Thursday, April 30, 2015

UNA PROPUESTA VENENOSA


El senador republicano por la Florida Marco Rubio ha tenido la osadía de pedir que se incluya un condicionamiento al probable acuerdo que negocia Obama con Irán, sobre armas nucleares: que el Ayatola reconozca a Israel como Estado Independiente. 
Obama no ha querido ofrecer detalles específicos sobre el acuerdo, pero el Senado le ha recordado que por mandato consitucional, esta rama del Congreso tiene que revisarlo para autorizarlo. Debido a esta presión se firmó una fórmula de entendimiento entre las partes.
En suma, la fórmula aceptada por Obama pone de lado una vez más la autoridad de la Legislatura en favor del Ejecutivo, pues virtualmente se auto restringe en sus facultades para enmendar, menos impedir, que el Presidente finiquite cualquier acuerdo con Irán.
De ahí que Rubio insista en que al menos se introduzca una cláusula en la fórmula, según la cual Irán formalmente, aunque sin creerlo, admita que Israel tiene derecho a existir como Estado soberano, como lo decidieron las Naciones Unidas en 1948.
Irán no acepta esa resolución de Naciones Unidas, al igual que la mayoría de las naciones árabes que circundan y cercan a Israel, con excepción de Jordania y Egipto. El Ayatola y su anterior Primer Ministro Ahmadinejab han dicho a voz en cuello que a Israel hay que borrarlo del mapa, mientras más pronto mejor.
Lo irónico es que la propuesta de Rubio ha sido calificada como venenosa porque podría frenar e inclusive destruir el “brillante” proceso pacificador de Obama con Irán, no solo por parte de los obamistas demócratas sino por republicanos y por la propia Asociación de Judíos de los Estados Unidos.
Ellos están convencidos de que Obama va a persuadir al Ayatola de abandonar sus planes nucleares, o posponerlos por 10 años a cambio del levantamiento de sanciones económicas y comerciales. Son los únicos que lo  creen. La mayoría, el Ayatola incluído, sabe que Irán, con o sin acuerdo, tendrá su artillería nuclear a la vuelta de pocos meses.
Yasser Arafat firmó tratados de paz con Jimmy Carter y Bill Clinton pero el terrorismo anti israelí organizado y financiado por él, jamás cesó. Igual ha ocurrido con los ayatolas desde 1979 y la baja de guardia de Obama para buscar esta vez un acuerdo de desarme, lo único que logrará es el efecto contrario.
¿Cuál de las partes se resistiría a aceptar la cláusula Rubio? Al Ayatola le importaría un comino, acostumbrado como está a mentir. ¿Quizás Obama se resista temiendo que ello resienta a su interlocutor y le force a abandonar las conversaciones? Sería duro golpe para él, que aspira a otro Nobel de la Paz (o a un Oscar) con la firma de ese acuerdo.
Los demócratas y republicanos obamistas del Senado parecen recelosos de una reacción molesta del líder. No quieren enfadarlo. Los republicanos le han complacido en el 82% de sus pedidos desde enero, fecha en la que asumieron amplia mayoría en las dos cámaras. Actúan con tanta timidez, que parecerían que los demos aún mandan en el Congreso.
No obstante las presiones de todo lado, Marco Rubio se mantiene firme y dice que no claudicará en la decisión de mantenerse en su pedido -que no otra cosa busca sino ratificar algo obvio: el derecho de Israel a vivir como estado libre e independiente. Si Rubio sigue demostrando esa fortaleza de carácter, su camino hacia la Casa Blanca se le presenta luminoso.

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Lo ocurrido en Baltimore tiene todas las características de parecerse a lo que sucedió en Ferguson y Long Island. La Policía detuvo allí a tres ciudadanos negros por varias infracciones, se resistieron y fueron arrestados según los reglamentos. Por circunstancias infaustas, luego fallecieron.
El presidente Barack Hussein Obama y el Fiscal General Eirc Holder, como en ocasiones similares en que hubo actores negros, lanzaron acusaciones precipitadas contra los policías. En respuesta, gente de esa y otras etnias se amotinó y generó caos y destrucción en varias ciudades, en protesta por el supuesto exceso de violencia policial antirracista.
Todos los cargos en Ferguson y Long Island fueron desvanecidos en favor de los policías, pero siguió flotando en los medios sociales, las aulas y en labios de comentaristas sesgados, la idea de que los hechos se debieron a una carga de odio contra una raza que fue esclava hasta antes de 1863.
En el último incidente en Baltimore, la víctima fue Freddie Gray, de 24 años de edad. La propaganda racista, alimentada desde la Casa Blanca, dice que murió por fractura de la columna vertebral debida a los maltratos de la policía, que  lo capturó al desobedecer la orden de alto.
La investigación policial preliminar está lista y en manos del Fiscal de Baltimore. No se la pública aún, pero ya se sabe que Gray tenía un largo historial delictivo como consumidor y traficante de cocaína y que previo al incidente tuvo una intervención quirúrgica en el cuello y la columna. 
El diario The Wasington Post informó que el preso que acompañó a Gray en la cabina de la furgoneta que los llevaba a prisión, le escuchó que se golpeaba con ánimo de herirse. No podía verlo, estaban separados por un tabique. Los que conocen de estos casos creen que el acusado pudo haber actuado así por efecto de la droga.
Nadie puede descartar que en la institución policial haya elementos que no se sujeten a las normas reglamentarias de ética y procedimiento. Como tampoco cabría esperar incorruptibilidad en una iglesia, un convento, ni aún en el Vaticano. Por el simple hecho de que en toda institución humana hay seres humanos y no ángeles.
El Presidente de la República es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y el Fiscal General es el Comandante en Jefe de las Fuerzas Policiales. La Constitución les manda defender esas institucionales creadas para salvaguardar la seguridad externa e interna de la nación. 
Cuando algunos de sus miembros quebrantan las regulaciones éticas y profesionales, es una perversidad lanzarse en generalizaciones que causan daño institucional. Tanto más si esas acusaciones están basadas en hechos  falsos.
Hace no mucho tiempo se ponía en duda el afecto que Obama siente por este país, cuya mayoría le ha encumbrado a la Presidencia. Lo acontecido en estos días en Baltimore, sumado a los incidentes de Ferguson y Long Island y otros similares, aparte de su displiscencia por las Fuerza Armadas, no hacen sino alimentar esa duda.

