Tuesday, January 16, 2018

GUERRA A LA VERDAD

Quienes detestan a Donald J. Trump, por razones ideológicas o  porque no lo conocen o entienden bien, continúan obstinados en librar una guerra que realmente no es contra él sino contra la verdad.
Es por eso que el Presidente, pese a que en la batalla se hallan incluídos los mayores medios de comunicación del país y del exterior (como nunca antes en la historia), sigue indemne porque para defenderse utiliza su mejor arma, la verdad.
La última de las decenas y ya fallidas estrategias para debilitarlo ha sido la de acusarlo de haber empleado calificativos duros contra algunos países de lo cuales provienen muchos de los “dreamers” a los que Obama decidió no aplicarles la ley y la Constitución para deportarlos por ilegales.
Dichos “dreamers” o soñadores eran niños cuando cruzaron la frontera con sus padres ilegalmente. Ahora son jóvenes y adultos y junto con sus padres deberían corregir su estatus ilegal o ser deportados. Obama, sin consultar al Congreso, decidió no deportarlos mediante el decreto ejecutivo DACA.
El Ejecutivo no está facultado para dictar ni modificar leyes. Cuando Trump  asumió la Presidencia suspendió el DACA y pidió al Congreso que acuerde algún procedimiento para legalizarlos, sin romper la ley ni la Constitución. Con ese fin convocó a legisladores de los dos bandos para iniciar las negociaciones.
La sesión fue abierta a la radio y TV y en ella el mandatario prometió que se allanaría a cualquier acuerdo sobre el tema, siempre que se garantice la asignación de fondos para continuar la construcción del muro fronterizo con México, la abolición de la lotería de visas y la concesión de visas a los parientes de los inmigrantes legales o “chain immigration”.
Seis legisladores de ambos partidos anunciaron que llegaron a ese acuerdo. Lo entregaron a Trump pero éste lo rechazó porque sugería prolongar la protección ilegal DACA, asignar una irrisoria cantidad para el muro y perpetuar la llamada “chain immigration” que ha permitido el ingreso de 59 millones de individuos sin escrutinio en los últimos años.
El diálogo en torno a la propuesta se hizo en una reunión privada entre los seis autores y el Presidente pero uno de ellos, el senador demócrata Dick Durbin, en ruin acto de delación, “sopló” al Diario The Washington Post que Trump había insultado a El Salvador, Guatemala y países de África tildándolos de  “shitholes” o “pozos de mierda” o “países de porquería”.
A Durbin se lo conoce por haber acusado a los militares norteamericanos que capturaron a los terroristas de Iraq de peores torturadores que los de Hitler o Stalin, cuando se filtraron fotografías de una prisión en que los detenidos posaban desnudos bajo la vigilancia de guardias. Acusaciones parecidas a las de John Kerry sobre Vietnam, que luego fue canciller.
Solo el delator Durbin sostiene que Trump dijo lo que dijo. Ninguno de los otros presentes lo corrobora, aunque si admiten, como Trump, que utilizó términos duros. Pero ¿en qué contexto? Frustrado porque no se sujetaron a lo convenido en la reunión televisada, Trump con seguridad les dijo ¿por qué razones se empeñan en defender a este grupo de “dreamers”? (unos 800.000) 
Después de todo, habría añadido, estos individuos provienen de países como El Salvador, Haití o países africanos sumidos en la violencia, la miseria y la corrupción condiciones de las cuales sus padres decidieron escapar y a los cuales ustedes, demócratas, no quieren que regresen. Entre los “dreamers” ¿se encuentran acaso noruegos? es lo que quizás preguntó.
Por supuesto que no, ya que la bonanza petrolera off-shore de Noruega ha sido sabiamente administrada y ha servido para convertir a esa nación en una de las más prósperas, mejor educadas y felices del planeta, en contraste con la miseria oprobiosa de otros países petroleros con riquezas acaso mayores como Venezuela o menores, como el Ecuador.
Las mentiras burdas y traicioneras como las de Durbin se esfumarán, como ha ocurrido con la pretendida intrusión de los rusos en favor de Trump y en desmedro de Hillary Clinton en las pasadas elecciones, o las de acoso sexual, racismo, inestabilidad mental y las que continuarán forjando sus enemigos demócratas progresistas con sus aliados, los mayores medios de radio, TV e impresos del país y del mundo. 
Esas falsías se las llevará el viento porque prevalecerá la verdad. Lo cual  se refleja ya en el alza constante de la Bolsa de Valores que llegó hoy a los 26.000 puntos y en el aumento de la inversión y reinversión de capitales con la consiguiente alza de empleo sin discriminación de razas ni ancestros para quienes radican en el país más próspero y cumplidor de las leyes que registra la historia.

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