Tuesday, March 13, 2012

OPUESTOS A UNA LIBRE ELECCIÓN

Es curioso observar que en el partido Republicano de los Estados Unidos exista una presión constante del denominado “establishment” para imponer contra viento y marea al candidato escogido por ellos desde hace casi un año o más, Mitt Romney.

Porque el GOP (sus siglas) se ha caracterizado precisamente por abogar por las libertades en todas sus expresiones y en, por cierto, el mecanismo de la libre elección por el voto popular para designar a los representantes de gobierno en los niveles local, estatal y federal.

Ahora está en marcha un fascinante proceso de selección del nominado por el partido para competir en las elecciones presidenciales de noviembre próximo frente al actual presidente, Barack Hussein Obama. En cada estado los votantes deben decidir por su favorito y ello se traduce en el número de delegados electores para la Convención final.

Mitt Romney, ex gobernador de Massachussetts y mormón, fue derrotado en su intento de buscar la nominación en las primarias del 2008, que las ganó John McCain, luego vencido por Obama. Desde ese mismo año, Mitt se trazó un objetivo que lo persigue con obstinación mormona y la ayuda de su gigantesca fortuna personal: la nominación presidencial.

En su prolongada campaña ha invertido de su bolsillo más de 40 millones de dólares y a ello se suman otros millones del “establishment” que lo respalda, en la banca y en las grandes corporaciones. El “establishment” abarca a los muy bien avenidos con el status quo de Washington, su gran gasto fiscal y el intercambio de favores entre quienes controlan el medio burocrático capitalino.

Romney tiene un pasado poco conservador. Es más bien un “liberal” converso de última hora, entendiéndose aquí ese término como el de los de la izquierda demócrata radical. Fue el creador en su Estado de un sistema estatal de provisión de salud obligatorio, que Obama imitó para extenderlo a todo el país.

Esta ley, que se aprobó cuando los demócratas tenían total control de las dos cámaras del Congreso (en el 2010 la de Representantes alcanzó mayoría republicana), forzando y violando procedimientos, es repudiada por la mayoría de norteamericanos y estados y su objeción por violatoria de la Constitución (al exigir un mandato de servicios) ha sido aceptada por la Corte Suprema de Justicia. Se espera su dictamen para junio.

También Romney ha apoyado leyes en favor del aborto, los matrimonios gay y similares medidas que son rechazadas frontalmente por el GOP. Hoy Mitt ha cambiado su retórica y quiere ganarse los votos republicanos con una imagen de conservador puro y una feroz y multimillonaria campaña en contra de sus rivales de partido, Newt Gingrich y RickSantorum.

Newt logró una espectacular victoria en South Carolina, pero perdió en el siguiente estado, Florida, debido a su desconcierto en un debate previo por TV, en los que siempre ha descollado y por los avisos negativos y sin base de acusación de Romney. Su recuperación es lenta, pero quien ha sacado ventaja de la situación es Santorum.

Nadie se fijaba en él al inicio de la primaria. Pero ha ido escalando posiciones a medida que Romney ha seguido mantenéndose estable en un mismo nivel mediocre de aceptación, que bordea el 30% o 35%. No obstante, Mitt continua a la cabeza, con casi 500 delegados.

Para alcanzar la nominación en la Convención de Tampa, en junio, al menos 1144 votos se necesitan. El “establishment” y sus portavoces están nerviosos. Si la contienda con Newt y Rick (además de Ron Paul, que no cuenta) continúa, hay el peligro de que Romney no alcance la cifra mínima y entonces la Convención quedaría abierta a votación libre.

Los resultados serían obvios: el elegido sería cualquiera menos Romney, ya que los votos anti Romney de Newt, Rick y Ron más que duplican los que el candidato mormón ha logrado acumular tras cuatro años de campaña y millones de dólares en propaganda y organización.

“Sabios” analistas, como el derrotado McCain que apoya a Romney, dicen que si la batalla continúa, o sea si sus rivales no se hacen a un lado como él aconseja, Obama podría ser reelegido. McCain fue nominado en febrero del 2008 y Obama en junio y éste lo aplastó por lo que su argumento carece de validez.

Si a la Convención el GOP llega sin el mínimo de delegados para uno solo de los pre candidatos, la suerte se dilucidará en agosto, por libre decisión. Los mismos del “establishment” creen que dos meses, hasta noviembre, es muy poco tiempo para derrotar a la maquinaria mafiosa de Obama, que tiene billones de dólares, como los tuvo, sin origen claro, en el 2008.

Pero esa es una falacia. Si emerge como candidato Gingrich, o inclusive si es Santorum, dos meses son suficientes para desenmascarar a Obama y enterrarlo en las urnas. La economía está en zoletas, la deuda supera los 16 trillones de dólares (más que el PNB), la falsedad de su certificado de nacimieno ha sido formalmente denunciada con pruebas, la política externa está por los suelos y, para colmo, la gente maldice a diario por el alza imparable de los precios de la gasolina, fruto de las erradas políticas energéticas del régimen.

Las bases del GOP, se ha demostrado, no aceptan la imposición de Romney y quieren en su lugar a alguien que no deje dudas de que será idulgente con Obama y débil para confrontarlo en los debates, en los foros, en las urnas. Ese sentimiento, insatisfecho con Romney, es el que encarna el Tea Party. Lejos de haberse vaporizado desde las contundentes elecciones del 2010, está más vivo y latente que nunca en estas primarias.

El prolongado proceso de selección este año será beneficios para el GOP, no lo contrario. Ojalá se repita con el partido demócrata a futuro y sea imitado en otras naciones pro democracia. Es la mejor vía para examinar a fondo a los aspirantes, en todas sus formas internas y externas, a fin de que no quede resquicio de duda para la decisión final.

Esta noche habrá votaciones clave en Alabama y Mississipi. Romney dice que las ganará, aunque las encuestas reflejan números muy cercanos entre los tres, que Ron Paul no cuenta. Cualesquiera que fueren los resultados la contienda continuará hasta junio o agosto para sufrimiento del “establishment” y su séquito de agoreros y consejeros.

Ello será positivo para el partido, para el país y para poner en su sitio al “establishment” complaciente. El elegido no debe tener sombra de dudas para el electorado y para la finalidad suprema y principal de bloquear a Obama en su misión en marcha de destruir a los Estados Unidos como potencia líder de la libertad en el mundo. El candidato del “establishment”, Romney, no es ninguna garantía para lograrlo.


Friday, March 2, 2012

LA LIBERTAD NO ES DON DEL GOBIERNO

Los gobernantes y políticos de la línea autoritaria están convencidos de que la libertad no es un derecho natural de los hombres, sino una dádiva graciosamente concedida y regulada por parte de los regímenes de turno.

La Declaración de Independencia y la Constitución de los Estados Unidos de América tienen un concepto radicalmente opuesto al de los demócratas, aquí llamados liberals. Tales documentos consideran a la libertad como un derecho inalienable de inspiración divina, que ninguna institución puede suprimir.

Los “founding fathers” o fundadores de la Patria juzgaron que el bien más preciado que había que defender desde los inicios de esta nación eran las libertades humanas. Por el simple razonamiento de que la historia había demostrado (y sigue demostrándolo) que cualquier sistema de gobierno tiende a abusar del poder y perpetuarse si no se le crean restricciones.