Tuesday, April 28, 2015

OTRA COSECHA "PROGRESISTA"


Los amotinados negros han dejado en escombros a la ciudad de Baltimore en Maryland y los líderes, también negros, con presteza han justificado la violencia aduciendo que es una protesta de la juventud por la opresión a la  sociedad blanca que les sigue sometiendo.
La protesta, como recientemente en Ferguson y en Long Island, estalló tras la muerte por la policía de un ciudadano negro que se resistió a las órdenes de detenerse. En los dos casos previos se probó que no hubo exceso de violencia policial y en Baltimore, el hecho se examina y aún no hay veredicto.
Pero los incidentes son aprovechados para atizar el odio racial. En Baltimore la alcaldesa y los jefes policiales son negros y de la misma etnia son el presidente Barack Hussein Obama y su Fiscal General Eric Holder, quien acaba de ser sustituido por Loretta Lynch.
Ninguno de ellos, ni antes ni ahora, han exhortado a la calma y la paz. Al contrario, la alcaldesa dijo la barbaridad de que los amotinados tenían el derecho a destruír, protegidos por la Primera Enmienda de la Constitución sobre Libertad de Expresión. Más tarde intentó modificar su discurso, pero el daño ya quedó hecho.
Un comisionado o edil de la ciudad fue entrevistado anoche por la TV, con el fondo de un almacén en llamas en pleno saqueo. Vestía traje formal, era de la etnia negra y aunque se lamentó de la destrucción causada, pidió que se entienda que la rebeldía era respuesta a la opresión del sistema que niega a los jóvenes oportunidades de educación y trabajo.
Difícil entender cómo esos objetivos se han de lograr protegiendo a quienes destruyen la propiedad de empresarios privados, o bienes de propiedad de la policía y que quebrantan la paz de la comunidad. Es un ambiente que precisamente repele al inversionista, único instrumento para la creación de riqueza y empleo.
La atmósfera de rencor hacia la autoridad (la policial en particular) y hacia el empresario ha sido alimentada por Obama y su clan desde que en el 2009 se instalaron en la Casa Blanca. En los incidentes de Ferguson, Long Island y similares el Presidente prejuzgó para fomentar el odio, cuando los que lo eligieron en el 2008 y reeligieron en el 2014 creían que la tensión racial disminuiría.
Así lo creyeron por su condición de negro (mulato en realidad), pero lo que ocurrió es lo contrario. El mensaje de paz de Martin Luther King se ha transformado en él en mensaje de odio y envidia. Su propósito, que ha fluído a las bases de sus seguidores, no es enmendar errores del sistema en vigencia, sino reemplazarlo por el ideal “progresista”.
Como se decía en el  BLOG de ayer, la experiencia liberal/progresista no ha trasbasado nunca el dintel de la utopía. Los ejemplos no hace falta hallarlos exclusivamente revisando la historia o con la mirada puesta en otros países. Hay ejemplos del fracaso de los sistemas progresistas dentro de los propios Estados Unidos.
El concejal de Baltimore se quejaba de la opresión de la juventud negra por parte de la sociedad nacional. Aparte del hecho de que esa ciudad está regida por ciudadanos de esa raza, no mencionó que hace poco se celebró el 50 aniversario del proyecto demócrata de Lucha Contra la Pobreza, lanzado por el presidente Lyndon B. Johnson.
Al cabo de media centuria y de gastar más de 22 trillones de dólares de los contribuyentes, la pobreza que iba a desaparecer para siempre no ha disminuío ni en esa ciudad ni en el país. Lo que si ha aumentado es el subsidio de alimentos y dinero por desempleo, acentuando la dependencia que humilla pero asegura votos al partido demócrata.
En los enlaces que se insertan se comprueba que ciudades como Detroit declaradas en bancarrota, han sido todas administradas durante años por autoridades estatales o municipales demócratas, esto es, “progresistas”. En contraste, los Estados con menor índice de desempleo y con superavit, han sido manejados por republicanos. 
La Guerra Contra la Pobreza busca maquillar las consecuencias y es lo único que ha conseguido en 50 años. No se ha guiado la “guerra” contra la causa verdadera de la pobreza, que es la falta de oportunidades las cuales provienen no del gobierno benefactor, mitificado y deificado, sino del mercado libre y de la libertad para ahorrar, invertir, arriesgar, medrar y competir.
Algo que no entienden los “liberals” es que la Constitución se creó en este país para limitar la multiplicación del influjo de poder de los gobiernos, no para obstruir las libertades, como la de comerciar, inventar, poseer, legar y discrepar. Obama y su círculo aborrecen del mercado y lo que aspiran es a disminuirlo hasta la asfixia, mediante decretos ejecutivos.
La muerte del joven en Baltimore es infortunada, cualesquiera que hayan sido las circunstancias que en las que se produjo. Pero las revueltas y el caos que sobrevinieron son a todas luces resultado de un plan coordinado para desatar un nuevo asalto “progresista” contra el sistema.

Monday, April 27, 2015

ES UN DESARREGLO MENTAL


Michael Savage, conocido comentarista radial aunque no tan popular como Rush Limbaugh, escribió hace algunos años un libro en el que sostenía que el “liberalismo” (que es como se conoce aquí al izquierdismo o sea al  socialismo/marxismo/progresismo) es una enfermedad mental.
Si se observa lo que ocurre en los Estados Unidos, Europa, América Latina y otras regiones del mundo, uno se siente inclinado a compartir el criterio  de Savage. Algo pasa en la mente de las personas que les impide mirar la realidad tal como es.
No es algo circunstancial, de hoy, nace con la humanidad. Por lo general la evolución de la niñez a la pubertad y luego a la adolescencia atraviesa por etapas de fantasía. Pero éstas ceden al raciocinio propio de la madurez.
No siempre. Muchas veces  los individuos maduran físicamente, pero no emocionalmente. Lo emotivo empaña su capacidad intelectiva para analizar con objetividad su mundo circundante. Se trata, como lo dice el periodista y escritor Savage, de una enfermedad mental.
Los que la padecen, que son muchos, se aferran a la ilusión de soluciones rápidas y milagrosas de los problemas que acaso miraron compungidos de niños y adolescentes. Las democracias tradicionales, en su opinión, eran y son lentas y corruptas, por lo que una fórmula mítica que las sustituya siempre será mejor.
El peligro añadido a ese desarreglo mental es que bloquea en quienes la sufren el debate, la discusión, la confrontación de hechos históricos. No hay manera de disuadirles de que todas las experiencias autárquicas que se han impuesto en búsqueda de la utopía, se han disuelto en miseria, la anarquía y asesinatos.
Los ejemplos abundan desde la antigüedad hasta estos días. Pero basta que surja un líder con cierta capacidad oratoria para que tras él fluyan en manada los progresitas de los más variados niveles, sumergidos en mallas y armaduras impenetrables a cualquier razonamiento intelectual. La meta es acabar con el orden vigente, por “corrupto”.
El mundo ideal en el que sueñan no llegará, pero lo que si advendrá si triunfan en su objetivo de destrucción es la pérdida de libertad y la dictadura. Ahora por ejemplo se lanzan a las calles contra la autoridad en Maryland. Allí la alcaldesa negra acaba de dar luz verde a los gángsters negros para que sigan causando destrozos, “en garantía de su libertad de expresión”.
El presidente Obama y su Fiscal General Eric Holder, a quien le sucederá desde hoy su clon Loretta Lynch, han sembrado el terreno en seis años de gobierno para carcomer el sistema republicano. Como nunca antes el respeto a la Constitución y los principios resumidos en la Declaración de la Independencia han sido vulnerados.
Quienes fundaron esta nación, con esos dos documentos que vieron la luz en 1778 y 1776, respectivamentre, eran antípodas del “hombre progresista” y anti pragmático de hoy. Tras examinar la historia ellos terminaron por convencerse de que la búsqueda de la felicidad, en términos terrenales, era una aspiración perpetua, que nunca concluiría.
Para alcanzarla había que crear un gobierno que facilite su consecución en un ambiente de respeto a la vida y la libertad. Jamás dijeron que habría de existir un régimen con solo seres virtuosos, como en la República de Platón, porque “los hombres no son ángeles y los ángeles no gobiernan”, según expresión de James Madison.
Esos hombres llegarían al poder no por derecho divino sino por concesión temporal del pueblo, único poseedor de ese poder. Debido a la reconocida falibilidad humana, los fundadores juzgaron que a más de la temporalidad en el ejercicio del poder, éste debía dividirse en tres ramas para que se contrapesen entre sí.
De las tres ramas, el Congreso o Legislatura tiene o debería tener el mayor influjo frente al Ejecutivo y el Judicial, según los fundadores. Porque de ella emanan las leyes y la asignación de recursos. Con el paso de los años y el influjo del progresismo, ahora el Congreso aparece como la rama menos determinante.
La idea original era distinta. Montesquieu, el pensador francés que imaginó la división de las tres ramas, mucho temió que el sistema no era aplicable en territorios muy extensos. Los fundadores encontraron una solución: en las 13 Colonias establecer un gobierno federal y fraccionar el poder en 13 Estados, que ahora son 50.
El número de representantes o diputados dependía de la población, en tanto que se decidió que haya dos senadores por Estado, para equilibrar el poder por diferencias de población. Originalmente los congresos estatales elegían a los dos senadores al Congreso Federal, pero la presión “liberal” obligó a que sean electos por voto popular.
Quienes idearon el sistema en el siglo XVIII nunca se engañaron a si mismos ni a nadie sugiriendo que con él terminarían los problemas de la humanidad. Pero si estuvieron convencidos y la historia lo ha demostrado, de que es el sistema más apto para fomentar el progreso de un número cada vez mayor de seres humanos, con garantía de su libertad.
Cualquier intento “progresista” por experimentar fórmulas de “aceleración” del bienestar colectivo con redistribución de la riqueza y supresión de las libertades, desembocará como siempre en tiranía. Algunas democracias podrán ser más eficientes que otras, según sea cómo se  apliquen. Pero ninguna tiranía será buena.

