Wednesday, February 6, 2019

REAFIRMACIÓN CONSTITUCIONAL

El Presidente Donald Trump dijo anoche a los miembros del Congreso Federal reunido en pleno que "el estado de la Unión" era fuerte luego de dos años de su gobierno. Y les advirtió, también, que la República "jamás será socialista".
En uno y otro caso estaba implícita una invocación a la Constitución que él se comprometió a cumplir y hacer cumplir al posesionarse del cargo el 20 de enero del 2017. La economía se ha vigorizado de manera impresionante merced a que abolió las trabas que obstruían el libre mercado, que garantiza dicha Constitución.
Su predecesor Barack Hussein Obama impuso medidas tendientes a socializar la economía, asfixiar la inversión, crear el Obamacare para eliminar los servicios privados de salud, imponer prohibiciones para la explotación hidrocarburífera e hidráulica y multiplicar el gasto público, la deuda y la burocracia.
Desde un primer momento Trump se dedicó a deshacer la maraña de trabas de Obama y la economía comenzó a reflotar, se multiplicó el empleo, mejoró el salario, los grupos étnicos rezagados tuvieron ganancias nunca antes logradas, el país se convirtió en el primer exportador de hidrocarburos.
El Presidente no invocó anoche promesas míticas de demagogos, como la de Obama al iniciar su mandato para "transformar" a la nación o crear "una Patria nueva" como ofrecen los líderes tercermundistas. Instó simplemente a pensar y sentir no como republicano o demócrata, sino como patriota y ciudadano de esta nación  que debe su grandeza a la libertad.
Libertad consagrada en la Constitución, que se inspira a su vez en la Declaración de la Independencia de 1776. Alli quedó establecida una forma de gobierno por consenso que ha permanecido inalterada por más de 250 años y que ha permitido a este país alcanzar los más altos niveles de desarrollo cultural y económico en toda la historia de la humanidad.
Trump quiere preservar ese sistema de gobierno en libertad y lo está logrando con el apoyo de la mayoría del pueblo, mucho más amplia de la que reflejan las encuestas y los medios audiovisuales de comunicación unificados en su contra. Lo demuestra el hecho de que el 76% de televidentes aprobó su discurso anoche, según encuesta de CBSTV, notoriamente antiTrump.
En su discurso, el mandatario reseñó los logros de su administración basados todos con aplicación de la Constitución y con datos: en empleo, en revisión de tratados comerciales, en reajuste de relaciones con la OTAN, en la reubicación de la sede diplomática en Jerusalén, en las sanciones a Irán, en los nuevos tratos con China y Norcorea. 
En el tema de la inmigración, que motivó el cierre parcial del gobierno por 35 días, Trump reiteró la necesidad de que se asignen fondos para terminar la construcción del muro fronterizo con México. No es asunto por él ideado, fue resuelto por los dos partidos en el 2006 pero el muro quedó inconcluso y por la frontera desprotegida se filtran no solo ilegales en busca de empleo sino traficantes de drogas y de seres humanos.
La seguridad nacional y de fronteras es mandato de la Constitución pero Nancy Pelosi, que preside la Cámara de Representantes y que en anteriores ocasiones votó en favor del muro, se opone hoy por razones de política partidista. Si persiste el bloqueo, Trumpo tendrá que optar por una medida emergente para proteger a la nación.
La práctica del aborto ha llegado a extremos intolerables. En Nueva York se aprobó una ley que lo autoriza hasta el último momento del embarazo. En Virginia estuvo a punto de aprobarse otra ley que permitía sacrificar al niño si sobrevivía el aborto. Trump dijo anoche que pedirá al Congreso que apruebe una ley que prohíba el "late term abortion", o sea al tercer trimestre de la concepción.
El mandato primordial de la Constitución es la defensa de la vida. Matar a un niño una vez salido con vida del vientre materno es infanticidio. Pero igual es infanticidio cualquier muerte del feto tras la fecundación. Desde que la Corte Suprema de Justicia dictó una inconstitucional legalización del aborto en 1973 (Roe vs Wade), más de 70 millones de indefensos seres humanos han sido muertos por sus propias madres.
Ese genocidio legalizado tendrá que abolirse más temprano que tarde. No será un imposible si hay líderes pro vida como Trump, que resueltamente salgan al paso a los predicadores de la muerte en que se han convertido los demócratas progresistas, mujeres y madres incluidas. 

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