¿Cuáles restricciones? La fórmula, tomada principalmente de John Locke y Montesquieu, consistió en fraccionar el poder que los ciudadanos conceden temporalmente a sus gobernantes, en tres ramas: la legislativa, para crear leyes; la ejecutiva, para ponerlas en vigor y la judicial para juzgar y sancionar contravenciones.

Los elegidos para tales funciones no tienen sino una delegación efímera de poder, indispensable para armonizar las distintas fuerzas internas de la comunidad. No son ellos las que otorgan derechos, como la libertad y la propiedad privada, sino que son los encargados de preservarlas. Pero los demócratas y afines piensan distinto.

Creen que los derechos naturales, como los citados que ampara la Constitución americana, no son tales, sino concesión flexible según el parecer de los gobernantes y las circunstancias. El Presidente Barack Hussein Obama, líder de esta tendencia, afirma que la Constitución es obsoleta y que debe cambiar para adaptarse a la modernidad.

Obama en ello no es original. En esa línea le precedieron los presidentes demócratas Woodrow Wilson y Franklin D Roosevelt, quienes declararon que había que incorporar en la Constitución los “novísimos” derechos de la justicia social, que implicaban igualdad en la educación, redistribución de ingresos, defensa compulsiva de la salud para todos y otras utopías.

El derecho natural a la libertad de los individuos, por lo mismo, había que regularlo, reducirlo y acomodarlo a la nueva ideología diseñada y aplicada según el parecer de unos pocos elegidos, irónicamente por voto popular. La batalla en esa dirección la han estado ganando de manera paulatina los demócratas desde los tiempos de Wilson y Roosevelt, pero ha dado un brinco violento y casi irrefrenable con Obama.

La cesión de las libertades se ha dado por la actitud acomodaticia y dócil de una mayoría de norteamericanos que no piensa así, pero que ha supuesto que ceder “un poco” ante el enemigo es garantizar la concordia. No ha sido así ni lo será jamás, pues como dijo el presidente Reagan, la democracia y las libertades son algo que hay cultivar y preservar hoy y todos los días, pues mañana puede amanecer marchita.

En aras de la justicia social, el demócrata Lyndon Johnson, con apoyo de los republicanos, creó el programa de Guerra a la Pobreza en el decenio de 1960. Cincuenta y más años más tarde y trillones de dólares tomados de los contribuyentes y malgastados, existe más pobreza en el país.

La estrategia de los liberals no solo se asienta en forzar el apoyo de la parte contraria. Lo hace autoritariamente, por sobre la tradición y las leyes, inclusive en este país de tan sólidas instituciones. La peor prueba es el Obamacare, programa de salud estatal que terminará con el sistema de provisión privada y competitiva para sustituirla con una versión regulada y financiado con recursos fiscales.

La aprobación se hizo con la oposición casi total de los republicanos en el Congreso (dos seudo republicanos definieron la votación) y con el repudio de la mayoría de la población, según las encuestas. La nueva ley, si no la rechaza la Corte Suprema de Justicia o un nuevo gobierno en noviembre de este año, entrará en plena vigencia a partir del 2013.

La mentira con que trató de venderse el proyecto fue que se abaratarían los costos de atención. Desde ya se está comprobando lo contrario. Y que se universalizaría la cobertura, lo cual también es falso. Se crearán comités que decidirán cuándo pueden ahorrarse costos si se niega la atención y curación a deshauhuciados, a viejos, a lisiados. En lo que no habrá restricciiones es en seguir fomentando los anticonceptivos y los abortos.

Dentro de la ley, Obama ordenó a todas las instituciones involucradas en los cuidados de salud que provean de anticonceptivos gratis a sus empleados, incluídas las entidades religiosas. La Iglesia Católica, seguida luego de algunas protestantes y judías ortodoxas, reaccionaron con energía a esta imposición y anunciaron que no la acatarían.

Obama pretendió rectificar su posición, eximiendo a hospitales y otros entes católicos de esa obligación. Pero ordenando a las aseguradoras de salud que doten gratuitamente de anticonceptivos a todos los empleados que la requieran. La Iglesia rechazó por igual este supuesto cambio, aduciendo que la Constitución prohibe al gobierno decirle qué debe y qué no debe hacer con respecto a sus principios.

Los anticonceptivos “gratis” no son tales, no pueden serlo. Los costos se cubren con fondos fiscales, con dinero de los contribuyentes. Una estudiante de la universidad católica de Georgetown, regentada por jesuitas, arguyó ante un comité del Senado que discute la controversia, que hay tanta actividad sexual entre los estudiantes, que la sola compra de anticonceptivos le representa como 3.000 dólares al año, lo que arruina su economía.

La minstra de salud de Obama, Kathleen Sebelius, “católica”, en el mismo debate sostuvo que el costo de los anticonceptivos se va a compensar con el ahorro que implica el embarazo y cría de niños. Los anticonceptivos están clasificados dentro de los programas de prevención de la salud, al igual que la ayuda para matar criaturas antes de salir del vientre materno.

Y no solo antes. Catedráticos de alcurnia de la universidad británica de Oxford, encargados de fijar normas de Ética para la prácrtica médica, acaban de dictaminar que es moralmente aceptable matar a un niño que nace con deficiencias no detectadas previamente, tal como es aceptable moralmente al aborto tradicional.

Obama, cuando era senador por Illinois, votó a favor de que se impida que las criaturas que sobreviven por una u otra causa al aborto, tengan derecho a vivir y ser protegidos. Eso, en términos penales, se conoce como infanticidio, que los de Oxford pretenden defender como una opción tan moral como el aborto.

El tema de los anticonceptivos y el derecho constitucional a que Obama respete la libertad religiosa, podría inclinarse por la tesis constitucionalista. Si tal ocurre, se podría especular que si la Iglesia Católica y otras instituciones contrarias al aborto batallaban con igual ahinco contra su aprobación contenida en la decisión Roe vs Wade de 1973, quizás otra habría sido la suerte de más de un millon de seres inocentes sacrificados cada año sin defensa debido a esa resolución.

(Si los medios de comunicación en el Ecuador hubieran actuado con más energía para defender una libertad de expresión que no es dádiva de Correa, otro habría sido el desenlace de tanta humillación, incluído el “perdón” (¿?) a El Universo y periodistas acusados)

En China, la doctrina un solo niño por familia ha significado en parecido lapso la muerte de 450 millones de seres humanos. Un alto funcionario se refirió a las estadísticas con orgullo, afirmando que eso demostraba cómo su país estaba favoreciendo al control de la población y la disminución de la pobreza. Como lo creen Obama y Sebelius.

Si la libertad es un derecho natural, más lo es obviamente el derecho a la vida, como así lo estipula la Constitución. Ese derecho está borrado con Roe vs Wade y este régimen quiere acentuar la tendencia criminal con más abortos financiados y fomentados por el gobierno, con dineros fiscales y más anticonceptivos y la píldora para el día siguiente, igualmente abortiva.