Friday, April 24, 2015

LOS GENOCIDIOS


Hoy se conmemoran los cien años del genocidio de un millón y medio de armenios a manos de los turcos, en cuyo poder estaba entonces el imperio otomano que se deshacía con la la llegada de la I Guerra Mundial.
Los cristianos fueron masacrados o condenados a muerte por hambruna al ser expulsados al desierto. El Papa Francisco, en una de sus pocas declaraciones no controvertidas, ha condenado la matanza calificándola como lo que es: genocidio (negado por Turquía).
La dirigencia de la Iglesia Ortodoxa Armenia ha iniciado la ceremonia para iniciar la canonización de las víctimas. El presidente Obama, al referirse al hecho, ha evitado calificarlo de genocidio, en acatamiento del mandato diplomático de la Casa Blanca de no ofender con ello a un país aliado.
Pero para el Vaticano y el resto del mundo, lo que ocurrió en Turquía hace 100 años fue un genocidio, del cual hay testimonio de sobrevivientes y de quienes observaron la masacre, la perpetuaron en fotografías y la describieron por escrito.
Eso se registró hace una centuria, pero en estos mismos días se reseñan los degüellos y otras maneras de asesinar a seres humanos por el solo hecho de ser cristianos, con imágenes que se difiunden instantáneamente por la TV y el Internet a todo el mundo.
A pocos años del genocidio de Armenia, en la Unión Soviética perecieron no se sabe si 20 o 30 millones de personas, por mandato de Stalin. El dictador ordenó matarlos directamente, en prisión o por hambre. No por su fe sino por su oposición a aceptar la “sociedad igualitaria” dispuesta por el líder.
La práctica religiosa se prohibió. No desapareció, se la practicó de manera subterránea. Algo igual sucedió en la China de Mao Zedong en la cual también se quiso aplicar el régimen totalitario de la sociedad igualitaria, con privación de las libertades individuales.
La imposición de la fuerza en China implicó el sacrificio de 50 millones de personas. A esa cifra hay que añadir unas 1.700 millones de criaturas que nunca nacieron, debido a las leyes abortivas que aún rigen en ese país, para limitar el número de hijos y sobre todo de hijas.
Estremecen los relatos referentes al genocidio inducido por Hitler en los campos de concentración para eliminar a judíos, gitanos y opositores, pero no solo que no hay ceremonias condenatorios para esos otros genocidios numéricamente mayores, sino que pululan exégetas de los principos en los que dichos genocidios se inspiran.
Incluso el Papa Francisco, al alimón con Barack Hussein Obama, habla en cuanto ocasión puede acerca de la necesidad de redistribuir la riqueza, como escala previa indispensable para “ascender” al ideal de la sociedad igualitaria y uniforme. 
Ese es un ideal utópico tras el cual se han camuflado el nazifascismo de Hitler, el comunismo de la URSS, China, Norcorea, Cuba y tras el cual sigue camuflándose el progresismo socialista/marxista. El Papa debe saberlo muy bien, jesuita como es y por ende lector insaciable de todos los tratados del pensamiento humano.
El genocidio ejercido por los turcos hace 100 años pasó a ser ejercido el siglo pasado por los nazis y los comunistas y en este siglo está ahora en manos de los radicales islámicos en guerra contra la cristiandad, el judaísmo y en general contra la cultura de Occidente. 
Bien hace el Papa en hablar con claridad sobre el genocidio en Armenia, pero igual entereza se le reclama para condenar al Islam y para quienes continúan danzando alrededor de las utopías marxistas, que tantas catástrofes de hambre y muerte han ocasionado a la humanidad. 
Las estadísticas de muertes en los campos de batalla, incluídas la tragedia de Hiroshima y Nagasaki y los genocidios descritos, quedan cortas frente a las que se registran con las muertes inducidas por aborto. Los datos así lo revelan tanto en los Estados Unidos como en China y el resto del planeta. 
En Estados Unidos, pionero en la legalización parcial del aborto desde 1973 y en el uso de anticonceptivos, la tasa de crecimiento demográfico ya sería negativa, como lo es en Europa, Japón y Rusia. Pero no lo es debido al enorme flujo de inmigrantes ilegales. 
Se trata, por cierto, de una solución temporal. El cambio radical provendrá de una revolución cultural en la que predomine la defensa de la vida por sobre la imposición de la muerte. Tanto en el campo político frente al avance del radicalismo islámico y los rezagos de la utopía marxista, como en el campo de la defensa del más débil, el nonato. 

Wednesday, April 22, 2015

¿SINIESTRO PLAN PRO IRÁN?


