Friday, June 28, 2019

¿POR QUÉ TANTO ODIO?

Hace exactamente cien años se firmó el Tratado de Versalles que puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial. Contrariamente a lo que la mayoría de la gente supone, no fueron los errores o excesos de ese tratado la simiente que dio origen a la devastadora Segunda Gran Guerra.
El historiador Joseph Laconte, catedrático de King´s College de la ciudad de Nueva York, publica hoy en el Diario The Wall Street Journal un excelente artículo en el cual sostiene que la I Guerra, que causó la muerte de 40 millones de personas, generó un trauma indecible en la humanidad de entonces.
Los valores y principios culturales, éticos y religiosos colapsaron y la gente, desorientada y desconcertada, renegó del pasado y deambuló en búsqueda de una nueva fe en la cual creer. En marzo de 1919, antes de Versalles, Mussolini anunció la llegada del fascismo "que lo abarca todo: fuera de él ningún valor humano o espiritual puede existir , mucho menos tener valor".
En 1922, Mussolini se declararía dictador. El comunismo de Lenín, en Rusia, se consolidaba como otra forma de fascismo con una tiranía absolutista, cuyos peligros advirtió Churchill desde su nacimiento a raíz de la caída del zarismo y el advenimiento de los bolcheviques.
En todo caso, la desazón y el desconcierto que siguieron a los estragos de la I Guerra Mundial se explican. Los sobrevivientes de la catástrofe se tornaron nihilistas y escépticos, prontos a aceptar fórmulas nuevas, por utópicas o extremas que pudieren aparecer. La prueba de la experiencia, sin embargo, los haría reflexionar.
Lo que no se explica, en contraste, es lo que está ocurriendo en los Estados Unidos, país que contribuyó a salvar a Europa y al mundo de las dos grandes tragedias bélicas sin sufrir directamente los horrendos destrozos de otras naciones. No obstante ello, se está extendiendo una corriente de repudio hacia lo que es este país, como si hubiere sido víctima de alguna crisis de decadencia y destrozo funestos.
Ello a juzgar por la campaña política de la veintena de pre candidatos presidenciales por el partido demócrata, que con el membrete de "progresista" aspira a evitar la reelección del Presidente Donald J. Trump en noviembre de 2020. Sus postulados todos se han alineado con principios socialistas, antípodas de lo que consagra la Constitución de 1778 inspirada en la Declaración de la Independencia de 1776.
Para salir del supuesto deterioro en que se halla el país, los demócratas piden despenalizar el ingreso ilegal de migrantes y la concesión gratuita de asistencia médica, licencias de manejo (que sirven de cédula de identidad para votar), derecho a alimentación y vivienda y otras garantías, todo lo cual prohibe la Constitución. Al mismo tiempo proponen no deportar a los hijos menores de quienes llegaron ilegalmente.
Proponen abolir los servicios privados de salud para sustituirlos por un servicio único estatal gratuito, calificando a la salud como un derecho humano, no contemplado en la Constitución. En igual situación colocan al derecho a la educación gratuita en todos los niveles, lo que tampoco prescribe la Constitución.
Los demócratas, por unanimidad, quieren que se convierta en ley federal el derecho al aborto en cualquier instancia, que fue autorizado en forma condicional por la Corte Suprema de Justitica y está sujeto a revisión. La Constitución garantiza el derecho a la vida en toda circunstancia.
En suma, el "progresismo" del partido demócrata inclinado hacia el socialismo considera que la Constitución es obsoleta y tiene que ser modificado para amoldarse a las modernas necesidades de "justicia social" que no otra cosa es sino redistribución del ingreso según criterios de un gobierno y de una burocracia cada vez más más autoritarios (quitar a los ricos para dar a los pobres, pese a que la Constitución garantiza la propiead privada).
Esa mentalidad de cambio de los últimos decenios no es resultado de una catástrofe o una demolición como las ocurridas con las dos grandes guerras, sino de la obra de zapa de una ideología marxista que se ha ido infiltrando arteramente en los centros de educación en sus distintos niveles y se ha ido extendiendo a la mayoría de medios de comunicación e infiltrado ahora hondamente entre los demócratas.
Si esa corriente persevera y se impone en las elecciones del 2020, como ya se impuso en los pasados comicios para retomar la Cámara de Representantes y generar tanto daño y obstrucción a la misión de gobernar,  se habría iniciado ahora sí la declinación de la nación más próspera y libre que haya tenido la humanidad.