Si Sebelius quiere prescindir de la moralidad y concentrarse en la utilidad material de la no concepción, yerra también. En Europa, Japón, Rusia y en la misma China, los fenómenos demográficos derivados de la no concepción y el aborto son devastadores. La población cada vez envejece más, pero el crecimiento demográfico es negativo: se “producen” menos niños y por tanto menos jóvenes y mano de obra para mantener operativa la maquinaria económica.

La compensación de que habla Sebelius no se va a dar, si baja el crecimiento vegetativo en este país, que en alguna forma se compensa con la inmigración aún no contaminada con esta nueva religión de la muerte. Pero ¿hasta cuándo? Si la batalla es finalmente ganada por quienes opinan que la libertad no es un derecho natural sino una regulación administrada por el Estado, la grandeza de esta nación se extinguirá.

Hay signos escalofriantes: la dependencia a una u otra forma de dádiva del gobierno creció en un 23% con Obama, 67 millones de personas, a un costo fiscal de 3.5 trillones de dólares, solo comparable con los gastos de guerra en 1945. La deuda pública con respecto al PNB subió del 40.5% en el 2008 al 67.7% el año pasado, calculándose que excederá del 100% este año.

Políticas de “justicia social” han fracasado en Europa y fracasarán en los Estados Unidos. Allá, como aquí, se intenta salir de la crisis con más crédito, con más deuda. Lo cual es absurdo, está reñido con la lógica. Pero en Europa, por lo menos, se han percatado de los yerros en tanto que aquí Obama y su séquito quieren despeñar al país en ese precipicio de equivocaciones.

Imposible predecir al ganador de la actual batalla cultural. Los liberals, aún cuando son minoría, ocupan la Casa Blanca y manejan billones de dólares para la campaña de la reelección y una táctica rayana en mafiosa. En vista de que la economía está en receso, el arma de pelea es explotar la lucha de clases de “pobres” contra ricos y la negritud del mulato Obama.

Mientras tanto, en el lado republicano no se sabe aún quién será nominado candidato presidencial para disputarle a Obama. El favorito del “establishment” acomodaticio es Mitt Romney, pero de cerca le sigue Rick Santorum. Preguntado Romney a qué atribuía el surgimiento de Santorum, respondió: cualquiera que lance cosas incendiarias contra Obama logra repunte en las encuestas, yo no lo haré jamás.

Exactamente como John McCain, quien ordenó a Sarah Palin y al partido que no ataquen “a ese buen hombre” que es Obama, ni se mencione las pruebas fraudulentas de su ciudadanía o de su pasado desconocido como estudiante aquí y en Indonesia. ¿Resultado? Perdió.

Igual ocurrirá con Romney y la opción Santorum tendrá igual o peor suerte. La única personalidad sólida por sus convicciones, ideas y capacidad persuasiva es Newt Gingrich. Este “super” martes se sabrá si aún quedan esperanzas para su nominación. Si se concreta y si escoge a un negro como Herman Cain para la vicepresidencia, podría pensarse en una victoria sobre la cultura de la muerte y la autocracia.


Friday, February 17, 2012

NO CABE TRANSAR CON LO MALIGNO

Los ecuatorianos y particularmente sus principales medios de comunicación están sufriendo la falta de entereza que han tenido para enfentarse a tiempo y con resolución a los ataques contra las libertades del presidente Rafael Correa.

Tan pronto como Correa comenzó a vejar a los periodistas y a los medios, algo que coincidió con el inicio de su gobierno, los medios debieron optar unidos o por separado una estrategia para frenar a este personaje maligno, cuya misión ha sido destruir la frágil democracia imperante.

Pero prefieron adoptar una actitud cautelosa, acaso equivocadamente al creer que, por su calidad de mandatario, merecía “respeto”. Se limitaron a comentar tibiamente su desacuerdo, algunas ocasiones en la columna editorial oficial, otras a través de columnistas.

El caudillo se sintió así fortalecido y arreció en sus calumnias e insultos de arrabal contra medios y reporteros. Sus intervenciones en cadenas radiales de los sábados se convirtieron en cloacas verbales, que contradictoriamente han tenido amplio eco en los medios.

Con seres malignos como Correa no cabe transar ni negociar. O se les cierra el paso de entrada y firmemente, o se capitula. Y ese ceder se incrementa y alimenta sin barreras el ego y la voracidad de poder de quien asumió el poder por la vía democrática del voto popular.

La democracia es un sistema que hay que cultivarlo cada día y con pasión, sin desmayo y siempre alerta para evitar las manipulaciones desde dentro por quienes ansían más poder para sobrepasar leyes y regulaciones y el principio básico de que son solo encargados del poder por el pueblo, no sus monarcas.

Los medios de comunicación en una democracia no están en el plano de promover una acción violenta contra los gobernantes ineptos o abusivos. Pero si para bloquear con frontalidad sus espacios audio visuales y escritos si el gobernante desoye el mandato de respetar el derecho a la libre expresión, desencadenando al paso agresiones contra el periodismo.

Hace pocas semanas hubo una amenaza de censura contra uno de los más populares sitios del Internet, Wilkipedia. Sus dirigentes decidieron manifestar su oposición blanqueando el espacio usual y la amenza declinó.

¿Qué tal si los Diarios El Universo o El Comercio y las pincipales emisoras de radio y TV aplicaban recurso similar de autodefensa desde el momento mismo en que Correa hacía pública su postura autoritaria? Jorge Mantilla Ortega, cuando dirigía El Comercio, se negó a publicar un comunicado oficial ofensivo contra un diario de Guayaquil y contra la prensa y el periodismo en general. El Diario fue clausurado, JMO conducido preso. ¿Resultado? Al pocas semanas El Comercio volvió a imprimirse en sus propias rotativas, después de hacerlo como huésped en El Día y haber recibido el homenaje internacional por su entereza. Jorge Mantilla recibió la presea continental máxima por su defensa de la libertad de prensa.

En contraste, todo lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo con Correa y los medios y los periodistas, es humilante para la profesión y para la dignidad humana. La sentencia condenatoria contra el Diario El Universo y sus tres propietarios ha sido ratificada por una corte al servicio de Correa. Tendrán que pagar 40 millones de dólares e ir a prisión por tres años.

Claro, dos de los tres personajes ya encontraron refugio en los Estados Unidos y el tercero ha pedido asilo en la embajada de Panamá en el Ecuador. Ha quedado a cargo de la dirección una profesora, que ha prometido al régimen “ahora si hacer buen periodismo”. Súmese a este caso el de dos jóvenes reporteros que tendrán que pagar sumas millonarias porque el libro que escribieron “ha herido espiritualmente” al líder, según la juez que sentencia.

Los afectados por El Universo buscan ahora la protección en la Corte de Jusiticia Interamericana, que no tiene poder para imponer nada a los gobiernos. Y afirman que “no se doblegarán” (¿?) ante Correa y que para pagar la deuda, podrán obtener un préstamo bancario...

La realidad de la farsa jurídica de este régimen, evidenciada en éstos y otros fallos (como aquel contra el columnista Palacio de El Universo), debería generar dos resultados: o un mayor silenciamiento y humillación de los medios, o una reacción finalmente de rebeldía. Pero no rebeldía que se trasunte en comunicados y artículos de opinión, que aunque bien pergeñados, resulten a la postre inocuos.

