Wednesday, July 12, 2017

AHORA SÍ SE CAE...TRUMP

Quien fuere adicto a ver o leer exclusivamente medios como CNN, MSNBC, CBS o diarios de otrora alto nivel profesional como The New York Times o The Washington Post pensaría que esta vez, sí, el Presidente Donald J. Trump está a punto de dimitir.
Desde que el magnate republicano derrotó a la demócrata Hillary Clinton el 8 de noviembre pasado, sus partidarios no han podido aceptarlo y se han ingeniado las más disparatadas fantasías para justificar la pérdida y para insinuar que la victoria de Trump es un fraude.
La que más ha prevalecido es la acusación de que Vladimir Putin intervino en las elecciones presidenciales para influir en el “rebaño” electoral yanqui en perjuicio de la ungida por Obama. Pero jamás pudieron encontrar una sola prueba de colusión o intervención, como así lo atestiguaron los propios jefes de las agencias de inteligencia.
Hasta que días atrás se “hallaron” lo que consideran finalmente “el eslabón perdido”, el “smoking gun” o la prueba definitiva de la colusión. ¿Cuál es? Una bufonada: que en junio Donald Jr. Trump se entrevistó por 15 o 20 minutos con alguien que supuestamente tenía datos negativos de Hillary, que podrían ayudar a Trump.
La propuesta provino de un publicista británico de seguda, que aseguró que la fuente era una abogada rusa supuestamente vinculada con el Kremlin. Don Jr. dijo que le gustaría oir el chisme y a la cita invitó a su cuñado y al jefe de la campaña. Pero el encuentro fue un fiasco, no hubo ninguna información sino una gestión relativa a facilitar la reanudación de las adopciones de niños rusos a los Estados Unidos.
La corta entrevista se perdió de la memoria de Trump por intrascendente pero salió a luz gracias a un nuevo leak o filtración de agentes de la Casa Blanca anti Trump, que grabaron el encuentro. Don Jr. publicó ayer todos los emails intercambiados sobre el tema y en una entrevista dijo anoche  que se habría abstenido del encuentro, si hubiera previsto el escádalo que ha originado hoy.
La clave de la que se valen los opositores es la señalada por el enlace, en cuanto a que la fuente estaba vinculada con el Kremlin. Pero la abogada rusa, entrevistada por el MSNBC en Moscú, niega esa vinculación al tiempo que voceros de Putin se burlan de este nuevo episodio de los demócratas diciendo que se quiere hacer un elefante de un mosquito, con el agravante de que ni siquiera hay el mosquito.
El cuñado de Don Jr., Jared Kushner (casado con Ivanka) se retiró de la cita a los pocos minutos, por falta de interés, mientras que el entonces jefe de la campaña electoral Paul Manafort estuvo todo el tiempo con el celular pegado a su oído, sin prestar atención a la conversación. ¿Entonces cuál fue la “bomba” noticiosa, la clave de la colusión?
Ninguna, dijo Don Jr. en la entrevista y fue esa la razón por la cual no se le pasó por la mente dar cuenta de ello ni a su padre ni a nadie más de la campaña, pues el asunto adopciones no era tema central de la campaña. ¿Lo habría sido para Hillary y los demócratas si hubieran hablado de multiplicar los abortos?
Sin embargo, los medios y columnistas que simulan ser independientes pero no logran disimular su odio a Trump, como Charles Krauthammer, de Fox, dicen que Don Jr. no solo no debió aceptar la entrevista con la rusa sino denunciar el intento de intervención a la CIA y FBI. Otros van más allá e insinúan que se le debe despojar de la ciudadanía por traición a la Patria.
Si de todos modos es criticable lo que hizo, en nada es comparable con los delitos cometidos por Hillary Clinton cuando ejercía el cargo de Secretaria de Estado de Obama. Contraviniendo las leyes de seguridad nacional, manipuló información reservada desde su servidor en su domicilio y destruyó teléfonos móviles y 33.000 emails requeridos por el FBI.
Obama, la Fiscal General Loretta Lynch y el Director del FBI James Comey se confabularon para eximir de la evidente culpabilidad a Hillary. Todos estaban convencidos al parecer de que la fechoría valía la pena porque la victoria de Hillary Clinton estaba asegurada. Ganará con más del 84% de los votos, decía la víspera el clarividente The New York Times.
Pero no fue así. Luego se supo que los agentes de seguridad detectaron que los rusos intentaban algún tipo de intervención en las elecciones en la temprana fecha de agosto del 2016. Pero nada dijeron para no enturbiar la marcha triunfal de Hillary. Pero se dio un hacking: los emails de Pedesta, el jefe de campaña y sus instrucciones para destruir al rival de Hillary en las primarias, Bernie Sanders.
Hasta la fecha no se sabe a ciencia cierta quien proporcionó copias de los emails del DCN a WikiLeaks, pero lo más probable es que fue algún agente disgustado del FBI. Algún día se sabrá. En todo caso no fue fruto de colusión entre Putin y Trump, porque oficialmente la colusión no existió. Lo denunciado sobre Don hijo es una farsa que no aporta nada en favor de la tesis de la colusión.
El 85% de los militantes del GOP dice en una última encuesta que le importa un soberano rábano las acusaciones en contra de Trump y su supuesta colusión con Putin. ¿Están desquiciados los medios de comunicación colectiva o “mainstream media”? ¿No se percatan de que su obsesión anti Trump está matando la esencia del periodismo, que es dilvulgar la verdad, lo cual garantiza la Constitución?
Si persisten, la respuesta la dará el mercado que reacciona adquiriendo o rechazando un producto o un servicio que les satisface o no, dentro del juego de la libre competencia. El peligro está en el progresismo/socialista que pretende afianzarse tiene como mira  abolir precisamente la libre competencia para sustituirla por un Ejecutivo regulador y autoritario. 
La mayoría de medios anti Trump rechaza el análisis, la contrastación de ideas y hechos. La colusión que existe hoy no es la de Putin con Trump. Es la del partido demócrata, que buscó la continuación autoritaria de Obama y Hillary con una prensa aduladora y servil, nada fáctica y nada profesional.
Pero entonces ganó Trump.

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