Monday, June 17, 2019

TOWARD THE RE-ELECTION

President Donald J. Trump will announce tomorrow in the city of Orlando, Florida, that he will seek re-election in the 2020 presidential election. Twenty-two Democratic, socialist and probably 1 independent candidates will try to prevent it.

Unless something totally unexpected happens it will be impossible.Because the proposals of the progressive democrats who oppose Trump erode the substantive principles of the Constitution of this country of 1778, derived from the Declaration of Independence of 1776, which have made this nation great.
These documents created, in short, a system that would forever prevent the establishment of authoritarian regimes in America in the manner of the monarchy of George III of the United Kingdom that had just been defeated. For this, although the need to create a regulatory government was admitted, at the same time mechanisms were imposed to prevent it from exceeding its power.
The mechanism devised was the delegation of popular power in three branches with the task of mutual control, precisely to stop the excesses.One of the branches would be in charge of legislating, another of executing the laws and a third of resolving doubts and discrepancies in the application of the laws.
If for the monarchs the power came to them as a gift of the deity and the conqueror as a result of the imposition of force, for the liberated settlers the power resided in the people by the grace of God. And since men were not angels, as Madison explained, one had to be very vigilant about the use they would make of the temporal power that the people conferred on them to govern.
The Constitution was elaborated for that purpose. Guarantee that the government never exceeds its powers of control and that both the Federal Congress and the State Congresses do not renounce their mission to legislate and that the Courts at their various levels do not exceed their functions assuming those of legislating beyond what allows the Constitution.
The anti-Trump candidates propose that health care for all be socialized, which would imply a growth of more than 32 trillion dollars in public spending, the abolition of the private health sector and an unsustainable increase in state intervention and bureaucracy, to the detriment of the quality of service and the rise of fraud and corruption.
In another unconstitutional demand, they ask to abolish the polling stations for the presidential elections, which was the mechanism of the Founders to balance the political forces of the smaller and less populated states with the larger and densely populated ones. It was another way to create a Republic, not a democracy that could degenerate into "mobocracy" or the imposition of amorphous crowds.
They also ask for "social justice", a verbal game to hide their socialist / Marxist attempts to redistribute income through the imposition of confiscatory taxes or the direct confiscation of goods "to those who have more" in favor of "those who have less". which is a violation of the Constitution that guarantees the right to private property.
The demoprogressists are ardent defenders of abortion and gay marriage, two options contrary to the Constitution that are now practiced freely in the United States by decision of the Supreme Court itself, which years ago backed slavery as legal and later as illegal. interracial marriage.
Opposition candidates do not have a single valid idea according to the Constitution. If there was an independent press, they would be beaten for that and other circumstances night and day. But they are not, but on the contrary. Because that press, with minimal exceptions, has been common cause with "progressivism" for several decades and has renounced outright professional journalism.
That blockade of the media could explain why there are people who support them, that ignores that the day this country abandons the principles of the Declaration of Independence and its Constitution, it will have begun its decline and self-destruction comparable with that which undermined the Roman Empire , without external influence of the barbarians.
There are still many moons for the elections of November 2020 but some anti-Trump polls are already jumping. Any of the 23/24 candidates precedes it with more than 10 points. But just remember that on the eve of the 2016 elections, The New York Times gave Hillary an advantage over Trump with 80%.