La AEDP, que junta a los propietarios de medios escritos y similares gremios de radio y TV, deberían recuperar el tiempo perdido y diseñar un boicot efectivo al gran insultador. Si no lo hacen, las protestas que esporádicamente se publiquen se irán con el viento.

Cuando Hitler emergió como dictador, los judíos optaron por acomodarse con la esperanza de que los presagios de horror no se cumplirían. Votaron por él en masa. Años más tarde millones de ellos fueron sacrificados en los crematorios del Holocausto. El Holocausto podría tener su segunda versión con Irán y las promesas de Ahjmadinejad de arrasar con Israel.

Los Estados Unidos de Obama ya no respaldan a Israel. El demócrata en la Casa Blanca quiere “transar” diplomáticamente con Irán, pero el pueblo judío, con las experiencias de la historia, están resueltos a ir solos a la lucha si es preciso para no repetir los errores de los años 1930 en Alemania.

En Venezuela, donde Hugo Chávez ha diezmado la democracia como en el Ecuador lo está haciendo Correa, los grupos opositores han tenido la sensatez de unirse y votar, a la manera norteamericana de una primaria, por un solo candidato para enfentar al dictador. Cuando la oposición lo derrocó con apoyo militar, la revuelta fracasó por falta de liderazgo civil.

En el Ecuador deberían imitar a la oposición venezolana. Aunque no se vislumbre por el momento un líder democrático de envergadura, sólido en sus convicciones y con el don de persuadir, tendrá que surgir más temprano que tarde cuando el pueblo se sacuda de la opresión ideológica y limosnera del actual régimen.

En esta situación el papel de los medios es clave hoy, como lo ha sido en el pasado. Una actitud vertical frente al déspota despertará simpatías y apoyo dentro y fuera del país, con más impacto y trascendencia que el recurso ante la cortes internacionales. Y ese cambio sin duda influirá en el pueblo para que despierte de su pasividad acomodaticia.

Carlos Mantilla Jácome, co fundador con su hermano César de El Comercio, solía decir siempre que le preguntaban por qué no se lanza como candidato a la Presidencia: no me interesa, esa función es temporal. Más poder tengo como Director del Diario.

Poder sustentado en valores democráticos, en la búsqueda y difusión de la verdad sin compromisos. Lo demostró en 1912 cuando la masacre de Alfaro, según se ha recordado en estos días y se volvió a demostrar con su hijo Jorge frente a Velasco y Camilo Ponce (su ministro de Gobierno) y en tantas otras ocasiones.

La debilidad, fruto acaso del temor, que ahora se evidencia frente a Correa tiene que ser superada para recuperación del prestigio de El Comercio, de los medios de comunicación en general y del periodismo, así como para la salvación del país. Caso contrario, Correa seguirá humillando a la nación.


Sunday, February 12, 2012

IGUALDAD Y JUSTICIA SOCIAL

Los postulados de igualdad y justicia social están corrompiendo el debate político en las democracias de inspiración liberal y democrática, al punto que pudieran debilitarlas hasta convertirlas en autarquías.

La confusión no es de vocablos, es de conceptos. Y no es nueva. Parte de una diferencia trascendental acerca de cómo mirar a la condición humana. Quienes consideran al hombre como lo que es, un ser individual distinto y único, no vacilan en admitir que los resultados de sus acciones tienen que ser también distintas.

En otras palabras, cada individualidad difiere de otra, aún si se tratase de gemelos o siameses. Como lo es todo en la naturaleza. Los humanos se tornan individualmente más diferentes conforme maduran y forjan sus propios destinos de acuerdo con sus particulares talentos y circunstancias.

El fruto de sus acciones, asi materiales como intelectuales, se traduce en propiedad. Lo que ha creado cada individuo con su esfuerzo adquiere valores sagrados y para defenderlos, se ha visto en el caso de concertar un acuerdo con los demás seres del grupo para garantizar ese derecho inmanente.

Ese acuerdo se traduce en gobierno, con facultades derivadas de leyes y reglamentos definidos por el conglomerado. La misión del gobierno, delegada por los conglomerados, es aplicar las leyes y proteger el derecho sagrado a la propiedad privada. Si el gobierno se excede en sus facultades los asociados no solo tienen el derecho sino la obligación de sustituirlo.

Estos conceptos claros fueron expresados hace mucho tiempo por el filósofo británico John Locke (1632-1704) y sirvieron de inspiración a Montesquieu y a los fundadores de los Estados Unidos, quienes lo citan casi textualmente en la Declaración de Independencia, la Constitución y los Derechos Civiles.

Locke veía que los seres humanos no eran iguales, pero advertía que todos, por la esencia divina de su individualidad, tenían si el derecho inalienable a la felicidad en igualdad de condiciones que los demás. En suma y con términos modernizados, Locke apoyaba no la igualdad de resultados, sino la igualdad de oportunidades.

Su teoría contrasta con las de Platón, Hobbes, More, Marx y otros, que creen factible la implantación de una sociedad homogénea, en la cual todos renuncian a su individualidad y la ceden a unos pocos privilegiados la opción de dictar comportamientos, costumbres, alimentación, gustos, así como la abolición de los sueños.

Cuando los políticos de izquierda quieren la justicia social, lo que en realidad quieren es implantar una sociedad única, uniforme e igualitaria en la que desaprezcan los contrastes de ingresos, de aptitudes y talentos. Lo cual es utópico y, como tal, inalcanzable, porque vulnera la esencia de la condición humana y porque todo intento por cambiarla ha fracasado.

Obama, Correa, los Castro, Chávez, Kim, Morales y parecidos dirigentes abogan por la justicia social y la igualdad. Pero lo que logran, con diversas gradaciones, es la reducción o supresión de las libertades. Nadie cede su individualidad por libre albedrío, sino por la fuerza, que puede ser ejercida de manera violenta o paulatinamente y dentro del sistema.

Mark Levin, en su libro Ameritopia, hace un análisis esclarecedor de esta última alternativa de cesión no violenta sino paulatina de las libertades, en favor de la “justicia social” e “igualdad”. Ya no es necesario predicar revoluciones a la cubana con el Che, sino manipular dentro de la estructura liberal y democrática la pulverización de las libertades.

Eso es evidente en Venezuela y Ecuador y comienza a advertirse en los Estados Unidos. El equilibrio de poderes propugnado por Locke y Monesquieu se resquebraja y, al menos en los dos países latinos citados, ha dejado de existir. El poder del ejecutivo es omnipresente y lejos de concitar el rechazo de los “conglomerados”, para impedir los excesos y buscar reemplazarlo, más bien logra respaldo en las urnas.

Con la falta de control, el gobernante atenta contra la propiedad privada, vía confiscaciones o impuestos abultados. No admite discrepancias ni la libre expresión de pensamientos. Los pocos medios de comunicación aún independientes, o se autocensuran o pierden influjo ante la arremetida de la propaganda oficial.

Locke y los fundadores de USA presentían esos peligros, propios también de la condición humana. La delegación del poder a uno o a varios, puede degenerar con el uso y el tiempo en los excesos. Ha ocurrido con seres tan brillantes como Julio César o Napoleón y ocurre igual con mediocres como Chávez o Correa.

