Friday, November 1, 2019

CÓMO TUMBAR A TRUMP

En algunos países latinoamericanos se ha puesto de moda organizar feroces motines para intentar tumbar gobiernos elegidos por voto popular, supuestamente con el financiamiento cubano venezolano. En los Estados Unidos los demócratas están ensayando otro método de golpe de Estado: esta vez con la ficción del "Impeachment".
El impeachment es una interpelación que la inicia la Cámara Baja o de Representantes del Congreso al Presidente de la República por presuntos graves delitos de lesa Patria como traición y similares. La acusación debe plasmarse en Capítulos del Impeachment que pasan a estudio y resolución del Senado, que para el efecto lo preside el Presidente de la Corte Suprema de Justicia.
El objetivo del Impeachment, en caso de culpabilidad, es decidir la destitución del Presidente. Tan complejo paso debe ajustarse a normas. Por ejemplo, que la aceptación de presunta culpabilidad del Jefe de Estado sea de la Cámara, no de una facción y ello solo se refleja si se somete a votación la iniciación de los interrogatorios conducentes a la redacción de los Capítulos.
Nada de eso ha existido en el caso del actual Impeachment a Trump. El asunto se inició con una acusación de Nancy Pelosi, que preside la Cámara de mayoría demócrata, acerca de una conversación del Presidente con su homólogo de Ucrania sostenida en julio pasado. Pelosi dijo,  sin documentarlo, que Trump presionó al Presidente Volodomyr Zelensky a que investigue negocios turbios del ex Vicepresidente Joe Biden y su hijo Hunter en ese país.
Esa es la raíz del "escándalo" armado por el partido demócrata progresista y sus aliados los principales medios de comunicación audiovisual para tratar de desestabililzar y a la postre destituir a Trump con la maniobra del Impeachment. Pero el Presidente destrozó el intento desde el comienzo al hacer pública la versión oficial del diálogo con el líder ucraniano en el cual con claridad se revela que toda alusión a Biden se refería al 2016 y no al 2020, año en el cual habrá nuevas elecciones presidenciales.
Trump busca reelegirse en noviembre próximo y Biden es uno de los varios precandidatos demócratas que le disputarán. Pero él ha dicho que Biden no le preocupa como rival y que, en todo caso, jamás habría pedido ayuda a Ucrania para el 2020. Lo que le interesa y por mandato legal es establecer la verdad sobre la maniobra aparentemente originada en Ucrania en el 2016 sobre la "colusión rusa".
Fue con Obama y la CIA y FBI a su mando que se fraguó la leyenda de la colusión que consumió casi 40 millones de dólares y el pago a 16 costosos abogados demócratas para investigar por casi tres años si en verdad Putin conspiró contra Hillary Clinton para llevar a Trump a la Casa Blanca. Todo resultó falso con gran pérdida de dinero y tiempo y desvío de atención. 
Algo similar ocurrirá con este sustituto de "coup d´etat" cantinflesco que quizás no llegará ni siquiera a ser aceptado para estudio del Senado por carecer de validez de un cargo para el "impeachment". Tras la denuncia de Pelosi y la publicidad del diálogo de los presidentes, surgió un "whistleblower", o soplón denunciante de acciones contrarias a los intereses públicos de altos funcionarios, que pretende sostener que Trump si presionó para que la imagen de Biden sea perjudicada con miras a los comicios del 2020.
El alegado quid pro quo no tiene basamento y aún si asi fuere, no constituiría en si mismo causal de "impeachment". Pelosi y sus áulicos se empecinan en mantener secreto el nombre del whistleblower, que se entrevistó sin  embargo con Adam Schiff, jefe del Comité de Inteligencia que inició en secreto los interrogatorios, sin permitir participación de los republicanos.
A último momento, Pelosi pidió votación para el proceso. Ni un solo republicano la apoyó y dos demócratas se rebelaron. El proceso en esas condiciones debió haberse suspendido y archivado porque el Impeachment corre legal y políticamente si así lo acuerda la Cámara en su conjunto, no una facción. En el caso de la interpelación de Richard Nixon y Bill Clinton los dos procesos comenzaron con amplio consenso bipartidista.
La situación hoy es vergonzosamente distinta. Si el proceso avanza en la Cámara de Representantes por la tozudez de Nancy Pelosi, será entonces en la Cámara del Senado donde deberá hallar su sepultura al momento de arribar.