HACIA LA REELECCÓN

El Presidente Donald J. Trump anunciará mañana en la ciudad de Orlando, Florida, que buscará la reelección en las elecciones presidenciales del 2020. 22 precandidatos demócratas, l socialista y probablemente 1 independiente tratarán de impedirlo.
A menos que ocurra algo totalmente inesperado ello será imposible. Porque las propuestas de los demócratas progresistas que se oponen a Trump carcomen los principios sustantivos de la Constitución de este país de 1778, derivados de la Declaración de la Independencia de 1776, que han hecho grande a esta nación.
Dichos documentos crearon, en suma, un sistema que impidiría para siempre la implantación en tierras de América de regímenes autoritarios a la manera de la monarquía de Jorge III del Reino Unido que acababa de ser derrotada. Para ello, si bien se admitió la necesidad de crear un gobierno regulador, al mismo tiempo se impusieron mecanismos para evitar que se exceda en su poder.
El mecanismo ideado fue la delegación del poder popular en tres ramas con la tarea de control mutuo, precisamente para frenar los excesos. Una de las ramas se encargaría de legislar, otra de ejecutar las leyes y una tercera de dirimir dudas y discrepancias en la aplicación de las leyes.
Si para los monarcas el poder les llegó como un don de la divinidad y al conquistador como resultado de la imposición de la fuerza, para los colonos liberados el poder residía en el pueblo por la gracia de Dios. Y ya que los hombres no eran ángeles, como aclaró Madison, había que estar muy vigilantes en cuanto al uso que harían con el poder temporal que el pueblo les confería para gobernar.
La Constitución fue elaborada con ese fin. Garantizar que el gobierno nunca se exceda en sus poderes de control y que tanto el Congreso Federal como los Congresos Estatales no renuncien a su misión de legislar y que las Cortes en sus distintos niveles no rebasen sus funciones asumiendo las de legislar más allá de lo que permite la Constitución.
Los precandidatos anti Trump proponen que se socialice el cuidado de la salud para todos, lo que implicaría un crecimiento de más de 32 trillones de dólares del gasto público, la abolición del sector privado de la salud y un aumento insostenible de la intervención estatal y la burocracia, con desmedro de la calidad del servicio y auge del fraude y la corrupción.
En otra demanda inconstitucional, piden abolir los colegios electorales para las elecciones presidenciales, que fue mecanismo de los Fundadores para equilibrar las fuerzas políticas de los Estados pequeños y menos poblados con los más grandes y densamente poblados. Era otra forma de crear una República no una democracia que pudiera degenerar en "mobocracia" o imposición de multitudes amorfas.
También piden "justicia social", juego verbal para ocultar sus intentos socialistas/marxistas para redistribuir los ingresos mediante la imposición de impuestos confiscatorios o la confiscación  directa de bienes  "a los que más tienen" en favor de "los que menos tienen", lo que es violatorio de la Constitución que garantiza el derecho a la propiedad privada.
Los demoprogresistas son ardorosos defensores del aborto y del matrimonio gay, dos opciones contrarias a la Constitución que ahora se practican libremente en los Estados Unidos por decisión de la misma Corte Suprema de Justicia que años atrás respaldó como legal la esclavitud y más tarde como ilegal el matrimonio interracial.
Los precandidatos opositores no tienen una sola idea válida acorde con la Constitución. Si hubiese una prensa independiente, serían vapuleados por esa y otras circunstancias noche y día. Pero no lo son sino al contrario. Porque esa prensa, con mínimas excepciones forma causa común con el "progresismo" desde hace varias décadas y ha renunciado de plano a ejercer el periodismo profesional.
Ese bloqueo de los medios podría explicar por qué hay gente que los apoye, que ignore que el día que este país abandone los principios de la Declaración de la Independencia y su Constitución, habrá iniciado su declinación y autodestrucción comparable con la que minó al Imperio Romano, sin influjo externo de los bárbaros.
Aún faltan muchas lunas para los comicios de noviembre del 2020 pero ya saltan algunas encuestas anti Trump. Cualquiera de los 23/24 precandidatos lo aventaja con más de 10 puntos. Pero basta recordar que la víspera de las elecciones del 2016, el diario The New York Times le daba ventaja a Hillary sobre Trump con el 80%.   