En los Estados Unidos el sistema democrático ha prevalecido pese a las frecuentes amenazas internas y externas para destruirlo. No se han precisado ni de rebeliones populares ni de derrocamientos, ni siquiera en el caso de asesinatos a presidentes. La democracia se afirmó y la violencia no pasó de ser verbal, jamás con censura de medios.

Obama, por tanto, parece estar jugando con fuego. Los demócratas de extrema izquierda como él son una minoría, pero desde la Casa Blanca buscan contracorriente imponer la “justicia social” en aras de la “igualdad” a todo trance. A juicio de ellos, la Constitución de los Estados Unidos y la doctrina de los fundadores de la República son algo obsoleto que hay que modernizar. Una de las jueces vitalicias de la Corte Suprema, Joan Ginsburg, nombrada por Bill Clinton, acaba de aconsejar en El Cairo a los rebeldes egipcios que no se inspiren en la Constitución norteamericana para diseñar la suya, “porque es muy anticuada”. No incluye, dijo, el derecho a la igualdad y la justicia social...

Los demócratas en la Casa Blanca han elevado la deuda pública a 16 trillones de dólares, 5 trillones más en casi cuatro años. Y piden no menos gasto fiscal sino más impuestos a los “ricos”, lo que desalentaría la inversión y creación de empleos. El desempleo ha crecido, así como los subsidios fiscales a los desempleados.

La dependencia de los favores del Estado está dentro de la visión de los demócratas y utopistas de subordinar las individualidades al dictado de las élites en el gobierno. En el Ecuador lo puede hacer Correa con el alza en los precios del petróleo, que no implica esfuerzo nacional de ningún género. En los Estados Unidos, Obama lo está haciendo con el aumento de la deuda principalmente con China.

Pero estas situaciones artificiales no pueden perdurar indefinidamente y tienen que estallar más temprano que tarde. Como en Europa y sobre todo en Grecia, España, Italia y Portugal, donde se ha ensayado el modelo estatista socialista desde que concluyó la II guerra mundial. ¿Necesitarán los Estados Unidos de similares crisis para reaccionar?

No hay clara respuesta aún, pero casi tres centurias de inconmovible, de monolítica democracia en este país, dan lugar al optimismo. La incógnita, por cierto, solo se dilucidará en las elecciones presidenciales de noviembre próximo.


Sunday, February 5, 2012

LO PEOR QUE TIENE ROMNEY ES...ROMNEY

Una comentarista de televisión acertó al decir que el peor enemigo que tiene el pre candidato republicano a la presidencia, Mitt Romney, es...Mitt Romney. No es juego de palabras, es la verdad.

¿Cómo nominar por el GOP a quién dice que la existencia de los pobres en los Estados Unidos le tiene sin cuidado, porque tienen la limosna del Estado en “food stamps” (cupones para adquirir alimentos básicos gratis) o seguro de desempleo indefinido?

Mitt lo dijo, agregando que tampoco le preocupan los ricos, porque siempre están bien como él y que sus esfuerzos se centrarán en mejorar las condiciones de la clase media, que ha sufrido notoriamente los estragos de la crisis económica acentuada por el presidente Obama.

La desconcertante declaración de Romney la hizo en una entrevista por TV en el canal pro demócrata CNN y los intentos por aclarar su posición han sido vanos. Ha quedado en claro que el pre candidato, que hasta la fecha lleva la delantera en las primarias, dijo lo que dijo porque eso es lo que siente.

Acaso su enfoque es el de un gerente o administrador pragmático, que quiere ver florecer un negocio no importa a qué precio del capital humano involucrado. Es probable que tal empresario vea reflejadas sus medidas en un incremento de ventas y ganancias. Pero no es lo mismo administrar un negocio que administrar una nación.

Averiguado sobre cómo enfrentaría el caos en el mercado hipotecario, que ha arruinado precios y condenado a juicios de desocupación a millones de norteamericanos, Mitt contestó, como un gerente cualquiera, que él dejaría que el mercado opere, que los precios lleguen a su peor nivel para que así comience entonces la gente a volver a comprar y fortalecer los precios.

No es precisamente lo que la gente desesperada quiere oir de un líder que represente a un partido. Después de todo, la crisis surgió por la intromisión indebida del gobierno republicano en el mercado hipotecario y para salir de ella se requiere de medidas de gobierno, no para ahondarla como ha propuesto Obama, sino para rectificar y vigorizar al mercado.

¿Cómo? Primeramente deshaciendo las organizaciónes estatales Fanny Mae y Freddy Mac que originaron el colapso, al presionar a los bancos para que otorguen créditos hipotecarios inclusive a quienes no podían pagarlos, con garantía del fisco. La deuda no pagada se elevó a billones de dólares, pero los bancos no fueron afectados, ya que recibieron el subsido del fisco, con el respaldo inmoral de dos Presidentes, GW Bush y Obama.

Si bien los bancos privados no son los responsables dierectos de la crisis, son cómplices y algo tiene que hacerse para rehacer el injusto subsidio que se les dio. La fórmula planteada, entre otras, es la de reducir el tamaño de bancos descomunales como Bank of America o Goldman Sacks y dividirlos para que sirvan mejor a las comunidades, facilitando la posibilidad de unos y otros para renegociar las hipotecas vencidas.

Otra faceta deplorable de Mitt como gerente y no como líder fue decir que a él le fascina cancelar a la gente que lo merece. Lo dijo a propósito de las críticas de su rival Newt Gingrich de que así había procedido en el manejo de la gigantesca corporación Bain, cuando fue su CEO.

Se le acusa a Romney de haber liquidado muchas empresas de ese conglomerado dejando en el desempleo a miles, sin compasión ninguna y a cambio de jugosas ganancias. Él se defendió diciendo que de ese modo el grupo mejoró sus réditos, que no hay nada censurable en alegrarse con la decisión de despedir.

No es esa la visión de alguien que aspire a conducir a la más próspera nación del orbe, pero que al mismo tiempo es la más generosa y compasiva de la historia. La Casa Blanca no requiere de un analista financiero, sino de un humanista que sepa comunicarse con el pueblo para entenderlo y guiarlo hacia la prosperidad, no basado simplemente en las frías estadísticas de un contador.

Los asessores de Mitt y los del “establishment” que quieren impulsarlo a toda costa, le aconsejan cambiar de tono, medir mejor sus respuetas rápidas a los reporteros. En fin, le piden procurar ser...lo que no es. Lo cual a la postre no dará resultados, ni siquiera con lobotomía de última hora. Mitt no podrá jamás dejar de ser Mitt.

Al afirmar que le tienen sin cuidado los pobres, Romney expresó lo que siente, e igual en el caso de los despidos y la crisis hipotecaria. A lo largo de la campaña, insistentemente se ha auto elogiado diciendo que es un “outsider” de Washington, en contraste con Gingrich, que ha sido por años congresista. Pero quizás esa diferencia le sea contraproducente.