Tuesday, October 15, 2019

MÁS PARECE UN LINCHAMIENTO

El proceso para enjuiciar y destituir al Presidente Donald Trump  está desarrollándose en la Cámara de Representantes del Congreso Nacional con tanto secretismo que más que "impeachment" está pareciéndose a un "lynching".
La Constitución de la República dispone que dicha Cámara puede iniciar ese juicio siempre que haya presunción de delitos muy graves de parte del mandatario, como traición y sobornos y siempre también que exista acuerdo entre las facciones partidistas.
Ello se cumplió en los tres casos previos de impeachment con Andrew Jackson, Richard Nixon y Bill Clinton. Con Trump, sin embargo, la presidenta de la Cámara, la demócrata Nancy Pelosi dice que no será necesario votar si procede el juicio y ha ordenado que se llame a testigos sin participación republicana.
Esa conducta contraviene normas fundamentales del Derecho, que estipula que el acusado puede y debe cuestionar a sus acusadores y testigos en defensa propia. Ello rige para cualquier caso menor, máxime en tratándose de despedir a un Presidente legítimamente elegido, lo cual sin el debido proceso equivaldría a un golpe de Estado.
Los diputados republicanos no han podido exponer en la Cámara que el cargo de impeachment no tiene validez. Se le acusa al Presidente de haber llamado telefónicamente en julio pasado al Presidente de Ucrania Zelensky para pedirle que investigue al ex vicepresidente Joe Biden y a su hijo Hunter por negocios turbios en ese país, con el supuesto ánimo de dañar su candidatura presidencial para el 2020.
Los Biden hicieron negocios multimillonarios en Ucrania y Trump quería y quiere averiguar si cuando ambos viajaron a ese país en el 2013 estuvieron vinculados con la trama que se fraguó sobre la llamada "Russian collusion", según la cual los "camaradas" habrían intervenido en las elecciones del 2016 para ayudar a Trump el plutócrata a derrotar a Hillary Clinton la socialista.
Pero Trump destruyó la coartada al ordenar que se desclasifique la conversación suya con Zelensky. En ella no hay ninguna presión para destruir a Biden con miras a los comicios del 2020 en los cual Trump busca ser reelecto, ni menciona para nada la entrega o no de fondos pre asignados de ayuda militar a Ucrania.
Pelosi, acorralada al igual que Adam Schiff, jefe del Comité de Inteligencia encargado de los interrogatorios, elude contestar las preguntas clave sobre incorrecciones del proceso e inclusive  anuncian que no llamarán al "whistleblower" o soplón de segunda mano que dio una versión falsa del diálogo de los Presidentes. Sin la presencia de dicho personaje, el sainete montado por los demócratas se desmoronaría.
El proceso, no obstante, acapara la atención pública merced a los amplios espacios que la prensa, radio y TV, aliados a la campaña anti Trump, dedican al tema sin pausa y sin opción a pensamientos divergentes. Un reportero audaz, que representa a "Veritas", hizo una grabación secreta de reuniones de trabajo del jefe de CNN con sus reporteros.
Al inicio de la jornada, se observa cómo les instruye cuál debe ser el objetivo de los reportajes para el día: destruir la imagen de Trump y su equipo e ignorar cualquier logro que le favorezca. Veritas hizo otro reportaje similar sensacional revelando cómo Planned Parenthood negociaba en un restaurante la venta de partes humanas de los fetos que a diario "cosechaba" la institución (financiada por el fisco).
El caso de la "colusión rusa" demoró casi tres años, costó unos 43 millones de dólares y resultó un fiasco, pese a los 18 abogados sabuesos que escudriñaron todos los recovecos posibles en la vida y milagros de Trump. Se ignora si los demócratas perseverarán en esta farsa del impeachment, que ha impedido a la Cámara y al Congreso un trabajo productivo en salud, infraestructura, impuestos, tratados comerciales, seguridad de fronteras.
Si de todos modos la Cámara aprueba los Artículos del Impeachment, en el Senado de mayoría republicana es probable que el proceso se estanque y termine en el archivo. A menos que los demócratas se ingenien algo que convierta al impeachment en un lynching o linchamiento, que para ello tienen la experiencia que adquirieron tras la Guerra Civil, con la ley Jim Crow y el desprecio contumaz por la Constitución que han evidenciado tantas veces.