Monday, May 27, 2019

UN PERIODISMO DESVIADO

El escritor y periodista Mark Levin acaba de publicar un libro en el que analiza documentadamente el estado de deterioro en el cual ha caído el periodismo en los Estados Unidos, debido a la pérdida de objetividad por influjo de la ideología demócrata "progresista".
Al libro lo titula "Unfreedom of the Press", empleando un neologismo para insinuar que la libertad de prensa en los Estados Unidos, uno de los pilares de la democracia garantizada por la Constitución de la República, ha comenzado a debilitarse en el país.
En una entrevista por TV con Sean Hannity, Levin hace un recuento  de la evolución del periodismo en los Estados Unidos desde la época revolucionaria, cuando prevalecieron los panfletos, hasta el advenimiento del "progresismo" a comienzos del siglo XX con el Presidente Woodrow Wilson y el ideólogo John Dewey.
La corriente "progresista" de la que se adueñó el partido demócrata,  consideró que la Constitución de 1778 era insuficiente para satisfacer las necesidades modernas de justicia social y de una más adecuada redistribución del ingreso, por lo cual surgieron las primeras ideas para crear un Estado Administrativo.
El Estado Administrativo fue surgiendo paulatinamente a medida que el Congreso Federal capitulaba al ceder funciones legislativas a una burocracia que asumió, además, tareas inconstitucionales de administrar justicia y dictar sanciones privativas del sistema judicial.
Con anterioridad a la ola "progresista" y tras la etapa panfletaria, los diarios usual y abiertamente se alineaban por uno u otro partido político, pero expresaban sus criterios políticos solo en las columnas y espacios dedicados a la opinión. Los hechos noticiosos públicos o privados se relataban con  objetividad. 
Pero el "progresismo" se tomó por asalto el periodismo. Algunos líderes de la profesión consideraron que el periodismo debía dejar de ser neutro en la entrega de noticias y optar por una posición de impulsor del cambio social, entendido éste como la necesidad de implantar la justicia social con redistribución del ingreso.
Estos postulados "progresistas" (socialistas) implican violación de la Constitución pues no cabe redistribución forzada de ingresos sin pérdida de libertades, basamento del sistema vigente en el país. La existencia del Estado Administrativo es, por cierto, otra aberración anticonstitucional inaceptable.
El problema mayúsculo es que la mayoría de medios está comprometida con la causa "progresista", que la absorben en las universidades. Según las estadísticas, más del 90% de los periodistas que trabajan en los medios son afiliados demócratas que  han aportado a candidatos de ese partido. La ideología "progresista" es prioritaria en casi todos los centros educativos del país y no solo académicos, sino a nivel secundario.
Ello explica la oposición implacable de los medios al Presidente Donald J. Trump, quien se ha propuesto y lo está logrando restaurar la plena vigencia de la Constitución, tal como fue concebida por los Fundadores y que ha probado ser el documento más eficaz de convivencia y bienestar en libertad que ha existido en la historia.
Trump ha demostrado cualidades de liderazgo inéditas para afrontar victorioso a la arremetida de los medios. Y hay encuestas que predicen que será reelecto con amplitud en las elecciones del 2020. Cualquier otro líder con menor prestancia hace ya mucho tiempo que habría sucumbido.
La entrevista a Levin se la puede ver y escuchar en este enlace o link. El libro Unfreedom of The Press, impreso o digital, se lo puede adquirir por Internet de cualquiera de los proveedores como Amazon o Kindle.