A primera vista confunde lo que se propone hacer el presidente Barack Hussein Obama en materia de política exterior. Por ejemplo ¿por qué y para qué envía un acorazado a Yemén? Irán intervino en Yemén en favor de los rebeldes, pero Obama está con Irán. Arabia Saudita intentó disuadir a los rebeldes, mas acaba de suspender los bombardeos.
Irán es el peor enemigo de los Estados Unidos desde 1979. No obstante, Obama se ha humillado ante el Ayatola, jefe tiránico de esa teocracia, para forzarle a aceptar un acuerdo de paz que garantizaría su plan nuclear, sin las trabas ni sanciones económicas de Naciones Unidas.
Cuando el Congreso reclamó que ese acuerdo tiene que ser revisado para su sanción, un senador republicano se ingenió una disposición que logra los dos objetivos: calmar la preocupación de los legisladores y asegurar a Obama que cualquiera que fuere su decisión con Irán, no habrá forma legal para detenerlo.
El acuerdo de Obama no busca detener la nuclearización de Irán, ni presionar por cambios en la teocracia. No, la Doctrina Obama ha dado un vuelco radical a la que han aplicado los 43 Presidentes que le precedieron. Con él, el excepcionalismo de los Estados Unidos como modelo de libertad y democracia ha terminado. 
En adelante, si perdura su Doctrina, teocracias y dictocracias no se diferenciarán. Es la fórmula que está aplicando en Cuba, donde ha gobernado un solo dictador por más de 50 años, aplicando la igualdad de la miseria a más de 10 millones de habitantes. Miles que se opusieron murieron en el paredón, dos millones se exiliaron y los que aún protestan, son encarcelados.
A ese dictador, Fidel Castro, representado por su hermano Raúl, Obama le ha extendido la mano y le ha prometido restablecer relaciones diplomáticas y comerciales a cambio de nada. Al contrario, Cuba será borrada de la lista de Estados terroristas, como pronto lo será Irán y no se descarta que a los dos países les recompense económicamente por los embargos.
La teoría Obama, según sus ideólogos, implica que los Estados Unidos no se ha convertido en potencia excepcional por virtud de su sistema, sino por la fuerza militar que ha respaldado sus aventuras de explotación alrededor del mundo. La hora ha llegado de revertir esa tendencia para extender una mano amiga a los otrora enemigos explotados, según la Doctrina.
Al justificar el nuevo giro de la política con Cuba, Obama dijo que los 50 años no han servido para nada. ¿Qué es lo que quería que cambie? Implícita estaba una acusación a los Estados Unidos, insinuando que  en esos 50 años, como repiten sus enemigos, el “imperio” solo agredió, aisló y “bloqueó” a los indefensos habitantes de la isla caribeña.
Hay que acabar, consecuentemente, con la “agresión yanqui”, no con la dictadura de los Castro. El Ayatola y Fidel tienen así el visto bueno de Obama para afianzarse y robustecerse con el aluvión de caudales frescos y el libre flujo tecnología. El equilibrio nuclear se dará entre Israel y el Irán y la Paz Obama será una realidad universal.
Mas sería pueril suponer que Obama esté convencido de ello. Bien conoce que el Ayatola tiene un arsenal enorme de cohetes nucleares a los cuales solo resta colocar la cabeza atómica, cuya producción pronto se acelerará. Lo que se propone la teocracia lo saben todos: dominar la región, extinguir a Israel, atacar a los Estados Unidos y expandirse por el mundo.
En Egipto Obama apoyó a la Hermandad Musulmana cuando llegó al poder con Morsi. Éste fue derrocado por los militares por extremista y acaba de ser sentenciado a 20 años de prisión. Morsi apoyó al Hezbolla y a otros movimientos terroristas como Hamas y Al Qaeda, respaldados por Irán.
Al Qaeda fue a Libia para derrocar a Gadaffi, que se había inclinado por Occidente. Ni Obama ni el Ayatola lo querían y fue por ello que el líder de la Casa Blanca resolvió “to lead from behind”, o sea, comandar desde atrás (“yo no fui...”) en los ataques de la OTAN contra Gadaffi, que luchaba contra los terroristas islámicos. 
En el 2012 se urdió un contrabando de armas para Al Qaeda en Siria, desde Benghazi, Libia. El operativo se frustró al ser descubierto el plan por un bando terrorista opuesto. Se produjo una matanza en la que murieron el embajador de USA y tres altos funcionarios. Hillary Clinton, Secretaria de Estado en esa época, es ahora aspirante demócrata a la presidencia. 
Irak había quedado bajo control civil y militar cuando Obama asumió el mando en el 2009. Ahora es un caos, merced a su orden de retirar las tropas y no intervenir en Siria ni en otros puntos donde ha avanzado el Islam, para incluso fundar el primer Califato del Siglo XXI. Paulatinamente toda la zona está cayendo bajo la hegemonía iraní.
¿Cuál es la gran jugada de Obama? El acorazado Theodore Roosevelt no ha ido al Yemén con fines pacíficos, ni mucho menos. De ninguna manera para apoyar a Israel ni a Arabia Saudita, ahora disgustada con Irán. ¿Acaso, por eliminación de factores, su intención es la de agregar una muestra más de afecto a la causa iraní?
Dada la transparencia ejemplar del régimen de Obama, no queda campo sino para las más siniestras especulaciones, basadas en los hechos que están a la disposición.

Friday, April 17, 2015

CÓMO FRENAR LOS ABORTOS


El senador republicano Rand Paul, que acaba de anunciar su aspiración a ser nominado candidato presidencial por el GOP, tiene presentada ante el Congreso una fórmula que podría reducir de modo radical el avance del aborto en este país y, por resonancia, en el mundo entero. 
No se trata de una enmienda constitucional, sino de la aprobación de un acta llamada en inglés Life Conception Act. Lo que haría es proporcionar al Congreso una mayor claridad para que se aplique la Enmienda XIV de la Constitución de los Estados Unidos, que garantiza la vida de toda persona nacida o naturalizada en este país.
El Acta especificaría que la vida comienza con la concepción, algo ahora científicamente incontrovertible. Algunos dudaban de ello hacia 1973, cuando la Corte Suprema de los Estados Unidos falló en favor del aborto, desquiciando el sistema legal de los 50 Estaods, que había prevalecido por milenios en la humanidad.
La Sección 5 de la Enmienda XIV de la Constitución faculta al Congreso a proveer las regulaciones indispensables para la aplicación del artículo. Esa Life Conception Act estaría cumpliendo exactamente ese cometido y si es aprobada, aprovechando la mayoría republicana de legisladores, entonces la cruzada antiaborto se facilitaría de manera contundente.
Porque dicha Acta estaría vinculada con los preceptos de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos de 1776 y la Constitución de 1778 que entre sus principios fundamentales, inalienables como lo estipula la Declaración, está el derecho a la vida: la cual, se ratificaría, comienza con la concepción.
Dejarían de tener valor las discusiones sobre cómo atenuar el aborto con campañas para prohibirlo pasados los tres meses de embarazo. O para que se permita disuadir del aborto a las madres exhibiéndoles films de fetos, o mediante sermones. Pues el aborto pasaría a ser un crimen que la Constitución y las leyes sancionan con severidad. 
El fallo Roe vs Wade de la Corte Suprema, de enero de 1973, se basó en el testimonio falso de una texana que mintió haber quedado embarazada por una violación. Ella nunca abortó el fruto de ese encuentro sexual, se arrepintió y, convertida al cristianismo, es ahora ardiente defensora de los movimientos pro vida.
La CSJ, de otro lado, dejó en vilo la resolución al manifestar que quedaba pendiente de “adjudication” ( es decir un tema sujeto a análisis y decisión), el hecho de determinar cuándo comienza la vida o la viabilidad del feto, como lo dice la terminología jurídica.
Desde entonces y tras el sacrificio de casi 58 millones de seres humanos, la polémica en Estados Unidos persiste y se ha reavivado en estos días a propósito de una entrevista hecha a Paul sobre el tema. El entrevistador   quiso forzar al pre candidato a que aparezca como opuesto a los derechos de la mujer.
Paul, médico oftalmólogo, pidió al reportero que más bien dirija esa pregunta a Debbie Wasserman (dirigente del partido demócrata), en el sentido de  que si ella cree que está bien abortar un feto de siete libras. En otra entrevista, Wasserman eludió la respuesta y dijo que eso es un asunto a ser resuelto entre la madre y el médico, sin intrusión del gobierno. 
Para los demócratas el gobierno debe regularlo todo y más eficiencia se ha de lograr cuantas menos sean las “anticuadas” obstrucciones constitucionales como la división de poderes en tres ramas, para concentrarlas en una sola, el Ejecutivo, tal cual está ocurriendo con Obama. Pero Wasserman, directora del DCN, cree que el gobierno nada tiene que ver con la defensa de un nonato.
Los demócratas se dicen campeones de los desamparados, de los más débiles, de las minorías, de los ilegales, de los gays y los transexuales. ¿Y al mismo tiempo van a las pantallas de la TV y a las columnas de los diarios y a cualquier tribuna para defender el derecho a seguir segando la vida de los más indefensos, los nonatos?
Si esquivan la discusión desde el punto de vista ético, moral y religioso, al menos los demócratas deberían sumarse a la lucha anti aborto desde el ángulo político y económico de su partido. Gracias a su “progresismo”, cada vez hay menos matrimonios y menos hijos dentro y fuera de matrimonio. El uso de anticonceptivos se ha generalizado y cuando fallan, hay el recurso del aborto financiado y fomentado por el Estado.
Los demócratas engordan la burocracia, inflan sus sueldos con más impuestos, multiplican los subsidios a una población que se alimenta sin trabajar y ahora sin reproducirse. Paralelamente, el sector privado, que genera riqueza e impuestos para ese sector público voraz, es acosado y persistentemente genera menos empleo y menos tributos. ¿De dónde va a provenir el dinero para el Estado Benefactor?
¿Cuál va a ser el destino de los demócratas (y de los Estados Unidos y el mundo) si continúa esa lucha contra la la vida y en favor de la muerte? En Europa el índice de natalidad es negativo, igual en Japón, Rusia y ya lo es en este país, si se descuentan los ilegales. La cultura de la muerte se ha expandido por doquier y está llegando también a la América Latina.
La “revolución” sexual y la “revolución” femenina iniciadas en el decenio de 1960 en los Estados Unidos, tuvo su remate en enero de 1973 con el fallo de la Corte Suprema. Sus mensajes se han irradiado instantáneamente por el orbe y los efectos negativos se palpan a diario.
Si la Life Conception Act fuese aprobada, su efecto acaso también podría repercutir, pero esta vez positivamente, en el exterior. Obama la vetaría, por cierto, pero el Congreso podría rechazar ese veto si para entonces ya se ha estructurado un gran movimiento popular en contra de la cultura de la muerte, que irónicamente está patrocinada hoy desde la Casa Blanca.

