Wednesday, October 18, 2017

UNA PRENSA SECUESTRADA

En Estados Unidos, la mayoría de los medios de comunicación escritos y audiovisuales, con gigantes como el The New York Times o la CNN, se han  descarrilado y resistido a reencontrar la pista del verdadero periodismo  profesional, que es informar con objetividad.
James O´Keefe, un joven periodista que no se ha dejado arrastrar por esa corriente degenerativa de la profesión, ha emprendido por cuenta propia una cruzada de contornos épicos para desenmascarar a los medios que manipulan la verdad con un objetivo político izquierdista/progresista.
Anteriormente O´Keefe cobró fama por sus reportajes que pusieron en evidencia, mediante grabaciones audiovisuales secretas, el mercado de partes de fetos de los abortos que, legalmente y con fondos del Estado, realizan diariamente las  agencias del Planned Parenthood. El macabro mercado se concierta entre las agencias y clientes privados.
Esta vez la investigación se centra en el The New York Times, también con cámaras escondidas. Son varias entrevistas a reporteros y editores, en las que se transluce que la política del Diario no es servir de intérprete objetivo entre el hecho noticioso y el lector, sino ser un censor de la noticia para administrarla, vetarla o editarla con fines políticos.
En la última entrega de esos diálogos, la periodista del NYT entrevistada, que cree que habla off the record, estalla en odio contra de Donald Trump e inclusive contra Mike Pence, confirmando que el Diario busca presentar las informaciones de esos personajes para anularlos, primero cuando fueron  candidatos, luego como gobernantes.
La indignación de Trump contra la “gran prensa”, por la nula o maliciosa cobertura recibida, se justifica con las delaciones publicadas por el reportero O´Keefe en la serie que ha titulado “American Pravda”, en alusión al diario oficial “Verdad” del partido comunista de la extinta URSS. Lo que reclamaba y reclama Trump no es una prensa “positiva” sino objetiva.
Por fortuna y pese al poder de medios como el citado NYT, o el The Washington Post, estaciones de TV como CNN, CBS, NBC y en menor medida radios, su influjo no es total como pudo haber sido hace algunos decenios cuando reinaban solo tres estaciones de TV nacionales. Ahora existen FOXNews, otras y sobre todos los llamados “medios sociales” que han contribuído a romper el monopolio.
Un ejemplo saliente en este caso es el de O´Keefe, cuyo último video   se transcribe. Con su aporte y la entereza inquebrantable de Trump, los medios sesgados están perdiendo la batalla de credibilidad y sus suscriptores no logran expandirse más allá de los habituales, que no admiten otro pensamiento que no sea el “progresista”.
El “progresismo”, que aquí es calificado también como liberal, es una versión siglo XXI del socialismo/comunismo que afloró hace cien años y que se volvió ruso con Lenin y Stalin, italiano con Mussolini, nacional socialista con Hitler. La tendencia camuflada tiene en sus garras hoy al partido demócrata de los Estados Unidos: ganó las elecciones con Obama y casi se prolonga con Hillary Clinton.
Dicta la Historia a su modo en escuelas, colegios y universidades y de allí salen, adoctrinados, los profesores y periodistas encargados de esparcir la nueva “buena” nueva: que los Estados Unidos es causa de los males del mundo, que el capitalismo es perverso y hay que suplantarlo por el colectivismo, que hay que abolir su Constitución, que Trump es un blanco supremacista esclavista y nazista.
Son acusaciones que atentan contra el sentido común, por lo cual pronto quedarán sepultadas en el olvido. Distinta habría sido la suerte si ganaba, como lo vaticinaban todos los medios demócrata/progresistas, Hillary o su coideario Bernie Sanders. Pero quien salió victorioso es Trump y con él la ideología verdaderamente liberal y demócrata que ha hecho grande a este país.
Cuán distinta la suerte de otras naciones, donde la libertad parece que fuera dada por los gobiernos como una limosna y no como un derecho consustancial a la soberanía popular. En el Ecuador, por ejemplo, Correa implantó una ley de prensa o ley mordaza que implica pre censura del gobierno para repartir libertad de información con cuenta gotas, conforme a los caprichos del gobernante.
El proyecto de ley fue aprobado siguiendo los procesos reglamentarios, sin protestas visibles ni válidas de periodistas, ni de sus gremios, ni de los empresarios de los medios. La humillación es total y ha sido bienvenida por los humillados. Suerte que la situación sea distinta en este país. 