Friday, May 17, 2019

Y SE HARÁ JUSTICIA

El número de pre candidatos presidenciales de la oposición demócrata "progresista" llega ya a 23 y ninguno de ellos presenta una opción válida que no sea de insultos al Presidente Donald Trump, cuyo gobierno de dos años ha sido uno de los más prósperos en la historia de este país.
Durante más de dos años la oposición se ha dedicado a tratar de probar que el actual mandatario llegó a la Casa Blanca empujado por Putin, en perjuicio de Hillary Clinton, la candidata escogida por  Obama para que sea ungida en los comicios de noviembre del 2016.
Una comisión investigadora gastó entre 35 y 40 millones de dólares y no halló ninguna prueba de colusión, pese a que entrevistó a centenares de personas y examinó millones de documentos. Igual resultado nulo tuvieron otras comisiones legislativas, pero ello no satisfizo a los opositores.
La situación se oscureció con la pérdida republicana en la Cámara de Representantes, que se dedicó a boicotear a Trump en todos los planos, tanto en lo relativo a la supuesta colusión como a la política de fronteras  y de inmigración en general. En cuanto a otro material de legislación, la Cámara ha sido totalmente improductiva.
Mientras tanto, a ninguno de los pre candidatos presidenciales le importa asumir una posición anticonstitucional cuando atacan a Trump o defienden una tesis. Por ejemplo, se oponen a respaldar al Presidente en su afán de garantizar la seguridad de la frontera sur con un muro debido a la crisis y al no hacerlo, vulneran la Constitución.
Se negaron a votar en favor de prohibir el aborto al tercer trimestre del embarazo o de dar cuidados médicos a infantes que sobreviven a un embarazo y consideran el aborto como un derecho humano de la mujer, pese a que la Constitución garantiza el derecho a la vida como un derecho primario. Y quieren extender los servicios médicos universales como derecho obligatorio, lo cual es inconstitucional.
También hablan los demócratas de suprimir el sistema de elección presidencial por colegios electorales y no solo por voto popular, como lo estatuye la Constitución. El sistema lo idearon los fundadores para contrastar el peso de los Estados más populosos con los más débiles en población y no debe ser alterado pues es  lo justo.
(Y, por supuesto, casi todos ellos, acaso con la excepción de Biden, el ex vicepresidente de Obama, abogan por cambios sustantivos en el sistema pollítico de la nación orientados al socialismo marxista, lo cual está en abierta oposición a la esencia de lo que la Constitución propone inspirada en la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos de 1776.)
En tres ocasiones un Presidente ganó por votos electorales y no por votos populares: Jefferson, Lincoln y Trump. Trump va camino de hacer historia, como lo predijo John F. Kennedy Jr en junio de 1999 en su revista George Magazine: "Si mi querido amigo Donald Trump se decidiera alguna vez a sacrificar su fabulosa vida de billonario para convertirse en Presidente sería una fuerza imbatible para hacer justicia que demócratas y republicanos celebrarían por igual".
("John F. Kennedy Jr. said, "If my dear friend Donald Trump ever decided to sacrifice his fabulous billionaire lifestyle to become president he would be an unstoppable force for ultimate justice that Democrats and Republicans alike would celebrate.")
La justicia está por llegar con el nuevo Fiscal General, William Barr que ha comenzado a bucear en el pantano de la CIA y FBI, que bajo la tutela de Obama conspiraron con sus agentes para crear la fantasía de la colusión. En sus primeras declaraciones, da signos de que muchos de los altos dirigentes de Inteligencia, conectados con Obama y los Clinton, serán interrogados y enjuiciados.
Muchos deshonestos anti Trump terminarán tras de rejas.

