ingresos, como sucede en una Europa en bancarrota.
Acaso no sería sorpresivo, en medio del surrealismo que emboba o embrutece a la humanidad, que Noruega y Suecia anuncien que el nuevo Premio Nobel de Economía será esta vez para Barack Hussein Obama. ¿No estarán en espera de que tan brillante Premio Nobel de la Paz justifique tan honorable presea con una invasión militar a Siria? Así los dos premios, ambos injustos, se harían añicos.

Tuesday, April 16, 2013

PRIMAVERA COMO INVIERNO


Cronológicamente la primavera ha llegado al hemisferio norte, pero no se la siente en todas partes. En muchas regiones la nieve y el hielo, a más de las inundaciones y otros signos poco afines con la estación de las flores y la luz, dan la sensación de que el invierno continúa. 
Igual ocurre en política. En los Estados Unidos, en Europa, Asia, Medio Oriente o la América Latina, el panorama en lugar de iluminarse se ha ensombrecido. Ese bien, la libertad, cuyos beneficios parecería que no necesitan demostración, se va escurriendo y desvaneciendo cediendo paso a las autocracias.
En Venezuela los optimistas creían que, muerto Hugo Chávez, la victoria le vendría fácil a Capriles por sobre la marioneta de Maduro (muerto el perro se acabó la rabia). Pero no fue así, pues Capriles tuvo que enfrentarse no solo a Chávez sino a toda la maquinaria electoral que él forjó con la ayuda de Cuba para perpetuar el “chavismo”, aún sin él. 
La oposición no se conforma y pide el recuento voto a voto de los comicios, pese a que ya la maquinaria electoral declaró electo a Maduro, en acto que recuerda al ex presidente demócrata Jimmy Carter que en una anterior elección fraudulenta de Chávez se adelantó a declararlo electo para bloquear todo reclamo de la oposición. 
En aquella ocasión, los resultados comenzaban a favorecer a la oposición. Entonces la maquinaria electoral chavista suspendió el conteo por varias horas, para manipular en secreto los resultados y así darle la ganacia al dictador. Carter, que fungía de observador, intervino y con todo el peso de la potencia que representaba, avaló el fraude.
Esta vez no hizo falta la ayuda de Carter. Bastó que la maquinaria electoral se encerrara durante cinco horas para rehacer las cifras. Si el pedido de Capriles fuese atendido, no tendría impacto, Lo que se recuente ratificaría los resultados que el tribunal electoral “independiente” anunció y el títere de los hermanos Castro volvería a ser coronado “presidente”.
En los Estados Unidos los males no se detienen. La economía sigue en zoletas y Obama se empeña en continuar por el mismo sendero de desaciertos para hundirla más. A cinco años de gobernar presenta un nuevo presupuesto destinado a ser rechazado por republicanos y  demócratas. Aboga por más gasto y más impuestos, que es lo contrario a una política fiscal pragmática y honesta.
Ha gobernado cinco años sin presupuesto, algo inédito incluso en regímenes abiertamente autocráticos. La norma de restricción del gasto y de la acción gubernamental, que es un presupuesto aprobado por el Congreso, seguirá siendo sustituído con órdenes ejecutivas y otros subterfugios ingeniados para evadir la responsabilidad y el control fiscal.
Por añadidura se produjo otro acto horrendo de terrorismo al culminar la célebre maratón de Boston. El número de muertes y de heridos aumenta, en tanto que prosiguen las investigaciones para descubrir a los autores. El presidente Barack Hussein Obama por primera vez acepta que el acto fue una acción terrorista, calificativo que había suprimido para no herir a sus admirados seguidores del Islam, la “religión de la paz”.
No falta quienes especulan que el atroz atentado es parte de un plan para desarmar a los ciudadanos. Luego de los atentados terroristas en varias universidades y escuelas del país, Obama y los suyos se enfrascaron en una feroz campaña para regular aún más (prohibir) el derecho a portar armas de fuego, garantizado por la Constitución.
Los lugares en que se produjeron los atentados eran “gun free”, es decir, sitios en los cuales se prohibe el uso de armas. Los asesinos lo sabían. Si en esos establecimientos hubiera habido alguien con una pistola u otra arma de fuego, la masacre habría sido menor si se liquidaba a tiempo al atacante.
Con más restricciones al derecho constitucional, nunca se conseguirá reducir los homicidios. La mayoría de muertes violentas se produce por golpes de garrote, estrangulamiento o uso de armas punzocortantes. En estos mismos días del debate, se diviulgó la noticia de que un desquiciado hirió a l4 de sus compañeros de estudios en una universidad, con un puñal. 