Thursday, October 3, 2019

¿SON ESTÚPIDOS LOS ANTI TRUMP?

La "resistencia" a Trump se está quedando sin argumentos válidos para su "impeachment" o juicio político para destituirlo, a punto tal que su comedia va camino de convertirse en una farsa en la cual los demócratas están apareciendo como una partida de estúpidos.
Primeramente la líder demócrata Nancy Pelosi, Presidenta de la Cámara de Representantes, se opuso a un impeachment que los elementos más radicales de su partido le exigieron que iniciara tan pronto ellos obtuvieron mayoría de la Cámara en 2018.
Con apego a la ley y la tradición, Pelosi dijo que no cabía lanzarse a un impeachment si no existía acuerdo bipartidista y si los cargos lo justificaban. Tales cargos contra el Presidente son de supuesta traición, soborno o graves delitos por abuso del poder, los cuales deben ser especificados por el Comité Jurídico.
Para comenzar la indagación, se precisa someterla a votación, lo cual Pelosi ha pasado por alto para evitar el indispensable aporte de la contraparte republicana. En consecuencia, la indagación se hará solo con requerimientos de la parte demócrata acusadora y no a través del Comité Juridico que preside Jerry Nadler, quien sigue otra vía orientada hacia el mismo fin de  un impeachment.
La motivación del impeachment orquestada por Pelosi es una conversación telefónica de Trump con el nuevo Presidente de Ucrania Volodymyr Zelensky, en julio pasado. Acababa de suceder al corrupto Petro Poroshenko tras una campaña basada precisamente en una promesa contra la corrupción.
Pelosi argüía que Trump llamó a Zelensky para presionarlo a que investigue y sindique al ex Vicepresidente Joe Biden y a su hijo Hunter por negocios fraudulentos en ese país, so pena de cancelar ayuda militar. La intención supuestamente era debilitar a Biden para las elecciones presidenciales del 2020, acaso por considerarlo el pre candidato de mayor peligro para su reelección.
Toda esta leyenda dijo Pelosi se la conocería gracias a un "whistleblower" (denunciante que cuenta con amparo legal) cuya denuncia se sabría más tarde. Pero su acusación se desplomó cuando Trump hizo pública la transcripción del diálogo con Zelensky en el que se constata que el único objetivo de la llamada fue felicitarlo por lo victoria y alentarlo por el buen éxito de la gestión.
Fue el líder ucraniano quien mencionó a Biden y a su hijo y ofreció cooperar en las investigaciones para hallar los nexos de la fracasada Misión Moeller sobre la colusión rusa que la "resistencia" demócrata dijo existió para favorecer a Trump frente a Hillary Clinton en las elecciones del 2016. Entonces Zelensky citó al Fiscal  General Bill Barr y al abogado del Presidente, Rudy Giuliani, para que aporten en la investigación sobre los albores de la supuesta colusión rusa.
En ningún momento hubo amenaza de suspensión de ayuda militar ni de otra índole y jamás se mencionó nada respecto a los comicios del 2020. Resulta ingenuo suponer que Trump buscara ayuda de Ucrania para sumar votos para la reelección: ¿cómo? ¿con donaciones?¿alterando resultados en las urnas?¿con coimas? ¿en las redes sociales, con avisos?
De otro lado, nada ni nadie podía garantizar en julio pasado que Joe Biden sería el elegido en las primarias demócratas, cuyos resultados se sabrán en junio del próximo año. A Bernie Sanders, uno de los punteros de la campaña, le sobrevino un problema cardíaco con sus 78 años de edad. Biden tiene 76 años de edad y su salud no es muy sólida. ¿Por qué Trump iba a arriesgar tanto por él en el affaire Ucrania?
Lo cierto es que los demócratas progresistas, aliados con la prensa mayoritaria que hace tiempo ha dejado de ser profesional, han estado al acecho de Donald J. Trump desde el momento mismo de su victoria en noviembre del 2016 a la espera del menor desliz para tratar de socavarlo y hundirlo. Es algo milagroso que no lo hayan logrado con semejante muralla de desinformación y calumnia.
Hillary y sus aliados de la "resistencia" progresista idearon la mentira de la colusión rusa con el dossier del espía británico Christopher Steele y tras casi tres años y 43 millones de dólares fracasó. Luego hubo varios intentos para boicotear sus nombramientos para la Corte Suprema de Justicia y otros jueces, para la seguridad de las  fronteras, etc. 
Ahora se han inventado lo del "whistleblower" que terminará siendo con seguridad otro gran fiasco, para sanidad de la nación y para oprobio de un partido que está anegado cada vez más en las mentiras.