Thursday, April 18, 2019

LA FARSA DE LA COLUSIÓN SE VAPORIZÓ

Por cerca de tres años los demócrata "progresistas" han pregonado a diario la mentira de que Donald J. Trump llegó a la Casa Blanca con la ayuda ("colusión") de los rusos, comandados por Vladimir Putin. La farsa era indigerible, pero la mayoría de medios la respaldaba también a diario.
Esa fantasía se ha desplomado con el informe dado a conocer hoy de las investigaciones del Investigador Especial Bob Mueller, que exime de toda culpabilidad a Trump y a su personal de campaña de nexos con los rusos para alterar los resultados electorales de noviembre del 2016.
En esos comicios Trump derrotó nítidamente a Hillary Clinton, candidata de los demócratas a la que creían segura ganadora. El inesperado resultado contrario afectó duramente a los demócratas y a sus aliados los principales medios escritos y audiovisuales, que comenzaron a fraguar ideas para desacreditar e inclusive anular la victoria de Trump.
Tras descartar varias opciones, se inclinaron por la de atribuir un supuesto influjo de Putin en las elecciones para favorecer a Trump, un billonario de Manhattan más bien antípoda del ideal para alguien como Putin, ex-Director de la KGB, cuyas simpatías se inclinarían mejor por Hillary, simpatizante marxista seguidora de Saul Alinsky.
La farsa se montó sobre la base de un dossier mentiroso preparado por un ex espía británico a un costo millonario pagado por Hillary, que relataba escenas obscenas de Trump con prostitutas en un hotel de Moscú. El entonces director del FBI, James Comey, indicó a Trump que tal documento era falso pero la decisión de investigar la supuesta colusión rusa siguió adelante, con Mueller como Investigador Especial.
Mueller, ex-Director del FBI, gastó algo más de 30 millones de dólares en la investigación y contrató a 17 abogados, todos ellos demócratas, incluído uno de la Fundación Clinton. Entrevistaron a millares de personas, accedieron a millones de documentos y, pese a que Trump constantemente afirmó que era inocente y que la investigación constituía una "cacería de brujas", jamás negó a la comisión documento alguno o acceso a ningún funcionario.
Vaporizada la acusación de colusión, los demócrata progresistas pretenden ahora cercar a Trump acusándolo de que hubo "obstrucción a la justicia" en la gestión de Mueller. Mencionan, para comenzar, que canceló a Comey. Pero lo hizo por recomendación del Inspector de la Fiscalía porque Comey perjuró ante el Congreso y cometió otros actos impropios. Además, la ley le permite deshacerse del Director del FBI en cualquier momento y sin explicaciones.
Citan otros motivos de supuestas interferencias obstruccionistas, que el actual Fiscal General William Barr explicó no tienen magnitud censurable. En todo caso, se observa que Trump siempre ha negado toda conexión con los rusos con fines de manipulación electoral, por lo cual mal podía querer maniobrar para obstruir la investigación sobre un delito que jamás cometió.
De otro lado, el punto central de la investigación Mueller es la colusión rusa. En el supuesto de que los demócratas encontrasen un acto de obstrucción a la justicia válido ¿cómo operó esa obstrucción? ¿se ocultó, se distorsionó algún factor de colusión, cómo actuó e influyó, si hubo, esa obstrucción en favor de Trump?
Si además se prueba la obstrucción ¿se anularía el informe Mueller, se anularía y descalificaría a Barr? ¿iría Trump al "impeachment"?
En el fondo los demócratas cada vez más pierden piso en su batalla para debilitar y destituir a Trump, que tuvo la "audacia" de bloquear a Hillary y al avance del "progresismo" de Obama, que no otra cosa es sino debilitamiento de la Constitución como garantía de que rija en el país un sistema democrático sustentado en la libertad, la tolerancia y la división del poder popular en tres instancias de mutuo control.
Esa concepción es la que está rescatando Trump y la está consolidando en menos de sus tres primeros años de gobierno pese al embate de una oposición ciega y medios de comunicación que les hacen eco irreflexiblemente. Ahora, para el 2020, una veintena de pre  candidatos presidenciales demócratas se proponen reanudar la tarea de radicalización, entre otros con un marxista sin tapujos, Bernie Sanders y el matrimonio homosexual de Pete the Mayor.
El uno, Sanders, representa una ideología que la historia ha probado es un fracaso total porque agudiza la miseria y suprime las libertades. Lo otro, porque el matrimonio gay simplemente constituye una aberración que va contra la ley natural. Dichas variantes, "innovadoras" según ellos, no son sino una garantía para que la reelección de Donald J. Trump en el 2020 sea un hecho seguro.
Pero quienes tramaron la farsa de la colusión y causaron tanto daño a tantas personas inocentes y ocasionaron tanto daño a la nación no pueden quedar impunes. Trump y la Fiscalía General tienen la misión moral y ética de investigar a los investigadores y sancionar a los responsables con todo el peso de la ley. Porque lo que hicieron es comparable con un acto de traición a la Patria.

