Monday, April 14, 2014

CORREA EN LOS ESTADOS UNIDOS


El presidente ecuatoriano Rafael Correa estuvo a los Estados Unidos por unos días no para concretar algún acuerdo previamente negociado o para promover una inversión de interés para las partes, sino para intentar vender bonos de la deuda externa que congeló hace siete años, al iniciar su régimen.
La gira lo llevó a tres universidades del exclusivo grupo Ivy League, en las que pronunció discursos y tuvo carácter extra oficial. Por ello, no dialogó con ningún funcionario del gobierno del presidente Obama y acaso por ese detalle su paso por esta nación fue totalmente ignorada por los medios.
Quizás así protegió al Ecuador, ya que mucho de lo que dijo en sus discursos, según las versiones de algunos medios latinos, habrían motivado la mofa de los comentaristas de este país si se hacían eco del mandatario. Inclusive muchos periodistas que comparten su ideología izquierdista/socialista no se habrían podido contener.
Correa no vino a los Estados Unidos porque sienta afecto por lo que es este país. Estudió y se graduó aquí, afirma que no lo odia, pero a juzgar por su pensamiento y acciones como gobernante, está en la orilla opuesta de la cultura de esta nación en cuanto a respetar las libertades individuales y forjar una economía basada en el libre mercado y competencia.
“Para nosotros” dijo en Harvard “el trabajo disfruta de supremacía sobre el capital”. Y añadió: “El gran desafío de la humanidad del siglo XXI es que la sociedad domine a los mercados y no los mercados a la sociedad. Estamos orgullosos de nuestros logros sociales”. ¿Es éste señor Correa el que se doctoró (PhD) en Economía en una universidad yanqui?
Si él escribió el discurso o si alguien lo escribió para él, erraron al no consultar algún texto para averiguar qué es capital, qué es mercado. Un profesor ecuatoriano PhD en la misma disciplina comentó jocosamente  al respecto que Correa probablemente el único mercado que conoce es el de Santa Clara en Quito y que a lo mejor ni siquiera lo ha visitado.
Al redactor del discurso le hubiera bastado no devanarse el seso buscando un texto académico de consulta, sino simplemente ir a Wilkipedia y no en inglés, sino en español. Mas hay que entenderle a Correa. Cuando habla de que en el siglo XXI es la sociedad la que debe dominar a los mercados y no al revés, está diciendo que el mercado debe dejar de ser libre para pasar a ser controlado por los gobiernos. 
Es la doctrina del Socialismo del Siglo XXI, acuñada por su mentor Hugo Chávez, inspirado por Fidel Castro, sumo pontífice de la izquierda de esta región. Socialismo, comunismo, fascismo, peronismo, más todos los ismos de similar ralea que se quiera agregar, tienen todos en común el común desprecio por las libertades individuales y la absorción insaciable del poder absoluto.
Chávez, luego su designado Maduro y ahora Correa, han consolidado su poder con un incremento desorbitado del gasto público. En el caso de Venezuela, país petrolero que era diez veces más rico que el Ecuador, el despilfarro fue grotesco, con obsequios no reembolsables de petróleo para Cuba y Nicaragua. Ahora su economía está quebrada, la deuda pública es impagable, no hay víveres, hay motines en las calles. 
En el Ecuador, el fenómeno es parecido, con la diferencia de cuantía. Sin embargo, en siete años de correísmo, la deuda creció en 69,3% para llegar en febrero de este año a 23.003 millones de dólares, que equivalen, según cálculos oficiales, a un 30% del PIB. Le deuda mayor es bilateral, con China y alcanza a 7.000 millones de dólares u 8.400 millones de dólares, según diferentes cálculos. 
Al anunciar que no pagaría la deuda externa al comenzar su gobierno, dijo que no lo hacía porque era ilegítima y que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional eran agencias explotadoras al servicio del imperio yanqui. Ahora ha cambiado de actitud, quizás no de parecer, simplemente porque no le queda otra vía de endeudamiento.
China, que al principio le había abierto una línea de endeudamiento de hasta 11.000 millones de dólares, ya no está dispuesta a darle más dólares a Correa. Y vistas las condiciones de riesgo país del Ecuador, las puertas de las mayores y tradicionales fuentes financieras internacionales están cerradas.
Ha intentado, se ve que con buen éxito, abrir una línea de crédito de 1.000 millones de dólares del Banco Mundial. Y, Oh! sorpresa, dice, el préstamo nos dan en mejores condiciones de plazo e interés que los chinos...Qué tal novedad. Los chinos cobran entre el 7% y 8% de interés y con entregas anticipadas de petróleo a precio tope anticipado. Este se computa como ventas, para no abultar la deuda externa.
Correa, el académico, se comparó con Abraham Lincoln en Yale, Harvard y MIT. A él, hoy venerado, también lo consideraban loco porque quería redimir a su pueblo, como yo al mío, dijo. Y agregó que en el Ecuador se está operando un milagro para la liberación del pueblo de la esclavitud de las élites que controlan la riqueza y los medios de comunicación.
El “milagro”, por cierto, es el mal gasto de los petrodólares en obra pública sin licitaciones, en subsidios, en dádivas, en burocracia. Si hubiese un manejo más eficiente y técnico de los fondos fiscales, no se requeriría de más endeudamiento, ni de China, ni del Banco Mundial, ni de ningún otro organismo financiero. El problema es que la voracidad del gasto no se puede detener por la corrupción.
Un economista conocedor de las cifras y malos manejos, que por cierto no es partidario de nuevos endeudamientos, sostiene que si hubiese juicios confiables sobre corrupción en el Ecuador “no habría cárceles suficientes para tanto ladrón”. El sistema judicial en el país, como todo lo demás, está bajo control absoluto de Correa.
La inversión pública ha creado una cortina de humo en la economia del país que obnubila a muchos. No hay crecimiento real de la economía, sino gasto de dólares resultantes del crudo del subsuelo. La producción real, la que proviene del esfuerzo privado, de su iniciativa y ahorro, la creadora de empleo, se ha reducido con Correa y la inversión privada externa es casi nula. 
El andamiaje artificial se vendrá al suelo cuando se porduzca una baja violenta en los precios del petróleo en el mercado internacional. Ya se habría producido en esta época, si otro que no fuera Obama estuviera en la Casa Blanca. La explotación de los esquistos bitumninosos estaría floreciente, el oleoducto desde Canadá en funcionamiento y los precios del crudo en 10 dólares por barril o menos.
Y los correas y chávez y maduros simbólicamente en el fondo de cualquier plataforma submarina de la historia.

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