Wednesday, September 25, 2019

¿SUICIDIO POLÍTICO COLECTIVO?

Los dirigentes del partido demócrata, desesperados por su impotencia ante la eficiencia y popularidad del Presidente Donald J. Trump, a quien ven imposible evitar que sea reelegido en los comicios del 2020, han resuelto iniciar el proceso de "impeachment" o enjuiciamiento político en el Congreso para intentar destituirlo.
Es una maniobra que no tiene sustento legal ni político y que con seguridad no tomará cuerpo ni siquiera en el momento inicial de ser sometida a votación en la Cámara de Representantes. El llamado al "impeachment", para comenzar, no fue tal sino que se lo hizo  para establecer si hay o no lugar a cargos contra el Presidente para el impeachment.
El llamado lo hizo ayer la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, no obstante que previamente el presidente de la comisión judicial de la Cámara, Jerry Nadler, había iniciado trámites e interrogatorios orientados al mismo fin del impeachment. Peor aún, Pelosi dijo que el enjuiciamiento a Trump urgía al saberse que dialogó con el presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky.
Según un "whistleblower", o denunciante protegido, que reveló dicho diálogo, Trump habría forzado a Zelensky a que ahonde la investigación de un negociado fraudulento del hijo del ex-vicepresidente Joe Biden y ahora pre candidato presidencial, para que obtenga un contrato con una petrolera ucraniana con un sueldo de 50.000 dólares mensuales  y una suma multimillonaria adicional.
Joe Biden y su hijo Hunter presionaron al anterior gobierno de Ucrania a que cancele al Fiscal de entonces opuesto al negociado y luego viajaron a China para sellar otro negociado por 1.500 millones de dólares. Estas peripecias ocurrieron años atrás durante el régimen de Obama, pero la prensa demócrata pro Obama lo ocultó.
Pelosi, sin conocer aún el texto del diálogo de Trump con Zelensky de julio pasado e ignorando a Nadler, dio paso al inicio del impeachment. Pero Trump hizo pública hoy la versión escrita de la conversación, previa la venia de Zelensky. En ningún acápite hay presión alguna que denote interferencia o condicionamiento y así lo confirmó hoy en rueda de prensa el propio mandatario ucraniano en Nueva York.
En suma, ocurre que Trump llamó a Zelensky para felicitarlo por su victoria y para desearle buen éxito en su cruzada contra la corrupción que heredaba de su antecesor. Dentro de ese tema, le pidió que revisara la conducta de los Biden y las acusaciones de acciones inapropiadas, lo cual en alguna forma se ligaba con la investigación de Moeller sobre la fallida acusación de colusión rusa contra Trump fraguada por los demócratas y que resultó totalmente falsa.
En todo caso, los cargos para aceptar un impeachment en el Congreso deben traducirse en artículos planteados por la Cámara de Representantes, en el supuesto de que el Presidente haya cometido un delito mayor, un crimen de corrupción o de traición a la Patria. Difícilmente podría encasillarse en alguno de esos cargos el pedir que se investigue la conducta fraudulenta de un ex Vicepresidente de la República, en una nación que justamente acababa de elegir a alguien que, como Trump, se había comprometido a combatir la corrupción. 
(Una vez aprobado el impeachment en la Cámara, el Senado tiene que aprobarlo con mayoría de 2/3, presidido por el presidente de la Corte Suprema de Justicia)
Los demócratas progresistas siguen bloqueados mentalmente frente a la realidad de la victoria de Trump en el 2016. Lo quieren derrocar a como de lugar. Con el Informe Moeller fracasaron e igual ocurrió con el boicot en dos etapas a Kavanaugh, el juez de la Suprema. En la campaña para el 2020 sus candidatos no aciertan a idear una oferta original y se limitan a las utopías e insultos.
El resultado es que la popularidad de Trump aumentó ayer al 52% y es probable que suba más tras el fracaso de la charada del "impeachment" o juicio político del Congreso. Este último intento de los demócratas más parece un suicidio político resultado de la angustia colectiva de un partido que zozobra a la deriva.