Thursday, April 16, 2015

NO TAN RÁPIDO, POR FAVOR


Casi no hay político o comentarista en  América Latina que se haya privado de las delicias de participar en esta especie de concurso de elogios a Obama por haber abrazado a Raúl Castro en la cumbre de la OEA en Panamá, para simbolizar de ese modo el fin del “injusto” aislamiento de la dictadura cubana. 
No deberían ir tan rápido. Junto con los elogios no hay análisis acerca de la realidad histórica de la Isla y sus hermanos Castro, que desde 1959 la gobiernan tiránicamente. El sistema allí imperante es diametralmente opuesto a lo que promete defender la Carta de la OEA.
Obama no ha defendido esa Carta ni la posición de los Estados Unidos ante Cuba porque, como lo declaró en Panamá, no le importa qué tipo de gobierno esté al frente de un país para normalizar las relaciones, pues en el futuro dijo que no habrá intervenciones, directas o indirectas, para alterar un régimen.
(Salvo, claro está, habría que aclarar, si los regímenes son musulmanes o judíos, como Israel. En Egipto apoyó abiertamente a la Hermandad Musulmana, organización terrorista que llegó al poder y que debido a ello tuvo que ser depuesta por los militares. En Israel Obama quiso boicotear la reelección de Benjamín Netanyahu, pero fracasó)
Sostener que a los Estados Unidos, o al gobierno de cualquier nación, le puede ser indiferente el tipo de gobierno de la contraparte es o una estupidez, o una mentira. En el caso de Obama, es lo segundo, pues su propósito de anular el poder de los Estados Unidos y aliarse con los enemigos y distanciars de los aliados, calza dentro de esa finalidad.
Si no importasen las caracterísitcas de los gobiernos, Obama debió haber cerrado la CIA. No lo ha hecho: ha puesto al frente de ese organismo a un adepto al Islam como él. Hay quienes pretenden comparar la politica de aproximación de Obama al enemigo con lo hecho por Nixon con la China Roja o lo sucedido luego con la URSS, Vietnam y Camboya.
Las condiciones fueron distintas. La URSS se autodisolvió por presión de tipo económico y estratégico de Reagan, apoyado por Margaret Thatcher del Reino Unido y Juan Pablo II. China y luego Vietnam y Camboya enviaron señales de apertura, que Nixon y Kissinger interpretaron con sabiduría para armar el histórico viaje a Pekín, ahora Beijing. 
En esos países, si bien persisten regímenes políticos rígidos, ha habido aceptación a la economía de mercado y la inversión extranjera, lo cual ha disminuído los índices de pobreza de manera espectacular. Ni en Irán ni en Cuba ha habido señal alguna de aproximación o apertura. Ha sido Obama la única voluntad ávida de establecer relaciones con las dictaduras de los dos países, a cambio de nada. ¿Acaso se está olvidando de Corea del Norte?
El caso de Irán se explica por el deseo de Obama de bloquear el progreso y fortaleza de Israel. No es Netanyahu lo que él detesta, detesta lo judío y eso lo explica con transparencia el rabino Aryeh Spero en este link. E Irán, además, tiene su punta de lanza en Cuba para irradiar el Hezbollah por América del Sur y el Caribe.
Cuba no ha dejado de ser país terrorista. Obama anuncia que pronto le borrará de la lista de terroristas por recomendación del Departamento de Estado. Es otra mentira de su gobierno. Fue él quien ordenó a John Kerry que elabore tal documento. ¿Y qué es lo que prueba que Cuba ya no es terrorista? 
El Departamento de Estado sin inmutarse dice que la prueba es que no se han detectado acciones terroristas fuera de Cuba en seis meses, período suficiente de exculpación según la ley. No menciona que igual de terrorista es un Estado que ampara, alberga y fomenta el terrorismo en el exterior.
Es lo que ocurre con Cuba. En el 2014 admitió que facilitaba financiamiento al Al Qaida, pero que para complacer a Obama dejaría de hacerlo. Hamas y Hezbollah son organizaciones terroristas financiadas por Irán, con posada en Cuba para coordinar las acciones en Sudamérica, tomando a Venezuela como trampolín y a las FARC en Colombia.
El general Leonardo R. Andollo, jefe de operaciones del Ejército cubano, viaja continuamente a Caracas para coordinar las operaciones de narcotráfico, que comenzaron a florecer con Pablo Escobar. La seguridad interna de Venezuela está organizada y supervisada por agentes cubanos.
Dos iraníes tienen una tienda en Caracas, financiada por Irán, desde donde organizan la estrategia de la española ETA y Hezbollah en América del Sur, respaldados por las FARC, que negocian la paz en La Habana con el presidente colombiano Juan Manuel Santos.
(Santos suspendió las negociaciones y ordenó que se reanuden los bombardeos, pues las FARC acaban de asesinar a 11 soldados en un ataque terrorista. Parece que los narcos no pueden dejar de matar ni siquiera por la farsa negociadora, que no llegará a ningún buen fin. Baste que Obama la haya “bendecido” en Panamá)
Por añadidura, Cuba protege a asesinos norteamericanos convictos, entre ellos a Joanne Chesimard, que en 1973 mató a un gendarme de New Jersey. Fue sentenciada, fugó de la cárcel en 1979 y se refugió en la Isla. Hay otros, como Ishmael La Beet, que en 1972 originó una matanza con 8 víctimas en Virgin Islands o William Morales, separatista de Puerto Rico, con 4 muertos.
Es probable que el júbilo demostrado por políticos y comentaristas latinos sea reflejo de un subconsciente complejo de inferioridad, mediante el cual se identifican con Cuba (David), la pequeña isla que finalmente vence a la suporpotencia (Goliat) hasta la humillación. 
Se trata de una reacción emocional. La realidad es otra. Obama y quienes lo elogian están respaldando a una tiranía que en nada ha cambiado en más de 50 años, que se ha transmitido de un hermano a otro, que ha liquidado las libertades individuales, que encarcela y mata a los adversarios, que ha empobrecido a la población y ha exiliado a más de dos millones de seres humanos.
Los Estados Unidos, su pueblo, su cultura e idiosincracia no están allí en la Historia para abrazar a dictadores, propalando falacias. Obama, al hacerlo, está actuando como un impostor. Igual de condenable es la actitud de la OEA, surgida con el ideal de garantizar en el continente la vigencia de la libertad y la democracia. 