Si se trata de rectificar un sistema, un modo de vida y de visión que se considera negativo para la nación, como es el gobierno de Washington en sus distintas expresiones ¿cómo hacerlo eficientemente si no se conoce el sistema por dentro y a profundidad? ¿Está Mitt mejor preparado si su medio ambiente ha sido el de una oficina empresarial, con computadoras y auditores o Newt, ex presidente de la Cámara de Representantes que impulsó cambios fundamentales persuadiendo en ello al demócrata Bill Clinton?

Dentro de esa perspectiva, parece medular la propuesta de Gingrich para los electores no solo de las primarias sino de las elecciones generales que se realizarán el próximo noviembre. La disyuntiva es, dijo, escoger entre un moderado como Romney que a lo sumo podría convertirse en gerente de una quiebra, o un republicano de principios que busca recuperar para el país su tradición de prosperidad por esfuerzo individual, no del Estado.

Gingrich repudia la actitud de Romney frente a los pobres. Prefiere la tesis republicana de que a los pobres no hay que tenderles limosnas, sino facilitarles las oportunidades para que emerjan y asciendan en el escalón de la prosperidad.

El concepto demócrata de la compasión por los pobres es diferente. Desde los tiempos del presidente Lyndon Johnson el Estado ha gastado trillones de dólares en la lucha contra la pobreza y lo que ha conseguido no es erradicarla, sino acentuarla, especialmente entre los negros. Los “food stamps” han desalentado a los pobres a buscar empleo, exactamente como los extendidos seguros de desempleo.

Mitt, tras su negativa alusión a los pobres, dijo que apoyaría el alza del salario mínimo, ajustándola automáticamente al alza de la inflación. Es una medida típicamente demócrata que afecta especialmente a los jóvenes que se inician en el mercado laboral. Un ajuste automático desalentaría a los dueños de pequeñas empresas a emplear, elevando el desempleo aún más allá del 34% para ese segmento en esta época de recesión.

Los subsidios a los desempleados, aparte de agudizar el déficit, aumenta la dependencia hacia el gobierno. A mayor dependencia, mayor déficit por el mayor gasto fiscal. ¿De dónde provienen los fondos, dado que el fisco no es creador de riqueza? Simple: la extrae del sector privado, vía impuestos, o de la deuda externa, principalmente China.

El esquema se enmarca, como se ha destacado, en una ideología socialista según la cual el Estado tiene predominio sobre el individuo. Nace esa visión no de ahora, sino del utopismo que se remonta a los tiempos de Platón, Tomás Moro, Hobbes, el Manifiesto Comunista Marx/Engels y que está en el fondo de todos los sistemas de gobierno autoritarios y autócratas.

Obama se ha educado dentro de esa escuela. Cree, como lo estipula el Manifiesto, que la propiedad privada es intrínsecamente mala y causante de las desigualdades del mundo. Hay que destruirla, o disminuirla con toda suerte de obstrucciones, para fortalecer al Estado en la toma de decisiones en todo lo que concierne al mercado y a la conducta humana.

En términos más amplios, cree en el Gobierno Global regido por unos pocos que saben más que los demás para redistribuir la riqueza y terminar con las guerras, las controversias y el predominio de unas naciones sobre otras, singularmente los Estados Unidos, que se creen una nación excepcional en la historia.

El problema clave es que todos los ensayos utopistas han fracasado, porque se basan en el uso de la fuerza para suprimir la libertad de disentir de los dictados de la autocracia. No obstante esa evidencia, la idea del utopismo no ha desaparecido, como parecía insinuar el filósofo Francis Fkuyama al aseverar que la historia ha concluído con la caída del imperio soviético.

Quizás quiso decir que, tras el colapso comunista, ya no quedaban dudas acerca de cuál era y es el camino hacia la prosperidad de la especie humana: la democracia en libertad para producir, crear, discutir, viajar y elegir temporal y alternativamente a los encargados del poder. Poder que no podría ser centralizado, sino disperso en tres que mutuamente se controlen para evitar excesos.

Pese a las evidencias, hay quienes aún creen en el Gobierno Global como solución a las contradicciones del ser humano. Obama y los del establishment de los partidos republicano y demócrata, creen en ese mito, quieren perpetuar la utopía o bien con él o con Romney.

George Soros, un judío húngaro que escapó del Holocausto y se convirtió aquí en multibillonario, favorece el concepto del gobierno global y financia programas y movimientos orientados en esa dirección. A Obama le dió 24 millones de dólares para su campaña del 2008 y recientemente en Davos, Suiza, dijo a los “dueños” del mundo allí reunidos que estuvieran tranquilos, que el proceso electoral en USA va bien pues gane Obama (la reelección) o Romney, todo seguirá igual.

A menos que en la Convención del GOP en Tampa, en junio próximo, haya un vuelco en el partido y el favorito del establishment Mitt Romney, hasta hoy puntero en la lid, sea derrotado por Newt Gingrich. Faltan aún largos seis meses para dilucidar la incógnita.

Sunday, January 22, 2012

¿GINGRICH PESIDENTE?

¿Por qué Newt Gingrich ganó en las primarias de South Carolina y con tan alto margen? Porque planteó escoger entre el estatismo que ha sido la tónica de gobierno de Obama y el rescate y consolidación del sistema de libre empresa y libre mercado que ha engrandecido a esta nación.

Newt, que triunfó con el 40% de los votos frente al 28% de su más cercano rival, Mitt Romney, dijo que él tenía la más clara propuesta para lograr la restauración de los principios sustantivos de este país y que su pasado de más de 40 años en la política como conservador era una garantía de que la pondría en efecto al llegar a la Casa Blanca en enero del 2013.

A Romney lo calificó de “moderado”, que en el lenguaje moderno significa aquí alguien que pretende contemporizar con el sector demócrata opuesto para supuestamente ganar adeptos entre los independientes. Eso es lo que hizo John McCain en las elecciones presidenciales del 2008 y perdió frente a Obama.

Para Newt, la situación a la que Obama ha llevado al país no permite vacilaciones ni circunloquios. El objetivo es impedir a Obama que se entronice cuatro años más, pues ello acabaría con todo lo excepcional que ha sido este país desde que se fundó hace más de 200 años.

La mayoría, acaso el 80% de ciudadanos, rechaza la tendencia hacia el socialismo estilo europeo de Obama. Así lo demostró con las elecciones de noviembre del 2010, cuando los republicanos se impusieron de manera contundente en la selección de legisladores, gobernadores y otros cargos de votación popular.

A lo que se opusieron, razona Newt, es al excesivo gasto público que elevó en 3.5 trillones de dólares la deuda pública para un total de 16 trillones, cifra que es mayor que el total de la riqueza nacional. Simultáneamente incrementó las regulaciones y obstrucciones a la inversión privada, lo que redujo el empleo a casi el 9% y al doble entre los negros.

Para contrarrestar el desempleo lo que Obama hizo es generar más deuda con más dinero fiscal para “food stamps” o subsidio para alimentos y exteder a 99 semanas las pensiones por desempleo. Esto llevó a Newt a asegurar que Obama es el “Food Stamp” President, que agrava la dependencia de las dádivas fiscales, sin solucionar el desempleo.