Tuesday, September 17, 2019

ACABAR CON LA REPÚBLICA

Esa sería la consecuencia de triunfar alguno de los candidatos presidenciales demócratas en las próximas elecciones del 2020: la paulatina e irreversible extinción de la República, tal como fue ideada y estucturada por los Founding Fathers de esta Nación, o Padres de la Patria, allá por los años 1776 y 1778.
El principio que inspiró a los Fundadores fue garantizar las libertades individuales mediante la formación de un gobierno por consenso, el cual se encargaría de crear las leyes apropiadas para organizar la sociedad alejada del peligro de las tiranías contra las cuales se había librado la gran lucha independentista.
En un momento sin par para la historia, mentes lúcidas convinieron en delegar el poder popular en tres ramas que estuviesen en constante vigilancia mutua, para evitar que cualquiera de ellas se excediese en sus atibuciones y rompiera el equilibrio en desmedro de las libertades colectivas e individuales.
Los principios fundamentales quedaron plasmados en la Declaración de la Independencia y su aplicación social y política se plasmó en la Constitución, tras intenso debate que duró dos años entre los congresos y los intelectuales y políticos de las 13 Colonias independizadas de la monarquía de Jorge III. Esa Constitución no se ha quebrantada en 242 años de vigencia y ha recibido solo 27 enmiendas.
Estados Unidos ha probado con ello ser una nación de leyes, único ambiente propicio para la prosperidad en libertad. Esas cualidades la han convertido en la mayor potencia económica, política, cultural  y  militar del mundo y todas las naciones que han imitado su sistema son ahora prósperas. Mientras más centralistas y autoritarios los regímenes, mayor la miseria y opresión de sus pueblos.
Los demócratas, ahora encasillados como "progresistas" creen que la Constitución de 1778 es obsoleta. No han querido respetarla desde tiempo atrás. Cuando Lincoln juzgó que había que aplicarla a profundidad en uno de sus aspectos más sensibles, la abolición de la esclavitud, los demócratas se opusieron. Se desató la Guerra Civil y 600.000 murieron.
Los frutos de la Guerra en pro de la igualación de los esclavos, implícita en la Declaración y la Constitución, hallaron una muralla en los demócratas primero con el asesinato de Lincoln y luego la obstrucción al voto, a otros derechos, la Ley Jim Crow y similares vallas segregacionistas que se prolongaron hasta muy avanzado el siglo XX.
Los demócratas de hoy ya no creen en el gobieno por consenso. Sino en el Ejecutivo fuerte. Poco a poco lo han ido logrando con la presión sobre el Congreso para que ceda su poder de legislar en favor del Estado Administrativo que mediante Comisiones legislan, ejecutan y juzgan. Similar cesión de poder se ha dado a las Cortes que ya no solo juzgan y dirimen, sino que legislan.
Los demócratas progresistas están convencidos de que el Ejecutivo debe promover los cambio hacia una directa redistribución del ingreso. Todos los candidatos presidenciales los proclaman. Dentro de esa proclama, abogan por la atención médica estatal gratuita, el perdón a la deuda de los estudiantes, el levantamiento de las fronteras, el indulto a los inmigrantes ilegales. Todas propuestas anticonstitucionales.
Unas veces anuncian que los servicios "gratuitos" serán pagados con fuertes impuestos a los más ricos, otras ocasiones omiten decirlo cómo, otras simplemente dicen que el Estado "lo financiará". Ligan estas "obras sociales" con la necesidad de defender el medio ambiente prohibiendo la explotación petrolera y el uso de los plásticos y todo transporte movido por sus derivados.
Son chifladuras que en el fondo invocan el retorno a sistemas políticos superados con la Revolución Americana. Los demócratas de hoy quieren lograr cambios culturales y políticos no "por consenso", como estipularon los Fundadores, sino por otras vías. El aborto es práctica "legalizada" por  decisión condicionada de la Corte Suprema de Justicia, igual que la aceptación del matrimonio homosexual y el Obamacare.
Ahora pretenden borrar las fronteras, que se institucionalice que  ciudades y Estados protejan como "santuarios" a los inmigrantes ilegales acusados de crímenes, que voten los indocumentados, que haya juicios políticos para destituir jueces de la Corte Supreama sin cargos probados, que se suprima la policía de fronteras, que se borre la elección presidencial mediante Colegio Electoral.
Los "progresistas" se han tomado los principales medios de prensa y TV, controlan los sindicatos de profesores de escuelas y colegios, la academia es de ellos e igual la Cámara de Representantes. Solo un líder de la envergadura de Trump ha podido enfrentar con ventaja esa muralla de desinformación y odio que representan. En noviembre del 2020 se  comprobará si nuevamente sale victorioso y si es así, la República de los "Founding Fathers".