Monday, October 16, 2017

UN "FASCISTA" LEGALISTA

Los demócratas progresistas y los republicanos que les hacen el juego se están quedando sin argumentos para tratar de justificar sus ataques contra el Presidentre Trump, en sus vanos intentos por torpedear su gestión.
La cada vez más debilitada acusación de que ganó la Casa Blanca con apoyo del Presidente ruso Vladimir Putin ha cedido paso a la violencia de los grupos autodenominados antifascistas y anti supremacistas, que han querido identificar a Trump como neo nazi.
El tema se exacerbó con el incidente de Charlotteville, Virginia, cuando hubo enfrentamientos entre grupos antifascistas y otros que se oponían a la destrucción de un monumento al general Robert E. Lee, que comandó las fuerzas sureñas en la Guerra Civil.
La gresca dejó un muerto. Trump criticó, con razón, que la violencia vino de las dos partes y que ambos eran igualmente condenables. Fue criticado incluso por gente de su partido, por no haber cargado toda la culpa a la facción que se identificaba con del general Lee.
Los manifestantes argüían que el monumento es Historia, sin defender la posición esclavista del Sur, dominada por los demócratas. Ellos tenían permiso para expresar su protesta, que no la tenían grupos como Antifa (antifascista), que enmasacarados blandían garrotes para castigar a sus opositores.
En el caso de Charlotteville, como en tantos otros Trump, se alineó con la ley. Los grupos supuestamente antifascistas originaron la violencia en el campo y debieron haber sido frenados a tiempo por la policía por carecer de  autorización y por estar embozados, lo que es ilegal.
Igual está ocurriendo en el plano internacional. Corea del Norte ha evadido el cumplimiento de los acuerdos con Naciones Unidas y ha desarrollado un armamento militar que amenaza con convertirse en nuclear, con la venia e incluso la ayuda de los anteriores presidentes norteamericanos y aliados.
Esa complicidad Trump ha resuelto terminarla con una efectiva diplomacia que ha logrado el respaldo unánime no solo del Consejo de Seguridad sino prácticamente de todas las naciones, para cercar al tirano y obligarlo a terminar con su amenazante programa nuclear.
Parecida estrategia está aplicando con Irán y el acuerdo que firmó con Obama para desarrollar en secreto su poder nuclear en diez años, con la ayuda financiera de 1.500 billones de dólares, incluído un embarque aéreo con dinero cash. El acuerdo debió pasar por el Senado, pero Obama lo esquivó con la complicidad del senador republicano Bob Corker.
El acuerdo no fue ratificado por Trump, quien lo puso en manos del Congreso para que lo estudie y se pronuncie, como manda la Constitución. Corker buscaba la reelección en Tennessee, pero la retiró luego de que el Presidente le negó su respaldo por su paticipación en el Acuerdo con Irán. Ahora Corker, que renunció a la reelección, es anti Trump.
Siempre en búsqueda de aplicar la ley, Trump confiaba en que el Congreso anularía el Obamacare ipso facto, por quebrado y por inconstitucional y porque los republicanos en ambas Cámaras, en las que son mayoría, habían hecho promesa unánime de anularla durante la campaña electoral (y que votaron 61 veces en contra durante siete años). No fue así, debido a la traición especialmente del senador John McCain.
Dado que el proceso de anulación quedó aplazado para el próximo año, el  mandatario tuvo que decidir qué hacer con la quiebra de la ley causada por la falta de asociados al Obamacare, por impago, por alzas en primas y otras causas. Obama mintió al decir que los costos se reducirían: ocurrió lo contrario.
No hubo suficiente número de jóvenes afiliados, que prefirieron pagar o no  la multa, lo que desfinanció la ley obligatoria. Durante su mandato, Obama optó por subsidiar a las aseguradoras, con fondos asignados sin autorización del Congreso, violando la Constitución. (Como se la violó con la obligatoriedad de adquirir pólizas).
¿Qué es lo que hizo Trump? Ordenó cancelar el pago de esos subsidios, por inconstitucional. Es lo mismo que hizo al no prolongar la protección de Obama a los “dreamers” (que llegaron de niños a este país junto con sus padres por la vía ilegal). En ambos casos, subisidio para el Obamacare y “dreamers”, será el Congreso el que se pronuncie.
Mientras tanto, el Presidente abre las fronteras para la libre competencia entre aseguradoras de salud, para que la gente opte por los mejores precios del mercado nacional. Para ello puede asociarse y reducir costos. En concordancia, se levanta la obligatoriedad para la adquisición de pólizas y se elimina la pena de multas.
El objetivo de Obama (y el de Hillary Clinton y Bernie Sanders y demás demoprogresistas)  era la socialización de los servicios de salud, con un solo proveedor, el Estado. El paso dado por Trump es en la dirección contraria, el fortalecimiento del sistema de competencia de mercado como mecanismo óptimo de mejora de servicios y precios. 
Ciertamente el debate en el Congreso no debió centrarse en “abolir y reemplazar” al Obamacare, sino simplemente en “abolir” ese instrumento  encubierto orientado a destruir el sistema preexistente de libre mercado, que ha probado ser el más eficiente del mundo. Con deficiencias y vacíos que había y hay que superar, pero  para perfeccionarlo, no para destruirlo. 

