Tuesday, October 7, 2014

¿ESTAMOS ENTRAMPADOS?


Con cada día que pasa se hace más evidente que el gobierno de Barack Hussein Obama seguirá deteriorándose, hasta que finalmente sea reemplazado por alguien en enero del 2017. Faltan solo dos años y meses, pero parece demasiado tiempo para tolerarlo.
¿Qué hacer? Una interpelación y probable destitución están descartadas, aún si se contase con los votos necesarios en el Congreso. Sería como ofrecer una  tribuna a él y a los suyos para que continúen esparciendo su doctrina radical de odio al sistema norteamericano.
Además, si llegara a ser destituído, debería reemplazarlo John Biden, su vicepresidente. Él ha actuado como un bufón, un hazmerreir con sus cantinfladas y errores sobre personajes, países y hechos históricos que tiene que rectificar a poco de pronunciados sus discursos. 
Si Obama no es deseable, la perspectiva de Biden en la Casa Blanca es igual o peor. Contrista también el hecho de que otras medidas de carácter legal para tratar de frenar los excesos anticonstitucionales de Obama no han tenido ni tienen los resultados que se habrían logrado en otras circunstancias normales.
No hay manera de que el régimen restrinja el gasto, que ha generado una deuda pública de 22 trillones (ingleses) de dólares que crece sin cesar al tiempo que la gente no encuentra empleo, aumentan los subsidios, los food stamps y la burocracia. Escándalos como la masacre de Benghazi en Libia, del IRS, la entrega de armas a narcos de México siguen impunes.
Como en una conspiración contra la vigencia de la ley y la Constitución, los mayores medios de comunicación callan y protegen a Obama en casos que les ocuparía 24/7 si los protagonistas fueran republicanos. No obstante, los errores de acción y omisión de Obama son de tal dimensión que hasta algunos de sus incondicionales han comenzado a criticarlo.
Ciertos candidatos demócratas que aspiran a gobernadores o a otras funciones de votación popular, han optado por no mencionar a Obama o a presentarse como independientes para no perder votos, dado que su líder ha caído en picada en las encuestas. Si primara el sentido común, en los comicios de este noviembre la oposición debería arrasar con el oficialismo.
Pero son tiempos en los cuales lo menos que hay es sentido común. En el 2012 Obama, por sentido común, no debió ser reelecto, pero lo fué. Y el respaldo a su favor debería estar hoy bajo 0, pero aún tiene un 34%, que no incluye solo el voto racista de los negros, sino al multiracista de los radicales de izquierda.
Aún si la oposición confirmara la mayoría en la Cámara de Representantes o la aumenta y recupera la mayoría en el Senado en los comicios del 4 de noviembre venidero, no sería mucho los que se pueda lograr para desmantelar y rehacer en pro de la democracia en este país, dado que Obama seguirá en la Casa Blanca hasta el 20 de enero del 2017.
Acaso el solo recurso para reducirle a su verdadera estatura a este extraño personaje que se adueñó del poder como por arte de magia negra, sea demostrarle al país y al mundo que es una figura que surgió de la nada y creció de la mentira. Exuda mentiras por todos sus poros. Desde la partida de nacimiento que se vió forzado a exhibir y que es falsa. 
Ha mentido sobre su religión, sus relaciones familiares, sus amistades, su vida estudiantil, escritos, sus viajes con pasaportes con otro nombre que el actual. Acaso protegido por el Taqiyya musulmán, mintió en sus promesas sobre el Obamcare, sobre la desprotección militar al Irak, la supuesta guerra contra el Isis/Isil y la peste del Ebola.
Todas esas mentiras y otras están englobadas dentro del perjurio que implica su juramento de respeto a la Constitución de los Estados Unidos, que expressó al posesionarse el 20 de enero del 2009. Ese juramento no solo no lo ha cumplido, sino que ha utilizado el poder para reorientar al país en sentido opuesto a la doctrina del documento ideado sabiamente por los fundadores de esta nación.
El abogado Larry Klayman ha presentado un juicio de deportación contra Obama ante el Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security). Ninguno de los grandes medios lo menciona, pues sería “políticamente incorrecto”. Allí se demuestra, una vez más, que el presidente mintió sobre su nombre, su partida de nacimiento, pasaportes, visas, social security. 
Dadas las condiciones prevalecientes, pocas probabilidades hay de que el juicio se tramite. Barack Hussein no es un Augusto Pinochet al que un abogado español lo puede encarcelar minetras visita a Londres. Pero eso no disminuye la validez de la demanda ni la verdad de la denuncia que se respalda en documentos, algunos conocidos pero que se han quedado archivados en la memoria popular, por orden del “establishment”.
La nota en que se anuncia el juicio se la puede leer en este link y el  documento en el segundo link

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