Wednesday, August 14, 2019

ODIADO POR ACOGERSE A LA LEY

Las sociedades mejor organizadas son las más prósperas. Y las mejor organizadas son aquellas que han acordado sujetarse a un patrón de conducta delineado por leyes y regulaciones que todos se han comprometido a respetar para lograr una convivencia armónica y feliz.
Lo contrario es el caos, la anarquía, la incertidumbre, la corrupción y el abuso. Los países más pobres o subdesarrollados son aquellos en los cuales el irrespeto a la ley es la característica común. La anarquía deviene en caos y el caos se interrumpe por lo general con otros regímenes que no dan soluciones de fondo.
La solución de fondo, la trascendente, es establecer un sistema de gobierno que garantice la convivencia pacífica basada en el respeto a la ley, que todos se comprometen a respaldar porque esas leyes no son impuestas por monarquías o dictaduras, sino por  consenso del pueblo a través de sus representantes elegidos libremente.
Ese sistema es el que rige en los Estados Unidos desde 1776 y ha funcionado eficientemente. Su Constitución ha sido enmendada pero nunca quebrantada. Sus 13 Colonias iniciales se transformaron en 13 Estados Federales a los que se añadieron otros 37 Estados, no por la fuerza de las armas sino por la adhesión de sus habitantes a los principios de libertad de la Constitución. 
En noviembre del 2020 se celebrarán elecciones presidenciales y Donald J. Trump, actual Presidente republicano, buscará ser reelegido. Su plataforma es simple. Quiere seguir restaurando la vigencia plena de la Constitución de 1778, que para muchos de sus partidarios está siendo debilitada por parte del partido demócrata progresista.
Por esa promesa, la de querer cumplir con la ley y la Constitución, el actual mandatario ha sido y sigue siendo víctima de la más virulenta campaña de insultos y calumnias que se inició el día primero de su campaña en junio del 2015, cuando dijo que evitaría el libre flujo de la inmigración ilegal.
Mencionó que entre los inmigrantes que acceden furtivamente por la frontera sur se filtran traficantes de drogas, otros delincuentes y mercaderes de seres humanos. La oposición, incluídos la mayoría de la "gran prensa", lo acusó de enemigo de los inmigrantes y de calificar a "todo inmigrante latinoamericano" de criminal y traficante de droga.
Lo que quiere Trump y la mayoría del pueblo es que se respete la ley. Quien desee inmigrar tiene que solicitar su ingreso según las normas legales. Las "fronteras abiertas" que invocan los demócratas son contrarias a la seguridad nacional y están prohibidas por la ley. 
Trump también desea que se respete la ley en el plano internacional. Con la OTAN había el compromismo de que los países aportaran al menos con el 2% del PIB para el presupuesto y les pidió que lo hicieran, so pena de alguna retaliación. La oposición se escandalizó, pero prevaleció la cordura y ahora la OTAN está refinanciada según la ley sin la carga injusta sobre los Estados Unidos.
Se empeñó también Trump en revisar acuerdos comerciales que no se ajustaban a la ley. Con China principalmente, que ha robado sistemáticamente patentes de los Estados Unidos desde la época de Jimmy Carter y que ha manipulado su moneda y otras regulaciones prohibidas por la Organización Mundial del Comercio, generando un déficit comercial en contra de USA de más de 500.000 millones de dólares por año.
La batalla comercial con China, que no la inició Trump y que la quiere detener hasta lograr un trato recíproco en las relaciones, no ha terminado. El Presidente ha utilizado el arma de las tarifas para presionar al dictador Xi. Las discusiones son arduas y China ha comenzado a sufrir el impacto en su economía, mientras que la de Estados Unidos se robustece frente a las del resto del orbe.
Cuando parecía que finalmente Xi cedería y anunciaría que rectificaría su política frente a los Estados Unidos, dio marcha atrás por lo que Trump impuso más tarifas a las importaciones por un equivalente de mercadería por 300 billones de dólares a partir del primero de septiembre. Al parecer Xi esperaría hasta conocer los resultados de las elecciones del 2020 con la esperanza de que Trump no sea reelecto.
Trump acaba de suspender la aplicación de tarifas a la importación de varios productos de China, como eTablets y similares, muy populares para la época navideña. Con las tarifas, dichos productos podrían encarecerse si China no reduce los precios o podrían escasear en el mercado si el importador no quiere importar el producto más caro si China no baja los precios.
En todo caso la "guerra comercial" no es un capricho de Trump, es el deseo de que se cumplan las leyes nacionales e internacionales del comercio ignoradas por sus antecesores en la Casa Blanca. La Bolsa de Valores puede caer 800 puntos o más, pero la razón está del lado de Trump y terminará por prevalecer, antes o después de su reelección. 