Extraño fascista, neonazi, supremacista, misoginista este señor Trump que no  deja de decir que su preocupación máxima es cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, mandato que su antecesor ignoró. Y que ha propuesto como jefe de seguridad de la nación, Homeland Security, nada menos que a una mujer: Kirstjen Nielsen.

Wednesday, October 11, 2017

¿MÁS O MENOS IMPUESTOS?

Si uno se ubica en el lado de los contribuyentes, la respuesta sería obvia:  menos impuestos. Siempre que el que opine no esté corroído por el virus del “progresismo” demócrata/izquierdista que busca fortalecer al Ejecutivo, como solución a todos los problemas de la comunidad.
Los que piensan de otra manera, como los republicanos e independientes que respaldan a Donald J. Trump, juzgan que una reforma tributaria que simplifique el esquema e incluya una reducción general de impuestos estimularía la economía y consolidaría el sistema democrático capitalista.
La Declaración de la Independencia y la Constitución de los Estados Unidos determinan que el poder reside en el pueblo, no en el gobierno. El pueblo delega su poder temporalmente al gobierno para que garantice las libertades ciudadanas y elabore leyes y cuide que se cumplan, para  así garantizar la armonía social.
Al gobierno, con ese fin, se lo dividió en tres ramas para que mutuamente se controlen para evitar excesos. Sus representantes son elegidos directa e indirectamente por votación popular. En ningún caso el Ejecutivo podrá crear impuestos o dictar leyes, atribución vedada igualmente a las Cortes de Justicia.
La mayor carga de responsabilidad del poder popular recae en la rama legislativa, en la Federal y en la de cada uno de los 50 Estados. Desafortunadamente, en los últimos decenios el Congreso Federal ha ido cediendo parte de sus atribuciones al Ejecutivo y a la Corte Suprema, que han comenzado a legislar y regular pese a prohibirlo la Constitución.
El Ejecutivo, sobre todo con Obama, ha expedido más de 4.000 leyes, con más de 90.000 regulaciones (Véase el cuadro) que técnica y constitucionalmente debían tener la venia del Congreso. Lo ha hecho a través de organizaciones para la protección del medio ambiente, o de la energía y similares, autorizadas por los propios legisladores.
El proceso democrático se ha entorpecido y envilecido en los últimos años, como ocurrió con el Obamacare y su mandato inconstitucional para la adquisición de pólizas de salud. La demanda contra le ley llegó a la Corte Suprema pero fue desechada con el voto dirimente del Presidente de la Corte, el republicano John Roberts. 
La misma Corte violó la Constitución al legalizar el sacrificio de los niños nonatos mediante el aborto. El Congreso se niega a rechazar esa decisión opuesta al principio básico de defensa de la vida que estipula la Carta Magna. Igual sucedió con la admisión de legalidad del matirmonio homosexual, repudiado en los referendos que se han  realizado en 37 Estados.
Los partidarios de Trump confiaban en que la confusión terminaría con las pasadas elecciones, debido a que el GOP captó, además de la Casa Blanca, la mayoría de las gobernaciones estatales y la mayoría en las dos cámaras del Congreso Fedreal y la mayoría también de los congresos estatales. Pero la realidad ha sido frustrante.
Aparte del nombramiento de Neil Gorsuch como noveno juez de la Corte Suprema de Justicia, ningún otro logro de importancia de la agenda de Trump se ha concretado hasta la fecha, debido a la traición de algunos senadores republicanos. Todos ellos prometieron, por ejemplo, anular el Obamacare de inmediato, pero nunca se obtuvo mayoría.
Trump ha dicho que la batalla no está perdida, aunque si aplazada hasta el año próximo. Mientras tanto y puesto que el Obamacare está quebrado, ha anunciado que recurrirá a arbitrios legales fuera del Congreso para mitigar el impacto negativo, como abrir las fronteras estatales a la competencia de las aseguradoras, exonerar de multas a los que no se afilien, formación de grupos de asociados, etc.
Ahora Trump se apresta a “vender” su proyecto de reforma y reducción de tributos. Obama duplicó irresponsablemente la deuda pública a a más 20.000 billones. Característica demócrata: aumentar excesivamente el gasto público, endeudamiento, incremento de impuestos. En Estados Unidos, ciudades en rojo como Detroit, Chicago, muchas de California, Puerto Rico, están quebradas, por obra de gobiernos demócrata/socialistas, como en Venezuela o Ecuador.
Para combatir el endeudamiento no cabe sino la opción de reducir el gasto y acelerar el desarrollo. La primera es de efecto lento pero la segunda puede alcanzar resultados más rápidos al simplificar la compleja fijación de los impuestos y exenciones (que implican evasiones y uso  de expertos tributarios), junto con la baja de las tasas impositivas.
La medida, si bien es republicana, fue aprobada en 1963 por John F. Kennedy, demócrata, con excelentes resultados y más tarde la repitió Ronald Reagan, republicano. En ambos casos la economía creció de una manera consistente y persistente, hasta que advinieron otros regímenes que descuidaron un manejo prolijo del gasto.
Los demócratas, que se autoproclaman defensores de la clase media y de los desposeídos, ya se han declarado opuestos al plan Trump para reducir y reformar el esquema tributario. Repiten, mintiendo, que va a beneficiar a los “ricos” en perjuicio de los pobres. El 50% de la población no paga el impuesto a la renta - la mayor recaudación tributaria proviene de menos del 10% de la población de más altos ingresos, que es la que crea riqueza y empleo.
Trump ha iniciado giras de promoción del plan por varios Estados, para presionar a los legisladores de su partido a que cumplan con la agenda que los llevó al poder. Si nuevamente hay tropiezos, parecería que la sola alternativa es iniciar una campaña para que en las elecciones de medio tiempo del 2018, la gente no reelija a ninguno de los legisladores que han traicionado a la causa.