¿Qué es preferible? preguntó Newt en un foro: ser un presidente campeón de los “food stamps” o un presidente campeón de los “pay checks”, o sea los salarios pagados por trabajo cumplido. Alguien sugirió que Newt hacía alusiones racistas negativas, en la suposición de que los receptores de “food stamps” son negros en su mayoría. Pero las estadísticas demuestran lo contrario: son los blancos.

La posición de Gingrich sobre la alternativa de estilo y filosofía de gobierno es crucial, dado que en los tiempos modernos ha arreciado la influencia de quienes creen que los problemas sociales de inequidad y pobreza se pueden y deben resolver con una mayor ingerencia del Estado.

Esta visión no es nueva. Es, más aún, tan vieja como la humanidad y siempre ha probado que fracasa. Brota del instinto primario de individuos acaso sinceros dolidos de los que no tienen, de los que sufren, de los débiles. Que quisieran que las diferencias desaparezcan erigiendo en la tierra un reino de armonía, paz e igualdad perpetuas.

Son los utopistas, cuyo nombre deriva de la Utopía de Thomas More y que se enlazan con la República de Platón, el Leviatán de Thomas Hobbes o más recientemente con el Manifiesto Comunista de Carlos Marx. Los esfuerzos por concentrar el reparto de felicidad desde un gobierno de iluminados, han terminado siempre en corrupción y miseria.

Con la Revolución Francesa y el Terror, se pretendió imponer los principios de Libertad, Igualdad y Fraternidad de manera universal, pero ello resultó imposible. Libertad e igualdad no son valores equivalentes. Si prevalece la libertad, no se tiene igualdad y si se impone la igualdad, se pierde la libertad. Sin libertad ¿qué fraternidad es factible?

(En democracia, igualdad se entiende solo como igualdad de los ciudadanos ante la ley e igualdad de oportunidades sin discriminación. Toca a cada individuo desarrollar sus aptitudes en libertad y libre competencia, dentro del marco de la ley que evite abusos. Esta noción no conduce necesariamente a igualdad de resultados, el objetivo inalcanzable de los utopistas)

Los marxistas, socialistas y fascistas, todos de raíz utópica, hicieron caso omiso de esta realidad y precipitaron al mundo a dos guerras mundiales con millones de muertos, heridos y destrucción. Trataron de imponer la igualdad a sangre y fuego, controlando las economías desde el centro del gobierno, anulando la iniciativa privado y encarcelando o aniquilando a los que cuestionaron la utopías y su metodología.

La evidencia histórica no ha sido suficiente para que el pensamiento evolucione paralelamente. Persiste en muchos la utopía fascista/socialista, con distintos ribetes. En la Europa Occidental, no obstante la tragedia que se vivió con las dos grandes guerras, al término de la Segunda se extendió la obsesión estatista, reflejada en un estado de bienestar a costa de engrosar la deuda pública hasta el límite de la bancarrota de ahora.

Los europeos, presionados por los alemanes con una economía más resistente a la crisis, están conminados a rectificar o “morir” en términos de ser expulsados de la Unión Europea y la eurozona. La receta, con variantes, es liquidar al estado de bienestar, frenar el gasto y la deuda y permitir la libre inversión y el mercado de competencia.

Mientras los europeos buscan salir de esa crisis, Obama está llevando a los Estados Unidos a ese despeñadero. La deuda y el desempleo son sus mejores logros. Quiere ahondar la crisis con el Obamacare, que repudia la mayoría del pueblo. Ha resuelto bajar en 3.5 trillones el presupuesto de defensa cortando los programas de modernización de armas y equipos, reduciendo personal y eliminando la presencia militar en sitios estratégicos del globo.

No es eso lo que quiere la mayoría. Pero la minoría radical está en el poder con Obama y no le importa violar procedimientos y normas constitucionales para imponer su credo de destrucción del sistema. Newt ha interpretado bien esa ofensiva y quiere detener a la minoría antes de que sea tarde. Los republicanos de South Carolina lo respaldaron y lo mismo se espera en la siguiente contienda en Florida, el 31 de este mes.

Romney, un mormón en campaña presidencial desde que en el 2008 perdió la nominación frente a McCain, tiene mucho dinero pero no el don de la persuasión que tiene Newt. Y su pasado de vacilaciones frente a principios clave republicanos como el aborto, el matrimonio gay, la política de no más impuestos y menos influjo estatal en la vida ciudadana, flota en su contra y lo colocan como muy débil rival frentre a Obama.

Hay otros dos pre candidatos que continúan en la contienda. Ron Paul, que no es republicano sino libertario y Rick Santorum, miembro del Opus Dei. Paul quiere persistir, no para ganar sino para continuar divulgando su mensaje que apela sobre todo a los jóvenes y adolescentes, contra la guerra y la corrupción. En South Carolina quedó úlimo, con el 13% de los votos.

Santorum aspiraba a ganar esa elección, con el fuerte voto evangélico que esperaba con el respaldo en su favor de una convención evangélica en Texas. Solo consiguió el 17% pero no quiere retirarse, como Bachman, Perry y Huntsman, no obstante que sus posibilidades de triunfo son nulas en Florida y los restantes 46 estados.

Si se retirara, el beneficiario sería Gingrich. Los votos de Santorum son votos anti Romney y, por cierto, anti Obama. Retirado Santorum, es obvio suponer que sus seguidores votarían por Newt, agrandando las diferencias frente a Romney. Así ocurriría que un católico, como Newt, se impondría a un mormón. Y que si es nominado y derrota a Obama, se convertiría en el segundo católico en llegar a la Casa Blanca, luego de John F Kennedy.

Pero si la obstrucción de Santorum dificulta el avance de Newt, Romney sería el nominado. Y si éste, con la misma personalidad de McCain pierde frente a Obama, entonces un católico habría facilitado el triunfo de quien no se sabe bien si es cristiano o musulmán. Los que apoyan a Santorum ¿quieren correrse ese riesgo?

Es interesante la puesta en circulación en estos mismos días de la primaria republicana del último libro de Mark R.Levin, “Ameritopia”. El autor analiza con profundidad y sabiduría el problema del pensamiento utópico a lo largo de la historia, sustentándose en los autores antes citados y en otros como Adam Smith, John Locke, Charles Montesquieu, Alexis de Tocqueville.

Los interesados en leer la obra pueden adquirirla desde cualquier sitio del orbe vía e-book por Internet. Cuesta $12.99. Portentos de la tecnología...

Sunday, January 15, 2012

EL DILEMA DE ROMNEY: UN PAPÁ MEXICANO

Muchos se empeñan en que Mitt Romney, ex gobernador de Massachusetts y mormón, sea el candidato que el partido republicano escoja para que le dispute la presidencia de la República al demócrata Barack Hussein Obama, en el poder.

Romney triunfó en las dos primeras elecciones de las primarias en Iowa y New Hempshire y aparentemente volverá a ganar en las de Carolina del Sur del próximo sábado. Pero el proceso es largo y tendrán que registrarse los votos en los restantes 47 Estados de la Unión hasta junio venidero.

Las críticas a Romney se concentran en su falta de credibilidad como candidato 100% conservador y republicano. En realidad, ha sido voluble en lo que se refiere a principios sustantivos de este sector, como la oposición al aborto y el matrimonio gay, o el aumento de impuestos. Cuando fue gobernador actuó como demócrata en esos puntos.