Sunday, August 4, 2019

DE GOOGLE Y POLICíAS

Google es la invención de un grupo de jóvenes norteamericanos que ha generado una de las más espectaculares revoluciones en el mundo del conocimiento y de las comunicaciones en todo el orbe.
Por la vía del Internet ha facilitado el intercambio de información de manera instantánea entre personas y corporaciones ubicadas a corta distancia o en lugares remotos, a costos ínfimos. Y permite, además, efectuar transacciones y acceder a datos que antes requerían demorados trámites.
Google es el núcleo formativo de las llamadas "redes sociales" con las cuales la gente ahora se comunica directamente entre sí sin el escollo de la censura de los habituales medios de comunicación, lo que inclusive ha dado lugar a excesos lindantes con la calumnia, la pornografía, el espionaje y recolección ilegal de datos.
En este aspecto, ha surgido la preocupación particularmente por parte de los partidos políticos, en especial de los republicanos y en general del ala conservadora. Se acusa a Google, Facebook, Twitter entre otros de censurar los mensajes de tendencia conservadora como las contrarias al aborto y al matrimonio homosexual, por ejemplo.
Se lamenta que medios de tanto influjo sean en contraste tan abiertamente partidistas en favor del "progresismo" y demandan que se ponga freno a tal situación mediante la interención del gobierno y concretamente del Congreso Federal para que dicte una ley restrictiva anti monopolio.
Aparentemente se han convertido en gigantes de tal envergadura que absorben el mercado de las redes sociales en su totalidad. Recuerda este caso el de la Standard Oil de New Jersey forjada por Nelson Rockefeller que llegó a producir, vender y manejar toda la industria concerniente al petróleo sin lugar a competencia hasta 1911.
En ese año la Corte Suprema de Justicia, cuando Theodore Roosevelt era Presidente de la República, aplicó la Ley Sherman Anti Monopolio de 1890 y disolvió a la Standard Oil Company, que se dividió en varias subsidiarias. ¿Será eso aplicable a las compañías como Google y demás y sus  derivaciones?
Es probable. Una ley restrictiva sería improbable pues las compañías son privadas y cualquier ciudadano tiene el derecho constitucional de utilizar un medio para expresar sus preferencias por un partido o ideología libremente, sin injuriar ni calumniar. La alternativa a quienes se sienten ignorados o diferidos por estas supercompañías  sería pues acudir a otros medios alternativos.
¿Será eso factible? Existen otras alternativas a Google como Bing, DuckDuckGo, Yahoo, pero la mayoría aún dista de ser competitiva. Pero Bing pertenece a Microsoft, de ideología izquierdista afin a Google. ¿Acaso disolver a Google para dar opción a accionistas conservadores a intervenir en las potenciales células subsidiarias divididas? Parece utópico. ¿O que inversionistas multibillonarios creen otro medios rivales? Quizás.
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Con insistencia se han difundido por TV imágenes de jóvenes y niños lanzando baldes de agua a policías uniformados en barrios de Nueva York y Baltimore. Los locutores protestan insistentemente por la falta de respeto a los gendarmes y reclaman sanciones a los atacantes y mayor firmeza a las autoridades policiales. Pero nadie se queja de la cobardía de los policías humillados.
Desde luego es censurable la agresión. Pero es censurable también que los "agentes del orden" no reaccionen con firmeza y autoridad para impedir la agresión. Si temían una reacción colectiva de la gente, pues bien podían pedir respaldo por radio a sus colegas. 
Las autoridades superiores harán bien en tratar de ubicar a la gente que irrespetó a los policías para reprenderlos, pero igual deberán sancionar a estos gendarmes por su humillante conducta, a fin de que no vuelva a repetirse.