Monday, October 9, 2017

UNA PRENSA OBJETIVA

Si el periodismo en los Estados Unidos recuperara de pronto esa condición inherente a la profesión que es la objetividad, es probable que otra sería la imagen que dentro y fuera del país generalmente se tiene del Presidente Donald J. Trump.
Al mandatario y a sus partidarios les enfurece lo sesgado de la mayoría de los medios de comunicación audiovisual y escrita y no reclaman, como mal se ha dicho, una “prensa positiva”, sino una información objetiva.
Porque al mencionar “positiva” podría suponerse que Trump implora adulo o supresión de crítica. No, ha dicho, lo que queremos es que se informe al público con veraciad acerca de las gestiones del gobierno, de lo que sobre ellas decimos, sin omisiones ni distorsiones.
Cuando al inicio del régimen Trump habló de política externa y reclamó a la OTAN que rectifique rumbos y aporte más al presupuesto, los medios alineados con la oposición demócrata, lo condenaron acusándolo de enemigo de la organización y de aislacionista.
Nada han informado, ni menos comentado, acerca de la posterior decisión de la OTAN de revisar los porcentajes de aporte presupuestario de sus miembros ni de reenfocar la prioridad de la lucha contra el terrorismo, tal como lo pidió en ambos casos el Presidente Trump.
Sobre el nuevo trato a Corea del Norte y China las condenas a Trump han sido igualmente implacables. No obstante, es evidente que el tirano de los cohetes está acorralado y que el rechazo a él fue unánime en el Consejo de Seguridad por 15 votos a 0, incluídos claro está China y Rusia.
La repulsiva capitulación de Obama ante Irán, con el cual firmó un acuerdo que le da luz verde a la nuclearización, con un obsequio de 15.000 millones de dólares, va camino de ser bloqueada y para ello contará con el apoyo del mundo árabe y de su mayor potencia, Arabia Saudita, otrora simiente del 9/11.
El acuerdo debió haber sido autorizado por el Senado, pero Obama violó una vez más la Constitución y la ignoró, con la complicidad del senador republicano por Tennessee Bob Corke, presiddnte del Comite de Relaciones Exterores del Senado, convertido en enemigo de Trump porque el Presidente se negó a apoyarlo (por esa causa) para su reelección en el 2018.
El ISIS, el primer Califato del siglo XXI que Obama ayudó a fundar con la retirada abrupta de tropas en el Irak, está en retirada gracias al repunte en los ataques antiterroristas. Acaba de anunciarse que 1.000 militantes del ISIS se retiran y entregan formalmente sus armas.
Si el periodismo fuese objetivo, ya se habría relievado que la acusación y los gastos multimillonarios para hallar vínculos de colisión entre el líder ruso Putin y Trump en las pasadas elecciones, es una farsa de la oposición.
Se nombró para el caso a un Investigador Especial, James Mueller, que ha contratado a otros 16 juristas para que lo ayuden. Pero su trabajo lleva ya más de nueve meses y no encuentran una sola pista. Según la ley, el nombramiento de un Investigador se justifica solo al constatarse la existencia de un crimen y la falta suficiente de pruebas.