Los que lo critican dicen que su cambio obedece no tanto a conversión por convicción, sino a conveniencia política. Desde que se postuló a la presidencia y perdió en las primarias republicanas del 2008 y ahora, su plataforma se ha basado en la defensa de la vida, el matrimonio entre un hombre y una mujer y la reducción del gasto y baja de impuestos.

En Massachusetts creó el sistema de salud mandatorio para todos, el cual sirvió de modelo al Obamacare que los republicanos rechazan y prometen anularlo si llegan al poder en noviembre. Romney, desde que decidió volverse a postular para el 2012, ha estado en permanente campaña y una de sus promesas también ha sido bloquear el Obamacare.

En materia de inmigración se ha alineado con la línea más recalcitrante y obtusa del partido republicano, según la cual no cabe ningún acuerdo para facilitar una ruta hacia la legalización de 12 millones o más inmigrantes, que se han radicado en este país por negligencia de regímenes de ambos partidos.

Newt Gingrich, el ex presidente de la Cámara de Representanes y todavía el mayor contendor de Romney en las primarias, ha optado por una posición más realista. Cree, como lo quiso el presidente George W Bush, que la deportación de 12 o más millones de inmigranes ilegales no solo es impráctica, sino inhumana y contraproducente para los intereses nacionales.

Por tanto, sugiere que se los trámites conducentes a la legalización se faciliten a quienes hayan permanecido en el país 25 o más años, hayan cumplido con las leyes internas, creado familia y vínculos y demostrado un enraizamiento auténtico a esta sociedad. Para otros casos se aplicarían reglas más estrictas, continuaría el control de fronteras y en ninguna instancia se hablaría de amnistía, como ha sugerido Obama.

Romney es impermeable a todo realismo frente al problema, lo que por cierto irrita y aleja al electorado de origen hispano, sector mayoritario de los inmigrantes. Según los analistas, ningún candidato presidencial podrá ganar sin el respaldo hispano de al menos el 40% o más, entendiéndose por cierto que el ilegal no tiene derecho a votar.

Sorprende Romney que si bien ha cambiado de posición en asuntos clave para ganar adeptos, no lo ha hecho en el de inmigración. Máxime si él hubiese podido hacer uso de un nexo muy singular con lo hispano, para exaltarlo y usufructuar de él: que su padre George Romney, que levantó una inmensa fortuna y que fue también gobernador en Michigan, nació en Chihuaha, México.

Pero Romney no solo ha ignorado en su campaña este detalle de su pasado, sino que se ha lanzado implacable contra la inmigración ilegal, que en su mayoría es de México, para pedir mano dura para expulsarlos y para bloquear las fronteras. ¿Por qué? ¿Hay acaso alguna razón oculta aún no conocida?

Si la verdadera historia familiar de los Romney saltara ya, antes de las primarias del sábado, podría sucitarse una convulsión. Porque, según la Constitución de México en su Artículo 30 son mexicanos "(I. LOS QUE NAZCAN EN TERRITORIO DE LA REPUBLICA, SEA CUAL FUERE LA NACIONALIDAD DE SUS PADRES; (REFORMADO MEDIANTE DECRETO PUBLICADO EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACION EL 18 DE ENERO DE 1934. MODIFICADO POR LA REIMPRESION DE LA CONSTITUCION, PUBLICADA EN EL DIARIO OFICIAL DE LA FEDERACION EL 6 DE OCTUBRE DE 1986)".

Si tal es el caso, históricamente probado, entonces la Constitución de los Estados Unidos le impediría a Mitt Romney postularse a la presidencia. Para postularse, a los ciudadanos norteamericanos se les exige no solo haber nacido en territorio norteamericano sino ser hijos de padre y madre nacidos en los Estados Unidos (natural born citizens).

El bisabuelo de Mitt, Miles Park Romney, huyó de Utah en 1884 para evitar la persecución a la poligamia de los mormones, a fin de casarse con su quinta mujer. Se instaló en una colonia religiosa de Chihuaha y allí tuvo una prolífica familia con sus múltiples mujeres. En 1907 nació George, padre de Mitt. Pero cuando éste tenía 5 años de edad estalló la Revolución Mexicana y sus padres armaron viaje de retorno a Utah, capital del mormonismo, que muchos consideran es solo un culto fabricado por Joseph Smith en 1823.

George Romney, con su enorme fortuna, quiso como su hijo dar el salto de la gobernación a la Casa Blanca. Pero tuvo que renunciar a ese sueño, porque era obvio que no podría por no haber nacido en territorio norteamericano. Los demócratas pretendieron utilizar el mismo argumento contra John McCain, candidato republicano en las elecciones del 2008, nacido en la zona del Canal de Panamá.

El Congreso, entonces dominado por los demócratas, acogió el pedido contra McCain, pero a la postre lo desechó al concluír que el padre de John, almirante de la Armada, estaba acantonado en la Zona del Canal, en territorio militar de los Estados Unidos, cuando nació John. Nunca más se volvió a hablar del tema y la campaña continuó hasta el triunfo de Obama.

Pero el caso de Obama es peor. Su padre era de Kenya y al momento de nacer Barack, no se sabe si en Hawaii o en Kenya, ese país era colonia del Reino Unido. Nunca el papá Obama se radicó ni nacionalizó en los Estados Unidos. Nunca Barack Hussein presentó su certificado de nacimiento, ni sus pasaportes, ni pruebas de su vida en las escuelas de Hawaii, Kenya, Indonesia u otros lugares.

Los republicanos, alentados por el caso McCain, intentaron un alegato contra Obama en el Congreso. Ni siquiera se registró el ingreso del caso, menos se lo discutió. La Corte Suprema se excusó igual de conocer la polémica demanda. Cuando finalmente Obama exhibió su certificado, éste estaba plagado de errores, detectables no solo por investigación gráfica sino en su redacción. Por ejemplo, se dice que el padre de Barack, nacido en el decenio de 1960, era “afroafricano”, cuando ese calificativo no se usó sino años después de la formal terminación de la segregación racial. O el nombre errado de la clínica donde supuestamente nació Obama.

La precisión de que padre y madre del aspirante a presidente sean “natural born citizens” puede aparecer extrema, sobre todo en consideración a que USA es un país de inmigrantes. Pero la cláusula no ha sido modificada y hay que respetarla. Se la ideó cuando los Estados Unidos estaban en guerra con el Reino Unido y se buscaba garantizar más allá de toda duda la lealtad de los futuros dirigentes de esta nación.

Si Romney sale nominado, la controversia de seguro se ocultará, pues a ninguno de los dos contendientes les convendría sacarla a flote pues ello equivaldría “a un suicidio al alimón”. Si el tema no surge hasta el sábado próximo en Carolina del Sur y gana Romney, la polémica se archivará.

A menos que el porcentaje de ventaja de Romney sea mínima y subsista una leve esperanza de que aflore la verdad en la Florida, que tendrá elecciones el 31 de este mes. En este Estado la votación de la mayoría de hispanos podría ser decisiva en cuanto a Romney se refiere.