Tuesday, April 14, 2015

MÁS DE OBAMA Y EL PAPA


Hay coincidencias adicionales entre el Papa Francisco y Barack Hussein Obama, que juntos negociaron el perdón a los Castro: ambos repudian por igual el pensamiento de sus predecesores, convencidos de que su misión es ser modernistas y progresistas.
Los dos predican una sociedad igualitaria para eliminar la explotación de ricos contra pobres y e instaurar la justicia social mediante un gobierno siempre comprensivo y generoso. La división de clases, así, cedería paso a la armonía y el amor perpetuos.
Ese mito de la sociedad perfecta no es nuevo. Nunca ha dejado de bullir en la mente humana. Pero jamás ha traspuesto el umbral de quimera. Al pretenderlo de mil formas, el instrumento utilizado ha sido siempre la fuerza para la privación de libertades y el resultado final, sin excepción, ha sido la catástrofe.
Obama, desde que se posesionó en el 2009, se ha mostrado resuelto a cambiar de manera radical a los Estados Unidos. No quiere saber nada del pasado y así lo confirmó en la reunión de la OEA en Panamá cuando aceptó lo dicho por Raúl Castro, que no tenía responsabilidad alguna por  lo hecho con Cuba por los 10 Presidentes que le antecedieron.
El Papa Francisco igual deslumbró al mundo al decir que se alojaría en un hostal humilde del Vaticano, que viajaría en un Volkswagen y que dedicaría su atención preferencial a los pobres. En cada oportunidad a su alcance ha criticado al capitalismo y a la economía de mercado como causante de la miseeria en el mundo, casi en los mismos términos que Obama.
Alabó que la Conferencia de la OEA proclame la necesidad de un Progreso con Equidad, que es otro membrete de lo mismo: un ataque al capitalismo y una exhortación a redistribuir la riqueza, paso previo hacia la sociedad igualitaria. Es un no disimulado elogio al socialismo, a la utopía marxista y la sustitución del mercado libre por un mercado controlado por el Estado y la subyugación de las libertades individuales al poder central.
La utopía de la sociedad igualitaria y la sociedad sin clases va en contra de las leyes naturales. La Biblia lo señala y eso debe saberlo bien el Papa. No hay dos seres humanos ni dos seres vivos idénticos. Pero el hombre se distringue por el don de la libertad, que una tiranía coarta o extirpa, algo intolerable cualesquiera que fueren las intenciones.
Desde luego, por lo mismo que es condición humana el diferir entre unos y otros, los retos al interior de las sociedades y entre naciones son infinitos. El libre albedrío inclina a unos al mal o al bien, individual o colectivamente e inclusive con variantes culturales sobre la concepción de esos valores. Lo ideal será, por tanto, será acordar un sistema de convivencia que minimice los riesgos de violencia dentro y entre las naciones.
Talvez en el paraíso no habrá clases sociales ni diferencias entre ricos y pobres ni la subsecuente explotación? Pero esta es pregunta para teólogos y el Papa estará mejor dotado que Obama para responder. Varios de los pontífices que le precedieron a Francisco han sido muy claros en su posición frente al socialismo como antesala de la felicidad terrenal. 
He aquí las opiniones de algunos de ellos:


Anyone who examines the ideology of socialism will see the contrast between the socialist doctrine and the doctrine of the Church.

All the same, it is not out of place to review the condemnation of the popes starting with Pius IX and ending with Benedict XVI. Thus, we present what the popes have to say about socialism as they condemn the socialist doctrine thoroughly and entirely. This is not a comprehensive compilation, but just some samples.
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PIUS IX (1846-1878):
“Overthrow [of] the entire order of human affairs”
You are aware indeed, that the goal of this most iniquitous plot is to drive people to overthrow the entire order of human affairs and to draw them over to the wicked theories of this Socialism and Communism, by confusing them with perverted teachings.” (Encyclical Nostis et Nobiscum, December 8, 1849)
 
LEO XIII (1878-1903):
Hideous monster
“...communism, socialism, nihilism, hideous deformities of the civil society of men and almost its ruin.” (Encyclical Diuturnum, June 29, 1881)

Ruin of all institutions
“... For, the fear of God and reverence for divine laws being taken away, the authority of rulers despised, sedition permitted and approved, and the popular passions urged on to lawlessness, with no restraint save that of punishment, a change and overthrow of all things will necessarily follow. Yea, this change and overthrow is deliberately planned and put forward by many associations of communists and socialists” (EncyclicalHumanum Genus, April 20, 1884, n. 27).

A sect “that threatens civil society with destruction”
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Leo XIII (1877-1903): Socialists assail the right of property sanctioned by natural law.
“…We speak of that sect of men who, under various and almost barbarous names, are called socialists, communists, or nihilists, and who, spread over all the world, and bound together by the closest ties in a wicked confederacy, no longer seek the shelter of secret meetings, but, openly and boldly marching forth in the light of day, strive to bring to a head what they have long been planning - the overthrow of all civil society whatsoever. Surely, these are they who, as the sacred Scriptures testify, ‘Defile the flesh, despise dominion and blaspheme majesty.’(Jud. 8).” (Encyclical Quod Apostolici Muneris,December 28, 1878, n. 1)

Socialists debase the natural union of man and woman and assail the right of property
“They [socialists, communists, or nihilists] debase the natural union of man and woman, which is held sacred even among barbarous peoples; and its bond, by which the family is chiefly held together, they weaken, or even deliver up to lust. Lured, in fine, by the greed of present goods, which is ‘the root of all evils, which some coveting have erred from the faith’ (1 Tim. 6:10.3), they assail the right of property sanctioned by natural law; and by a scheme of horrible wickedness, while they seem desirous of caring for the needs and satisfying the desires of all men, they strive to seize and hold in common whatever has been acquired either by title of lawful inheritance, or by labor of brain and hands, or by thrift in one's mode of life.” (Encyclical Quod Apostolici Muneris, December 28, 1878, n. 1)

Destructive sect
“...socialists and members of other seditious societies, who labor unceasingly to destroy the State even to its foundations.” (Encyclical Libertas Praestantissimum, June 20, 1888)

