Friday, March 23, 2018

LOS CRÍTICOS DE TRUMP

Ahora los críticos del Presidente Trump son no solo los demócratas y los progresistas de siempre sino también los autotitulados “conservadores de pura sangre” y “únicos y verdaderos” soldados anti establishment.
¿Cuál la razón de esa conversión de quienes hasta esta tarde eran ardientes defensores del líder republicano, que revitalizó la economía nacional con la reducción de impuestos y la abolición de las trabas a la inversión del régimen de Obama?
Simplemente porque aprobó hoy la proforma presupuestaria por más de 1.3 trillones de dólares, que los conservadores “puros” le pidieron que vete por estar en contraposición con los principios de austeridad del partido y por incluir gastos para Planned Parenthood y excluir fondos para el muro fronterizo con México, entre otras cosas.
Son observaciones aceptables, pero que no justificarían un veto que habría paralizado al gobierno, aplazando la aprobación bipartidista de 60.000 millones de dólares de fondos adicionales para restituir el poder militar sistemáticamente disminuído por Obama, que pese a ello duplicó en ocho años la deuda pública nacional.
Los objetivos republicanos de Trump, que se están cumpliendo en los otros campos con celeridad sin precedentes, podrían haberse alcanzado de no mediar las restricciones de división de poders establecida en la Constitución. Si fuese dictatorial, como le acusa la oposición, acaso Trump pudo valerse de malas artes para lograrlo, como su antecesor.
Según la Constitución, las leyes, entre ellas la del presupuesto, deben ser aprobadas por consenso de la simple mayoría de la mitad más uno. En el Senado, sin embargo, esa elemental regla fue violada durante el pasado gobierno de Obama, cuando el líder de la mayoría demócrata Harry Reid introdujo la práctica de votación “filibuster”.
En teoría, la norma habría de aplicarse con leyes de especial importancia que requieran la anuencia de al menos los 2/3 de los 100 senadores, es decir 60, como para la nominación de jueces o aprobación de tratados. Pero luego esa exigencia se generalizó y extendió a todo proyecto de ley, incluída la proforma presupuestaria. 
La proforma es voluminosa, pero basta que un item sea rechazado para que todo el conjunto lo sea. Por ejemplo, los demócratas condicionaron su si al gasto militar, con el subsidio al Planned Parenthood por 500 millones de dólares (incluído el aborto). Los anti aborto se oponen, pero en la actual situación la alternativa habría sido el estancamiento. 
Trump ha dicho que será la última Proforma que firme con tales yerros y que los vacíos tratará de inmediato de superarlos a partir del próximo lunes con los legisladores y expertos del Ejecutivo. Tal el caso del muro con México, pendiente desde el 2006 y la definición del estatus de los 869.000 ilegales protegidos por el DACA de Obama, que los demos persisten en obstruir.
Por cierto y como lo advirtió Trump en su anuncio de esta tarde, el llamado “filibuster” tiene que ser eliminado ipso facto. Los senadoes republicanos son 52 y se requiere de 60 para aprobar una ley. La cifra republicana disminuye con traidores como John McCain o anti Trump como Jeff Flake y otros impredecibles. De ahí que la cifra 51 es clave.
Paralelamente a esta restitución del proceso constitucional para legislar, se debería permitir que la Proforma Presupuestaria, como lo indicó Trump, se apruebe item por item, para evitar tropiezos, trampas como las que hoy se han tendido y se logre mayor fluidez y transparencia.


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