Saturday, April 13, 2019

LA OPOSICIÓN NO ES SOLO ANTI TRUMP

El problema de la oposición de los demócratas/progresistas contra Donald Trump, que busca ser reelegido Presidente en noviembre del 2020, es que sus propuestas son tan radicales y contrarias a las leyes y cultura de este país, que están perfilándose no solo como anti Trump sino como anti USA. 
Varios son los ejemplos. El de la inmigración ilegal es concluyente. Uno de los mandatos primarios que la Constitución asigna a todo Presidente es velar por la seguridad territorial. Uno de los puntos más vulnerables de los últimos años es la frontera con México y Trump, desde el inicio de su gestión, ha pedido al Congreso los fondos necesarios para asegurar la frontera.
Los demócratas retomaron el control de la Cámara de Representantes en las elecciones de noviembre del 2017 y desde entonces se han negado a cooperar con el Ejecutivo para que cumpla con el mandato constitucional. Trump ha ensayado toda suerte de proposiciones transaccionales, pero la oposición ha sido  implacable.
Trump tuvo que declarar la emergencia para hacerse de fondos por sobre el bloqueo del Congreso, pero ello no basta. Hace falta reformar leyes obsoletas pues los invasores de ilegales aumentan y a pretexto de buscar asilo, tienen el derecho a ingresar al país hasta que se resuelvan sus casos. Casi sin excepción nunca retornan ante los jueces atiborrados de trabajo para finiquitar sus casos. A este paso, los nuevos ilegales sobrepasarían este año el millón.
Los precandidatos demócratas a la Presidencia han planteado eliminar todo obstáculo a los ilegales y 27 Estados se han declarado "santuarios" para protegerlos de la requisición y captura por la policía de fronteras, lo cual prohiben las leyes federales. Muchos ilegales así protegidos han cometido asesinatos y otros crímenes abominables.
Los sitios de albergue en las fronteras, para adultos y niños (muchos de éstos llegan sin sus padres como escudos para los ilegales) ya han rebasado su capacidad, por lo cual Trump ha advertido que no quedaría otra opción que el cierre de la frontera sur (excepto el paso autorizado por la autopista de enlace comercial entre los dos países) o el envío de ilegales a los Estados y  ciudades "santuarios".
Esta cuasi amenaza disgustó a los líderes demócratas partidarios de fronteras abiertas y ciudades santuarias, pues la mayoría de ellos habita lujosas y millonarias mansiones que se verían afectadas con la llegada de multitudes empobrecidas de refugiados, que huyen de la miseria de países mal gobernados, donde impera la corrupción y el irrespeto a la ley.
Un país sin fronteras o con fronteras mal protegidas, como el que abogan los demócratas por su rechazo a Trump, no es un país que se ciña a lo que estipulan la Constitución y las leyes. Igual actitud contraria a la ley es la que patrocinan los demócratas/progresistas en otros de sus ataques a Trump.
En las elecciones, la demócrata Hillary Clinton obtuvo 3 millones más de votos populares que Trump (65 millones vs 62 millones), pero perdió los votos electorales 306 frente a 232 con lo cual se convirtió nítidamente en Presidente. Los demócratas quieren eliminar el sistema del Colegio Electoral, consustancial a la noción federalista de la República. Si desapareciese, los presidentes serían electos por las mayorías de Nueva York y California sin que influyan los criterios de Estados menores.
Al crearse la República, las 13 Colonias previeron que cada una eligiera dos senadores y que éstos eligieran tantos diputados proporcionalmente a su población. Cada Estado eligiría tantos electores según diputados para Presidente, para así lograr un equilibrio de fuerzas. La reforma buscada por los demócratas, sin embargo, nunca pasará pues se requeriría de la aprobación de los 2/3 de cada una de las dos cámaras de cada Estado y los 2/3 de los 50 Estados.
También los demócrata/progresistas quieren violar la ley al reducir la edad para votar de 18 años a 16 años y hasta 14 años y también conceder el derecho al voto a los reclusos y a los ilegales. Todo en la convicción de que dichos votos serían favorables al partido demócrata, dado que a menor cultura y a menor información, mayor vulnerabilidad a la mitología marxista.
Se ha convertido también en dogma indispensable de afiliación para los  demoprogresistas la defensa del aborto, al que consideran derecho intocable de la mujer. El aborto, para ellos, es permisible en todas las etapas del embarazo e inclusive tolerable la muerte del ser que nace si ello  así lo resuelve la madre.
También los precandidatos presidenciales demócratas acaban de jurar ante Al Sharpton su voluntad a legislar si llegan a presidentes, que se asignen fondos a los descendientes de los esclavos. Las "reparaciones" tendrían que pagarlas todos los ciudadanos de Estados Unidos hoy, tengan o no vínculos con los esclavistas anteriores a 1865, a la gente que tenga o no vínculos con los esclavos de ayer, en cifras por montos que no se sabe quién ni por qué pudiera determinarlas.
Otro lema de batalla anti USA es la promesa de destruir el sistema de salubridad del país, reconocido como el más eficiente del mundo, para sustituirlo por uno de control absoluto del Estado. Los costos subirían en diez años a más de 32 trillones de dólares, el desempleo sería brutal, los servicios se volverían desastrosos y la corrupción alcanzaría niveles asfixiantes.
Para colmo, la destrucción del país más próspero de la historia se completaría con la idea de "sanear" el medio ambiente mediante la eliminación del uso de combustibles fósiles, la aerotransportación, la eliminación del ganado vacuno, la reducción de la reproducción humana (que ya está en declinación por el excesivo uso de  anti conceptivos, el aborto y la multiplicación del homosexualismo y los matrimonios gay).
El panorama aparece injustamente lóbrego debido a la resonancia que hallan los demócratas en la mayoría de medios de comunicación audiovisual e impresos. Pero la realidad parece ser otra si se observa como pese al bloqueo constante de los medios al discurso y a los logros de Trump, su popularidad ha  crecido últimamente del 47% al 51% según Rasmussen y del 37% al 45% según la encuestadora Gallup.