Enemy of society and of Religion
“...there is need for a union of brave minds with all the resources they can command. The harvest of misery is before our eyes, and the dreadful projects of the most disastrous national upheavals are threatening us from the growing power of the socialistic movement. They have insidiously worked their way into the very heart of the community, and in the darkness of their secret gatherings, and in the open light of day, in their writings and their harangues, they are urging the masses onward to sedition; they fling aside religious discipline; they scorn duties; they clamor only for rights; they are working incessantly on the multitudes of the needy which daily grow greater, and which, because of their poverty are easily deluded and led into error. It is equally the concern of the State and of religion, and all good men
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Saint Pius X (1903-1914)
should deem it a sacred duty to preserve and guard both in the honor which is their due.” (Encyclical Graves de Communi Re, January 18, 1901, n. 21)

SAINT PIUS X (1903-1914):
The dream of re-shaping society will bring socialism“But stranger still, alarming and saddening at the same time, are the audacity and frivolity of men who call themselves Catholics and dream of re-shaping society under such conditions, and of establishing on earth, over and beyond the pale of the Catholic Church, ‘the reign of love and justice’ ... What are they going to produce? ... A mere verbal and chimerical construction in which we shall see, glowing in a jumble, and in seductive confusion, the words Liberty, Justice, Fraternity, Love, Equality, and human exultation, all resting upon an ill-understood human dignity. It will be a tumultuous agitation, sterile for the end proposed, but which will benefit the less Utopian exploiters of the people. Yes, we can truly say that the Sillon, its eyes fixed on a chimera, brings Socialism in its train.” (Apostolic Letter Notre Charge Apostolique ["Our Apostolic Mandate"] to the French Bishops, August 25, 1910, condemning the movement Le Sillon)

 
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Benedict XV
BENEDICT XV (
1914-1922):
The condemnation of socialism should never be forgotten
“It is not our intention here to repeat the arguments which clearly expose the errors of Socialism and of similar doctrines. Our predecessor, Leo XIII, most wisely did so in truly memorable Encyclicals; and you, Venerable Brethren, will take the greatest care that those grave precepts are never forgotten, but that whenever circumstances call for it, they should be clearly expounded and inculcated in Catholic associations and congresses, in sermons and in the Catholic press.” (Encyclical Ad Beatissimi Apostolorum, November 1, 1914, n. 13)

 
PIUS XI (1922-1939):
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Pius XI (1922-1939): "No one can be at the same time a good Catholic and a true socialist."
Socialism, fundamentally contrary to Christian truth
“... For Socialism, which could then be termed almost a single system and which maintained definite teachings reduced into one body of doctrine, has since then split chiefly into two sections, often opposing each other and even bitterly hostile, without either one however abandoning a position fundamentally contrary to Christian truth that was characteristic of Socialism.” (Encyclical Quadragesimo Anno, May 15, 1931, n. 111)
 
Socialism cannot be reconciled with Catholic Doctrine
But what if Socialism has really been so tempered and modified as to the class struggle and private ownership that there is in it no longer anything to be censured on these points? Has it thereby renounced its contradictory nature to the Christian religion? This is the question that holds many minds in suspense. And numerous are the Catholics who, although they clearly understand that Christian principles can never be abandoned or diminished seem to turn their eyes to the Holy See and earnestly beseech Us to decide whether this form of Socialism has so far recovered from false doctrines that it can be accepted without the sacrifice of any Christian principle and in a certain sense be baptized. That We, in keeping with Our fatherly solicitude, may answer their petitions, We make this pronouncement: Whether considered as a doctrine, or an historical fact, or a movement, Socialism, if it remains truly Socialism, even after it has yielded to truth and justice on the points which we have mentioned, cannot be reconciled with the teachings of the Catholic Church because its concept of society itself is utterly foreign to Christian truth.” (Ibid. n. 117)
Catholic Socialism, a contradiction
“[Socialism] is based nevertheless on a theory of human society peculiar to itself and irreconcilable with true Christianity. Religious socialism, Christian socialism, are contradictory terms; no one can be at the same time a good Catholic and a true socialist.” (Ibid. n. 120)
 
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Pius XII
PIUS XII (1939-1958):
The Church will fight to the end, in defense of supreme values threatened by socialism 
“[The Church undertook] the protection of the individual and the family against a current threatening to bring about a total socialization which in the end would make the specter of the 'Leviathan' become a shocking reality. The Church will fight this battle to the end, for it is a question of supreme values: the dignity of man and the salvation of souls." (“Radio message to the Katholikentag of Vienna,” September 14, 1952 in Discorsi e Radiomessaggi, vol. XIV, p. 314)

The state can not be regarded as being above all
"To consider the State as something ultimate to which everything else should be subordinated and directed, cannot fail to harm the true and lasting prosperity of nations." (Encyclical Summi Pontificatus, October 20, 1939, n. 60)
 
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John XXIII
JOHN XXIII 
(1958-1963):
“No Catholic could subscribe even to moderate socialism”
“Pope Pius XI further emphasized the fundamental opposition between Communism and Christianity, and made it clear that no Catholic could subscribe even to moderate Socialism. The reason is that Socialism is founded on a doctrine of human society which is bounded by time and takes no account of any objective other than that of material well-being. Since, therefore, it proposes a form of social organization which aims solely at production, it places too severe a restraint on human liberty, at the same time flouting the true notion of social authority.” (Encyclical Mater et Magistra, May 15, 1961, n. 34)  
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Paul VI

 
PAUL VI (1963-1978):
Too often Christians tend to idealize socialism
“Too often Christians attracted by socialism tend to idealize it in terms which, apart from anything else, are very general: a will for justice, solidarity and equality. They refuse to recognize the limitations of the historical socialist movements, which remain conditioned by the ideologies from which they originated.” (Apostolic Letter Octogesima AdveniensMay 14, 1971, n. 31)
 
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John Paul II (1978-2005)
JOHN PAUL II (1978-2005):
Socialism: Danger of a “simple and radical solution”
“It may seem surprising that ‘socialism’ appeared at the beginning of the Pope's critique of solutions to the ‘question of the working class’ at a time when ‘socialism’ was not yet in the form of a strong and powerful State, with all the resources which that implies, as was later to happen. However, he correctly judged the danger posed to the masses by the attractive presentation of this simple and radical solution to the ‘question of the working class.’" (EncyclicalCentesimus Annus − On the 100th anniversary of Pope Leo XIII'sRerum Novarum, May 1, 1991, n. 12)

Fundamental error of socialism: A mistaken conception of the person
“Continuing our reflections, ... we have to add that the fundamental error of socialism is anthropological in nature. Socialism considers the individual person simply as an element, a molecule within the social organism, so that the good of the individual is completely subordinated to the functioning of the socio-economic mechanism. Socialism likewise maintains that the good of the individual can be realized without reference to his free choice, to the unique and exclusive responsibility which he exercises in the face of good or evil. Man is thus reduced to a series of social relationships, and the concept of the person as the autonomous subject of moral decision disappears, the very subject whose decisions build the social order. From this mistaken conception of the person there arise both a distortion of law, which defines the sphere of the exercise of freedom, and an opposition to private property.” (Ibid, n. 13)
 
BENEDICT XVI (2005 - present):
“We do not need a State which regulates and controls everything”
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Benedict XVI
“The State which would provide everything, absorbing everything into itself, would ultimately become a mere bureaucracy incapable of guaranteeing the very thing which the suffering person − every person − needs: namely, loving personal concern. We do not need a State which regulates and controls everything, but a State which, in accordance with the principle of subsidiarity, generously acknowledges and supports initiatives arising from the different social forces and combines spontaneity with closeness to those in need. … In the end, the claim that just social structures would make works of charity superfluous masks a materialist conception of man: the mistaken notion that man can live ‘by bread alone’ (Mt 4:4; cf. Dt 8:3) − a conviction that demeans man and ultimately disregards all that is specifically human.” (Encyclical Deus Caritas Est, December 25, 2005, n. 28)