En ningún caso se nombran comisiones o investigadores especiales para que busquen un crimen. Los nombramientos se dan sobre la base de la existencia del crimen (colisión en este caso), no sobre sospechas. Trump podría cancelar a Mueller, pero el clima político no le es propicio.
En el ámbito interno, los medios hacen esfuerzos de distorsión y omisión. Pretenden disminuir la verdadera ayuda dada a Puerto Rico azotada por los huracanes y prefieren destacar las mentiras de una alcaldesa (de entre 70 alcaldes), Yulin Cruz, que se desata en improperios contra el régimen.
Yulín Cruz aplaudió a Obama cuando perdonó al terrorista portorriqueño Oscar López Rivera, preso en Nueva York por asesinar a policías. López, como Yulín Cruz, lucha por la independencia de la Isla, tesis que no echa raíces en la población. La alcaldesa prometió a López un recibimiento triunfal en San Juan, en homenaje a su liberación.
La oposición no se limita al partido demócrata, se ha esparcido también al segmento pro establishment o pro pantano del GOP. Pese a ello, a que no se aprueba la abolición del Obamacare y a que aún no se consideran leyes para reducir impuestos y otras medidas de estímulo a la economía, ésta se ha robustecido de modo espectacular con Trump.
Estos hechos no son noticia de primera página. Pero si lo son rumores sobre supuestas divisiones internas del equipo Trump o especulaciones sobre determinadas frases del gobernante, dichas a viva voz o en Twitter, que muchas veces escapan al sentido del humor de los periodistas o que son deliberadamente mal interpretadas.
Mientras Trump brega con la oposición demócrata y de su propio partido, así como con la obstrucción de los medios, muchas de las promesas de campaña siguen cumpliéndose en cuanto no haya conflicto legal con el Congreso. Por ejemplo, con las regulaciones ejecutivas que su predecesor dictó al margen de la Legislatura para obstruír las libertades y la expansión de la economía.
Suprimió la obligatoriedad de los patronos a proveer anticonceptivos, que se negaban por razones religiosas o morales, como por ejemplo una institución regentadada por monjas. Igualmente levantó la prohibición para explotar carbón, que dejó en el desempleo a millares de personas. Otras regulaciones sobre uso de aguas y de medio ambiente se archivaron.
En materia de inmigración, Trump pide al Congreso clarificar leyes para evitar que se repita el fenómeno de los “dreamers” o soñadores, que son los hijos de inmigrantes ilegales que crecieron aquí y reclaman ahora la ciudadanía inmediata, protegidos temporalmente por Obama.
Trump pide que ningún niño ilegal sea admitido, esté o no acompañado y que tampoco se permita ingresar a parturientas con visas de turismo, cuya sola intención es dar a luz en suelo norteamericano para lograr la ciudadanía automática de sus hijos. Para los “dreamers” reclama un proceso riguroso de naturalización y, por supuesto, reclama la construcción del muro en toda la extensión de la frontera con México.

Tuesday, October 3, 2017

¿ESTADOS "UNIDOS"?