¿Habrá que prohibir la venta y uso de cuchillos, navajas, tenedores, alfileres y otros objetos con los cuales se pueda herir y matar? ¿Quizás habría que prohibir las maratones después de lo ocurrido en Boston? ¿O persuadir a los terroristas que aquí es prohibido matar porque así lo ha ordenado Obama?
Es irónico que el líder de la campaña anti gun sea un negro (o mulato) pues las leyes restrictivas fueron diseñadas por los blancos para evitar que los esclavos negros se armen para desafiar al estatus quo. Pero el establishment prohibía también a los negros que accedieran a escuelas para aprender a leer y escribir. Pues la educación es un arma en pro de la libertad igual de efectiva o más que las armas de fuego.
Obama está consciente de ello. La educación está casi exclusivamentre en manos del Estado en escuelas y colegios y la mayoría de universidades. Y la educación es cada vez más deficiente, sobre todo en los primeros estratos en los cuales el pensum de estudios ha sido distorsionado para convencer a los alumnos de que USA no es la gran nación de la libertad, sino la gran explotadora del mundo.
Tal como lo creen Obama y sus coideólogos, que están resueltos a sustituir este sistema por otro de corte socialista/fascista, autoritario y regulador de todo y de todos los que se opongan a sus designios. Hace más de 25 años un alto dirigente que desertó de la soviética KGB advirtió a los Estados Unidos y Occidente que existía una estrategia clara de penetración del comunismo en las sociedades democráticas.
La expansión soviética por la fuerza estaba fracasando, pese a los triunfos en Vietnam, Corea del Norte, Cuba. Se prefirió, entonces, aprovechar las debilidades del sistema democrático para corroerlo desde adentro y para ello se seleccionó a talentos propicios de la academia, el profesorado, los comunicadores sociales, para adoctrinarles y persuadirles a que se sumen a la causa. 
Un cuarto de siglo después, los resultados son sorprendentes. El virus del socialismo ha echado raíces aquí, en Europa, América Latina y en muchas naciones esa ideología está gobernando con Obama, Chávez/Maduro, Correa, Fernández, Kim Jong-Un, los Castro y más líderes de Europa. El propósito es llegar al gobierno global, que ya sin descaro lo proclaman las Naciones Unidos, el vicepresidenre Biden de USA y otros dirigentes.
El mito del gobierno global autoritario tendrá opositores, sin duda. Por ello hay que eliminarlos, desarmarlos física e intelectualmente para que el nuevo orden fluya sin obstrucción. La educación y los medios de comunicación ya están en plena tarea para uniformar el pensamiento colectivo en esa dirección.
Nada de lo que mal hace Obama merece una crítica. Sus errores de forma y fondo, que habrían sido magnificados con un republicano, son ignorados o relegados a notas sin significación. La elemental necesidad de equilibrar el presupuesto para reducir el aplastante déficit de 17 trillones de dólares es ridiculizada y se aplauden sus iniciativas de gasto.
No hay cómo reformar la educación pues los profesores están sindicalizados y éstos se oponen a mejorar métodos, rectificar pensum, exigir mejores rendimientos. Son económicamente poderosos y todos son donantes del partido demócrata. Niños y jóvenes seguirán aprendiendo una historia adulterada y luego votarán por los demócratas, como lo acaban de hacer dos veces por Obama. 
La economía sigue empeorando y ello podría acarrear violencia. Hay, pues, que evitar el uso de armas que los fundadores de la nación querían para que los ciudadanos libres puedan combatir en favor de su libertad no solo a los enemigos externos, sino internos (los gobernantes abusivos). Y dado que las fuentes de producción se agostan, incluídas las de alimentos, habrá que paralelamente restringir el crecimiento demográfico.
Para ello se ha regulado el uso gratuito de anticonceptivos y la facilitación, también gratuita, de abortos. Dentro de esa línea, se ha presionado para que el homosexualismo deje de ser una falta y se convierta en un mérito.  Al igual que si quieren unirse en matrimonio, como entre un hombre y una miujer.
No parece preocupar a los partidarios que todas sus propuestas son anti naturales y que más temprano que tarde la naturaleza terminará por imponerse. Los pobladores de China, Europa y la de Estados Unidos están envejeciendo y no hay reposición humana para continuar  subsidiando a la gente provecta e improductiva. 
La tendencia tendrá que revertirse, porque a la naturaleza no se la gobierna ni controla por decreto. Pero ¿cómo y sobre todo cuándo? El “desarme de las consciencias” favorecedoras de la libertad sigue acentuándose, mientras los ideólogos autócratas se aferran más y más al poder con sus tácticas antidemocráticas aplicadas sobre los despojos del sistema democrático.
La gran incógnita aún permanece sin respuesta.