(Una amable lectora, Jackie Fernández Salvador, ha enviado un comentario con una nota ilustrativa. Dada la extensión, no puede ser insertada en la casilla correspondiente pero dado su interés, el comentario y la nota se transcriben a continuación)
 

Acertada comparación entre Obama y el Papa. En cambio lo que fundamentalmente distingue al Papa de sus predecesores es su formación en la escuela jesuita de los años cincuenta y sesenta. Estoy convencida de que a más de la cultura peronista en la que creció, su formación sacerdotal innegablemente socialista explica su pensamiento y sus simpatías políticas. Mientras que al católico común se nos hace difícil discernir permanentemente los límites del mundo terrenal respecto al mundo eterno, al jesuita se le anima a sumergirse en el mundo terrenal.  Cómo no se pierden entonces dentro de él y cuántos de hecho han terminado más seculares que religiosos, un fenómeno que se conoce como jesuit “accommodationism” resultado del cual el misionero jesuita termina adaptando su cristianismo a las creencias y ritos del pueblo blanco de la conversión.  Como seguramente conoces, los jesuitas fueron misioneros al Medio Oriente y Asia en donde fueron denunciados al Vaticano por los Franciscanos por esto mismo. Muy preocupados por ofender la sensibilidad cultural de los japoneses, por ejemplo, no exhibían el crucifijo e integraban el culto a las deidades paganes a la liturgia para atraer a los potenciales conversos.  El resultado era un “watered down” cristianismo que en realidad no era ni cristianismo ni buddhismo o hinduismo puros.  Todo financiado por la Iglesia. 

En los últimos cincuenta años el liberalismo se ha arraigado en esta orden y para colmo están a cargo de tantas universidades que de católicas no les queda nada.  

Cuando falleció San Juan Pablo II, recuerdo hace muchos años haber leído con horror este artículo escrito por un jesuita.

Liberal Jesuits & the Late Pope
By Fr. Paul Mankowski, S.J. (articles ) | Apr 04, 2005



May the Lord preserve our pontiff and give him life
and make him blessed upon the earth
and deliver him not to the will of his enemies.
Sinéad O'Connor, during a 1992 appearance on SNL, ended her performance of a Bob Marley song by ripping a photo of Pope John Paul II top to bottom while chanting "Fight the real enemy!" Most people who heard of the incident were shocked by the display of hatred. I wasn't. I'm a Jesuit, you see.
Over the course of 28 years in the Society of Jesus, I've watched Wojtyla-hatred turn into one of the principal sub-themes of Jesuit life. I say "theme" and not "policy." The official documents have never departed from the language of deference to the pope. I'm talking about the informal expectations of day to day existence, the culture transmitted not by the printed word but by oblique rewards and punishments, by the smiles and scowls of the men who count. Viewed from within this culture of jesuitry, Sinéad's pontiff-shredding was almost sacramental: an outward sign of an interior reality.
How widespread was this hatred? It's hard to say. Certainly John Paul II always had a staunch minority of admirers and defenders among Jesuits, nor were all superiors inimical to him. The prominence of the theme was a function both of the intensity of the pope-haters and of the tolerance shown this hatred by their brethren -- that is, it was as much a matter of what was left unspoken as what was actually said.
Diogenes has cited a remark made by a Jesuit on the day of the attempt on the Pope's life in May 1981. Fr. Cyril Barrett, S.J. ("in a bellow that filled a London restaurant"), said of the failed assassin Mehmet Ali Agca, "The only thing wrong with that bloody Turk was that he couldn't shoot straight!" Note that this is not the language of passionate disagreement, this is hatred, pure and simple. But the key point is not Barrett's malice, nor even his Sinéad-ish ferocity in expressing it. The really telling fact is that the episode was recounted in Barrett's obituary, in a Jesuit publication, in a tone that, if short of endorsement, suggested nothing worse than a venial lapse of good taste on his part. Classic Cyril!
Before ordination I'd heard my Jesuit professors pray that Wojtyla come to an early death -- and go unrebuked, or rebuked in that jocular vein that signals sympathy. It was the absence of contradiction that spoke loudest. Of course you can come up with many examples of pro-papal utterances by Jesuits, but try to find (comparably public, self-initiated) examples of remonstrance or correction of influential papal detractors by their superiors. You won't. Take the remarks quoted by McDonough and Bianchi in their book (Passionate Uncertainty) on the U.S. Jesuits. From a Jesuit academic: "The Society has not sold its soul to the 'Restoration' of John Paul II." From a Jesuit church historian: "[He's] probably the worst pope of all times" (referring to Wojtyla, and adding) "He's not one of the worst popes; he's THE worst. Don't misquote me." They didn't.
The reason for these Jesuits' Wojtyla-hatred is no mystery. His fiercest adversaries have always been liberal-apostate Catholics: those who, in flat contradiction to the logic of doctrine, press for that doctrine to change. Women may become priests, and approval may be given to contraception, but the institution that enacts these innovations ipso facto has ceased to be part of the Catholic Church. The venom of liberals toward Karol Wojtyla was bitterest, ironically, in precisely that area in which he differed least from his predecessors and in which his successor will differ least from him: in repeating the truism that doctrine, being unchangeable, will not be changed.
Men's hatred for the one who has been unjust to them is trifling compared to their hatred for the one they have treated unjustly; every reminder of him brings a fresh twinge of pain. Liberal-apostates know that their stance is irrational, that they do the pope an injustice in pretending he is free to un-pope himself by altering the deposit of faith. The dreams that progressivists surfaced during Paul VI's pontificate -- of a congregational, sexually emancipated, anti-sacral "picnic" catholicism -- were frankly infantile. Yet Catholics over 50 will remember the emotional mist of auto-suggestion that "the next pope" would move with the times and make these dreams come true. Not all Jesuits got smitten by this vision, but the majority did, and was stunned when Wojtyla failed to act out its fantasy. Many left the Society to seethe outside it; others remained, and seethe within.
I don't want to overstate the case. Several Jesuits around the world have a profound interest in the late Pope and have been careful and articulate expounders of his work. But their endeavors are nearly always made to seem marginal: at best, philosophical hobbyism; at worst, deviationist crankery. When a group of us put together a conference on the Thought of Karol Wojtyla fifteen years ago, we asked the U.S. provinces to distribute a flyer to all Jesuit houses. One socius (2nd-in-command) sent off the flyer with the accompanying note, "This item is being passed on to you without comment" -- which was more than a comment; it was a sneer plus a veiled threat: you may, if you wish, affect to treat Wojtyla with respect, but understand that you have demoted yourself to the second class. We all knew the score.
John Paul is dead, and his despisers must find other bones to gnaw. A younger, less rancorous, and (thanks, in part, to a quarter century of choler) markedly smaller generation of Jesuits is presently in formation. No one knows which man, as pope, the new Jesuits will be called to serve, but the deposit of faith he inherits at the outset of his papacy will be intact at its end. We've come to a fork in the road: Jesuits can continue to serve a make-believe church and rage in impotence against the pope who ignores it, or can reconnect with a tradition of martyrs, more concerned with the conversion of Turks than in improving their marksmanship. "Deliver him not," reads the prayer Pro Pontifice, "to the will of his enemies." It would be good to speak these words once again, pleading for the success of the Society's endeavors instead of their frustration.