Las investigaciones continúan sobre las motivaciones que tuvo el asesino de Las Vegas para planear y ejecutar su diábolica matanza colectiva de 59 seres inocentes, que hirió a otros 527 y que con casi 30.000 aficionados asistían a un concierto de música country.
Las especulaciones abundan, pero acaso la que más se acerca a la verdad sea la que apunta a que el móvil fue asesinar a republicanos, en la presunción de que en el concierto del domingo se tocaba “country music”, género popular entre los americanos tradicionales, muchos de los cuales se identifican con Trump.
Hace unos tres meses se produjo otro atentado con idéntico fin, esa vez en un campo de entrenamiento de beisbol, cerca a Washington, la capital. Varios legisladores republicanos se reunieron allí muy temprano en la mañana para practicar, previo a un partido amistoso para reunir fondos con destino benéfico.
Sorpresivamente irrumpió un individuo armado que comenzó a disparar y la mortandad habría sido enorme si no hubiese intervenido a tiempo un policía de civil que lo mató. Quedó muy malherido el dirigente “whip” de la Cámara de Representantes, Steve Scalise, quien acaba de reintegrarse ayudado de muletas.
Las investigaciones revelaron que el asesino, James Hadkinson, obseso en su odio contra Trump, había estudiado con detenimiento el momento más propicio para castigar con la muerte a un grupo de legisladores partidarios del Presidente: una mañana como aquella, aún sin tránsito, sin testigos ni medidas de seguridad.
En el caso de Las Vegas, el asesino Stephen Paddock, que se suicidó al ser acorralado por la policía, había elegido una suite en el piso 32 del hotel  Mandalay desde cuyas ventanas era fácil lanzar una lluvia de balas contra los hombres, mujeres y niños concentrados al pie del hotel frente a la tarima con los cantantes e instrumentistas.
De lo que se ha llegado a conocer, se sabe que Paddock era un hombre de mucho dinero, aunque con deudas derivadas de su afición al juego. No tenía antecedentes penales y según su hermano, residente en Orlando, Florida, jamás dio muestras de violencia. Era solitario pero últimamente mantenía relaciones con una indonesia/australiana que podría estar de viaje a los Estados Unidos mañana. 
Si se confirma que viene o si de todos modos los investigadores logran comunicarse con ella, se obtendrá información invalorable sobre este personaje hasta el momento misterioso. Marilou Danley, la supuesta amiga o amante estaba en Tokio y luego en Filipinas, hasta hoy. Acababa de recibir un giro de 100.000 dólares de Paddock.
El frenesí contra Trump no tiene límite y está alimentado a diario por casi todos los periódicos, revistas y canales de TV y radio. Las encuestas dicen que solo el 5% de los espacios contiene información “positiva” sobre Trump, pero lo que Trump reclama no es información positiva sino objetiva. Lo que los medios hacen es distorsionar, ignorar, manipular hechos y dichos.
La masacre de Las Vegas sirvió a los demócratas y los medios para insistir en que se prohiba la venta de armas de fuego a los ciudadanos, garantizado por la Constitución. Padddock invirtió una fortuna para comprar casi 40 armas, la mayoría automáticas de venta prohibida. En Chicago existen las mayores restricciones y gobiernos demócratas por décadas, pero la crimimalidad es una de las más altas del país.
Los ciudadanos compran armas para defenderse (o para la cacería), luego de presentar las credenciales de ley. En Chicago y en todos los sitios, los criminales adquieren armas en los mercados negros, no para defenderse sino para asaltar, robar y matar. No siempre la policía llega con presteza para impedirlo, de ahí que los ciudadanos honestos busquen armarse para  defenderse.
La mayor criminalidad se da entre los negros. No a causa de su color sino de su forma de vida. La pobreza entre las parejas de negros casados era de un 8% hasta 1960. Con las medidas “protectivas” de subsidio de los demócratas el matrimonio se fracturó, se multiplicaron las madres solteras, pulularon los niños y adolescentes sueltos en los ghettos y la criminalidad subió.
La delincuencia se combate con la Policía y entre los policías hay también ciudadanos negros. El número de detenidos en urbes conflictivas como Chicago, Baltimore  y similares crece entre los negros y es a ello lo que los demócratas se refieren cuando hablan en contra de la brutalidad policial, los policías que evitan que haya más negros asesinados por negros en las calles de Chicago.
Para protestar por la “police brutality” los jugadores negros de fútbol americano decidieron irrespetar a la bandera y al himno de los Estados Unidos. Cuando Trump y millones de americanos protestaron contra esa irreverente forma de protestar, los negros ahora se entrelazan entre si de pie, para demostrar que luchan por la “justicia social”.
La justicia es justicia. No es ni social ni antisocial. Es buena o mala se ciña o no a la ley. Pero últimamente los izquierdistas le han añadido el término “social”, que no otra cosa quiere decir sino justicia distributiva, redistribución de ingresos e igualación de resultados. O sea socialismo y negativa a los principios de división de poderes de la Constitución a cambio de un Ejecutivo omnímodo.

Friday, September 29, 2017

¿DECADENCIA MORAL?

