Friday, April 4, 2014

EL MUNDO TRAS 5 AÑOS DE OBAMA


En las campañas para elegir a un nuevo presidente de la república, es usual que los candidatos pregunten a los votantes ¿estamos hoy mejor o peor que antes con el mandatario de tal o cual partido polìtico al que se tiene que reemplazar?
En los Estados Unidos el presidente en ejercicio es el demócrata Barack Hussein Obama y su mandato concluirá en enero del 2016. Faltan, pues, aún más de dos años pero la pregunta sobre el estado de la nación parece que debería adelantarse por varias razones. 
Nunca como antes y en apenas cinco años el prestigio de la nación ha caído tan bajo. El espejismo del obamismo, saludado en Europa y el Medio Oriente y el resto del mundo se ha disipado y el liderazgo de la otrora primera potencia mundial comienza a ser sustituido por China y Rusia.
El enfrentamiento Obama/Putin es decidor. Aunque el dirigente ruso ha sido acusado de dictócrata y expansionista, nada ni nadie le ha detenido en su decisión de anexar Crimea a la Federación Rusa y pronto lo hará con Ucrania. Lo ha hecho sin violencia y con la aceptación mayoritaria de los pueblos involucrados.
Es evidente la diferencia sustancial en la calidad de liderazgo entre Obama y Putin, lo que explicaría el buen éxito de este último. La impresión de que hay de por medio una lucha cultural antes que económica, territorial o de otra índole es analizada sabia y documentadamente por el columnista y escritor Pat Buchanan.
De la lectura de su artículo se desprende que Vladimir, ex agente de la KGB y por tanto ex servidor cercano de la URSS, es hoy defensor firme de los principios judeocristianos sobre los que se fundaron los Estados Unidos y gracias a cuya aplicación se convirtió en la primera potencia mundial de la historia. Son esos principios los que ahora Obama se ha propuesto destruir.
Quienes crearon esta nación en el siglo XVIII llegaron a la conclusión de que era inútil tratar de cambiar algo inherente en  la condición humana de algunos individuos: la ambición por el poder. Una vez captado el poder, es raro que no aspiren a perennizarse en él, si posible indefinidamente.
A lo sumo, entendieron que lo que cabía es limitar ese ejercicio de poder, regularlo e instituir la alternabilidad. Quienes llegaron de Europa a América y se unieron en las 13 Colonias, vieron la necesidad de tener un gobierno, pero no la reimplatación de una monarquía de la que huyeron por los constantes abusos que engendra.
Se instituyó, con la ayuda de pensadores como Montesquieu y Hobbes, un sistema de gobierno que fracciona el poder en tres ramas que se auto controlen entre si: la de creación de leyes, la de su aplicación y ejecución y la de administración de la justicia. La idea se plasmó en un documento de simple lectura: la Constitución, cuya misión es amparar al individuo del gobierno.
La Constitución es la misma original de 1787, con apenas 27 enmiendas, pero a Obama le incomoda. La ha violado incontables veces, sin que haya habido la resonancia que hubiera tenido si en lugar de ser demócrata hubiera sido republicano. Por ejemplo, ha gobernado 5 años sin Presupuesto y seguirá haciéndolo hasta el fin de su mandato.
La última proforma la presentó hace pocos días el representante Paul Ryan. Hizo mofa de ella sin leerla y adelantó que la vetaría aún antes de ser sometida a estudio del Congreso. La proforma plantea reducir el défict en 5.000 billones (americanos) de dólares en 10 años, eliminar gastos superfluos, restaurar el gasto militar, cortar los subsidios inútiles.
La deuda pública se aproxima a los 18 trillones de dólares, 8 trillones de los cuales son aporte de Obama. El desempleo oficialmente está estancado en 6.7%, el más alto luego de la Gran Recesión y no hay señal de rectificación de conducta. Todo ello es inconstitucional. 
La atención de la salud sigue en proceso de ser confiscada por el Estado, pese a la oposición del 67% de la población. La ley se aprobó sin un solo voto republicano. Desde entonces, hace cuatro años, Obama la ha enmendado en 30 partes, pese a estar prohibido de hacerlo por la Constitución. 
Oficialmente se dice que 7.1 millones de ciudadanos se han inscrito para el Obamacare, pero solo el 20% de estos no tenía antes seguro. Obama había prometido que la protección se ampliaría a 50 millones de desprotegidos. De los 7.1 millones inscritos no se sabe cuántos han pagado la cuota. La mayoría es de adultos de Medicare y Medicaid, subsidiados por el fisco.
La meta, en realidad, es eliminar la atención privada de la salud que en la actualidad está provista por 1.500 compañías y sustituirla por un solo proveedor, el fisco, como en la ex URSS o en algunos países europeos. La medicina privada y competitiva en USA la ha convertido en la mejor del mundo.
A Obama no le gusta el sistema de mercado libre, de libre competencia. Sus mentores socialistas como Saúl Alinsky le enseñaron que la deidad Estado maneja mejor el mercado que los individuos . Más aún, el dios Estado está por sobre los individuos, sabe más que ellos, tiene por ello que guiarlos, decirles cómo comportarse, qué comer, qué comprar, qué leer, qué creer. Fue patético por ello verle a Obama con el Papa Fancisco.
¿Qué conversaron? Nunca se sabrá su contenido. El Papa obsequió a Obama un rosario bendecido. Éste, en lugar de donarlo a un museo de la Casa Blanca, lo entregó a Nancy Pelosi. La representante por California se dice católica pero es promotora del aborto, el matrimonio gay y la distribución forzada de anticonceptivos, igual que Obama. (Parece que a Obama le incomodó tanto el rosario como el busto de Churchill en la Oficina Oval, que lo devolvió a Londres)
¿Quién es Obama? Han transcurrido cinco años de su gobierno y muchos más de su vida política y hasta la fecha no se conoce a ciencia cierta quién es este personaje extraño. Nadie ha podido tener acceso a sus escritos en las universidades, sus documentos de identidad, de seguridad social, de sus pasaportes, de sus visas como estudiante extranjero en USA, de sus amigos, de sus amores y amoríos y aficiones y debilidades.
¿Qué quien es él? Bueno, en el video cuyo link se inserta a continuación se aventura una probable respuesta. Juzguen ustedes.

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