¿Estados Unidos es un país moralmente enfermo? Buchanan analiza esta interrogante:

Judge Moore & God's Law


Judge Moore & God's Law
When elected chief justice of the Alabama Supreme Court in 2000, Judge Roy Moore installed in his courthouse a monument with the Ten Commandments that Moses brought down from Mount Sinai carved into it.
Told by a federal court his monument violated the separation of church and state, Moore refused to remove it and was suspended -- to become famous as "The Ten Commandments Judge."
Roy Moore is now the Republican candidate for the Senate from Alabama, having routed Sen. Luther Strange, whom President Trump endorsed and campaigned for.
Moore's primary win is a fire bell in the night for GOP senators in 2018. And should he defeat his Democratic opponent, the judge will be coming to Capitol Hill, gunning for Mitch McConnell.
Yet it is the moral convictions of the candidate that make this an interesting race for all Americans. For Moore is a social conservative of a species that is almost extinct in Washington.
He believes that man-made law must conform to the "Laws of Nature and of Nature's God," as written in Jefferson's Declaration of Independence.
If a law contradicts God's law, it is invalid, nonbinding. In some cases, civil disobedience, deliberate violation of such a law, may be the moral duty of a Christian.
Moore believes God's Law is even above the Constitution, at least as interpreted by recent Supreme Courts.
Homosexuality, an abomination in the Old Testament, Moore sees as "an inherent evil." When the high court, in Obergefell v. Hodges, discovered a constitutional right to same-sex marriage, Moore, back on the Alabama court, defied the decision, was suspended again and resigned.
Postmodern America may see the judge as a refugee from the Neolithic period. Yet, his convictions, and how he has stood by them, are going to attract folks beyond Alabama. And the judge's views on God, man, and law are not without a distinguished paternity.
In his "Letter from Birmingham Jail," Dr. King wrote: "(T)here are two types of laws: there are just laws, and there are unjust laws. I would agree with St. Augustine that 'An unjust law is no law at all.'...
"A just law is a man-made code that squares with the moral law, or the law of God. An unjust law is a code that is out of harmony with the moral law. To put it in the terms of St. Thomas Aquinas, an unjust law is a human law that is not rooted in eternal and natural law."
In his Declaration, Jefferson wrote that all men are endowed by their "Creator" with inalienable rights, and among these is the right to life.
Many Christians believe that what the Supreme Court did in Roe v. Wade -- declare an unborn child's right to life contingent upon whether its mother wishes to end it -- violates God's law, "Thou shalt not kill."
Throughout our history, people acting upon such beliefs have defied laws, and are today celebrated for it.
Abolitionists, in violation of laws they believed immoral, set up the Underground Railroad to help slaves escape to freedom. King believed that laws imposing racial segregation violated the American "creed" that "all men are created equal" and acted on that belief.
Thomas More is considered by Catholics to be a saint and moral hero for defying Henry VIII's demand, among others, that he endorse a lie, that the king's marriage to Anne Boleyn was not adultery.
Early Christians accepted martyrdom rather than obey laws of the Caesars and burn incense to the gods of Rome.
After Hitler took power in 1933, he authorized the eradication of "useless eaters" in the Third Reich. Those who condemned these laws as violations of God's law, and even attempted to assassinate Hitler in 1944, are today regarded as moral heroes.
Moore, should he win, is going to become an object of fascination in The Secular City. Yet his questions and concerns are those of the silent millions on the losing side of America's culture war.
Is the USA still a good and Godly country when 55 million abortions have been performed with the sanction of law in 45 years?
Do court decisions that force Christians to act against their religious beliefs have to be obeyed? What is the duty of Christians in a paganized and perverted society?
What is taking place today is a growing alienation of one-half of the country from the other, a growing belief of millions of Americans that our society has become morally sick.
Christianity and the moral truths it has taught for 2,000 years have been deposed from the pre-eminent position they held until after World War II, and are now rejected as a source of law. They have been replaced by the tenets of a secular humanism that is the prevailing orthodoxy of our new cultural, social and intellectual elites.
If elected, Judge Moore, one imagines, will not be rendering respectfully unto the new Caesar. 

Wednesday, September 27, 2017

NEGROS MALAGRADECIDOS

No solo los jugadores de fútbol americano negros, sino todos los que aquí se autoclasifican como afroamericanos deberían arrodillarse, pero no para maldecir a los Estados Unidos al enarbolarse la bandera y entonarse el Himno Nacional, sino para agradecer por vivir aquí y no en el África.
Los futbolistas que desde el año pasado han desatado la campaña para denigrar los símbolos patrios en los estadios, dicen que buscan llamar la atención para frenar la brutalidad policial y el sistema de opresión contra negros y minorías como la de los inmigrantes hispanos.
Los que protestan reciben salarios multimillonarios de empresas privadas multibillonarias, que el Estado subsidia para que construyan estadios y realicen otras inversiones. Sus propietarios son líderes de corporaciones que han hecho fortunas inmensas dentro del sistema “opresivo”.
Los “afroamericanos” que protestan, azuzados por los demócratas y sin una visión clara de la Historia, se consideran víctimas del esclavismo que fue abolido en este país en 1864, luego de una Guerra Civil que segó la vida de más de 600.000 personas. Los demócratas sureños preferían ir a la guerra y la secesión antes que renunciar a la esclavitud.
Pero la esclavitud no fue “inventada” por los “supremacistas” blancos según el insulto a Donald Trump y ni siquiera por los blancos. Fue practicada y explotada como negocio lucrativo por los propios negros en el África y en el antiguo Egipto, hace 3.500 años, cuando centenares de negros contribuyeron a la construcción de las monumentales pirámides.
Los negros que vinieron a los Estados Unidos, antepasados con seguridad de algunos de los que ahora protestan, fueron antecedidos por otros que fueron vendidos como esclavos a Europa, vía Zanzíbar, que se dice que los comerciaban en promedio de 50.000 al año. España era uno de los principales consumidores y los primeros que embarcó a América llegaron a Cuba y La Española (República Dominicana) en 1501.
Pero también había otros destinos y se calcula que entre 11 y 18 millones de esclavos fueron transportados por el Mar Rojo, el Índico y el Sahara, entre los años 650 y 1900. Los esclavos eran los capturados en las guerras entre tribus, que luego se vendían en los puertos al mejor postor.
Cuando la demanda de la América española se amplió a la del Norte, la práctica comercial no varió. Los mercaderes, al mando de los buques de transporte aguardaban en los puertos, mientras los vendedores negros llegaban con su mercancía humana lista para el  embarque. Los bucaneros no necesitaban arriesgar su pellejo en una supuesta cacería de esclavos, sus hermanos de raza lo hacían por ellos. Además evitaban así el contagio de enfermedades tropicales. 
No todos los esclavos han sido negros. Los ha habido blancos y tanto que la palabra esclavo viene de eslavo, de los invasores nórdicos vikingos que también convertían en esclavos a sus prisioneros. Igual lo hacía todo guerrero conquistador, en todas las latitudes, aunque con variaciones en el trato.
En la Grecia y Roma antiguas, por ejemplo, los esclavos podían aspirar a la libertad si la compraban y en algunos casos su trabajo era remunerado. En las Américas pre colombinas la esclavitud por motivos de guerra era una práctica rutinaria y aceptada, con ribetes sanguinarios en el caso de los aztecas.
Sin los esclavos, acaso nunca se habrían logrado construir monumentos históricos de magnitud y hermosura tan desbordantes, ni la acumulación de riqueza o capital se habría dado en las dimensiones conocidas. Es una realidad que el industrialismo, iniciado en Inglaterra a comienzos del siglo XIX, da inicio en ese aspecto a la sustitución del esclavismo.
Cuando se revisa la Historia, se aborrece de muchos actos resultantes de la condición humana, como la agresividad y el ansia de dominio. Pero lo que ocurrió es irreversible. La esclavitud existió, pero querer culpar de ello a los blancos de hoy es infantil y menos pedirles alguna recompensa. Peor si se distorsiona la historia con la idea de forjar una víctima artificial.
Los demócratas quieren crear esa imagen de “víctima”, para enrolarla en su lista de votantes y beneficiarios del “welfare state” (Estado de bienestar), con “foodstamps” y privilegios de ingreso a centros educativos y de trabajo, lo cual prohibe la Constitución.
La esclavitud quedó atrás. Y atrás debe quedar el complejo de inferioridad que se pretende inculcar en una etnia cuyas desventajas no están en el color de la piel ni en sus capacidades intelectuales, sino en la idea de que no puedan forjarse un mejor destino con su propio esferzo, sino solo con la intervención y patronazgo del Estado.
Los multimillonarios futbolistas de la  protesta son unos privilegiados de su raza que están obstruyendo el tránsito a la prosperidad a sus compañeros de raza con la propagación de prejuicios. En África los promotores de la esclavitud eran negros como ellos. Los que quieren perpetuarla aquí son, en su mayoría, blancos demócratas que propalan tanta infamia insensata, falsa y contraria al sentido común.